{"id":40729,"date":"2026-09-21T15:00:00","date_gmt":"2026-09-21T21:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/encartes.mx\/?p=40729"},"modified":"2026-09-21T13:57:06","modified_gmt":"2026-09-21T19:57:06","slug":"guevara-resena-enfermedad-guerra-pharmakon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encartes.mx\/pt\/guevara-resena-enfermedad-guerra-pharmakon\/","title":{"rendered":"Enfermedad y guerra: breve an\u00e1lisis de un ph\u00e1rmakon etnogr\u00e1fico a partir de sus efectos secundarios"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap abstract\">Luego de m\u00e1s de seis d\u00e9cadas de conflicto interno, en el que distintos grupos guerrilleros \u2013con alguna filiaci\u00f3n pol\u00edtica de izquierda\u2013 se enfrentaron al Estado colombiano materializado en sus fuerzas militares y en varios grupos paramilitares \u2013con alguna filiaci\u00f3n pol\u00edtica de derecha\u2013, a finales de 2016 se firm\u00f3 un acuerdo de paz entre el grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ej\u00e9rcito del Pueblo (<span class=\"small-caps\">farc-ep<\/span>) y el gobierno colombiano encabezado por el entonces presidente Juan Manuel Santos. La negociaci\u00f3n y posterior firma de estos acuerdos abrieron la posibilidad para iniciar un periodo de transici\u00f3n en varios niveles.<\/p>\n\n\n\n<p>Por un lado, las y los guerrilleros que decidieran apegarse a lo acordado se desmovilizar\u00edan y podr\u00edan reintegrarse a la sociedad civil, lo cual implic\u00f3 la creaci\u00f3n de las denominadas Zonas Veredales Transitorias de Normalizaci\u00f3n (<span class=\"small-caps\">zvtn<\/span>) como centros de reuni\u00f3n para todas las personas interesadas en dar ese paso. Por el otro, se inici\u00f3 un proceso de justicia transicional que dio lugar a la creaci\u00f3n de un Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparaci\u00f3n y No Repetici\u00f3n, que incluye tres cuerpos: 1) la Jurisdicci\u00f3n Especial para la Paz, 2) la Unidad de B\u00fasqueda de Personas dadas por Desaparecidas en el Contexto y en Raz\u00f3n del Conflicto Armado, y 3) la Comisi\u00f3n para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en este entorno de apertura tanto del grupo guerrillero, como de las instituciones del Estado, incluyendo las fuerzas armadas, y del reconocimiento de las v\u00edctimas del conflicto armado, en el que se inscribe el trabajo etnogr\u00e1fico de Lina Pinto Garc\u00eda. Graduada en Biolog\u00eda (Universidad de los Andes, Colombia) y con una s\u00f3lida formaci\u00f3n doctoral en Estudios de la Ciencia y la Tecnolog\u00eda (Universidad de York, Canad\u00e1), Lina nos ofrece en <em>Mara\u00f1a. War and Disease in the Jungles of Colombia<\/em> los resultados de un trabajo etnogr\u00e1fico que comenz\u00f3 en 2017 y se extendi\u00f3 por los turbulentos a\u00f1os de la pandemia por covid-19, en el cual rastrea, registra y elabora la compleja vida social de la leishmaniasis en el contexto del conflicto armado colombiano.<a class=\"anota\" id=\"anota1\" data-footnote=1>1<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo etnogr\u00e1fico la llev\u00f3 desde zonas rurales en las selvas colombianas, donde se encontraba una de las <span class=\"small-caps\">zvtn<\/span> que visit\u00f3 y donde pudo entrevistar a varias personas que hab\u00edan participado activamente en las guerrillas de las <span class=\"small-caps\">farc-ep<\/span>, hasta otras poblaciones afectadas por el par\u00e1sito en el Pac\u00edfico colombiano, pasando por laboratorios de investigaci\u00f3n en enfermedades tropicales y el Centro de Rehabilitaci\u00f3n de Leishmaniasis, en el que las y los soldados de las fuerzas armadas de Colombia \u2013infectados con el par\u00e1sito\u2013 recib\u00edan atenci\u00f3n y cuidados m\u00e9dicos para la leishmaniasis. Lejos de encontrarnos con una etnograf\u00eda que revela formas de extra\u00f1amiento o sorpresa desde una distancia segura, <em>Mara\u00f1a<\/em> resulta ser un asunto mucho m\u00e1s cercano e \u00edntimo, de modo que sus efectos han de sentirse en la piel y en las entra\u00f1as. Si bien estos lugares para la manifestaci\u00f3n de sus efectos se corresponden con los de la leishmaniasis, me refiero tambi\u00e9n a lo que produce para las colombianas y colombianos, al interior del pa\u00eds o en el extranjero \u2013como es mi caso\u2013, que nos adentramos en sus p\u00e1ginas y entramado. Quiz\u00e1 la mayor virtud de<em> Mara\u00f1a<\/em> sea esa capacidad de producir un extra\u00f1amiento sensible pero profundo, doloroso y, a la vez, cuidadoso con respecto a lo que ha sido el conflicto armado colombiano y su vida despu\u00e9s de los acuerdos de paz. En ese sentido, adem\u00e1s de constituir primariamente una etnograf\u00eda de una enfermedad y su tratamiento, este libro puede leerse como un relato de los padecimientos y dolencias del conflicto armado, tanto para quienes se vieron afectados por la leishmaniasis en las selvas como para quienes desde la comodidad de nuestros hogares percib\u00edamos con suma parcialidad la realidad del conflicto, as\u00ed como para quienes decid\u00edan tomar partido por uno u otro bando sin mayores aspavientos. Como toda buena narraci\u00f3n, ella misma se dispone como alivio para el malestar; sin embargo, el <em>ph\u00e1rmakon <\/em>etnogr\u00e1fico que ofrece no est\u00e1 exento de efectos secundarios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Visi\u00f3n doble<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Al inicio del libro, se narra el viaje de Andrea Gonz\u00e1lez (seud\u00f3nimo) hacia la selva para realizar ensayos cl\u00ednicos del glucantime (pp. 1-2). Hay en este relato una imagen que ilustra a cabalidad el despliegue etnogr\u00e1fico de la autora: desde el helic\u00f3ptero, el denso dosel se asemejaba a una alfombra verde y aterciopelada que se extend\u00eda sobre el horizonte, para luego, ya en tierra, convertirse en algo diferente, en esa mara\u00f1a en la que se entrelazan y entrecruzan los \u00e1rboles y sus ramas en un tejido de lianas y follaje.<\/p>\n\n\n\n<p>A ello se suma una an\u00e9cdota que da cuenta de los comienzos de esta investigaci\u00f3n, en 2012, cuando, durante una conversaci\u00f3n acerca del glucantime, Lina se enter\u00f3 del control que manten\u00eda el Estado colombiano sobre el medicamento como medida para hacerle da\u00f1o a las guerrillas (p. 34). Le sorprendi\u00f3 el modo en que las y los cient\u00edficos asum\u00edan dicha restricci\u00f3n como algo err\u00f3neo, pero al mismo tiempo como una medida concebible e imaginable, particularmente en el contexto de normalizaci\u00f3n de la violencia que se ha vivido en Colombia desde hace varias d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>La imagen del helic\u00f3ptero descendiendo muestra c\u00f3mo el acercamiento desde el cielo hacia la tierra revela que la homogeneidad percibida no es m\u00e1s que una ilusi\u00f3n como efecto de la escala; al disminuirla nos encontramos con la densa mara\u00f1a. En la an\u00e9cdota se puede percibir el efecto contrario: la atenci\u00f3n prestada a una conversaci\u00f3n casual culmin\u00f3 en un impresionante esfuerzo etnogr\u00e1fico en el que se vincularon diversos factores, agentes y modos de circulaci\u00f3n, hasta construir un denso tejido, una mara\u00f1a. Ah\u00ed, donde se tocan los dos movimientos que se\u00f1alan la imagen (de lo macro a lo micro) y la an\u00e9cdota (de lo micro a lo macro), se encuentra el detalle.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuidado, la acogida y el trabajo con el detalle son, en mi opini\u00f3n, los puntos centrales de esta etnograf\u00eda. Lejos de constituir meramente una serie de descripciones meticulosas que se apilan, la atenci\u00f3n al detalle se reviste de un car\u00e1cter propiamente metodol\u00f3gico. Contrario a lo que el sentido com\u00fan pudiera indicar, la etnograf\u00eda que presenta<em> Mara\u00f1a <\/em>tiene la efectividad de exponer a plenitud que el detalle no es la parte m\u00e1s peque\u00f1a, el extremo \u00ednfimo de una escala, sino lo que permite el movimiento entre distintas magnitudes y escalas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Debilitamiento inmunol\u00f3gico<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">La primera vez que le\u00ed el trabajo de Lina fue gracias al libro <em>Belicopedia<\/em> (Ruiz-Serna y Ojeda, 2023), una reuni\u00f3n de distintas voces de los estudios de las ciencias y la tecnolog\u00eda en Colombia, en el que se narran las maneras en que la guerra ha sido capaz de crear, destruir, modificar relaciones e, incluso, impedir que se formen. Este texto es uno de las muchas producciones culturales que se inscriben en la estela de la firma de los acuerdos de paz de 2016 y del impresionante trabajo que hiciera la Comisi\u00f3n de la Verdad en los 11 vol\u00famenes que finalmente fueron publicados. En ellos se recogen los testimonios de v\u00edctimas del conflicto, ya sea de la poblaci\u00f3n civil (con un \u00e9nfasis especial en las diferencias que se presentan al hablar de mujeres, comunidad <span class=\"small-caps\">lgbtiq<\/span>+, comunidades ind\u00edgenas y afro, entre otras), de las guerrillas, de las fuerzas armadas, de los paramilitares o, incluso, del territorio mismo. Hay otro tipo de producciones culturales, como la novela <em>Esta herida llena de peces<\/em>, de Lorena Salazar Masso, o la pel\u00edcula <em>Yo vi tres luces negras,<\/em> del director Santiago Lozano, por mencionar algunas, que se inscriben en este mismo legado al que ahora se integra <em>Mara\u00f1a<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que tienen en com\u00fan estas producciones culturales \u2013una etnograf\u00eda es tambi\u00e9n una producci\u00f3n cultural\u2013 es que ponen sobre la mesa una serie de narrativas diferentes acerca de la guerra y sus efectos; abren una conversaci\u00f3n sobre temas, preguntas y encrucijadas que se manten\u00edan ocultas por la constancia medi\u00e1tica del conflicto y los discursos que dominaban su presentaci\u00f3n. A los compromisos adquiridos con la firma de los acuerdos de La Habana todav\u00eda les falta mucho para hacerse realidad; de hecho, la situaci\u00f3n actual de Colombia parece regresar a niveles previos y crecientes, aunque distintos, de violencia. Sin embargo, la firma de los acuerdos sirvi\u00f3, desde mi perspectiva, para tomar una bocanada de aire fresco en medio del f\u00e9tido ambiente que se respiraba, para abrirle campo a otras formas de pensar lo que ocurre en la guerra m\u00e1s all\u00e1 de los bandos, de los amigos y los enemigos, del nosotros y los otros, para recuperar una forma mucho m\u00e1s rica de acci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Hago \u00e9nfasis en este \u00faltimo punto porque <em>Mara\u00f1a<\/em> revela mucho al respecto. La leishmaniasis afectaba a todos los actores del conflicto armado, siempre y cuando se sumergieran en la mara\u00f1a de la selva; no solo eso, la disposici\u00f3n del tratamiento y las medidas que tom\u00f3 el Estado colombiano para hacerse del control absoluto y exclusivo del glucantime pusieron de relieve que afectarlos a todos no significaba hacerlo de la misma manera. Esta situaci\u00f3n se muestra en lo que la autora describe como la extensi\u00f3n farmac\u00e9utica de la guerra [<em>pharmaceutizalization of war<\/em>] (cap\u00edtulo 2). En ese sentido, la leishmaniasis no es \u2013como sol\u00eda decirse, no sin cierta ingenuidad, sobre el covid-19\u2013 una enfermedad democr\u00e1tica. Sin embargo, s\u00ed tuvo un efecto peculiar al desdibujar las barreras claras entre v\u00edctimas y victimarios, entre los buenos y los malos, entre el Estado y los otros, cuando la escala se pone no en las instituciones y quienes se encargan de tomar decisiones en los altos mandos, sino en esa escala mucho m\u00e1s detallada de qui\u00e9nes son las personas que le dan cuerpo a la guerra y sus enfrentamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Queda claro por el estigma de enfermedad guerrillera ligado a la leishmaniasis que hubo un efecto negativo preponderante sobre esta poblaci\u00f3n, particularmente porque el acceso al tratamiento farmac\u00e9utico implicaba quedar a expensas del radar del Estado y sus consideraciones acerca del presunto \u201cenemigo interno\u201d y de la seguridad nacional (cap\u00edtulo 1). Cuando la autora se adentra en el Centro de Rehabilitaci\u00f3n de Leishmaniasis, ubicado en el batall\u00f3n Silva Plazas en Duitama, otros cuestionamientos se asoman, en particular aquellos acerca del estatus de las y los soldados en el conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de que se encuentran protegidos por el Estado, de que sus tratamientos los paga el Ministerio de Salud y no el de Defensa (asunto que evidencia su lugar como ciudadanos antes que como parte de las fuerzas armadas), estas medidas de cuidado y protecci\u00f3n ocurren dentro de una l\u00f3gica b\u00e9lica: lo primordial no es la salud, sino la posibilidad de tener a las y los soldados de vuelta, lo m\u00e1s pronto posible, en el campo de batalla (cap\u00edtulo 3). Sin entrar en pormenores acerca del trasfondo socioecon\u00f3mico de las personas que se enrolan en el ej\u00e9rcito, no es una exageraci\u00f3n afirmar que las medidas de cuidado y de protecci\u00f3n dentro de la l\u00f3gica b\u00e9lica solo refuerzan una concepci\u00f3n de las y los soldados como carne de ca\u00f1\u00f3n para el conflicto armado.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, el juego de escalas tambi\u00e9n se ve afectado por el debilitamiento inmunol\u00f3gico, de modo que la escala de las c\u00e9lulas y de las citoquinas, misma que domina el discurso biom\u00e9dico de la enfermedad y su tratamiento, le cede su lugar a la escala de los cuerpos que sufren, que se debilitan y que padecen la enfermedad y tambi\u00e9n la agresividad de las inyecciones de glucantime que durante tres semanas, y en ocasiones dos veces al d\u00eda, tienen que recibir las y los soldados. Las dolencias gl\u00fateas llevan a que quienes reciben las inyecciones se vean incapacitados para sentarse o realizar actividades cotidianas, al punto que hay quienes consideran dejar incompleto el tratamiento; pero tambi\u00e9n constituye un nodo para que quienes las inyectan pongan en marcha estrategias que causen el menor impacto posible (cap\u00edtulo 4).<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias a la narrativa de <em>Mara\u00f1a<\/em>, el acto mismo de inyectar una nalga se convierte en todo un despliegue de experticia, habilidad y compasi\u00f3n. La agresividad del tratamiento, aunada a los cuidados que el personal de salud despliega para minimizar esa caracter\u00edstica del medicamento, pone de relieve el car\u00e1cter sociomaterial de la enfermedad y el cuerpo. En lu-gar de mantener la unidad propia de la l\u00f3gica inmunol\u00f3gica, Pinto Garc\u00eda muestra de qu\u00e9 modo el conflicto tambi\u00e9n se convierte en un vector de multiplicidad de los cuerpos, a la saz\u00f3n de la bien conocida obra de Annemarie Mol (2021) o del m\u00e1s reciente aporte de Santiago Mart\u00ednez Medina (2021).<\/p>\n\n\n\n<p>Este debilitamiento inmunol\u00f3gico tambi\u00e9n se pone en evidencia en la negativa a caer en el lugar com\u00fan de la guerra contra la enfermedad o de presentar a la leishmaniasis como el \u201csegundo enemigo del Estado\u201d despu\u00e9s de las guerrillas (p. 155), imagen com\u00fan en los medios y en la caracterizaci\u00f3n que algunos cient\u00edficos hicieran de la enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Trastornos de la memoria<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Estudi\u00e9 Biolog\u00eda en la Universidad de Antioquia, donde hay dos grupos de investigaci\u00f3n biom\u00e9dica reconocidos. El primero, que no tiene que ver con la investigaci\u00f3n de este libro \u2013aunque s\u00ed con el trabajo actual de Lina\u2013, es el Grupo de Neurociencias de Antioquia, que est\u00e1 dedicado a estudiar una forma de Alzheimer hereditaria que se presenta en una familia de Yarumal. El segundo es el <span class=\"small-caps\">pecet<\/span> (Programa para el Estudio y Control de Enfermedades Tropicales), donde se estudian padecimientos como la enfermedad de Chagas o la leishmaniasis. No tuve mayor informaci\u00f3n sobre este \u00faltimo grupo, pues no estaba entre mis intereses formativos, pero s\u00ed supe que la leishmaniasis ocupaba una buena parte de la atenci\u00f3n y el tiempo de sus investigaciones, raz\u00f3n por la que pensaba que era una afecci\u00f3n muy tenaz y dif\u00edcil que afectaba a muchas personas, al menos en la selva. La relaci\u00f3n de esta enfermedad con el conflicto estaba completamente velada y es algo que he confirmado al preguntarle a mis compa\u00f1eros de generaci\u00f3n. Parece entonces que el problema de memoria no era solo individual, sino que se desplazaba hacia lo colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura de <em>Mara\u00f1a <\/em>me oblig\u00f3 a reconsiderar estos recuerdos y a preguntarme por qu\u00e9 nunca escuch\u00e9 nada acerca de la relaci\u00f3n entre la leishmaniasis y el conflicto armado, ni siquiera para decir que las investigaciones y los ensayos cl\u00ednicos se hac\u00edan en alianza con el ej\u00e9rcito, adem\u00e1s de recibir dinero que proven\u00eda de proyectos cercanos al Ministerio de Defensa y mucho menos del control que ejerc\u00eda el Estado sobre los medicamentos (cap\u00edtulo 5). Ni hablar de que el tratamiento m\u00e1s com\u00fan sea a base de antimonio, un metal que se usaba para inducir v\u00f3mitos o que era parte de los procesos alqu\u00edmicos por sus propiedades para purificar oro, el que, incluso como medicamento, tiene una alta toxicidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay toda una escala de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica que queda tras bambalinas al cruzar las puertas de los laboratorios y los centros de investigaci\u00f3n, como ocurre con la Sede de Investigaci\u00f3n Universitaria (<span class=\"small-caps\">siu<\/span>) de la Universidad de Antioquia. Esto no solo se convierte en un problema para seguir las pr\u00e1cticas cient\u00edficas y reconstruir las redes sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas que las sostienen \u2013como bien lo han estado haciendo los estudios de la ciencia y la tecnolog\u00eda\u2013, sino que, siguiendo la propuesta de la autora, en este caso particular se convierte tambi\u00e9n en un obst\u00e1culo para hacer memoria, para la construcci\u00f3n de la verdad y para la rendici\u00f3n de cuentas tan necesarias en un proceso de justicia transicional como el que ha estado viviendo Colombia desde hace casi una d\u00e9cada.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sue\u00f1os l\u00facidos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">A diferencia de miles de publicaciones que han repetido hasta el cansancio el concepto de <em>entanglement<\/em> de Karen Barad (2003), Lina nos recuerda sus or\u00edgenes en la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica y, por ende, sus limitaciones. Si bien la palabra mara\u00f1a es una traducci\u00f3n posible de <em>entanglement<\/em>, lo que llama la atenci\u00f3n en su propuesta no es tanto la mara\u00f1a o el enmara\u00f1amiento, sino el proceso inverso: el desenmara\u00f1amiento (\u201cIntroducci\u00f3n\u201d). Quiero sugerir que, justamente, es el desenmara\u00f1amiento el aporte conceptual m\u00e1s fruct\u00edfero y relevante de esta etnograf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El concepto de <em>entanglement<\/em>, como otros similares, es \u00fatil para pensar que son las relaciones las que constituyen a las entidades, y no al contrario; de este modo, cualquier cambio en ellas implica la generaci\u00f3n de nuevas relaciones. Sin embargo, lo que se\u00f1ala el desenmara\u00f1amiento es que, antes de darle paso a nuevas relaciones, tendr\u00edamos que deshacer aquellas relaciones nocivas en las que ya nos encontramos (\u201cConclusi\u00f3n\u201d). Dicho as\u00ed no parece haber una gran novedad, pero creo que este trabajo es uno de los pocos que se\u00f1ala esta ruta con firmeza. Su propuesta resuena y le da sentido al llamado de Elizabeth Povinelli a prevenir que las ontolog\u00edas relacionales se conviertan en formas as\u00e9pticas de construcci\u00f3n de la realidad: primero est\u00e1n las relaciones y las entidades que se hacen al relacionarse, para luego verter sobre dicha base el contenido hist\u00f3rico y social espec\u00edfico de la situaci\u00f3n en la que las relaciones ocurren.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esta mezcla lista, es entonces posible visibilizar las formas de la violencia que atraviesan buena parte de la vida contempor\u00e1nea; habr\u00eda que darle la vuelta a esa aproximaci\u00f3n y partir de las condiciones concretas de violencia y asimetr\u00eda para comprender de qu\u00e9 manera se han constituido y forjado las estructuras relacionales (Povinelli, 2021). Adem\u00e1s, la claridad conceptual que ofrece el desenmara\u00f1amiento resulta \u00fatil para forjar pr\u00e1cticas que desaf\u00eden la hegemon\u00eda del solucionismo tecnol\u00f3gico que encarna la industria farmac\u00e9utica y la disposici\u00f3n del glucantime en el conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>Desenmara\u00f1ar constituye, pues, una ruta de acci\u00f3n pol\u00edtica que implica conocer la mara\u00f1a y el proceso de enmara\u00f1amiento. Esto se vincula con la importancia del detalle que se\u00f1alaba al principio, as\u00ed como con la necesidad de deshacer la mara\u00f1a, no con la finalidad de regresar a un estado previo, sino para desatar cabos que se puedan juntar con otros gracias a la mediaci\u00f3n de valores como la justicia o la equidad social. En otras palabras, desenmara\u00f1ar nos aleja de los imaginarios del jard\u00edn del ed\u00e9n o del apocalipsis \u2013como dos extremos de un ur\u00f3boro\u2013 para abrir otros caminos de exploraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Des\u00f3rdenes ling\u00fc\u00edsticos inespec\u00edficos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Hay una tendencia en los estudios de la ciencia y la tecnolog\u00eda que, por su cercan\u00eda disciplinar involucra tambi\u00e9n a la antropolog\u00eda y a la etnograf\u00eda, confirma <em>Mara\u00f1a<\/em>: la supremac\u00eda conceptual del ingl\u00e9s. No me refiero aqu\u00ed a que el ingl\u00e9s sea la lengua de uso m\u00e1s socorrida para comunicar ideas y planteamientos entre comunidades acad\u00e9micas que hablan distintas lenguas. Me remito espec\u00edficamente a los conceptos. Al detenerse en las referencias, se puede apreciar que la mayor parte de las que hablan del conflicto armado en Colombia est\u00e1n en espa\u00f1ol. De igual manera, todas las entrevistas se llevan a cabo en esta lengua. El ingl\u00e9s, por su parte, domina en lo que concierne a la literatura cient\u00edfica tocante a la leishmaniasis, as\u00ed como en pr\u00e1cticamente todas las referencias que usa como andamiaje conceptual, de modo que casi todos los conceptos se encuentran en ingl\u00e9s. No obstante, pese a todo, el concepto central de<em> Mara\u00f1a <\/em>est\u00e1 en espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p>La tensi\u00f3n que intento se\u00f1alar no es exclusiva del libro, por supuesto, pero creo que este, en particular, me permite articular ciertos interrogantes que considero relevantes para el quehacer disciplinar de estas \u00e1reas en nuestra lengua. Lejos de encontrarme en una suerte de defensa ac\u00e9rrima del espa\u00f1ol, considero que resulta conveniente resaltar un cierto escr\u00fapulo acad\u00e9mico relacionado con la traducci\u00f3n al que valdr\u00eda la pena prestarle atenci\u00f3n. Como hablantes del espa\u00f1ol hemos vivido en numerosas y muy diversas ocasiones el influjo del ingl\u00e9s: la exigencia de constre\u00f1irse a formas de escribir y expresarse \u201cacad\u00e9micas\u201d; la proliferaci\u00f3n de calcos y neologismos; o la diseminaci\u00f3n de t\u00e9rminos que parecen no tener equivalente en espa\u00f1ol. En contra de esta tendencia, cada vez es m\u00e1s usual encontrar en ingl\u00e9s un sinn\u00famero de palabras en otros idiomas, dependiendo de la localidad de las y los autores, se\u00f1alando con ello que la posibilidad de comunicaci\u00f3n del ingl\u00e9s encuentra sus limitaciones en la especificidad propia de realidades ajenas a su esfera de acci\u00f3n directa.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mara\u00f1a<\/em> abre con una nota acerca de los t\u00e9rminos y las dificultades de la traducci\u00f3n: selva no es exactamente equivalente a <em>jungle <\/em>o <em>forest<\/em>; no hay un equivalente en ingl\u00e9s para departamento en tanto demarcaci\u00f3n geopol\u00edtica y administrativa; a ello se le suman numerosas expresiones coloquiales que, en las transcripciones de las entrevistas, permanecen en espa\u00f1ol con una traducci\u00f3n tentativa al lado. No es mi intenci\u00f3n juzgar estas decisiones de la autora o de quienes consideran que esa es la manera de proceder en estos casos. Me interesa, m\u00e1s bien, hacer preguntas: \u00bfpor qu\u00e9 la escritura acad\u00e9mica, a diferencia por ejemplo de la literatura o la poes\u00eda, puede tener el privilegio de no traducir algunas de sus palabras y exigirle a sus lectores que hagan la correspondiente gesti\u00f3n ling\u00fc\u00edstica?, \u00bfconstituyen estos crecientes bancos de t\u00e9rminos y expresiones en otras lenguas un enriquecimiento de la cultura y de la teor\u00eda?, \u00bfno estaremos perdiendo algo de nuestras posibilidades imaginativas y conceptuales al imponer pol\u00edticas ling\u00fc\u00edsticas muy restrictivas sobre el quehacer de la traducci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Las respuestas claras me eluden al enfrentarme a estas interrogantes, pero me gustar\u00eda cultivar el terreno, aunque solo sea de pasada y para terminar, con otras perspectivas que pudieran dar lugar a una conversaci\u00f3n cr\u00edtica y comprometida. En primer lugar, recordar que los intraducibles constituyen \u201cno lo que no se traduce, sino lo que no cesa de \u2013no\u2013 traducirse\u201d y, por ende, forman parte de lo que singulariza y pone en relaci\u00f3n a las distintas lenguas (Cassin, 2019: 21). En segundo lugar, rememorar que la traducci\u00f3n es siempre una forma de \u201chacerse de las palabras <em>de<\/em> otros, para hacerse de palabras <em>con<\/em> otros\u201d (Castro Ram\u00edrez, 2018: 59). Con seguridad, la reciente aparici\u00f3n de la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de <em>Mara\u00f1a<\/em> (Pinto Garc\u00eda, 2026), auspiciada por el Instituto Colombiano de Antropolog\u00eda e Historia (<span class=\"small-caps\">icanh<\/span>) y la Universidad de los Andes, servir\u00e1 para continuar esta discusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Barad, Karen (2003). \u201cPosthumanist Performativity: Toward an Understanding of How Matter Comes to Matter\u201d, <em>Signs: Journal of Women in Culture and Society<\/em>, vol. 28, n\u00fam. 3, pp. 801-831.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Cassin, Barbara (2019). <em>Elogio de la traducci\u00f3n. Complicar el universal<\/em>. Trad. por Irene Agoff. Buenos Aires: El Cuenco de Plata.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Castro Ram\u00edrez, Nayelli (2018). <em>Hacerse de palabras: traducci\u00f3n y filosof\u00eda en M\u00e9xico (1940-1970)<\/em>. M\u00e9xico: Bonilla Artigas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Mart\u00ednez Medina, Santiago (2021). <em>Anatomizaci\u00f3n. Una disecci\u00f3n etnogr\u00e1fica de los cuerpos<\/em>. Bogot\u00e1: Universidad de los Andes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Mol, Annemarie (2021). <em>El cuerpo m\u00faltiple. Ontolog\u00eda en la pr\u00e1ctica m\u00e9dica<\/em>. Trad. por Crist\u00f3bal Gnecco. Bogot\u00e1: Universidad de los Andes\/Universidad del Cauca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Pinto Garc\u00eda, Lina (2026). <em>Mara\u00f1a. Guerra y enfermedad en las selvas de Colombia<\/em>. Trad. por Alfonso Conde. Bogot\u00e1: Universidad de los Andes, <span class=\"small-caps\">icanh<\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Povinelli, Elizabeth A. (2021). <em>Between Gaia and Ground: Four Axioms of Existence and the Ancestral Catastrophe of Late Liberalism<\/em>. Durham: Duke University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Ruiz-Serna, Daniel y Diana Ojeda (2023). <em>Belicopedia<\/em>. Bogot\u00e1: Universidad de los Andes.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"abstract\"><em>Juan Felipe Guevara Aristiz\u00e1bal<\/em> es investigador y acad\u00e9mico de la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, Unidad Cuajimalpa. Bi\u00f3logo (Universidad de Antioquia) con maestr\u00eda y doctorado en Filosof\u00eda de la Ciencia (<span class=\"small-caps\">unam<\/span>). Me interesa pensar la filosof\u00eda desde sus m\u00e1rgenes, ya sea su relaci\u00f3n con las pr\u00e1cticas cient\u00edficas, las condiciones sociomateriales que la hacen posible o los efectos pol\u00edticos de sus discursos y formas de construir la realidad. Actualmente desarrollo dos sendas de investigaci\u00f3n: una, acerca de la irrupci\u00f3n del concepto de raza en la filosof\u00eda cr\u00edtica de Kant, su relaci\u00f3n con ideas provenientes de la historia natural y la historia del arte, as\u00ed como el papel del color de la piel en su planteamiento; y otra que intenta trazar una genealog\u00eda pol\u00edtica de la filosof\u00eda de la ciencia, con especial \u00e9nfasis en la separaci\u00f3n entre ciencias de la naturaleza y ciencias del esp\u00edritu, sociales o humanas. jguevara@cua.uam.mx<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de Mara\u00f1a, de Lina Pinto Garc\u00eda: una etnograf\u00eda de la leishmaniasis en el conflicto armado colombiano que revela c\u00f3mo la enfermedad, el Estado y el glucantime entrelazan cuerpos y violencia, y propone el desenmara\u00f1amiento como su aporte conceptual m\u00e1s fruct\u00edfero.<\/p>","protected":false},"author":4,"featured_media":40730,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[1598,1597,874,1599],"coauthors":[551],"class_list":["post-40729","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-10","tag-ciencia-y-tecnologia","tag-conflicto-armado-colombiano","tag-etnografia","tag-pharmakon","personas-guevara-aristizabal-juan-felipe","numeros-1554"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v22.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Enfermedad y guerra: breve an\u00e1lisis de un ph\u00e1rmakon etnogr\u00e1fico a partir de sus efectos secundarios &#8211; 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