Recepción: 21 de noviembre de 2024
Aceptación: 31 de marzo de 2025
Una actriz, una estrella y una compañera solidaria: Dolores del Río
Jacquelin Jehiely Hernández Correa y Ana Lilia Salinas Alberdi, 2024 Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, Durango, http://inehrm.gob.mx/recursos/Libros/2024_unaactriz_unaestrella_dolores_del_rio.pdf.
No cabe duda de que el mundo del entretenimiento y del espectáculo llama mucho la atención: los cantantes, actores y artistas son el foco principal de este medio. El querer saber de la gente que está bajo los reflectores de la fama, rodeados de glamour y carisma, es algo que los fanáticos desean. No hay nada más interesante que aquellos ídolos que reinaron en los tiempos de oro en la producción de obras audiovisuales a inicios del siglo xx. La Época de Oro del cine mexicano, que abarcó de los años treinta a los sesenta del siglo pasado, cruzó barreras a nivel mundial, dando a conocer rostros como los de Pedro Infante, María Félix, Luis Aguirre, Jorge Negrete, Sara García. De este grupo actoral forma parte la actriz duranguense María Dolores Asúnsolo López, también conocida como Dolores del Río.
Una actriz, una estrella y una compañera solidaria: Dolores del Río es una obra presentada por las investigadoras Jehiely Hernández Correa y Ana Salinas Alverdi en colaboración con la Institución Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones Mexicanas (inehrm). La investigación aborda la vida de la actriz tanto en el mundo de las cámaras como en el político. El libro es parte de la colección Historia de las Mujeres en México, en la que se pueden encontrar temas referentes al feminismo, como el acceso al voto, mujeres en la Revolución, docentes y un par de estudios biográficos. La obra que aquí se reseña es de índole biográfica; el estilo es el francés, ya que se hace mención de los aspectos más importantes de la vida del sujeto de estudio (en este caso, Dolores del Río): “Es menos ambiciosa en términos de información biográfica pero se acerca a la ficción debido a su preocupación por la escritura literaria” (Dosse, 2007: 18).
El libro está dividido en cinco capítulos y acompañado de hermosas fotografías, lo que deja una satisfacción y despierta el interés por saber más de esta artista. El primer capítulo lleva por título el nombre completo de la actriz, y nos narra los primeros años de su vida como parte de la aristocracia mexicana hasta 1925 cuando conoce a una persona que cambia el rumbo de su vida. Hija de Antonia López Negrete y Jesús Leonardo Asúnsolo, banquero y productor ganadero de alta reputación, María Dolores Asúnsolo López (1904-1983) recibió una educación de calidad, con lo que “toda señorita de su clase necesitaba saber”: modales, valores cristianos y los “preceptos para ser una buena esposa y madre” (Hernández Correa, 2024: 11).
A los 17 años conoció y se casó con el terrateniente mexicano Jaime Martínez del Río Vinet. A su regreso a México, tras su larga luna de miel en Europa, la joven pareja fue invitada a una fiesta en la que conocieron a Edwin Carewe, un hombre que cambiaría su vida, pues se trataba de un productor y director de cine estadounidense reconocido en Hollywood. Durante la celebración, Dolores mostró sus dotes en el canto y el baile, lo que llamó la atención del productor. En 1925 Carewe le ofreció a Dolores un contrato que le aseguraba iniciar una carrera como actriz en Hollywood con la productora First National. En este contrato incluían a su marido para que comenzara una nueva vida junto a su esposa en Estados Unidos, donde Dolores se abrió las puertas a la actuación.
El segundo capítulo: “El Star System de Hollywood. Dolores del Río (1920-1940)” se centra en los quince años de su carrera en Hollywood, su vida sentimental y su regreso a México en los años cuarenta. Al arribar a los Estados Unidos, comenzó una campaña importante a cargo de Henry Wilson para esculpir a la nueva estrella mexicana y darle un nombre artístico, con la finalidad de colocarla en los medios como un bien de consumo y “enganchar al público en general, además de las marcas y los cineastas”. El talento de Dolores requirió de un trabajo publicitario para garantizar la rentabilidad de su imagen. De esta manera, la actriz entró al Star System de Hollywood.1 Así, Dolores del Río destacó en papeles protagónicos a partir de su debut en la película Joanna, seguido de obras como What Price Glory? (1926), Resurrection (1927), Ramona (1928), entre otras.
Los años veinte fueron un camino hacia la gloria en su trabajo en los Estados Unidos al ser parte del cine mudo y, posteriormente, del cine sonoro que se introdujo en 1927. En este capítulo de la obra se asoman los primeros contratiempos en la carrera de Dolores, desde tener que adaptarse a los estándares cambiantes de belleza del cine estadounidense impuestos por actrices como Marlene Dietrich y Joan Crawford, cuyos rasgos eran más potentes, de mujeres maduras, decididas y temerarias, a diferencia de los de Dolores, cuyos rasgos faciales eran más delicados; además, se sumaron los retos del idioma. La obra muestra cómo su ascenso actoral contrastó con la inestabilidad de su vida amorosa. El matrimonio con Jaime Martínez del Río pasó por una crisis que terminó en divorcio en 1928; ese mismo año conoció a Cedric Gibbons, director artístico de Metro-Goldwyn-Mayer, con quien contrajo nupcias en 1930. De acuerdo con la lectura del libro, Cedric fue un gran apoyo para ella cuando se retiró temporalmente del cine debido a problemas de salud.
Por otra parte, la relación laboral con Edwin Carewe llegó a su fin en 1929 por las fricciones que él tuvo con Dolores. El segundo matrimonio de Del Río vio su fin en 1941 con la aparición de Orson Welles. Con esta tercera pareja, comenzó a bajar la participación de Dolores en el mundo cinematográfico de Estados Unidos al no poder adaptarse a los nuevos estándares del cine estadounidense y enfrentarse a fracasos en taquilla. Una ruptura amorosa, escándalos actorales, aunados a problemas personales, laborales e incluso políticos, orillaron a Dolores a regresar a México en 1942.
Del tercer capítulo, “El regreso a tierras mexicanas. Cine de oro nacional”, en adelante, las autoras se centran en su entrada y triunfo en la pantalla grande, así como en las relaciones profesionales y su participación política, en un país con múltiples cambios sociales, económicos y administrativos que surgieron a mediados del siglo xx. No hay que olvidar que en los últimos 20 años de vida, Dolores estuvo muy presente en actividades relacionadas con la defensa cultural de la nación. Su regreso al país fue complicado al no ser vista con buenos ojos por parte del público mexicano, debido a que ya tenía historia en Hollywood; pero, gracias a su acercamiento con productoras mexicanas para participar en largometrajes, decidió formar parte del equipo del director y actor mexicano Emilio “El Indio” Fernández (1904-1986), al participar en películas como Flor silvestre (1943) y María Candelaria (1944), por mencionar las más icónicas. Los años cuarenta la vieron renacer y convertirse en un mito nacional.2
Del Río y el actor Pedro Armendáriz fueron los rostros más populares en el cine mexicano, ya que trabajaron juntos en otros filmes de la mano de “El Indio”: Las abandonadas (1944), Bugambilia (1945), La malquerida (1949). María Candelaria es la cinta que hace honor a esta pareja actoral. “Aunque la amistad entre Dolores del Río y Pedro Armendáriz sólo se dio en el trato profesional, a ambos los hermanaba la experiencia formativa norteamericana” (García y Aviña, 1997: 30-31). Su trabajo no solo se quedó en el mundo del cine, sino también en el teatro, una etapa de corta duración pero con buenos resultados, como se narra en el cuarto capítulo del libro, además de que Dolores nuevamente participó en películas de Estados Unidos y Europa como actriz secundaria.
La obra va más allá de su vida como actriz. Hernández y Salinas rescatan su participación en la lucha sindical dentro del gremio de actores en México y la colaboración en el Sindicato Nacional de Actores en 1950 y actividades relacionadas con la defensa cultural de la nación en la década de los sesenta. El siglo xx fue una época marcada por cambios sociales–como el derecho de la mujer a votar– y logros económicos en el país, gracias al desarrollo industrial y tecnológico: México había pasado una Revolución para llegar a la “modernidad”, un “momento de paz” a mitad de camino; sin embargo, dicha paz se rodeaba de inconformidades sindicales, por lo que hubo manifestaciones en contra de un gobierno autoritario. En 1951 Dolores del Río, junto a otros compañeros del medio artístico, se integró a la lucha sindical dentro del gremio en México para ser parte del Sindicato Nacional de Actores tras los problemas que había dentro de la industria cinematográfica;3 queda claro en el libro que su lugar en el sindicato fue un gran paso al participar de manera activa en defensa de los derechos laborales del gremio.
A finales de los años sesenta e inicios de los setenta, Dolores en colaboración con Rodolfo Echeverría llevaron a cabo la creación del Festival Internacional Cervantino en Guanajuato y la creación de la Cineteca Nacional, festival e institución que siguen vigentes hasta la fecha. No hay que olvidar su papel de presidenta en la Estancia Infantil de la Asociación Nacional de Actores (anda) de 1972 a 1981, creada ante la necesidad de compañeras actrices de trabajar y al mismo tiempo educar a sus hijos.4 Las autoras mencionan que sus compañeros la reconocieron por su profesionalismo y esfuerzo para dirigir de forma responsable dicho centro, ya que demostró su compromiso al viajar a Londres para poder proporcionar la ayuda necesaria y adquirir el conocimiento para dirigir las guarderías. Así pues, incorporó métodos pedagógicos como el Montessori y el sistema Summerhill, por lo que fue declarada como la “Mujer del Año” por la Asociación de Damas Publicistas de México. Una nota de la reportera Reyna Avendaño en El Universal –que encuentro enternecedora– narra cómo la misma Dolores fue “madre” de más de cien pequeños a su cuidado en las instalaciones, aunque nunca consideró adoptar, debido a la demanda de su trabajo. En una entrevista, ella expresó lo siguiente: “Ser madre es lo más maravilloso que existe, nunca he dado a luz, pero comprendo muy bien el sentir de toda madre” (Avendaño, 2024).
Esta obra biográfica de libre acceso, además de ser de interés para curiosos, estudiantes de cine o de disciplinas como la sociología o la historia, como es mi caso, puede leerse con facilidad. No solo habla de una actriz famosa del siglo pasado, sino de una mujer fuera de su época. Sí, de seguro hubo mujeres en ese tiempo que destacaban por sus ideas, modo de vida e influencia en la sociedad, pero quien tuvo los reflectores fue ella, cuyo nombre está en la portada de esta obra digital. En la pantalla grande interpretaba a mujeres sumisas, ya que representaba al tipo de mujer idealizada en el imaginario colectivo, como se aprecia en su trabajo de María Candelaria (Hernández, 2022). Pero en la vida real fue una mujer que aprovechó la posición económica y privilegiada en la que nació para trabajar por su cuenta, tener contactos, participar en asociaciones políticas y culturales, conocer gente nueva para envolverse en medios familiarizados no solo para beneficio personal, sino también para compañeros y amigos que lo necesitaban.
El trabajo de investigación de Jehiely Hernández Correa y Ana Salinas Alverdi fue presentado en el marco del 120 aniversario del natalicio de la actriz en el Museo de Historia y Arte Contemporáneo, ubicado en Durango, en agosto del año pasado. Sin duda, Dolores del Río fue y es la actriz por excelencia de dicho estado, quien inició su vida actoral en Hollywood para ser parte de los rostros más conocidos a nivel nacional y mundial del cine del siglo xx.
Asociación Nacional de Actores (anda) (s. a.). “Estancia Infantil y Jardín de Niños anda ‘Dolores del Río’”. Recuperado de: https://laanda.org.mx/la-voz-del-actor/estancia-infantil-y-jardin-de-ninos-anda-dolores-del-rio/
Avendaño, Reyna (2024, 3 de agosto). “La faceta maternal de Dolores del Río: la diva del cine mexicano que nunca fue mamá”, El Universal. Recuperado de: https://www.eluniversal.com.mx/espectaculos/la-faceta-maternal-de-dolores-del-rio-la-diva-del-cine-mexicano-que-nunca-fue-mama/
Dosse, François (2007). El arte de la biografía. Entre historia y ficción. México: Universidad Iberoamericana.
García, Gustavo y Rafael Aviña (1997). Época de Oro del cine mexicano. México: Clío Libros y Videos.
Hernández, Mariana (2022). “La esencia de la raza mexicana. Dolores del Río y los textiles en María Candelaria y Deseada”, Ichan Tecolotl, año 37, núm. 362. Recuperado de: https://ichan.ciesas.edu.mx/la-esencia-de-la-raza-mexicana-dolores-del-rio-y-los-textiles-en-maria-candelaria-y-deseada/
Salinas, Ana (2024). “Dolores del Río (1904-1983)”. Durango: inehrm. Recuperado de: https://inehrm.gob.mx/es/inehrm/Dolores_del_Rio_1904-1983
Secretaría de Cultura (2024). “El inehrm y Cultura Durango rinden homenaje a Dolores del Río, actriz, estrella y compañera solidaria” [página web]. Recuperado de: https://www.gob.mx/cultura/prensa/el-inehrm-y-cultura-durango-rinden-homenaje-a-dolores-del-rio-actriz-estrella-y-companera-solidaria
+QCine (s. a.). “Star System” [página web]. Recuperado de: https://masqcine.com/glosario-cinefilo/star-system/#:~:text=Star%20System%20%2D%20+QCine.
Daria Sofía Rodríguez Olvera es estudiante de la Licenciatura de Historia, Universidad de Guadalajara. Líneas de interés: historia del México contemporáneo e historia de las mujeres.