La derecha radical y las narrativas digitales transmediáticas en los Estados Unidos de América

Recepción: 25 de octubre de 2021

Aceptación: 17 de febrero de 2022

La actualidad política en todo el mundo, especialmente en Europa y Estados Unidos, está condicionada por multitud de discursos disruptivos que provocan gran agitación social y una controversia permanente en los medios de comunicación. La crisis financiera de 2008 originó una crisis socioeconómica sin precedentes recientes en los países occidentales y, a la vez, un deterioro acelerado de los estándares de calidad de vida. En el momento presente, estas coyunturas cíclicas se han visto agravadas por las primeras muestras de los efectos del cambio climático y el estallido de la pandemia de coronavirus. Esta situación tan complicada para las clases populares ha generalizado un malestar progresivo, que ha sido visto por los grupos conservadores retardatarios y los grupos de la derecha radical como una oportunidad única para ganar poder electoral y representación institucional. La escalada de discursos de odio se ha producido de forma paralela al aumento de la popularidad de muchos líderes derechistas, hasta tal punto de que los marcos multidisciplinares de las ciencias sociales se han llenado de conceptos como “noticias falsas”, “miedo colectivo”, “desinformación”, “populismo”, “endogamia ideológica”, etcétera.

La estructura de la investigación trata de establecer equilibrios temáticos sobre una serie de cuestiones claves para conocer la composición cultural y las mentalidades de los grupos de la extrema derecha, desde sus dirigentes e ideólogos hasta la masa social de seguidores y simpatizantes. El presidente Trump tiene muchos émulos en todo el mundo y un gran predicamento programático. Desde 2016, las campañas electorales estadounidenses han incrementado su seguimiento mediático hasta convertirse en un fenómeno periodístico global. El primer bloque temático, “La administración Trump y la polarización social”, trata de plantear algunos elementos comparativos entre las actuales generaciones de políticos republicanos y líderes históricos como Warren Harding, Herbert Hoover, Dwight Eisenhower, Richard Nixon, Ronald Reagan y George Bush (hijo). Los niveles de tensión social y los problemas de convivencia también son otros de los aspectos abordados en las preguntas del primer apartado.

Los libros de temática histórica suelen estar llenos de mitos y recursos cuasiliterarios. Desde la era preindustrial, las elites económicas y políticas suelen construir relatos triunfalistas con su versión de los hechos históricos. El mundo intelectual patriótico-nacionalista, desde los grandes avances teóricos en el siglo xix sobre las formas de contar la historia, ha deformado las narraciones por pasiones ideológicas, cayendo frecuentemente en el “presentismo” y en las comparativas vacuas y fútiles. Este discurso conservador suele identificar los contextos presentes como momentos trascendentales y únicos. Del mismo modo, dichos discursos suelen establecer referentes comparativos sin mucho éxito a la hora de aclarar la narrativa histórica. Es decir, cada generación de conservadores considera que está viviendo un momento de influencia transgeneracional y de suma importancia.

El segundo apartado de preguntas lleva por título “Los mitos de la derecha radical estadounidense”; sus diferentes elementos buscan conocer una visión concreta del proceso de la idealización histórica a lo largo del tiempo, bajo el prisma de la derecha radical estadounidense. El tercer apartado, “Los objetivos de la derecha radical”, trata de identificar cuáles son las agendas más destacadas de este tipo de grupos conservadores, sin perder la perspectiva histórica, ya que el pasado siempre se presenta como un aspecto de legitimación política.

En los primeros años del siglo xx se forjó una alianza colaborativa entre los sectores más conservadores de la sociedad y los grupos fundamentalistas protestantes. Los representantes conservadores del Partido Demócrata y el Partido Republicano rivalizaban para ganarse el favor del conservadurismo religioso. En las décadas centrales del siglo pasado, esa alianza se reencauzó en una estrategia abiertamente común entre el Partido Republicano y los herederos culturales del fundamentalismo. Esos nexos se estrecharon mucho más durante los mandatos presidenciales de Ronald Reagan y George Bush (hijo). Sin embargo, con la victoria de Donald Trump en las primarias republicanas de 2016 las prioridades estratégicas y los discursos electorales cambiaron formalmente. Los movimientos tradicionalistas religiosos siguieron aportando un apoyo incondicional a los proyectos republicanos, mientras la retórica religiosa decayó en las escenificaciones electorales; las nuevas variables radicales brotaron fuera de la red tradicional de activistas protestantes. Los grandes telepredicadores conservadores que siempre habían coadyuvado en las victorias presidenciales del Partido Republicano están siendo desplazados desde estos últimos años por otro tipo de discursos de desgaste y de métodos de presión activista. “La alianza entre el fundamentalismo y el conservadurismo” es el título del cuarto bloque temático de la entrevista.

La historia del presente, también conocida como “vivida” o “del mundo actual”, suele ser un terreno de confrontación y de acusaciones de intrusismo profesional entre historiadores y periodistas. En la última década, con motivo de la generalización de las redes sociales y las nuevas plataformas digitales, los discursos políticos y las narraciones históricas han aumentado considerablemente, de tal forma que las interpretaciones y los métodos del periodismo y la historiografía se han visto bastante cuestionados. Para defenderse de este cuestionamiento radical, los profesionales de la información periodística y los investigadores académicos de la historia se han coaligado para combatir la manipulación del pasado, la intoxicación informativa y los mensajes de odio. La polarización social tiene claras motivaciones ideológicas y, asimismo, está debilitando los modelos democráticos que se consideraban consolidados en todos los países occidentales. Los tres últimos apartados de preguntas, “Los periodistas y los historiadores ante los discursos de odio”, “La difusión global de la información especializada” y “El radicalismo y la instrumentalización del pasado”, tienen elementos concomitantes y hacen referencia a las cuestiones mencionadas previamente desde varios supuestos comunicativos y de revisión histórica.

Imagen 1. Mark Potok. Fuente: sitio web de Mark Potok.

La entrevista se realizó en la segunda quincena del mes de agosto de 2021 mediante el intercambio de varios cuestionarios y textos (vía correo electrónico). Al principio el entrevistador y el entrevistado no se conocían personalmente. La principal motivación de la entrevista radica en conocer las interpretaciones de Mark Potok, uno de los mayores expertos en pensamiento político actual y movimientos de derecha radical y violenta en Europa y América del Norte. Su carrera se ha caracterizado por tener gran sensibilidad social, un ritmo de trabajo hiperactivo y un compromiso abnegado con la divulgación de sus áreas de especialización en todo tipo de medios de comunicación.

Mark Potok se graduó de la Universidad de Chicago. Durante más de veinte años fue un alto representante del Southern Poverty Law Center (splc) para tratar de exponer a los grupos de odio y promover los derechos humanos y una cultura de paz. Potok es un reportero y comentarista editorial que, gracias al impacto de sus intervenciones en televisión y radio, se ha convertido en una personalidad muy reconocible e influyente. El proyecto splc (no gubernamental) le ha dado la posibilidad de difundir contenidos a favor del movimiento de derechos civiles y ser promotor de un modelo social tolerante con las minorías. En su larga y fructífera carrera periodística destacan sus colaboraciones con usa Today y The Miami Herald.

La administración Trump y la polarización social

José Abreu (ja):

Desde el mismo momento en que juró el cargo presidencial, con su discurso inusual y su gestión carismática, Donald J. Trump causó un gran desorden institucional y provocó manifestaciones de protesta. ¿El presidente Trump lideró un movimiento de derecha radical o instrumentalizó a grupos radicales? ¿Qué nivel de poder consiguió el ala derecha del Partido Republicano con las victorias electorales del presidente Trump?

Mark Potok (mp):

Esencialmente, Trump normalizó la ideología y el comportamiento que anteriormente estaban fuera de los límites del discurso dominante respetable. Esto es lo que se ha caracterizado como el “efecto Trump”. Para ser claro: cuando Trump hizo cosas como decir que había algunas “personas muy buenas” entre los neonazis en Charlottesville, Virginia, en 2017, hizo aceptable que los estadounidenses impulsaran las ideas de supremacistas y nacionalistas blancos. No llamaría a Trump el “líder” de la derecha radical estadounidense; realmente no hay líder. Pero desató las fuerzas nacionalistas blancas al hacer que las personas con esas inclinaciones sintieran que es perfectamente aceptable impulsar ese tipo de ideas en público. Existen muchos estudios que muestran cómo sus declaraciones hicieron que gran número de personas sintieran que podían decir y hacer cosas en público que antes no eran socialmente aceptables. La insurrección del 6 de enero en el Capitolio de Estados Unidos es buen ejemplo de ello. En cuanto al Partido Republicano, Trump permitió el surgimiento de un ala verdaderamente radical. El partido ha sido muy de derechas durante décadas, pero en los últimos años se ha vuelto tan radical que a la postre podría derrumbarse, especialmente a medida que la población del país se va haciendo más diversa.

ja:

Los mensajes electorales e institucionales del presidente Trump han supuesto una especie de síntesis selectiva del conservadurismo republicano: Warren Harding, Herbert Hoover, Dwight Eisenhower, Richard Nixon, Ronald Reagan, etcétera. ¿La estrategia comunicativa del Partido Republicano tiene parte de responsabilidad en el actual contexto de polarización social? ¿El ritmo de incremento de la conflictividad social podría ser explicado sin el impacto de las redes sociales y los nuevos usos de Internet?

mp:

Creo que Internet y las redes sociales han ayudado al surgimiento de la derecha radical, pero no creo que sean las causas fundamentales. En resumen, ese aumento es una respuesta directa a un cambio socioeconómico importante, no solo en los Estados Unidos sino también en Europa y en otros lugares. Entonces, por ejemplo, en los Estados Unidos, la demografía cambiante –el hecho de que los blancos perderán su mayoría aquí dentro de los próximos 20 años más o menos– ha creado una gran reacción entre los blancos que se sienten amenazados por los cambios. También hay importantes cambios económicos y culturales que han contribuido a esta reacción violenta. No estoy seguro de entender lo que quiere decir con la estrategia de comunicación republicana. Pero estoy seguro de que el surgimiento de comentaristas de derecha como Lou Dobbs, Tucker Carlson y muchos otros, ha contribuido en gran medida a la polarización política estadounidense. Y sí, el Partido Republicano también ha contribuido en gran medida, tanto al respaldar a personas como Dobbs y Carlson, como al permitir que su partido se convierta en el hogar de extremistas, como la representante Marjorie Taylor Greene.

Concentración de supremacistas blancos en la Universidad de Virginia, acontecida antes de la marcha convocada por grupos radicales en Charlottesville el 14 de agosto de 2017. Fuente: IDENTITY IS UNSTOPPABLE, licencia Atribución 3.0 No portada (CC BY 3.0).

Los mitos de la derecha radical estadounidense

ja:

Históricamente, las narrativas radicales han construido laboriosamente un imaginario político y un acervo cultural para gran parte de los conservadores del país. ¿Cuáles son los principales mitos difundidos en los discursos de la derecha radical? ¿Qué tipo de discursos radicales han conseguido mayor aceptación social?

mp:

El principal mito de la extrema derecha estadounidense es la idea de que Estados Unidos es una nación creada por y para los cristianos blancos. Eso nunca fue cierto y, por supuesto, es mucho menos cierto hoy que en la historia temprana de la nación. Desde el principio hubo muchas otras influencias culturales y demográficas. Un mito muy importante que ha crecido recientemente es la idea del “gran reemplazo”: la afirmación de que las elites traidoras y otros grupos están trabajando arduamente tratando de reemplazar a la población blanca nativa con otras personas. La afirmación es que estas elites, típicamente vistas como blancas “liberales” o demócratas, son incluso más destructivas y, por lo tanto, más enemigas que, digamos, judíos, negros, latinos, asiáticos, inmigrantes, personas lgbtq, etc. La derecha radical estadounidense también es consumida por, y lo ha sido durante décadas, una serie de teorías de conspiración que impulsan la idea de que ciertas personas o grupos malvados están actuando para destruir lo que los Estados Unidos debería ser legítimamente.

Imagen 2. Discurso institucional de Trump en la Casa Blanca el 5 de agosto de 2019. Fuente: The White House.

ja:

William Peirce Randel afirmaba que muchos discursos propagandísticos acabaron trascendiendo su momento político gracias a la labor de los historiadores. ¿La labor de los historiadores conservadores ha contribuido a socializar el sistema de creencias de la derecha radical? ¿Existe una “batalla de los libros” en la actualidad?

mp:

El difunto Samuel Huntington, de la Universidad de Yale, propuso la idea de un choque de civilizaciones, en particular entre los mundos cristiano y musulmán. Aunque Huntington no era nacionalista blanco, sus ideas formaron la base de los futuros nacionalistas blancos: la idea de que la nación que los emigrantes europeos construyeron en Norteamérica está amenazada por personas que no se ven, actúan, hablan, creen o rinden culto como el resto de nosotros. En un nivel más local, el trabajo de los historiadores conservadores del Sur de Estados Unidos ha contribuido en gran medida a la idea de que el Sur tenía razón en la Guerra Civil, que el Sur es la parte más estadounidense del país y, no entre paréntesis, que los negros consiguieron mucho en los Estados Unidos y deberían dejar de quejarse. También hay muchas otras batallas de los libros. La idea del “gran reemplazo”, propuesta por radicales europeos como Jean Raspail y Renaud Camus, es otra que tiene mucha vigencia.

Los objetivos de la derecha radical estadounidense

ja:

Aparentemente, los movimientos radicales de carácter conservador no son homogéneos y no están coordinados entre sí. ¿Cuáles son los principales objetivos de las agendas radicales en la actualidad? ¿Es posible que este tipo de agendas radicales consigan ejercer presión sobre los procesos legislativos a corto plazo?

mp:

El principal objetivo de la extrema derecha es crear un etnoestado blanco dentro de Estados Unidos, muy probablemente en el noroeste, que es la región más blanca del país. Otros incluso van más lejos, esperan emprender una guerra racial que terminará con la aniquilación de
los negros y muchas otras minorías. Los sectores más “moderados”
de la derecha radical, como los insurrectos del 6 de enero, son bastante fascistas, ya que les gusta mucho la idea de un Estado autoritario dirigido por Donald Trump o alguien como él. En general, la derecha radical sueña con convertir a Estados Unidos en un país mucho más parecido al que imaginan que existía, un lugar donde las minorías, las mujeres, las personas lgbtq y otros sean esencialmente reprimidas y tengan muy poco poder. En ese último sentido están logrando grandes avances, gracias a la radicalización del Partido Republicano, que ahora está inmerso en una seria supresión de leyes y ataques a las instituciones fundamentales de la democracia. En términos de crear un etnoestado blanco o provocar una guerra racial, no, estas agendas no obtendrán ningún apoyo legislativo.

ja:

El impacto institucional del Ku Klux Klan fue posible gracias a la cooperación de muchos individuos que no formaban parte de la organización. William Peirce Randel llegó a utilizar el concepto de “espíritu Klan”, para tratar de explicar esas sinergias conservadoras. ¿En qué medida ha condicionado la derecha radical a la sociedad en su conjunto en el pasado reciente? ¿Son razonables las comparaciones entre el Ku Klux Klan histórico y los actuales grupos de QAnon o Proud Boys?

Imagen 3. Concentración de grupos radicales en Charlotteville, el 12 de agosto de 2017. Fuente: Anthony Crtider, licencia Atribución 2.0 Genérica (CC BY 2.0).

mp:

Creo que el Klan y la multitud de formaciones actuales, como QAnon y Proud Boys, son bastante diferentes. El Klan, al menos en las décadas de 1860 y 1920, sus dos primeras épocas, fue en gran medida una expresión de la sociedad estadounidense dominante: blanca, protestante y abrumadoramente masculina. Lo apoyaron destacados políticos e intelectuales de todo el país. Eso es mucho menos cierto en el caso de grupos contemporáneos como los creyentes de QAnon, cuyas teorías de conspiración son ridículas incluso a los ojos de la gran mayoría de los republicanos, y los Proud Boys, que son bien conocidos por todos los estadounidenses como una pandilla de matones callejeros violentos y pequeños.

La alianza entre el fundamentalismo y el conservadurismo

ja:

Desde el primer tercio del siglo xx, la derecha protestante ha estado muy vinculada con las organizaciones políticas radicales. ¿Cuáles son los motivos por los que las organizaciones eclesiales conservadoras acaban asumiendo discursos políticos radicales? ¿Las organizaciones religiosas conservadoras se muestran desorientadas ante el actual panorama político?

mp:

Debido a las doctrinas reaccionarias que han arraigado en las organizaciones religiosas de muchos lugares: la idea de que la homosexualidad es una práctica repugnante que debería ser suprimida por la sociedad y el concepto de que el aborto es en realidad el asesinato de niños, la afirmación de que el Islam no es una práctica religiosa sino sólo una doctrina de conquista sedienta de sangre, y así sucesivamente. El hecho de que muchas personas en la actualidad sean muy críticas con ciertos aspectos del cristianismo también ha provocado que muchas iglesias y líderes religiosos se desvíen más y más hacia la derecha en una especie de reacción defensiva.

Imagen 4. Donald Trump con Jerry Falwell Jr., presidente de la Liberty University, y cofundador del Movimiento de la Mayoría Moral, el 13 de mayo de 2017. Fuente: The White House.

ja:

En la segunda mitad del siglo xx, la derecha religiosa ha gozado de gran popularidad gracias al fenómeno de la telepredicación. ¿El discurso de la comunicación de esas iglesias consiguió muchos seguidores para el activismo conservador? ¿Las teorías conspirativas actuales de la derecha radical se están propagando entre las comunidades al margen de los tradicionales cauces informativos?

mp:

La derecha religiosa ha sido importante para ayudar a difundir la idea de que la civilización tradicional estadounidense está siendo atacada por una constelación de fuerzas. Ha sido un contribuyente clave a una especie de paranoia entre los cristianos blancos. Partes de esa derecha, en particular los partidarios de la línea dura contra el aborto, también ayudaron a normalizar la idea de que es justo asesinar enemigos como los proveedores de servicios de aborto en “defensa” de los no nacidos. La derecha religiosa también ha sido líder, y en muchos sentidos creadora, de los ataques increíblemente crueles contra las personas lgbtq durante los últimos 30 o 40 años. Y sí, las teorías de la conspiración se difunden muy rápidamente en los círculos de la derecha religiosa en los Estados Unidos, principalmente a través de las redes sociales, ciertos canales de televisión por cable y en discursos y otras reuniones presenciales.

Los periodistas y los historiadores ante los discursos de odio

ja:

La labor del periodismo suele ser muy discutida y minusvalorada en los tiempos actuales: crisis del modelo tradicional, noticias falsas, redes sociales, modificación en los hábitos de consumo informativo, etcétera. ¿El periodismo progresista se equivoca al considerar que la democracia es un proceso irreversible? ¿El periodismo conservador minusvalora los efectos de los fenómenos sociopolíticos desencadenados por las noticias falsas y los discursos de odio?

mp:

No creo que el periodismo progresista dé por sentada la democracia; por el contrario, muchos periodistas estadounidenses progresistas en este momento ven la democracia estadounidense muy amenazada, o incluso en crisis. Con los periodistas conservadores, no es tanto que subestimen los efectos de las noticias falsas y el discurso del odio, es más que realmente no les importa. Están dispuestos a decir casi cualquier cosa si creen que ayudará a fortalecer la extrema derecha en la política estadounidense. La mayoría de ellos no cree que la vacuna contra el covid no funcione, pero están dispuestos a decir que dicha vacuna puede contribuir a la muerte masiva si ayuda a su nefasta causa.

Imagen 5. Votantes de Trump en la marcha para asaltar el Capitolio el 6 de enero de 2021. Fuente: TapTheForwardAssist, licencia Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-SA 4.0).

ja:

Los consumidores de medios de comunicación de carácter conservador suelen considerar el multiculturalismo como una pérdida de la identidad nacional. ¿Por qué el pensamiento plural es interpretado como una causa de la descomposición del sistema de valores tradicional? ¿Por qué muchos relatos de odio y muchas interpretaciones históricas del supremacismo siguen teniendo una gran vigencia en sectores sociales alejados de las organizaciones radicales?

mp:

Porque ven la identidad como un destino. Es decir, quién eres por nacimiento es mucho más importante que cuáles son tus ideas. Es la falacia básica que su adn, a diferencia de su educación o exposición a nuevas ideas, es lo que le hace ser lo que es.

La difusión global de la información especializada

ja:

Muchos teóricos de la comunicación y la información periodística consideran que la labor de divulgación se ve muy favorecida con el actual contexto tecnológico. ¿Cómo afecta la revolución digital el proceso tradicional de divulgación histórica? ¿Por qué hay una brecha tan grande entre en mundo académico y los medios de comunicación especializados en temas relacionados con las ciencias sociales y las humanidades?

mp:

La ventaja básica de los nuevos medios para la derecha radical es que pasa por alto a los guardianes tradicionales. Pueden escribir o hablar directamente con las personas sin la intervención de, digamos, los editores de The New York Times o nbc News. Por supuesto, los algoritmos de Facebook y otros, junto con graves fallas en la vigilancia del contenido de Internet, también contribuyen.

Imagen 6. Trump sostiene un ejemplar de USA Today, el 6 de febrero de 2020. Fuente: The White House.

ja:

Los testimonios de vida y la síntesis académica son dos de los principales aportes de la oralidad en los archivos audiovisuales el día de hoy. ¿Qué valor tienen las fuentes orales en el proceso de documentación de una investigación histórica? ¿Qué peso tienen las valoraciones académicas realizadas para divulgar temas históricos y políticos?

mp:

Parece más una pregunta para un historiador académico, no para mí.

El radicalismo y la instrumentalización del pasado

ja:

La extrema derecha (neofascismo, neonazismo, nacionalismo xenófobo, supremacismo racial) tiene cada vez más fuerza en muchos países de Europa y América. ¿El radicalismo conservador podría volver a cristalizar en las instituciones? ¿La instrumentalización del pasado es una de las estrategias políticas más utilizadas por parte de los discursos de odio?

mp:

No, no creo que el radicalismo conservador pueda reconstruir las instituciones tradicionales. El mundo está cambiando y las instituciones tendrán que cambiar con él o, en última instancia, caerán. Y sí, por supuesto que la derecha radical instrumentaliza la historia, como se discutió anteriormente con respecto a la Guerra de Secesión estadounidense. Es un concepto clave. Incluso los derechistas radicales, quizás especialmente los derechistas radicales, necesitan sentir que lo están haciendo bien, y una versión falsificada de la historia es fundamental para ayudarlos a mantener esa ilusión. Un buen ejemplo es el debate en los Estados Unidos sobre las estatuas de los confederados y otros monumentos conmemorativos de la Guerra Civil.

ja:

Los nacionalismos en Europa moderaron mucho su discurso después de la devastación material de la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué opinión le merece la estrategia de algunos líderes nacionalistas que adecuan los relatos históricos para justificar y fundamentar agendas políticas actuales? ¿La Unión Europea está en peligro de desaparecer por el auge de los nacionalismos y la nueva mentalidad económica próxima al proteccionismo?

mp:

Los fascistas y ultranacionalistas en Europa moderaron su discurso después de la Segunda Guerra Mundial porque fueron completa y totalmente derrotados. Los campos de concentración y otros aspectos del Holocausto se hicieron públicos y conmocionaron la conciencia de gran parte del mundo. Entonces, por ejemplo, es clave para el movimiento neonazi negar el Holocausto. No se puede afirmar que dicho movimiento defiende todo lo que es correcto y bueno, digamos, si la gente conoce el exterminio de los 6 millones de judíos. De modo que está obligado a decir que no fue así, y al diablo con toda la evidencia histórica si eso va a reclutar gente para su causa. Mi opinión de quienes intentan reescribir la historia para apoyar sus ideologías extremistas es que son unos malditos mentirosos. Y son muy, muy peligrosos. Es el camino que finalmente conduce al genocidio. En la Unión Europea, sí, creo que existe un peligro sustancial de que se vea gravemente debilitada por el nuevo nacionalismo y el proteccionismo. Si la Unión Europea no puede disciplinar, por ejemplo, a Hungría, está en problemas. Además, la increíble burocracia de los organismos de Bruselas supone una seria amenaza para su poder duradero.


José Antonio Abreu Colombri. Realizó sus estudios de grado en Historia (Universidad Complutense de Madrid) y en Periodismo (Universidad Rey Juan Carlos). Posteriormente completó los estudios de posgrado y doctorado en el programa Estudios Norteamericanos. Ciencias Sociales y Jurídicas (Universidad de Alcalá). A lo largo de los últimos años ha escrito varias publicaciones sobre historia de la comunicación social, evolución de las mentalidades y estudios culturales. Paralelamente ha llevado a cabo estancias de investigación en varias universidades de Portugal y México.

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