{"id":36907,"date":"2023-03-21T03:32:35","date_gmt":"2023-03-21T03:32:35","guid":{"rendered":"https:\/\/encartes.mx\/?p=36907"},"modified":"2023-11-16T17:57:43","modified_gmt":"2023-11-16T23:57:43","slug":"hernandez-coronavirus-otomies-enfermedad-rituales-cosmopolitica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encartes.mx\/pt\/hernandez-coronavirus-otomies-enfermedad-rituales-cosmopolitica\/","title":{"rendered":"\"Se Deus n\u00e3o diz, n\u00f3s n\u00e3o morremos\": cr\u00f4nica multim\u00eddia do cerco cerimonial Otomi contra a covid-19"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Resumen<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">La percepci\u00f3n sobre el covid-19 de los pueblos otom\u00edes estuvo marcada desde su propia experiencia hist\u00f3rica frente a las enfermedades ex\u00f3genas desde la \u00e9poca colonial y hasta nuestros d\u00edas. Ante la llegada de la pandemia y la falta de informaci\u00f3n precisa, los especialistas rituales, lo mismo en la sierra de las Cruces y Montealto (Estado de M\u00e9xico) como en la Sierra Norte de Puebla, se vieron empujados a identificarla, determinar su origen y, desde su competencia ritual, darle cuerpo y rostro para combatirla con m\u00e1s eficiencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"en-title\"><span class=\"small-caps\">\u201cif god doesn\u2019t pronounce it, we don\u2019t die\u201d: multimedia chronicle of the otom\u00ed ceremonial circle against covid-19<\/span><\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">The Otom\u00ed peoples\u2019 perception of covid-19 was marked by their historic experience facing exogenous illnesses from the colonial period to the present day. In the face of the arrival of the pandemic and a lack of precise information, ritual specialists both in the Sierra de las Cruces and Sierra de Montealto (in Mexico state) and in the Sierra Norte de Puebla were driven to identify it, determine its origin, and, using their ritual proficiency, give it a body and a face in order to battle it with greater efficacy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Keywords: covid-19, otom\u00edes, sickness, ritual specialists, dreams, cosmopolitics.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-accent-background-color has-accent-color is-style-dots\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Advertencia<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">En marzo del a\u00f1o 2020, el confinamiento por el covid-19 me oblig\u00f3 a valorar la posibilidad de mantener activo o suspender el trabajo etnogr\u00e1fico que llevo a cabo desde hace una d\u00e9cada y media en pueblos de origen otom\u00ed. Al consultar a uno de mis interlocutores m\u00e1s cercanos, obtuve la siguiente respuesta: \u201c\u2013Si tienes miedo mejor ni vengas. \u00bfO a poco ya no conf\u00edas en el Due\u00f1o del Mundo?\u201d. Ante esta respuesta, decid\u00ed no tener miedo. Esta cr\u00f3nica multimedia, en forma de documental, es fruto de esa (ir)responsable decisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"\u201cSi dios no dice, no morimos\u201d | Cr\u00f3nica multimedia del cerco ceremonial otom\u00ed contra el covid-19\" width=\"580\" height=\"326\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/qTRmIbz996c?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conocer: personificar<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap abstract\">Desde finales de 2019, un ej\u00e9rcito de epidemi\u00f3logos, vir\u00f3logos y otros expertos del campo de la ciencia m\u00e9dica se afanaron en sus laboratorios de alta especialidad, buscando comprender el origen, desarrollo y mutaciones que llevaran a encontrar en un tiempo r\u00e9cord las posibles vacunas contra el covid-19. Al mismo tiempo, en muchas regiones del planeta surgieron poderosos movimientos antivacunas, y en no pocos pa\u00edses se libraron duras batallas callejeras contra las medidas de confinamiento y restricciones de la movilidad de las personas (pero no de las mercanc\u00edas). Las teor\u00edas de la conspiraci\u00f3n convivieron con muy oportunas reflexiones sobre la biopol\u00edtica y la necropol\u00edtica asociadas al manejo del virus y la crisis global que su aparici\u00f3n trajo consigo (Amadeo, 2020). El mundo se vio inmerso en el \u201cpensamiento m\u00e1gico\u201d (Gusterson, 2020), combatido con denuedo por \u201clos cient\u00edficos\u201d, aparentes due\u00f1os de los (muy limitados) saberes disponibles sobre el virus, el cual result\u00f3 un eficaz acicate: sin duda alguna, el covid-19 result\u00f3 algo (o alguien) \u201cbueno para pensar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras en los laboratorios de los centros de investigaci\u00f3n o en los de las empresas farmac\u00e9uticas, los expertos laboraban con frenes\u00ed, otros especialistas (espec\u00edficamente chamanes y otros especialistas rituales) trabajaron en sus propios laboratorios, es decir, en los cerros, las cuevas y los oratorios, buscando entender una peste cuyo origen proven\u00eda \u2013en sus propias palabras\u2013 del mundo no-ind\u00edgena. Durante varios meses, aquellos hicieron grandes esfuerzos para discernir al virus, siguiendo con rigor los m\u00e9todos de su propia \u201cciencia de lo concreto\u201d (L\u00e9vi-Strauss, 1964: 42). Con su trabajo, parec\u00edan dialogar con la intuici\u00f3n propuesta por Eduardo Viveiros de Castro sobre que en Occidente \u201cconocer es objetivar\u201d, mientras que para el chamanismo amerindio \u201cconocer es personificar\u201d (2004: 43); as\u00ed, la tenacidad puesta en la tarea de otorgar <em>personeidad<\/em> al covid-19, a trav\u00e9s de sue\u00f1os, visiones, trances y rituales de adivinaci\u00f3n, no apareci\u00f3 como una tarea ni epistemol\u00f3gica ni cosmopol\u00edticamente menor: literalmente, a muchos pueblos ind\u00edgenas se les iba la vida en esta urgente identificaci\u00f3n, como lo escrib\u00ed en un texto muy reciente (Hern\u00e1ndez D\u00e1vila y Pe\u00f1a, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p>Entiendo aqu\u00ed por cosmopol\u00edtica la reflexi\u00f3n que parte de Isabelle Stengers (1997) y retomada por Montserrat Ca\u00f1edo Rodr\u00edguez (2013) en una compilaci\u00f3n de textos al respecto. La cosmopol\u00edtica no parte de un universalismo exento de conflictos, sino<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">de la diferencia cualitativa en los modos de existencia y de las pr\u00e1cticas de conocimiento vinculadas a ellos y asociadas a actores distintos en lugares diferentes. En otras palabras, parte de la constataci\u00f3n de ontolog\u00edas plurales sobre las que se plantea una pregunta pol\u00edtica, la de sus modos de coexistencia, asumiendo que las diferencias nunca pueden ser del todo pacificadas (Ca\u00f1edo, 2013: 10).<\/p>\n\n\n\n<p>Invito al lector a acercarse al material etnogr\u00e1fico. Durante la Semana Santa del 2020, en las monta\u00f1as de la Sierra Norte de Puebla, un <em>b\u00e4di<\/em> ampliamente conocido dentro y fuera de su comunidad, San Pablito, Pahuatl\u00e1n, logr\u00f3 (ejerciendo su don cham\u00e1nico) <em>ver el rostro <\/em>y <em>escuchar<\/em> <em>la voz <\/em>de lo que \u00e9l denomin\u00f3 <em>cororin <\/em>(covid-19) en un sue\u00f1o, que en realidad fue una <em>pesedia (<\/em>pesadilla); su nombre es Alfonso Margarito Garc\u00eda T\u00e9llez, quien adem\u00e1s est\u00e1 reconocido como un competente recortador de papel, habilidad cultivada desde hace d\u00e9cadas. Adem\u00e1s, don Alfonso Margarito es coautor de al menos dos trabajos acad\u00e9micos (Garc\u00eda T\u00e9llez y D\u00edez Barroso, 2012; Garc\u00eda T\u00e9llez, 2018). Estos recortes personifican, dan cuerpo tanto a las semillas como a los due\u00f1os del monte y del agua, los meteoros y los depredadores nocturnos y los malos aires; en ellos se especifica el <em>nzaki<\/em> (la fuerza) de cada existente. Los recortes son elementos esenciales en el <em>costumbre <\/em>y otros rituales terap\u00e9uticos de otom\u00edes, nahuas y tepehuas (Galinier, 1990: 292 y ss.; Heiras, 2010; Trejo <em>et al<\/em>., 2014). El cat\u00e1logo de este arte es tan vasto que han hecho falta generaciones de investigadores para informarnos de su gozosa complejidad, desde las publicaciones pioneras de Hans Lenz (1948) y Bodil Christensen y Samuel Mart\u00ed (1971), y no es este el espacio m\u00e1s adecuado para extenderse en este complejo y ampl\u00edsimo tema. Sin embargo, a pesar de su habilidad con las tijeras, Alfonso Margarito no recort\u00f3 al <em>cororin <\/em>con ellas, sino que lo dibuj\u00f3 con pinceles sobre papel de jonote: tan v\u00edvido fue el sue\u00f1o que consigui\u00f3 proyectar sus facciones, ropa, cuerpo y atributos con precisi\u00f3n, y consignar \u2013y fijar\u2013 su palabra. Fue as\u00ed como la voz y el rostro del <em>cororin <\/em>pasaron del registro on\u00edrico a ser plasmados en un mismo texto, de la manera en que Carlo Severi (2004) describi\u00f3 lo que denomin\u00f3 \u201cobjetos-quimera\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, a m\u00e1s de 200 kil\u00f3metros de distancia hacia el sur y en otras monta\u00f1as tambi\u00e9n habitadas por otom\u00edes, un grupo de <em>m\u00ebfi<\/em> (palabra que se traduce como \u201ctrabajador\u201d o, con m\u00e1s precisi\u00f3n, como \u201cpe\u00f3n\u201d) se congreg\u00f3 para la fiesta grande de la Asunci\u00f3n de la Virgen el 15 de agosto del 2020, en el oratorio ubicado en la cima del cerro de La Campana, situado en el l\u00edmite de los municipios de Huixquilucan y Lerma, en el Estado de M\u00e9xico. En la madrugada, el Se\u00f1or del Divino Rostro (llamado tambi\u00e9n <em>Mixenthe<\/em>, el jaguar del monte) <em>tom<\/em>\u00f3 el cuerpo de una de sus trabajadoras quien, en trance, prest\u00f3 su cuerpo y voz a esta deidad. A pesar de la torrencial lluvia que se abat\u00eda sobre el monte, el Due\u00f1o del Mundo orden\u00f3 a los <em>m\u00ebfi <\/em>representar una batalla celestial en la cima del cerro. Pidi\u00f3 que se tomara la corona de plata de la antigua cruz de piedra que lo representa y que se resguarda en una vitrina protegida por paredes de vidrio. Orden\u00f3 tambi\u00e9n coger las palmas benditas para blandirlas como espadas vegetales, cuya funci\u00f3n era limpiar el aire y decapitar al virus. As\u00ed, acompa\u00f1ados de la m\u00fasica del viol\u00edn, los <em>m\u00ebfi<\/em> dieron una vuelta en sentido lev\u00f3giro al mundo (es decir, al contorno exterior del oratorio) y, bailando, ahuyentaron la peste, enfrentando \u201cla corona de Cristo a la del coronavirus\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A estas reyertas rituales se sumaron, en esos meses fat\u00eddicos, otras labores terap\u00e9uticas: en alg\u00fan rinc\u00f3n de esta sierra, la sirena due\u00f1a del agua (llamada <em>Minthe,<\/em> en otom\u00ed) tom\u00f3 el cuerpo de una reconocida curandera del pueblo de San Pedro Abajo, Temoaya, e hizo saber al mundo que el remedio contra la epidemia era beber el agua sagrada de los manantiales que surgen de las entra\u00f1as del monte: \u201cagua pura contra la gripa\u201d. En el piedemonte entre Huixquilucan y Naucalpan (tambi\u00e9n en el Estado de M\u00e9xico) otra mujer, <em>mayora<\/em> de un oratorio parental en San Francisco Ayotuxco, recibi\u00f3 en sue\u00f1os la visita de Jesucristo, quien le manifest\u00f3 su enojo con la humanidad a causa de la violencia: ni\u00f1as o mujeres violadas, asesinadas o desaparecidas, desgracias que ofenden sobremanera a su madre, la Virgen, \u201cquien tambi\u00e9n es mujer y madre\u201d. La <em>mayora <\/em>continu\u00f3 compartiendo el mensaje de Jesucristo: \u201climpiar\u00e9 con mi corona la mitad de esta casa\u201d, equiparando las muertes por el covid-19 a una suerte de purificaci\u00f3n sacrificial de la Tierra. Esa misma mujer transmiti\u00f3 la recomendaci\u00f3n de Jesucristo de no atender los llamados del gobierno para asistir a los hospitales, e invit\u00f3 a que, ante la m\u00ednima sospecha de gripa, se consumieran miel, c\u00edtricos y ajo, como medicinas \u201cde Dios\u201d contra una enfermedad que proviene del mundo de los <em>mbehes <\/em>y <em>katrinas<\/em>, que es como se denomina en estas monta\u00f1as a los mestizos y mestizas. \u201cEl covid-19 es tambi\u00e9n una enfermedad que mandaron del cielo porque la Tierra ya no aguanta a tanta gente\u201d, sostiene Andr\u00e9s Trejo, un viejo <em>m\u00ebfi<\/em> de la monta\u00f1a de Huitzizilapan. \u201cEsa enfermedad vino de otro lado, de lejos, en los helic\u00f3pteros que pasan en la noche, regando su agua mala sobre los pueblos\u201d, remata. Don Andr\u00e9s se reuni\u00f3 con otros tantos <em>m\u00ebfi<\/em> para pedir a los santos, v\u00edrgenes y cristos que protegieran a los pueblos, con su manto sagrado, de estos sobrevuelos nocturnos de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas experiencias nos remiten al trabajo de Jacques Galinier quien, en su libro <em>Una noche de espanto. Los otom\u00edes en la oscuridad <\/em>(2016), puso ante nuestros ojos la pertinencia de la etnograf\u00eda del nect\u00edmero en el mundo otom\u00ed. Y si bien los ejemplos pueden multiplicarse, lo fundamental salta a la vista: lo mismo la <em>pesedia<\/em> que experiment\u00f3 Alfonso Margarito en la Sierra Norte de Puebla, que las batallas que libraron de madrugada los <em>m\u00ebfi <\/em>de las monta\u00f1as que dividen a la Ciudad de M\u00e9xico del valle de Toluca, la peste es un elemento aciago, funesto y de naturaleza nocturna. La noche era su elemento, su medio natural: registr\u00e9 informaciones acerca de sitios en donde se colocaron guardias vecinales en los manantiales comunitarios, temerosos de que \u201cel gobierno\u201d los contaminara durante la oscuridad con la nueva enfermedad. En el pensamiento otom\u00ed, el campo sem\u00e1ntico de la pandemia confirma que esta fue y sigue siendo un ser de la noche de car\u00e1cter expiatorio y sacrificial, dotado de un halo de renovaci\u00f3n profil\u00e1ctica de tinte predatorio, semejante a otros seres que pueblan el mundo oscuro en amplias regiones de la Am\u00e9rica ind\u00edgena.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Combatir al virus, atrincherados en los cerros<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">\u00bfC\u00f3mo se percibi\u00f3, narr\u00f3 y confront\u00f3, en la experiencia otom\u00ed, una pandemia en el mundo global, mundo al que tambi\u00e9n sin duda pertenecen? Durante estos a\u00f1os comprob\u00e9 en los pueblos de la sierra de Las Cruces y Montealto que en la memoria de algunos de ellos a\u00fan queda el recuerdo del \u201cmal caliente\u201d, uno de los tantos nombres que recibi\u00f3 la as\u00ed llamada \u201cgripa espa\u00f1ola\u201d, es decir, la influenza que se abati\u00f3 sobre el planeta entre 1918 y 1919. Uno de esos recuerdos fue compartido, con turbaci\u00f3n y sollozos, por don Andr\u00e9s Pablo, vecino de San Francisco Mag\u00fa, Estado de M\u00e9xico. Su testimonio sostiene que \u201clos que enterraban hoy eran enterrados ma\u00f1ana. Y luego de que el pueblo se vaci\u00f3 por la gripa, nacieron en las milpas unos elotes grandes, grandes, como nunca se hab\u00edan visto. Pero, \u00bfya para qu\u00e9? La gente ya se hab\u00eda muerto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como el <em>cocoliztli,<\/em> el <em>matlaz\u00e1huatl<\/em> o cualquier otro tipo de epidemia, el covid-19 se present\u00f3 ante la mirada otom\u00ed no solo como un asunto meramente cl\u00ednico y de salud p\u00fablica: qued\u00f3 demostrado una vez m\u00e1s que todos los virus proven\u00edan de las alteridades predatorias con quienes las comunidades conviven, generalmente con desaz\u00f3n, desde hace siglos y que, en el contexto actual, se identifican con los intereses econ\u00f3micos que destruyen el bosque, los manantiales y la fauna. \u201cLa Tierra llora, grita de dolor\u201d, sentenciaba la Virgen de Guadalupe en su advocaci\u00f3n de due\u00f1a del agua, en su manantial del cerro de La Tablita de Temoaya en los d\u00edas de inicio del confinamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia marzo del 2020, el complejo sistema de fiestas patronales, circuitos ceremoniales, carnavales y peregrinaciones en la sierra de Las Cruces y Montealto estaba en marcha. Adem\u00e1s, en esta regi\u00f3n existe un quincunce de cerros en cuyas cimas hay capillas que alojan a las \u201ccruces con cara\u201d (en otom\u00ed <em>hmi p\u2019onti<\/em>), que son el Divino Rostro. Cada cerro tiene su propio Divino Rostro que delimita un territorio que se extiende sierra adentro y hacia el valle de Ixtlahuaca: esta dimensi\u00f3n sagrada del espacio concuerda con lo propuesto por Barabas en un brillante an\u00e1lisis sobre la etnoterritorialidad sagrada en Oaxaca (2006). Los <em>m\u00ebfi <\/em>sostienen que los cinco cerros delimitan al cuerpo de Cristo: la cabeza est\u00e1 en el cerro de La Campana (Huixquilucan), mientras los brazos se encuentran en Hueyamelucan (Ocoyoacac) y Ayotuxco (Huixquilucan). El vientre-coraz\u00f3n se halla en el cerro de La Ver\u00f3nica (Zacamulpa y Xochicuautla, Lerma) y los pies en Tepexpan, Jiquipilco, poblaciones ubicadas en el Estado de M\u00e9xico. Los cerros y los cristos que en ellos viven forman una fratr\u00eda en la que interviene, tambi\u00e9n como hermana, la Virgen de Guadalupe. Las redes del parentesco divino reordenan a la sociedad humana: en efecto, los <em>m\u00ebfi <\/em>(que son compadres entre s\u00ed), una vez confirmada su elecci\u00f3n divina, contraen matrimonio con el Divino Rostro y, gracias a esta alianza conyugal, dan su cuerpo al Se\u00f1or y Se\u00f1ora del monte (quienes carecen de cuerpo). Es as\u00ed como los dioses logran hablar y ser escuchados en el mundo solar mediante un trance llamado <em>servicio, <\/em>de clara marca nocturna: \u201cel <em>servicio<\/em> es un sue\u00f1o, es dormirse para que Dios hable por el cuerpo de una\u201d, sostiene una <em>m\u00ebfi<\/em> de Ameyalco. Fue mediante los <em>servicios <\/em>que el Divino Rostro y la Virgen de Guadalupe hicieron saber su postura en la lucha contra el covid-19. Y si bien se deslindaron del origen de la peste, prometieron hacer lo necesario para salvaguardar a sus hijos e hijas \u201cy a la Tierra entera\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es preciso anotar tambi\u00e9n que, al inicio de la pandemia, el escepticismo de las comunidades ind\u00edgenas en el Estado de M\u00e9xico se mantuvo activo y en cada una de ellas corri\u00f3 la versi\u00f3n de que la enfermedad o bien no exist\u00eda o, por el contrario, proven\u00eda del gobierno \u201cpara acabar con los viejitos\u201d. \u201cEl [curar el] covid no es trabajo del Divino Rostro. Eso lo inventaron los pol\u00edticos\u201d, era una frase com\u00fan de escuchar en los pueblos. La peste no ven\u00eda de Dios: durante la fiesta de la Sant\u00edsima Trinidad de 2020 y, mediante un <em>servicio<\/em>, el Divino Rostro dijo que \u201cesta gripa, este virus no es nada en comparaci\u00f3n a lo que el mundo ver\u00e1 cuando suelte a mis jinetes del Apocalipsis\u201d. Y prosigui\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Ah\u00ed s\u00ed ver\u00e1n el fin del mundo, porque mis enviados no distinguir\u00e1n a viejos de j\u00f3venes, a hombres de mujeres: mi espada barrer\u00e1 por igual a todos, y de eso nadie sabe ni el d\u00eda ni la hora. Mi machete barrer\u00e1 el mundo. Habr\u00e1 hambre y sequ\u00eda, mucha l\u00e1grima tirar\u00e1n sus ojos. Pero eso no ser\u00e1 ahora. Por eso les digo que quien conf\u00ede en m\u00ed seguir\u00e1 vivo. Por eso no dejen de venir a verme, de darme mi regalo, mi platito, mi comida.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante la claridad de este mandato, los <em>m\u00ebfi <\/em>sab\u00edan que dejar de subir a los cerros a mantener y sustentar a los dioses era una mala decisi\u00f3n. Si los curas se atrincheraban en sus templos y transmit\u00edan sus misas por Facebook, aquellos no ten\u00edan opci\u00f3n: si quer\u00edan seguir sosteniendo al mundo con vida, era preciso mantener el trabajo ritual, a pesar de las advertencias del gobierno de cerrar incluso las capillas y cuevas de los cerros. \u201cNo saben lo que hacemos, mejor que ni se enteren, pero estamos haciendo su trabajo mejor nosotros que el gobierno en curar a la gente\u201d, dec\u00edan con orgullo los <em>m\u00ebfi <\/em>de Ameyalco.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Entrar al sue\u00f1o, ver al <em>cororin<\/em>, y volver al mundo para contarlo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Llegados a este punto es preciso se\u00f1alar que mi capacidad etnogr\u00e1fica no alcanza, ni medianamente, el territorio de la Sierra Norte de Puebla o la regi\u00f3n contigua de la Huasteca meridional. La literatura etnogr\u00e1fica de la regi\u00f3n es, por fortuna, muy extensa desde hace d\u00e9cadas. Sin entrar en controversias in\u00fatiles, mencionar\u00e9 como referencia los trabajos ya cl\u00e1sicos de James Dow (1974), Jacques Galinier (1990) o Guy Stresser P\u00e9an (2011), y m\u00e1s recientemente los trabajos de Israel Lazcarro (2008), Carlos Heiras (2010), Trejo Barrientos <em>et al.<\/em> (2014) o los publicados por la <em>Revista de Estudios Otopames<\/em>. Es preciso anotar adem\u00e1s que, espec\u00edficamente sobre San Pablito Pahuatl\u00e1n, Puebla, existen los trabajos imprescindibles de Libertad Mora (2008, 2011). Pero, junto con la literatura antropol\u00f3gica, apelo a lo que signific\u00f3 para m\u00ed conocer a don Alfonso Margarito, h\u00e1bil recortador de papel y, como dije al inicio de este texto, distinguido <em>b\u00e4di<\/em> otom\u00ed. La ocasi\u00f3n sobrevino cuando en una publicaci\u00f3n en su red social de Facebook, el etn\u00f3logo Iv\u00e1n P\u00e9rez T\u00e9llez solicit\u00f3 ayuda para don Alfonso, quien completaba sus ingresos con la venta de artesan\u00edas, tanto en papel recortado o pintado como con accesorios de chaquira. Como era evidente, con la pandemia sus ingresos hab\u00edan mermado y cualquier ayuda ser\u00eda bienvenida. Es justo advertir que a este colega debemos tambi\u00e9n una aguda reflexi\u00f3n sobre el tema que nos ocupa (P\u00e9rez T\u00e9llez, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p>Las conversaciones con el <em>b\u00e4di <\/em>conduc\u00edan siempre al mismo rumbo: sus sue\u00f1os con el <em>cororin<\/em>, las oscuras intenciones de los reyes chinos, japoneses y africanos, \u201cadoradores de dioses que son animales salvajes\u201d para \u201cchingarse al Cristo\u201d, las ingratas tareas de los m\u00e9dicos que mataban gente para dar comida al diablo, la ausencia del miedo entre los otom\u00edes en contraparte del terror con el que viv\u00edan los mestizos, etc. A\u00f1os antes, Pierre Deleage y Jacques Galinier (2013) hab\u00edan llamado nuestra atenci\u00f3n de la forma en que este <em>b\u00e4di <\/em>hab\u00eda pasado del recorte en papel de jonote al dise\u00f1o de sus propios libros (c\u00f3dices), en donde la palabra escrita conviv\u00eda con la materialidad ic\u00f3nica de los recortes. Estos libros formaban un conjunto \u201ccan\u00f3nico\u201d de cuatro vol\u00famenes a los que se agreg\u00f3 uno m\u00e1s, justo sobre el coronavirus.<\/p>\n\n\n\n<p>He se\u00f1alado que Alfonso Margarito no recort\u00f3 \u2013pero s\u00ed dibuj\u00f3 con pinceles\u2013 al <em>cororin<\/em>, agreg\u00e1ndole adem\u00e1s textos con informaci\u00f3n hondamente sugestiva. Es as\u00ed como surgieron los denominados por m\u00ed <em>Papeles de la pandemia<\/em>. Estos son el resultado de trasvasar un sue\u00f1o al papel, son el paso de la experiencia y las impresiones on\u00edricas a la pl\u00e1stica material en papel de jonote y coloreados, siempre acompa\u00f1ados de un texto escrito por don Alfonso, al mismo tiempo onironauta, pintor y amanuense.  \u00bfQu\u00e9 persisti\u00f3 del sue\u00f1o de don Alfonso en sus <em>Papeles<\/em>? Un resumen de todas las variantes (don Alfonso ha pintado no menos de cincuenta versiones de los <em>Papeles<\/em>) podr\u00eda ser la siguiente: la versi\u00f3n gubernamental del covid-19 es una \u201cmentira\u201d; es decir, es cierto que el virus es una enfermedad, pero es tambi\u00e9n un conjunto de tres <em>existentes<\/em> nefastos, dotados de una agencia que va m\u00e1s all\u00e1 del mero tema cl\u00ednico. Estos personajes son la \u00c1njela [<em>sic<\/em>] <em>del Infierno<\/em>, quien est\u00e1 acompa\u00f1ada del <em>Presidente del Infierno<\/em> y del <em>Presidente del Purgatorio<\/em>, protagonistas recurrentes en los recortes de curaci\u00f3n como malos aires a los que es menester alimentar y despu\u00e9s alejar del mundo humano. Esta maligna trinidad fue enviada (como diplom\u00e1ticos del inframundo) por los reyes chinos y japoneses, quienes adoran a animales salvajes y que pretenden debilitar al Cristo, a su ley y a la Biblia. Infiltrados en M\u00e9xico y en los pa\u00edses cristianos, la mal\u00e9vola triada orden\u00f3 a los m\u00e9dicos (blancos y mestizos) y enfermeras de los hospitales de M\u00e9xico matar a la gente y as\u00ed procurar al diablo \u201ccarne de ind\u00edgena cristiano sabroso\u201d. En este marco, solo los mestizos tienen miedo y tapan su boca. Pero la gente ind\u00edgena de San Pablito no manifiesta miedo. En los <em>Papeles<\/em> esta valent\u00eda se extiende al actual presidente de M\u00e9xico, Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador, quien tampoco se cubre la boca \u201cporque es ind\u00edgena y se cuelga sus <em>uevos <\/em>[<em>sic<\/em>]\u201d. En este asunto, don Alfonso Margarito es insistente: los ind\u00edgenas \u201cson chingones\u201d, viven sin miedo. Solo los mestizos demuestran cobard\u00eda, incluso los curas y los obispos, quienes tapan su boca por temor.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde los primeros <em>Papeles<\/em> elaborados en el 2020 y hasta los m\u00e1s recientes, la narrativa fue adquiriendo matices que la confirman y enriquecen. En cierto momento, su autor hace decir al tr\u00edo maligno que ya pisaron Roma y Tierra Santa (una alusi\u00f3n a la expansi\u00f3n del virus por todo el mundo) y en algunos consigna que una eficaz cura contra el <em>cororin<\/em>, una vez escuch\u00e1ndolo acercarse a las casas, es quemar chile seco que lo ahuyenta por su olor penetrante. En alg\u00fan momento, Alfonso Margarito sostiene que los chinos se quieren adue\u00f1ar del mundo para vender sus mercanc\u00edas. Otra idea reiterada (compartida con los otom\u00edes del Estado de M\u00e9xico) en los <em>Papeles<\/em> es la certeza de que para los otom\u00edes la muerte no es algo que llegue solo mediante una enfermedad y depende de Dios:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">eyo(s) (los indios) dicen que ya sabemos que vamos a morir todos cuando ya dise dios, vamos a morir <br>si dios no dice, no morimos<br>dice los pueblos ind\u00edjeno [<em>sic<\/em>]: <em>est\u00e1n m\u00e1s vivo(s) los cabrones ind\u00edgena(s)<br><\/em> los pueblos mestiso son miedosos(s) igual los sacerdotes. <br>indijena cree al viento, cree al agua, cree madre tierra y cree en Cristo y Virgen.<\/p>\n\n\n\n<p>Los rostros, miradas, gestos y cuerpos de esta trinidad recuerdan aquellas \u201cantropolog\u00edas del miedo\u201d y los siempre vislumbrados regresos de monstruos (Pratt, 2007; Fern\u00e1ndez Ju\u00e1rez y Pedrosa, 2008). No hay escapatoria: si la epidemia es vista por los otom\u00edes como resultado de la envidia y la guerra entre dioses de diverso origen, la apelaci\u00f3n a Cristo y a la Virgen como sin\u00e9cdoques de la Tierra y de lo verdaderamente humano recuerda que el cristianismo es, para el mundo otom\u00ed, m\u00e1s una cosmopol\u00edtica \u2013una constante negociaci\u00f3n entre existentes que necesitan coexistir\u2013 que una religi\u00f3n en su forma grecolatina.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><em>Finale<\/em>: un miedo dif\u00edcil de contener<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Con el paso del tiempo, desde marzo del 2020, los esfuerzos de los especialistas rituales otom\u00edes por identificar y clasificar al covid-19 dieron resultados; en primer lugar, lo ubicaron como <em>algo <\/em>suficientemente perjudicial como para ignorarlo y despu\u00e9s como <em>alguien <\/em>de quien era preciso conocer su voz, rostro y origen<em>.<\/em> Si en algo coincidieron los especialistas rituales otom\u00edes lo mismo en el Estado de M\u00e9xico que en la Sierra Norte de Puebla, fue en indicar el poder del miedo. \u201cLo que mata a la gente es el miedo, no la gripa\u201d, escuch\u00e9 decir en varias ceremonias. Por ejemplo, en Temoaya, la Virgen de Guadalupe, mediante un <em>servicio,<\/em> dijo que \u201cle dol\u00eda que sus hijos creyeran m\u00e1s en los doctores y enfermeras\u201d (los <em>mbuehes <\/em>y <em>katrinas<\/em>, \u201cgente de la ciudad\u201d) que en ella, y que le lastimaba que no se reconociera que la salud proviene de los remedios que aquella dictaba: \u201custedes \u2013dijo a los presentes en el oratorio\u2013 conf\u00edan m\u00e1s en los doctores. Maldito el hombre que conf\u00eda en el hombre\u201d. El <em>servicio <\/em>se cerr\u00f3 con una frase que parafrasea aquella que la Guadalupana dijo a Juan Diego en el Tepeyac: \u201c\u00bfQu\u00e9 no estoy yo aqu\u00ed?, \u00bfQu\u00e9 no me ven a m\u00ed que soy su madre, su doctora, su salud?\u201d. En la cima de los cerros de La Campana y La Ver\u00f3nica, los fieles del Divino Rostro insist\u00edan una y otra vez en que \u201cMuere quien Dios quiere que muera. Se salvar\u00e1n sus hijos, los que tienen fe y confianza, los que le dan su regalo y quienes suben con fe para pedir la salud. Qu\u00e9 doctores ni qu\u00e9 hospitales. \u00a1\u00c9l, y s\u00f3lo \u00e9l sabe el d\u00eda y la hora! \u00a1\u00c9l sabe los remedios, las medicinas, lo que hay que hacer!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que, al menos en el Estado de M\u00e9xico, la ansiedad y el terror s\u00ed hicieron mella de una poblaci\u00f3n otom\u00ed que siempre se supo vulnerable. En efecto, los pueblos de la monta\u00f1a proveen de mano de obra a la industria de la construcci\u00f3n y manufacturera de los valles de M\u00e9xico y Toluca, as\u00ed como de otros oficios que no pudieron detenerse durante la pandemia. Una cantidad importante de obreros, alba\u00f1iles, yeseros, carpinteros, empleadas dom\u00e9sticas, personal de seguridad o intendencia, o bien abandon\u00f3 sus trabajos o fue temporalmente descansado en los mismos. Otros, en cambio, mantuvieron un ritmo de circulaci\u00f3n que muy pronto los expuso al virus. En los pueblos del cord\u00f3n serrano mexiquense muy pronto se esparcieron las noticias de contagios y fallecimientos de familias enteras por causa del covid-19.<\/p>\n\n\n\n<p>A estas muertes se sumaba, al interior de los mismos pueblos, un halo de mal aire y exclusi\u00f3n hacia los enfermos y sus parientes cercanos. En las doce comunidades y pueblos de Huitzizilapan se pidi\u00f3 por todos los medios posibles (inclusive por medio de las redes sociales) que se suspendiera el llamado \u201ctoque doble\u201d de campanas que anuncia un fallecimiento a la poblaci\u00f3n, por la sencilla raz\u00f3n de que estas repicaron d\u00edas enteros sin cesar, anunciando que la muerte hab\u00eda dejado de ser un episodio espor\u00e1dico en la poblaci\u00f3n, para instalarse como un hu\u00e9sped imposible de erradicar. Las campanas silenciadas marcaron la ruta del cese de rituales p\u00fablicos en los templos. El miedo parec\u00eda estar ganando la batalla.<\/p>\n\n\n\n<p>Una r\u00e1pida revisi\u00f3n al d\u00eda de hoy del mapa de incidencia y letalidad del virus del covid-19 en M\u00e9xico no deja lugar a dudas: la peste pint\u00f3 de rojo la totalidad del pa\u00eds; pero en ese sentido es importante a\u00f1adir que los sue\u00f1os, los trances y los cercos ceremoniales proporcionaron a los otom\u00edes una serie de respuestas para escuchar la voz de la enfermedad, verle la cara y oponerse a ella lo mismo con agua de manantiales, batallas nocturnas, humo de chiles quemados, miel, naranjas y limones, ajos y temazcales. Si la pandemia era, parafraseando a Galinier, una especie de \u201cpesadilla en acci\u00f3n\u201d, es posible sostener que las acciones de los <em>b\u00e4di<\/em> y los <em>m\u00ebfi <\/em>confirman la intuici\u00f3n de L\u00e9vi-Strauss, en el sentido de que \u201cla oposici\u00f3n entre el rito y el mito es la oposici\u00f3n entre el vivir y el pensar\u201d, esto es: \u201cla esencia del ritual es intentar reducir el pensamiento a lo vivido\u201d (1964: 609).<\/p>\n\n\n\n<p>El ciclo ritual del monte no se detuvo: si las misas se trasladaban a Facebook (por el miedo que paraliz\u00f3 a cientos o miles de curas en todo el mundo), los rituales en el cerro no pod\u00edan ni detenerse ni trasladarse a las redes sociales: era preciso dar cuerpo, recibir la palabra del cielo, sembrar en las cuevas sagradas, dar de comer a los dioses, venerar y bailar y cantar a las semillas. A veces fue ineludible alterar el ciclo clim\u00e1tico: los <em>m\u00ebfi<\/em> de Ameyalco decidieron retardar un poco la petici\u00f3n de lluvia y solicitar al Se\u00f1or de la Exaltaci\u00f3n de Xochicuautla (entidad que regula y gobierna el viento) que se mantuviera activo para alejar las nubes y prolongar un poco la sequ\u00eda estival, debido a que hab\u00edan escuchado que el covid-19 \u201cno resist\u00eda el calor\u201d. En contraparte, en la Sierra Norte de Puebla, como cada 24 de diciembre, en 2021 la ceremonia de bendici\u00f3n de las semillas se llev\u00f3 a cabo con la serenidad que la causa exig\u00eda: fui testigo de la forma en que decenas de familias llegaron hasta la Casa del Costumbre acompa\u00f1ados de las fotograf\u00edas de sus hijos e hijas migrantes en Estados Unidos, quienes esperaban ser bendecidos y no perder la protecci\u00f3n de los dioses del pueblo, en un a\u00f1o en el que las remesas llegadas desde el norte crecieron significativamente, justo en los tiempos pand\u00e9micos cuando los migrantes fueron declarados \u201ctrabajadores agr\u00edcolas esenciales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sigue la mata dando. Durante el mes de febrero de 2022, los pueblos de la sierra de las Cruces y Montealto concurrieron al carnaval otom\u00ed en Huitzizilapan. \u201cEl miedo no nos dobl\u00f3\u201d, me dijo Agust\u00edn Guti\u00e9rrez \u2013un joven otom\u00ed\u2013, quien sabe, sin embargo, que esta larga noche es una m\u00e1s de las que estos pueblos viven y han vivido desde siempre, y para las cuales hay que estar preparado: \u201cEl virus no nos mat\u00f3 porque en el monte siempre est\u00e1n las respuestas\u201d, concluye mientras acaricia al <em>G\u00fcero<\/em>, su perro, fiel compa\u00f1ero de andanzas en la vida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Amadeo, Pablo (ed.) (2020). <em>Sopa de Wuhan. Pensamiento contempor\u00e1neo en tiempo de pandemias, <\/em>Buenos Aires: <span class=\"small-caps\">aspo<\/span>. 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Territorio ind\u00edgena y percepci\u00f3n del entorno. <\/em>Lima: <span class=\"small-caps\">iwgia<\/span>, pp. 37-80.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-accent-background-color has-accent-color is-style-dots\"\/>\n\n\n\n<p class=\"abstract\"><em>Carlos Arturo Hern\u00e1ndez D\u00e1vila<\/em> es licenciado en Etnolog\u00eda, maestro y doctor en Antropolog\u00eda Social por la Escuela Nacional de Antropolog\u00eda e Historia (<span class=\"small-caps\">enah<\/span>). Ha sido coordinador de la Licenciatura de Etnolog\u00eda y subdirector de licenciaturas en la misma instituci\u00f3n. Su trabajo se concentra en el cristianismo otom\u00ed en el Estado de M\u00e9xico, as\u00ed como en la memoria visual de los pueblos obreros del valle de M\u00e9xico. Actualmente es profesor en el Departamento de Reflexi\u00f3n Interdisciplinaria en la Universidad Iberoamericana-Ciudad de M\u00e9xico, as\u00ed como en el Doctorado en Desarrollo Humano en la Universidad Motolin\u00eda del Pedregal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resumen La percepci\u00f3n sobre el covid-19 de los pueblos otom\u00edes estuvo marcada desde su propia experiencia hist\u00f3rica frente a las enfermedades ex\u00f3genas desde la \u00e9poca colonial y hasta nuestros d\u00edas. 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