Donde dos almas se sanan

Introducción: presentación de la animita

Se va el cuerpo, queda el alma

Imagen 1. Animita de Catalina

Lili Almási-Szabó y David Arturo Espinoza
Calle Compañía de Jesús, Santiago centro, Santiago de Chile.
Diciembre, 2024.

“Mira, cuando alguien muere en un accidente, lo único que queda es su cuerpo. Su alma aún no tiene lugar en el cielo. Él se queda aquí en la Tierra. Se aferra a donde dejó el cuerpo. Por eso le estamos construyendo una casa para que pueda vivir allí”.

Ernesto, 56 años, Chillán (2015)


Imagen 2. Animita del Virola

David Arturo Espinoza
Calle Chacabuco, Estación Central, Santiago de Chile.
Julio, 2025.

“En el lugar donde ocurrió un accidente está bien poner algo, una placa, una crucecita, un recuerdo. Mejor que en el cementerio. Porque ahí está solo el cuerpo. Pero donde ocurrió el accidente, está ahí su alma […] Una animita tiene una razón de ser. Ahí murió alguien. Y en qué condiciones murió, si fue una persona buena, una persona mala, fue trágico o no fue trágico, y el precio que le tenga la muerte para la familia […] Levantamos una animita a esa injusticia de que murió”.

Javier, 51 años, Santiago (2016)


Imagen 3. Animita en el barrio de Lo Franco.

Santiago Urzúa.
Quinta Normal, Santiago de Chile.
Julio, 2024.

“Chile es un país tremendamente legalista. Si algo no está escrito en el código romano, esculpido en piedra, no vale, no existe […] Pero aquí no es el caso. Aquí existe un derecho adquirido por el solo hecho de ser familia afectada, víctima de una muerte trágica. No está escrito en ninguna ley, pero es un derecho adquirido […] Las animitas, como muchas otras cosas en Chile, se sostienen únicamente gracias al voluntarismo, tal como ocurre, por ejemplo, con los bomberos […] Por un tema de respeto, la legalidad tiende a diluirse en cuanto a su rigidez o a su capacidad de imponerse físicamente”.

Pablo, inspector fiscal del Ministerio de Obras Públicas (2025)


La animita como advertencia

Imagen 4. Animita en una avenida concurrida.

Belén Miranda Osses
Av. Pajaritos, Maipú, Región Metropolitana, Chile.
Enero, 2023.

“Las animitas no son un fenómeno, son una realidad. Están ahí, en esos lugares, porque ahí es donde ocurren las cosas […] La animita te advierte que es una curva peligrosa o que la cuesta es riesgosa. Mira, está lleno de animitas […] En todo Chile esto es casi un comentario obligado: ‘Ojo ahí, donde hay tantas animitas’. Fue un accidente, y un accidente no ocurre en cualquier pasaje; ocurre en lugares peligrosos, en sectores alejados del radio urbano. Influyen la topografía, el clima, la peligrosidad de la vía, la neblina, la camanchaca, la lluvia intensa u otros riesgos […] Una animita llega más que un letrero para quienes manejan por ahí, más que una señalética de velocidad. Porque una señal —un disco pare, por ejemplo— es solo una advertencia. En cambio, una animita es la señal de que [algo ocurrió aquí]”.


Imagen 5. Sin título

Lili Almási-Szabó
Chillán, Chile.
Septiembre, 2016.

“Los caminos son peligrosos porque la gente maneja cansada y estresada. Por eso también se construyen las animitas. Salen apurados a la pega [trabajo], porque tienen que llegar a una hora. Y de vuelta, salen tarde del trabajo, ya van cansados, con hambre, y no logran concentrarse. A veces basta con estar de mal ánimo. Una pelea, por ejemplo. Desde que murió mi hermano chico, pongo especial cuidado en no manejar cuando estoy muy agotado. Pero igual, lamentablemente, uno tiene que subirse al auto. La pega es la pega [El trabajo es el trabajo]. A veces incluso me pasa que, manejando, parpadeo más lento de lo normal. Ahí me entra el susto”.

Jaime, 55 años, Quilicura (2017)


Imagen 6. Animitas en la Ruta 5.

Lili Almási-Szabó
Entre Chillán y Santiago, Chile.
Marzo, 2016.

“La ruta 5 es un ataúd largo y estrecho. Chile es el campeón mundial de las animitas. Aunque se discute si el origen de la tradición es europeo o precolonial, una cosa es segura: ningún país tiene más animitas que Chile”.

Pumarino, Las Últimas Noticias, Feria del Transporte (2012)


Imagen 7. Sin título.

Belén Miranda Osses.
Av. Esquina Blanca con Av. Segunda Transversal, Maipú, Región Metropolitana, Chile.
Noviembre 2022.

“En las rutas urbanas se dan dos fenómenos importantes a destacar. Primero, las animitas aparecen más hacia los sectores populares y sectores medios, y no hacia los estratos más altos. No sé si eso se debe a creencias u otros factores. Lo segundo, yo diría que prácticamente todos —o al menos un porcentaje importante— están relacionados con atropellos, principalmente de ciclistas. Hay algo bien llamativo ahí. La animita suele estar asociada a muertes repentinas, a situaciones con las que los familiares no quedan conformes. En cambio, cuando ha habido un fallecido producto de un atropello por imprudencia, no se genera una animita; por ejemplo, cuando alguien cruza la autopista de manera imprudente”.

Rodrigo, inspector fiscal del Ministerio de Obras Públicas (2025)


Imagen 8. Animita de Diego.

David Arturo Espinoza
Carretera Austral con Río Puelche, Puerto Montt, Chile.
Enero, 2025.

En la intersección de río Puelche con la carretera Austral está la animita de Diego. Estuve explorando animitas en Puerto durante el verano, y también conocí varias en Santiago y Valparaíso, pero la de Diego es la primera que emula una moto. Hay de bicicletas, ¿pero de motos? Solo la de él, que yo sepa. Llegué hasta una calle antes de la animita, y antes de cruzar hacia ella pasaron varios autos, lo que me dio tiempo para pensar. Desde donde estaba, parecía una moto detenida en la calle. Quiero decir: se notaba que era de neumáticos, pero la silueta calzaba perfectamente con la vía desde mi perspectiva. Pensé que era como ver un fantasma, pero no en el sentido “¡Buuu!”, que te quiere dar susto, sino más bien como el eco de algo que pasó y que ahora busca decirles a las personas: ‘¡Ten cuidado!’.


Animitas milagrosas

La animita de María Márquez, Nercón

Imagen 9. Animita de María Márquez.

Pedro Pablo Medina
Ruta 5, Nercón, Chiloé, Chile.
Enero, 2025.

“Toda la vida viendo a mis compañeros de viaje o de paseo persignarse al pasar cerca de ella. La animita de Nercón, María Márquez, cuida la carretera y a sus andantes. Junto a un puente, frente al mar, y al estero en donde encontró la muerte. Ella está, concede favores, y permite el compartir. Pocos son los que no saben de ella, su presencia es significante y una calle aledaña lleva su nombre. Y es que nos acompaña, o quizá la acompañamos, desde cerca de 100 años.

Pedro Pablo Medina, relato de observación (2025)


Imagen 10. Animita de María Márquez.

Pedro Pablo Medina
Ruta 5, Nercón, Chiloé, Chile.
Enero, 2025.

“Cuentan que hace cien años
Una niñita murió
/:Su alma se fue al cielo
Junto al creador:/

Todo el pueblo te venera
Como bella tradición
/:Y yo te doy homenaje
Animita de Nercón:/

Animita milagrosa
Dulce veneración
/:Toda la gente te honra
Con plegarias y oración:/”.

Fragmento “Homenaje a animita Márquez”, Marco Bastidas Cárcamo (2019)


La animita de Fortuoso, Puerto Montt

Imagen 11. Animita de Fortuoso.

David Arturo Espinoza.
Calle Las Quemas, Puerto Montt, Chile.
Enero, 2025.

“Caramba, ¡ay, amor!
Allá por el año veinte
Existió una muerte violenta,
Milagrosa animita.

Caramba, mataron
Mataron a un campesino,
Que tendrá por muerte violenta
Milagrosa animita.

¡Ay!, se llamaba Fortuoso,
Caramba, sigue vigente.

En camino Las Quemas
Va mucha gente,
Milagrosa animita
Se llamaba Fortuoso,
Sigue vigente,
Milagrosa animita.

A mucha gente, ¡ay sí!
Caramba, él ha cumplido.
Y se encuentra su placa
Agradecido,
Milagrosa animita.

El ánima Fortuoso,
Caramba, soy respetuoso”.

Cueca Fortuoso Soto – Mario Cárdenas con Los Piolitas Cueca Brava


Imagen 12. Animita de Fortuoso.

David Arturo Espinoza.
Calle Las Quemas, Puerto Montt, Chile.
Enero, 2025.

“[…] También, hay un porcentaje importante [de animitas] que se pierden en el tiempo, mientras otras sí se mantienen hasta la eternidad”.

Luis, inspector fiscal del Ministerio de Obras Públicas (2025)


La animita de Romualdito

Imagen 13. Animita de Romualdito.

Lili Almási-Szabó
Estación Central, Santiago de Chile.
Enero 2017.

“Los niños que pasan junto a Romualdito señalan con sus dedos y preguntan en voz alta: ‘¡Mamá!, ¿qué es esto?’. La respuesta: ‘Es Romualdito, ¿ves? ¡Es un santito! ¡Salúdalo!’. Otra madre, sonriendo, le dice a su pequeña hija, de aproximadamente un año, que la mira con sus ojos grandes mientras está en sus brazos: ‘¡Mira! ¡Ahí está Romualdito! ¡Adiós, Romualdito!’. Seguramente han pasado por allí varias veces. La mujer reduce la velocidad, pero no se detiene. Caminan despacio. Levanta la mano de su hija, esperando a que ella comience a mover sus deditos. Finalmente, la niña saluda con la mano, y el dúo desaparece entre las casas”.

Lili Almási-Szabó, diario de campo (2017)


Imagen 14. Animita de Romualdito.

Lili Almási-Szabó
Estación Central, Santiago de Chile.
Enero 2017.

“Bueno, aquí [en este país] creemos en los milagros. ¿Dónde puede estar ahora esta alma que ha fallecido? Solo él o Dios lo saben, nosotros no. Tal vez está descansando, o tal vez está en el cielo. Yo no puedo decirle eso, hija. Si esta persona murió con Jesús, entonces ahora está durmiendo. Si murió en pecado, tal vez está en un lago de fuego, o un ángel o un pájaro lo recogerá y lo llevará al cielo. Eso no lo sé. Es la fe y las peticiones de la gente lo que mueve a estos seres. Mire, aquí están los regalos, los mensajes. Se debe decir: ‘Mira, Romualdito, te traigo un paquete de velas, un pequeño regalo, una placa. ¿Lo ve?'”. El caballero señaló una placa de agradecimiento en la que decía: “Gracias por favor concedido” […] “Si usted viene aquí y le pide trabajo, porque desea hacer esto y aquello, hay que cumplirle [al alma]”.


Imagen 15. Carta para la animita de Romualdito.

Lili Almási-Szabó
Estación Central, Santiago de Chile.
Enero 2017.


La animita de Astrid, la Niña Hermosa

Imagen 16. “La Niña Hermosa”, Animita de Astrid Soto.

Lili Almási-Szabó
Km 22 de la ruta 78, Santiago de Chile.
2023.

“Me tocó un caso en la ruta 78. Había una animita, la Niña Hermosa. Se llama Astrid Soto. Su accidente ocurrió en 1998. El memorial que estaba por la calzada en sentido hacia Santiago, en el kilómetro 22. Era un lugar muy complejo, y era mejor cambiarlo de calzada […] El proyecto contemplaba hacer un memorial estructurado con estacionamiento, acceso y salida vehicular, con techo, con pavimentos, con un pequeño paisajismo y con iluminación. Y entró el dilema de que cómo trasladamos la animita, porque una cosa es llevar los peluches, pero el muerto estaba en el otro lado. Entonces no es lo mismo, en términos de la afectividad. Las conversaciones con la familia fueron súper bien, y para resolver, se contrató a una médium. La médium nos indica que Astrid estuvo a favor del cambio de ubicación”.


Imagen 17. “La Niña Hermosa”, Animita de Astrid Soto.

Lili Almási-Szabó
Km 22 de la ruta 78, Santiago de Chile.
2023.

“Mi Niña Hermosa, mi Niña Milagrosa, mi Niña Majestuosa, hoy vengo a visitarte para agradecer tu favor concedido, agradecer tu presencia en mi vida y las infinitas ayudas y bendiciones que le has entregado a mi vida para poder lograr y hacer realidad cada una de mis peticiones. Astrid, gracias por acompañarme, cuidarme y protegerme en este viaje tan importante para mí, gracias por permitirme que saliera todo bien. Por favor, te pido me ayudes a que todo siga saliendo bien con el tema de mis licencias y reliquidaciones de las mismas, te pido por las ventas del local y, bueno, tú sabes que cada sueño y proyecto que tenga en mente pueda salir bien y prosperar. Te pido para alcanzar mi prosperidad y tranquilidad tanto física, emocional como económica. Por el bienestar tanto de mi familia como de todos mis seres queridos”.


Animita en el espacio cotidiano

Encuentros cotidianos

Imagen 18. Sin título.

Lili Almási-Szabó
Calle Clave, Barrio Puerto, Valparaíso, Chile.
Octubre, 2024.

“Al ladito de una tiendita escondida a los pies de los cerros de Valparaíso, justo en la esquina donde la calle se angosta y casi se pierde entre las casas apretadas, hay una animita chiquitita, viejita, pero bien cuidada. El sol ya destiñó su color. Pero siempre tiene algunas flores, como si alguien se preocupara todos los días de pasar a dejarle un cariño. Desde ahí, parece que vela por los que entran y salen a comprar el pan calentito pa’l desayuno o la once [merienda], como una especie de guardiana silenciosa del barrio. Nadie la mira mucho, pero todos —incluso los perros callejeros— la respetan. Ellos no levantan la pata como lo hacen con los postes y paredes. Algunos vecinos le dejan una moneda, otros bajan la cabeza al pasar, como si supieran que esa presencia cuida, observa, y acompaña”.


Imagen 19. Animita de Clemente

Santiago Urzúa
Puente de lo Curro, rotonda Carol Urzúa, Vitacura, Santiago de Chile.
Julio, 2023.

“Al borde del río Mapocho, justo donde los ciclistas doblan después de cruzar el puente, hay una animita distinta a todas. No tiene rejas, ni vidrios, ni estructura de cemento. Es una animita construida de solo plantas en macetas. Como si alguien las hubiese ido dejando una por una, para darle forma a un altar con el tiempo. Entre el gris del polvo de la ruta, la sequedad del río, las plantas verdes del altar roban la atención. Este lugar invita a los ciclistas a detenerse, para sentarse unos minutos en sus bancas de madera a descansar. Quienes se detienen pueden admirar el paisaje, las fotos descoloridas del altar, y la colección de piedras y plantitas del joven Clemente”.

Lili Almási-Szabó, relato de observación (2025)


Imagen 20. Animita de Mauricio Araya

Lili Almási-Szabó
Ruta 5, La Higuera, Coquimbo, Chile.
Octubre 2025.

“En el norte son más grandes y tienen un significado simbólico, más entorno a la historia que tienen. Algunas son unas mansiones […] Ahí los camioneros tocan la bocina […] Tú ves ahí las animitas en pleno desierto. Por ejemplo, es común encontrar botellas de agua que dejan los camioneros que se detienen ahí, por la historia de la Difunta Correa”.

Emilia, funcionaria del Ministerio de Obras Públicas (2025)


Imagen 21. Sin título.

Lili Almási-Szabó
Camino Parque Lantaño, Chillán, Chile.
Septiembre, 2015.

“Acá, en el sur, el contacto con las animitas está mucho más integrado a la vida cotidiana. Está más relacionado con el poder, el conceder lo que uno necesita, por ejemplo, la gente enferma, algo mágico […] En las obras, los obreros locales, quienes están más directamente vinculados al trabajo [físico] con la animita, muestran un compromiso total. Muchos de ellos, además, a veces conocen a los deudos o conocen la historia de lo que ocurrió en el accidente […] Según las tradiciones, si alguien saca algo de ahí, es como si le cayeran ‘las penas del infierno’. En serio, hay mucho respeto por eso. Cualquiera podría tomar esas cosas —caminantes o personas que andan de paso por el sector—, pero no lo hacen. Todo se mantiene ahí”.

Manuel, inspector fiscal del Ministerio de Obras Públicas (2025)


Reclamando espacio

Imagen 22. Animita de Óscar

David Arturo Espinoza.
Carretera Austral, Puerto Montt, Chile.
Enero, 2025.

“La muerte puede pasar en cualquier lugar. Por eso no se puede regular. Porque la muerte pasa por encima de todo, y de toda regla escrita”.

Javier, 51 años (2025)


Imagen 23. Animita en sitio de construcción.

Lili Almási-Szabó
Av. Cristóbal Colón con Zapaleri, Las Condes, Santiago de Chile.
Diciembre, 2017.

“Yo también soy bien creyente. Sé que estos lugares son muy importantes para la gente, porque es donde podemos conectarnos con nuestros seres queridos que han partido. La animita es ese lugar donde el cielo y la Tierra se juntan. Cuando trabajo, siempre estoy pendiente de que mis trabajadores no las dañen. Obviamente, todas las noches dejamos todo limpio alrededor, ordenamos bien. En la noche vienen a prenderles velitas. Para entonces todo tiene que estar limpio. Siempre barrimos. No dejamos herramientas, ni escombros ni basura por aquí. Ni pensarlo que alguno de los trabajadores se atreva a romper algo o llevarse algo de ahí”. Jaime también me explicó exactamente qué se puede y qué no se puede hacer alrededor de ellas: “Por ejemplo, no se puede apoyar en el techo de la casita ni sentarse en ella”.


Imagen 24. Animita de Carolina.

Lili Almási-Szabó
Chorrillos con León Bustos, Linares, Región de Maule, Chile.
Julio, 2017.


Imagen 25. Animita de Pía

David Arturo Espinoza.
Monseñor Ramón Munita, Puerto Montt, Chile.
Enero, 2025.


La animita como persona

Paola, la animita del puerto

Imagen 26. Animita de Paola.

Pedro Pablo Medina
Puerto de Castro, Chiloé, Chile.
Enero, 2025.

“En la costanera de Castro, justo donde el puerto se abre al vaivén del mar y del viento, la animita de Paola se afirma con carácter. Tenía 27 años cuando un conductor bajo los efectos del alcohol y las drogas le quitó la vida en este lugar. Hoy, su memoria vive entre flores frescas y dos molinillos grandes que giran alegres, movidos por la suave brisa marina. La animita no pasa desapercibida: es colorida, firme, con algo de presencia alegre, como si dijera que aquí aún hay vida, a pesar de todo. Ese día primaban los turistas, gringos altos con gorros de pescador y cámaras colgadas al cuello. Se detenían brevemente frente a la animita, la observaban con curiosidad por unos diez segundos, luego seguían su camino. Uno de ellos me vio tomando una foto, y se detuvo unos segundos más, quizás preguntándose qué veía yo que él no había visto”.


Ámbar, entre cigarrillos y condones

Imagen 27. Animita de Ámbar

Lili Almási-Szabó
Fray Camilo Henríquez con General Jofré, Santiago centro, Santiago de Chile.
Diciembre, 2016.

“Ah, veo que han traído flores frescas para Ámbar”, comento en voz alta. Don Danilo de inmediato me invitó hacia el altar y empezó a explicar. Las flores moradas y blancas las trajo una anciana el viernes, a quien él no conoce. Pero, según él, no es familiar de Ámbar. También quedaron un par de flores artificiales junto a él. Vi los restos de cigarrillos dejados junto a los tres pequeños autitos de juguete y algunos condones. Allí había exactamente tres colillas. Estaban pegadas (o habían sido pegadas) al altar con unas gotas de cera de vela. Me enteré de que estos cigarrillos se los fumó Ámbar, es decir, fueron traídos como ofrendas. Mencioné que ya había oído hablar de esta costumbre en el cementerio. Don Danilo dijo que también se suelen traer cigarros para Ámbar.


Panchita, la niña de la playa

Imagen 28. Animita de Panchita

Sebastián Fuentealba
Las Torpederas, Playa Ancha, Valparaíso, Chile.
Diciembre, 2024.

“La animita sirve para hacer de alguna manera hermoso y aceptable el horrible lugar donde ocurrió el accidente. Imagínate si tuvieras que pasar todos los días en la esquina donde tu hijo de 6 años fue atropellado. Estarías deprimida, entonces no serías capaz de soportar la presión y luego tendrías que mudarte. Desde un punto de vista psicológico, la animita es de gran ayuda para las personas. Si la familia construye una animita en el lugar de la tragedia, que es una pequeña casa con su foto, velas y sus juguetes favoritos, es como si él estuviera allí. En realidad está ahí. Se siente la presencia del niño allí. Aquellos que están tristes por su pérdida seguramente estarán felices de ir a ese lugar, ya que él está allí”.

Paula, 27 años (2016)


Clemente con su polera

Imagen 29. Animita de Clemente.

Santiago Urzúa.
Puente de lo Curro, rotonda Carol Urzúa, Vitacura, Santiago de Chile.
Julio 2023.


Lxchito el popular

Imagen 30. Sin título.

Santiago Urzúa.
Av. Carrascal, Renca, Santiago de Chile.
Julio, 2023.

“Fui a su animita y me fumé un cigarrillo con él. Le prendí uno, y le di una botella de Coca-Cola. Estaba segura de que con esto le puedo convencer, y me ayudará. En fin, murió joven, ¿entonces cómo no le van a gustar los cigarrillos y la coca? Nos sentamos juntos y hablamos sobre mi pedido”.

Maya, 16 años (2016)


Víctor y Manuel

Imagen 31. Sin título.

Lili Almási-Szabó
Ruta 43, km 52, Sector Tambillos, La Serena, Chile.
Octubre 2025.


La animita del carabinero

Imagen 32. Animita de Luis Carrasco Burgos

Lili Almási-Szabó
Ruta 43, km 49, Sector Las Barrancas, La Serena, Chile.
Octubre 2025.

“En caso de la muerte de los carabineros, Carabineros [como institución] no instala animitas; quienes las instalan son los familiares y, por lo general, los amigos […] Nosotros tenemos un número importante de carabineros que han fallecido tanto en actos de servicio como por otras causas. Entonces, si uno recorre las ciudades, se va a encontrar con animitas donde aparece la foto de una persona con uniforme de carabinero. En algunos casos, se trata de carabineros que fallecieron en acto de servicio, a quienes nosotros tenemos el mayor de los respetos y agradecimientos. Porque cuando uno egresa de la escuela, hace un juramento. Jura ante Dios y la bandera rendir la vida, si fuese necesario, para resguardar el orden y la seguridad, y obviamente para defender a las personas. Ese juramento al que se comprometió este carabinero lo cumplió”.


La animita no puede no estar

Imagen 33. Animitas sin nombre.

Santiago Urzúa.
Camino a Farellones, Lo Barnechea, Santiago de Chile.
Marzo 2023.

“La animita, si tú la sacas de la faja vial, no afecta solamente a la familia: es el territorio, son los vecinos, son todos los que se ponen en contra de esa decisión”.

Carlos, inspector fiscal del Ministerio de Obras Públicas (2025)


Imagen 34. Animita de Cristina y Mauricio

Lili Almási-Szabó
La Serena, Chile.
Octubre 2025.

“Para mí, tratar con las animitas fue como un golpe de empatía. Hay que hablar con la gente directamente, no hay otra forma. Cuando llegué a trabajar en el proyecto de Acceso Sur, entre Santiago y Talca, estaba bastante desconectado del tema. Vi una animita y pensé: ‘Hay que sacarla’. Pero al poco tiempo me llaman y me dicen que no se puede, que nadie la va a tocar, ni siquiera los obreros, porque —según la gente— caen las penas del infierno si alguien lo hace. Yo pensaba: ‘¿Cómo puede ser tan porfiada la gente?’. Hasta que me junté con los familiares y me contaron. Ahí fue un golpe de realidad: accidentes brutales, muy brutales, de esos que uno ojalá nunca tuviera que conocer. Pero en este caso lo conocí de cerca. Muchas veces, en el momento del accidente, ni siquiera el cuerpo sirve ya para reconocer a la persona”.


Imagen 35. Animita de Giovanni

David Espinoza
Regimiento, Puerto Montt, Chile.
Enero 2025.

“El accidente ocurrió en una intersección, y la animita de mi hermano la construimos justo en el lugar donde murió, al costado del camino […] Poco después del accidente, la animita de mi hermano empezó a ser conocida como milagrosa. La primera plaquita ni siquiera fue nuestra, y eso nos sorprendió. Nosotros lo visitábamos siempre, pero empezaron a llegar otras personas también. Mi hermano ayudó a mucha gente. Sanó a personas con adicciones: drogadictos, ludópatas, fumadores. Lo buscaban para poder dejar esas cosas. Hasta el día de hoy sigue haciendo milagros […] Años después, se construyó una entrada para autos justo donde estaba la animita. Como no teníamos dinero para pedir un permiso, la animita fue retirada sin que nos avisaran. Nunca encontramos las partes de su casita. Ya han pasado varios años y aún duele”.


Imagen 36. Animita de Juan José.

Lili Almási-Szabó y David Arturo Espinoza.
Calle Maturana con Yunguay, Villa Alemana, Chile.
Septiembre, 2025.

“Si alguien destruye la animita, ya sea por mala intención o por desconocimiento, se pierden los regalitos que le han traído a Juan José. Y esos regalitos tienen mucho cariño detrás. Se los han traído sus amigos, otros motoqueros o incluso vecinos que ni siquiera lo conocieron en persona, pero que quisieron dejarle algo. Todo eso tiene un bonito significado, algo muy personal. Por ejemplo, los amigos le han traído stickers de motoqueros, también le hicieron una cadenita que era de su moto y se la pusieron aquí. Si se pierde todo eso, se pierde. Ahora una vecina le hizo un dibujo, que lo vamos a enmarcar y poner aquí también”.

Claudia, 36 años (2025)


Donde dos almas se sanan

Imagen 37. Animita de Juan José.

Lili Almási-Szabó
Calle Maturana con Yunguay, Villa Alemana, Chile.
Septiembre, 2025.

“Las animitas son el lugar donde te puedes conectar con la persona que se fue. Es como si fuera a ver al amigo a su casa y voy a tomar té con él. Para mí, la animita de Juan José es el lugar donde me puedo conectar con él. Le hablo. Su cuerpo está en el cementerio, pero aquí es donde pasó todo el accidente, aquí fue su último aliento […] Le pusimos luces, porque queríamos que siempre tenga luz. La gente que lo conocía decía que Juan José brillaba, brillaba con su sonrisa y con sus chistes. Entonces con las luces siempre te va a brillar, donde sea que esté”.

Claudia, 36 años, hermana de Juan José (2025)


Imagen 38. Animita de Rafita.

David Arturo Espinoza.
Isla de Tenglo, Puerto Montt, Chile.
Enero, 2025.

“Yo no soy creyente, pero me atrevo a decir que en la eventualidad que el día mañana me pasara un accidente con una víctima fatal de un familiar mío, seguro que yo también iría por esa animita, pero te lo doy firmado, sí o sí voy a pelear por esa animita”.

Cristian, inspector fiscal del Ministerio de Obras Públicas (2025)


Imagen 39. Animita de Romualdito.

Lili Almási-Szabó
Estación Central, Santiago de Chile.
Enero, 2017.

En múltiples visitas y conversaciones junto a devotos en distintos santuarios populares, he escuchado una y otra vez cómo se habla de los milagros como parte de un sistema de intercambio. El lenguaje cotidiano de quienes se acercan a las animitas da cuenta de una lógica donde pedir y devolver forman parte de una misma relación de valor. Una mujer, por ejemplo, me dijo con total naturalidad: “Tengo que pagarle a Romualdito por el milagro que cumplió”. En otras ocasiones, esta lógica de reciprocidad aparece más desarrollada, incluso detallando lo que se entrega a cambio. Una madre me comentó: “Le pedimos a Romualdito que sanara a nuestro hijo, y a cambio se lo llevamos todos los años”. Otra devota compartió: “Romualdito me prometió que me iba a sanar la pierna, pero a cambio yo tengo que venir a visitarlo todos los años”.


Imagen 40. Sin título.

Belén Miranda Osses.
Río Quetro con San José, Estación Central, Santiago de Chile.
Septiembre, 2023.

“En el lugar donde ocurre una muerte inesperada ponemos algo: una animita. En el cementerio queda el cuerpo, pero en la animita vive el alma. La casita hace posible que nos encontremos con esa alma, y de este encuentro viene la sanación. La familia la levanta para sanar su pérdida, las personas les pedimos para enfrentarnos a nuestras propias dolencias, pero también para, en el silencio, escuchar las de ellas. Estas dos almas encontrándose nos recuerda a la fragilidad de la vida, pero desde la celebración: son vibrantes, con flores, peluches y ofrendas. Hablan no solo de la persona, no solo de la familia, sino de todos. En esta interacción cotidiana no hace falta ni reír ni llorar. Es una instancia donde te sanas desde el silencio: la animita y tú”.

David Espinoza y Lili Almási-Szabó, reflexión final

El Culto Cuir Sinvergüenza: recreaciones rituales a partir de la performance

Imagen 1. Programa de la “Liturgia Sinvergüenza”

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

El programa adquiere un sentido político al solicitar a lxs asistentxs firmar el Pronunciamiento Contra los ecosieg.


Imagen 2. “Calaveras y diablitos”

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

En el altar confluyen elementos de la cultura mexicana. El Culto Cuir se planeó cercano a las fechas de conmemoración de los santos difuntos en México, de ahí que elementos como las calaveras, pan de muerto y cempasúchil fueran incluidos en él. Esto nos habla de la adaptabilidad de estas prácticas protestantes-evangélicas cuir.


Imagen 3. Altar interseccional y escenario

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

Sobre el logo de Teología Sin Vergüenza, al fondo del escenario, la Reverenda Sex señaló: “Es poner el placer y cuerpas con vulva de regreso en el campo de lo sagrado, con el vitral de iglesia que dice: aquí también habita lo sagrado” (Reverenda Sex, charla informal WhatsApp, 7 de noviembre de 2024).


Imagen 4. Un exorcismo “para curar”, ¿de qué? “Karma is a Bitch”, performance de Ezra Merol

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

Esta imagen es una representación de uno de los formatos de “terapias de reorientación sexual” o ecosieg, realizados a personas lgbtq+. Estos son llevados a cabo en distintos espacios de corte religioso, pero no se circunscribe a ellos.


Imagen 5. Muertx, ¡jamás! “Karma is a Bitch”, performance de Ezra Merol

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

Dolor, confusión, sin sentido. Las consecuencias de la tortura física, emocional y psicológica a la que son sometidas las personas lgbtq+ al pasar por “terapias de conversión” o ecosieg.


Imagen 6. La salvación. “Karma is a Bitch”, performance de Ezra Merol

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

La importancia de las redes de apoyo, representadas en la muxe. Las muxes son un referente en la lucha por los derechos lgbtq+ en México.


Imagen 7. Esta soy yo, ¡perrxs! Drag, Matraka

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

Las redes de apoyo y el (auto)reconocimiento, permiten la libre determinación. Matraka, drag queen del estado de Guanajuato, cuya característica de su arte es mezclar elementos de la cultura mexicana en la reafirmación de la diversidad sexogenérica.


Imagen 8. “El Otro Party”, performance de La Otra Laboratoria

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

Colocando la escenografía para recibir al siguiente performancerx.


Imagen 9. Trascender el binarismo de género. Performance de La Otra Laboratoria

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

El performance se centró en cuestionar el binarismo de género y la inflexibilidad de la sociedad de nombrar a las personas lgbtq+ con los pronombres que se identifican, más allá de las categorías masculino y femenino. “¿Por qué no me pueden llamar por mi nombre?”, exclamaba al público lx artista.


Imagen 10. Sinvergüenzas y valientes

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

La Reverenda Sex y Nadia Arellano, introdujeron los bautismos trans, Exaltando a las Pequeñas Valentías. “Venir a un lugar que se llama culto, aunque le agreguemos el cuir, no es fácil y lo honramos. Venir a un lugar donde se habla de teología, en un mundo que históricamente ha sido construido por la supremacía cristiana blanca, no es algo fácil. Queremos honrarlo y queremos agradecerles por la confianza. También queremos bendecir. Bendecir, significa hablar bien, bien-decir al cielo de alguien. No es un poder que nos da la iglesia, es un poder que nos da la divinidad que hay en nosotres y hoy queremos bendecirles: Bendites ustedes, espíritus inquebrantables. Bendito su gozo que tiene la capacidad de nombrar y de seguirse expandiendo. Benditos sus cuerpos, cuerpas, cuerpes sagrados, preciosos y poderosos. Bendita su valentía”. (Notas de campo, la Exaltación de las Pequeñas Valentías por Nadia Arellano, 27 de octubre 2024).


Imagen 11. Bendita diversidad

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

Las, los y les pastores cuir reunidxs para reconocer, bendecir y dar la bienvenida a lxs nuevxs integrantes a la comunidad creyente feminista y cuir. Las tradiciones/iglesias a las que pertenecen lxs pastorxs que aparecen en la fotografía, son: Comunidad de Fe Santa María Magdalena de tradición anglicana en el Salvador; Misión Cristiana Incluyente (mci) en México; Comunidad Luterana del Perú; Comunidad Abrazo Disidente, enfocada en personas lgbtq+ y neurodivergentes; Comunidad Trans-Formando vinculada a la Iglesia Luterana Costarricense; Iglesia de la Comunidad Metropolitana México y Brasil; Ministerio Latino en Oakland y la Iglesia Bautista de Nazaret, Brasil.


Imagen 12. “El agua de las ancestras”

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

La Reverenda Sex explica de dónde proviene el agua de las ancestras, mientras deposita dicha agua en el cuenco que servirá para bautizar.


Imagen 13. Recuperar el valor colectivo de lo sagrado

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

La Reverenda Sex explica cómo será la dinámica del ritual de bautismo. El cambio de nombre a través de este ritual es el reconocimiento de la disidencia y su bienvenida a la comunidad de fe.


Imagen 14. Renacer Osvva

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

“Yo soy de Yucatán y vine a la ciudad de México a tener un viaje de exploración, autorreconocimiento, sanación. Y no me esperaba para nada esto, entonces es muy significativo este renacer espiritual, erótico y sexual, ¡me encanta!”. (Osvva, Notas de campo, Culto Cuir).


Imagen 15. Renacer Yacurmana

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

“Significa toda mi ancestralidad indígena, Yacurmana es la deidad del agua. Para que el agua también fluya”. (Tacurmana, Notas de campo, Culto Cuir).


Imagen 16. Renacer Canek

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

“Para mí es importante recuperar mi nombre original, yo me llamaba Canek antes de nacer, luego nací y ya no me llamé Canek. Entonces, es mi nombre original y en este bautizo lo recupero, recupero todo eso (y me recupero)”. (Canek, Notas de campo, Culto Cuir).


Imagen 17. Renacer Ahmelie

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

“El significado siento que es porque algo me dice que me ama y que no estoy sola. Y que mi nombre es mi remembranza y mi replanteamiento de que puedo ser yo misma y que puedo recibir ese amor. Amén”. (Ahmelie, Notas de campo, Culto Cuir).


Imagen 18. Renacer Miyu Hari Alarcón

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

“Mi primer nombre, Miyu, es parte del nombre que me puso mi madre, pero no me gustaba mucho (Yu). Entonces le puse ‘mi’, porque siento que cada vez que alguien pronuncia mi nombre formo parte de esa persona. Yu, que mi madre me enseñó a escribir. Haira significa ‘Dios’ en la India, así transité a mi Dios, poniendo su nombre en mí. Me dejé el Alarcón de mi madre, como el apellido patriarcal de mi madre, y para dejar todo lo que ella significa para mí. Solo para contarles: cuando llegue a Colombia, ya voy a tener mi cédula con mi nombre”. (Miyu Hari Alarcón, Notas de campo, Culto Cuir).


Imagen 19. “La virgen de la Leche”

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

Una crítica encarnada a la demonización de las identidades lgbtq+.


Imagen 20. El objeto de la curiosidad. “Delicias del Baubo”, performance de Disidentxs Histéricxs

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

Frente a ellxs, una mesa cubierta por una tela plateada que se elevaba al centro por lo que parecía un objeto con forma fálica.


Imagen 21. Probar lo desconocido. “Delicias del Baubo”, performance de Lxs Disidentxs Histéricxs

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

Lxs disidentxs histéricxs a punto de caer en la tentación.


Imagen 22. “Delicias de Baubo”, performance de Disidentxs Histéricxs

Foto: Hilda María Cristina Mazariegos Herrera
Club Profecía 9, cdmx, 27 de octubre 2024

Esta performance invita a la liberación y disfrute del placer. A reivindicar las cuerpas no hegemónicas y despatologizar las experiencias de las mujeres. Cuando su conducta no cumple con el rol esperado de amabilidad y docilidad, se les llama ¡histéricas!, ¡intensas! Lxs Disidentxs Histéricxs cuestionan los marcos patriarcales mediante los cuales el deseo, las emociones y opiniones de las mujeres han sido invalidadas históricamente.

Imágenes que resisten: regímenes de visibilidad y otros paisajes posibles

El pasado noviembre convocamos al vii Concurso Fotográfico de Encartes para reflexionar sobre las relaciones entre imagen, poder y resistencia. La invitación surgió de una preocupación urgente y fundamental: cómo interferir en la saturación visual y en la vertiginosa circulación de imágenes violentas que, de algún modo, colonizan nuestra cotidianidad y nuestra imaginación. Vivimos una época en la que las imágenes circulan con una intensidad abrumadora. Lejos de garantizar, por sí mismas, una ampliación de la comprensión del mundo, su proliferación produce con frecuencia el efecto contrario: saturación, fatiga perceptiva, dispersión afectiva e incapacidad para comprender aquello que vemos.

La llamada posverdad no consiste únicamente en que determinados grupos de poder mientan o manipulen; tampoco en que algunos medios de comunicación excluyan u oculten; ni, más aún, en que como individuos prefiramos mirar solo aquello que confirma nuestros prejuicios. Carlos Bravo Regidor sostiene –y coincidimos con él– que lo que está en juego es una crisis de la verdad en un contexto en el que los cambios tecnológicos, marcados por la inmediatez acelerada de la información y la saturación avasallante, así como los cambios sociales, caracterizados por la proliferación del odio, el miedo, la radicalización de los autoritarismos y la pérdida de confianza en las instituciones, agudizan nuestra dificultad para comprender lo que vemos y lo que eso produce en nosotras y nosotros.

La violencia se ha convertido en uno de los objetos privilegiados de esta economía visual. Se la muestra, se la repite y se la distribuye hasta volverla una presencia constante en el paisaje mediático. Pero esa presencia no equivale necesariamente a una comprensión profunda de sus causas, de sus tramas ni de sus efectos. Con frecuencia, la abundancia de imágenes del dolor termina por vaciarlas de espesor histórico y político. Es entonces cuando conviene hablar de regímenes de visibilidad. Toda cultura organiza lo visible y lo invisible, jerarquiza aquello que merece atención y administra las distancias entre cercanía y lejanía que establecemos con lo mirado. También construye marcos de inteligibilidad desde los cuales ciertas vidas, como lo ha planteado Judith Butler, aparecen como dignas de duelo, de cuidado o de memoria, mientras otras quedan relegadas al ruido de fondo. Un régimen de visibilidad no remite solo a un conjunto de imágenes, sino a una distribución de la visualidad: una pedagogía sensible que modela qué podemos percibir y también cómo debemos interpretar lo que vemos y qué afectos son legítimos frente a ello. En este sentido, las imágenes van más allá de representar el mundo: participan activamente en su ordenamiento.

Desde esta perspectiva puede distinguirse, siguiendo a Georges Didi-Huberman, entre imágenes de poder e imágenes de potencia. La primera no es solo la imagen producida por el Estado, por los medios o por una institución dominante; es, de manera más amplia, aquella imagen que clausura el campo de sentido, fija una lectura y captura la atención dentro de un marco dado. Es una imagen que extrae de la escena su complejidad y, al hacerlo, normaliza una relación dócil con la violencia. La imagen de poder no necesariamente oculta; muchas veces exhibe. Su operación no consiste en censurar, sino también en exponer para imponer un modo de ver en el que la conmoción sustituye a la comprensión y el shock desplaza la reflexión.

Por el contrario, una imagen de potencia interrumpe las formas habituales de representación. Es una imagen que abre una pausa en la inercia visual, nos obliga a mirar de otro modo y restituye a la experiencia una densidad ética, afectiva e histórica. No se trata de imágenes “bellas”, sino de imágenes capaces de desacomodar la gramática, de lo que he nombrado, el cerco mediático; es decir, una operación comunicativa que simplifica o consume demasiado rápido. Son imágenes que no agotan su sentido en la denuncia inmediata porque trabajan también con el gesto mínimo, el indicio, el cuidado, la vida cotidiana o la persistencia de lo común.

Este punto resulta decisivo en un momento signado por la crisis de la verdad. No porque hayamos entrado, sin más, en un tiempo de falsedad absoluta, sino porque el estatuto mismo de la imagen como prueba se ha vuelto inestable. Pensemos, por ejemplo, en las fake news. La circulación acelerada, la edición infinita, la fragmentación del contexto y la competencia por capturar atención erosionan la confianza que se tiene en que ver equivale a saber. La verdad de una imagen ya no puede descansar solo en su apariencia de evidencia. Requiere mediaciones, inscripción histórica, marcos de lectura y relaciones entre lo visible y lo decible. En ese escenario, el problema no es discernir si una imagen es verdadera o falsa, sino comprender qué régimen de verdad sostiene su circulación, qué intereses organiza, qué mundo confirma y qué formas de sensibilidad produce.

La espectacularización de la violencia se inscribe precisamente en ese terreno. Cuando el horror se vuelve espectáculo, la imagen deja de ser un espacio de elaboración para convertirse en una mercancía afectiva: captura la atención, intensifica el impacto, pero empobrece la experiencia. El resultado, me parece, es un doble movimiento: por un lado, la repetición anestesia; por el otro, la espectacularidad inmoviliza. Vemos mucho, pero entendemos poco. Sentimos un golpe momentáneo, aunque no necesariamente se activa una relación más compleja con la memoria, la responsabilidad o la acción.

Así pues, podemos entender el cerco mediático como una forma de sitiar la percepción, pues no opera únicamente por silenciamiento, sino también por dirección, saturación, reiteración y administración de la sensibilidad. El cerco organiza las condiciones en que lo visible aparece ya capturado por una gramática dominante. Con ese régimen, la violencia deja de aparecer como un campo de fuerzas –como propone Martin Jay–, es decir, como un conjunto de procesos y formas históricas que exigen lectura, posicionamiento y trabajo crítico de la mirada. De ahí que desmontar el cerco mediático no consista simplemente en “mostrar otras imágenes”, sino en alterar la gramática desde la que miramos el horror. En ese sentido, politizar la mirada supone desplazarla del consumo de escenas hacia la interrogación de sus condiciones de aparición. Supone preguntarse qué queda fuera del encuadre, qué vidas no alcanzan visibilidad, qué formas de presencia sobreviven en los márgenes y qué gestos, objetos, paisajes o vínculos pueden desarticular la gramática dominante del horror.

Es justamente allí donde se inscribe la apuesta del concurso fotográfico convocado por Encartes. Recibimos 90 fotografías. La convocatoria pedía imágenes que no reprodujeran de manera cruda el sufrimiento, sino que exploraran formas de mirar desde la resistencia, el cuidado, la memoria y la vida cotidiana. Buscaba, además, fotografías capaces de interrogar los límites de lo visible y de devolver a la imagen su potencia de invención, memoria y persistencia. Más que reunir un repertorio temático, lo que aquí se puso en juego fue una disputa por la mirada misma: una búsqueda de imágenes que resistieran la espectacularización, la banalización o la reproducción de las jerarquías sociales sin cuestionarlas.

Desde esta perspectiva, las fotografías finalistas pueden leerse tanto por lo que muestran, como por la operación de contravisualidad que realizan. La pregunta no sería únicamente qué representan, sino de qué manera desplazan el campo de lo dado como legítimo, qué relación establecen con la fragilidad o con la persistencia y cómo producen una experiencia de mirada que, en vez de reiterar el cerco mediático, abre una grieta en él. Ante este horizonte, el corpus del concurso puede entenderse como un conjunto heterogéneo de tentativas por restituir a la imagen una capacidad de pensar, de afectar y de politizar la sensibilidad sin caer en la reproducción del espectáculo de la violencia.

Réquiem por la autonomía, de Francisco de Parres, es una fotografía en la que aparecen dos cuerpos bailando. Uno corresponde a Lukas Avendaño, performer muxe; el otro, a un miembro de la comunidad zapatista. La escena juega con la ambigüedad y la tensión entre los regímenes hegemónicos que norman los cuerpos y sus relaciones con las sexodisidencias. Desborda ironía, placer y performatividad. A un lado, una figura encapuchada, vestida de negro, parece acompañar o conducir la escena. La fotografía trabaja con una tensión extraordinaria entre espectáculo, ritual, deseo, amenaza y comunidad. Su potencia radica en que desmonta una lectura lineal. No se deja reducir ni al documento de una celebración popular ni a una denuncia unívoca. Más bien, produce una escena en la que el archivo festivo, la teatralidad del género, la mascarada, la violencia y la resistencia política se rozan sin resolverse del todo. Esa irresolución es una de sus mayores virtudes. En lugar de entregar al espectador una certeza cerrada, lo obliga a permanecer en la incomodidad de una escena en la que la alegría y la amenaza coexisten. La imagen no muestra el horror; exhibe algo más complejo: la fragilidad de una libertad encarnada que solo puede afirmarse atravesando la intemperie.

Marea verde, de Doménica Salas, trabaja desde otra lógica visual: no la saturación, sino la condensación simbólica. Vemos un monumento ecuestre intervenido por enormes telas verdes que envuelven y desbordan el cuerpo del jinete y parte del caballo. En la base, casi diminuta en comparación con la masa escultórica, una persona a escala ajusta o sostiene el paño. El contraste entre la monumentalidad de la escultura, la fragilidad del cuerpo que interviene y la movilidad del textil genera una imagen de enorme precisión política. Aquí la disputa por la visualidad aparece como un acto de desmonumentalización. La estatua representa la historia oficial, la soberanía patriarcal y la permanencia monumental del poder en el espacio público. Se trata de una figura de Francisco Villa. La tela verde –inequívocamente asociada a las luchas feministas y por el derecho a decidir en América Latina– no destruye el monumento, pero sí lo desordena, lo reescribe y lo profana en el mejor sentido: le arrebata su pretendida neutralidad histórica. La imagen capta el instante en que un símbolo sedimentado del poder es cubierto por otro signo, móvil, blando, colectivo y contemporáneo. Esa tela va más allá de cubrir: desplaza el sentido de la estatua; la vuelve otra cosa y la obliga a hablar desde una escena nueva. En ese gesto, la imagen hace visible una de las operaciones políticas más relevantes de los movimientos contemporáneos: intervenir los marcos de memoria y de autoridad que organizan el espacio común.

En el marco del concurso, Marea verde destaca porque no representa la violencia de forma directa ni la reduce a una escena de confrontación espectacular. Su fuerza reside, más bien, en mostrar cómo la intervención feminista transforma el espacio público al disputar los símbolos de la historia oficial. La violencia aparece aquí no como herida visible o como devastación explícita, sino como sedimentación patriarcal en la memoria monumental, en los relatos legitimados y en las formas de autoridad que ocupan la ciudad. Por eso la potencia de la imagen no se limita a registrar una acción de protesta: muestra el gesto preciso mediante el que un cuerpo colectivo reescribe el sentido de un monumento y lo arranca, aunque sea momentáneamente, de la gramática del poder. Su fuerza está en hacer visible que la transformación política también ocurre en el plano de los signos, de la memoria y de las formas de aparecer en común.

San Judas y la crucifixión, de Ximena Torres, elabora otro registro: el de la marcha, la búsqueda y la persistencia pública frente a la desaparición forzada. En el centro aparece una mujer caminando por la calle con cubrebocas, sosteniendo una gran lona en la que se superponen la imagen religiosa de san Judas Tadeo, flores, una oración y el retrato de un hombre ausente. Detrás, otros carteles de búsqueda confirman que no se trata de un caso aislado, sino de una trama colectiva de desaparición y exigencia de regreso. La composición aglutina varios lenguajes visuales a la vez: religiosidad popular, cultura impresa, protesta callejera, retrato familiar y documento de búsqueda. La fuerza de esta fotografía radica en su capacidad para condensar la práctica de la búsqueda: la mezcla entre plegaria y denuncia, entre fe y reclamo, entre imagen devocional y exigencia política. La lona funciona como altar portátil, archivo afectivo y pancarta. La imagen de san Judas no reemplaza al ausente; acompaña y sostiene el acto de buscarlo. Así, la fotografía registra un aspecto fundamental en los contextos de desaparición en México: la búsqueda no se organiza solo desde el lenguaje jurídico o institucional, sino también desde economías morales, afectivas y espirituales que permiten resistir al abandono.

Formalmente, la imagen es muy elocuente por su frontalidad. El cuerpo de la mujer queda casi cubierto por el cartel, lo que produce un efecto muy significativo: ella porta la imagen, pero también se vuelve soporte de esa memoria. Su caminar encarna una forma de duelo activo, de denuncia encarnada. La sombra proyectada en el pavimento intensifica esa presencia, como si el cuerpo extendiera sobre el suelo otra huella de la búsqueda. La imagen no convierte el dolor en shock visual; lo devuelve como práctica sostenida, como marcha, como exposición pública del vínculo roto. Al hacerlo, desarma el cerco mediático que suele reservar la atención para el momento más sensacionalista de la violencia y deja fuera la duración extenuante de la búsqueda. Aquí lo político no está en la escena excepcional, sino en la repetición obstinada de salir a la calle con el nombre, el rostro y la esperanza del regreso.

En el conjunto del corpus, esta imagen aporta una dimensión ética potente: nos recuerda que mirar también implica acompañar la manera en que una ausencia se vuelve presencia social a través de los cuerpos que la cargan, la nombran y la exhiben. Su potencia está en mostrar que la imagen, en contextos de desaparición, además de documentar una demanda, puede funcionar como soporte de memoria, de fe, de comunidad y de exigencia de justicia.

Este concurso fotográfico logró convocar una red de imágenes en las que se reconocen procesos colectivos que rescatan la vida cotidiana en espacios públicos abandonados por la institucionalidad, pero recuperados por el cuidado y gestos de cariño. Otras imágenes acompañan ritos sociales a contrapelo de la violencia y su vorágine; religiosidades heterogéneas que sostienen la esperanza y otorgan protección; acercamientos íntimos al acompañamiento en procesos de resistencia.

Alina Peña

Réquiem por la autonomía

Primer lugar

Réquiem por la autonomía

Francisco De Parres Gómez

2019 · Chiapas

Lukas Avendaño (muxe) junto a un miembro de las comunidades zapatistas.
La escena tensiona los regímenes hegemónicos de visibilidad al situar el cuerpo, la memoria y la autonomía como paisaje político insurgente. La imagen disputa el derecho a aparecer. Gesto performativo que resiste al borramiento en un festival de danza en territorio autónomo zapatista.


Segundo lugar

Marea Verde

Doménica Salas Santos

2020 · Chihuhua, Chihuahua, México.

La vilipendiada estatua de Pancho Villa fue cubierta por la marea verde durante la marcha del 8 de marzo de 2020. El acto simbolizó la exigencia del derecho al aborto y la libre decisión de las mujeres sobre sus cuerpos.

Marea Verde

San Judas y la crucifixión

Tercer lugar

San Judas y la crucifixión

Ximena Torres

2023 · Guadalajara, Jalisco, México.

Desde 2023 Francisco Javier es una de las miles de personas desaparecidas en Jalisco. En una marcha, la sombra de su familiar y la lona que ella carga reproducen la crucifixión de Jesús y emulan el dolor de la ausencia.


Hombre vestido de representación del mal

Alejandro Cepeda

2022

Hombre se pinta el cuerpo con un lodo blanco y un arma hecha de madera para representar el mal en su actualidad: el hombre blanco y las armas que afectan a su territorio.


Corona para lo invisible

Aurora Villalobos

2025 · Centro cultural ProyectoVeta, Morelia, Michoacán, México.

El drag y la imagen reescribe el cuerpo estigmatizado como territorio de soberanía. La escena no exhibe la diferencia, sino la celebra como archivo vivo de resistencia queer.


Taller con niños ódame de Baborigame

Taller con niños ódame de Baborigame

David Lauer

Esta imagen forma parte de una selección derivada de mi trabajo a lo largo de los años en Chihuahua en acompañamiento a la Consultoría Técnica Comunitaria, A.C. y otras organizaciones de derechos humanos, además de proyectos personales relacionados con el bosque de la Sierra Tarahumara.


No somos una, no somos tres, cuéntanos bien…

Doménica Salas Santos

2020 · Chihuhua, Chihuahua, México.

Miles de mujeres ocuparon la plaza, convirtiéndola en un eco de resistencia. Su voz colectiva denunció las violencias que por siglos han cercado sus derechos y la libre decisión sobre sus cuerpos.

No somos una, no somos tres, cuéntanos bien...

El Paisaje Prestado: La Construcción de un Hogar Simbólico.

El Paisaje Prestado: La Construcción de un Hogar Simbólico.

Eduardo Javier Badillo Lozada

2025 · Ciudad de México, México.

Esta imagen desafía la representación convencional de la exclusión social al enfocarse en la creación de un espacio de intimidad en lo público. El cuadro colgado en la reja actúa como una ‘ventana’ simbólica hacia un hogar imaginado, una forma discreta de resistencia que intenta reconstruir un sentido de pertenencia y dignidad. El perro, en su vigilia, personifica el cuidado y el acompañamiento, transformando una escena de carencia en un testimonio de acompañamiento y cariño.


Zapatillas

Fernando Domínguez

2026 · Congreso de Nuevo León, México.

Frente al Congreso de Nuevo León, banderas con referencias legales sobre derechos trans rodean las zapatillas de una integrante del plantón trans bajo vigilancia policial.

Zapatillas

Activista del plantón

Activista del plantón

Fernando Domínguez

2026 · Congreso de Nuevo León, México.

En el acceso al Congreso de Nuevo León, una activista del plantón trans utiliza un altavoz bajo vigilancia policial durante la mesa de diálogo sobre el transfeminicidio.


Memoria comunitaria

Juan Diego Andrango

2018 · Kisapincha, Ecuador.

Entre chacras y neblina, el sonido atraviesa el paisaje como acto de cuidado, anuncio y pertenencia colectiva.

Memoria comunitaria

Otra dignidad de habitar

Otra dignidad de habitar

Julio González

2025 · Guadalajara, Jalisco, México.

Es la tarde de septiembre de 2025, la dignidad se organiza para desplazarse por las calles de Guadalajara. Al frente, ciegos despojados de su hogar, con la mirada al horizonte y el olor de las calles como referencia geográfica, caminan gritando “¿Qué pasa, qué pasa? ¡Que no tenemos casa!”.


Los cimientos de la Nación

Leonardo Cassiel Hernández Valdespino

2023 · Bordo de Xochiaca

México es un país de violencia, quienes crecimos aquí, sabemos lo que es florecer entre añicos.


Memoria textil colectiva

Lizeth Hernández Millán

2024 · Ciudad de México, México.

Como resultado del primer círculo de bordado en el Museo de la Ciudad de México, se elaboró una Manta textil colectiva para llevarla a la marcha del 08 de marzo en la Ciudad de México.

Memoria textil colectiva

Comuneros bajo la sombra del drenaje transversal

Comuneros bajo la sombra del drenaje transversal

Marco Ernesto Blanco López

2024 · Comunidad de Guadalupe Victoria y su anexo La Cruz, municipio de Mexquitic de Carmona, San Luis Potosí, México.

Comuneros reposan en un túnel de drenaje durante un peritaje antropológico contra el despojo territorial, transformando infraestructuras en espacios de memoria compartida.


sin título

sin título

Naomi Greene Ortiz

2013 · Glorieta de Los Niños Héroes, ahora llamada “Glorieta de las y los desaparecidos”. Guadalajara, Jalisco, 2023.

La re-nombrada Glorieta de Las y Los Desaparecidos de Jalisco, estado con mayor cifras de desapariciones forzadas a nivel nacional, despliega una serie de rostros que se amontonan entre sí; algunxs en lonas, otrxs en posters, muchos otrxs en azulejos incrustados para evitar se removidos por las noches. ¡Bienvenidos a Guadalajara!”


Alfaro sí sabía (vigilia por el rancho Izaguirre)

Alfaro sí sabía (vigilia por el rancho Izaguirre)

Pilar Aranda Moncivaiz

2025 · Palacio de Gobierno, Guadalajara, Jalisco, México.


Mamá buscadora

Pilar Aranda Moncivaiz

2025 · Palacio de Gobierno, Guadaljara, Jalisco, México.

Mamá buscadora

Daniela tu mamá sigue en la lucha

Daniela tu mamá sigue en la lucha

Pilar Aranda Moncivaiz

2025 · Guadalajara, Jalisco, México.


Primer batucada infantil feminista

Pilar Aranda Moncivaiz

2025 · Guadalajara, Jalisco, México.

Primer batucada infantil feminista

Flor Alentejana

Flor Alentejan

Rodolfo Oliveros

2025 · Lisboa, Portugal.

Los coros Alentejanos cantan a la lucha por la libertad y la recuperación de la tierra; honran también la memoria de Catarina Eufemia, campesina comunista asesinada por la dictadura.


Don Lucas y su colección de arte rescatado de la basura

Santiago Hoyos

2025 · Barrio de la Araña, Álvaro Obregón, CDMX.

Me encontré con Don Lucas durante un trabajo pagado por la Alcaldía Álvaro Obregón en el barrio de la Araña. Nos presumió su extensa colección de arte rescatado de los basureros de las barrancas y como lo usa como una forma de resistencia ante el desperdicio desmesurado que se ve hoy en día en la sociedad mexicana. Aquí lo tenemos a él posando junto a su colección.

Don Lucas y su colección de arte rescatado de la basura

Rostros renovados en la Glorieta

Rostros renovados en la Glorieta

Ximena Torres

2025 · Guadalajara, Jalisco, México.

La Glorieta de las y los desaparecidos es el sitio de memoria más importante para las familias buscadoras de Guadalajara, que han desarrollado estrategias para mantener cédulas de búsqueda de los ausentes en el monumento.


sin título

Yllich Escamilla Santiago

2025 · Basílica de Guadalupe, Ciudad de México, México.

Cada diciembre el recinto de la Basílica de Guadalupe se vuelve también un espacio para el reclamo, la memoria y la esperanza. Es ahí donde los padres de los 43 normalistas desaparecidos toman el espacio para visibilizar su lucha.

sin título

Bibliografía

Bravo Regidor, Carlos (2025). Mar de dudas. Ciudad de México: Grano de Sal/ Gatopardo.

Butler, Judith (2010). Marcos de guerra: las vidas lloradas. Barcelona: Paidós.

Canal Encuentro (2017, 26 de enero). Georges Didi-Huberman: la imagen potente. YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=6uvGhCgupq0

Jay, Martin (2003). Campos de fuerza: entre la historia intelectual y la crítica cultural. Buenos Aires: Paidós.

Curadurías del yo. La afrodescendencia en cuestión

Imagen 1. Compartiendo el álbum familiar. Mérida, Yucatán, 2022
Imagen 2. Abuela paterna. Recorte de una foto familiar. CDMX, alrededor de 1982-1983

La cara de mi abuela

A la izquierda Rosma me muestra una captura con la foto de su abuela paterna durante la visita a casa de su madre para conocer el álbum familiar. A la derecha un acercamiento de la foto, la cual es un recorte de una fotografía que forma parte del recuerdo de una visita familiar a la Ciudad de México en los años ochenta.    Su abuela era hija de un pescador nacido en Loma Bonita, Oaxaca, y radicado en Veracruz desde niño.

Es la única foto que tengo de mi abuela paterna. De ahí saqué el cabello y lo moreno […]

Diálogos con Rosma

Ambivalencias

Con hipil de gala (terno o traje regional yucateco) reservado para ocasiones especiales y festivas. Este traje, considerado “tradicional” en Yucatán, se creó a partir del vestido utilizado por la mestiza (mujer indígena) yucateca para bailar jarana en las famosas vaquerías del estado; con el tiempo, se convirtió en un distintivo de la identidad yucateca (Repetto y Medina, 2020: 243).

Mi mamá “[…] estaba en grupos políticos, no sé qué hacía exactamente, pero iba a llegar López Portillo, iba a haber un comité de bienvenida para el presidente con mujeres y les repartieron sus ternos. Se lo prestaron. Mi mamá nunca ha usado traje de mestiza, ninguna mujer de mi familia. Mi madre y mi abuela hablaban maya, pero lo negaban. Había esa contradicción, porque no portaban el traje tradicional, pero sí tenían diversas prácticas cotidianas relacionadas con lo maya, el uso del espacio doméstico, el alimento, los utensilios cotidianos, seguimiento de fechas importantes del calendario agrícola […] yo construí con el tiempo respeto y amor al vínculo con lo maya que me fue negado por el linaje familiar”

Diálogos con Rosma
Imagen 3. Rosa Pino, la madre de Rosma, con hipil yucateco. Valladolid, Yucatán, 1970

Imagen 4. Padre de Rosma en práctica de campo. Álbum familiar. Costa de Yucatán, alrededor de 1974.

José Garduza, el padre

Esta es una foto de las partidas […es decir] prácticas de campo de los soldados que cada determinado tiempo llevaban a cabo para entrenar en campo y aprender a sobrevivir en condiciones no cómodas. Esto debió ser en Río Lagartos o San Felipe, hacía allá iban a sus entrenamientos. Mi papá se hizo soldado a los 22 o 23 años y era parte del Batallón 33 de Valladolid, en donde conoció a mi mamá.
[…] toda la vida vi a mi papá que es muy moreno y su pelo muy rizado, así, pashushito, sí había un ¡eh! su pelo es diferente, el color de su piel está muuuy oscuro, ¿no? Pero además no es solamente que tenía eso, sino que tenía otros rasgos diferentes a lo yucateco, como podría ser tal vez su altura, tal vez su figura, había en él otros rasgos que yo miraba […]

Recuerdos de Rosma

En civil

Esta foto de mi papá me gusta porque es de las pocas en las que no está de soldado […] pero sí es del ejército porque por ahí su fusil […] yo creo que es San Felipe [costa de Yucatán], porque es una casa vieja que se parece a la de una tía que vivía ahí […] está muy joven…qué guapo estaba…a mi mamá le gustaban sus piernas […] Mi papá era destacado en los deportes, representaba al ejército siempre, viajaba mucho. Era un hombre que le gustó prepararse […] cuando conoció a mi mamá no sabía leer ni escribir y se inscribió en la misma primaria en la que yo estudié, él iba en las tardes; y aprendió a leer y a escribir, eso fue antes de que yo naciera […] Sé que tuvo una vida muy dura, no tengo idea por qué […]

Memorias de Rosma
Imagen 5. Padre de Rosma en práctica de campo. Álbum familiar. Costa de Yucatán, alrededor de 1979

Imagen 6. Padre y madre de Rosma en un parque durante su noviazgo. Álbum familiar. Valladolid, Yucatán, alrededor de 1974

Noviando

Aquí está con don José en el parque. Creo que apenas comenzaban a ser novios. Tenían como 23 o 24 años […] Mi mamá no tiene cara de ingenua, sino de pilla —dice entre risas—, ‘¡bandida!’. Puedo decir que mi mamá creció dentro de la cultura del blanqueamiento. De hecho, me contó que sus papás le dijeron: ‘¡¿Estás loca?! ¡Tus hijos van a nacer morenos con ese hombre!’. Casi casi fue como si dijeran que se había echado un saltapatrás [ríe otra vez]. Y sin embargo, eligió a un hombre negro […] y adoraba que sus hijos fueran morenos y con el cabello rizado.

Memorias de Rosma

Ausencias y marcas

Esta foto me provoca dos emociones. Por un lado, la nostalgia por un amor que no se dio, que se rompió. Pero al mismo tiempo, pienso: ‘Es parte del pasado, no tiene por qué pertenecer al ahora’. Fue un buen papá, juguetón […] ese tipo de papá. De lo demás, la verdad, no recuerdo mucho. Se ausentaba seguido por el ejército. No sé en qué momento fue la transición hacia no verlo más […] simplemente, dejé de verlo.
Tenía tres años en esa foto. Y aunque no tengo muchos recuerdos de él, los que tengo son muy bonitos.
A veces pienso: ‘¡Qué fuerte!, ¿no? Y también me encabrona que haya sido tan ausente […] y que al mismo tiempo me haya dejado toooodas las herencias que se me notan.

Memorias y reflexiones con Rosma
Imagen 7. Rosma con su papá durante una visita a su abuela en Veracruz. Álbum familiar. Veracruz, alrededor de 1981-1982


Imagen 8. Familia materna. Foto de álbum familiar. Mérida, Yucatán. Alrededor de 1990

Familia materna

Foto de álbum familiar. Mérida, Yucatán. Alrededor de 1990

En el centro, la abuela materna de Rosma. A la derecha, su madre, Rosma y su hermano. A la izquierda, su tía con una nieta en brazos, una de sus hijas y la hija de su hermano.

Esto fue en la casa que un tío le prestó a mi mamá, antes de mudarnos a la que consiguió por Infonavit […] yo tenía 14 años. Nosotros éramos claramente morenos frente a mis primas, que eran blancas. Es una foto bonita, se puede ver el ambiente popular en el que crecí […] Mi mamá siempre me decía ‘Negrita’; ese era mi apodo, y a mi hermano le decía ‘Negrito’. Siempre fuimos negros. Lo que pasa es que en ese entonces no lo vinculaba con una idea de afrodescendencia. Y ahora es como […] bueno, evidentemente sí hay una relación, pero tampoco es que yo me sienta representada dentro de una cultura afro.

Memorias y diálogos con Rosma

El vestido y la fina confección

El vestido representa una red de apoyo tejida a través de la costura, una práctica que dio sustento y movilidad social a Rosma y su familia. El oficio de la confección, así como el cuidado y la dedicación en su ejecución, fueron una herencia del linaje materno: desde su madre, costurera profesional, hasta ella misma, hacedora de joyas.

Aquí tenía 11 años. Este vestido me lo hizo mi mamá. Ella cosía de manera profesional desde los 13 años en un taller junto con sus primas. Recuerdo que le tuve mucho cariño a ese vestido […] me encantaba el tocado, era increíble, la verdad, exquisito. Usaba encajes muy finos porque mi mamá ya había empezado a trabajar con un diseñador de Nueva York que se los regaló.
Mi madrina de primera comunión fue una mujer que apoyó mucho a mi mamá. Era una señora con una posición económica alta, su jefa en Cadenita Gold, una maquiladora donde trabajaba mi mamá. Ella supo ver que mi mamá era delicada, meticulosa […] Hay una estética que heredé de ella. Mi madre nunca hizo algo chamboneado, le gustaba la exquisitez. Tenía un respeto profundo por su oficio. Era brutalmente comprometida con su trabajo. Lo disfrutaba.
Mi abuela, desde joven, urdía hamacas. Su esposo, mi abuelo, fue herrero.
Memorias de Rosma

Memorias de Rosma
Imagen 9. Primera comunión. Rosma con su mamá y hermano. Álbum familiar. Mérida, Yucatán, 1985

Imagen 10. Collage de recuerdos. Actividades de su infancia en la Colonia Militar de Valladolid, zona habitacional para personal del ejército. Álbum familiar. Valladolid, Yucatán, alrededor de 1985

La zona

Esta fue una de las épocas más bonitas de mi infancia: la época de la zona [militar]. Esas eran las casas donde vivíamos, un fraccionamiento muy bonito y seguro. Allí teníamos una maestra de ballet –ella fue quien me puso la corona– [foto superior izquierda].
Todas estas niñas que ves aquí [foto inferior y foto superior derecha] eran de distintos lugares: Guadalajara, Oaxaca, Ciudad de México […] compartíamos la vida en la colonia. En estas fotos estamos disfrazadas de rumberas, era época de carnaval. Lupita, que fue la reina, era de Oaxaca. Había varias niñas de allá; sus mamás eran grandotas, unas mujerzotas […] juchitecas. Las recuerdo muy bien.

Memorias de Rosma

Zoom

Es la boda de mi prima. Estamos mi mamá, mi hermano […] creo que hasta mis primos, pero recorté la foto para quedarme solo con mi imagen, para mirarme. Es parte de ese proceso de redescubrirme. Aquí me veo muy negrita, aunque el cabello lo tengo lacio. Esta foto me encanta, por el color de mi piel, que resalta muchísimo. Tenía como nueve años.
¿Sabes qué me fascina? El color que me dejó usar mi mamá: roooojooo. Me encanta porque parezco un diablito con mis cuernitos —dice entre risas—. Mi abuela decía que no era un color adecuado para portar. Desde su visión católica, tenía cierta lógica […]

Memorias de Rosma
Imagen 11. Rosma en la boda de su prima. Recorte de la foto para acercamiento de su rostro. Álbum familiar. Valladolid, Yucatán, 1987

Imagen 12. Fotografía de álbum familiar (collage). Al centro, en blanco y negro, la madre de Rosma durante su infancia. En la parte superior, Rosma aparece al centro participando en un bailable escolar. En la parte inferior, nuevamente al centro, Rosma junto a sus primos a los costados. A la derecha, un fragmento de una fotografía en la que aparece con su madre durante una escala de un viaje en autobús, tomada entre los años setenta y ochenta.También a la derecha, un recorte de revista con la silueta de Naomi Campbell, una de las supermodelos icónicas de los años noventa.

La belleza

Naomi Campbell (der.) no estaba originalmente en el álbum. Estaba pegada en la pared de mi cuarto. Cuando lo desocupé, arranqué todos los pósteres […] pero este no quise tirarlo. Lo recorté y decidí conservarlo allí. Obviamente fue por su belleza y por el color de su piel. Yo tenía como 14 o 15 años.
En la foto de abajo estoy con mis primos. Ellos siempre me llamaron ‘Sorulla’, siempre fui la negrita de la familia […]
A los 14 años tuve una amiga que se llama Lupita. Ella me decía: ‘¡No, mira! ¡Tú eres guapa! ¡Mira!’. Me arreglaba el cabello de una manera que yo no hacía, con mousse, bien apretadito para marcar el rizo. Para ella era muy cool que yo fuera morena. Ella sí veía en mí un rasgo afrodescendiente que yo, en ese momento, no alcanzaba a reconocer. Tal vez fue entonces cuando empecé a verme diferente […] ¿Me entiendes?

Diálogos con Rosma

El juego de los espejos

Tenía 14 años […] creo que fue entonces cuando empecé a sentir profundamente cómo estaba configurada mi personalidad. Fue a raíz de una prima política, la pareja de un primo, que conocí en esa época. Ella empezó a perfilar mucho de mi identidad. Era de la Ciudad de México, morena, morena, morena. Guardé una foto suya porque, ¡imagínate!, para mí ella era preciosa. La mostraba con orgullo diciendo que era mi hermana, no mi prima.
Me gustaba su personalidad, cómo se vestía. Llevaba siempre el cabello muy rizado, afro. Me impactó mucho. Además, me hablaba de cosas de las que nadie me había hablado: sexo, drogas, el desmadre, el chupe […] Me gustaba tanto su pelo que un día me llevó a hacerme los espirales. Me los pagó ella. Es raro, porque yo no tenía el pelo rizado, pero en esa foto sí: tengo espirales, y me sentí un poco más representada. Me encanta ese tipo de cabello […]

Diálogos con Rosma
Imagen 13. Rosma experimentando con su autorrepresentación a través del pelo. Álbum familiar. Mérida, Yucatán, años noventa
Imagen 14. La novia de su primo en los años noventa

Encuadre

Recorté esta foto porque ese ángulo me gusta. Me gusta mucho: la composición, mi cabello, mi rostro. Nos tomaron esas imágenes en el taller. Me gustan mis líneas de expresión, porque ahí se ven mis cuarenta años. Que se note una joya, la luz, el color de la ropa […]
Sí tengo un ideal de mujer: saber ser una mujer fuerte, erguida, con aplomo. Me di cuenta, ya de grande, de quién es considerado ‘moreno’ y quién no, según el contexto. Esos matices me encantó descubrirlos.

Diálogos con Rosma
Imagen 15. Sesión de fotos en el taller colectivo. Fotografía: Marta Cabane-Navarro. Mérida, Yucatán, 2024

Imagen 16. Rosma con su hijo menor cuando tenía un año de edad. Mérida, Yucatán. 2017

Naricitas de bola

Esta es una de mis fotos favoritas. Me encantan nuestras naricitas de bolita. A veces le digo a mi hijo: —Oye, mi amor, nosotros somos negritos, ¿verdad? [refiriéndose también a su padre, un hombre moreno]—. Y él, muy correcto, me responde: —No, mamá, no somos negritos, somos cafecitos.
El otro día, en La Plancha,* vi a una niña afrodescendiente y le dije: —Mira, qué bonito color tiene. Y él me contestó: —Mmm, a mí no me gusta. Me gusta más el color de los millonarios. Y yo: —¿Y cuál es ese color? [risas]. —Más blancos, me dijo. Y yo: —Bueno […] no es de millonarios, hay gente pobre y rica de todos los colores. Pero sí me hizo pensar: ¿de dónde vienen esas ideas?

Diálogos con Rosma

*Parque La Plancha. Espacio público de recreación en Mérida, Yucatán.


La pátina

Hace 17 años tuve la oportunidad de desarrollar mis habilidades manuales y mi sensibilidad estética en el Departamento de Restauración del INAH. Fue una experiencia increíble tocar, sentir y conectar con objetos que habían tenido su esplendor siglos atrás. Me fascinaba observar los detalles de las vasijas mayas, imaginar los talleres donde fueron hechas, los pigmentos que usaban […] y cómo esos colores permanecieron vivos aún tras siglos enterrados. El departamento estaba lleno de objetos precolombinos y coloniales. Desde entonces, tengo una fascinación con la pátina: la clara y contundente huella del tiempo que queda en las cosas.

Diálogos con Rosma
Imagen 17. Servicio Social de su carrera en Antropología, Departamento de Restauración, Instituto Nacional de Antropología e Historia. Mérida, Yucatán. 2005. [@caravanajoyas]. (17 de septiembre de 2022). Instagram.https://www.instagram.com/p/CiookKfMIwW/

Imagen 18. Selfi. Mérida, Yucatán, 2022

“La belleza en lo simple y burdo”

Me encanta esta foto por mi cabello: siempre suelto, rebelde y abundante. Mis joyas tienen una estética deliberadamente cruda, burda, potente.
Alguna vez hice un moodboard con imágenes de mujeres que me inspiran. Todas eran africanas o de la India, mujeres de tribus, en su cotidianidad […] Tienen una mirada tan digna, tan plena. Odio esas poses de modelos donde parecen niñas frágiles, descuidadas, con las piernas dobladitas [carcajadas] […] hiper-sexualizadas, siempre complacientes.

Diálogos con Rosma

Perfil, selfi

Esta foto me la tomé yo misma. Me encantaba la luz de esa casa. Estaba en mi rincón de trabajo, noté el halo de luz cayendo sobre mí, cerré los ojos y me tomé la foto. Me encanta mi perfil ahí.
El tema del perfil maya no es que siempre lo haya celebrado. Fue a través de otras miradas que lo reconocí. Los extranjeros lo celebran mucho. Una vez me dijeron que mi perfil se parecía a los vasos de un museo. Y sí, lo observé y pensé: ‘¡Claro! ¡Es un perfil maya!’.
Pero también hay españoles y marroquíes con nariz aguileña […] te ven con su propio imaginario. Ahora ya nadie me pregunta si soy de la India, pero cuando estaba más delgada, siempre me lo decían. O que si era de Bangladesh. Y ahora, que si soy una negra [risas].

Diálogos con Rosma
Imagen 19. Perfil. Selfi. Mérida, Yucatán. 2020

Imagen 20. Retrato de Rosma en su taller personal. Fotografía: Albany J. Álvarez. Mérida, Yucatán, 2022

Hacedora de joyas

[…] estoy intentando plasmar con palabras esta fuerza, esta presencia, esta trasgresión a lo que te imponen como joya convencional […] Cuando trabajo me conecto con mis emociones, hay mucha conexión con lo que hago, me gusta trabajar en silencio, en mi rincón, es una isla, rodeada de libros, y cosas de la joyería, plantas y metida en mi mundo.
[…] es difícil ponerle una descripción a esta foto, pero siento una mística […] mirando mi trabajo en tono de respeto. Portando mis joyas con un libro de Calder […]
Mucha gente morena igual que yo, en algún momento que platiqué con chicas, emprendedoras también, y muchas de ellas han pensado que el éxito de mi joyería se debe a la apariencia de extranjera que según ellas tengo. ¿Qué fuerte, verdad? su imaginario […] porque ellas también se sienten talentosas, pero sienten que no han destacado como yo porque no tienen este fenotipo tan favorecedor […]

Diálogos con Rosma

Imagen 21. Afro raíces

“Que nadie dude de mis afro raíces […] [tono irónico] Fenotípicamente puedo creer que tengo elementos afros y elementos mayas, pero no identidad cultural […] fenotípicamente sí, lo veo en el espejo y lo reconozco.
[…] al final no lo soy [afromexicana, afrodescendiente, maya], porque sí tengo rasgos pero esas mismas emociones tengo con lo maya, ¿eh? En algún momento yo también me identifico más cercana a lo maya, pero tampoco me siento legítima, ¿me entiendes? En algún momento dije: ‘Es que son cuartitos de mis identidades que están ahí, ¿no? ¿Por qué no podemos conciliar todas esas partes?’ Las siento […] así […] fluctuantes, alrededor, ¿no? Pero no parte mía completamente.
¿Sabes que sí me marca mucho como identidad? La cultura popular, el saber que vengo de un ambiente popular, de bajos recursos, eso sí me es, así, como maaaaaaa, una identidad de clase que tengo más fuerte”.

Reflexiones con Rosma sobre la identidad
Imagen 21. Retrato. Fotografía: Albany J. Álvarez. Mérida, Yucatán, 2023

Bibliografía

Fernández Repetto, Francisco y Ana Teresa Medina-Várguez (2020). “Vistiendo la identidad yucateca. Etnomercancía, tradición y modernidad”, Entrediversidades. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, (19), pp. 241-275.

Gutiérrez Miranda, M. (2023). “Primeros acercamientos al concepto de imagen selfie como signo de autorrepresentación y autoconcepto”, en Ángeles Aguilar San Román y Pamela Jiménez Draguicevic (eds.. Procesos transversales de la expresión, la representación y la significación. Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro, pp. 103-129.


Nahayeilli B. Juárez Huet es profesora-investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (ciesas), sede Peninsular, y miembro del snii. Sus líneas de investigación se centran en tres ejes principales: la diversidad religiosa en México, las afrodescendencias y las distintas manifestaciones del racismo. Fue corresponsable académica de la Cátedra unesco/inah/ciesas: “Afrodescendientes en México y Centroamérica: reconocimiento, expresiones y diversidad cultural” (2017-2021); desde 2016 se desempeña como cocoordinadora académica de los talleres sobre el uso de herramientas visuales para la investigación social en ciesas, Peninsular, desde donde impulsa el trabajo colaborativo y la experimentación metodológica en antropología visual. Es miembro de la Red de Investigadores sobre el Fenómeno Religioso en México (rifrem) y de la Red de Investigaciones en Antropología Audiovisual, Laboratorio Audiovisual (riav) del ciesas.

La dinámica de los bienes de salvación en el culto a Jesús Malverde: un ensayo fotográfico sobre la religiosidad popular en México

Imagen 1. La Santa Cruz de Malverde

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

Jesús Malverde fue un bandolero nacido en el noroeste mexicano, a finales del siglo XIX. Muere a manos de las fuerzas del orden comandadas por el general Cañedo, entonces gobernador de Sinaloa. Tras su muerte, colgado de un mezquite, se dio la instrucción de no enterrar sus restos a fin de que, al no recibir cristiana sepultura, no pudiera descansar en paz. El ánima en pena de Malverde ha encontrado en sus devotos distintas formas de agradecimiento. Una de ellas es materializar dicho agradecimiento por los favores recibidos; en algún momento, este agradecimiento se manifestaba en levantar la cruz de acero que se muestra en la fotografía.


Imagen 2. Las imágenes de Malverde

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

Es un conjunto de figuras religiosas de Jesús Malverde. En su mayoría son imágenes del busto del personaje, aunque hay otras en las que se encuentra sentado en un sillón/trono. También hay collares, medallas, rosarios y escapularios con la imagen del rostro de dicho santo. La figura más grande destaca por ser la imagen auténtica central del nicho principal de la capilla de Malverde, la que se concentra con otras tanta imágenes en el cofre de la camioneta, propiedad de la capilla para llevar a cabo el tradicional recorrido por las calles aledañas.


Imagen 3. Las imágenes de Malverde II

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

En esta fotografía, al interior de la capilla, se aprecia una reproducción original del busto de Jesús Malverde, solo que, a diferencia del que se encuentra en el nicho principal, en esta imagen porta una camisa verde y, alrededor de su cuello, el pañuelo es de color negro con blanco. Detrás de él, se aprecian dólares y fotografías pegados con cinta. Entre la pared del nicho y la imagen de Malverde se encuentran otras imágenes de la fe católica, como la Virgen de Guadalupe, san Judas Tadeo y Jesucristo. Tanto en la mano de la devota como rodeando al santo, están las veladoras con la imagen y la oración a Malverde. Al frente, de espaldas, se encuentra una mujer; las mujeres adoptan cada vez más un papel más central en el culto a Malverde.


Imagen 4. El carguero del jinete de la Divina Providencia

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

Un tipo de encomienda que suelen llevar los cargueros mexicanos —generalmente relacionada con el carnaval y las festividades patronales— es llevar un torito de carnaval o de pirotecnia. En la foto se observa a una persona, un voluntario, que carga la imagen del bandido generoso sobre su caballo, que está fijada a una estructura metálica que facilita su traslado. Durante la procesión se han turnado distintos devotos para cargar al jinete; y en los descansos hay quienes se acercan a darle de beber licor o cerveza.


Imagen 5. Moda malverdista

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

Las gorras, gorros, sombreros, cinturones o camisas vaqueras que portan la imagen de Malverde son mercancías que, fuera del contexto festivo, tienen un sentido más profano; sin embargo, durante la festividad se dotan de sacralidad, pues forman parte del sentido sagrado de la imagen de Malverde. En esta foto, un carguero de espaldas muestra el detalle de la imagen de Jesús Malverde rodeado de hojas de marihuana y, al centro, de un girasol.


Imagen 6. Tatuajes

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

Una constante en la celebración anual del culto a Malverde son los tatuajes que se portan en el pecho, la espalda y los brazos, principalmente. Sin embargo, en esta foto lo innovador es el género de quien lo porta. Es relevante que sean cada vez más mujeres las que muestran su tatuaje de Malverde en la festividad. Particularmente, esta foto se enfoca en el rostro del personaje sin ofrecer mayor detalle de su indumentaria. Destaca la representación de la Virgen de Guadalupe, a medio cuerpo, detrás del santo.


Imagen 7. Tatuajes II

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

Un tatuaje de Malverde en el hombro de una mujer, en la que este porta un moño pequeño en lugar del corbatín que tradicionalmente lleva. De nuevo, el retrato se enfoca en su rostro. Debajo, se encuentra inscrito “Jesús Malverde”. Esta pieza se encuentra rodeada de otros tatuajes sin alusiones relacionadas a la vida religiosa o espiritual de la adherente. Se trata de una mujer quien, por devoción o por alguna manda, exhibe su tatuaje durante la festividad. Ya sean cargueras, peregrinas que acompañan de rodillas al santo en su procesión o por medio de sus tatuajes, entre otros elementos de sacralidad o espiritualidad malverdista, en esta ocasión la categoría femenina ha adquirido mayor relevancia.


Imagen 8. Tatuajes III

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

Para el caso masculino, la continuidad del uso del tatuaje como manda para pagar algún favor se ha mantenido casi como una tradición durante la festividad del 3 de mayo. En años anteriores, destacó que los tatuajes estuvieran en partes del cuerpo que generalmente se encuentran cubiertas, como el pecho, la espalda o las piernas. En esta foto se puede apreciar una variación en dicha práctica espiritual, ya que la imagen de Malverde es más frecuente verla tatuada en el antebrazo. La fotografía permite ver el rostro de Malverde y que porta un moño y una camisa. Detrás del santo se encuentra san Judas Tadeo, mostrando medio cuerpo, que sobresale por encima del bandido generoso.


Imagen 9. Tatuajes IV

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

A propósito de la tradición del tatuaje malverdista, aquí se puede apreciar la práctica espiritual en su máximo esplendor. El devoto, con el pecho desnudo, muestra su tatuaje, todavía fresco; un trabajo que aún no ha terminado de cicatrizar, pero que permite que el portador esté listo para cumplir con su manda. En esta foto se muestra una reproducción de la estampa que generalmente tiene la oración a Malverde al reverso. Es por ello que tanto el corbatín como la camisa vaquera son acordes a la descripción de la imagen del nicho principal que se encuentra en la capilla.


Imagen 10. Tatuajes V

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

De nueva cuenta, un carguero que lleva consigo su imagen de Malverde exhibe su tatuaje en el antebrazo. Tanto el busto que carga como la imagen de su tatuaje llevan un moño pequeño y el mismo saco; al parecer, el segundo ha sido copiado del primero. Lo cierto es que la constante de tatuajes en el antebrazo es señal de tolerancia y aceptación social hacia la devoción a Malverde. No podemos dejar de señalar que en la foto destaca que le están derramando whisky a la figura.


Imagen 11. Consagraciones

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

Durante el recorrido por las calles aledañas, la imagen principal de Malverde es transportada sobre el cofre de una camioneta propiedad de la capilla. En esta foto se observa un conjunto de imágenes religiosas, medallas, escapularios, etc., cuyos dueños son adherentes que caminan a lado de la camioneta. Destaca una práctica que consiste en derramar bebidas alcohólicas sobre las imágenes, por lo general whisky o tequila. Esta práctica espiritual, que se lleva a cabo tradicionalmente año tras año, es una de las más populares entre los adherentes malverdistas, motivo por el que se derrama mucho alcohol y se deteriora la imagen, misma que debe ser reparada para el recorrido del siguiente año.


Imagen 12. Consagraciones II

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

La imagen del nicho principal, durante la festividad, es más fácil de ver o tocar durante el recorrido que estando dentro de la capilla, ya que para visitarla en su nicho hay que hacer fila y esperar el turno para pasar, lo que suele ser tardado. Esta salida permite observar a la imagen auténtica junto a distintas variaciones. En esta foto se observa a un santo de tez blanca, con cejas medianamente pobladas, sin barba, con bigote. Viste una camisa vaquera blanca con detalles negros y un corbatín negro con rayas blancas.


Imagen 13. Consagraciones III

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

El jinete de la Divina Providencia montando su caballo blanco es sacralizado durante el recorrido por otro visitante que, aprovechando el descanso, derrama whisky sobre su cabeza. En años anteriores se veía esta práctica casi como una relación exclusiva entre el capellán y la imagen principal, ya que generalmente es él quien se ha encargado de recibir el licor de los devotos para derramarlo sobre las imágenes y sobre los propios visitantes. En esta foto se observa un Malverde de cuerpo completo que lleva corbatín rojo, camisa blanca y pantalón negro. De igual forma, destaca que en su mano lleva un saco o bulto en alusión al bandido generoso que representa.


Imagen 14. Consagraciones IV

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

Beber licor o hacer uso de otras sustancias en el catolicismo popular y en México no es algo que esté peleado con la vida religiosa. En la fiesta de Malverde los adherentes llevan a cabo dicha práctica dentro del campo de lo sagrado. En esta imagen se observa una forma común de compartir el licor entre visitantes que participan del baile, mientras esperan que la imagen principal de Malverde salga de la capilla.


Imagen 15. La penitencia

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

Los sacrificios físicos —como peregrinar descalzo o de rodillas— son comunes en la devoción católica. En México, el 12 de diciembre, día que se celebra a la Virgen de Guadalupe, es normal ver a los fieles guadalupanos entrar a la Basílica de rodillas, como muestra de fe. Para el caso de la festividad de Malverde es una práctica espiritual poco común que requirió de ciertos cuidados, debido a que, a diferencia del invierno en la Ciudad de México, el asfalto en Culiacán durante el mes de mayo es ardiente. Sin embargo, para los devotos a Malverde esto no es un impedimento. En la foto se observa a dos personas que van de rodillas en procesión detrás de la camioneta que carga la imagen principal de Malverde.


Imagen 16. La penitencia II

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

La penitencia llevada al extremo de aceptar el castigo físico (autoinfligido) como práctica espiritual, a pesar de ser ampliamente practicada, no tiene la misma aceptación dentro de la Iglesia católica, ya que existen formas menos riesgosas para alcanzar el perdón. En esta foto se observa a dos personas realizar el recorrido de rodillas detrás de la imagen principal de Malverde. Sus rostros no pueden ocultar el dolor físico. Sus rodilleras improvisadas, hechas con pedazos de pantalón, reflejan la urgencia por reducir el impacto del concreto a cada paso que dan. En esta foto también se observa que su ropa se encuentra empapada de agua, debido a que otros devotos tratan de mantener tanto el concreto como sus cuerpos frescos.


Imagen 17. La penitencia III

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

Si bien es cierto que, debido a la sangre de la rodilla molida por el concreto, una lectura superficial de esta foto nos invita a pensar en una persona con heridas autoinfligidas, también es necesario describir un par de elementos simbólicos dentro de la misma. El primero, el tatuaje del rostro de Malverde decorado con rosas que la persona lleva en su muslo acompañado de la frase “en ti confío”, indica que probablemente andar de rodillas no sea su primera manda cumplida al santo. El segundo, que es lo referente a la consagración del acto, tiene que ver con la genuflexión como práctica espiritual y como práctica penitente católica, llevada a un uso extremo en cuanto a la práctica popular.


Imagen 18. Malverde de las siete potencias

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

Esta imagen destaca por colorida. Este busto, que descansa sobre la base de un pilar, exhibe en sí y sobre sí elementos propios de otro sistema de creencias. Por un lado, la camisa del santo está teñida de siete colores símbolo de las siete potencias o principales deidades del panteón yoruba. Por el otro, sobre este Malverde se observa un collar de Elegguá, una de las principales deidades de la religión yoruba, responsable de abrir o cerrar los caminos de sus creyentes, así como de brindarles protección.


Imagen 19. Malverde yoruba

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

Desde su adopción por los narcotraficantes colombianos y mexicanos hace algunas décadas, la religión yoruba o santería se encuentra más presente en la llamada narcocultura. Actualmente son cada vez más los cantantes de corridos, influencers y demás personalidades relacionadas con el narcotráfico que entrecruzan los sistemas de creencias populares. De nuevo, en la foto se observa el busto de Malverde, esta vez de ojos azules y labios ligeramente rosados, que lleva un corbatín rojo y camisa vaquera. En su cuello carga un collar de Elegguá, la principal deidad protectora del panteón yoruba. Es una constante que a Malverde se le relacione con Elegguá, dado que ambos son santos protectores de sus adherentes.


Imagen 20. El busto y su carguero

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

Además de los devotos que buscan depositar una veladora, algún accesorio o sus imágenes personales, ya sea en la capilla o sobre la camioneta que encabeza la procesión, durante la celebración del 3 de mayo es común ver a los cargueros llevar en sus brazos las imágenes que regularmente forman parte de sus altares personales en casa. Este busto, en particular, se muestra con variaciones como la ceja muy poblada y el corbatín de color rojo. También destaca sobre el santo un rosario color verde; posiblemente dicho color también esté relacionado con Orula, otra deidad del panteón yoruba asociada a la sabiduría.


Imagen 21. La carguera de Malverde

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

Una imagen proveniente del noreste del país que descansa sobre una base de pilar. Además de destacar el amplio corbatín y por estar decorado con un sombrero, esta representación se caracteriza por tener ojos azules, pestañas postizas, labios pintados y rubor en los pómulos. En años anteriores, durante el recorrido habían destacado las imágenes de Malverdes pelones, a rapa, en alusión a los cholos y los homies provenientes del Estado de México. Sin embargo, un Malverde feminizado, inspirado y moldeado por la historia de vida de su carguera es innovador. Transgrede el campo de lo sacralizado masculino con una imagen sacralizada feminizada, que corresponde más a su propia realidad y sus marcos interpretativos de la espiritualidad.


Imagen 22. Amigurumi malverdista

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

Las devotas a Malverde, cuya presencia es cada vez más constante durante la festividad, han introducido distintas innovaciones al terreno de las prácticas y creencias religiosas y espirituales. En esta fotografía la carguera ha sustituido los materiales tradicionales como el yeso para la creación de su imagen. En su lugar carga un Malverde elaborado con la técnica de croché. Se observa al personaje de cuerpo completo, con corbatín rojo, un cogollo de cannabis y una bolsa de dinero en ambas manos. En la base donde descansa el personaje se observan monedas que se ponen a manera de ofrenda.


Imagen 23. Objetos de fiesta y carnaval malverdista

Culiacán, Sinaloa, 3 de mayo de 2024

En esta fotografía se muestra a un contingente de devotos de la Misión Fidencista Luz y Esperanza, vestidos de rojo. Al fondo aparece una botarga y un globo de carnaval. La representación de Malverde es distinta, más al estilo tamaulipeco, mientras que el globo está decorado con banderines.


Arturo Fabián Jiménez es investigador y documentalista con amplia experiencia en el estudio del fenómeno religioso y la religiosidad popular en México, así como en el análisis de la migración y la violencia contra los migrantes en regiones como el Darién. Especialista en el análisis de cultos no oficiales y la producción de bienes de salvación, con un enfoque particular en la figura de Jesús Malverde. Su trabajo combina métodos etnográficos y fotográficos para documentar y analizar las prácticas y creencias de diversas comunidades religiosas. Además, ha investigado y documentado la difícil situación de los migrantes por medio de la producción documental videográfica para capturar sus experiencias y visibilizar las violaciones a sus derechos humanos. Ha presentado sus investigaciones en conferencias nacionales e internacionales y ha publicado varios artículos en revistas especializadas, proporcionando una visión más completa y accesible de las dinámicas religiosas y migratorias en contextos contemporáneos.

El monocultivo y el “ecuaro”: Aspectos y genealogías de la modernización agrícola en San Miguel Zapotitlán, México

Rubén Díaz Ramírez

Universidad Autónoma Metropolitana – Unidad Iztapalapa, México

es doctor en Antropología Social por la Universidad Iberoamericana. Actualmente realiza una investigación postdoctoral en la UAM-Iztapalapa. En su trayectoria académica se ha dedicado a la investigación histórica y etnográfica sobre diversos aspectos de las transformaciones sociotécnicas, así como los imaginarios del progreso, la modernización y el desarrollo en varias localidades del municipio de Poncitlán, Jalisco. Su trabajo actual versa sobre la antropología e historia tecno-ambiental de Poncitlán, con énfasis en San Miguel Zapotitlán.

ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4424-0001


Imagen 1. Fantasmas y ruinas del progreso

San Miguel Zapotitlán, 16 de enero de 2022.

(Mariana en el viejo tractor Oliver del ejido) La agricultura es un modo de vida en la que los fantasmas y ruinas de los proyectos del pasado perviven visibles e invisibles, apacibles y violentos, efímeros y perdurables. Este modelo de tractor Oliver fue una de las insignias de la “modernización” de la agricultura ejidal en la década de 1950. En sus ruinas jugaron los niños de la generación nacida en la década de 1980.


Imagen 2. Resignificación de las infraestructuras del progreso

San Miguel Zapotitlán, 07 de marzo de 2022.

(Antiguas oficinas de CONASUPO, ahora Castariz) Una de las funciones de CONASUPO fue evitar los abusos de los intermediarios (conocidos como coyotes) en la comercialización del maíz. En el paisaje rural mexicano abundan estas ruinas que se asemejan a los templos mesoamericanos. En la Imagen 2 aparecen las bodegas de San Miguel Zapotitlán. El ejido renta las bodegas a Agropecuaria Castariz y a Integradora Arca, que se apropiaron simbólica y funcionalmente de las materializaciones de los sueños del progreso de la agricultura mexicana del siglo XX.


Imagen 3. Presencias no humanas residuales

Potrero Barranquillas, 07 de mayo de 2021.

(Datura floreciendo en un callejón cerca del trigo) Sujetar la agricultura a las cadenas productivas de la industria a mediados del siglo XX resultó no solo en el sometimiento de los campesinos a la producción de alimentos para el mercado urbano, también produjo el desplazamiento o aniquilación de otras especies clasificadas como “malezas” o “plagas”. Los callejones (áreas entre parcelas) son espacios residuales, albergan especies que también son residuales y por ello sobreviven a los agroquímicos. En la Imagen 3, una planta de toloache común, quizás Datura stramonium L.


Imagen 4. Visitantes inesperados

Potrero Barranquillas, 06 de diciembre de 2018.

(“Avenilla” en el callejón) Historias de seres vivientes perviven en el paisaje. Así como un día los castellanos trajeron sus especies del otro lado del océano, en el siglo XX se introdujeron maíces híbridos, sorgos y variedades de trigo exógenas. Los caminos quedaron trazados para el arribo de otras especies inesperadas. Por ejemplo, la “avenilla” (posiblemente Themeda quadrivalvis), que coloniza áreas perturbadas en cerros y carreteras, es un indicio de su trasiego encima de la maquinaria agrícola.


Imagen 5. El trigo: regar con agua contaminada del río Santiago

Potrero Barranquillas, 11 de enero de 2023.

(Riego “rodado” con agua del río) Los sistemas de riego son infraestructuras que conjuntan tiempos. En el siglo XIX, pequeños propietarios y hacendados acapararon las tierras de riego, pero los campesinos ganaron su derecho al agua en la reforma agraria del siglo XX. Estos sistemas aprovechan zanjas, canales, bordos y represas, algunas provienen de la época de las haciendas, otras fueron abiertas en los años de la reforma agraria.


Imagen 6. El trigo entre tradición e industria

Potrero Barranquillas, 21 de enero de 2023.

(La “raya” para guiar el agua por la parcela) Los agricultores y regadores son unos expertos en ver el terreno y usar la gravedad para dirigir las aguas dentro de las parcelas para regar el trigo. Este conocimiento se transmite a través de las generaciones. El líquido para el riego se extrae o se canaliza desde el río Santiago, en cuyo cauce las empresas del corredor industrial desechan sus residuos tóxicos. Como se observa, la “naturaleza” y la agricultura están contenidas por la tradición y por la industria de maneras poco evidentes.


Imagen 7. Dependencia: el monocultivo y los fertilizantes químicos

Potrero Barranquillas, 23 de febrero de 2021.

(Los dos Martín entre costales de urea). La agricultura comercial depende de los fertilizantes químicos. Entre 2021 y 2022 el precio de la urea alcanzó en la región hasta los 24 000 pesos por tonelada; 18 000 pesos según otras fuentes (Index Mundi 2023). La situación se agravó por la escasez provocada por la guerra entre Rusia y Ucrania, iniciada el 24 de febrero de 2022.


Imagen 8. Una dupla esencial: el monocultivo y el nitrógeno

Bodega Libertad, San José de Ornelas, 10 de junio de 2023.

(Sulfato de amonio y tarimas de Monsanto) El desabasto de urea y la guerra Rusia-Ucrania provocaron aumentos en el precio de la urea y por tanto en los gastos de producción por hectárea del maíz, 5 o 10 000 pesos más que en años anteriores. En una charla entre agricultores escuché: Estados Unidos nos lleva “muchísima ventaja” porque allá ya existen las sembradoras y los aplicadores de fertilizante que dosifican la cantidad suficiente por metro cuadrado. En México, al contrario, se “tira parejo”. Por eso, “las tierras que no lo necesitan se vuelven mejores y las que lo necesitan peores porque no reciben el fertilizante necesario” (Diario de campo, 29 de mayo de 2022).


Imagen 9. Cuando se alteran los ensamblajes

La Constancia, Zapotlán del Rey, 27 de marzo de 2021.

(Agricultores ven pasar una patrulla) El 22 de marzo de 2021, Día Mundial del Agua, los policías estatales destruyeron equipos de arranque del sistema de bombeo de varios de los ejidos de la región y retrasaron el riego en una etapa crítica del ciclo del trigo. Con estas acciones el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, responsabilizó a los agricultores de la crisis de abastecimiento de agua potable que sufría la ciudad de Guadalajara e intentó granjearse la simpatía de sus gobernados con el típico recurso de enfrentar el campo con la ciudad.


Imagen 10. Cuando se alteran los ensamblajes

La Constancia, Zapotlán del Rey, 27 de marzo de 2021.

(Agricultores organizados) Los agricultores buscaron el diálogo con el gobierno. Al final, se acordó que se restaurarían los equipos, pero las afectaciones ya estaban hechas. Las cosechas fueron de dos a tres toneladas por hectárea, la mitad o menos del promedio en años normales. El precio del trigo fue de 4 500 pesos la tonelada. Los ingresos de nueve mil pesos, en el caso de cosechas de dos toneladas por hectárea, son insuficientes, ni siquiera cubren la mitad de los gastos de producción.


Imagen 11. El agave

Potrero Barranquillas, 15 de septiembre de 2022.

(Nuevos cultivos en el ejido) La sequía, las acciones del gobierno estatal, los altos precios de insumos agrícolas y la expansión del mercado del tequila orillaron a varios agricultores a rentar sus parcelas a productores de agave (tequilana Weber). La fiebre por el agave surge en parte por el alto precio que alcanzó durante el periodo 2019-2021. Según una nota del periódico en línea UDG TV, “el precio del kilogramo del agave […] superó los 30 pesos, [30 veces más caro] que en 2006 cuando se vendía en 1 peso” (García Solís, 2020). En 2024, el precio varía entre 15 y 8 pesos el kilogramo.


Imagen 12. Eliminar especies sin valor

Potrero Barranquillas, 21 de febrero de 2019.

(Preparación del tanque de fumigación para el trigo) El monocultivo implica la eliminación sistemática de cualquier especie animal o vegetal que “compite” por espacios y recursos con las plantas cultivadas. Como apunta Gilles Clément, “la erradicación de una especie invasiva es siempre un fracaso: es afirmar que el estado actual de nuestros conocimientos no nos permite otro recurso que la violencia” (2021: 19). Uno de los herbicidas post emergentes más usados en San Miguel Zapotitlán se llama Ojiva (Paraquat), una prueba más del vocabulario bélico que pervive en la agricultura (Romero, 2022:51).


Imagen 13. La cosecha

Potrero Barranquillas, 19 de mayo de 2021.

(Los rastros verdes de otras especies entre el trigo) El trigo se cosecha a mediados de mayo. Este cereal fue la insignia de las haciendas de la región hasta la Revolución Mexicana de 1910 y se convirtió en el centro de atención de la ciencia agronómica a partir de 1940 (Olsson, 2017: 150). Variedades de trigo mexicanos se exportaron a países tan distantes como India, con lo que se crean más corredores globales biotecnológicos.


Imagen 14. Las máquinas

Potrero Barranquillas 19 de mayo de 2021.

(Cosechadora cargando trigo en el camión Dina) Uno de los símbolos visibles de la modernización agraria en esta región son las máquinas. Desde la década de 1960 el trabajo en los ejidos de Poncitlán es inimaginable sin trilladoras, tractores y camiones de carga. Los camiones transportan los granos hasta las fábricas Barcel, Kellogg´s, Bimbo, Ingredion, Cargill o PEPSICO, donde transforman los cereales en productos industriales que después regresan en camiones repartidores a los comercios en donde los agricultores los compran en forma de mercancía.


Imagen 15. Pagar la maquila

Potrero Barranquillas, 11 de junio de 2021.

(Pagar a tiempo la maquila) A mediados de la década de 1980 los ejidatarios compraron maquinaria agrícola para uso individual. Por diversas razones, estos agricultores fueron perdiendo su maquinaria hasta depender de los maquiladores: dueños de tractores, sembradoras, cosechadoras y demás equipo que rentan sus servicios a quienes los requieran. Esta es otra de las razones por las que el minifundio se encuentra en retroceso.


Imagen 16. De maíz mesoamericano a semilla híbrida

Potrero Barranquillas, 11 de junio de 2021.

(Jornalero revisando la semilla híbrida de maíz) Hay algo inquietante en el hecho de que las compañías privadas que comercializan semillas híbridas de maíz sean dueñas de “miles de años de conocimientos acumulados por millones de productores” que han sido depositados en la semilla como “plasma germinal” (Warman, 2003: 185). Los agricultores de Poncitlán dependen de estas empresas para comprar semilla año con año desde mediados del siglo XX. En ese entonces, a los híbridos les llamaban “maíz del gobierno” (Diario de campo, 25 de junio de 2022).


Imagen 17. La siembra genera tensión

Potrero Barranquillas, 10 de junio de 2023.

(Los agricultores supervisan la siembra correcta del maíz) La siembra del maíz inicia a finales de mayo, cuando han caído las primeras lluvias. La siembra genera tensiones nerviosas en los agricultores porque, como me comentó uno de ellos: “Tenemos tirado el dinero en las parcelas”. La inversión para producir maíz en 2018 se encontraba entre los 20 y 30 000 pesos por hectárea (Diario de campo, 2 de junio de 2018). Durante el 2023 la inversión fue de alrededor de 40 000 pesos por hectárea.


Imagen 18. La siembra a la hora que sea necesaria

Potrero Barranquillas, 10 de junio de 2023.

(Noche de siembra del maíz) Hay que mirar al cielo en busca de los indicios del clima. En 2022 una serie de tormentas reblandecieron los suelos del ejido, luego paró de llover hasta bien entrado el mes de junio. La lluvia ocasionó el retraso de las siembras y la resequedad marchitó las plantas que nacieron para encontrarse expuestas bajo un sol inclemente con apenas algo de humedad. Por eso, la siembra se realiza a la hora que sea necesaria, incluso por la noche, porque es imperativo bregar entre los cambios climáticos.


Imagen 19. Eliminar la competencia del maíz

Potrero Barranquillas, 22 de junio de 2022.

(Los jornaleros rellenan las bombas de aspersión) Los jornaleros están en contacto directo con los pesticidas. Según un estudio, cada año en el mundo 385 millones de personas enferman por envenenamiento con plaguicidas (Chemnitz et al., 2022: 18). Pero los efectos de los pesticidas en la salud humana alcanzan incluso a los consumidores urbanos de frutas y verduras contaminados por residuos invisibles.


Imagen 20. Quemar

Potrero Barranquillas, 22 de junio de 2022.

(Los jornaleros eliminan el “mostrenco”) Se le llama “mostrenco” a la milpa que nace de los granos de maíz que no alcanzan a ser recolectados por las máquinas cosechadoras. Es una planta rebelde que germina donde no debería: afuera de las líneas de los surcos. A la labor de eliminar el mostrenco y otras malezas los agricultores la llaman “quemar”, porque cuando el herbicida actúa sobre las plantas las seca, coloreándolas de dorado, amarillo o blanco. Un cultivador preguntó a un ingeniero por qué la ciencia no ha inventado un agroquímico que acabe de manera definitiva con este problema, a lo cual el ingeniero respondió entre veras y bromas: “¿Si acabamos con eso, qué veneno les vamos a vender?” (Diario de campo, 18 de octubre de 2018).


Imagen 21. Mirar la siembra

Potrero Barranquillas, 31 de octubre de 2018.

(Arriba, para mirar mejor las parcelas) La agricultura implica mirar. Lo anterior significa andar por la superficie de la parcela, levantar el polvo, auscultar por surcos mal alineados, sacar plantas agonizantes a la superficie, arrancar la maleza, ensanchar un canal con una pala; sentirse triste por las plantas nonatas. Ya que este mirar es una forma de conocer el mundo, “moviéndolo, explorándolo, atendiéndolo, siempre alerta al signo por el cual se revela” (Ingold, 2000: 55). El cultivo “moderno” depende de estas intuiciones “tradicionales” y sensibles.


Imagen 22. El acto de mirar en agricultura

Potrero Barranquillas, 21 de febrero de 2019.

(Mirar el trigo) El acto de mirar en la agricultura de San Miguel Zapotitlán es una búsqueda por signos de malos enredos de las múltiples especies y sus temporalidades. El agricultor observa entre las raíces y las hojas: Si el color es amarillento, es necesario fertilizar. Si las hojas están como mordisqueadas, es a causa de los gusanos. Está atento al desarrollo de hongos, mayates o gusanos cogolleros. Se siente satisfecho cuando la mayoría de las plantas refulgen con un verde oscuro y la población de plantas en la parcela luce homogénea. ¿Cuán distinto es el observar de los modernos urbanos al de los agricultores y campesinos?


Imagen 23. Colapso temporal: teocintle y maíz

Potrero Barranquillas, 22 de junio de 2022.

(Teocintle entre maíz híbrido) La lógica de la modernización supone que eficientes variedades de maíz sustituirán a las antiguas menos productivas. El teocintle, el ancestro evolutivo del maíz, crece entre los híbridos modernos en las tierras ejidales. Esta “rémora” de la evolución resiste los herbicidas y es visible solo cuando sobresalen sus espigas encima del maíz debido a su mayor longitud, que es cuando los agricultores arrancan la planta. El teocintle se ha mezclado con híbridos como el Pioneer (Inzunza, 2013: 72).


Imagen 24. Agricultores crono-nautas

Potrero Barranquillas, 19 de diciembre de 2021.

(Cosechadora vaciando el grano en un camión) Elegir cuándo sembrar y cosechar es una decisión delicada que depende de las condiciones climáticas. Si siembran antes del inicio del temporal, la semilla no nace. Si esperan demasiado, el terreno está tan blando que es imposible sembrar. Si el maíz no se seca a tiempo, las lluvias de invierno podrían dificultar la cosecha. El agricultor se convierte en un crono-nauta que navega entre temporalidades insumisas, las cuales se agitan en el Antropoceno y la Era de las Plantaciones.


Imagen 25. Las viejas nuevas demostraciones

Potrero La Bueyera, 09 de octubre de 2018.

(Registro para asistir a una demostración) Las demostraciones son las viejas tácticas del extensionismo y la comunicación rural del siglo XX. Después de la Segunda Guerra Mundial existió una “necesidad” por incrementar la producción de comida en América, “la consecuencia fue un fuerte interés en los medios de comunicación”. En ese contexto, “la persuasión fue considerada el arma correcta” para incentivar el cambio y “facilitar el desarrollo” del campo (Díaz Bordenave, 1976: 136).


Imagen 26. Demostrar para vender

Potrero San Juanico, 18 de octubre de 2018.

(Ingeniero demostrando el llenado de la mazorca) Al contrario del mirar del agricultor, las demostraciones son un despliegue de retórica visual que busca convencer al productor agrícola de comprar un producto o un servicio. Los ingenieros agrónomos (antes los extensionistas) son los actores que intentan superar el supuesto “escepticismo” de la gente de campo mediante tácticas fundamentadas en la ciencia de la comunicación.


Imagen 27. Etiquetas para reconocer el híbrido

Potrero San Juanico, 18 de octubre de 2018.

(Ingeniero bromea con agricultores) Las agro empresas llaman “vitrinas” a estas escenas donde se demuestra al agricultor los beneficios de sus productos (Diario de campo, 15 de marzo de 2024). Son fundamentales los apoyos visuales, como este letrero que indica la variedad sembrada: Pioneer P3026W, que está asociada con el insecticida Dermacor de DuPont.


Imagen 28. La sociabilidad de los agricultores y la publicidad

San Miguel Zapotitlán, 04 de noviembre de 2022.

(Comida de agradecimiento) Desde 2019, Integradora Arca organiza la Expo Foro Maíz Amarillo en San Miguel Zapotitlán el mes de noviembre, una feria que vincula a los agricultores con agronegocios, aseguradoras, empresas financieras y con el sector industrial. Como el nombre lo indica, gira en torno a las complejidades de la producción de maíz amarillo para consumo de la industria. Luego de conferencias y demostraciones, Integradora Arca ofrece una comida a los asistentes, donde sobresalen los vistosos artículos promocionales de las empresas, como las gorras blanquiazules de Financiera Rural (FIRA).


Imagen 29. Nuevas tecnologías

San Miguel Zapotitlán, 04 de noviembre de 2022

(Venta de drones agrícolas) En el sector del agronegocio pervive el determinismo tecnológico: se asume que las nuevas tecnologías incrementan casi de inmediato la producción. En la Imagen 29 aparece la última innovación: el dron fumigador. Otro aparato de uso militar que extiende sus aplicaciones al agro y que se suma a la lista del maquinismo promovido por la visión futurista del agronegocio (Marez, 2016).


Imagen 30. La religiosidad del tractor

San Miguel Zapotitlán, 20 de septiembre de 2023.

(Entrada de Gremios San Miguel Zapotitlán) Si bien la agricultura es una actividad comercial abismada entre el pasado y el futuro, esto no significa que los aspectos religiosos estén ausentes en su operación. Las misas por el buen temporal y las peticiones a san Isidro Labrador, patrono de los labradores, son comunes en San Miguel Zapotitlán. La religión es parte integral de la producción de granos para la industria “moderna”.


Imagen 31. La religiosidad del agroquímico

Poncitlán, 09 de octubre de 2018.

(Entrada de Gremios Poncitlán) La iconografía agrícola traspasa los dominios para formar parte de desfiles y procesiones religiosas. En la Imagen 31 aparece un envase gigante de un agroquímico encima de un carro alegórico que desfiló en la “Entrada de Gremios”, un desfile que abre la fiesta de la Virgen del Rosario en Poncitlán, la cabecera municipal. La agricultura no es solo producción, también es cultura visual mezclada con religión.


Imagen 32: Los ecuaros: policultivos en el olvido

Cerro el Venadito, San Miguel Zapotitlán, 22 de marzo de 2023.

(Ecuaros en laderas) La agricultura comercial convive con una práctica de policultivo llamada “ecuaro”. Un campesino define ecuaro como “un pedacito de tierra para sembrar verduras o maíz, como decir: nomás pa´ los elotes” (Diario de campo, 6 de marzo de 2019). Esta práctica está a punto de desaparecer, si bien todavía quedan unos cuantos campesinos que cultivan sus ecuaros. En la Imagen 32, se observa un ecuaro en temporada de secano y en lontananza las planicies con trigo.


Imagen 33. La diversidad incluso en la sequía

Cerro el Venadito, San Miguel Zapotitlán, 22 de marzo de 2023.

(Ecuaro del tío Conrado) Los campesinos eran hacedores expertos de arreglos multiespecie antes del monocultivo. Los ecuaros han sido caracterizados como “sistemas agroforestales” donde coexisten “un elevado número de plantas perennes y anuales, silvestres y domesticadas, [así como] especies con diferentes usos” (Moreno-Calles et al., 2016: 5). En esto, los policultivos son distintos a los monocultivos, donde se asegura la supervivencia del trigo y del maíz, pero no de otras especies. En la Imagen 33 se observa la cerca viva formada por especies maderables y frutales.


Imagen 34. Ecuaro y desmonte

Cerro el Venadito, San Miguel Zapotitlán, 22 de marzo de 2023.

Antes de sembrar la milpa, el campesino “limpia” el terreno. Corta las especies consideradas malezas, mientras que tolera otras plantas útiles, con esta acción crea el paisaje a partir de la biodiversidad existente. En la Imagen 34 se observa el nopal, llamado blanco, que es muy valorado en la cocina local por su sabor y textura.


Imagen 35. Nuevos campesinos

San Miguel Zapotitlán, 16 de junio de 2022.

(Mariana sembrando un nuevo ecuaro) La pandemia publicitó el “retorno a la naturaleza” a nivel del discurso popular. Sin embargo, este fenómeno es relativamente común en las sociedades postindustriales en que los “neo campesinos” y los “neo artesanos” reivindican saberes y praxis locales al regresar al mundo rural desde las urbes (Chevalier, 1998:176). En la Imagen 34, Mariana tapa los hoyos –ahoyados con una herramienta manual llamada azadón– en donde depositó las semillas con esperanza de la cosecha.


Imagen 36. Antiguas y nuevas asociaciones

San Miguel Zapotitlán, 24 de agosto de 2023.

(Asociación de maíz, zinnias, calabazas y frijol) Los nuevos campesinos aprenden a cultivar la milpa atendiendo las enseñanzas de los antiguos campesinos, pero también mediante videos de YouTube, que fueron filmados por personas que practican la permacultura en Chile o en España. De modo que la milpa se convierte en un laboratorio de experimentación –como lo ha sido durante milenios– donde se ensamblan nuevas asociaciones entre seres vivientes y se trazan rumbos globales que son distintos a los del monocultivo.


Imagen 37. Selección emotiva de la semilla

San Miguel Zapotitlán, 09 de marzo de 2024.

(Mariana seleccionando la semilla) Las semillas que se siembran en la agricultura de ecuaros han sido seleccionadas por campesinos desde hace decenas de años. Su historia-genética es razón suficiente para promover su cuidado. Incluso en medio de esta región donde la agricultura es cada día más tecnificada y comercial, las personas conservan variedades locales de semillas de frijol, calabaza y maíz, y las plantan en donde encuentran suelo disponible. Este modo popular de conservación de semillas podría asegurar la preservación de los maíces nativos.


Imagen 38. La milpa más allá del rendimiento

San Miguel Zapotitlán, 09 de marzo de 2024.

(Calabaza y sus semillas junto a mazorcas multicolor) Una pregunta esencial de la historia económica agraria es si la milpa es productiva. Si se compara la cosecha de los ecuaros con el rendimiento de los monocultivos, la respuesta es negativa. El monocultivo está diseñado para producir masivas cantidades de materia prima para la industria. En comparación, ni siquiera hay cifras exactas sobre la producción en los ecuaros. Pero lo que se pierde en cantidad con los policultivos, se gana en diversidad y salubridad: el sabor de las calabazas o los elotes sin pesticidas es inmejorable. Y las relaciones entre humanos y no humanos se intensifican alrededor del cultivar y compartir estos alimentos.

Bibliografía: 

Chemnitz, Christine, Katrin Wenz y Susan Haffman (2022), Pestizidatlas. Daten und Fakten zu Giften in der Landwirstschaft, Heinrich-Böll-Stiftung; Bund. Friends of The Earth Germany; PAN Germany; Le Monde Diplomatique. Recuperado de: www.boell.de/pestizidatlas. 

Chevalier, Michel (1993). “Neo-rural phenomena”, en L’Espace géographique. Espaces, modes d´emploi, número especial, pp. 175-191. Recuperado de:  https://www.persee.fr/doc/spgeo_0046-2497_1993_hos_1_1_3201

Clément, Gilles (2021). El jardín en movimiento. Barcelona: Gustavo Gili. 

Díaz Bordenave, Juan (1976). “Communication of Agricultural Innovations in Latin America. 

The Need for New Materials”, en Communication Research, vol. 3, núm. 2, pp. 135-154.

García Solís, Georgina Iliana (8 de mayo de 2020). Sin desabasto, el agave azul se encarece en 3 mil%. UDG TV. Recuperado de: https://udgtv.com/noticias/sin-desabasto-el-agave-azul-se-encarece-en-3-mil-/168584

Index Mundi (2024). Urea precio mensual. Peso mexicano por tonelada. Recuperado de: https://www.indexmundi.com/es/precios-de-mercado/?mercancia=urea&meses=60&moneda=mxn

Ingold, Tim (2000). The Perception of the Environment. Essays on Livehood, Dwelling and Skill. Londres: Routledge. 

Inzunza Mascareño, Fausto R. (2013). “Hibridación entre teocintle y maíz en la Ciénega, Jal., México: propuesta narrativa del proceso evolutivo”, en Revista de Geografía Agrícola, núm. 50-51, pp. 71-97. 

Marez, Curtis (2016). Farm Worker Futurism. Speculative Technologies of Resistance. Minneapolis: University of Minnesota Press. 

Olsson, Tore (2017). Agrarian Crossings. Reformers and the Remaking of the US and Mexican Countryside. Princeton: Princeton University Press. 

Romero, Adam (2022). Economic Poisoning. Industrial Waste and the Chemicalization of American Agriculture. Oakland: University of California Press.  

Warman, Arturo (2003). Corn and Capitalism. How Botanical Bastard Grew to Global Dominance. Chapel Hill: The University of North Carolina Press.

Manifestaciones globales en torno al conflicto Israel-Palestina en imágenes estéticas antibélicas en distintos lugares del mundo

La preocupación por el conflicto armado desatado el mes de octubre de 2023 en la zona conocida como la Franja de Gaza ha provocado movilizaciones, toma de espacios públicos y performances en todo el mundo. Aunque forma parte de un conflicto territorial de larga data entre dos grupos etno-nacionales, se ha convertido en una preocupación global de distintos grupos de estudiantes, religiosos, activistas de derechos humanos y políticos que se manifiestan en contra de una guerra que ha contravenido los acuerdos internacionales y que ha incrementado discursos de odio y ataques a la sociedad civil –principalmente a niños y mujeres, adultos mayores y periodistas–.

Durante 2024 la guerra se recrudeció y amplió el radio territorial más allá de Palestina. Esta situación ha suscitado múltiples manifestaciones que hacen uso de expresiones simbólicas ritualizadas para exigir un alto a la guerra y denunciar los horrores que provoca. En distintas ciudades se han conformado comités pro Palestina que se oponen a la guerra y denuncian lo que Amnistía Internacional denominó genocidio. Por otra parte, las tensiones también se han desplazado a espacios públicos, lo que ha provocado represiones policíacas a las protestas.

Debido a la importancia que tiene este tema en el tiempo actual, la revista Encartes lanzó una invitación abierta a participar en el vi concurso de fotografía con imágenes que capturaran objetos, sujetos, lugares, paisajes, símbolos y estéticas que han acompañado las movilizaciones y manifestaciones en torno al conflicto bélico Israel-Palestina que tienen lugar en distintas universidades, plazas públicas, frente a las embajadas, en festividades patrias, en ceremonias políticas y religiosas e, incluso, en desfiles y demás festividades.

La convocatoria señaló que las imágenes debían cubrir los siguientes contenidos: mostrar los procesos de creatividad estética generadores de manifestaciones antibélicas y antinacionalistas, de denuncia de la violencia, que instrumenten no solo la palabra sino también la puesta en escena, las instalaciones y tomas de sitios emblemáticos y las intervenciones estilísticas de símbolos, así como la creación de una iconografía de denuncia o la metaforicidad (deconstrucción de signos de poder) con que se expresan los conflictos de raza, nación, etnicidad, territorio, religión y género.

La convocatoria se extendió a artistas visuales, realizadores, investigadores, comunidades, colectivos, estudiantes de ciencias sociales y humanidades para que enviaran sus fotografías acompañadas de un título descriptivo y de los datos del pie de foto (haciendo hincapié en el evento, el lugar donde se realizó, quiénes son los participantes y la fecha), y un pequeño texto que explicara los sentidos expresivos de la manifestación.

 La respuesta fue muy buena. Recibimos 105 fotografías de 21 participantes. Las fotografías recibidas documentan manifestaciones en torno al conflicto Israel-Palestina en nueve distintas ciudades, dando cuenta del impacto que este tema ha tenido a escala global: Guadalajara, Guanajuato, Ciudad de México, Tijuana, San Cristóbal de las Casas (Chiapas), Santiago de Chile, Nueva York y Los Ángeles (Estados Unidos) y Uruguay. Debido a la calidad de las imágenes y la fuerza de las situaciones que lograron captar con sus cámaras, no fue fácil la selección y menos aún decidir cuáles obtendrían los primeros lugares. Así pues, tuvimos que establecer varios criterios para conformar una selección de 17 fotografías: primero, se consideró la calidad de la fotografía (encuadre, composición estética, resolución de la imagen); segundo, se tomó en cuenta la fuerza expresiva de la imagen (que en sí misma pudiera generar un mensaje); tercero, los miembros del jurado teníamos en mente la narrativa en conjunto e intentamos que las fotos escogidas nos permitieran conformar una narrativa visual que diera cuenta de la diversidad de situaciones, lugares y actores involucrados en las manifestaciones. De esta manera nos vimos forzados a evitar la repetición de contenidos y elegir solo una fotografía cuando esto sucedía. En el comité de selección participamos cinco miembros del equipo editorial.

Nos decidimos por otorgarle el primer lugar a la fotografía de Elizabeth Sauno, que muestra a una manifestante representando a una madre palestina que lleva en brazos a un bebé ensangrentado. La foto fue tomada durante la Marcha por Palestina el 17 de diciembre de 2023 en la Ciudad de México. El segundo lugar fue otorgado a Rodolfo Ontiveros por la fotografía “Cercos” que genera la metáfora del cuerpo como territorio lacerado por un alambre de púas; fue tomada el 5 de septiembre de 2024, durante una manifestación en el Paseo de la Reforma en la Ciudad de México. Decidimos otorgar el tercer lugar a dos fotografías:      una de Charlie Eherman y otra de José Manuel Martín Pérez. La del primer autor describe a “Dos hombres, un palestino (a la izquierda) y un judío ortodoxo (a la derecha), muestran signos de paz junto a la Casa Blanca en Washington D. C., EE UU., durante una manifestación nacional” (8 de junio de 2024, Washington). La segunda fotografía presenta cómo la acción global de solidaridad con Palestina se articula con las demandas feministas que tuvieron lugar en la ya llamada Plaza de la Resistencia en San Cristóbal de las Casas durante la marcha del 8 de marzo de 2024, en el marco del Día Internacional de la Mujer .

Cada una de las cuatro fotografías ganadoras documenta un rostro distinto de las manifestaciones, pero, al verlas juntas, permiten reconocer que los símbolos compartidos dotan de una sola voz a personas de distintas nacionalidades que pueden no hablar el mismo idioma. A la vez nos ayudan a reconocer cómo su instalación en diferentes lugares despliega múltiples enunciaciones, haciendo de la fotografía un recurso de la metaforicidad como matriz productiva para redefinir lo social (Bhabha, 2011) desde las manifestaciones pro Palestina y en contra de las acciones bélicas en la Franja de Gaza. 

La idea de los concursos fotográficos organizados por Encartes busca ensamblar las imágenes para poder generar una metanarrativa. Cada imagen captura un distinto escenario local que, al ser puesta en relación, permite narrar distintas realidades articuladas por una estética global. Estas se articulan porque ocurren en la simultaneidad de un tiempo histórico aunque se repliquen en múltiples lugares distantes entre sí. A la vez la singularidad de cada toma da cuenta de la multiplicidad de actores, escenarios y expresiones simbólicas que ahí se manifiestan. El ejercicio permite sortear la paradoja de la homogeneidad política y la heterogeneidad de pertenencias identitarias.

El movimiento pro Palestina es, sin duda, una movilización transnacional que ha producido sus propios lemas y simbología. Estas marcas y emblemas estéticos son la lengua franca que articula una communitas global de una comunidad moral imaginada ­que comparte valores, aunque no se conocerán ni interactuarán nunca cara a cara (Anderson, 1993); que tiene en común un sentido de agravio y a la vez de compromiso. Los distintos comités pro Palestina existen en distintos países, ciudades y poblados. Las consignas de denuncia y los símbolos son representaciones compartidas y construyen una sola voz en tiempo simultáneo a lo largo y ancho del mundo. Por ejemplo, el vuelo de cometas es ya un acto empático con la niñez del pueblo palestino; el uso o la representación de la kufiya cubriendo cabeza y cuello es ya un elemento distintivo de Medio Oriente y portarlo coloca la enunciación de un cuerpo activista. Las sandías, cuyos colores coinciden con la bandera Palestina, van de la mano de los coros y pancartas de Palestina libre, al igual que las banderas de Palestina. 

Lo interesante de la representación es que estos símbolos no aparecen en el vacío: visten cuerpos, se instalan en escenarios claves para intervenir los lugares. Los símbolos han adquirido una potente metaforicidad con fuerza disidente. Por ejemplo, la cometa alcanza su vuelo en el edificio emblemático de la Universidad Nacional Autónoma de México o sobrevolando la plancha de concreto del zócalo de la Ciudad de México (foto de Dzilam Méndez Villagrán). La bandera se coloca en la arena de una playa, restituyendo metafóricamente la consigna “Desde el río hasta el mar” (foto de Pilar Aranda). La bandera es intervenida con la frase “Nunca más, nunca nadie” y “ni un@ más” por población judía que coloca el lema de oposición al holocausto en la bandera Palestina, para generar un híbrido de oposición a la guerra y deslinde del sionismo (fotos de Charlie Eherman).

La bandera se usa para conquistar territorios. Su colocación constituye la representatividad en un régimen de irrepresentabilidad (Rancière, 2009). En las distintas fotos seleccionadas, la bandera genera un régimen de visibilidad de solidaridad por Palestina que, al colocarse en lugares icónicos como los monumentos, adquiere un poder enunciativo metafórico: frente al Ángel de la Independencia en la avenida Reforma de la Ciudad de México (foto de Elizabeth Sauna), frente a la Glorieta de la Minerva (símbolo de justicia) en Guadalajara (foto de Christophe Alberto Palomera Lamas), colocada en el muro fronterizo que divide hoy a México y Estados Unidos en lo que anteriormente era un mismo territorio habitado por familias que quedaron divididas por el muro (foto de Marco Vinicio Morales Muñoz). Incluso, amplía la enunciación del genocidio a otras realidades, como sucede con la colocación del cartel “Alto al genocidio” en el muro que divide a México de Estados Unidos (foto de Priscilla Alexa Macías Mojica), ampliando el clamor al endurecimiento de las políticas migratorias. Los símbolos también se desplazan para ocupar los espacios y cambiar su vocación, como es la emblemática Estación Central en Nueva York, tomada por los manifestantes de la comunidad judía (foto de Charlie Eherman); o su presencia en la plaza de San Cristóbal de las Casas (foto de José Manuel Martín Pérez) teniendo como fondo una cruz de madera que representa el catolicismo indígena de la zona.

La bandera transgrede territorialidades que también salen de sus territorios trazados por los Estados para configurar minidominios en otros países. Este es el caso de las embajadas. Las fotografías de una manifestación afuera de la embajada israelita reproducen escenarios y experiencias de enfrentamiento violento (foto de Gerardo Vieyra). Vemos bombas caseras, vallas policíacas, fuego, cuerpos caídos. Esto no ocurrió en Gaza, sino en México, en el territorio de la embajada de Israel; pero también en el centro de la Ciudad de México, frente al edificio Guardiola, que aloja al Banco de México (foto de Ana Rodríguez). Los territorios se hacen practicándolos y las puertas de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara durante el último mes de noviembre adquieren notoriedad de foro internacional y, por tanto, de visibilidad más allá de lo local (foto de Pilar Aranda).

Los símbolos vinculados a distintos cuerpos también generan intersecciones entre varios activismos: cobran y amplían las demandas cuando se vinculan al movimiento feminista o cuando se articulan con las demandas de reconocimiento a transexuales; o la resimbolización que se logra al colocar el ya reconocido bigotito de Hitler, el exterminador de los judíos, en el retrato de Benjamín Netanyahu, actual primer ministro de Israel.

Los invitamos a afinar la mirada para leer las múltiples realidades que generan las intervenciones estéticas a favor de Palestina captadas por los lentes de las cámaras fotográficas y a permitirse, a la vez, el goce de las maravillosas fotos que conforman este ensayo visual.

Renée de la Torre


Marcha por Palestina 17 dic 2023 CDMX

Marcha por Palestina 17 dic 2023 CDMX

Elizabeth Sauno, Ciudad de México, 17 de diciembre de 2023.

Movilización en solidaridad con Palestina, realizada del Ángel de la Independencia al Zócalo, Ciudad de México.


Cercos

Rodolfo Oliveros, Paseo de la Reforma, CDMX, 05 de septiembre del 2024.

Dos jóvenes marchan por Palestina tomados de la mano; el cuerpo es el territorio cercado por el Estado de Israel.

Cercos

1 año de genocidio, 76 años de ocupación.

Un año de genocidio, 76 años de ocupación.

José Manuel Martín Pérez, Plaza de la Resistencia, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México, 8 de marzo de 2024.

El 8 de marzo, en el marco del día internacional de la mujer, el movimiento feminista en Chiapas se solidarizó con la acción global en solidaridad con Palestina.


Símbolos de paz en la capital.

Charlie Ehrman, Washington DC, 8 de junio de 2024

Dos hombres, un palestino (a la izquierda) y un judío ortodoxo (a la derecha), muestran signos de paz junto a la Casa Blanca en Washington DC, EEUU, durante una manifestación nacional.

Símbolos de paz en la capital.

Minerva propalestina

Minerva propalestina

Christophe Alberto Palomera Lamas, Movilización en solidaridad con Palestina. Glorieta la Minerva, Guadalajara, Jalisco. Comité de Solidaridad con Palestina GDL. 12 de noviembre de 2023.

La Minerva, símbolo emblemático de Guadalajara ha sido punto de reunión para festejar la identidad tapatía, pero también para protestar. Espectadora de la búsqueda de la justicia y la fortaleza da apertura a las primeras movilizaciones del Comité de Solidaridad con Palestina GDL. 12 de noviembre de 2023.


Niño con papalote en la plaza del Zócalo

Dzilam Méndez Villagrán, Zócalo de la Ciudad de México, 14 enero de 2024.

Un acto simbólico para expresar apoyo a las y los niños de Gaza por medio de la elaboración de papalotes, realizado en la plancha del Zócalo de la Ciudad de México.

Niño con papalote en la plaza del Zócalo

Una luz para Palestina

Una luz para Palestina

Sandra Suaste Ávila, Ciudad de México, 5 de noviembre de 2023.

Un grupo de personas académicas y activistas se manifiestan y ofrendan flores de cempasúchil, veladoras, pan y el deseo de que cese la violencia en la franja de Gaza. Mujeres mexicanas recuerdan a las mujeres palestinas.


Alto al genocidio

Priscila Alexa Macías Mojica, Tijuana, Baja California, 01 de junio de 2024.

Cartel colocado en el muro fronterizo entre México y Estados Unidos en una actividad artística y comunitaria transfronteriza.

Alto al genocidio

Acción global por Rafah en México

Acción global por Rafah en México

Gerardo Vieyra, Ciudad de México, 28 de mayo de 2024.

El martes 28 de mayo de 2024, estudiantes de diversas universidades y organizaciones sociales en apoyo a Palestina, se manifestaron afuera de la Embajada de Israel en la Ciudad de México, en rechazo a los ataques israelíes que llegaron ese día al centro de Rafah, al sur de la Franja de Gaza, el mismo día en que Irlanda, España y Noruega reconocieran al Estado de Palestina y pese a la condena internacional por un bombardeo a un campamento de desplazados. De acuerdo con datos de organizaciones de derechos humanos, han muerto más de 46 mil personas en Palestina y un gran número de personas han resultado heridas y con repercusiones graves en su salud.


Mirando la resistencia desde el piso 10.

María Fernanda López López, UNAM Ciudad Universitaria, Ciudad de México, mayo 2024.

Vista del campamento y pinta monumental escrita en la explanada de la biblioteca central de la UNAM, realizada por las personas integrantes del campamento estudiantil universitario, en apoyo a Palestina.

Mirando la resistencia desde el piso 10.

Una pausa en Grand Central, no más guerra.

Una pausa en Grand Central, no más guerra.

Charlie Ehrman, Manhattan, Nueva York, 27 de octubre de 2023.

Cientos de manifestantes de la organización “Voz Judía por la Paz” ocuparon el vestíbulo de la Grand Central Station, en Manhattan, Nueva York, para detener el tráfico de pasajeros y manifestarse a favor de un alto el fuego en el conflicto entre Israel y Hamás.


Marcha 8M CDMX

Elizabeth Sauno, Ciudad de México, 8 de Marzo de 2024.

Durante la marcha del 8 de Marzo en la Ciudad de México, se hicieron presentes contingentes en solidaridad con Palestina, donde disidencias sexuales mostraron su apoyo a la causa Palestina.

Marcha 8M CDMX

Día de Muertos CDMX 30 oct 2024.

Día de Muertos CDMX 30 oct 2024.

Elizabeth Sauno, 30 de octubre de 2024, Ciudad de México.

En el marco del Día de Muertos, periodistas se dieron cita en el Ángel de la Independencia para visibilizar a los periodistas que han perdido la vida en la cobertura de la escalada militar de Israel contra el pueblo palestino.


Alto al genocidio, un grito colectivo.

Ana Ivonne Rodríguez Anchondo, Ciudad de México, 15 de mayo de 2024.

Joven frente a bloqueo de policías en el edificio Guardiola, durante las manifestaciones por el aniversario 76 de la Nakba Palestina, en la Ciudad de México.

Alto al genocidio, un grito colectivo.

Handala en la esquina del mundo.

Marco Vinicio Morales Muñoz, Tijuana, Baja California, México, 13 de febrero de 2025.

Handala, símbolo del pueblo palestino, plasmado en el muro fronterizo de Tijuana junto con otros elementos estéticos y diseños gráficos antibélicos que remiten al conflicto de Israel contra Palestina.


Censura en medios, y gritos en las calles

Ilze Nava, Plancha del Zócalo de la CDMX, 17 de febrero del 2024.

Manifestación pro Palestina Libre 2024.

Censura en medios, y gritos en las calles

Periodistas en la FIL

Pilar Aranda, Expo, Guadalajara (FIL), 5 de diciembre de 2024.

Con motivo del XX encuentro internacional de Periodistas se mantuvo una protesta en las inmediaciones de la feria internacional del libro en Guadalajara, se reporta que en el “conflicto” hay cerca de 200 periodistas asesinados.


Bibliografía

Anderson, Benedict (1993). Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo. México: FCE.

Bhabha, Homi K (2011). El lugar de la cultura. Buenos Aires: Manantial.

Rancière, Jacques (2009). El reparto de lo sensible. Santiago de Chile: lom.

Fotografiar un proceso ritual: una aproximación a la agencia de las máscaras del Xantolo

Pablo Uriel Mancilla Reyna

El Colegio de San Luis

es doctorando en el Programa de Estudios Antropológicos de El Colegio de San Luis. Sus temas de investigación son el ritual, la antropología visual, las prácticas religiosas y la antropología del arte. Forma parte de El Laboratorio de Antropología Visual de El Colegio de San Luis (LAVSAN).


Imagen 1. Chapulhuacanito: lugar de chapulines y de máscaras

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Noviembre de 2022

Durante los días de fiesta del Xanto, el centro de Chapulhuacanito es decorado para el atractivo de los pobladores y visitantes.

Este año esperamos que la delegación arregle bien, porque el Xantolo es la fiesta grande de Chapulhuacanito.

Participante del grupo de disfrazados del barrio San José

Imagen 2. Semilla para el día de San Juan

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Noviembre de 2019

La flor de cempasúchil que se pone en los altares domésticos durante el Xantolo se deja secar y sus semillas serán rociadas el 24 de junio (día de san Juan Bautista) del siguiente año. Ese día salen a los patios de sus casas y rocían las semillas que les darán la flor del Xantolo de ese año. 


Imagen 3. Tamales para la ofrenda

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Octubre de 2023

Durante la bajada de máscaras y los días del Xantolo, las mujeres se organizan para hacer los tamales que ofrendarán y que serán el alimento para los participantes del grupo de disfrazados, quienes llegarán a comerlos al terminar de bailar por las calles de la comunidad.

Hacer tamales es una de las labores más importantes y es el soporte del proceso ritual del Xantolo al momento de ofrendar e intercambiar alimentos.


Imagen 4. Altar doméstico

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Noviembre de 2019.

Te espero para el Xantolo para que me tomes una foto con el altar que voy a poner aquí en la casa, me dijo don Barragán

Fragmento de mi diario de campo

En las casas se monta un altar doméstico que es dedicado a las personas de la familia que han fallecido. Aquí se coloca comida y se ofrenda, en algunas ocasiones se pone también una máscara haciendo referencia a su participación en algún grupo de disfrazados.


Imagen 5. No decir gracias

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Noviembre de 2019

En las ofrendas domésticas se ponen los alimentos que serán sahumados para después comerlos. En Chapulhuacanito, durante los días del Xantolo, se come de lo que la gente pone en el altar. Cuando invitan a ofrendar (consumir la comida del altar), no se tiene que decir gracias porque los alimentos fueron preparados para los difuntos y uno solo es el vehículo que los consume en su forma material.


Imagen 6. La bajada del diablo

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Noviembre de 2023.

En la primera bajada de máscaras es crucial bajar las máscaras de diablo de cuernos agachados y cuernos parados. Estas son recibidas por un empresario pasado que, al tomarlas, sopla copal del sahumerio.


Imagen 7. El payaso

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Noviembre de 2022.

Independientemente de las máscaras rosas tradicionales del barrio de San José, existen otras que llevan a los participantes a crear otro tipo de personajes.

Este año no saben de lo que me voy a disfrazar, y no le quiero decir a nadie porque luego me lo van a copiar.

Participante del grupo del barrio de San José

Imagen 8. El fotógrafo

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Noviembre de 2019.

Estábamos en la casa del empresario mientras todos preparaban su disfraz, en eso llegó Toño y me dijo: “No sabes de lo que me voy a disfrazar, te vas a quedar sorprendido, Uriel”.

Fragmento de mi diario de campo

Una de las cualidades del disfraz es que puede incluir elementos de lo que ven o está sucediendo en el momento. En ese caso, uno de los disfrazados decidió incluir mi trabajo como antropólogo/fotógrafo, en la forma en como aparecería durante esos días.


Imagen 9. Juego de miradas

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Noviembre de 2019.

Después de que la cámara de Toño quedó destrozada, solo se conservó el lente. El carácter lúdico del Xantolo logró un juego de miradas en el que quedaba expuesta la mirada y la forma de hacerlo.


Imagen 10. Música para las máscaras

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Noviembre de 2019.

La música de trío de Huapango es crucial en las bajadas de máscaras de cada uno de los grupos de disfrazados. Al llegar el trío a la casa del empresario, empieza a tocar “El canario” para las máscaras. Además, acompaña a los disfrazados a su baile por las calles de la comunidad durante los cuatro días que dura la fiesta.


Imagen 11. El diablo en el mural

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Mayo de 2023.

Una de las máscaras más relevantes en Chapulhuacanito es la del diablo. Esto se debe a que la forma, figura e imagen de esta máscara es la manera como se apareció el diablo en esta comunidad. Por esta razón se han dedicado algunos murales a destacar la importancia de esta imagen.


Imagen 12. “Ya hay que ponernos a echar cuetes”. El Gordo, segundo empresario del barrio de San José

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Marzo de 2013.

Además de la música, otro aspecto fundamental sonoro es el cohete o, como la gente le dice: “echar cohetes”. Su tronar en el cielo crea un ambiente festivo que sirve para avisar a gran parte de la comunidad en dónde se están preparando para las ofrendas, las bajadas de máscaras o que los disfrazados se están alistando para salir a las calles de la comunidad.


Imagen 13. “Tocando el piso quiere decir que los pasados ya están aquí entre los vivos”. Cecilio, empresario pasado del barrio de San José

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Octubre de 2023.

Durante la primera bajada de máscaras, solo se bajan siete máscaras principales. En este caso bajaron el diablo de cuernos agachados, el diablo de cuernos parados, el cole mayor, el abuelo, la abuela, la máscara del segundo empresario y la máscara del chiflador. Después de bajarlas del techo falso de la casa en la que las guardan, es necesario que las máscaras toquen el suelo, que es muestra de que los difuntos ya están en el plano terrenal, en donde habitamos los vivos.


Imagen 14. “En la primera bajada es algo íntimo con poquita gente, ya en la segunda bajada sí es en grande”. El Gordo, segundo empresario del barrio de San José

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Octubre de 2023.

Para la segunda bajada de máscaras, el grupo de disfrazados del barrio de San José se organiza y pone sillas para esperar alrededor de 50 personas, algunas veces llega a haber más. A todas las personas se les ofrecen tamales, café, chocolate y refrescos.


Imagen 15. Transmisiones

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Noviembre de 2023.

La segunda bajada de máscaras puede ser un evento tan grande, que los empresarios llegan a gestionar la trasmisión del ritual. Algunas veces solo se da por redes sociales y en otras ocasiones llevan a la radio de la comunidad para que pueda transmitir.


Imagen 16. Altas de las máscaras

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Octubre de 2023.

Los altares en donde están las máscaras suelen ser más grandes que los altares domésticos. Esto lleva a una mayor elaboración del arco y collares de flor de cempasúchil. Elaborar un arco para la bajada de máscaras lleva un significante de prestigio y orgullo.


Imagen 17. Tener listo el disfraz para salir

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Noviembre de 2019.

Los participantes del grupo de disfrazados se dan cita en la casa del empresario en donde toman su máscara y preparan su disfraz. En algunas ocasiones toman ropa de la que ya hay en el lugar de las máscaras y que se usa año con año, en otras llevan ellos su propia ropa. Además de disfrazarse con máscaras, también algunos hombres se visten de mujer para hacer parejas al momento de bailar.


Imagen 18. Las nuevas generaciones

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Noviembre de 2019.

Si te das cuenta, este grupo trae mucho niño, a muchos les llama la atención y se vienen para acá, y eso está bien porque ellos son las nuevas generaciones. Yo así andaba como ellos desde chiquito, atrás de los disfrazados.

El Gordo

Imagen 19. Máscara pequeña

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Noviembre de 2019.

A mi hijo ya le hice una máscara pequeña, que le quede bien y pueda usar para el Xantolo.

Chilo, mascarero de la comunidad

Imagen 20. El sudor

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Octubre de 2019.

Imagínate todo lo que ha pasado una máscara por dentro, tiene el sudor y la energía de mucha gente que se la ha puesto. 

Óscar, disfrazado del barrio de San José

Imagen 21. La bajada del cole

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Octubre de 2023.

Cada una de las máscaras que se baja tiene que ser sahumada antes de pasarla al piso y darle de beber aguardiente.


Imagen 22. Pasar el traguito

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Octubre de 2023.

Entregar y recibir: son palabras que se utilizan en la bajada de máscaras y consiste en un diálogo entre los empresarios actuales y los pasados, en el que compartir el traguito (aguardiente) es fundamental durante el ritual, para afianzar el proceso en el que dan la bienvenida a los difuntos.


Imagen 23. Sahumar para no volverse loco

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Septiembre de 2018.

Durante las bajadas de máscaras es necesario que todas las personas que asisten al ritual pasen a sahumarlas. Esto evitará que se vuelvan locos, lo que consiste en no conciliar el sueño y escuchar a los disfrazados. En caso de volverse loco, el empresario tiene que tallar una máscara y dar de beber el polvito que salga con aguardiente.


Imagen 24. El destape de Óscar

Chapulhuacanito, Tamazunchale, S.L.P. México. Noviembre de 2019.

En el destape, ya cuando uno se quita la máscara, a mí me da tristeza de que no las voy a volver hasta el próximo año.

Óscar

Del insomnio zamorano. Lo que no se platica, pero que la noche permite mostrar

Laura Roush

El Colegio de Michoacán

le gusta caminar de noche y durante la pandemia comenzó a documentar aspectos de la noche en Zamora, Michoacán, donde vive. Es doctora en antropología de la New School for Social Research y da clases en El Colegio de Michoacán.


Imagen 1. Del insomnio zamorano. Lo que no se platica, pero que la noche permite mostrar.

Zaguán en Jardines de Catedral, Zamora, Michoacán. Mural por Marcos Quintana, 2019


Imagen 2. Novenario pandémico

Colonia El Duero, Zamora, diciembre 2000


Imagen 3. “Cuando se cierre el Merza a las once, te quiero aquí de regreso”

Parroquia de San Pedro y San Pablo, Infonavit Arboledas. 22 horas con 55 minutos. Enero de 2020.


Imagen 4. Chiras pelas. En la noche las calles y banquetas refrescan y se puede jugar más rico. Algunas colonias de la ciudad ofrecen las condiciones para que los niños disfruten de una vida nocturna durante todo el año.

Jardines de Catedral, Zamora, 2018.


Imagen 5. En Navidad y en contadas otras fiestas se suspenden las normas de horario

Jardines de Catedral, 24 de diciembre de 2020, casi medianoche.


Imagen 6

Jardines de Catedral, Zamora, Año Nuevo, 2021.


Imagen 7. Cuando desviaron el río Duero, segmentos de su antiguo curso se volvieron calles curvadas, a veces angostas y con pocas conexiones con otras calles

La Lima, julio de 2023.


Imagen 8. Las calles angostas y curvadas del viejo curso del Duero permiten la continuación de la costumbre de los altares callejeros porque los protegen del tráfico. Sin embargo, dicen, por la violencia y las faltas de respeto muchos ya prefieren armarlos dentro de las casas y escasean los altares públicamente visibles.

Día de Muertos, 2020, La Lima.


Imagen 9. Se baja el tráfico, se meten los niños y salen los gatos

Colonia El Duero, septiembre de 2023.


Imagen 10. Ya se encerraron

Jacinto López, enero de 2021.


Imagen 11. Altar de Día de Muertos

Infonavit Arboledas, 2021


Imagen 12. Un altar multifamiliar que hospeda recuerdos de una calle entera

Arboledas Tercera Sección, Día de Muertos, 2021


Imagen 13. “Lo que duele es la pinche matazón”

Día de Muertos, 2021, La Lima


Imagen 14. Dos caídos de la misma familia. De pronto, mataron al tercero

El Duero, julio de 2021


Imagen 15. “Es que anduvo en eso”

El Duero, julio de 2021


Imagen 16. “Nadie lo entiende. Pero si te aíslas, puedes volverte loca”

Zamora, octubre de 2022 (foto); conversación sobre el propósito de estas fotos, octubre de 2023

Quiso mantenerse anónima, pero también quiso que se vieran sus hijos, pues uno podría estar vivo en alguna parte.


Imagen 17. Altar a san Judas Tadeo

Mismo lugar que en la imagen anterior, Zamora, octubre de 2022

La situación de las mujeres que debieron hacerse cargo de esas tareas debido al secuestro-desaparición, al encarcelamiento o a la clandestinidad de sus compañeros es intrínsecamente diferente…

La situación de terror en que se vivía requería ocultamientos diversos inclusive del dolor personal. Incluía intentar que los hijos siguieran sus actividades cotidianas como si nada hubiera pasado para evitar sospechas. El miedo y el silencio estaban presentes de manera constante, con un costo emocional muy alto.

Elizabeth Jelin, antropóloga, sobre la guerra sucia en Argentina (2001:105)

Imagen 18. “Si hoy muero, y Dios me diera la oportunidad de volver a nacer solo una cosa le pediría, que tú, Rossy, volvieras a ser mi mamá. Te amo, pequeñita. Gracias por ser mi mamá”

Avenida Virrey de Mendoza, enero de 2021.


Imagen 19

Arboledas Segunda Sección, octubre de 2023

Existe un gran estigma sobre las personas desaparecidas. En Zamora la población tiene interiorizada la frase de “en algo andaba”, para justificar todo crimen de lesa humanidad. Considero que ello es reflejo de que hemos perdido la capacidad de empatizar con el dolor del otro, pensamos que la violencia es un medio razonable para castigar o resolver los conflictos y, también, nos regala una falsa sensación de seguridad, ya que eso no me pasará a mí, solo al otro, al que “en algo anda”.

Esta violencia simbólica que la población ejerce ha traído diversas repercusiones sobre las víctimas de desaparición forzada y asesinato, y de sus familiares, en la búsqueda de la verdad y la justicia. Pareciera que, si la víctima tenía algún vínculo con actividades ilícitas, buscarla, exigir justicia o su aparición con vida, fuera ilegítimo a los ojos de la sociedad, pero también de sus familiares, quienes por vergüenza o por “carecer de autoridad moral”, se ven obligados a vivir con zozobra y a guardar silencio.

Itzayana Tarelo, antropóloga, comunicación personal, Zamora, octubre de 2023


Imagen 20

Santuario Guadalupano, Zamora Centro, julio de 2023

¿Qué nivel de muertes violentas es socialmente aceptable? Si aspiramos a una tasa de mortalidad de 9.7 homicidios dolosos por cada cien mil habitantes, registrados al inicio del gobierno de Felipe Calderón, o de 17.9 cuando concluyó su administración, los 39 asesinatos de Zamora y 15 de Jacona, solo de abril, son muchos.

Pero si cotejamos con los 196.63 (por cada cien mil) que publicitó la prensa nacional, según el reporte del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal (11 de marzo de 2022), entonces “vamos bien”, pues de 39 asesinados por mes resultarían 468 al año, ligeramente arriba de los 401 que resultan de una tasa anual de 196.63%. ¡Ah, pero si comparamos con los 57 homicidios dolosos de Zamora y los 21 de Jacona anotados en diciembre de 2021, abril va a la baja!”

José Luis Seefoo (2022)

Imagen 21. Asfalto hasta el mero tronco

Avenida del Árbol, mayo de 2023.

Una vendedora de hot dogs me platicó cómo dos asesinos esperaban a sus víctimas entre los árboles. Aunque los que mencionaba eran tan solo unos raquíticos ficus; para ella, añadían oscuridad a la escena. Continuó relatando otros asesinatos en la zona, incluyendo uno por la calle de al lado. Los drogadictos pasaban el rato ahí, decía, hasta que varios árboles grandes fueron cortados. Cuando insistí, reconoció que las rondas militares comenzaron por ese tiempo. Sin embargo, se aferró a que los árboles eran el factor principal. Para esta señora, los árboles se vinculaban metonímicamente con el peligro y el crimen.

Para un extaxista, estos eran en sí matones. Me contaba de un árbol muerto que cayó encima de un auto, matando a los padres y dejando huérfanos a los niños que viajaban en el asiento trasero. “¡No debe de permitirse ningún árbol más grande que una persona!”, insistió. Ese día también hablamos de los homicidios, pero guardó su indignación para los árboles. Cuando los responsables no pueden nombrarse por miedo a las represalias, hasta los árboles pueden ser un foco para articular la ansiedad.

Rihan Yeh (2022) The Border as War in Three Ecological Images
(La frontera como guerra en tres imágenes ecológicas)

Imagen 22. Estorbaba, pues

Avenida del Árbol, junio de 2023.


Imagen 23

Día de Muertos, 2020, Colonia El Duero

Los homicidios, enunciados como ‘enfrentamientos’, en realidad son formas de cacería humana de jóvenes marginados. Unos y otros, víctimas y sicarios directos, no ocupan posiciones altas en la escala social.

Así mientras el dolor por la pérdida y el olor a incienso invada los hogares de colonias populares, los homicidios dolosos no bajarán suficientemente. Si los velorios y sepelios tuvieran lugar en espacios “residenciales”, habría que esperar cambios importantes…

Anónimo (textual)

Imagen 24

Colonia El Duero, enero de 2022


Imagen 25. Los puestos de comida con sus luces convocan de lejos a convivir con vecinos o desconocidos, una sociabilidad nocturna que no se rinde

El Duero, enero de 2022


Imagen 26. Recién le llamaron “La Metataxis”: junta la información de todos los taxistas

El Duero, febrero de 2021

Su puesto de hamburguesas es el que más noche cierra. Tiene el don de animar a la plática a vigilantes, veladores, policías, personal de hospital, taqueros que ya levantaron sus puestos que también escucharon algo y a toda una gama de personas que no pueden dormir por algún motivo.


Imagen 27. Taxista comprometido con el turno nocturno y comensal eventual en el puesto de las hamburguesas

Colonia El Duero, octubre de 2022

Después de la medianoche, la conversación suele volverse más filosófica. Se juntan pedacitos de noticias que nunca saldrán en un periódico.


Imagen 28. Otro integrante de la tertulia de los noctámbulos. Tema: ¿Qué culpa tiene la noche si te matan de día?

Colonia El Duero, 2022


Imagen 29

Zamora Centro, marzo de 2023.

El 5 de marzo salimos a marchar en Zamora por el 8M. Yo iba acompañando al contingente de mujeres buscadoras y estuvimos pegando, con engrudo, las fichas de las personas desaparecidas. Días después volví a pasar por esas calles y vi que las habían intentado arrancar.

Un amigo me dijo que en Querétaro las personas del aseo público tenían la indicación de quitar todo tipo de propagandas o carteles y que por eso arrancaban las fichas de las personas desaparecidas. Yo supongo que aquí hacen lo mismo, aunque a veces dura más en una pared la publicidad de un evento que el rostro de un desaparecido.

Anónima, Zamora, octubre de 2023

Imagen 30

Zamora Centro, agosto de 2023.

A los detentores de la violencia, las madres buscadoras les han dicho “No queremos culpables, solo queremos a nuestros hijos”. Con la celebración de misas y veladas en las que se realiza oración y se encienden veladoras con la foto de su familiar, las madres buscan que Dios ablande el corazón de los que se llevaron a sus hijos e hijas, que no las abandone en su búsqueda y que proteja a su familiar donde quiera que se encuentre.

Anónima, Zamora (textual), octubre de 2023

Imagen 31

Zamora, abril de 2023

Nos acompañamos con el dolor de la Virgencita el día de hoy, esperanzadas de que ella se conmueva con nosotras.

Anónima, terminando la Marcha de Silencio de las Mujeres

La Marcha del Silencio en el mundo católico es típicamente una procesión de hombres que conmemora la muerte de Cristo en Viernes Santo. La Marcha del Silencio de las Mujeres ha crecido en partes de Latinoamérica los últimos años. En algunas, como en Zamora, provee de un lenguaje a algunas de las madres de jóvenes desaparecidos o muertos.


Imagen 32. Pantera

Colonia El Duero, octubre de 2020

Esos dolores no tienen palabras. Uno calla más por pudor que por miedo. El llanto grita y uno esconde las lágrimas. Toda pérdida no quiere mostrarse impúdica.

Uno se encierra y guarda silencio mientras el corazón arde, ya sea por amor, ya sea por la ausencia. La impotencia duele y uno sabe que no hay retorno ni solución. La poética sólo puede murmurar. El antropólogo a veces peca de exhibicionista y llena de marcos teóricos lo que duele mencionar.

El Pantera del Duero (textual), octubre de 2023

Imagen 33. Anónima. Hizo esta figura representando a su esposo después de que lo mataran

Zamora, noviembre de 2023


Imagen 34

Orilla del excurso del río Duero

Hace cuatro meses (el 30 de mayo del 2023) mataron a un adolescente en mi colonia cuando iba por su novia al CBTIS. Los rumores decían que fue por robarle su celular. Unos sujetos en una moto lo persiguieron y le dispararon muchas veces, hasta que cayó muerto en la esquina de un terreno baldío, donde la gente tira basura.

Unos días después de que lo asesinaron, su familia puso una cruz chiquita de metal, unas flores de plástico y una veladora, pero alguien pasó y arrancó la cruz y la gente volvió a tirar basura ahí.

Mi mamá me dijo que sentía feo que no tuviera ninguna cruz el muchacho y le hizo otra con unos pedazos de madera que se encontró en el patio. La puso y, nuevamente, días después la encontró tirada en el terreno baldío, como si alguien la hubiera aventado. Nosotros pensamos que eso solo lo podría estar haciendo la persona o las personas que lo mataron, que la causa de su muerte era personal y no un robo, como se dijo.

Sentimos que era un tema de odio, de mucha saña contra el chavo, porque no respetaron el lugar donde murió, ni las cruces. Yo siento que había un afán de borrarlo, de borrar su memoria.

Anónimo (textual), octubre de 2023

Imagen 35

29 de marzo de 2024

La Marcha del Silencio de las Mujeres creció exponencialmente; el gobierno municipal estimó que participaron 15 000 personas.

El silencio se mantuvo estrictamente, puntuándose solo por tambores con un ritmo pausado y sincronizado entre contingentes. Asimismo, se descartaron otros letreros y únicamente se mantuvieron los que recordaban permanecer en silencio.


Imagen 36

Santuario Guadalupana de Zamora, 29 marzo de 2024

Fueron recibidas por su rector, padre Raúl Ventura, quien las felicitó porque “Zamora se consolida como líder en el turismo religioso”.


Imagen 37

Avenida Virrey de Mendoza, enero de 2022

Donde hay que ser imprecisos con el lenguaje, una flama en la noche comunica, aunque resulte difícil saber quién lo puso o a quién se dirige. Al mismo muerto, claro; a Dios.


Imagen 38. De día ni se ven. De noche adquieren poder de convocatoria

Mercado Hidalgo, septiembre de 2022.


Imagen 39. Duele. Míralo

Jacinto López, octubre de 2022.


La autora quiere agradecer públicamente el apoyo y la paciencia de sus colegas del Centro de Estudios Antropológicos, del Colmich; las colaboraciones de Itzayana Tarelo y Reynaldo Rico Ávila para pensar el arco narrativo desde cien fotos o más; el entusiasmo de Renée de la Torre, Paul Liffman, Melissa Biggs y Gabriela Zamorano, así como la complicidad de Ramona Llamas Ayala.

Dedicada a la memoria de Julio César Segura Gasca, alias el FUA (1967-2024), poeta de la noche zamorana.

Bibliografía

Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal (2022). “Ranking 2021 de las 50 ciudades más violentas del mundo”. https://geoenlace.net/seguridadjusticiaypaz/webpage/archivos Consultado: agosto 2023.

Jelin, Elizabeth (2001). Los trabajos de la memoria.Madrid: Siglo xxi.

Seefoo Luján, José Luis (2022). “Zamora va… muy bien?”, Semanario Guía. https://semanarioguia.com/2022/04/jose-luis-seefoo-lujan-zamora-va-muy-bien/

Yeh, Rihan (2022) “The Border as War in Three Ecological Images”, en Editors’ Forum: Ecologies of War, número temático, en Cultural Anthropology. Enero. https://culanth.org/fieldsights/series/ecologies-of-war

Dulces santos: las devociones a Cosme y Damián en Río de Janeiro, Brasil

Renata Menezes

es profesora del Departamento de Antropología del Museo Nacional, Universidad Federal de Río de Janeiro (ufrj). Doctorado (2004) y maestría (1996) en Antropología Social por el Programa de Posgrado en Antropología Social del Museo Nacional, ufrj (ppgas/mn/ufrj). Coordinadora del Laboratorio de Antropología de lo Lúdico y de lo Sagrado del Museo Nacional (Ludens). Investigadora del Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico-cnpq y “Cientista do Nosso Estado” de Faperj. renata.menezes@mn.ufrj.br

Morena Freitas

es antropóloga de la Superintendencia del Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (iphan) en Sergipe, Brasil. Investigadora del Laboratorio de Antropología de lo Lúdico y de lo Sagrado (Ludens/mn/ufrj). Doctora en Antropología Social por la Universidad Federal de Río de Janeiro. morebmfreitas@gmail.com

Lucas Bártolo

doctorando del Programa de Posgrado en Antropología Social del Museo Nacional de la Universidad Federal de Río de Janeiro (ppgas/mn/ufrj), Brasil. Investigador del Laboratorio de Antropología de lo Lúdico y de lo Sagrado (Ludens/mn/ufrj). Maestro en Antropología Social por la Universidad Federal de Río de Janeiro. bartolo.lucas@mn.ufrj.br


Cartel de la exposición virtual Dulces Santos: Devociones a Cosme y Damián en Río de Janeiro

Leear Martiniano, 2020


Durante los meses de septiembre y octubre, Cosme, Damián, Doum y las ibejadas circulan y se exponen en las tiendas de artículos religiosos.

Thiago Oliveira, 2015. 


Desde principios de septiembre, los escaparates anuncian que ha llegado la temporada de dulces santos. Hasta el 25 de octubre, día de Crispim y Crispiniano, pasando por el 12 de octubre, día de los niños, se establece en la ciudad de Río de Janeiro un calendario festivo-religioso en torno a la celebración de la infancia. En las tiendas de artículos religiosos, las imágenes de Ibejadas, Cosme, Damião y Doum son las más buscadas en ese periodo, cuando los terreiros y iglesias son utilizados para celebrar a los niños.


Temporada de dulces en los mercados

Thiago Oliveira, 2015.


Los dulces típicos de Cosme y Damián

Thiago Oliveira, 2015. 


Caramelos blancos, dulces típicos, ollas dulces, dulces tradicionales, dulces industrializados, dulces caseros… ¡Bienvenido al increíble mundo de los dulces! Caramelo de coco, suspiro, paçoca, azufaifo, piruleta, dulces de leche, maní (pé de moleque) y calabaza. Muchos de estos dulces sólo aparecen en las estanterías una vez al año, en septiembre: son los dulces típicos de Cosme y Damián. 


Hay quienes gustan de regalar algo más que caramelos, principalmente juguetes.

Thiago Oliveira, 2015. 

En las celebraciones organizadas por un grupo más numeroso de devotos – en la calle o en clubes de barrio – o por la comunidad de un terreiro, los juguetes pueden ser más especiales, como bicicletas y coches teledirigidos, y se programan actividades recreativas y juegos durante todo el día. Las distribuciones adquieren una dimensión caritativa cuando también se dona material escolar, alimentos y ropa.


El montaje requiere el desarrollo de una técnica, sin renunciar al afecto

Thiago Oliveira, 2015.


La técnica de montaje es un aprendizaje familiar, en la mayoría de los casos por línea materna. 

Thiago Oliveira, 2015, Vaz Lobo.


En casa, las familias suelen organizarse en una cadena de montaje: se sacan los caramelos de los paquetes y se colocan en la mesa, y cada persona se encarga de meter uno o varios tipos en una bolsa, que pasa de mano en mano hasta llegar a la persona encargada de cerrarla con una grapadora o un lazo. Lo ideal es que cada bolsa tenga la misma cantidad y tipo de caramelos que las demás, para que ningún niño salga perjudicado. ¡Y los santos están mirando! Pero las bolsas no pueden montarse con demasiada antelación porque los dulces pueden derretirse. Una vez llenas y cerradas las bolsas, es el momento de separar las que irán a parar al vecino, al sobrino, a la hija del amigo del trabajo. Hay personas que llevan décadas dando, hay quienes empiezan ahora, para saludar la llegada de un bebé, y hay quienes continúan prácticas heredadas de sus antepasados.


Mucho más allá de los dulces, las bolsitas de Cosme y Damián también contienen promesas, tradiciones familiares y recuerdos de la infancia. 

Thiago Oliveira, 2015.


La bolsita con la efigie de los santos gemelos se considera la más tradicional, ya sea de papel o de plástico.

Lucas Bártolo, 2016.


Para muchos, los santos también participan en la fiesta, comiendo los dulces. También se ofrecen cocadas, suspiros, dulces de calabaza, etc. Muchos altares de Cosme y Damián contienen caramelos y refrescos como ofrendas.

Al estar asociados con los orixás gemelos, Cosme y Damián también comen los alimentos de los dioses. Además de los dulces, los santos comen caruru, omolocum, acarajé y pollo. En las casas o en los terreiros.


Ofrendas a Cosme, Damián y Doum en una tienda de artículos religiosos.

Thiago Oliveira, 2015.


Las ofrendas a los santos en la iglesia católica romana

Renata Menezes, 2012.


Ofrendas a los santos e orixás en un terreiro 

Lucas Bártolo, 2016, Cavalcanti.


Se acerca el gran día. Las entradas y las invitaciones se distribuyen para evitar aglomeraciones y alternar la distribución en el barrio. Las informaciones sobre las casas que distribuyen las bolsitas de dulces circulan entre los niños, que empiezan a dibujar un mapa afectivo (y dulce) de la ciudad.

En grupos, dirigidos por el mayor o incluso por un adulto, los niños salen de casa temprano y pasan el día recorriendo las calles, corriendo detrás de los dulces. La fiesta dibuja un mapa afectivo de la ciudad, delimitado por lugares fuertes o débiles de caramelo, cerca o lejos de casa, donde hay buenas o malas bolsas. Las bolsitas se distribuyen en las puertas, en las plazas, en las iglesias y santuarios, en las escuelas, guarderías y orfanatos, a pie o en coche. Las familias se reúnen para tomar y regalar dulces. A algunos les gusta celebrar el día como si fuera el cumpleaños de los santos gemelos, abriendo la casa y organizando una mesa con tarta, guaraná, manjar blanco y dulces. En pequeñas bolsas o sobre las mesas, los dulces son, el día 27, comida para los santos y los niños. El día de Cosme y Damián es una experiencia lúdica de la ciudad.

Correr detrás de los dulces: una experiencia lúdica de la ciudad

Correio da Manhã/Arquivo Nacional, setembro de 1971. 

Thiago Oliveira, 2015.


A primera hora de la mañana, el sonido de las primeras zapatillas al crujir en la carrera por las calles anuncia el comienzo de otro día del 27 de septiembre. Es una ocasión extraordinaria en la que los niños asumen una autonomía que probablemente sólo tendrán de verdad cuando dejen de ser niños. En grupos, dirigidos por el mayor o incluso por un adulto, los niños salen de casa a primera hora de la mañana y se pasan el día recorriendo las calles, o mejor dicho, corriendo detrás de los dulces.

En varios barrios de la ciudad, encontramos modelos de agrupación que pueden compararse con fotos antiguas, como la que vemos a continuación. Hay un patrón que parece repetirse, en un movimiento de niños por las calles de la ciudad que pone en movimiento a adultos y niños.


La fiesta como un momento de intercambio anónimo y generoso (y dulce) con lo desconocido 

Isabela Pillar, 2013.


“Daré los caramelos en la puerta a los niños de la calle”. Así es como nos responden muchos devotos cuando les preguntamos cómo van a hacer su fiesta. El Día de Cosme y Damián pone el foco en las relaciones entre el hogar y la calle y pone sus límites en suspenso. Es un momento de intercambio anónimo y generoso con lo desconocido.

Entre las diversas formas de regalar dulces, la más extendida es la distribución a través de la puerta de las casas y edificios. Los devotos intentan organizar una cola, dando preferencia a los niños falderos y a las mujeres embarazadas, pero, en general, se produce un pequeño revuelo delante de las casas. Otra modalidad muy popular es la de “lanzar los caramelos hacia delante”, arrojándolos por encima del muro a la pequeña multitud. Algunos donantes destacan precisamente por esta práctica, lanzando no sólo dulces, sino también juguetes y dinero.


Recuento de los logros del día

Thiago Oliveira, 2015.

Mentir sobre su edad, no ser reconocidos cuando intentan conseguir dos bolsitas en la misma casa, saber dónde están las mejores bolsas, pedir caramelos en nombre de un supuesto hermano menor… son trucos que los niños utilizan para conseguir la mayor cantidad de caramelos. Es parte del juego conseguir doblegar a los adultos, que advierten: ¡Es una bolsa para cada uno! ¡Sólo doy caramelos a los niños pequeños! Cualquiera que salga con alguien ya no es un niño.


La fiesta es una tradición lúdica y religiosa que consiste en un gran juego

Lucas Bártolo, 2014.


La sonrisa de los niños es, para algunos, la gran recompensa de la fiesta.

Thiago Oliveira, 2015.

Isabela Pillar, 2013.


La sonrisa de los niños es, para algunos, la gran recompensa de la fiesta – si quisiéramos hablar de los posibles intereses de regalar caramelos, sin duda aparecería como la principal retribución deseada por el acto de regalar. Pero los niños no son sólo invitados a la fiesta: múltiples, diversos, también la hacen. Si con los adultos los niños aprenden a agradecer las bolsas ganadas y también a repartirlas, es en compañía de los amigos donde desarrollan los trucos para coger caramelos, sobre todo para cogerlos más de una vez en la misma casa. 

A algunos les gusta celebrar el día como si fuera el cumpleaños de los santos, abriendo la casa y organizando una mesa con tarta, guaraná, manjar, dulces y muchas bolas de colores. Los manjares sólo pueden ofrecerse a los invitados después de cantar el cumpleaños feliz a Cosme y Damián y de servir a los siete niños reunidos en torno a la tarta. En estas mesas, la presencia de gemelos se considera una bendición. Por la secuencia de fotos, se puede ver que muchas familias han realizado esta práctica durante décadas.


Una celebración doméstica a Cosme y Damián

Colección personal de Glória Amaral, 1990 (fecha estimada).


El cumpleaños de los santos 

Lucas Bártolo, 2014.

Thiago Oliveira, 2015.


Novenas, misas, bautizos y procesiones marcan el programa de las Iglesias de las distintas ramas del catolicismo (romana, ortodoxa, copta) que reciben el 27 de septiembre a miles de devotos, que también reparten caramelos, juguetes y alimentos a niños y necesitados. Muchas tradiciones religiosas tienen la práctica de la caridad y la ayuda como valores fundamentales y en el día de Cosme y Damián, las donaciones realizadas en estos espacios son una forma de poner en práctica estos valores.


Donácion de juguetes e alimentos en la iglesia Catolica Ortodoxa de San Jorge, San Cosme y San Damián

Thiago Oliveira, 2015.


Personajes multiformes, Cosme y Damián pueden presentarse como mártires católicos, médicos, gemelos, orixás africanos, protectores de niños o entidades infantiles, entre otras concepciones sobre ellos que también aparecen combinadas. Están presentes en muchos panteones, asumiendo especificidades en cada uno de estos contextos.

En Brasil, la devoción a los santos se asoció a las tradiciones africanas de culto a los gemelos, destacando la hibridación con los Ibejis, orixás niños protectores de gemelos en la tradición yoruba. Es a partir de la aproximación de Cosme y Damián a Ibeji que sus funciones se redefinieron: de protectores de médicos y farmacéuticos a protectores de los niños, de los partos dobles y de la salud de los gemelos. En el universo religioso brasileño los santos se vincularon a la infancia, de ahí la distribución de dulces a los niños como forma de celebrarlos.


En las iglesias Católicas, los santos pueden ser jóvenes o adultos, gemelos idénticos o distintos

Thiago Oliveira, 2015.

Ana Ranna, 2013.


Los santos son ahora tres. Idowú, hermano menor de los gemelos yoruba Ibeji, aquí en Brasil es Doum, hermano de Cosme y Damián 

Thiago Oliveira, 2015


Ibejis, los orixás ninõs de la tradición yoruba, protectores de ninõs y gemelos.

Lucas Bártolo, 2015.


Los santos son ahora tres. Idowú, hermano menor de los gemelos yoruba Ibeji, aquí en Brasil es Doum, hermano de Cosme y Damián 

Thiago Oliveira, 2015


La dulzura sagrada de los Niños

Morena Freitas, 2016.

La dulzura sagrada de los santos, de las ibejadas y de los niños se venera con suspiros, cocadas, caramelos, pasteles y guaraná. Esta dulzura huele, suena, colorea, derrite nuestras manos, invade nuestras narizes y bocas; y sentir esta dulzura es sentir a los Niños.


La devoción a los santos implica una comunicación intensa que pasa por las miradas, los gestos, las palabras y las cosas e implica afectos, emociones y deseos. La devoción se despliega, pues, mucho más allá de las bolsitas de caramelos.

Lucas Bártolo, 2019.

Thiago Oliveira, 2015


Las múltiples formas que asume esta devoción expresan la diversidad cultural brasileña. Cosme y Damián en la literatura de cordel y el carnaval.

Thiago Oliveira, 2015.

Lucas Bártolo, 2015.