{"id":38522,"date":"2024-03-21T11:03:02","date_gmt":"2024-03-21T17:03:02","guid":{"rendered":"https:\/\/encartes.mx\/?p=38522"},"modified":"2024-03-21T11:03:02","modified_gmt":"2024-03-21T17:03:02","slug":"luna-analisis-percepcion-sonido-cultura-wixaritari","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encartes.mx\/pt\/luna-analisis-percepcion-sonido-cultura-wixaritari\/","title":{"rendered":"A fronteira s\u00f4nica dos especialistas cerimoniais Wixaritari. Liminaridade para o controle e a prote\u00e7\u00e3o das chuvas."},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Resumen   <\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">La frontera s\u00f3nica es un estado sensible. Es la percepci\u00f3n de una presencia corp\u00f3rea de sonoridades que circulan en espacios-tiempos: acciones, emociones y comportamientos. Expertos ceremoniales <em>wixaritari<\/em> de Tierra Azul identifican con el vocablo <em>\u00b4enierika<\/em>: visio-audiciones o audito-visiones (<em>nierika<\/em>) en intersticio auditivo divino liminal, en demanda de las analog\u00edas de la historia ancestral y la pr\u00e1ctica ritual. El renacer de la vida es agenciarse del control y permanencia de las lluvias, de consumar los ciclos de la oscuridad-luz. Por la cosmopol\u00edtica, la iconicidad s\u00f3nica divina interviene en l\u00edmites territoriales agrarios, la defensa del territorio cosmog\u00f3nico y en controlar los desacuerdos ancestrales. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Palabras claves: <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/pt\/tag\/enierika\/\" rel=\"tag\">\u2018enierika<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/pt\/tag\/antropologia-de-los-sentidos\/\" rel=\"tag\">antropolog\u00eda de los sentidos<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/pt\/tag\/cosmopolitica\/\" rel=\"tag\">cosmopol\u00edtica<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/pt\/tag\/frontera-sonica\/\" rel=\"tag\">frontera s\u00f3nica<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/pt\/tag\/liminalidad\/\" rel=\"tag\">liminalidad<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/pt\/tag\/nierika\/\" rel=\"tag\">nierika<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/pt\/tag\/wixarika\/\" rel=\"tag\">wix\u00e1rika<\/a> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"en-title\"><span class=\"small-caps\">the sound frontier of wixaritari ritual experts: liminality, rain control, and protection from rain<\/span>\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract en-text\">The sound frontier is a <em>state<\/em> of the senses. It is the ability to perceive a physical presence of sounds circulating in space and time: actions, emotions, and behaviors. In pursuit of analogies of ancestral history and ceremonial practice, Wixaritari ritual experts from Tierra Azul use the word \u2018<em>enierika<\/em> to refer to vision-acoustics and <em>nierika<\/em> to speak of acoustic-visions at the liminal, divine interstices of hearing. The rebirth of life is about gaining agency to set and control the duration of rainfall, and master the cycles of darkness-light. As a result of cosmopolitics, the divine iconicity of sound figures into rural land borders, the defense of cosmogonic territory, and the handling of ancestral disagreements. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Keywords: anthropology of the senses, sound frontier, nierika, \u2018enierika, wixarika, cosmopolitics, liminality. <\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-dots\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Frontera s\u00f3nica<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap abstract\">En 2011 me impresion\u00f3 escuchar en internet el reclamo de las autoridades tradicionales <em>wixaritari<\/em> por la posible modificaci\u00f3n de los territorios ancestrales donde habitan las divinidades. Tras las concesiones gubernamentales para proyectos mineros en Wirikuta, durante una ceremonia en el sitio sagrado de Paritek\u0268a, en lo alto del cerro Quemado, en el lugar sagrado de Wirikuta en San Luis Potos\u00ed, las deidades se escucharon en voz del venado azul, Tamatsi (Nuestro Hermano Mayor) Kauyumarie, que anuncia el peligro del no renacer y florecer en el mundo. Los gu\u00edas ceremoniales (<em>mara\u2019akate<\/em>) de toda una regi\u00f3n unificaron una sola voz de auxilio por parte de su ancestro mayor \u2013aceptando la ayuda de la sociedad civil y algunos sectores gubernamentales\u2013. La transmisi\u00f3n de esa escucha divinizada  fue a los <em>wixaritari<\/em>, a la sociedad nacional y a trav\u00e9s de los medios digitales y convencionales como respuesta a aquella amenaza. Me pregunt\u00e9 sobre la concepci\u00f3n nativa de escuchar de los <em>wixaritari<\/em> para identificar la perspectiva auditiva de su acci\u00f3n y el discurso de las sonoridades entre sus expertos ceremoniales. <\/p>\n\n\n\n<p>A partir de las propias categor\u00edas del pensamiento wixarika y sobre su sem\u00e1ntica habr\u00eda que plantearse preguntas no sobre la visi\u00f3n o las visiones, sino sobre las implicaciones auditivas de jicareros y peyoteros de centros ceremoniales c\u00f3nicos (<em>tukipa)<\/em>, ancianos de los adoratorios parentales (<em>xirikite), <\/em>los<em> <\/em>consejeros ancianos<em> <\/em>(<em>kawiterutsixi), <\/em>los curanderos y <em>mara\u2019akate<\/em>. Con base en la categor\u00eda de <em>nierika<\/em> (visi\u00f3n) que se vincula de manera constante con su percepci\u00f3n visual, me propuse pensar en t\u00e9rminos de la audici\u00f3n las referencias sobre las habilidades visionarias y encontr\u00e9 en vocabularios, diccionarios, literatura antropol\u00f3gica y narrativa la palabra <em>\u2018enierika <\/em>y sus variaciones.  <\/p>\n\n\n\n<p>Llegu\u00e9 a la metateor\u00eda sobre esta percepci\u00f3n a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica de campo con los especialistas rituales <em>wixaritari<\/em>.<a class=\"anota\" id=\"anota1\" data-footnote=1>1<\/a> Encontr\u00e9 una afirmaci\u00f3n sobre el vocablo <em>\u2018enierika, <\/em>traducido como el verbo \u201cescuchar\u201d o el sustantivo \u201cescucha\u201d. Ellos experimentan vivencias en las que se comunican, son escuchados o dejan de escuchar a sus divinidades de las historias de origen y ancestros directos identificados como \u201cgente\u201d: abuelos, bisabuelos, venados-hombres\/mujeres, lobos, jabal\u00edes y otros animales e insectos. Al comparar con mi escucha, hall\u00e9 un texto con la siguiente explicaci\u00f3n: \u201cun discurso perspectivista como aquellas diferencias y semejanzas entre unos existentes y yo mismo, al inferir analog\u00edas y contrastes entre la apariencia, el comportamiento y las propiedades que me adjudico y los que les atribuyo\u201d (Descola, 2012: 177). <\/p>\n\n\n\n<p>En el espacio ac\u00fastico ceremonial, la recepci\u00f3n auditiva o el di\u00e1logo con los antepasados <em>wixaritari<\/em> sit\u00faa sonidos que comunican en circunstancias de proximidad no especificada. La identificaci\u00f3n de timbres y cualidades del sonido es esencial. <em>\u2018Enierika <\/em>y su forma de semantizarlo: comprender\/percibir\/acordar\/obedecer, en unas circunstancias es un dispositivo o una chispa auditiva que activa una visi\u00f3n experta ceremonial (<em>nierika<\/em>); en otra, es la capacidad auditiva experta en que predomina \u00fanicamente la audici\u00f3n (<em>nierika<\/em>) (v\u00e9ase Luna, 2023: 92)<em>. <\/em> <\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, la categor\u00eda de <em>nierika<\/em> (visi\u00f3n) o \u201cdon de ver\u201d<a class=\"anota\" id=\"anota2\" data-footnote=2>2<\/a> nutre a la disciplina antropol\u00f3gica sobre la complejidad visionaria de la cultura wixarika (cfr<em>. <\/em>Lumholtz, 1986; Zingg, 2012 [1982] [1938]; Furst y Nahmad, 1972; Fikes, 1985; Neurath, 2000; Schaefer, 2002; Chamorro, 2007; Neurath, 2013; Kindl, 2013, entre otros autores). Es una categor\u00eda sist\u00e9mica en relaci\u00f3n con intercambios, dones, pr\u00e9stamos, acciones, objetos, narraciones y obligaciones ceremoniales.  <\/p>\n\n\n\n<p>En este art\u00edculo se propone el t\u00e9rmino de \u201cfrontera s\u00f3nica\u201d, que converge del estudio de la antropolog\u00eda de los sonidos y la antropolog\u00eda de la frontera, que se vive desde las relaciones intra e inter: culturales, panculturales, comunitarias, fronterizas, cosmol\u00f3gicas, estatales, nacionales, continentales. Miguel Olmos nos exhorta a poner atenci\u00f3n a una antropolog\u00eda de la frontera como una complejidad todav\u00eda en proceso, en aquellos elementos de la cultura que han permanecido ocultos en las l\u00f3gicas sociales y con otros ropajes (Olmos, 2007: 33).  <\/p>\n\n\n\n<p>La frontera s\u00f3nica es un <em>estado<\/em> sensible. Una presencia corp\u00f3rea de sonoridades que circulan en espacio-tiempos, acciones, sensorialidades, emociones, pol\u00edtica y comportamientos. Expertos ceremoniales <em>wixaritari<\/em> identifican con el vocablo <em>\u00b4enierika,<\/em> visio-audiciones o audito-visiones en intersticio auditivo divino liminal, en demanda de las analog\u00edas de la historia ancestral y la pr\u00e1ctica ritual; sin embargo, no es exclusivo de la visi\u00f3n y la audici\u00f3n, pues los sentidos cambian de orden.  <\/p>\n\n\n\n<p>Es una presencia en espacios locativos no definidos, un despliegue de sonidos en una l\u00ednea imprecisa del espacio auditivo y una \u201ccotemporalidad\u201d (Fabian, 2019). Generalmente bajo el influjo de la ingesta de <em>hikuri<\/em> (peyote), los estados perceptivos requieren la interacci\u00f3n de una diversidad de factores. <\/p>\n\n\n\n<p>En la trama auditiva de la b\u00fasqueda de la vida de los expertos ceremoniales <em>wixaritari<\/em> del norte de Jalisco, es com\u00fan que sonidos no convencionales propios del lenguaje dialoguen como una forma de habla ancestral que se sostiene de las historias fundacionales <em>wixaritari<\/em> y sus pr\u00e1cticas ceremoniales. Concedida por la experiencia auditiva ritual <em>\u2018enierika<\/em>, tienen como designio alcanzar el \u201clenguaje de la lluvia\u201d: agua, viento, remolino, lluvia, truenos, huracanes, latidos, ruidos de animales, insectos, cuerdas de instrumentos musicales, tambor, cuernos de toro, fuego, bebidas y otros\u2026 Propician acciones colectivas que aspiran a satisfacer las situaciones relacionadas con la vida de los <em>wixaritari<\/em>, como la emergencia solar, el nacimiento o maduraci\u00f3n de la mazorca y otros tr\u00e1nsitos que les afectan en su vida. Sin embargo, no siempre se obtendr\u00e1n buenos resultados: a la funci\u00f3n del ritual le subyace el conflicto irresuelto (Geist, 2006: 174).  <\/p>\n\n\n\n<p>Estos sonidos que hablan o que establecen conexiones involucran una reflexividad y una metaling\u00fc\u00edstica, ya que los <em>wixaritari<\/em> emplean un lenguaje formal para hablar de este tipo de habla a trav\u00e9s de sonidos. Durante las pr\u00e1cticas auditivas de las familias de los cargos ceremoniales denominados jicareros de los centros ceremoniales de Tuapurie, ellas escuchan el aullido en dos formas: como \u201cgente lobo\u201d<a class=\"anota\" id=\"anota3\" data-footnote=3>3<\/a> que a\u00falla y como personas-lobo que pitan los cuernos de toro (\u2018<em>aw\u00e1<\/em>) de los peregrinos durante su trayecto a los sitios sagrados en el cerro Quemado (Wirikuta) (entrevista a Bautista de Tuapurie. Tierra Azul, diciembre, 2016). En la fiesta del peyote<a class=\"anota\" id=\"anota4\" data-footnote=4>4<\/a> en Tierra Azul, <em>K\u0268m\u0268kime <\/em>\u201cgente lobo\u201d es el segundo ancestro cazador primigenio<a class=\"anota\" id=\"anota5\" data-footnote=5>5<\/a> y va a la izquierda <em>yu\u2019utata<\/em> \u201cel norte\u201d, es \u2018Ututawi\u2019,<a class=\"anota\" id=\"anota6\" data-footnote=6>6<\/a> es \u2018Ar<s>i<\/s>kate (alcalde) (v\u00e9ase Luna, 2023). El \u201cpitido\u201d del cuerno de toro como icono sonoro es \u201cvoz\u201d aullido de las personas-lobo que enlaza a la comunidad con el desierto de Wirikuta Y es tambi\u00e9n un \u00edndice metaling\u00fc\u00edstico (algo que apunta hacia tal c\u00f3digo).  <\/p>\n\n\n\n<p>En esta audici\u00f3n, el sonido de la fisicalidad se encuentra ausente, ya que en el momento no se hallan presentes ni la \u201cgente lobo\u201d en forma f\u00edsica, ni los peyoteros con sus aer\u00f3fonos de cuerno. No obstante, el receptor sabe que se trata a la distancia de los ancestros hist\u00f3ricos y de los peyoteros, quienes portan y ta\u00f1en el cuerno de toro que se encuentran en Wirikuta o emprenden el regreso a la comunidad. En el pitido del cuerno de toro, la m\u00edmesis de personas lobo brinda una certeza, una frontera s\u00f3nica \u201cpositiva\u201d que comunica el avance de la peregrinaci\u00f3n en el estado ritual en que se encuentran los cazadores ancestrales del <em>hikuri<\/em>. Es contrario a un juego de la imitaci\u00f3n de sonidos de animales para alcanzar la confusi\u00f3n auditiva entre v\u00edctima y depredador, como nos muestra Mattias Lewy para el caso de los pem\u00f3n (Lewy, 2015). Una m\u00edmica [ausente] como \u201cuna forma de meterse en la piel del personaje al que se remeda, de tomar su m\u00e1scara\u201d (Vernant, 2001: 76). Una semejanza con la Amazon\u00eda en Per\u00fa cuando el sonido proporciona, a los auditores del ritual, una recepci\u00f3n sensible de la cara auditiva de los invisibles (Guti\u00e9rrez Choquevilca, 2016: 20). <\/p>\n\n\n\n<p>La pr\u00e1ctica auditiva ceremonial<em> <\/em>requiere de sacrificios, compromisos y obligaciones ceremoniales, de conocimiento de las historias ancestrales y de asistencia a lugares y sitios\/lugares sagrados, adoratorios o centros ceremoniales, tambi\u00e9n se vive en comunidades urbanas <em>wixaritari<\/em> de reciente creaci\u00f3n. Requiere estar apegado a la organizaci\u00f3n ceremonial conforme a las din\u00e1micas de su forma particular y colectiva de vivir la vida wixarika.  <\/p>\n\n\n\n<p>Ante las sociedades no <em>wixaritari<\/em>, estas formas del \u201chabla de la lluvia\u201d no son tomadas en cuenta en las decisiones sobre el manejo del territorio. Situaciones liminales surgen si las sociedades auditoras no escuchan igual entre s\u00ed. Entonces, las entidades s\u00f3nicas que son escuchadas por los expertos ceremoniales <em>wixaritari<\/em> no pueden hacer su trabajo conforme con el origen en que fueron creadas. Si la cosmopol\u00edtica hace referencia a un modo de mirar y acercarse a algo, una manera de pensar (Stengers, 1997, cit. en Mart\u00ednez y Neurath, 2021) de aquel conflicto o \u201cdesacuerdos entre mundos\u201d (v\u00e9ase De la Cadena, 2010) es que emerge un problema de la frontera s\u00f3nica. <\/p>\n\n\n\n<p>Al situar de liminalidad el sonido ritual deja asomar las tensiones y conflictos por la inestabilidad de la \u201cpol\u00edtica del ritual\u201d (Mier, 1996). Entonces, es viable la creaci\u00f3n de v\u00ednculos a trav\u00e9s del intercambio, de hacer visibles [audibles] las latitudes y los bordes de los l\u00edmites, la fragilidad de los v\u00ednculos, los m\u00e1rgenes de la estabilidad de las relaciones que atraviesan, perturban y reconstruyen (Mier, 1996: 95-98) la renovaci\u00f3n de la vida wixarika. Gracias a sus habilidades pol\u00edticas (De la Cadena, 2010), los expertos ceremoniales apuestan a resolver situaciones en la b\u00fasqueda de la vida.  <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el territorio hereditario se concibe de distinto modo, hay que emprender negociaciones para que la frontera s\u00f3nica se active y aquella etapa liminal opere a favor de los <em>wixaritari<\/em>. Es la fundaci\u00f3n de otra realidad, una realidad, entendida no como un conjunto de acontecimientos factuales, sino como un espacio normativo (Mukarovsky, 1977, cit. en Mier, 1996: 109).  <\/p>\n\n\n\n<p>La presencia de una entidad wixarika que no se ve, pero habla distinto, es fundamental para la continuidad de la temporalidad <em>t<\/em><s>i<\/s><em>kari <\/em>(cuando es la oscuridad). La inestabilidad de la continuidad de la vida wixarika propicia la intervenci\u00f3n de los expertos que escuchan a los cerros divinizados. Son los lugares naturales donde transitan los vientos que llevan la lluvia de temporal a las tierras de los agricultores de San Sebasti\u00e1n Teponahuastl\u00e1n o Waut<s>i<\/s>a. Es urgente el control de las lluvias de temporal a fin de que los sembradores lleguen a buen fin con el ciclo agr\u00edcola, pues peligra el nacimiento de los ni\u00f1os-ma\u00edces que han sido heredados por su ancestralidad. En consecuencia, es lograr el tr\u00e1nsito de un tiempo h\u00famedo a un tiempo de sequedad y un nuevo ciclo para la renovaci\u00f3n de la vida.  <\/p>\n\n\n\n<p>Son los cerros orientadores del flujo pluvial y en ellos habitan las entidades ancestrales. En ocasiones, los cargos ceremoniales est\u00e1n en deuda constante con aquellas divinidades, por lo que est\u00e1n sujetos al pago de mandas de los jicareros y a la negociaci\u00f3n de los <em>mara\u2019akate<\/em> con las divinidades; as\u00ed pues, los cerros cumplen su papel y las lluvias llegan en tiempo y forma a las laderas de policultivos. En el cerro Kwate Kaxiwaritsie (\u201cen donde come tormentas\u201d) habita la divinidad Takutsi, que \u201chabla distinto\u201d (un guardi\u00e1n natural) y no pertenece al territorio agrario wixarika, pero es su territorio cosmog\u00f3nico. Un \u201ccerro apagado\u201d por las deudas ceremoniales de los mismos <em>wixaritari<\/em>. En agosto de 2022, jicareros de los ocho centros ceremoniales de Waut<s>i<\/s>a fueron alertados de que una antena telef\u00f3nica 5G ser\u00eda instalada en ese cerro que pertenece al municipio de Totatiche. Dialogaron con las autoridades municipales para exponerles las razones de la importancia de su cerro divinizado, lo m\u00e1s urgente, \u201cactivar\u201d el sitio sagrado del cerro por la emergencia de las lluvias para conseguir generosas cosechas en las tierras <em>wixaritari<\/em> para la tercera semana de octubre de 2022. Los comuneros de Waut<s>i<\/s>a, el municipio y el due\u00f1o del predio firmaron un acuerdo. As\u00ed el <em>mara\u2019akame<\/em> cant\u00f3 (dialog\u00f3 y negoci\u00f3 con la divinidad) y la divinidad le se\u00f1al\u00f3 el lugar donde se reubicar\u00eda en el mismo cerro el lugar sagrado. As\u00ed, cerca de 80 jicareros circularon y pagaron las \u201cdeudas\u201d pendientes (entrevista a Mart\u00edn V\u00e1zquez, presidente de los jicareros de los centros ceremoniales de Waut<s>i<\/s>a, 2022).  <\/p>\n\n\n\n<p>En este testimonio el reclamo wixarika del territorio hereditario es la declaraci\u00f3n de la escucha <em>\u2018enierika<\/em>, como un nivel de habla ancestral. Tan importante como una antena <em>teiwari<\/em> (for\u00e1neo) 5G que facilita la comunicaci\u00f3n. Una forma de reajustar las competencias internas de las autoridades tradicionales frente a las autoridades municipales y privadas y al interior con su autoridad comunal.  <\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Escuchar \u201cde aqu\u00ed para all\u00e1\u201d y escuchar \u201cde all\u00e1 para ac\u00e1\u201d<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Derivado de los detonadores perceptuales de <em>nierika <\/em>(ver)<em> <\/em>y <em>\u2018enierika <\/em>(escuchar<em>) <\/em>se desprende la explicaci\u00f3n exeg\u00e9tica del intercambio de escuchas entre deidades y especialistas rituales <em>wixaritari<\/em> que han adquirido habilidades de escucha. El cruce de escuchas es suscitado por los adverbios demostrativos escuchar \u201cde aqu\u00ed para all\u00e1\u201d y escuchar \u201cde all\u00e1 para ac\u00e1\u201d, con sus diferentes variaciones. Son \u201cjuegos de lenguaje\u201d que se refieren al \u201ctodo formado por el lenguaje y las acciones con las que est\u00e1 entretejido\u201d (Wittgenstein, 2017: 37). Es una referencia, <em>deixis<\/em>, se\u00f1alamiento o direccionalidad de una ideolog\u00eda ling\u00fc\u00edstica para explicar lo que sucede en un determinado tiempo-espacio auditivo y tambi\u00e9n como pr\u00e1cticas performativas realizables por los expertos ceremoniales en la intermediaci\u00f3n con sus divinidades y a trav\u00e9s de objetos sonoros o de luz. <\/p>\n\n\n\n<p>Esta transici\u00f3n s\u00f3nica es una temporalidad discontinua, es \u201cun antes\u201d y \u201cun despu\u00e9s\u201d para alcanzar los analogismos de las historias del origen que resuelvan el drama del amanecer, del nacimiento de la vida o, bien, situaciones que les afectan en su vida ceremonial particular, familiar y comunitaria. La categor\u00eda nativa <em>nierika<\/em> se nutre del recurso perceptual auditivo de <em>\u2018enierika<\/em> y los sonidos se sit\u00faan en el rostro <em>h<s>i<\/s>xie <\/em>(al frente). El jicarero Marcelino Gonz\u00e1lez de Tierra Azul nombra expresiones locativas para ejemplificar este tipo de escucha situada, donde interviene una comunicaci\u00f3n entre los <em>wixaritari<\/em> y las deidades de la siguiente manera: escuchar \u201cde aqu\u00ed para all\u00e1\u201d (<em>manemutane<\/em>) \u201cr\u00edo arriba pero no de picada\u201d y escuchar \u201cde all\u00e1 para ac\u00e1\u201d (<em>manemuyene<\/em><a class=\"anota\" id=\"anota7\" data-footnote=7>7<\/a>) \u201cr\u00edo abajo, no tan empinado\u201d (traducci\u00f3n Xitakame Ram\u00edrez).<a class=\"anota\" id=\"anota8\" data-footnote=8>8<\/a> Paula G\u00f3mez (2008) clarifica que el prefijo<em> ye<\/em>&#8211; tiene como significado direccional \u201chacia fuera\u201d, \u201cr\u00edo abajo\u201d y como significado est\u00e1tico o locativo \u201cinclusio\u0301n\u201d. As\u00ed, en <em>manemutane <\/em>la trayectoria del movimiento es \u201chacia el interior\u201d (G\u00f3mez, 2008: 34). Como lo indica y traduce el doctor Xitakame y, por su parte, G\u00f3mez, el prefijo <em>ta<\/em>&#8211; puede expresar, entre otros contenidos direccionales, la trayectoria del movimiento \u201chacia el interior\u201d de un espacio cerrado o como locativo \u201centrada\u201d, o \u201cborde\u201d de un objeto (G\u00f3mez, 2008: 34). Tambi\u00e9n es el afijo <em>\u2018ana<\/em> (aqu\u00ed) u otro indicador de espacializaci\u00f3n comparable con el siguiente: <em>manemutane. <\/em>Es una forma de situar la escucha. <\/p>\n\n\n\n<p>Los cantos del <em>n<s>i<\/s>awari <\/em>expresan el pensamiento (Luna, 2005: 11), el maestro Gabriel Pacheco los clasifica como <em>Tayeiyari n<s>i<\/s>awarikayari<\/em> (Pacheco, 1995: 88) y son<em> <\/em>interpretados con instrumentos musicales de <em>xaweri<\/em> y <em>kanari<\/em>. La narrativa oral hace referencias locativas a un lugar no definido que indican detonadores auditivos que van a facilitar la visi\u00f3n como \u201cd\u00f3nde\u201d, \u201cah\u00ed\u201d, \u201call\u00ed, \u201call\u00e1\u201d, o bien la trayectoria del movimiento: \u201cest\u00e1n bajando\u201d, \u201call\u00ed ven\u00eda\u201d, \u201call\u00e1 detr\u00e1s\u201d, \u201cdonde se baila la flor\u201d, \u201cest\u00e1n bajando con esos mensajes\u201d.  <\/p>\n\n\n\n<p>El juego mel\u00f3dico descendente de los cantos de<em> n<s>i<\/s>awari <\/em>remiten a una escucha \u201cde all\u00e1 para ac\u00e1\u201d, resultado de sus experiencias personales y liminales, cantados en primera y en tercera persona y se ejecutan a ritmo de sesqui\u00e1ltera y danc\u00edsticamente son zapateados (v\u00e9ase Luna, 2004; 2005: 15, en Luna, 2023). A los m\u00fasicos que escuchan el viento les es comunicada la entonaci\u00f3n de melod\u00edas (De la Mora, 2018: 144). El \u00e9nfasis de los cantos est\u00e1 en la experiencia locativa de un espacio impreciso, en una frontera s\u00f3nica en la que se obtiene la experiencia visionaria.  <\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, los expertos ceremoniales <em>mara\u2019akate<\/em> proyectan un rostro al oriente-Wirikuta. Como receptores, afirman que se escucha por el o\u00eddo derecho, abajo (el sur, pero tambi\u00e9n el abajo es el poniente y el norte), ah\u00ed est\u00e1n los no humanos. As\u00ed la <em>deixis<\/em> del rostro conecta con la cosmolog\u00eda geogr\u00e1fica del territorio wixarika (<em>kiekari)<\/em>.<a class=\"anota\" id=\"anota9\" data-footnote=9>9<\/a> Ello refleja una concepci\u00f3n asim\u00e9trica que se relaciona con los movimientos de los ciclos solares comenzando por el solsticio de invierno, el nacimiento del ni\u00f1o Sol. La propuesta heur\u00edstica es que el sonido se desplaza como una \u00f3rbita terrestre (auditiva), como si los cinco lugares sagrados conformaran un rostro en el que el sonido se va desplazando a medida que se narra la historia ancestral del diluvio, la que nace por el desplazamiento sur-norte. Es una historia auditiva de vida-muerte-vida. Se inicia por la derecha y se termina por la derecha, por el sur. Los especialistas rituales portan en su rostro los cinco lugares sagrados, su rostro-cabeza es al mismo tiempo la \u00f3rbita terrestre (Luna, 2023). <\/p>\n\n\n\n<p>Del despliegue de sonidos en la frontera s\u00f3nica y de las referencias locativas a un lugar no definido surgen las concepciones s\u00f3nicas delas divinidades y las formas de concebir su territorio y los l\u00edmites comunales. <\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El territorio hereditario. Un camino ritual auditivo <\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">El territorio cosmog\u00f3nico de los <em>wixaritari <\/em>se<em> <\/em>rige por el <em>yeiyari <\/em>(el camino ceremonial \u2013las obligaciones ceremoniales\u2013). Por su parte, las temporalidades de la luz y de la oscuridad asoman las asimetr\u00edas de la cultura wixarika para alcanzar la renovaci\u00f3n de la vida.  <\/p>\n\n\n\n<p>En la temporalidad <em>tukari<\/em>, el d\u00eda, predomina el ancestro creador venado Tamatsi (\u201cNuestro Hermano Mayor\u201d y sus variadas formas de nombrarlo). Si impera la temporalidad de la oscuridad, <em>t\u0268kari<\/em>, las divinidades \u201cNuestra Madre Tierra\u201d, \u201cNuestra Madre Ma\u00edz\u201d y m\u00e1s divinidades acu\u00e1ticas y de la lluvia, expresan sonoramente sus espacios de poder para hacer brotar la vida de la siembra de los policultivos primigenios. Por ejemplo, Takutsi, la abuela, habla a trav\u00e9s del bast\u00f3n, objeto sonoro con agentividad y con capacidad visionaria que anuncia la creaci\u00f3n o la destrucci\u00f3n (v\u00e9ase Luna, 2023).  <\/p>\n\n\n\n<p>Familias de los adoratorios parentales<a class=\"anota\" id=\"anota10\" data-footnote=10>10<\/a> de las diversas agencias de Tierra Azul participan en cargos ceremoniales en el <em>tukipa<\/em> Tierra Azul, indistintamente pueden pertenecer a los n\u00facleos agrarios de Waut<s>i<\/s>a y Tuapurie. Escuchan a la ancestralidad por partida doble comunitaria, por lo que establecen relaciones familiares, ceremoniales y comunales atendiendo a la intermediaci\u00f3n de gu\u00edas ceremoniales y ancianos que son regidos por distintas divinidades. Son representados por una jerarqu\u00eda comunal: Gobierno Tradicional, <em>kawiterutsixi <\/em>(concejos de ancianos), <em>xukuri\u2019<s>i<\/s>kate <\/em>(jicareros), <em>hikuritamete <\/em>(peyoteros) y <em>mara\u2019akat<\/em>e (gu\u00edas ceremoniales) y Comisariado de Bienes Comunales. Intervienen en la vida comunal, el <em>yeiyari<\/em> y la defensa de la territorialidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La territorialidad <em>wixarika<\/em> con sus dimensiones ancestrales ha sido abordada por los intelectuales y abogados <em>wixaritari<\/em>. A ellos se han sumado diferentes antrop\u00f3logos (Medina, 2003 y 2020; T\u00e9llez, 2011; Liffman, 2012), quienes reportan y recontextualizan desde su propio enfoque de investigaci\u00f3n sobre la historia, el territorio heredado por la ancestralidad, los desplazamientos y los motivos de las reivindicaciones. El territorio cosmol\u00f3gico en la Sierra Madre Occidental es definido por los cuatro rumbos y el <em>axis mundi <\/em>en medio y se resume en la figura gr\u00e1fica del quincunce que abarca 5 000 kil\u00f3metros cuadrados y se dimensiona a los grandes templos (<em>tukite<\/em>) y cientos de rancher\u00edas, donde est\u00e1n los adoratorios parentales <em>xirikite<\/em> (Liffman, 2005: 54-57).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"image-slider\">\n                <div class=\"frame\">\n                    <div class=\"picture\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageGallery\">\n                        <figure itemprop=\"associatedMedia\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\" class=\"slider-element\">\n                              <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Mapa-1.png\" itemprop=\"contentUrl\" data-size=\"727x623\" data-index=\"0\" data-caption=\"Ilustraci\u00f3n. Mapa del territorio de los centros ceremoniales de Tuapurie. ta: Tierra Azul. Realizado por Xilonen Luna Ruiz, 2023.\" >\n                                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Mapa-1.png\" itemprop=\"thumbnail\">\n                                <i class=\"fa fa-expand expand\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\n                            <\/a>\n                            <\/figure>                    <\/div>    \n                <\/div>\n                    <div class=\"caption\">Ilustraci\u00f3n. Mapa del territorio de los centros ceremoniales de Tuapurie. ta: Tierra Azul. Realizado por Xilonen Luna Ruiz, 2023.<\/div><div class=\"image-analysis\"><\/div>                <div class=\"bullets\"><\/div>\n            <\/div>\n\n\n\n<p>Los <em>wixaritari <\/em>tomaron los nombres de las deidades o de lugares topogr\u00e1ficos o acciones divinas de sus historias ancestrales para denominar a sus centros ceremoniales. Al centro ceremonial de Tierra Azul le denominan en wixarika Maxayuawi (\u201cVenado Azul\u201d), reconocido por la comunidad de Waut<s>i<\/s>a como parte de sus centros ceremoniales. Es la denominaci\u00f3n m\u00e1s antigua: <em>yuawi<\/em> (azul) guarda una relaci\u00f3n ind\u00e9xica con todo aquello que tiene que ver con lluvia, agua, venado, nombre de mujer, ma\u00edz azul-persona, lobo, cielo, charco, lugar sagrado, centro ceremonial, etc. Tambi\u00e9n es Muyeyuawi (\u201cse para lo azul\u201d o, en una descripci\u00f3n metaf\u00f3rica, \u201cdonde se coloca el cielo azul\u201d). Hacia el sur, en las inmediaciones de un gran pe\u00f1asco cercano a Tierra Azul, se encuentra un manantial u ojo de agua denominado Muyeyuawi, donde se recoge agua bendita.  <\/p>\n\n\n\n<p>A Maxayuawi se le asocia con Wirikuta y con deidades pluviales, manch\u00f3n de peyote, venado negro, ma\u00edz joven, sangre del venado azul, energ\u00eda vital, ancestro de los no indios, antepasado de los ciervos, Kauyumarie en su b\u00fasqueda nocturna (<em>vid<\/em>. Negr\u00edn, 1986, en Aceves, 2009; Lemaistre, 1997; Zingg, 1982; Negr\u00edn, 1977; Fikes, 1985; Medina, 2014). <\/p>\n\n\n\n<p>Confluyen en el territorio hereditario wixarika distintas huellas de la presencia de Maxayuawi como signo indexical al ser la vida de todas las deidades ancestrales. El cargo ceremonial del <em>tukipa<\/em> denominado Wiwimari (Luna, 2023) es un venado \u201cmayor\u201d y una serpiente. Wiwimari une a los cazadores que van a la sierra a cazar a los venados y propicia encontrarlos. En Hikuri Neixa porta en las manos las cabezas de venado y es fundamental en los movimientos danc\u00edsticos que realizan los peyoteros.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"image-slider\">\n                <div class=\"frame\">\n                    <div class=\"picture\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageGallery\">\n                        <figure itemprop=\"associatedMedia\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\" class=\"slider-element\">\n                              <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/tabla-xilonen.png\" itemprop=\"contentUrl\" data-size=\"1325x1421\" data-index=\"0\" data-caption=\"Cuadro 1. Cargos ceremoniales antiguos y contempor\u00e1neos Fuente: elaboraci\u00f3n propia.\" >\n                                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/tabla-xilonen.png\" itemprop=\"thumbnail\">\n                                <i class=\"fa fa-expand expand\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\n                            <\/a>\n                            <\/figure>                    <\/div>    \n                <\/div>\n                    <div class=\"caption\">Cuadro 1. Cargos ceremoniales antiguos y contempor\u00e1neos Fuente: elaboraci\u00f3n propia.<\/div><div class=\"image-analysis\"><\/div>                <div class=\"bullets\"><\/div>\n            <\/div>\n\n\n\n<p>En el <em>tuki<\/em> de Tierra Azul, en 1995, el <em>mara\u2019akame<\/em> Alfonso Gonz\u00e1lez, cantador por cinco a\u00f1os, relata la historia ancestral sobre la fundaci\u00f3n de la comunidad de Santa Catarina y sus centros ceremoniales, como el <em>tukipa<\/em> Maxayuawi (Tierra Azul). Recordemos que este <em>tukipa<\/em> forma parte del territorio agrario de la comunidad Waut<s>i<\/s>a: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">[\u2026] despu\u00e9s de que comenzaron a caminar con el \u00e1guila durante algunos d\u00edas, se les atraves\u00f3 un gran pe\u00f1asco nuevamente [\u2026] le pidieron a la estrella derrumbar ese pe\u00f1asco que les imped\u00eda seguir caminando hacia el oriente [\u2026] a ese pe\u00f1asco, le llamaron Ka<s>i<\/s>riyapa,<a class=\"anota\" id=\"anota11\" data-footnote=11>11<\/a> hoy es Santa Catarina en espa\u00f1ol: \u201cpor donde inici\u00f3 brota una especie de humo\u201d. As\u00ed, deciden que han encontrado [\u2026] d\u00f3nde vivir\u00e1n y d\u00f3nde se ubican hoy los centros ceremoniales de Santa Catarina [Ka<s>i<\/s>riyapa]; Tierra Azul [Maxakayuawi<a class=\"anota\" id=\"anota12\" data-footnote=12>12<\/a>] [\u2026] \u00bfTutsita?, Pochotita [Xawepa] y Las Latas [Matsit<s>i<\/s>ta]. Desde esa aparici\u00f3n, se han venido dando los cargos para que el mundo siga sobreviviendo (Trabajo de campo, 11 de octubre, 1995, en Tukipa Tierra Azul. Entrevista grabada con el <em>mara\u2019akame<\/em> Alfonso Gonz\u00e1lez, traducci\u00f3n simult\u00e1nea del wixarika por Juventino Carrillo y Mart\u00edn Carrillo). <\/p>\n\n\n\n<p>La persistencia de tales historias fundacionales est\u00e1 en los relatos de los habitantes de los ranchos de Tierra Azul, quienes ubican los or\u00edgenes de sus j\u00edcaras<a class=\"anota\" id=\"anota13\" data-footnote=13>13<\/a> familiares en Santa Catarina.<a class=\"anota\" id=\"anota14\" data-footnote=14>14<\/a> Esas j\u00edcaras cumplen un doble papel, es decir: recuerdan y mantienen vigentes los compromisos rituales mutuos, los que se renuevan cada cinco a\u00f1os entre los centros ceremoniales de Maxayuawi de Waut<s>i<\/s>a y Ka<s>i<\/s>riyapa, de Santa Catarina. Paralelamente, existen migraciones de familias entre ambos territorios, lo que provoca un desplazamiento humano que borra moment\u00e1neamente la frontera com\u00fan, justificado por la designaci\u00f3n de j\u00edcaras deificadas, que son asignadas por los ancianos. La migraci\u00f3n constante de las personas entre estas poblaciones es reforzada tanto por los nuevos lazos de parentesco que llegan a producirse, como por la antig\u00fcedad que se le reconoce a alg\u00fan habitante, quien sin haber nacido en el lugar decide radicar en la comunidad. <\/p>\n\n\n\n<p>En las asambleas realizadas en las agencias comunales las autoridades locales insisten en las obligatoriedades de los comuneros. Es frecuente escuchar en la comisar\u00eda de Tierra Azul y a trav\u00e9s del altavoz informaci\u00f3n sobre las exigencias hacia los jicareros, es el agente del comisariado quien reclama a los comuneros la poca asistencia a la defensa del territorio y amenaza con cobrarles por sus faltas y les exhorta a cumplir. Los comuneros <em>maxayuawitari <\/em>escuchan las futuras acciones que se llevar\u00e1n a cabo en relaci\u00f3n, por ejemplo, con la a\u00fan problem\u00e1tica territorial irresuelta de los l\u00edmites territoriales con sus vecinos mestizos de Huajimic. Son visos auditivos ante la amenaza de perder los territorios donde habitan las divinidades: Nuestra Madre Tierra, el Venado y sus variaciones divinas. <\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Tamatsi \u201cNuestro hermano mayor\u201d y sus variadas formas de nombrarlo. Una territorialidad auditiva <\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">El Venado divinizado en el territorio wixarika se puede pensar como una totalidad y una variabilidad de la vida ceremonial wixarika. En t\u00e9rminos de Roy Wagner, en un motivo fractal, una totalidad que se relaciona, se convierte y reproduce el todo, pero no son una suma de algo individual (Wagner, 2013: 91). En la ex\u00e9gesis de los jicareros de Waut<s>i<\/s>a se tiene claro que el <em>tukipa<\/em> es el cosmos:  <\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Los cantadores dicen que es un mundo, cuando se cre\u00f3, primero naci\u00f3 el abuelo fuego; despu\u00e9s sali\u00f3 el padre sol, pero estaba caliente y todos estaban muriendo. Entonces los <em>kaka<s>i<\/s>yarixi <\/em>planearon y subieron al Padre Sol con una escalera, pero no era una escalera, eran unas velas y los detuvieron donde est\u00e1 el sol. Qued\u00f3 una casa, un <em>kalihuey<\/em>. Dentro de esa casa circular, en el lado derecho [<em>tserieta<\/em>], hay un palo que es un <em>hauri<\/em> (vela); en el lado izquierdo<em> <\/em>[<em>\u2018utata<\/em>], hay otro palo, que es un mundo; los jicareros detienen al mundo haciendo ceremonias y entregando ofrendas (Trabajo de campo, entrevista a cargo de Tatutsi, Tierra Azul, 2018).  <\/p>\n\n\n\n<p>Como un motivo fractal, la territorialidad ceremonial tiene forma de c\u00e9rvido, su contorno son puntos geogr\u00e1ficos a escala desde la b\u00f3veda celeste y proyectado en las edificaciones de los centros ceremoniales c\u00f3nicos. Los jicareros de Tierra Azul dibujan en sus mentes aquel cuerpo del venado territorializado y comienzan por la cabeza del mismo venado. Es decir, los <em>tukipa<\/em> son puntos que, en su conjunto, trazan y unen el cuerpo del ancestro mayor. Expresa un macrocosmos: el territorio cosmog\u00f3nico, y un microcosmos: el cuerpo. Para ellos, el centro ceremonial est\u00e1 vivo, se comporta como una persona que act\u00faa de acuerdo con estados emocionales, como el sentido de venganza o apropiaci\u00f3n.  <\/p>\n\n\n\n<p>Maxayuawi (Tierra Azul) es el inicio y la cabeza del cuerpo del venado, la parte de \u201carriba\u201d, la regi\u00f3n ancestral y espacial de Wirikuta. La ubicaci\u00f3n de las otras partes del cuerpo del venado se conforma de los numerosos <em>tukipa<\/em> situados en la regi\u00f3n <em>wixarika<\/em>. Otros puntos son los <em>tukipa<\/em> Matsita<s>i<\/s>ta (dentro del Hermano Mayor Venado) [Keuruwit<s>i<\/s>a en la literatura] en Las Latas y Ka<s>i<\/s>riyapa en la comunidad Tuapurie (entrevista a los jicareros Marcelino y Alberto, abril de 2018); pero los jicareros no tienen claro c\u00f3mo se ensamblan las dem\u00e1s partes del venado.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"image-slider\">\n                <div class=\"frame\">\n                    <div class=\"picture\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageGallery\">\n                        <figure itemprop=\"associatedMedia\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\" class=\"slider-element\">\n                              <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Fotografia-1.jpeg\" itemprop=\"contentUrl\" data-size=\"320x240\" data-index=\"0\" data-caption=\"Fotograf\u00eda 1. Panor\u00e1mica del tukipa. Maxayuawi (Tierra Azul). Foto: Luna, 2018.\" >\n                                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Fotografia-1.jpeg\" itemprop=\"thumbnail\">\n                                <i class=\"fa fa-expand expand\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\n                            <\/a>\n                            <\/figure>                    <\/div>    \n                <\/div>\n                    <div class=\"caption\">Fotograf\u00eda 1. Panor\u00e1mica del tukipa. Maxayuawi (Tierra Azul). Foto: Luna, 2018.<\/div><div class=\"image-analysis\"><\/div>                <div class=\"bullets\"><\/div>\n            <\/div>\n\n\n\n<p>En una elucidaci\u00f3n heur\u00edstica, la iconicidad ind\u00e9xica del venado ancestral enlaza a una espacialidad ac\u00fastica por medio de dep\u00f3sitos rituales como flechas <em>\u2019<s>i<\/s>r<s>i<\/s>te, <\/em>plumas <em>muwieri<\/em> y una variedad de objetos<em> nierikate <\/em>que poseen \u201co\u00eddos\u201d (Luna, 2023), danzantes, movimientos, alimentos y otros. En el intersticio auditivo, los oyentes ceremoniales perciben aquellos objetos de sonido como hologramas ac\u00fasticos que los constituyen y se construyen de sus vivencias, de sus experiencias e historias ancestrales. Wiwimari en la danza del peyote es el venado quien va al centro del quincunce de los danzantes hait<s>i<\/s>r<s>i<\/s>wemete \u201cLos que saben hacer las nubes\u201d y expresa su sonoridad a trav\u00e9s de sonidos de entrechoque como semillas, pezu\u00f1as de venado, pl\u00e1stico, leng\u00fcetas de metal de refrescos, carrizos y otros materiales, dispuestos en ce\u00f1idores, en los sombreros ceremoniales, en carrilleras de los peyoteros, en los <em>karkajes<\/em> (Luna, 2023).  <\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de las ceremonias de los templos, de los adoratorios parentales y durante la narrativa ancestral, los <em>wixaritari <\/em>escuchan a los venados en distintas formas de habla; por ejemplo, las mujeres hablan con ellos mientras procesan y preparan el tejuino a trav\u00e9s de los sonidos del hervor del ma\u00edz fermentado; Matsi Ka<s>i<\/s>wa<a class=\"anota\" id=\"anota15\" data-footnote=15>15<\/a> (\u201cHermano mayor que anda abajo\u201d) es asociado al <em>kieri<\/em> y se escucha por el sonido del viol\u00edn peque\u00f1o denominado <em>xaweri<\/em>; Tamatsi Kauyumarie (Nuestro Hermano Mayor Venado Azul, el primer cantador) <em>canta<\/em> en Wirikuta por el viol\u00edn peque\u00f1o <em>xaweri<\/em> y por la intermediaci\u00f3n del jilguero (<em>kuka\u2019imari<\/em>); de igual forma el p\u00e1jaro prieto (<em>tukari wiki<\/em>: p\u00e1jaro de d\u00eda) <em>canta<\/em> por la jaranita <em>kanari<\/em> y por la intermediaci\u00f3n del \u201cp\u00e1jaro azul de la monta\u00f1a\u201d [urraca]; Maxakwuaxi (el Venado Cola Blanca) canta por el sonido del tambor (<em>tepu<\/em>); Yumu\u2019utame (Sus Cabezas-personas), ancestro mayor de los adoratorios parentales, habla por el aullido del lobo ancestral; <s>i<\/s>r<s>i<\/s>kate (persona flecha) habla como el viento; Maxayuawita (lugar del venado azul) es el latir del coraz\u00f3n; Tatei Ut<s>i<\/s>anaka (la diosa-pez, Diosa de la Lluvia del Oriente) y Mekima o Tatei Maxame (la mam\u00e1 de las mujeres que vive en Yukawita) se les escucha hablar como el mar del Tatei Haramara (Nuestra Madre del Mar); \u2019awatamete (personas-cuerno) se les escucha a trav\u00e9s de ruidos que hablan y por los atributos de los animales cazadores primigenios.  <\/p>\n\n\n\n<p>Estas denominaciones y sus variadas formas de nombrar al venado expresan variaciones de una totalidad, cuyos elementos no se pueden sumar ni se pueden ordenar, pues \u201cno constituyen una suma que implique una totalidad. Si una totalidad es subdividida se fragmenta en holograf\u00edas de s\u00ed misma, pero no se pueden ordenar\u201d (Wagner, 2013: 91). De manera que pueden considerarse como motivos fractales \u201cque permanecen entre el todo y la parte, de tal modo que cada uno de ellos incluyen la relaci\u00f3n total\u201d (Wagner, 2013: 94). <\/p>\n\n\n\n<p>La corporalidad es el lugar de la acci\u00f3n de afecci\u00f3n, impulso y creaci\u00f3n, el lugar de la perturbaci\u00f3n para el actuar (Mier, 2009: 16). La experiencia liminal de la danza de los N<s>i<\/s>\u2019ariwamete es una de un conflicto irresuelto entre las divinidades ancestrales y de la lluvia, frente a un fuego de un tronco incandescente se pone en juego la vida o la muerte. Hay que superar un drama ancestral en la b\u00fasqueda del control de las lluvias y del renacer de las semillas de la siembra de temporal. Es una frontera s\u00f3nica. A continuaci\u00f3n, la siguiente narraci\u00f3n perceptual.  <\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Danza de los N<s>i<\/s>\u2019ariwamete de la ceremonia Namawita Neixa. El desacuerdo entre el cielo nocturno y los antepasados<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Si el interior del <em>tuki<\/em> o templo c\u00f3nico es el cosmos, en su interior impera la temporalidad de las lluvias. Habita la divinidad de las historias del origen, es Takutsi Nakawe, protagonista de la ceremonia Namawita Neixa en el centro ceremonial Tierra Azul.  <\/p>\n\n\n\n<p>Los bailadores denominados N<s>i<\/s>\u2019ariwamete realizan un rito con un ocote incendiado <em>(\u2018utsi<\/em>) de cinco a seis metros dentro del templo circular, son los guardianes o protectores de la deidad Takutsi Nakawe. Durante mi etnograf\u00eda (2018) he registrado que los bailadores dan vueltas alrededor del fuego con la gu\u00eda del tambor (Nuestro Abuelo Venado Cola Blanca) en sentidos circulares, lev\u00f3giros y zigzagueantes.  <\/p>\n\n\n\n<p> Escuchar un s\u00edmbolo auditivo implica \u201cuna convenci\u00f3n\u201d (Kohn, 2013), los sonidos del tambor <em>tepu<\/em> se escuchar\u00e1n en las fiestas relacionadas con un tiempo lluvioso. Si el oyente se encuentra afuera del <em>tuki <\/em>(templo c\u00f3nico), el sonido del <em>palpitar<\/em> del tambor que se emite de adentro hacia afuera crea un efecto envolvente por la b\u00f3veda del ca\u00f1\u00f3n serrano, como una repetici\u00f3n o retraso modulado (<em>delay<\/em>) de la se\u00f1al sonora. Los sonidos dominan el espacio ac\u00fastico y gu\u00edan a otros sentidos a superar un estado liminal, ya que est\u00e1 en peligro la permanencia de las lluvias y al mismo tiempo se debe controlar a una divinidad. El objetivo es diluir una frontera peligrosa con un tronco incandescente que debe apagarse. Surge una frontera s\u00f3nica como la manifestaci\u00f3n audible de la divinidad Takutsi Nakawe. Predomina el sonido de los danzantes de la lluvia sobre una luz nebulosa de fuego de un tronco y velas y ocasionada por el humo del fuego.  <\/p>\n\n\n\n<p>En la danza de los N<s>i<\/s>\u2019ariwamete, en la ceremonia \u201cNamawita Neixa\u201d, las deidades de la lluvia y los antepasados no llegan a acuerdos, impera un tiempo oscuro, los antepasados no entienden el canto de la deidad creadora. La deidad es el cielo nocturno y no quiere atravesar al lado donde se encuentran los antepasados. Una serie de elementos como los huaraches de la divinidad Takutsi son el signo de la noche, la deidad se reconstruye a s\u00ed misma; es decir, aunque intenten llevarla con ellos, el cielo nocturno invariablemente se renovar\u00e1 como cada noche.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"image-slider\">\n                <div class=\"frame\">\n                    <div class=\"picture\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageGallery\">\n                        <figure itemprop=\"associatedMedia\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\" class=\"slider-element\">\n                              <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Fotografia-2-scaled.jpg\" itemprop=\"contentUrl\" data-size=\"2192x2560\" data-index=\"0\" data-caption=\"Fotograf\u00eda 2. A la izquierda reposa la m\u00e1scara que porta Takutsi Nakawe \u201cNuestra Madre Crecimiento\u201d, al tiempo que las divinidades de la lluvia y otros cargos finalizan la ceremonia Namawita Neixa. Foto: Luna, 2017.\" >\n                                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Fotografia-2-scaled.jpg\" itemprop=\"thumbnail\">\n                                <i class=\"fa fa-expand expand\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\n                            <\/a>\n                            <\/figure>                    <\/div>    \n                <\/div>\n                    <div class=\"caption\">Fotograf\u00eda 2. A la izquierda reposa la m\u00e1scara que porta Takutsi Nakawe \u201cNuestra Madre Crecimiento\u201d, al tiempo que las divinidades de la lluvia y otros cargos finalizan la ceremonia Namawita Neixa. Foto: Luna, 2017.<\/div><div class=\"image-analysis\"><\/div>                <div class=\"bullets\"><\/div>\n            <\/div>\n\n\n\n<p>Los danzantes pisan y apagan con insistencia el fuego hasta apagarlo por completo; son responsables de mantener a salvo a Takutsi y de salvaguardar un proceso de oscuridad. Ellos completan el proceso de percepci\u00f3n al dar continuidad a trav\u00e9s de esta ceremonia a un tiempo oscuro. Se observa una lucha entre deidades solares y deidades femeninas de la oscuridad ante el advenimiento del tiempo de oscuridad. Las deidades solares no pueden controlar a las deidades de las lluvias, solo se logra ante el recurso negociador por parte del <em>mara\u2019akame<\/em>. Tambi\u00e9n se ajusta a la pr\u00e1ctica del sembrador: es el proceso de roza, tumba y quema, finalmente las deidades de las lluvias logran apagar los incendios. <\/p>\n\n\n\n<p>La danza de los N<s>i<\/s>\u2019ariwamete en la ceremonia \u201cNamawita Neixa\u201d (que se traduce como: <em>nama <\/em>\u201ctapar\u201d, \u201ccubrir\u201d <em>witari<\/em> \u201cen las aguas\u201d o <em>\u2018itari,<\/em> \u201cmanta del venado\u201d, <em>neixa<\/em> \u201cdanza\u201d, se traduce como \u201cDanza para tapar las aguas\u201d). Es una fiesta para las deidades femeninas como Tatei Niwetsika (Nuestra Madre Ma\u00edz) y Takutsi Nakawe (Bisabuela Crecimiento). Da la bienvenida a las lluvias y contribuye a controlarlas. Namawita Neixa marca el inicio de la temporada de lluvias, un tiempo oscuro. A esta fiesta en Tierra Azul le antecede la ceremonia denominada Karuwanime Xe<s>i<\/s>rixa, dedicada al Padre Sol. <\/p>\n\n\n\n<p>Los bailadores denominados N<s>i<\/s>\u2019ariwamete son los guardianes o protectores de la deidad Takutsi Nakawe, ellos y los jicareros se re\u00fanen dentro del <em>tuki,<\/em> han volteado los equipales viendo hacia el occidente y a espaldas del fuego. En esta fiesta se har\u00e1 una mujer de ma\u00edz, <em>\u2018iku<\/em> (Tatei Niwetsika), amarrar\u00e1n las plantas y la vestir\u00e1n con sus cinco faldas y blusas, <em>xikuri<\/em> (pa\u00f1oleta), medallas de chaquira, plumas. Frente al fuego est\u00e1n los principales \u2019<s>i<\/s>r<s>i<\/s>kuekame, Nauxatame, segundo del <em>mara\u2019akame<\/em>, Mara\u2019akame, Tatutsi y Tatewari; todos los hombres jicareros en el lado norte del <em>tuki<\/em> y, bordeando la pared, todas sus esposas, mujeres jicareras portando velas hacia el lado sur; a su vez la colocaci\u00f3n coincide con el acomodo de los adoratorios de las deidades del patio ceremonial. <\/p>\n\n\n\n<p>A las 22:30 horas comienza el canto y el tambor <em>tepu<\/em> se coloca junto a los cantadores y frente al horno ceremonial o \u201cel lugar de las mujeres\u201d. El <em>mara\u2019akame<\/em> Juan Hern\u00e1ndez da la bienvenida a las deidades al percutir el tambor. Despu\u00e9s viene una hora de canto. El cantador de la fiesta Namawita Neixa representa a Takutsi Nakawe, la cantadora de los [antepasados] Hewixi (Neurath, 2002: 272). <\/p>\n\n\n\n<p>Los N<s>i<\/s>\u2019ariwamete se atav\u00edan con diversos <em>muwierite<\/em> (ramilletes de plumas) colocados en la cabeza y que pertenecen a los distintos jicareros; en la mano derecha llevan una sonaja (<em>kaytsa)<\/em> y en la izquierda, un <em>muwieri<\/em>. Son cinco los bailadores y los identifican como topiles o \u201cchalanes\u201d de los jicareros.  <\/p>\n\n\n\n<p>Al bailar conforman filas mediante movimientos serpenteantes, primero en sentido lev\u00f3giro alrededor del fuego y luego en zigzagueo por lo ancho del templo circular y entre los dem\u00e1s jicareros que se encuentran en filas encontradas. Dan vueltas por alrededor de media hora y se preparan porque iniciar\u00e1 el rito con un ocote incendiado <em>(\u2018utsi<\/em>) de cinco a seis metros; los jicareros van a cargar y a amarrar el ocote.  <\/p>\n\n\n\n<p>Dan vueltas en sentido lev\u00f3giro y enseguida aparece Tatei Niwetsika, que en ese momento es un beb\u00e9, le carga en sus espaldas la jicarera de la deidad \u2018Ut<s>i<\/s>anaka (Diosa de la Lluvia del Oriente y Diosa del Peyote). Delante de esa mujer ir\u00e1 el ocote prendido. Al frente de la fila los conducen el cargo de Xukuri X<s>i<\/s>r<s>i<\/s>waame (J\u00edcara-Es\u00f3fago) y el segundo Mara\u2019akame.  <\/p>\n\n\n\n<p>Atr\u00e1s de Tatei Niwetsika se encuentra una viejita, es Takutsi Nakawe con su bast\u00f3n y su m\u00e1scara, trae sus huaraches de <em>tak<\/em><s>i<\/s>, la planta con la que se hacen los sombreros, de tres hoyos, falda negra y una m\u00e1scara de madera, \u201cantes llevaba cabello, ahora no cuidan bien eso, antes era m\u00e1s chido, ahora solo es la m\u00e1scara\u201d (entrevista al exjicarero Antonio Hern\u00e1ndez, 2018).  <\/p>\n\n\n\n<p>La ex\u00e9gesis de los pobladores narra que Takutsi Nakawe carga un ni\u00f1o no propio, que tal vez son los mismos <em>wixaritari<\/em>, y porta una m\u00e1scara de madera con un rostro \u201cviejo\u201d. Delante de ellos van los palos de ocote amarrados que son una gran antorcha, dan cinco vueltas en sentido lev\u00f3giro y enseguida se colocan frente a las mujeres en el extremo derecho del <em>tuki<\/em>; a su paso las mujeres les echan agua \u201cbendita\u201d que fue recogida en los manantiales y les rezan. Es importante se\u00f1alar que todos los jicareros de la fiesta est\u00e1n en ayuno. No ayunar es peligroso para los N<s>i<\/s>\u2019ariwamete, ya que podr\u00edan tener alguna tragedia a la hora de quemar con su zapateo o brincos el palo. Guti\u00e9rrez anota que, en el solsticio de verano, al inicio de las lluvias, el sol comienza su regreso del norte al sur. El antihorario (lev\u00f3giro) se asocia con la fertilidad y con la emergencia solar. El horario dextr\u00f3giro representa a las guarniciones de seres nocturnos, perversos y desenfrenados (Guti\u00e9rrez, 2008: 300-301). En los <em>tuki<\/em> de Waut<s>i<\/s>a los rayos iluminan el techo del <em>tuki <\/em>al medio d\u00eda sin alcanzar a entrar por la ventana orientada al norte (Guti\u00e9rrez, 2008: 304). <\/p>\n\n\n\n<p>La temperatura es extrema por el enorme ocote prendido dentro de este espacio, la ventilaci\u00f3n no circula en absoluto, es dif\u00edcil respirar. La puerta del <em>tuki <\/em>del centro ceremonial Tierra Azul est\u00e1 cerrada con cobijas, hay tanta gente dentro que es dif\u00edcil pasar, cada jicarera y jicarero han ocupado su lugar. Dentro del centro ceremonial la atenci\u00f3n se centra en el sonido del tambor y los zapateos. Se escucha un <em>ostinato <\/em>en 2\/8, construido a lo largo de la primera parte del tramo temporal, a partir de dos motivos r\u00edtmicos. El motivo A o 1 est\u00e1 constituido por una corchea en tiempo fuerte y dos semicorcheas en tiempo d\u00e9bil. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"382\" height=\"166\" src=\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Partitura-3.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-38538\" srcset=\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Partitura-3.png 382w, https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Partitura-3-300x130.png 300w, https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Partitura-3-18x8.png 18w\" sizes=\"auto, (max-width: 382px) 100vw, 382px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Aparece ocasionalmente el motivo B o 2, que est\u00e1 formado a partir de dos corcheas que hace m\u00e1s f\u00e1cil el baile de los danzantes N<s>i<\/s>\u2019ariwamete. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"111\" height=\"137\" src=\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Partitura-2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-38537\" srcset=\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Partitura-2.png 111w, https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Partitura-2-10x12.png 10w\" sizes=\"auto, (max-width: 111px) 100vw, 111px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Cada cinco vueltas los danzantes hacen movimientos en reversa y lanzan gritos de \u201clobo\u201d, \u201cindios\u201d, \u201cj\u00faj\u00faj\u00faj\u00faj\u00faj\u00fajuuuu\u201d; a partir del minuto 5:05 (la segunda parte) el <em>ostinato <\/em>realiza una transici\u00f3n en el <em>tempo<\/em> haci\u00e9ndolo un poco m\u00e1s lento, aproximadamente en negra = a 101 hasta el final; en esta parte solo aparece el motivo A o 1. La din\u00e1mica en esta segunda parte crece en relaci\u00f3n con la primera, cuando la ejecuci\u00f3n es m\u00e1s fuerte.<a class=\"anota\" id=\"anota16\" data-footnote=16>16<\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"540\" height=\"138\" src=\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Partitura-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-38536\" srcset=\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Partitura-1.png 540w, https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Partitura-1-300x77.png 300w, https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Partitura-1-18x5.png 18w\" sizes=\"auto, (max-width: 540px) 100vw, 540px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Se oye al fondo el canto del <em>mara\u2019akame<\/em> y sus segunderos. Las sonajas (<em>kaytsa<\/em>)<a class=\"anota\" id=\"anota17\" data-footnote=17>17<\/a> no dejan de sonar al movimiento de los danzantes y sus gritos liberan tensi\u00f3n. En un momento mujeres y hombres r\u00eden de una persona que quiso ayudar a bailar a un N<s>i<\/s>\u2019ariwame que estaba agotado, pero se equivoca y danza con los zapatos al rev\u00e9s.  <\/p>\n\n\n\n<p>Todos esperan el momento del cl\u00edmax cuando los danzantes pisotean sobre el tronco en llamas, es un acontecimiento que genera gran tensi\u00f3n, pues peligran no solo ellos, sino todo el <em>tuki<\/em>. Si les sucediera algo a los N<s>i<\/s>\u2019ariwamete ser\u00eda porque alguien transgredi\u00f3 las normas, no ayun\u00f3 y norealiz\u00f3 sus sacrificios personales como encargados de su j\u00edcara. Queno suceda nada es determinante para que la fiesta concluya de manera favorable. Antes del rito de apagado del fuego, los N<s>i<\/s>\u2019ariwamete se notaban preocupados y al mismo tiempo reconfortados de que este fuera su \u00faltimo a\u00f1o de sacrificio. Llega el momento de tensi\u00f3n con un zapateo intenso que otorga la pulsaci\u00f3n acelerada sobre el fuego que cubre en su sonoridad al templo circular, aumenta tambi\u00e9n el ritmo del <em>tepu<\/em>. Este es un estado liminal, hay peligro, es una frontera s\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/luna-audio-01.mp3\"><\/audio><figcaption class=\"wp-element-caption\"><br>Audio 1. Ejemplo sonoro. En la danza los Ni\u2019ariwamete apagan el ocote que prendieron fuego. Centro ceremonial Tierra Azul, Jalisco. Grabaci\u00f3n: Luna, 2017.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Pisotear el fuego de manera desenfrenada es como alimentar la sonoridad del espacio ac\u00fastico y resolver una situaci\u00f3n en peligro (escuchar ejemplo sonoro 1). Cada danzante intenta apagar el fuego con sus brincos, se apaga el fuego poco a poco. Es un momento de profundo estr\u00e9s y las emociones dejan asomar la confabulaci\u00f3n de las respiraciones contenidas del auditorio que observa, los murmullos y expresiones que surgen de un momento exaltado que deja asomar la ambivalencia de los danzantes de la lluvia: vulnerables y fuertes, y finalmente los comentarios de alivio por parte de los cargos ante la llama que fenece ante sus ojos. Cuando el ocote se va apagando, disminuye el comp\u00e1s r\u00edtmico del <em>t<\/em><s>i<\/s><em>xeuku<\/em>, un <em>wixarika<\/em> con alivio exclama: \u201c\u00a1Voy a tamborear! \u00a1Voy a tamborear&#8230;!\u201d. No falta quien ayude con el <em>tepu<\/em> a continuar con la fiesta.  <\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de apagar el fuego sus \u201cayudantes\u201d los relevan; pueden ser jicareros o gente de la localidad; ellos toman la <em>kaytsa<\/em> de los danzantes ysus <em>muwieri<\/em> y danzan todav\u00eda en sentido lev\u00f3giro alrededor del fuegoy alrededor del per\u00edmetro del <em>tuki <\/em>y en forma serpenteante. Unos minutos m\u00e1s tarde los N<s>i<\/s>\u2019ariwamete regresan a retomar sus utensilios ceremoniales para volver a danzar y prepararse para la segunda ocasi\u00f3n de la quema del ocote. Esto sucede cuatro veces m\u00e1s dentro del templo circular (Centro Ceremonial Tierra Azul, 2017). <\/p>\n\n\n\n<p>De la historia del <em>\u2018utsi<\/em> (ocote), los viejos aseveran que a Takutsi le gustaba quedarse en un lugar, pero los antepasados (<em>kaka\u0268yarixi<\/em>) deseaban platicar con ella sobre c\u00f3mo formar el mundo; sin embargo, Takutsi no quer\u00eda ir al otro lugar. Siempre que llegaban \u201clos comisionados\u201d, Takutsi comenzaba a cantar, pero los comisionados no sab\u00edan qu\u00e9 estaba cantando, entonces enviaron al \u201cmago\u201d m\u00e1s listo y por \u00e9l supieron que ella no quer\u00eda comparecer con los antepasados. Decidieron traerla por la fuerza, la agarraron, pero un antepasado [<em>mara\u2019akame<\/em>] le quebr\u00f3 la mano, volvieron a jalarla y cuando le arrancaron la otra mano decidieron no hacerle nada m\u00e1s y la esperaron afuera de su cueva; cuando al fin la vieron venir, se dieron cuenta de que ya se hab\u00eda reconstruido. Takutsi se meti\u00f3 a su cueva y los <em>kaka\u0268yari <\/em>se \u201cencabronaron\u201d: \u201c\u00a1Vamos prendiendo unos ocotes, vamos a prender en la entrada, pues con el humo tiene que salir!\u201d. Ah\u00ed prendieron ocotes para que saliera Takutsi (v\u00e9ase ejemplo de video). Sin embargo, la diosa era ma\u00f1osa y en su cueva ten\u00eda un agujero en medio del pe\u00f1asco; esto es, hab\u00eda una ventana que le permit\u00eda respirar y librarse del humo y del fuego.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-video\"><video controls src=\"https:\/\/archive.org\/download\/luna-video-1\/luna-video-1.MOV\"><\/video><figcaption class=\"wp-element-caption\">Video 1. En Namawita Neixa los bailadores Ni\u2019ariwamete realizan un rito dentro del templo circular con un ocote incendiado (\u2018utsi) de cinco a seis metros. Son guardianes o protectores de la deidad Takutsi Nakawe. Centro Ceremonial Tierra Azul. Grabaci\u00f3n en video: Luna, 2017.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Los chalanes [N<s>i<\/s>\u2019ariwamete] de Takutsi extinguieron el fuego del ocote para protegerla y resguardarla. Takutsi transitar\u00e1 circularmente en su andar nocturno con su falda<em> (kauxe<\/em>), su bast\u00f3n, su m\u00e1scara y su <em>nunutsi<\/em> (entrevista a Marcelino Gonz\u00e1lez, Tierra Azul, 2017). En otro mito similar, Paritsika es atrapado por los antepasados hombres animales de la noche y salvado por Nuestras Madres de la Lluvia y por la voz del fuerte Viento, un viento impetuoso que se levanta (Benzi, 1972: 248). <\/p>\n\n\n\n<p>A las iconicidades sonoras que implican una similitud entre la <em>nierika <\/em>y el referente sonoro ceremonial del espacio acu\u0301stico de los templos y adoratorios familiares se le denominara\u0301 \u201c<em>nierika <\/em>sonora\u201d. \u201c<em>Nierika <\/em>sonora\u201d conjunta la intermediaci\u00f3n e intervenci\u00f3n sonora de los expertos ceremoniales en la elaboraci\u00f3n y producci\u00f3n de ofrendas de intercambio, la capacidad visionaria mediante rezos lanzados al espacio en formas circulares y los bailes y movimientos sonoros en c\u00edrculo en que la escucha <em>\u2019enierika <\/em>resuelva en una<em> nierika. <\/em>As\u00ed, los <em>wixaritari<\/em> en la danza de la lluvia tejen una <em>nierika <\/em>sonora que se apagar\u00e1 a las cinco danzas por parte de los danzantes de la lluvia, se baila en c\u00edrculo y a trav\u00e9s de los sonidos en sentido lev\u00f3giro. En el borde o la danza final se apagar\u00e1 el fuego de la gran vela, una imagen s\u00f3nica o <em>nierika<\/em> sonora a trav\u00e9s del ritual. <\/p>\n\n\n\n<p>Esta danza es un ejercicio que conjunta tensi\u00f3n, sensaci\u00f3n, kinestesia, audici\u00f3n, hapticidad, conocimiento de la situaci\u00f3n, estado de alerta y concentraci\u00f3n. Para Yannis Hamilakis, las modalidades sensoriales son infinitas, ya sea por una infinidad de cosas, como por las situaciones contextuales y lugares donde la experiencia sensorial se desarrolla (Hamilakis, 2015: 43).  <\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusiones<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">En la frontera s\u00f3nica expertos ceremoniales <em>wixaritari <\/em>escuchan y dialogan con sus divinidades para negociar su devenir y tambi\u00e9n para continuar con la vida frente a una sociedad que no escucha como ellos. La frontera s\u00f3nica es una habilidad pol\u00edtica para establecer negociaciones frente a la otredad. El espacio sonoro se ubica en una l\u00ednea imprecisa del espacio-tiempo auditivo, en una proximidad en lugares no especificados, pero los expertos ceremoniales saben qui\u00e9nes son las divinidades. La categor\u00eda nativa <em>nierika<\/em> se nutre del recurso perceptual auditivo de <em>\u2018enierika<\/em> y los sonidos se sit\u00faan en el rostro <em>h<s>i<\/s>xie <\/em>(al frente) y en otros casos el <em>mara\u2019akame <\/em>escucha por el o\u00eddo derecho (v\u00e9ase Luna, 2023).  <\/p>\n\n\n\n<p>La frontera s\u00f3nica de las comunidades de Waut<s>i<\/s>a y Tuapurie es una l\u00ednea invisible de sonoridades corp\u00f3reas que borra la frontera agraria por las escuchas de j\u00edcaras divinizadas y los jicareros de Maxayuawita y Tuapurie. Por designaci\u00f3n y exigencia del cumplimiento del <em>yeiyari<\/em> en las normas comunales, es un proceso de adaptaci\u00f3n de la ancestralidad y de historias de origen propias y compartidas. <\/p>\n\n\n\n<p>En el \u00e1mbito de las relaciones de los wixaritari con el for\u00e1neo o la sociedad nacional, la frontera s\u00f3nica permite la comunicaci\u00f3n con la ancestralidad y es una salida para negociar con aquellas corporeidades sonoras que otros no pueden escuchar y en la que est\u00e1n en juego intereses comunitarios, individuales del ser <em>wixarika<\/em> y sus derechos constitucionales en el \u00e1mbito colectivo y sus derechos pro-persona. <\/p>\n\n\n\n<p>Una preocupaci\u00f3n constante entre los <em>wixaritari <\/em>es el asunto de<em> <\/em>los conflictos territoriales sostenidos con las personas externas a la comunidad. Los ancianos, a trav\u00e9s de sus organizaciones de jicareros, externan la inquietud en mantener la uni\u00f3n del conjunto de jicareros y la territorialidad de los centros ceremoniales concebido en las historias ancestrales; es decir, evitar la desuni\u00f3n de las partes de aquel venado c\u00f3smico. <\/p>\n\n\n\n<p>La habilidad auditiva experta ceremonial <em>\u2018enierika<\/em> (escucha-escuchar) contribuye a superar situaciones relacionadas con los dramas de la vida de los <em>wixaritari<\/em>. Los territorios que se dilatan son en realidad de los no humanos, de las deidades. Los <em>wixaritari,<\/em> por medio de sus cantadores, ayudan a que las deidades se reterritorialicen, lo que se logra a trav\u00e9s de la <em>nierika<\/em> y, por esa raz\u00f3n, los <em>wixaritari<\/em> se movilizan para la renovaci\u00f3n de la vida.  <\/p>\n\n\n\n<p>Los wixaritari se escuchan inmersos en sus pr\u00e1cticas ceremoniales y las vivencias personales<em>.<\/em> La corporalidad humana, objetos con agencia, edificaciones y pr\u00e1cticas ceremoniales, son puntos cartogr\u00e1ficos que emiten sonidos, en analog\u00eda con un cosmograma. Los oyentes escuchan \u201cde all\u00e1 para ac\u00e1\u201d y los escuchan \u201cde aqu\u00ed para alla\u201d. As\u00ed el cuerpo, el rostro y la cabeza de la persona-venado corresponden desde la antropolog\u00eda y la epistemolog\u00eda wixarika a un objeto te\u00f3rico.  <\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, la territorialidad wixarika se encuentra fuertemente involucrada en la vida ceremonial. La consigna de los comuneros de San Sebasti\u00e1n Teponahuaxtl\u00e1n: \u201cla tierra es Nuestra Madre\u201d evoca al habla de la defensa de su territorio y se encuentra muy vinculada a una red de relaciones y de conflictos interculturales y frente al Estado. Por este motivo, la negociaci\u00f3n desde el enfoque de la cosmopol\u00edtica es una posici\u00f3n para el di\u00e1logo y la negociaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Aceves, Ra\u00fal (2009). <em>Simbolog\u00eda, cosmovisi\u00f3n y ceremonial wixarika: diccionario tem\u00e1tico.<\/em> M\u00e9xico: Amaroma. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Benzi, Marino (1972). <em>Les derniers adorateurs du peyotl. 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Madrid: Trotta, pp. 83-98. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\"> Wittgenstein, Ludwig (2017). <em>Investigaciones filos\u00f3ficas.<\/em> M\u00e9xico: <span class=\"small-caps\">unam.<\/span> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Zingg, Robert (1982). <em>Los huicholes. Una tribu de artistas.<\/em> M\u00e9xico: Comisi\u00f3n Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Ind\u00edgenas. <\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity is-style-dots\"\/>\n\n\n\n<p class=\"abstract\"><em>Xilonen Mar\u00eda del Carmen Luna Ruiz<\/em> Doctora en Antropolog\u00eda Social, maestra en Antropolog\u00eda Social por la Escuela Nacional de Antropolog\u00eda e Historia (<span class=\"small-caps\">enah)<\/span> y licenciada en Etnomusicolog\u00eda por la <span class=\"small-caps\">fam, unam<\/span>. Adscrita para una estancia posdoctoral en el Departamento de Antropolog\u00eda de la <span class=\"small-caps\">uam<\/span>-Iztapalapa\/<span class=\"small-caps\">conahcyt<\/span>. Su tesis doctoral se enfoca en un estudio de la antropolog\u00eda de los sentidos: los modos de escucha entre expertos ceremoniales <em>wixaritari<\/em>. Es autora en coautor\u00eda de la colecci\u00f3n Culturas Musicales de M\u00e9xico, vols. <span class=\"small-caps\">i<\/span> y <span class=\"small-caps\">ii<\/span>, Secretar\u00eda de Cultura. Ha publicado diversos art\u00edculos y coordinado libros y fonogramas para instituciones acad\u00e9micas y de gobierno. Ha desempe\u00f1ado diversos cargos p\u00fablicos a trav\u00e9s de los a\u00f1os apoyando a los pueblos ind\u00edgenas de M\u00e9xico. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A fronteira s\u00f4nica \u00e9 um estado sens\u00edvel. \u00c9 a percep\u00e7\u00e3o de uma presen\u00e7a corp\u00f3rea de sonoridades que circulam no espa\u00e7o-tempo: a\u00e7\u00f5es, emo\u00e7\u00f5es e comportamentos. Os especialistas em cerim\u00f4nias Wixaritari de Tierra Azul se identificam com a palavra 'enierika: visio-audiciones ou audito-visiones (nierika) no interst\u00edcio auditivo divino liminar, em demanda das analogias da hist\u00f3ria ancestral e da pr\u00e1tica ritual. O renascimento da vida \u00e9 tomar posse do controle e da perman\u00eancia das chuvas, para consumar os ciclos de escurid\u00e3o-luz. Por meio da cosmopol\u00edtica, a iconicidade s\u00f4nica divina interv\u00e9m nas fronteiras territoriais agr\u00e1rias, na defesa do territ\u00f3rio cosmog\u00f4nico e no controle das diverg\u00eancias ancestrais. <\/p>","protected":false},"author":4,"featured_media":38534,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[279],"tags":[1202,1199,1204,1200,1205,1201,344],"coauthors":[551],"class_list":["post-38522","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-279","tag-enierika","tag-antropologia-de-los-sentidos","tag-cosmopolitica","tag-frontera-sonica","tag-liminalidad","tag-nierika","tag-wixarika","personas-del-carmen-luna-ruiz-xilonen-maria","numeros-1187"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v22.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La frontera s\u00f3nica de los expertos ceremoniales wixaritari &#8211; Encartes<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"La frontera s\u00f3nica es un estado sensible. 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