Introducción: presentación de la animita

Se va el cuerpo, queda el alma

Imagen 1. Animita de Catalina

Lili Almási-Szabó y David Arturo Espinoza
Calle Compañía de Jesús, Santiago centro, Santiago de Chile.
Diciembre, 2024.

“Mira, cuando alguien muere en un accidente, lo único que queda es su cuerpo. Su alma aún no tiene lugar en el cielo. Él se queda aquí en la Tierra. Se aferra a donde dejó el cuerpo. Por eso le estamos construyendo una casa para que pueda vivir allí”.

Ernesto, 56 años, Chillán (2015)


Imagen 2. Animita del Virola

David Arturo Espinoza
Calle Chacabuco, Estación Central, Santiago de Chile.
Julio, 2025.

“En el lugar donde ocurrió un accidente está bien poner algo, una placa, una crucecita, un recuerdo. Mejor que en el cementerio. Porque ahí está solo el cuerpo. Pero donde ocurrió el accidente, está ahí su alma […] Una animita tiene una razón de ser. Ahí murió alguien. Y en qué condiciones murió, si fue una persona buena, una persona mala, fue trágico o no fue trágico, y el precio que le tenga la muerte para la familia […] Levantamos una animita a esa injusticia de que murió”.

Javier, 51 años, Santiago (2016)


Imagen 3. Animita en el barrio de Lo Franco.

Santiago Urzúa.
Quinta Normal, Santiago de Chile.
Julio, 2024.

“Chile es un país tremendamente legalista. Si algo no está escrito en el código romano, esculpido en piedra, no vale, no existe […] Pero aquí no es el caso. Aquí existe un derecho adquirido por el solo hecho de ser familia afectada, víctima de una muerte trágica. No está escrito en ninguna ley, pero es un derecho adquirido […] Las animitas, como muchas otras cosas en Chile, se sostienen únicamente gracias al voluntarismo, tal como ocurre, por ejemplo, con los bomberos […] Por un tema de respeto, la legalidad tiende a diluirse en cuanto a su rigidez o a su capacidad de imponerse físicamente”.

Pablo, inspector fiscal del Ministerio de Obras Públicas (2025)


La animita como advertencia

Imagen 4. Animita en una avenida concurrida.

Belén Miranda Osses
Av. Pajaritos, Maipú, Región Metropolitana, Chile.
Enero, 2023.

“Las animitas no son un fenómeno, son una realidad. Están ahí, en esos lugares, porque ahí es donde ocurren las cosas […] La animita te advierte que es una curva peligrosa o que la cuesta es riesgosa. Mira, está lleno de animitas […] En todo Chile esto es casi un comentario obligado: ‘Ojo ahí, donde hay tantas animitas’. Fue un accidente, y un accidente no ocurre en cualquier pasaje; ocurre en lugares peligrosos, en sectores alejados del radio urbano. Influyen la topografía, el clima, la peligrosidad de la vía, la neblina, la camanchaca, la lluvia intensa u otros riesgos […] Una animita llega más que un letrero para quienes manejan por ahí, más que una señalética de velocidad. Porque una señal —un disco pare, por ejemplo— es solo una advertencia. En cambio, una animita es la señal de que [algo ocurrió aquí]”.


Imagen 5. Sin título

Lili Almási-Szabó
Chillán, Chile.
Septiembre, 2016.

“Los caminos son peligrosos porque la gente maneja cansada y estresada. Por eso también se construyen las animitas. Salen apurados a la pega [trabajo], porque tienen que llegar a una hora. Y de vuelta, salen tarde del trabajo, ya van cansados, con hambre, y no logran concentrarse. A veces basta con estar de mal ánimo. Una pelea, por ejemplo. Desde que murió mi hermano chico, pongo especial cuidado en no manejar cuando estoy muy agotado. Pero igual, lamentablemente, uno tiene que subirse al auto. La pega es la pega [El trabajo es el trabajo]. A veces incluso me pasa que, manejando, parpadeo más lento de lo normal. Ahí me entra el susto”.

Jaime, 55 años, Quilicura (2017)


Imagen 6. Animitas en la Ruta 5.

Lili Almási-Szabó
Entre Chillán y Santiago, Chile.
Marzo, 2016.

“La ruta 5 es un ataúd largo y estrecho. Chile es el campeón mundial de las animitas. Aunque se discute si el origen de la tradición es europeo o precolonial, una cosa es segura: ningún país tiene más animitas que Chile”.

Pumarino, Las Últimas Noticias, Feria del Transporte (2012)


Imagen 7. Sin título.

Belén Miranda Osses.
Av. Esquina Blanca con Av. Segunda Transversal, Maipú, Región Metropolitana, Chile.
Noviembre 2022.

“En las rutas urbanas se dan dos fenómenos importantes a destacar. Primero, las animitas aparecen más hacia los sectores populares y sectores medios, y no hacia los estratos más altos. No sé si eso se debe a creencias u otros factores. Lo segundo, yo diría que prácticamente todos —o al menos un porcentaje importante— están relacionados con atropellos, principalmente de ciclistas. Hay algo bien llamativo ahí. La animita suele estar asociada a muertes repentinas, a situaciones con las que los familiares no quedan conformes. En cambio, cuando ha habido un fallecido producto de un atropello por imprudencia, no se genera una animita; por ejemplo, cuando alguien cruza la autopista de manera imprudente”.

Rodrigo, inspector fiscal del Ministerio de Obras Públicas (2025)


Imagen 8. Animita de Diego.

David Arturo Espinoza
Carretera Austral con Río Puelche, Puerto Montt, Chile.
Enero, 2025.

En la intersección de río Puelche con la carretera Austral está la animita de Diego. Estuve explorando animitas en Puerto durante el verano, y también conocí varias en Santiago y Valparaíso, pero la de Diego es la primera que emula una moto. Hay de bicicletas, ¿pero de motos? Solo la de él, que yo sepa. Llegué hasta una calle antes de la animita, y antes de cruzar hacia ella pasaron varios autos, lo que me dio tiempo para pensar. Desde donde estaba, parecía una moto detenida en la calle. Quiero decir: se notaba que era de neumáticos, pero la silueta calzaba perfectamente con la vía desde mi perspectiva. Pensé que era como ver un fantasma, pero no en el sentido “¡Buuu!”, que te quiere dar susto, sino más bien como el eco de algo que pasó y que ahora busca decirles a las personas: ‘¡Ten cuidado!’.


Animitas milagrosas

La animita de María Márquez, Nercón

Imagen 9. Animita de María Márquez.

Pedro Pablo Medina
Ruta 5, Nercón, Chiloé, Chile.
Enero, 2025.

“Toda la vida viendo a mis compañeros de viaje o de paseo persignarse al pasar cerca de ella. La animita de Nercón, María Márquez, cuida la carretera y a sus andantes. Junto a un puente, frente al mar, y al estero en donde encontró la muerte. Ella está, concede favores, y permite el compartir. Pocos son los que no saben de ella, su presencia es significante y una calle aledaña lleva su nombre. Y es que nos acompaña, o quizá la acompañamos, desde cerca de 100 años.

Pedro Pablo Medina, relato de observación (2025)


Imagen 10. Animita de María Márquez.

Pedro Pablo Medina
Ruta 5, Nercón, Chiloé, Chile.
Enero, 2025.

“Cuentan que hace cien años
Una niñita murió
/:Su alma se fue al cielo
Junto al creador:/

Todo el pueblo te venera
Como bella tradición
/:Y yo te doy homenaje
Animita de Nercón:/

Animita milagrosa
Dulce veneración
/:Toda la gente te honra
Con plegarias y oración:/”.

Fragmento “Homenaje a animita Márquez”, Marco Bastidas Cárcamo (2019)


La animita de Fortuoso, Puerto Montt

Imagen 11. Animita de Fortuoso.

David Arturo Espinoza.
Calle Las Quemas, Puerto Montt, Chile.
Enero, 2025.

“Caramba, ¡ay, amor!
Allá por el año veinte
Existió una muerte violenta,
Milagrosa animita.

Caramba, mataron
Mataron a un campesino,
Que tendrá por muerte violenta
Milagrosa animita.

¡Ay!, se llamaba Fortuoso,
Caramba, sigue vigente.

En camino Las Quemas
Va mucha gente,
Milagrosa animita
Se llamaba Fortuoso,
Sigue vigente,
Milagrosa animita.

A mucha gente, ¡ay sí!
Caramba, él ha cumplido.
Y se encuentra su placa
Agradecido,
Milagrosa animita.

El ánima Fortuoso,
Caramba, soy respetuoso”.

Cueca Fortuoso Soto – Mario Cárdenas con Los Piolitas Cueca Brava


Imagen 12. Animita de Fortuoso.

David Arturo Espinoza.
Calle Las Quemas, Puerto Montt, Chile.
Enero, 2025.

“[…] También, hay un porcentaje importante [de animitas] que se pierden en el tiempo, mientras otras sí se mantienen hasta la eternidad”.

Luis, inspector fiscal del Ministerio de Obras Públicas (2025)


La animita de Romualdito

Imagen 13. Animita de Romualdito.

Lili Almási-Szabó
Estación Central, Santiago de Chile.
Enero 2017.

“Los niños que pasan junto a Romualdito señalan con sus dedos y preguntan en voz alta: ‘¡Mamá!, ¿qué es esto?’. La respuesta: ‘Es Romualdito, ¿ves? ¡Es un santito! ¡Salúdalo!’. Otra madre, sonriendo, le dice a su pequeña hija, de aproximadamente un año, que la mira con sus ojos grandes mientras está en sus brazos: ‘¡Mira! ¡Ahí está Romualdito! ¡Adiós, Romualdito!’. Seguramente han pasado por allí varias veces. La mujer reduce la velocidad, pero no se detiene. Caminan despacio. Levanta la mano de su hija, esperando a que ella comience a mover sus deditos. Finalmente, la niña saluda con la mano, y el dúo desaparece entre las casas”.

Lili Almási-Szabó, diario de campo (2017)


Imagen 14. Animita de Romualdito.

Lili Almási-Szabó
Estación Central, Santiago de Chile.
Enero 2017.

“Bueno, aquí [en este país] creemos en los milagros. ¿Dónde puede estar ahora esta alma que ha fallecido? Solo él o Dios lo saben, nosotros no. Tal vez está descansando, o tal vez está en el cielo. Yo no puedo decirle eso, hija. Si esta persona murió con Jesús, entonces ahora está durmiendo. Si murió en pecado, tal vez está en un lago de fuego, o un ángel o un pájaro lo recogerá y lo llevará al cielo. Eso no lo sé. Es la fe y las peticiones de la gente lo que mueve a estos seres. Mire, aquí están los regalos, los mensajes. Se debe decir: ‘Mira, Romualdito, te traigo un paquete de velas, un pequeño regalo, una placa. ¿Lo ve?'”. El caballero señaló una placa de agradecimiento en la que decía: “Gracias por favor concedido” […] “Si usted viene aquí y le pide trabajo, porque desea hacer esto y aquello, hay que cumplirle [al alma]”.


Imagen 15. Carta para la animita de Romualdito.

Lili Almási-Szabó
Estación Central, Santiago de Chile.
Enero 2017.


La animita de Astrid, la Niña Hermosa

Imagen 16. “La Niña Hermosa”, Animita de Astrid Soto.

Lili Almási-Szabó
Km 22 de la ruta 78, Santiago de Chile.
2023.

“Me tocó un caso en la ruta 78. Había una animita, la Niña Hermosa. Se llama Astrid Soto. Su accidente ocurrió en 1998. El memorial que estaba por la calzada en sentido hacia Santiago, en el kilómetro 22. Era un lugar muy complejo, y era mejor cambiarlo de calzada […] El proyecto contemplaba hacer un memorial estructurado con estacionamiento, acceso y salida vehicular, con techo, con pavimentos, con un pequeño paisajismo y con iluminación. Y entró el dilema de que cómo trasladamos la animita, porque una cosa es llevar los peluches, pero el muerto estaba en el otro lado. Entonces no es lo mismo, en términos de la afectividad. Las conversaciones con la familia fueron súper bien, y para resolver, se contrató a una médium. La médium nos indica que Astrid estuvo a favor del cambio de ubicación”.


Imagen 17. “La Niña Hermosa”, Animita de Astrid Soto.

Lili Almási-Szabó
Km 22 de la ruta 78, Santiago de Chile.
2023.

“Mi Niña Hermosa, mi Niña Milagrosa, mi Niña Majestuosa, hoy vengo a visitarte para agradecer tu favor concedido, agradecer tu presencia en mi vida y las infinitas ayudas y bendiciones que le has entregado a mi vida para poder lograr y hacer realidad cada una de mis peticiones. Astrid, gracias por acompañarme, cuidarme y protegerme en este viaje tan importante para mí, gracias por permitirme que saliera todo bien. Por favor, te pido me ayudes a que todo siga saliendo bien con el tema de mis licencias y reliquidaciones de las mismas, te pido por las ventas del local y, bueno, tú sabes que cada sueño y proyecto que tenga en mente pueda salir bien y prosperar. Te pido para alcanzar mi prosperidad y tranquilidad tanto física, emocional como económica. Por el bienestar tanto de mi familia como de todos mis seres queridos”.


Animita en el espacio cotidiano

Encuentros cotidianos

Imagen 18. Sin título.

Lili Almási-Szabó
Calle Clave, Barrio Puerto, Valparaíso, Chile.
Octubre, 2024.

“Al ladito de una tiendita escondida a los pies de los cerros de Valparaíso, justo en la esquina donde la calle se angosta y casi se pierde entre las casas apretadas, hay una animita chiquitita, viejita, pero bien cuidada. El sol ya destiñó su color. Pero siempre tiene algunas flores, como si alguien se preocupara todos los días de pasar a dejarle un cariño. Desde ahí, parece que vela por los que entran y salen a comprar el pan calentito pa’l desayuno o la once [merienda], como una especie de guardiana silenciosa del barrio. Nadie la mira mucho, pero todos —incluso los perros callejeros— la respetan. Ellos no levantan la pata como lo hacen con los postes y paredes. Algunos vecinos le dejan una moneda, otros bajan la cabeza al pasar, como si supieran que esa presencia cuida, observa, y acompaña”.


Imagen 19. Animita de Clemente

Santiago Urzúa
Puente de lo Curro, rotonda Carol Urzúa, Vitacura, Santiago de Chile.
Julio, 2023.

“Al borde del río Mapocho, justo donde los ciclistas doblan después de cruzar el puente, hay una animita distinta a todas. No tiene rejas, ni vidrios, ni estructura de cemento. Es una animita construida de solo plantas en macetas. Como si alguien las hubiese ido dejando una por una, para darle forma a un altar con el tiempo. Entre el gris del polvo de la ruta, la sequedad del río, las plantas verdes del altar roban la atención. Este lugar invita a los ciclistas a detenerse, para sentarse unos minutos en sus bancas de madera a descansar. Quienes se detienen pueden admirar el paisaje, las fotos descoloridas del altar, y la colección de piedras y plantitas del joven Clemente”.

Lili Almási-Szabó, relato de observación (2025)


Imagen 20. Animita de Mauricio Araya

Lili Almási-Szabó
Ruta 5, La Higuera, Coquimbo, Chile.
Octubre 2025.

“En el norte son más grandes y tienen un significado simbólico, más entorno a la historia que tienen. Algunas son unas mansiones […] Ahí los camioneros tocan la bocina […] Tú ves ahí las animitas en pleno desierto. Por ejemplo, es común encontrar botellas de agua que dejan los camioneros que se detienen ahí, por la historia de la Difunta Correa”.

Emilia, funcionaria del Ministerio de Obras Públicas (2025)


Imagen 21. Sin título.

Lili Almási-Szabó
Camino Parque Lantaño, Chillán, Chile.
Septiembre, 2015.

“Acá, en el sur, el contacto con las animitas está mucho más integrado a la vida cotidiana. Está más relacionado con el poder, el conceder lo que uno necesita, por ejemplo, la gente enferma, algo mágico […] En las obras, los obreros locales, quienes están más directamente vinculados al trabajo [físico] con la animita, muestran un compromiso total. Muchos de ellos, además, a veces conocen a los deudos o conocen la historia de lo que ocurrió en el accidente […] Según las tradiciones, si alguien saca algo de ahí, es como si le cayeran ‘las penas del infierno’. En serio, hay mucho respeto por eso. Cualquiera podría tomar esas cosas —caminantes o personas que andan de paso por el sector—, pero no lo hacen. Todo se mantiene ahí”.

Manuel, inspector fiscal del Ministerio de Obras Públicas (2025)


Reclamando espacio

Imagen 22. Animita de Óscar

David Arturo Espinoza.
Carretera Austral, Puerto Montt, Chile.
Enero, 2025.

“La muerte puede pasar en cualquier lugar. Por eso no se puede regular. Porque la muerte pasa por encima de todo, y de toda regla escrita”.

Javier, 51 años (2025)


Imagen 23. Animita en sitio de construcción.

Lili Almási-Szabó
Av. Cristóbal Colón con Zapaleri, Las Condes, Santiago de Chile.
Diciembre, 2017.

“Yo también soy bien creyente. Sé que estos lugares son muy importantes para la gente, porque es donde podemos conectarnos con nuestros seres queridos que han partido. La animita es ese lugar donde el cielo y la Tierra se juntan. Cuando trabajo, siempre estoy pendiente de que mis trabajadores no las dañen. Obviamente, todas las noches dejamos todo limpio alrededor, ordenamos bien. En la noche vienen a prenderles velitas. Para entonces todo tiene que estar limpio. Siempre barrimos. No dejamos herramientas, ni escombros ni basura por aquí. Ni pensarlo que alguno de los trabajadores se atreva a romper algo o llevarse algo de ahí”. Jaime también me explicó exactamente qué se puede y qué no se puede hacer alrededor de ellas: “Por ejemplo, no se puede apoyar en el techo de la casita ni sentarse en ella”.


Imagen 24. Animita de Carolina.

Lili Almási-Szabó
Chorrillos con León Bustos, Linares, Región de Maule, Chile.
Julio, 2017.


Imagen 25. Animita de Pía

David Arturo Espinoza.
Monseñor Ramón Munita, Puerto Montt, Chile.
Enero, 2025.


La animita como persona

Paola, la animita del puerto

Imagen 26. Animita de Paola.

Pedro Pablo Medina
Puerto de Castro, Chiloé, Chile.
Enero, 2025.

“En la costanera de Castro, justo donde el puerto se abre al vaivén del mar y del viento, la animita de Paola se afirma con carácter. Tenía 27 años cuando un conductor bajo los efectos del alcohol y las drogas le quitó la vida en este lugar. Hoy, su memoria vive entre flores frescas y dos molinillos grandes que giran alegres, movidos por la suave brisa marina. La animita no pasa desapercibida: es colorida, firme, con algo de presencia alegre, como si dijera que aquí aún hay vida, a pesar de todo. Ese día primaban los turistas, gringos altos con gorros de pescador y cámaras colgadas al cuello. Se detenían brevemente frente a la animita, la observaban con curiosidad por unos diez segundos, luego seguían su camino. Uno de ellos me vio tomando una foto, y se detuvo unos segundos más, quizás preguntándose qué veía yo que él no había visto”.


Ámbar, entre cigarrillos y condones

Imagen 27. Animita de Ámbar

Lili Almási-Szabó
Fray Camilo Henríquez con General Jofré, Santiago centro, Santiago de Chile.
Diciembre, 2016.

“Ah, veo que han traído flores frescas para Ámbar”, comento en voz alta. Don Danilo de inmediato me invitó hacia el altar y empezó a explicar. Las flores moradas y blancas las trajo una anciana el viernes, a quien él no conoce. Pero, según él, no es familiar de Ámbar. También quedaron un par de flores artificiales junto a él. Vi los restos de cigarrillos dejados junto a los tres pequeños autitos de juguete y algunos condones. Allí había exactamente tres colillas. Estaban pegadas (o habían sido pegadas) al altar con unas gotas de cera de vela. Me enteré de que estos cigarrillos se los fumó Ámbar, es decir, fueron traídos como ofrendas. Mencioné que ya había oído hablar de esta costumbre en el cementerio. Don Danilo dijo que también se suelen traer cigarros para Ámbar.


Panchita, la niña de la playa

Imagen 28. Animita de Panchita

Sebastián Fuentealba
Las Torpederas, Playa Ancha, Valparaíso, Chile.
Diciembre, 2024.

“La animita sirve para hacer de alguna manera hermoso y aceptable el horrible lugar donde ocurrió el accidente. Imagínate si tuvieras que pasar todos los días en la esquina donde tu hijo de 6 años fue atropellado. Estarías deprimida, entonces no serías capaz de soportar la presión y luego tendrías que mudarte. Desde un punto de vista psicológico, la animita es de gran ayuda para las personas. Si la familia construye una animita en el lugar de la tragedia, que es una pequeña casa con su foto, velas y sus juguetes favoritos, es como si él estuviera allí. En realidad está ahí. Se siente la presencia del niño allí. Aquellos que están tristes por su pérdida seguramente estarán felices de ir a ese lugar, ya que él está allí”.

Paula, 27 años (2016)


Clemente con su polera

Imagen 29. Animita de Clemente.

Santiago Urzúa.
Puente de lo Curro, rotonda Carol Urzúa, Vitacura, Santiago de Chile.
Julio 2023.


Lxchito el popular

Imagen 30. Sin título.

Santiago Urzúa.
Av. Carrascal, Renca, Santiago de Chile.
Julio, 2023.

“Fui a su animita y me fumé un cigarrillo con él. Le prendí uno, y le di una botella de Coca-Cola. Estaba segura de que con esto le puedo convencer, y me ayudará. En fin, murió joven, ¿entonces cómo no le van a gustar los cigarrillos y la coca? Nos sentamos juntos y hablamos sobre mi pedido”.

Maya, 16 años (2016)


Víctor y Manuel

Imagen 31. Sin título.

Lili Almási-Szabó
Ruta 43, km 52, Sector Tambillos, La Serena, Chile.
Octubre 2025.


La animita del carabinero

Imagen 32. Animita de Luis Carrasco Burgos

Lili Almási-Szabó
Ruta 43, km 49, Sector Las Barrancas, La Serena, Chile.
Octubre 2025.

“En caso de la muerte de los carabineros, Carabineros [como institución] no instala animitas; quienes las instalan son los familiares y, por lo general, los amigos […] Nosotros tenemos un número importante de carabineros que han fallecido tanto en actos de servicio como por otras causas. Entonces, si uno recorre las ciudades, se va a encontrar con animitas donde aparece la foto de una persona con uniforme de carabinero. En algunos casos, se trata de carabineros que fallecieron en acto de servicio, a quienes nosotros tenemos el mayor de los respetos y agradecimientos. Porque cuando uno egresa de la escuela, hace un juramento. Jura ante Dios y la bandera rendir la vida, si fuese necesario, para resguardar el orden y la seguridad, y obviamente para defender a las personas. Ese juramento al que se comprometió este carabinero lo cumplió”.


La animita no puede no estar

Imagen 33. Animitas sin nombre.

Santiago Urzúa.
Camino a Farellones, Lo Barnechea, Santiago de Chile.
Marzo 2023.

“La animita, si tú la sacas de la faja vial, no afecta solamente a la familia: es el territorio, son los vecinos, son todos los que se ponen en contra de esa decisión”.

Carlos, inspector fiscal del Ministerio de Obras Públicas (2025)


Imagen 34. Animita de Cristina y Mauricio

Lili Almási-Szabó
La Serena, Chile.
Octubre 2025.

“Para mí, tratar con las animitas fue como un golpe de empatía. Hay que hablar con la gente directamente, no hay otra forma. Cuando llegué a trabajar en el proyecto de Acceso Sur, entre Santiago y Talca, estaba bastante desconectado del tema. Vi una animita y pensé: ‘Hay que sacarla’. Pero al poco tiempo me llaman y me dicen que no se puede, que nadie la va a tocar, ni siquiera los obreros, porque —según la gente— caen las penas del infierno si alguien lo hace. Yo pensaba: ‘¿Cómo puede ser tan porfiada la gente?’. Hasta que me junté con los familiares y me contaron. Ahí fue un golpe de realidad: accidentes brutales, muy brutales, de esos que uno ojalá nunca tuviera que conocer. Pero en este caso lo conocí de cerca. Muchas veces, en el momento del accidente, ni siquiera el cuerpo sirve ya para reconocer a la persona”.


Imagen 35. Animita de Giovanni

David Espinoza
Regimiento, Puerto Montt, Chile.
Enero 2025.

“El accidente ocurrió en una intersección, y la animita de mi hermano la construimos justo en el lugar donde murió, al costado del camino […] Poco después del accidente, la animita de mi hermano empezó a ser conocida como milagrosa. La primera plaquita ni siquiera fue nuestra, y eso nos sorprendió. Nosotros lo visitábamos siempre, pero empezaron a llegar otras personas también. Mi hermano ayudó a mucha gente. Sanó a personas con adicciones: drogadictos, ludópatas, fumadores. Lo buscaban para poder dejar esas cosas. Hasta el día de hoy sigue haciendo milagros […] Años después, se construyó una entrada para autos justo donde estaba la animita. Como no teníamos dinero para pedir un permiso, la animita fue retirada sin que nos avisaran. Nunca encontramos las partes de su casita. Ya han pasado varios años y aún duele”.


Imagen 36. Animita de Juan José.

Lili Almási-Szabó y David Arturo Espinoza.
Calle Maturana con Yunguay, Villa Alemana, Chile.
Septiembre, 2025.

“Si alguien destruye la animita, ya sea por mala intención o por desconocimiento, se pierden los regalitos que le han traído a Juan José. Y esos regalitos tienen mucho cariño detrás. Se los han traído sus amigos, otros motoqueros o incluso vecinos que ni siquiera lo conocieron en persona, pero que quisieron dejarle algo. Todo eso tiene un bonito significado, algo muy personal. Por ejemplo, los amigos le han traído stickers de motoqueros, también le hicieron una cadenita que era de su moto y se la pusieron aquí. Si se pierde todo eso, se pierde. Ahora una vecina le hizo un dibujo, que lo vamos a enmarcar y poner aquí también”.

Claudia, 36 años (2025)


Donde dos almas se sanan

Imagen 37. Animita de Juan José.

Lili Almási-Szabó
Calle Maturana con Yunguay, Villa Alemana, Chile.
Septiembre, 2025.

“Las animitas son el lugar donde te puedes conectar con la persona que se fue. Es como si fuera a ver al amigo a su casa y voy a tomar té con él. Para mí, la animita de Juan José es el lugar donde me puedo conectar con él. Le hablo. Su cuerpo está en el cementerio, pero aquí es donde pasó todo el accidente, aquí fue su último aliento […] Le pusimos luces, porque queríamos que siempre tenga luz. La gente que lo conocía decía que Juan José brillaba, brillaba con su sonrisa y con sus chistes. Entonces con las luces siempre te va a brillar, donde sea que esté”.

Claudia, 36 años, hermana de Juan José (2025)


Imagen 38. Animita de Rafita.

David Arturo Espinoza.
Isla de Tenglo, Puerto Montt, Chile.
Enero, 2025.

“Yo no soy creyente, pero me atrevo a decir que en la eventualidad que el día mañana me pasara un accidente con una víctima fatal de un familiar mío, seguro que yo también iría por esa animita, pero te lo doy firmado, sí o sí voy a pelear por esa animita”.

Cristian, inspector fiscal del Ministerio de Obras Públicas (2025)


Imagen 39. Animita de Romualdito.

Lili Almási-Szabó
Estación Central, Santiago de Chile.
Enero, 2017.

En múltiples visitas y conversaciones junto a devotos en distintos santuarios populares, he escuchado una y otra vez cómo se habla de los milagros como parte de un sistema de intercambio. El lenguaje cotidiano de quienes se acercan a las animitas da cuenta de una lógica donde pedir y devolver forman parte de una misma relación de valor. Una mujer, por ejemplo, me dijo con total naturalidad: “Tengo que pagarle a Romualdito por el milagro que cumplió”. En otras ocasiones, esta lógica de reciprocidad aparece más desarrollada, incluso detallando lo que se entrega a cambio. Una madre me comentó: “Le pedimos a Romualdito que sanara a nuestro hijo, y a cambio se lo llevamos todos los años”. Otra devota compartió: “Romualdito me prometió que me iba a sanar la pierna, pero a cambio yo tengo que venir a visitarlo todos los años”.


Imagen 40. Sin título.

Belén Miranda Osses.
Río Quetro con San José, Estación Central, Santiago de Chile.
Septiembre, 2023.

“En el lugar donde ocurre una muerte inesperada ponemos algo: una animita. En el cementerio queda el cuerpo, pero en la animita vive el alma. La casita hace posible que nos encontremos con esa alma, y de este encuentro viene la sanación. La familia la levanta para sanar su pérdida, las personas les pedimos para enfrentarnos a nuestras propias dolencias, pero también para, en el silencio, escuchar las de ellas. Estas dos almas encontrándose nos recuerda a la fragilidad de la vida, pero desde la celebración: son vibrantes, con flores, peluches y ofrendas. Hablan no solo de la persona, no solo de la familia, sino de todos. En esta interacción cotidiana no hace falta ni reír ni llorar. Es una instancia donde te sanas desde el silencio: la animita y tú”.

David Espinoza y Lili Almási-Szabó, reflexión final

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