{"id":38900,"date":"2024-09-20T10:50:33","date_gmt":"2024-09-20T16:50:33","guid":{"rendered":"https:\/\/encartes.mx\/?p=38900"},"modified":"2024-09-25T14:02:48","modified_gmt":"2024-09-25T20:02:48","slug":"zarate-comunidades-momivientos-indigenas-utopia-reconocimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encartes.mx\/pt\/zarate-comunidades-momivientos-indigenas-utopia-reconocimiento\/","title":{"rendered":"Utopias comunit\u00e1rias como apostas para o futuro entre o povo Purh\u00e9pecha"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading abtract\">Resumen<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">En este trabajo mostramos c\u00f3mo las organizaciones y proyectos anclados en la comunidad ind\u00edgena contempor\u00e1nea se estructuran en torno a imaginarios del futuro deseable. Retomamos la idea de utop\u00eda como referida a lo posible para comprender los efectos de las reivindicaciones \u00e9tnicas en las mismas comunidades. Como una orientaci\u00f3n hacia el futuro, discutimos las limitaciones y alcances del concepto de utop\u00eda para su uso como categor\u00eda explicativa. El referente emp\u00edrico es la experiencia de cuarenta a\u00f1os de una comunidad purh\u00e9pecha que se ha movilizado para lograr su reconocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Palabras claves: <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/pt\/tag\/autonomia\/\" rel=\"tag\">autonom\u00eda<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/pt\/tag\/comunidad\/\" rel=\"tag\">comunidad<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/pt\/tag\/movimiento-indigena\/\" rel=\"tag\">movimiento ind\u00edgena<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/pt\/tag\/reconocimiento\/\" rel=\"tag\">reconocimiento<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/pt\/tag\/utopia\/\" rel=\"tag\">utop\u00eda<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"en-title\"><span class=\"small-caps\">community utopias as hope for the future among the purh\u00e9pechas<\/span><\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract en-text\">This article shows how organizations and projects in contemporary Indigenous communities are structured around imaginaries of a desirable future. Here the idea of utopia suggests potential, enabling an understanding of the effects of reaffirming ethnic belonging within the community. The concept of utopia as a guide to the future is discussed with regard to its limits, reach, and explanatory power as a category. The empirical subject matter is forty years of experience of a Purh\u00e9pecha community that has been fighting for recognition.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Keywords: community, utopia, recognition, autonomy, Indigenous movement.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-dots\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El reconocimiento como horizonte inalcanzable<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">En M\u00e9xico y en Am\u00e9rica Latina, desde los a\u00f1os setenta del siglo <span class=\"small-caps\">xx<\/span>, irrumpieron organizaciones ind\u00edgenas y campesinas independientes con claras reivindicaciones \u00e9tnicas y de defensa de sus recursos y patrimonio material e inmaterial. Desde entonces, por defender y reivindicar aspectos particulares como su territorio, lengua, comunalidad o saberes, desde diferentes frentes se consider\u00f3 que iban a contracorriente de las tendencias generales de integraci\u00f3n, por lo que su demanda de reconocimiento ser\u00eda pr\u00e1cticamente un horizonte inalcanzable. A principios de los a\u00f1os ochenta del siglo <span class=\"small-caps\">xx<\/span>, Guillermo Bonfil (1981) calific\u00f3 de ut\u00f3pica la lucha de las organizaciones ind\u00edgenas de Am\u00e9rica Latina por transformar su realidad; en dicho libro y en su obra posterior (Bonfil, 1990) no le asigna una connotaci\u00f3n negativa al t\u00e9rmino, sino que lo vincula con posibilidades, proyectos y visiones de futuro (Bonfil, 1981:44-45). A partir de los documentos, declaraciones y distintas expresiones de los intelectuales y organizaciones ind\u00edgenas, Bonfil (1990) destaca el car\u00e1cter profundo de las reivindicaciones \u00e9tnicas frente a los discursos obsesionados con la modernizaci\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde otra perspectiva, totalmente opuesta, entre los primeros cr\u00edticos de los movimientos de reivindicaci\u00f3n \u00e9tnica en nuestra naci\u00f3n, estaba Gonzalo Aguirre Beltr\u00e1n, el te\u00f3rico del indigenismo integracionista mexicano, que consideraba que la lucha \u00e9tnica \u201cdesemboca en un callej\u00f3n sin salida\u201d (1983: 342), al contrario de las reivindicaciones como proletario \u201cque es la \u00fanica que le abre posibilidades de desarrollo en un futuro previsible\u201d (1983: 343). Por sus condiciones particulares, como buscar superar su condici\u00f3n de colonizados, los movimientos y organizaciones ind\u00edgenas ser\u00edan un claro ejemplo de movimientos ut\u00f3picos. Para autores como Bonfil, estas utop\u00edas muestran una gran densidad hist\u00f3rica que les han permitido definir agendas y programas de acci\u00f3n en las \u00faltimas cinco d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la actualidad no se discute m\u00e1s sobre la legitimidad de las demandas de reconocimiento de las comunidades y pueblos originarios y gracias a las modificaciones a la legislaci\u00f3n nacional, pero sobre todo a los acuerdos internacionales firmados por el Estado mexicano (como el 169 de la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo, <span class=\"small-caps\">oit<\/span>), se han logrado importantes avances en este tema. Sin embargo, su reconocimiento pleno, en tanto naciones originarias con total autonom\u00eda, a\u00fan est\u00e1 lejos. Por otra parte, no se puede negar que su movilizaci\u00f3n y propuesta de integraci\u00f3n han impactado diferentes aspectos de su organizaci\u00f3n social y forma de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Para discutir estos temas tomo como referencia emp\u00edrica a las comunidades purh\u00e9pechas de Michoac\u00e1n, en particular a la comunidad de Santa Fe de la Laguna, cuya experiencia data de m\u00e1s de 40 a\u00f1os, y al proyecto de la Naci\u00f3n Purh\u00e9pecha. Desde entonces a la fecha \u2013pasando por el decisivo a\u00f1o de 1994, en que apareci\u00f3 el Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional (<span class=\"small-caps\">ezln<\/span>) que reubic\u00f3 el tema ind\u00edgena en el centro de la agendapol\u00edtica nacional\u2013 los pueblos y organizaciones ind\u00edgenas han transitado por m\u00faltiples senderos, brechas y avenidas organizativas y se han topa-do con diferentes obst\u00e1culos y caminos de retorno (como su compleja relaci\u00f3n con el Estado mexicano y con los partidos pol\u00edticos, llena de matices y que cubre un amplio rango que va de la alianza al rechazo&nbsp;y la confrontaci\u00f3n), lo que los ha llevado a replantearse constantemente sus estrategias organizativas, objetivos y m\u00e9todos de lucha. No ha existido una organizaci\u00f3n ind\u00edgena \u00fanica, sino una gran diversidad de intentos por construir uniones, consejos, coaliciones, coordinadoras, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>Como sucede con todos los movimientos que pretenden modelar su futuro, aunque consiguieron importantes cambios, no todos los resultados han sido los esperados, algunos incluso resultaron contrarios. En sociedades altamente diferenciadas y desiguales, como la nuestra, la demanda de reconocimiento por parte de sujetos que han sido hist\u00f3ricamente segregados y subordinados debido a sus cualidades diferentes parecer\u00eda ser un horizonte inalcanzable o una utop\u00eda.<a class=\"anota\" id=\"anota2\" data-footnote=2>2<\/a> En este reclamo se manifiesta la voluntad de mantenerse como comunidades a pesar de las presiones y adversidades a las que se enfrentan de manera cotidiana. Si las comunidades ind\u00edgenas se mantienen, como sujetos colectivos, en un contexto altamente adverso como el que ofrece el capitalismo neoliberal extractivista y depredador, es gracias a su firme voluntad por conservar y proyectar una forma de vida colectiva que, a pesar de las tensiones, conflictos y divisiones internas, mantiene ciertos rasgos de una utop\u00eda colectivista, siempreen tensi\u00f3n con los proyectos modernizadores e individualistas que aparecen tanto al interior de la comunidad como los del exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Contrario a las interpretaciones cl\u00e1sicas (Durkheim, 1973; T\u00f6enies, 1979) que definen a la comunidad como una forma de organizaci\u00f3n distinta o contrapuesta a la sociedad de contrato, considero que las comunidades solo existen como un proyecto que busca realizarse&nbsp;en la modernidad. En este sentido, no solo est\u00e1n preocupadas por sus condiciones presentes, sino tambi\u00e9n y fundamentalmente por su futuro. Como agen-tes de su propia historia imaginan futuros posibles y ejecutan acciones, en el presente, enfocadas a lograr ese futuro imaginado. Estas acciones, de alguna manera, condicionan las relaciones sociales del presente y conducen, en ocasiones, a reinterpretar su pasado y a repensar su historia.<a class=\"anota\" id=\"anota4\" data-footnote=4>4<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Poner en el centro a actores con capacidad para modificar su destino significa aceptar que todos los arreglos comunitarios que conocemos son producto de la acci\u00f3n imaginativa concurrente de quienes forman par-te de colectivos sociales y que tratan de forjarse un futuro propio, aunque debemos reconocer que estos imaginarios se conforman a partir de referentes hist\u00f3ricos. De otra manera dif\u00edcilmente podr\u00edamos entender que algunas comunidades muestren principios de organizaci\u00f3n \u2013no apegados completamente a los que promueve el sistema capitalista hegem\u00f3nico\u2013, que son obra de la imaginaci\u00f3n de colectivos que desean un futuro distinto. Es el caso de aquellas que desarrollan formas alternativas de consumo o de producci\u00f3n, o aquellas que invierten, hasta sus l\u00edmites, tiempo, trabajo y recursos materiales en el ceremonial religioso. Al tratarse de procesos en marcha, su comprensi\u00f3n nos plantea el reto de aprehender aquello que est\u00e1 en construcci\u00f3n y no solo lo que existe.<\/p>\n\n\n\n<p>Los j\u00f3venes profesionistas que impulsaron los movimientos \u00e9tnicos a partir de los a\u00f1os setenta instalaron la idea de que no hay predestinaci\u00f3n o un tiempo lineal \u00fanico, sino que se puede construir el futuro y modificar el presente mediante la acci\u00f3n. Son j\u00f3venes con ideas radicales que cuestionan la repetici\u00f3n de los ciclos y que dan un gran peso a la organizaci\u00f3n y a la movilizaci\u00f3n&nbsp;colectiva. Sin embargo, estas acciones orientadas al futuro no tienen una relaci\u00f3n de causalidad con lo que aparece posteriormente, ni tampoco se piensan de manera acumulativa. En ocasiones se plantea desechar la tradici\u00f3n, en otras se parte de las costumbres (o \u201cel costumbre\u201d, como el respeto, la voluntad de servir o la rotaci\u00f3n delos cargos) para construir y darle soporte a la organizaci\u00f3n pol\u00edtica. En su concepci\u00f3n, el tiempo no transcurre de manera lineal, sino que avanza en varias direcciones. Se acude al pasado y a experiencias vividas para legitimar sus reclamos, pero tambi\u00e9n se cuestionan las condiciones de vida del presente, producto de ese pasado y se definen nuevas posibilidades de construir el futuro. Se cuestiona el r\u00e9gimen de historicidad cristiano (Hartog, 2022) que establece la linealidad del tiempo, con el futuro mesi\u00e1nico como el horizonte deseable y que supera de manera definitiva al pasado y al presente.&nbsp;Si consideramos que las utop\u00edas indias (y otras de los grupos subordinados) confrontan los proyectos de modernizaci\u00f3n capitalista (las utop\u00edas de las \u00e9lites), que ponen el acento en el individualismo, el avance tecnol\u00f3gico, la depredaci\u00f3n del medio ambiente y la desposesi\u00f3n de lo com\u00fan, podemos decir que el presente ser\u00eda el resultado de una lucha de utop\u00edas o de proyectos por el significado del futuro.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Utop\u00eda, utop\u00edas y la apuesta por el futuro<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Para avanzar en la discusi\u00f3n es necesario precisar el uso que estoy haciendo del concepto de utop\u00eda. Como apuesta por el futuro, y luego de observar algunas de sus consecuencias, las utop\u00edas, a pesar de todosu contenido transformador o revolucionario, pueden tener consecuencias contradictorias absolutamente negativas. Cr\u00edticos como Lewis Mumford (2015), luego de una revisi\u00f3n de muy distintos ejemplos, han destacado las consecuencias desastrosas de las utop\u00edas. Otros autores liberales, como Karl Popper (2017) o Isaiah Berlin (1992), se han encargado de resaltar los aspectos negativos, los efectos dist\u00f3picos (tales como el autoritarismo, la cancelaci\u00f3n de las libertades individuales y el cierre social) de los movimientos sociales porque generalmente se piensa que, por la naturaleza ego\u00edsta del ser humano, las propuestas ut\u00f3picas tienden a desembocar en sistemas cerrados y autoritarios (Berlin, 1992).<\/p>\n\n\n\n<p>De igual manera, aquellas ideolog\u00edas que proponen que existen fuerzas estructurales, como el mercado o el poder, que moldean a los sujetos y su voluntad y que son las que realmente nos gobiernan, son expresiones tambi\u00e9n dist\u00f3picas, en tanto determinan la agencia humana. Estas ideolog\u00edas se encargan de se\u00f1alarnos que cualquier decisi\u00f3n que tomemos ya est\u00e1 mediada o intervenida por aquellas circunstancias y relaciones que consideramos normales o naturales. Por consiguiente, cualquier intento de transformaci\u00f3n de las condiciones de vida prevalecientes terminar\u00e1 produciendolo contrario de lo que buscaba.<a class=\"anota\" id=\"anota4\" data-footnote=4>4<\/a>&nbsp;Por otra parte, utilizar el t\u00e9rmino \u201cut\u00f3pico\u201d como un adjetivo para calificar lo irrealizable o los proyectos fracasados, porque desde su inicio eran inalcanzables, ha sido tambi\u00e9n una manera de desacreditar el potencial transformador de los proyectos que emprenden los grupos subordinados para modificar sus condiciones de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en la b\u00fasqueda de una vida mejor la posibilidad de sociedades m\u00e1s igualitarias y menos violentas se mantiene vigente. Es m\u00e1s, autores como David Harvey (2000) y Fredric Jameson (2009) o David Valentine y Amelia Hassoun (2019), se\u00f1alan que, luego de la ca\u00edda de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y bajo el r\u00e9gimen neoliberal globalizador, se observ\u00f3 una renovaci\u00f3n del utopismo precisamente porque el nuevo orden mundial planteaba retos inesperados para los grupos subalternos. Debido a que el futuro est\u00e1 en construcci\u00f3n permanente, pero es incierto, autores como Karl Mannheim (1987) y Paul Ricoeur (1989) han se\u00f1alado que las utop\u00edas tienen dos caras, una positiva y otra negativa. Generalmente lo que se observa es una de estas facetas. Para superar esta dicotom\u00eda excluyente, Michael Gordin, Helen Tilley y Gyan Prakash (2010: 6) han propuesto que, en la realidad y con fines metodol\u00f3gicos, utop\u00eda y distop\u00eda forman una unidad y as\u00ed hay que tomarlas. Por lo mismo, quedarnos \u00fanicamente con la imagen negativa de las utop\u00edas significa tambi\u00e9n desconocer el potencial transformador de los imaginarios, el ensue\u00f1o y de los ideales de cambio o de b\u00fasqueda de una vida mejor, presentes en los movimientosde los grupos subalternos, que Ernst Bloch (2006), entre otras muchas otras expresiones de esperanza, considera posibilidades de la utop\u00eda.<a class=\"anota\" id=\"anota5\" data-footnote=5>5<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>No se trata de idealizar cualquier acci\u00f3n que provenga de las organizaciones ind\u00edgenas que aqu\u00ed expondremos, sino de comprender los procesos de conformaci\u00f3n de comunidades en una \u00e9poca adversa al comunalismo y en la que se destacan sobre todo los valores del mercado y el individualismo. En varios momentos se ha visto a los movimientos ind\u00edgenas como representantes de un cambio radical, una verdadera revoluci\u00f3n de la sociedad; sin embargo, en la pr\u00e1ctica lo que observamos son efectivamente transformaciones de car\u00e1cter pausado o si se quiere reformistas y muy asociadas a problemas que se padecen en lo cotidiano. Considerar un movimiento de transformaci\u00f3n que ocurra en circunstancias adversas y que provoque solo cambios en las condiciones de vida sin lograr una gran transformaci\u00f3n estructural parecer\u00eda una malinterpretaci\u00f3n del concepto <em>utop\u00eda<\/em>. De ah\u00ed la importancia de reconsiderar la noci\u00f3n de utop\u00eda en t\u00e9rminos absolutos y pensar m\u00e1s bien en las utop\u00edas posibles, realizables o microutop\u00edas, con fines alcanzables y en espacios m\u00e1s acotados&nbsp;(Vieira, 2020). Esta ser\u00eda otra acotaci\u00f3n metodol\u00f3gica al t\u00e9rmino.<\/p>\n\n\n\n<p>Al respecto, Robert Nozik (1988: 300) ya hab\u00eda se\u00f1alado que debemos considerar a la Utop\u00eda como un marco en el que se dan las utop\u00edas (realizables, posibles): \u201cLa utop\u00eda es un marco para las utop\u00edas, un lugar donde las personas est\u00e1n en libertad de unirse voluntariamente para perseguir y tratar de realizar su propia concepci\u00f3n de la vida buena en la comunidad ideal, pero donde ninguna puede imponer su propia visi\u00f3n ut\u00f3pica sobre los dem\u00e1s\u201d. Ricoeur explica que hablar de utop\u00edas siempre refiere alo posible: \u201cun campo de otras maneras posibles de vivir\u201d (1989: 58). Esta posibilidad que se construye para confrontar una realidad adversa tambi\u00e9n cuestiona al poder y en t\u00e9rminos gramscianos ser\u00eda una manera de construir un discurso contrahegem\u00f3nico&nbsp;desde la subalternidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, Arjun Appadurai (2013) propone que, para acercarse al tema del futuro, hay que considerar como objeto de la etnograf\u00eda la \u201cpol\u00edtica de la posibilidad\u201d (imaginaria) frente a la \u201cpol\u00edtica de la probabilidad\u201d (realista), como una manera de aproximarnos a los proyectos en marcha de los grupos subalternos. Propone estudiar etnogr\u00e1ficamente las estrategias, metas y logros de los movimientos subalternos porque son la evidencia de las pol\u00edticas de la posibilidad en la \u00e9poca actual.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensar en t\u00e9rminos de utop\u00edas posibles nos ofrece elementos para reflexionar y comprender otras maneras particulares de vivir, otros proyectos de vida que est\u00e1n en gestaci\u00f3n y que algunas colectividades construyen o ya est\u00e1n en marcha en la actualidad. El utopismo, porque surge de la imaginaci\u00f3n, contiene una dimensi\u00f3n reflexiva que interpela a la \u201crealidad\u201d y al poder y otra \u00e9tica de la que se desprende su impulso transformador. Por ello considero que el concepto de utop\u00eda puede ser de utilidad tanto para reflexionar en relaci\u00f3n con ciertos comportamientos y arreglos sociales, para confrontarla con los objetivos de movimientos sociales, as\u00ed como para evaluar los efectos que han tenido ciertas propuestas impulsadas con la intenci\u00f3n de transformar las condiciones de vida, crear otros arreglos sociales cuyos efectos no han sido los esperados. Como categor\u00eda explicativa, la utop\u00eda est\u00e1 presente en algunas formas de organizaci\u00f3n que buscan realizar el ideal de vivir bien o mejorar la situaci\u00f3n en la vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de las dos precisiones metodol\u00f3gicas que ya hemos se\u00f1alado \u2013importantes para trascender la discusi\u00f3n filos\u00f3fica y el mero uso como adjetivo del t\u00e9rmino utop\u00eda y explorar su potencial anal\u00edtico\u2013, es necesario precisar, tal como lo propone Jameson (2009), que el t\u00e9rmino pas\u00f3 detener una referencia espacial (un no lugar, como en la utop\u00eda cl\u00e1sicade Tom\u00e1s Moro) a tener una temporal, un deseo o ideal de un mundo o una vida mejor por alcanzar. Las utop\u00edas posibles o realizables imaginan que el \u201cporvenir\u201d no es algo que est\u00e9 totalmente fuera de nuestras manos, sino, por el contrario, lo contingente o incierto puede ser respondido o confrontado por la acci\u00f3n organizada, planeada y, sobre todo, alternativa al orden existente. La \u201capuesta por\u201d, la decisi\u00f3n pensada o de \u00faltimo momento, el \u201csue\u00f1o diurno\u201d o el \u201cquerer ser de otro modo\u201d, todos estos y otros artificios (como los que engloba la magia, la adivinaci\u00f3n, la anticipaci\u00f3n o la predicci\u00f3n matem\u00e1tica), igual que la utop\u00eda, son maneras de intervenir y pretender moldear el incierto o nebuloso futuro. Pero al realizar esta operaci\u00f3n o, m\u00e1s precisamente, al involucrarse o participar activamente en un proyecto de esta naturaleza, se afecta el presente y la vida cotidiana, que ya es resultado de la acci\u00f3n y que constituye el puntode partida del trabajo etnogr\u00e1fico. La discusi\u00f3n de las utop\u00edas como apuestas por el futuro han entrado en la discusi\u00f3n antropol\u00f3gica, en los estudios del tiempo, las temporalidades y los futuros.<\/p>\n\n\n\n<p>La apuesta por el futuro ha estado en el centro del quehacer de las organizaciones ind\u00edgenas de Michoac\u00e1n desde los a\u00f1os setenta, cuando se intervino directamente en la transformaci\u00f3n de sus condiciones de vida. Sin embargo, las problem\u00e1ticas regionales, incluso locales, son tan distintas y en ocasiones tan contrastantes, que resulta pr\u00e1cticamente imposible que una sola organizaci\u00f3n logre representar los intereses de todos los grupos y sea reconocida por la mayor\u00eda de los pueblos y comunidades;por consiguiente, resulta complicado hablar de un futuro \u00fanico. Es importante considerar que si bien en las \u00faltimas d\u00e9cadas han proliferado los discursos apocal\u00edpticos, provenientes del campo cient\u00edfico, relacionados con el cambio clim\u00e1tico y la depredaci\u00f3n del medio ambiente, es necesario reconocer que no existe un solo futuro para toda la humanidad, sino que es posible y necesario pensar en diversos futuros, que se construyen en la interacci\u00f3n con las historias locales, las condiciones presentes y las apuestas que las comunidades hacen al futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>En este trabajo propongo que las acciones que se realizan en tiempo presente (que son las que registra la etnograf\u00eda) est\u00e1n condicionadas por su historia particular y son las que delinean su proyecci\u00f3n a futuro. A la vez, las im\u00e1genes o imaginarios \u201cut\u00f3picos\u201d que aparecen claramente con los movimientos de reivindicaci\u00f3n \u00e9tnica condicionan las acciones del presente. Tomo como referentes etnogr\u00e1ficos aquellos dispositivos como las organizaciones y los proyectos mediante los cuales tratan de moldear su porvenir. Es decir, la manera en que esperan mantenerse como sociedades viables que buscan que se les reconozca tal y como se presentan.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de su exhaustiva revisi\u00f3n de la antropolog\u00eda del tiempo, Nancy Munn (1992: 115-116) se\u00f1ala que hasta ese momento \u201clos antrop\u00f3logos hab\u00edan visto el futuro en remiendos y pedazos (<em>shreds and patches<\/em>), en contraste a la atenci\u00f3n dada \u2018al pasado en el presente\u2019 [\u2026]\u201d. Tambi\u00e9n Rebecca Bryant y Daniel M. Knight (2019) se lamentan de que, a diferencia de la gran atenci\u00f3n que se le ha dado al pasado, se le ha prestado poca o casi ninguna atenci\u00f3n al futuro. Estos autores s\u00ed desarrollan toda una propuesta para estudiar la manera en que el futuro interviene o se expresa en la acci\u00f3n social del presente etnogr\u00e1fico. Discuten seis maneras en que el futuro orienta el presente: anticipaci\u00f3n, expectativa, especulaci\u00f3n, potencialidad, esperanza y destino (Bryant y Knight, 2019: 3). Por su parte, la etnograf\u00eda hist\u00f3rica, que reconoce la presencia del pasado en el tiempo presente, no considera el problema de la temporalidad y supone que los hechos hist\u00f3ricos y etnogr\u00e1ficos ocurren en un tiempo natural, cuando lo que observamos etnogr\u00e1ficamente (como lo expondr\u00e9 adelante) es una sobreposici\u00f3n de temporalidades: el tiempo hist\u00f3rico local (donde confluyen el pasado y el futuro) y el tiempo del observador. M\u00e1s parecido a lo que propone Reinhart Koselleck (1993) con la met\u00e1fora de estratos temporales (futuros pasados) que se manifiestan en el presente. En este sentido es importante hacer notar que, as\u00ed como en el tiempo presente hay semillas del tiempo mesi\u00e1nico, como los se\u00f1al\u00f3 Walter Benjamin (2007:76), en todo movimiento ut\u00f3pico tambi\u00e9n hay semillas del mesianismo. Esto es precisamente lo que da la impresi\u00f3n al observador externo de que las comunidades ind\u00edgenas no quieren cambiar. La b\u00fasqueda por cerrar la brecha entre lo que se quiere y se proyecta a futuro (conservar la comunidad y los recursos comunales, mejorar las condiciones de vida) y lo impredecible e incierto que ofrece el tiempo de la modernidad neoliberal (ampliaci\u00f3n del mercado, el individualismo, los agronegocios y la depredaci\u00f3n) se convierten, en estos movimientos, en un objetivo trascendental.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Organizaciones: de la Uni\u00f3n de Comuneros Emiliano Zapata a los consejos comunales<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Luego de 40 a\u00f1os que inici\u00f3 su movilizaci\u00f3n pol\u00edtica por su reconocimiento, el caso de Santa Fe de la Laguna nos muestra c\u00f3mo se entretejen o interfieren las diferentes temporalidades que conviven en el espacio local; y que la persecuci\u00f3n de las utop\u00edas o de la apuesta por el futuro genera nuevos imaginarios de futuros posibles que incidir\u00e1n en el presente y el pasado. Una estampa etnogr\u00e1fica que nos muestra los efectos de la utop\u00eda, as\u00ed como la manifestaci\u00f3n de las distintas temporalidades en el presente etnogr\u00e1fico fue la celebraci\u00f3n del 40 aniversario del inicio de su movimiento por la defensa de sus tierras comunales, el 11 de noviembre de 2019. Este momento inaugural tambi\u00e9n marc\u00f3 el principio de lo que se considera la emergencia ind\u00edgena en Michoac\u00e1n y la lucha por el reconocimiento. En 1979, mujeres y hombres ind\u00edgenas, que no pertenec\u00edan a ninguna organizaci\u00f3n oficial, marcharon por las calles de Morelia, la capital del estado, cerraron la avenida principal e instalaron un campamento, varios d\u00edas, frente al Palacio de Gobierno, lo que provoc\u00f3 un fuerte impacto en la sociedad michoacana. Nunca se hab\u00eda visto que un grupo de campesinos ind\u00edgenas desafiaran al gobierno de esa manera. Hasta entonces la sociedad michoacana, pr\u00e1cticamente en su totalidad, hab\u00eda estado en\u00e9rgicamente controlada por las estructuras corporativas del partido oficial. Por lo general, cualquier manifestaci\u00f3n de inconformidad, fuera por motivos pol\u00edticos, religiosos o de l\u00edmites entre comunidades, se resolv\u00eda mediante la represi\u00f3n o la integraci\u00f3n de los inconformes a las estructuras corporativas del partido oficial.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace 40 a\u00f1os el movimiento de los comuneros de Santa Fe se present\u00f3 como un movimiento campesino independiente, dirigido por un grupo de j\u00f3venes radicales que, con una clara orientaci\u00f3n hacia una utop\u00eda socialista, hab\u00edan decidido confrontar a los que consideraban sus enemigos de clase y agentes del capitalismo: los ganaderos del poblado vecino de Quiroga, que hab\u00edan invadido parte sus tierras comunales y amenazaban con seguir invadiendo, frente a la inmovilidad de las autoridades comunales de esa \u00e9poca. Eran parte de una organizaci\u00f3n campesina, la Uni\u00f3n de Comuneros Emiliano Zapata (<span class=\"small-caps\">ucez<\/span>), con un claro discurso de izquierda revolucionaria (marxista), cuyo objetivo principal era la lucha por la tierra y su lema: \u201cHoy luchamos por la tierra y tambi\u00e9n por el poder\u201d, lo refleja bien.<a class=\"anota\" id=\"anota6\" data-footnote=6>6<\/a> Sus ideales de cambio y transformaci\u00f3n radical de su comunidad eran producto de su formaci\u00f3n como maestros y profesionistas en las normales y universidades p\u00fablicas, adem\u00e1s de su entrenamiento en la lucha guerrillera. Algunos de los l\u00edderes de las comunidades ind\u00edgenas, que participaron en la <span class=\"small-caps\">ucez<\/span> fueron entrenados como guerrilleros en Cuba y Corea del Norte y participaron en la guerrilla del Movimiento de Acci\u00f3n Revolucionaria (<span class=\"small-caps\">mar<\/span>). Estaban alineados al movimiento comunista internacional que buscaba implantar una sociedad socialista y manten\u00edan v\u00ednculos con organizaciones clandestinas y con las guerrillas centroamericanas. Su sue\u00f1o del futuro era avanzar en la construcci\u00f3n del socialismo e implantarlo en las comunidades michoacanas.&nbsp;Para finales de los a\u00f1os ochenta, el movimiento se debilit\u00f3 por las fuertes pugnas entre l\u00edderes y facciones que aparecieron al interior de la organizaci\u00f3n y en las mismas comunidades ind\u00edgenas (Z\u00e1rate, 1993).<\/p>\n\n\n\n<p>El aniversario del a\u00f1o 2019, en que estuve presente, puede considerarse una s\u00edntesis de c\u00f3mo se representa pol\u00edticamente la comunidad. Lo que aparece es una fuerte presencia del pasado inmediato, pero tambi\u00e9n elementos propios de su identidad hist\u00f3rica a la vez que su proyecci\u00f3n como colectividad.Fue bastante significativo que no se realizara ni en el centro de la comunidad ni en el espacio del antiguo hospital, donde generalmente se llevan a cabo las celebraciones, sino en el lugar en que cayeron asesinados dos comuneros cuando la comunidad ocup\u00f3 y recuper\u00f3 las tierras que los ganaderos del pueblo vecino de Quiroga ten\u00edan invadidas, a la orilla de la carretera nacional que va de Guadalajara, Jalisco, a Morelia, Michoac\u00e1n. Se trat\u00f3 tambi\u00e9n de una puesta en escena de la identidad purh\u00e9pecha contempor\u00e1nea, es decir, de c\u00f3mo se representan actualmente los comuneros, a diferencia de hace 40 a\u00f1os. Para mostrar su empoderamiento cerraron la carretera nacional por nueve horas, de las 08.30 horas a las 18:00 horas, con auxilio de la polic\u00eda local y sin que hubiera amenazas de represi\u00f3n, y colgaron una gran bandera purh\u00e9pecha a todo lo ancho de la v\u00eda. La celebraci\u00f3n inici\u00f3 con una marcha encabezada por las autoridades locales desde el centro de la comunidad al sitio en que se llevar\u00eda a cabo la ceremonia. En el lugar de los ca\u00eddos, luego del arribo del contingente y antes de iniciar el evento c\u00edvico, se llev\u00f3 a cabo una ceremonia que combinaba elementos de distintas religiosidades y diferentes temporalidades, con incienso, discursos sobre la antigua religi\u00f3n de los ind\u00edgenas, aquella que, se dijo, destruyeron los colonizadores, se reivindic\u00f3 a la madre tierra, se invit\u00f3 a los participantes a sembrar algunas semillas, se hicieron rememoraciones de los compa\u00f1eros ca\u00eddos en ese lugar y se rez\u00f3 el rosario (ante la negativa del sacerdote de impartir la misa que se hab\u00eda programado en ese lugar). Posteriormente, el evento c\u00edvico inici\u00f3 con honores a las banderas de la naci\u00f3n purh\u00e9pecha y de la naci\u00f3n mexicana, se enton\u00f3 el himno nacional en purh\u00e9pecha, por los alumnos y profesores de la secundaria local que lleva el nombre de Elipidio Dom\u00ednguez Castro, l\u00edder purh\u00e9pecha asesinado que encabez\u00f3 el movimiento de los a\u00f1os ochenta, y se presentaron las primeras estrofas de lo que se espera sea el himno purh\u00e9pecha. Al final se llev\u00f3 a cabo el acto en un templete ubicado sobre la carretera con los invitados, que rememoraron los a\u00f1os del movimiento, sus primeras acciones, sus antiguos compa\u00f1eros, as\u00ed como su importancia para entender el movimiento actual de reclamo de la autonom\u00eda, lidereado por la comunidad de Cher\u00e1n. En los discursos, lo que se destacaba era la vigencia, 40 a\u00f1os despu\u00e9s, del movimiento de reivindicaci\u00f3n \u00e9tnica.<\/p>\n\n\n\n<p>La bandera y el acto, organizado por las autoridades locales, fue una advertencia al ayuntamiento de Quiroga de que no cesan en su reclamo de recuperaci\u00f3n y defensa de todas sus tierras comunales. A lo que se a\u00f1adi\u00f3 su demanda de \u201cpresupuesto directo\u201d y reconocimiento de sus gobiernos por \u201cusos y costumbres\u201d, lo que finalmente se logr\u00f3, luego de otra movilizaci\u00f3n, cierre de la carrera nacional e intromisiones en las reuniones del cabildo en 2021.<\/p>\n\n\n\n<p>Si pensamos en las consecuencias o efectos en la \u00e9poca actual de este movimiento ut\u00f3pico, algunos buscados y otros totalmente inesperados, podemos enumerar entre los m\u00e1s significativos: 1) que se expuso a la luz p\u00fablica la inconformidad (pobreza y exclusi\u00f3n) en que viv\u00edan las comunidades ind\u00edgenas. Hasta antes de este movimiento parecer\u00eda que las comunidades viv\u00edan en una gran calma, conformes con sus condiciones de vida. Cuestion\u00f3 de manera definitiva el corporativismo y el inmovilismo&nbsp;de las organizaciones campesinas que hab\u00edan constituido el soporte del r\u00e9gimen presidencialista. En el centro de su demanda estaba mantener para las generaciones venideras la propiedad comunal de la tierra y sus recursos naturales. Se mostr\u00f3 que la comunidad no era algo atrasado, sino que pod\u00eda considerarse como una forma de vida que se quer\u00eda conservar, mantener y proteger, incluso proyectar a futuro; esto es, un modo de vida distinto al ofrecido por el mercado capitalista y el individualismo.<\/p>\n\n\n\n<p>2) Puso en el debate p\u00fablico el tema de la agencia de los sujetos colectivos, lo que se expresa en que ahora deben ser consultados cuando se trata de llevar a cabo proyectos que los impactan directamente. Se presentan demanera definitiva como sujetos colectivos, actuantes y con proyectosde vida. En todas las diligencias, movilizaciones y acciones p\u00fablicas siempre se reivindican como \u201cla comunidad\u201d, es decir, como una totalidad.Sin duda, un paso definitivo en el proceso de reconocimiento. Destac\u00f3 su particularidad frente a otros actores y movimientos&nbsp;gremiales y de clase. Esto se vio claro, desde los a\u00f1os ochenta, con la discusi\u00f3n y movilizaci\u00f3n contra la pretendida instalaci\u00f3n de un reactor nuclear en terrenos de Santa Fe de la Laguna. Este movimiento, que vincul\u00f3 a la comunidad ind\u00edgena con amplios sectores de la sociedad civil regional, signific\u00f3 cierta crisis con los miembros m\u00e1s radicales (de clara orientaci\u00f3n marxista) del movimiento, incluso con su l\u00edder que ostentaba un discurso de clase que coincid\u00eda ideol\u00f3gicamente con los dirigentes del Sindicato \u00danico de Trabajadores de la Industria Nuclear (<span class=\"small-caps\">sutin<\/span>) en el apoyo a la instalaci\u00f3n de un reactor nuclear en terrenos de la comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>3) Provoc\u00f3 tambi\u00e9n un replanteamiento en el campo de las ideas (tanto acad\u00e9micas como pol\u00edticas) de la manera en que se conceb\u00eda el Estado y su proyecto de naci\u00f3n, que, si bien hab\u00eda emergido de un movimiento revolucionario, grandes capas de la sociedad (los grupos marginales) ya no se ve\u00edan representados en este. En este proyecto las comunidades ind\u00edgenas eran agrupadas bajo la categor\u00eda socioecon\u00f3mica de \u201ccampesinos\u201d, aunque ellos no se presentaban como campesinos, sino como comunidad ind\u00edgena. \u00bfQu\u00e9 era la naci\u00f3n si no una multiplicidad de pueblos y culturas? Por primera vez, se oblig\u00f3 al Estado a escuchar y a negociar con los grupos ind\u00edgenas&nbsp;ajenos al corporativismo oficial.<\/p>\n\n\n\n<p>4) Luego de un periodo de extrema agitaci\u00f3n y violencia en el que se intent\u00f3 instalar un r\u00e9gimen comunal autoritario, que se manifest\u00f3 en expropiaciones arbitrarias de terrenos y casas y de amenazas a ciertas familias, que desemboc\u00f3 en un fuerte y violento conflicto entre facciones, para la d\u00e9cada de los noventa las comunidades volvieron a la tranquilidad, pero con nuevos arreglos. Los efectos m\u00e1s importantes para la comunidad fueron los siguientes: se perdi\u00f3 el miedo a la protesta y el reclamo;se demostr\u00f3 la importancia de pasar a la acci\u00f3n; la pertinencia y potencia del comunalismo en una \u00e9poca de un gran autoritarismo y extrema polarizaci\u00f3n. Se reforz\u00f3 y se renov\u00f3 el gobierno comunal, como la asamblea de todos los comuneros y centro de todas las tomas de decisiones importantes, en la que est\u00e1n representados las familias, barrios y mitades que conforman la organizaci\u00f3n comunitaria. En cierto sentido se redefinieron las relaciones de g\u00e9nero y de generaci\u00f3n sin que se disolviera la organizaci\u00f3n social local, que se basa en la complementariedad de los g\u00e9neros, sino por el contrario, reforz\u00e1ndola. Aunque la representaci\u00f3n para ocupar un cargo es familiar y el que asume la responsabilidad es siempre el jefe defamilia, ahora tambi\u00e9n puede ser la esposa y madre de familia, adem\u00e1s de que las mujeres y j\u00f3venes pueden acudir a la asamblea. Se redefini\u00f3 el papel del representante de la comunidad o presidente del Comisariado de Bienes Comunales que, a partir de entonces, deber\u00e1 ocupar el cargo aquel que est\u00e9 absolutamente comprometido con la defensa de la comunidad y su patrimonio natural y material.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os noventa y ante el debilitamiento del discurso clasista y la ca\u00edda de esa utop\u00eda que fue el mundo socialista, se movi\u00f3 el horizonte y se vislumbr\u00f3 el futuro en t\u00e9rminos de diversidad. Se produjo un replanteamiento de las apuestas por el futuro, ya no estrictamente agrario, sino que se ampli\u00f3 hacia lo \u00e9tnico y a la reivindicaci\u00f3n de lo purh\u00e9pecha como una totalidad. Aparecieron las demandas de remunicipalizaci\u00f3n o conformaci\u00f3n de una regi\u00f3n pluri\u00e9tnica aut\u00f3noma&nbsp;(Ventura, 2003: 187). Las nuevas organizaciones tendr\u00e1n un claro discurso \u00e9tnico, como Caminos del Pueblo o el Frente Independiente de Comunidades de Michoac\u00e1n (<span class=\"small-caps\">ficim<\/span>) (M\u00e1ximo, 2003). El proyecto de la Naci\u00f3n Purh\u00e9pecha se materializa en la Organizaci\u00f3n de la Naci\u00f3n Purh\u00e9pecha (<span class=\"small-caps\">onp<\/span>) (Z\u00e1rate, 1999: 246; Jasso, 2012: 119-120). Esta organizaci\u00f3n apareci\u00f3 a la luz p\u00fablica en 1991, lanzando un manifiesto contra las reforma al art\u00edculo 27 constitucional, prohibiendo la venta o comercio de tierras comunales y advirtiendo que cualquier comunero que venda sus tierras ser\u00eda expulsado de su comunidad y territorio&nbsp;(M\u00e1ximo, 2003: 584; Dietz, 1999: 369). Su discurso b\u00e1sicamente ten\u00eda dos ejes: la autonom\u00eda comunal y la defensa de los recursos naturales, en especial de los bosques. En tanto organizaci\u00f3n conformada en su mayor\u00eda por profesionistas de varias comunidades con un claro discurso y adscripci\u00f3n pol\u00edtica pronto se fue debilitando. La utop\u00eda de la remunicipalizaci\u00f3n qued\u00f3 postergada. La <span class=\"small-caps\">onp<\/span> primero se fragment\u00f3 por disputas por el control de recursos de un financiamiento externo que, como asociaci\u00f3n civil, deber\u00eda destinarse a proyectos comunitarios. Luego, debido a que sus dirigentes nunca pudieron escapar de las din\u00e1micas partidistas, fue diluy\u00e9ndose hasta volverse insignificante en el panorama pol\u00edtico. A trav\u00e9s de esta organizaci\u00f3n pol\u00edtica se busc\u00f3, en los a\u00f1os noventa y con el impulso del levantamiento zapatista, la autonom\u00eda de las comunidades por medio de la remunicipalizaci\u00f3n, lo que no se logr\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>A finales de la primera d\u00e9cada del siglo <span class=\"small-caps\">xxi<\/span> y frente al avance del crimen organizado, se intent\u00f3 activar una coordinaci\u00f3n entre autoridades comunales y rondas comunitarias para defenderse. Se realizaron varias reuniones entre representantes de comunidades, pero no se logr\u00f3 avanzar en una organizaci\u00f3n o en una coordinaci\u00f3n para la defensa. Luego del movimiento de la comunidad de Cher\u00e1n, en el a\u00f1o 2011, que condujo al reconocimiento de su gobierno por usos y costumbres, su consejo de gobierno y su propio cuerpo policiaco, las principales demandas del resto de las comunidades han ido en esta direcci\u00f3n: recibir su presupuesto de manera directa (sin que pase por la tesorer\u00eda de las cabeceras municipales) y el reconocimiento de su gobierno por usos y costumbres (lo que significa tener su propia polic\u00eda comunitaria uniformada y armada, as\u00ed como decidir si permiten la intervenci\u00f3n de partidos pol\u00edticos y de urnas electorales). Logro que se ha reflejado en m\u00e1s de 50 comunidades de la regi\u00f3n y otras est\u00e1n en ese proceso. Asesoradas por diferentes grupos de abogados, las organizaciones que encabezan estos esfuerzos en la actualidad son el Consejo Supremo Ind\u00edgena de Michoac\u00e1n (<span class=\"small-caps\">csim<\/span>) y el Frente por la Autonom\u00eda de Consejos y Comunidades Ind\u00edgenas (o Frente por la Autonom\u00eda), orientado por el colectivo de abogados Emacipanciones (<span class=\"small-caps\">ce<\/span>). Ambas organizaciones tienen como objetivo lograr la autonom\u00eda de las comunidades y avanzar en la consolidaci\u00f3n de la Naci\u00f3n Purh\u00e9pecha. Adem\u00e1s, apoyan las demandas y movilizaciones de las comunidades frente a cualquier tipo de conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo que va de este siglo, los reclamos de reconocimiento a sus usos y costumbres se han sustentado apelando al convenio 169 de la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (<span class=\"small-caps\">oit<\/span>) y al derecho a tener un gobierno propio y un cuerpo de polic\u00eda que garantice la seguridad de la poblaci\u00f3n. Resulta interesante observar c\u00f3mo el pasado comunitario, al incidir en los proyectos ut\u00f3picos, termin\u00f3 por imponerse y c\u00f3mo el discurso y la l\u00f3gica comunal provoc\u00f3 un proceso de depuraci\u00f3n de lo que se consideraba positivo o viable de la vida comunal, de lo que se hab\u00eda pervertido, trastocado o vuelto de inter\u00e9s particular y que hab\u00eda que modificar. Pero tambi\u00e9n se\u00f1al\u00f3 las claras limitaciones del pensamiento radical. Se desecharon aquellas propues-tas que desde\u00f1aban la historia comunitaria, como el anticlericalismo, la violencia de los grupos armados, el discurso de que solo mediante la violencia se pod\u00eda lograr un cambio, tambi\u00e9n la propuesta del \u201ctodo o nada\u201d de los l\u00edderes radicales, que conduc\u00eda a claras divisiones. Se acept\u00f3 la reorganizaci\u00f3n del gobierno local, del papel de la asamblea, del compromiso de las autoridades hacia la comunidad y la defensa de su patrimonio.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, las comunidades son cada vez m\u00e1s diversas y plurales, resultado de la implementaci\u00f3n de diversos proyectos de modernizaci\u00f3n, aunque mantienen mecanismos de servicio (como los cargos) y cohesi\u00f3n como los intercambios rituales que cargan una fuerte historia. Aqu\u00ed es donde aparecen las nuevas apuestas de la utop\u00eda comunitaria, ahora representada en las nuevas formas de gobierno de los consejos comunales, encargados de administrar el presupuesto directo y ofrecer los servicios que ofrec\u00eda el municipio, como seguridad, educaci\u00f3n, salud. Es en este caso en que tanto el reconocimiento jur\u00eddico de cierta autonom\u00eda como el gobierno por usos y costumbres encuentran claros l\u00edmites porque en la misma comunidad y entre comunidades coexisten maneras distintas y a veces enfrentadas de concebir&nbsp;la autonom\u00eda. El pluralismo y la diversidad deintereses y proyectos de comunidad representan un reto para el logro de la utop\u00eda de una comunidad pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Proyectos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">A partir de los a\u00f1os ochenta y a la par del debilitamiento de la <span class=\"small-caps\">ucez<\/span>, aparecieron distintas iniciativas de organizaci\u00f3n y proyectos a futuro de car\u00e1cter m\u00e1s \u00e9tnico, una de ellas es la idea de la Naci\u00f3n Purh\u00e9pecha. El proceso de reinvenci\u00f3n de la naci\u00f3n o pueblo purh\u00e9pecha se consolid\u00f3 mediante acciones y discursos de car\u00e1cter reivindicativo y hacia la b\u00fasqueda dela autonom\u00eda. De manera paulatina, pero constante se empezaron a llevar a cabo acciones en las comunidades que pretend\u00edan mantener el control efectivo de sus instituciones y maneras de relacionarse con el Estado, las empresas y las organizaciones de la sociedad civil.<\/p>\n\n\n\n<p>La utop\u00eda de la naci\u00f3n purh\u00e9pecha se manifest\u00f3 originalmente en la creaci\u00f3n de una serie de s\u00edmbolos que, a principios de los a\u00f1os ochenta, parec\u00edan un tanto extra\u00f1os a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, pero que en la actualidad son ampliamente aceptados y difundidos. Tales como la bandera, el escudo, la celebraci\u00f3n de A\u00f1o Nuevo Purh\u00e9pecha, el mismo t\u00e9rmino \u201cpurh\u00e9pecha\u201d, en lugar de tarasco de origen colonial y el lema <em>(juchari uinapikua)<\/em>, que pr\u00e1cticamente se han institucionalizado. Todo un nuevo proyecto ut\u00f3pico concebido por profesionistas e intelectuales que surgi\u00f3 desde las mismas comunidades.<\/p>\n\n\n\n<p>El proyecto de Naci\u00f3n Purh\u00e9pecha o de presentarse como una naci\u00f3n es quiz\u00e1s el m\u00e1s ambicioso que se ha planteado en las \u00faltimas d\u00e9cadas por los retos que se pretenden superar. Son pocos los pueblos ind\u00edgenas que se conciben y se presentan como una naci\u00f3n. Por un lado, es presentarse y buscar el reconocimiento como un pueblo o naci\u00f3n que est\u00e1 a la par de cualquier otra naci\u00f3n y tiene los mismos derechos&nbsp;y no como una minor\u00eda \u00e9tnica. Por el otro, lograr superar las end\u00e9micas diferencias y conflictos intercomunales que, a lo largo del siglo <span class=\"small-caps\">xx<\/span>, provocaron divisiones y enfrentamientos&nbsp;(algunos de los cuales contin\u00faan). Como ha sucedido con la formulaci\u00f3n de otros proyectos de comunidades imaginadas o naciones, que buscan superar las relaciones coloniales (Anderson, 2008), fue un grupo de intelectuales y profesionistas, autodenominados purh\u00e9pechas, quienes definieron su existencia y formularon los s\u00edmbolos de identidad. Un imaginario que conjunta las voluntades, deseos, aspiraciones; en una palabra: la identidad de m\u00faltiples actores, incluso con diversos proyectos pol\u00edticos, culturales y sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>En este proceso la adopci\u00f3n del t\u00e9rmino purh\u00e9pecha como el gentilicio al que se adscriben primero, los intelectuales, artistas, autoridades, activistas, maestros, entre otros, y luego el resto de la sociedad, antes denominada tarasca, ha sido fundamental para entender c\u00f3mo se le ha dotado de contenido a la idea de naci\u00f3n. El t\u00e9rmino purh\u00e9pecha significa gente com\u00fan o comunero y, como gentilicio, no se usaba ni en la \u00e9po-ca prehisp\u00e1nica, ni en la colonial, ni en el M\u00e9xico independiente. En la \u00e9poca prehisp\u00e1nica lo que exist\u00edan eran clanes y uno de los primeros gentilicios usados por los conquistadores fue el de michoaques o gente de la ciudad de Michoac\u00e1n (que es de origen nahua). Solo en una fuente colonial, la relaci\u00f3n de Cuitzeo (Acu\u00f1a, 1987: 81), aparece una menci\u00f3n del t\u00e9rmino purh\u00e9pecha.<a class=\"anota\" id=\"anota7\" data-footnote=7>7<\/a> Durante la colonia los conquistadores impusieron el t\u00e9rmino tarasco y as\u00ed aparece en las cr\u00f3nicas coloniales y en las etnograf\u00edas hasta la d\u00e9cada de los ochenta. Todav\u00eda en esos a\u00f1os los m\u00e1s viejos de las comunidades segu\u00edan usando el t\u00e9rmino colonial de tarasco. En la actualidad se usa muy poco ese t\u00e9rmino y la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n se identifica como purh\u00e9pecha. El uso de este gentilicio fue de lo primero que se tuvo que negociar con la poblaci\u00f3n y, de manera paulatina, se ha ido aceptando. Localidades que no hablan la lengua y que incluso hace algunas d\u00e9cadas hab\u00edan dejado de considerarse ind\u00edgenas, ahora se reivindican como purh\u00e9pechas y buscan que se les reconozca como tales.&nbsp;Incluso localidades que durante gran parte del siglo <span class=\"small-caps\">xx<\/span> se consideraban orgullosamente mestizas, como Huecorio, en la cuenca lacustre de P\u00e1tzcuaro, actualmente tambi\u00e9n se reivindican como purh\u00e9pechas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, la fiesta del A\u00f1o Nuevo Purh\u00e9pecha, que se celebra desde 1982, est\u00e1 plenamente institucionalizada; cada a\u00f1o se espera con ansiedad el anuncio de la comunidad a la que le corresponde su celebraci\u00f3n. Hay competencia entre las comunidades por celebrarlo y desde sus iniciosse conform\u00f3 un grupo de principales o <em>pet\u00e1mutis<\/em> (aquellos que ya se hicieron cargo de la celebraci\u00f3n en su comunidad o que han promovido y defendido la cultura purh\u00e9pecha y son reconocidos por su conducta responsable), quienes toman las decisiones en relaci\u00f3n con esta festividad (Z\u00e1rate, 1994).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora es com\u00fan que la gente de diferentes comunidades reconozca abiertamente que son parte de la naci\u00f3n purh\u00e9pecha y que la bandera aparezca en diversos escenarios y se le rinda honores a la par de la nacional. La bandera, el escudo y el lema <em>juchari uinapikua<\/em> (\u201cnuestra fuerza\u201d) est\u00e1 presente en todos los espacios civiles de las comunidades, en las oficinas comunales, en las plazas, y en las escuelas se les rinde honores a la par de la bandera nacional, est\u00e1 impresa en los documentos oficiales, as\u00ed como en innumerables veh\u00edculos colectivos (taxis, camionetas y camiones de pasajeros); encabeza cualquier manifestaci\u00f3n pol\u00edtica o civil, incluso en algunas festividades religiosas va al frente de los grupos de bailes y danzas.<\/p>\n\n\n\n<p>La comunidad misma ha vivido un proceso de redefinici\u00f3n que va a la par de lo purh\u00e9pecha. A la vez que se est\u00e1 reforzando el sentido de pertenencia a una naci\u00f3n, los rasgos culturales que antes se consideraban como diacr\u00edticos para definir a un grupo \u00e9tnico, como la lengua, han dejado de serlo y ahora se destaca o se apela a la autoadscripci\u00f3n, a la memoria y a aquellos elementos de la organizaci\u00f3n social o ritual que se mantienen vigentes. A partir de ah\u00ed se han sumado nuevos agrupamientos a la naci\u00f3n purh\u00e9pecha, como sucedi\u00f3 recientemente con los barrios y la comunidad de Santa Clara del Cobre&nbsp;(Pureco, 2021). Para los sujetos es muy importante mostrar que todos sus actos tienen una atadura con el pasado o un trasfondo hist\u00f3rico. De ah\u00ed la importancia que le otorgan a su interpretaci\u00f3n de la historia como fuente de legitimidad de su demanda de autonom\u00eda y de pertenencia a la naci\u00f3n purh\u00e9pecha. De nuevo la historia aparece manifest\u00e1ndose en los proyectos a futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Para algunos autores se trata de un proceso de \u201cetnog\u00e9nesis\u201d, en el que la adopci\u00f3n y reivindicaci\u00f3n de la categor\u00eda \u00e9tnica resulta estrat\u00e9gica para mantener ciertos privilegios como un estamento pol\u00edtico (V\u00e1zquez, 1991). Sin embargo, para los mismos actores, como lo han aclarado en varias ocasiones, ellos siempre han sido indios y nunca han dejado de serlo y la adopci\u00f3n de pueh\u00e9pecha como gentilicio es en claro rechazo de la categor\u00eda colonial de tarasco. Desde los a\u00f1os setenta la reivindicaci\u00f3n \u00e9tnica replante\u00f3 la naturaleza de las relaciones entre la comunidad y la sociedad nacional a partir de la utop\u00eda de la autonom\u00eda y de la reconstrucci\u00f3n de la naci\u00f3n purh\u00e9pecha. Es importante entender que no se trata solo de un movimiento de resistencia, sino que es tambi\u00e9n propositivo en cuanto a los objetivos y fines que pretende lograr.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, en las comunidades que ya est\u00e1n recibiendo el presupuesto directo existe, en la actualidad, un \u00edmpetu por desarrollar proyectos comunitarios, a diferencia de los proyectos productivos que se privilegiaron por los gobiernos neoliberales. Luego de la crisis del indigenismo oficial en la d\u00e9cada de los setenta, se impuls\u00f3 la pol\u00edtica de asignar recursos a los grupos y comunidades marginadas por proyectos. Esta pol\u00edtica de asignaci\u00f3n de recursos supon\u00eda que se fortalecer\u00eda la corresponsabilidad de los grupos marginados y con el tiempo se capitalizar\u00edan y dejar\u00edan de ser dependientes de los recursos p\u00fablicos. De tal manera que m\u00faltiples grupos y comunidades se organizaron para solicitar o \u201cbajar\u201d recursos, lo que gener\u00f3 nuevas formas de dependencia, clientelismo y pobreza (Cort\u00e9s y Z\u00e1rate, 2019). Pero tambi\u00e9n, en algunos casos, produjo c\u00edrculos virtuosos de autorreproducci\u00f3n y crecimiento que no dependen tanto de su financiamiento econ\u00f3mico externo, sino del inter\u00e9s que la misma comunidad tiene en ellos en su b\u00fasqueda de reafirmarse como sujetos actuantes.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la distinci\u00f3n propia de la administraci\u00f3n p\u00fablica neoliberal, que hace una divisi\u00f3n entre proyectos exitosos y aquellos fracasados, hay otra diferenciaci\u00f3n de car\u00e1cter m\u00e1s ilustrativo, la que se da entre aquellos impuestos, externos, pero que son elaborados al calor de convocatorias o de coyunturas espec\u00edficas y aquellos de car\u00e1cter comunal, que expresan el ideal de lo que la comunidad quiere para s\u00ed en el futuro. Si bien son impulsados por las \u00e9lites locales (profesionistas, activistas y otros agentes), se trata de proyectos que se sostienen en el consenso y el amplio respaldo de la comunidad.&nbsp;Un ejemplo es el proyecto educativo de Santa Fe de la Laguna. Se trata de un proyecto educativo propio, controlado y dise\u00f1ado por los maestros y profesionistas de la comunidad y que abarca desde el jard\u00edn de ni\u00f1os hasta la preparatoria. Este proyecto educativo naci\u00f3 como una contrapropuesta y alternativa a las pol\u00edticas de interculturalidad dise\u00f1adas por las instituciones del Estado, las que, se ha demostrado, finalmente solo promueven la identidad \u00e9tnica pero subordinada. Por el contrario, el proyecto educativo de Santa Fe, lo han evidenciado estudios como el de Gialuanna Ayora (2012), representa hasta ahora una aut\u00e9ntica alternativa construida desde lo local, como parte del proceso de reivindicaci\u00f3n \u00e9tnica que ha vivido la comunidad. La generaci\u00f3n de proyectos de mediano y largo alcance, como los educativos, ecol\u00f3gicos o la Naci\u00f3n Purh\u00e9pecha y que implican cierta reorganizaci\u00f3n al interior de las comunidades, por los recursos que se le deben invertir, representan uno de los mecanismos mediante los que las comunidades tratan de moldear su futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>En las comunidades con presupuesto directo, las preocupaciones b\u00e1sicas tienen que ver con la demanda de servicios: agua potable, drenaje, recolecci\u00f3n de basura, la seguridad, el mantenimiento de las escuelas y espacios p\u00fablicos. En especial y dadas las circunstancias actuales, dos proyectos se consideran de vital importancia: uno es la conformaci\u00f3n, entrenamiento y mantenimiento de un cuerpo de seguridad, que pueda enfrentar o al menos contener las frecuentes incursiones de&nbsp;los grupos del crimen organizado en las comunidades. El otro, muy asociado al anterior, es la recuperaci\u00f3n o al menos la detenci\u00f3n de la expansi\u00f3n del cultivo del aguacate en terrenos comunales, que se ha vuelto para las comunidades una verdadera plaga, producida por empresarios particulares, en ocasiones asociados a grupos de sicarios, que defienden y promueven la deforestaci\u00f3n y la ampliaci\u00f3n del cultivo de aguacate en zonas monta\u00f1osas. Ambos proyectos o microutop\u00edas tienen notables dificultades para llevarse a cabo porque se enfrentan con grupos de inter\u00e9s muy poderosos vinculados al capitalismo neoliberal, que representa un futuro totalmente distinto al que persiguen las comunidades. Pero, adem\u00e1s, hay proyectos impulsados por varias comunidades: los dos que han aparecido en los \u00faltimos tiempos son la construcci\u00f3n de una cl\u00ednica m\u00e9dica de especialidades, que se ubiqueen el coraz\u00f3n de la meseta purh\u00e9pecha, y un cuartel de la Guardia Nacional que incluya a las polic\u00edas comunitarias o <em>kuarichas<\/em>; el gobernador actual se comprometi\u00f3 a construirlos en estos a\u00f1os. Todos estos proyectos ahora estar\u00e1n en manos de las mismas comunidades, que buscan mantenerse como sujetos colectivos viables, frente a las tendencias fragmentadoras y productoras de notables desigualdades del capitalismo neoliberal (migraci\u00f3n, jornalerismo, depredaci\u00f3n del medio ambiente, entre otros).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Para finalizar<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">No podemos comprender en todo su alcance la actualidad y vigencia de las comunidades ind\u00edgenas contempor\u00e1neas si no consideramos sus proyectos a futuro, sus utop\u00edas y planes, mediante los que se est\u00e1n reinventando. La movilizaci\u00f3n es una de ellas, pero hay otras como el uso de tecnolog\u00edas digitales, la renovaci\u00f3n de los gobiernos locales, la dial\u00e9ctica sacralizaci\u00f3n-desacralizaci\u00f3n de los rituales comunitarios, la persistencia de narrativas que articulan el futuro como renovaci\u00f3n del pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>El futuro siempre ha estado en la mira de las comunidades ind\u00edgenas, de manera expl\u00edcita a partir de los a\u00f1os setenta del siglo <span class=\"small-caps\">xx<\/span>, aunque desde las perspectivas tradicionales de las ciencias sociales nunca lo hayamos considerado de tal manera porque la antropolog\u00eda ha estado dominada por una visi\u00f3n \u201crealista\u201d, en la que impera el uso de categor\u00edas fijas y modelos est\u00e1ticos sin considerar que los sujetos construyen su agencia en relaci\u00f3n con utop\u00edas de mejores condiciones de vida. Cuando se habla del tiempo, no hay realismo que valga, nos enfrentamos a construcciones imaginarias del pasado, pero tambi\u00e9n del \u201cporvenir\u201d y a cortes arbitrarios para delimitar el presente.<\/p>\n\n\n\n<p>Considerar las diversas temporalidades que se expresan en estos procesos organizativos, como lo hemos mostrado, nos permite superar algunas de las cr\u00edticas que el pensamiento liberal hace a los proyectos ut\u00f3picos como el de las comunidades, los pueblos y naciones originarias. Esto obedece a que cualquier grupo social que se considere una comunidad aspire a mantenerse viable en el futuro, o a una mejor condici\u00f3n de vida, por lo que debe mantenerse en un movimiento constante, generando proyectos de participaci\u00f3n y cambio colectivos para moldear sus condiciones de vida y su porvenir. En este caso, persistir tiene que ver con la voluntad para conservar la unidad entre poblaci\u00f3n y territorio. Tambi\u00e9n nos permite salirnos de las definiciones esencialistas que consideran que las comunidades contempor\u00e1neas existen de por s\u00ed. M\u00e1s bien debemos considerar que son producto de la agencia de sujetos que aspiran a mejorar sus condiciones de vida y al hacerlo afectan al presente y sus im\u00e1genes del pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>En el mundo moderno, definido por el capitalismo global, vivir en comunidad, as\u00ed sea pol\u00edtica, es siempre una acci\u00f3n deliberada de sujetos que buscan, de alguna manera, tener cierto control sobre lo que les depara el futuro. Al tratarse de procesos en marcha, su estudio o comprensi\u00f3n nos plantea el reto de intentar aprehender aquello que solo est\u00e1 en construcci\u00f3n&nbsp;y existe en la imaginaci\u00f3n. Las utop\u00edas realistas o posibles no son ni una idealizaci\u00f3n banal de los movimientos de reivindicaci\u00f3n y reconocimiento, ni una desviaci\u00f3n de los aut\u00e9nticos proyectos de transformaci\u00f3n de la sociedad, sino una de las m\u00faltiples posibilidades de transformaci\u00f3n; por lo tanto, su consideraci\u00f3n es necesaria para comprender los procesos de comunalizaci\u00f3n contempor\u00e1neos y la construcci\u00f3n de futuros alternativos al que ofrece el capitalismo global.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Acu\u00f1a, Ren\u00e9 (ed.) (1987). Relaciones geogr\u00e1ficas del siglo <span class=\"small-caps\">xvi<\/span>: Michoac\u00e1n. M\u00e9xico: <span class=\"small-caps\">unam<\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Aguirre B., Gonzalo (1983). Las lenguas vern\u00e1culas. Su uso y desuso en la ense\u00f1anza: la experiencia de M\u00e9xico. 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El verbo oficial. Zamora: El Colegio de Michoac\u00e1n\/<span class=\"small-caps\">iteso<\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">\u2014 (1999). \u201cLa reconstrucci\u00f3n de la naci\u00f3n purh\u00e9pecha y el proceso de autonom\u00eda en Michoac\u00e1n, M\u00e9xico\u201d, en Willem Assies, Gemma Van der Haar y Andr\u00e9 Hoekema (eds.). El reto de la diversidad. Zamora: El Colegio de Michoac\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Zeitlyn, David (2020). \u201cHaunting, Dutching, and Interference: Provocations for the Anthropology of Time\u201d, Current Anthropology, vol. 61, n\u00fam. 4, pp. 495-513.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-dots\"\/>\n\n\n\n<p class=\"abstract\"><em>Eduardo Z\u00e1rate<\/em> es profesor investigador de El Colegio de Michoac\u00e1n. \u00daltimos libros publicados: Z\u00e1rate, Eduardo y Jorge Uzeta (eds.) (2016). <em>Lenguajes de la fragmentaci\u00f3n pol\u00edtica<\/em>. Zamora: El Colegio de Michoac\u00e1n; Z\u00e1rate, Eduardo (2017). <em>La celebraci\u00f3n de la infancia. El culto al Ni\u00f1o Jes\u00fas en el \u00e1rea purh\u00e9pecha<\/em>. Zamora: El Colegio de Michoac\u00e1n; Oiki\u00f3n, Ver\u00f3nica y Jos\u00e9 Eduardo Z\u00e1rate (eds.) (2019). <em>Michoac\u00e1n. pol\u00edtica y sociedad<\/em>. Zamora: El Colegio de Michoac\u00e1n; Z\u00e1rate, Eduardo (ed.) (2022). <em>Comunidades, utop\u00edas y futuros<\/em>. Zamora: El Colegio de Michoac\u00e1n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resumen En este trabajo mostramos c\u00f3mo las organizaciones y proyectos anclados en la comunidad ind\u00edgena contempor\u00e1nea se estructuran en torno a imaginarios del futuro deseable. Retomamos la idea de utop\u00eda como referida a lo posible para comprender los efectos de las reivindicaciones \u00e9tnicas en las mismas comunidades. 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