{"id":35125,"date":"2021-09-20T21:10:12","date_gmt":"2021-09-20T21:10:12","guid":{"rendered":"https:\/\/encartes.mx\/?p=35125"},"modified":"2023-11-17T18:14:05","modified_gmt":"2023-11-18T00:14:05","slug":"bonfiglioli-danza-conquista-tlacoachistlahuaca-guerrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encartes.mx\/pt\/bonfiglioli-danza-conquista-tlacoachistlahuaca-guerrero\/","title":{"rendered":"Imagens da conquista em Tlacoachistlahuaca, Guerrero: uma das muitas hist\u00f3rias..."},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Resumen<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">La danza objeto de las im\u00e1genes presentadas en este ensayo fotogr\u00e1fico dialoga con muchas historias. Todo depende de d\u00f3nde, cu\u00e1ndo y para qui\u00e9n se danzan esas historias. Para los misioneros del siglo <span class=\"small-caps\">xvii<\/span>, los primeros impulsores, esta danza fue un medio para inculcar y celebrar la llegada de la nueva religi\u00f3n. Pero en el siglo <span class=\"small-caps\">xix<\/span>, con la independencia y m\u00e1s tarde con la victoria del ej\u00e9rcito juarista sobre los franceses, esa visi\u00f3n de los vencedores cambi\u00f3 de bando y con ello cambiaron tambi\u00e9n las danzas. Los maestros rurales tomaron el lugar de los misioneros y se volvieron protagonistas de una nueva forma de pensar y presentar el pasado; las primeras variantes proindigenistas comenzaron a ocupar el escenario o bien se mezclaron o convivieron con las variantes prohispanistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por obra de un tal Casimiro Jim\u00e9nez, oriundo probablemente del vecino estado de Oaxaca, una de esas variantes proindigenistas comenz\u00f3 a difundirse en la regi\u00f3n mixteco-amuzga de la Costa Chica de Guerrero, entre los a\u00f1os de 1910 y 1915. A mis amigos amuzgos les encant\u00f3 reconstruir su difusi\u00f3n en la regi\u00f3n, y en la actualidad \u00e9sta es la historia que m\u00e1s les interesa narrar. La otra, la historia contada por medio de la danza, tambi\u00e9n los enorgullece porque pese a la derrota, sus ancestros lucen por su valent\u00eda y por su resistencia. Espero que el conocedor y el especialista en estos temas puedan apreciar en las fotos que presento los ecos de estas historias cuyos protagonistas son seguramente mucho m\u00e1s numerosos de los que aparecen en la pantalla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Palabras claves: <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/pt\/tag\/amuzgos\/\" rel=\"tag\">amuzgos<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/pt\/tag\/antropologia-de-la-danza\/\" rel=\"tag\">antropolog\u00eda de la danza<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/pt\/tag\/antropologia-visual\/\" rel=\"tag\">antropolog\u00eda visual<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/pt\/tag\/historia-estructural\/\" rel=\"tag\">historia estructural<\/a><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"en-title wp-block-heading\"><span class=\"small-caps\">images of the conquest in tlacoachistlahuaca, Guerrero, a story out of many\u2026<\/span><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract en-text\">The dance that was the object of the images presented in this photographic essay converses with many stories. It all depends on where, when and for who these stories are danced for. For the 17th Century missionaries, its first promoters, this dance was a way to instill and celebrate the arrival of a new religion. However, in the 19th Century, with the Independence, and the later victory of Juarez\u2019s army on the French, that vision of the defeated changed sides and with this, dances also changed. Rural teachers took the place of the missionaries, spearheading a new way to think and present the past; the first pro-indigenous variants began taking the spotlight or they mixed or coexisted with the pro-Spaniard variants.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"en-text\">Thanks to a Casimiro Jim\u00e9nez, probably from the neighboring state of Oaxaca, one of these pro-indigenous variants began spreading in the Mixtecan-Amuzgan region of the Costa Chica de Guerrero, between 1910 and 1915. My Amuzgan friends loved to rebuild their culture dissemination process, and it is currently the story they most like to tell. The other story, the one told through dance, also makes them proud because, despite their defeat, their ancestors shine for their bravery and their resistance. I hope that people who are knowledgeable and specialist in these topics are able to see, in the photos I present, the echoes of these stories, with surely much more protagonists than those that show up on the screen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract en-text\">Keywords: anthropology of dance, visual anthropology, structural history, amuzgos.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/encartes.mx\/ensayos-fotograficos\/bonfiglioli-danza-conquista-tlacoachistlahuaca-guerrero-imagenes\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archive.org\/download\/enc-8-multimedia\/bonfiglioli-tlacoachistlahuaca-img-14.jpg\" alt=\"\"\/><\/a><figcaption><a href=\"https:\/\/encartes.mx\/ensayos-fotograficos\/bonfiglioli-danza-conquista-tlacoachistlahuaca-guerrero-imagenes\">Haz clic para ver el ensayo fotogr\u00e1fico <\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap abstract\">En los a\u00f1os noventa particip\u00e9 en un proyecto de investigaci\u00f3n colectivo sobre el g\u00e9nero de \u201cdanzas de conquista\u201d, del cual adem\u00e1s de un libro (J\u00e1uregui y Bonfiglioli, 1996) tambi\u00e9n deriv\u00f3 el estudio en profundidad de un caso particular: el de la Danza de la Conquista de M\u00e9xico en Tlacoachistlahuaca (Bonfiglioli, 2004), un municipio mestizo-amuzgo de la Costa Chica de Guerrero. Cito estos dos estudios porque es de ellos de los que abrevar\u00e9 para introducir y contextualizar las fotos que presentar\u00e9 en este ensayo.<\/p>\n\n\n\n<p>La Danza de la Conquista de M\u00e9xico comparte con otras danzas del mismo g\u00e9nero \u2013v\u00e9anse los casos de las Danzas de la Conquista de Guatemala, del Per\u00fa, o bien el caso de la Reconquista de Espa\u00f1a\u2013 una misma propuesta argumental y coreogr\u00e1fica, esto es, \u201cla formaci\u00f3n de dos grupos o bandos cuyo antagonismo se fundamenta \u2013por medio de la escenificaci\u00f3n de un combate\u2013 en la conquista, recuperaci\u00f3n o defensa de un territorio. A esto hay que agregarle: 1) el car\u00e1cter \u00e9tnico y religioso de los bandos en pugna y 2) el aspecto \u00e9pico-militar del conflicto<em>\u201d<\/em> (Bonfiglioli, 2004: 14).<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha dicho (Warman, 1968) con acierto que el antecedente de mayor peso en la conformaci\u00f3n de los primeros modelos novohispanos fue la danza de Moros y Cristianos, cuyo tema de mayor relevancia es la escenificaci\u00f3n danzada y teatralizada de la Reconquista de Espa\u00f1a. Los espa\u00f1oles la trajeron al continente americano con el prop\u00f3sito de celebrar y magnificar la nueva conquista con fines evangelizadores (Ricard, 1932; Foster, 1962). Para lograrlo \u2013o sea, para transformar esta danza en una danza de la Conquista de M\u00e9xico\u2013 fue necesario operar algunas sustituciones de protagonistas y realizar ciertas adaptaciones argumentales. La organizaci\u00f3n y direcci\u00f3n de esas escenificaciones estuvo en manos de los frailes misioneros, quienes en territorio americano las enriquecieron de elementos religiosos, pues con ellas no se trataba s\u00f3lo de teatralizar una conquista militar, sino y sobre todo una supremac\u00eda religiosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez el ejemplo m\u00e1s conocido de este per\u00edodo colonial, y seguramente el m\u00e1s antiguo, es el libreto de la Danza de la Conquista conocido como C\u00f3dice Gracida y escrito, al parecer, por frailes dominicos en el siglo <span class=\"small-caps\">xviii<\/span>. Este libreto, que se refiere al caso de Cuilapan, ejemplifica las principales caracter\u00edsticas de las variantes coloniales, cuyo eje conductor es \u201cconquistar para convertir\u201d y cuya narrativa es decididamente prohispanista. En ella, todo lo que concierne a los espa\u00f1oles est\u00e1 orientado hacia este \u201cnoble prop\u00f3sito\u201d, la conversi\u00f3n. Consecuentemente, todos los episodios deben ser le\u00eddos bajo esta perspectiva. Cort\u00e9s es aqu\u00ed presentado como un militar al servicio de una verdad religiosa (la misma que profesaban los frailes organizadores de estas representaciones). Su plan es lineal; su acci\u00f3n, determinada, sin tropiezos y sin derrotas. Sin embargo, antes de emprender la guerra en contra de los mexicanos, intenta persuadir a su contrincante, Moctezuma, con amabilidad y argumentos convincentes. En este intento es ayudado por la Malinche, quien traiciona a su esposo Moctezuma para hacer posible la conversi\u00f3n del pueblo mexicano. El intento fracasa, Moctezuma no quiere convertirse. As\u00ed, frente a la obstinaci\u00f3n del jefe mexicano, a Cort\u00e9s s\u00f3lo le queda la opci\u00f3n militar. La guerra que sigue es breve. Moctezuma se rinde; pide perd\u00f3n a Cort\u00e9s, pero \u00e9ste lo env\u00eda a prisi\u00f3n para que el castigo sirva de ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo llamativo de estas variantes es que los espa\u00f1oles son presentados sin defectos y con virtudes. Su superioridad es, en realidad, la superioridad del Dios verdadero sobre los falsos dioses de los mexicanos. Se entiende que el prop\u00f3sito de esta versi\u00f3n fue mostrar, de manera edificante, c\u00f3mo llegaron los mexicanos a ser cat\u00f3licos. El tema de la conquista territorial es de poco peso y supeditado al prop\u00f3sito religioso.<\/p>\n\n\n\n<p>En otra variante, siempre de Cuilapan, de la primera mitad del siglo <span class=\"small-caps\">xix<\/span> (McAfee, 1952), los \u201cajustes hist\u00f3ricos\u201d son a\u00fan m\u00e1s sorpresivos. Cort\u00e9s alaba las virtudes del cristianismo e invita a Moctezuma a convertirse. Ambos jefes intercambian palabras de paz y amor. Moctezuma acepta \u201ccon todo su coraz\u00f3n\u201d el agua del bautizo. Viene una m\u00fasica solemne para celebrar este acto de entendimiento y armon\u00eda. Cuando Cuauht\u00e9moc, el otro jefe mexicano, hace su aparici\u00f3n en el escenario para instar a los suyos a combatir a los espa\u00f1oles, Moctezuma y Cort\u00e9s le contestan con palabras de paz, invit\u00e1ndolo a convertirse, pero Cuauht\u00e9moc les declara la guerra. En la pelea que sigue, Cort\u00e9s invoca el ap\u00f3stol Santiago, los \u00e1ngeles y a la Virgen Mar\u00eda para que intervengan en la batalla para derrotar a Cuauht\u00e9moc, quien adem\u00e1s de morir va al infierno. La danza termina con Moctezuma que se alegra por la victoria de la santa fe.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Sucede a veces que la historia da vuelta y las danzas tambi\u00e9n. Una vez lograda la independencia en 1821, hecho que se consolid\u00f3 con el fin de la intervenci\u00f3n francesa en 1867, lo que se impuso en el pa\u00eds fue una reescritura de la historia en clave nacionalista. Las representaciones danc\u00edstico-teatrales de la Conquista de M\u00e9xico sufrieron la misma suerte y, a finales de ese siglo y principios del <span class=\"small-caps\">xx<\/span>, los libretos de danza pasaron de las manos de los frailes a las manos de educadores laicos, quienes hicieron sus propios ajustes a los textos. Fue durante este periodo que las variantes coloniales sufrieron una modificaci\u00f3n importante de acuerdo con los nuevos prop\u00f3sitos. En el imaginario popular, la concepci\u00f3n de la conquista comenz\u00f3 a reformularse como el resultado de una lucha entre los pueblos aut\u00f3ctonos e invasores espa\u00f1oles. Paralelamente, el pasado prehisp\u00e1nico comenz\u00f3 a ser valorado en la educaci\u00f3n p\u00fablica con fines nacionalistas.<a class=\"anota\" id=\"anota1\" data-footnote=1>1<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El eje conductor de las variantes correspondientes a este segundo periodo fue \u201cconquistar <em>versus<\/em> resistir\u201d, raz\u00f3n por la cual se minimiz\u00f3 el conflicto teol\u00f3gico y se magnific\u00f3 el enfrentamiento militar. Sobre un esquema b\u00e1sico propio de las danzas de Moros y Cristianos, m\u00e1s ricas en combates y desaf\u00edos que las versiones coloniales de la Conquista de M\u00e9xico, se superpuso \u2013hasta la fecha\u2013 una reafirmaci\u00f3n a ultranza de la valent\u00eda, del hero\u00edsmo y de la no rendici\u00f3n de los mexicanos.<\/p>\n\n\n\n<p>En este tipo de variantes, los personajes se caracterizan de acuerdo con nuevos fines: Cort\u00e9s se convierte en malo y Moctezuma en bueno; o bien, Cort\u00e9s y Moctezuma en malos y Cuauht\u00e9moc en h\u00e9roe patrio que sacrifica su vida para defender a su pueblo y su tierra. Aparece por vez primera el tema de la codicia de Cort\u00e9s \u2013su inter\u00e9s por el oro de Moctezuma\u2013 y, en ciertos casos, su conducta es enga\u00f1osa y cobarde. Dentro del c\u00f3digo del enfrentamiento militar los \u00e9xitos de los mexicanos se multiplican y el resultado final de la confrontaci\u00f3n se reacomoda en clave proindigenista. Visto retrospectivamente, me parece que hubo tres formas de resolver la confrontaci\u00f3n en favor del bando mexicano. La primera, m\u00e1s llamativa, fue atribuir la victoria a los mexicanos, como si la historia de la Conquista hubiera terminado con el episodio de la Noche Triste, \u00fanico logro militar de los nativos sobre los extranjeros \u2013la variante de Cuilapan registrada por Loubat a principio del siglo <span class=\"small-caps\">xx\u2013<\/span> (Loubat, 1902). La segunda, m\u00e1s com\u00fan, es cargar en las figuras de ciertos \u201ctraidores\u201d, principalmente la Malinche, la responsabilidad de la victoria espa\u00f1ola, dejando a los dem\u00e1s mexicanos el m\u00e9rito y el honor de la resistencia \u2013la variante de la Costa Chica, por ejemplo\u2013. La tercera manera \u2013que corresponde a una tendencia actual de la oaxaque\u00f1a danza de la Pluma\u2013 es debilitar la presencia y las actuaciones del bando espa\u00f1ol hasta desaparecerlo literalmente del escenario, y en contraparte agigantar, por la v\u00eda de la \u201cgracia est\u00e9tica\u201d, la actuaci\u00f3n del bando mexicano.<a class=\"anota\" id=\"anota2\" data-footnote=2>2<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Es l\u00edcito preguntarse si en el fondo de estas representaciones de la Conquista de M\u00e9xico, que se empecinan en mostrar una victoria imaginaria de los nativos y otras \u201cdeformaciones\u201d de los hechos hist\u00f3ricos, opera una <em>pens\u00e9e sauvage<\/em> sumamente ingenua que busca ocultar lo inocultable. En realidad, lo que es ingenuo no es la visi\u00f3n ind\u00edgena de la historia, sino pensar que esa historia sea el objeto de una \u201cre-presentaci\u00f3n\u201d. Lo que se puede afirmar a partir de nuestros ejemplos, y parafraseando a Turner (1981: 10-11) y al primer L\u00e9vi-Strauss,<a class=\"anota\" id=\"anota3\" data-footnote=3>3<\/a> es que la Conquista de M\u00e9xico fungi\u00f3 desde un principio como un referente flotante para inspirar, en la mayor\u00eda de los casos, la armaz\u00f3n discursiva de los procesos rituales, pero tambi\u00e9n para pensar los hechos y los personajes en una nueva condici\u00f3n. Siguiendo esta perspectiva, las correspondencias entre el supuesto hecho hist\u00f3rico y su escenificaci\u00f3n pueden llegar a ser intrascendentes. Es como si la memoria ind\u00edgena, m\u00e1s que estar enfocada en describir e interpretar los acontecimientos, estuviera preocupada por evidenciar otras cuestiones, m\u00e1s de tipo afectivo que de tipo descriptivo: el sentimiento de resistencia, de permanencia, por ejemplo, aspecto de suma importancia en las variantes de la Danza de la Pluma del siglo <span class=\"small-caps\">xx<\/span>. A fin de cuentas, si de historia se trata, no hay que olvidar que esos espa\u00f1oles victoriosos del siglo <span class=\"small-caps\">xvi<\/span> fueron derrotados 300 a\u00f1os despu\u00e9s, en la guerra de independencia; y que otro ej\u00e9rcito extranjero, esta vez franc\u00e9s, tambi\u00e9n fue derrotado despu\u00e9s de otros 50 a\u00f1os, en el periodo conocido como intervenci\u00f3n francesa, por el primer y \u00fanico presidente mexicano con ascendencia ind\u00edgena. Me refiero a Benito Ju\u00e1rez, zapoteco y oaxaque\u00f1o, como los ind\u00edgenas que, en otros tiempos y con otros modos, suprimieron al espa\u00f1ol de sus propias representaciones.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Despu\u00e9s de este breve y a la vez denso <em>excursus<\/em> de historia estructural, quisiera referirme ahora a la historia local de la variante de la Danza de la Conquista de M\u00e9xico que se baila en Tlacoachistlahuaca. Fue emocionante para m\u00ed involucrar a la familia Ignacio, particularmente a los hermanos Pedro (\u2020), Andr\u00e9s (\u2020) y Nico, nativos del lugar, en mis indagaciones sobre la danza. Los dos primeros (<span class=\"small-caps\">qpd<\/span>) en ese tiempo eran coheteros de profesi\u00f3n, y el tercero, Nico, gente de campo. Pero lo m\u00e1s importante es que los tres eran, \u201chombres de gusto\u201d<a class=\"anota\" id=\"anota4\" data-footnote=4>4<\/a> de la danza de la Conquista y de otras que se organizan en el pueblo o que se piden a los pueblos vecinos. Pedro, el mayor, fue una persona que pas\u00f3 por todos los cargos, un gran organizador. Fue integrante del grupo de tatamandones del pueblo por muchos a\u00f1os.<a class=\"anota\" id=\"anota5\" data-footnote=5>5<\/a> Con \u00e9l tuve muchas pl\u00e1ticas durante mis seis o siete estancias en Tlacoachistlahuaca. Con Andr\u00e9s y Nico tambi\u00e9n. Andr\u00e9s fue danzante y en la \u00e9poca era tambi\u00e9n maestro de la Danza de la Conquista; con \u00e9l tuve pl\u00e1ticas sobre esta danza, sobre el oficio de maestro, sobre la danza como promesa. De Nico \u2013exdanzante, mascarero\u2013 recuerdo su afici\u00f3n para la Danza de los Tlaminques. Cuando hablaba de esta danza se le iluminaban los ojos. En una de mis estancias \u2013recuerdo que era un carnaval\u2013 invit\u00f3 al tigre de Cozoyoapan a que participara en la fiesta. Grande suceso que rememoramos en una entrevista que le hice a los hermanos Ignacio.<a class=\"anota\" id=\"anota6\" data-footnote=6>6<\/a> Con los tres hermanos tuve una relaci\u00f3n bonita, afectivamente intensa. Estoy profundamente agradecido con ellos por el \u201cgusto\u201d que me trasmitieron. Pero de los tres, la relaci\u00f3n m\u00e1s intensa la tuve con Pedro. No recuerdo la raz\u00f3n por la que me llevaron con \u00e9l la primera vez. Pero comenc\u00e9 a frecuentarlo porque estaba encantado de platicar sobre \u201ctradiciones\u201d, y yo m\u00e1s que \u00e9l. En un cierto periodo al menos nos ve\u00edamos casi todos los d\u00edas. No siempre entend\u00eda las cosas a la primera. Yo ven\u00eda de la Sierra Tarahumara, tierra de silencios. Y aqu\u00ed, no; las platicas <em>sal\u00edan de a montones<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-video\"><video controls src=\"https:\/\/archive.org\/download\/enc-8-multimedia\/bonfiglioli-tlacoachistlahuaca-vid-1.mp4\"><\/video><figcaption>Video 1: Entrevista a los hermanos Ignacio. Im\u00e1genes: Pacho Lane. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La historia que contar\u00e9 en seguida la saqu\u00e9 de mis pl\u00e1ticas con don Pedro Ignacio. Sali\u00f3 publicada en mi libro <em>La epopeya de Cuauht\u00e9moc en Tlacoachistlahuaca<\/em> (2004). Pero creo que vale la pena citarla nuevamente.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">\u201cAnteriormente \u2013dice don Pedro Ignacio Feliciano (\u2020), anciano ind\u00edgena de Tlacoachistlahuaca, persona curiosa y apasionada\u2013 en Tlacoachistlahuaca s\u00f3lo se bailaban los Doce Pares\u201d, pero en otros poblados cercanos, como Acatepec, Ometepec o Xochistlahuaca la Danza de la Conquista ten\u00eda arraigo. De repente a una persona \u201cde gusto\u201d se le ocurre hacer algo nuevo. As\u00ed pas\u00f3 con Amancio Reyes en 1949, el mayordomo que invit\u00f3 por vez primera a un maestro de Acatepec para que montara la danza en Tlacoachistlahuaca. Don Pedro me aclara que en los a\u00f1os cuarenta, entre los fieles de Acatepec y los de Tlacoachistlahuaca exist\u00eda un intercambio de \u201cpromesas\u201d: durante las respectivas fiestas patronales unos y otros fieles se devolv\u00edan las visitas con prop\u00f3sitos religiosos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">En ese tiempo \u2013dice don Pedro\u2013 s\u00ed iba mucho la m\u00fasica de aqu\u00ed y aqu\u00e9llos tambi\u00e9n ven\u00edan. Pero ya a lo \u00faltimo nosotros pensamos a invitar la danza de all\u00e1. Antes ellos ven\u00edan nom\u00e1s a su promesa, pero despu\u00e9s quer\u00edan que uno invitara\u2026 [esto es, que les pagaran los gastos] El maestro me dec\u00eda: mira don Pedro yo voy a ense\u00f1ar la danza y no voy a cobrar ni un cinco, yo voy a hacer eso por promesa a la Virgen. El \u00fanico [que] queremos [es] que ustedes vengan el d\u00eda que se va a hacer ensayo. Pero ellos lo que quer\u00edan es que nosotros llev\u00e1ramos la bebida porque como sab\u00edan que aqu\u00ed hay f\u00e1brica [de aguardiente] y que llev\u00e1ramos la cena cuando terminaba la batalla.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cabo de un tiempo, los tlacoache\u00f1os quisieron tener su propia <br>danza:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Nosotros tuvimos que ir pero a lo \u00faltimo le dije yo [a los principales de Tlacoachistlahuaca]: oye, qu\u00e9 andamos buscando los gastos, qu\u00e9 andamos haciendo all\u00e1, mejor vamos a poner la danza aqu\u00ed. Ese maestro vino dos veces. Los mayordomos pagaron para que viniera a ense\u00f1ar la danza aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Pedro aclara tambi\u00e9n que la danza de Acatepec continu\u00f3 visitando Tlacoachistlahuaca incluso cuando la gente del poblado hab\u00eda ya instaurado su propia representaci\u00f3n de la Conquista. De esta manera hab\u00edan dos grupos de la Conquista que actuaban simult\u00e1neamente a pocos metros unos de otros y bajo la supervisi\u00f3n del maestro de Acatepec. No obstante, a los pocos a\u00f1os de haberse introducido la danza en Tlacoachistlahuaca, la costumbre de las visitas se interrumpi\u00f3. Al respecto, Gildardo D\u00edaz, maestro de danza en este \u00faltimo pueblo, nos brinda otra interpretaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Mire, yo le voy a decir la pura neta. Aqu\u00ed la gente es muy de gusto, aqu\u00ed la gente son elegantes, les gusta vestirse bien y los de Acatepec ya no quisieron venir porque ellos vest\u00edan muy pencos; con decirle que a veces, como ellos ven\u00edan en el camino, que tra\u00edan su ropa en su bolsa y que ah\u00ed en el camino se vest\u00edan y no le pon\u00edan mucho brillo. Y [en comparaci\u00f3n con ellos] la danza de aqu\u00ed siempre sal\u00eda adelante [mejor]. Y ellos vieron el lujo y desde luego aqu\u00ed, no es por decir, pero la gente est\u00e1 un poquito m\u00e1s civilizada. Toc\u00f3 [adem\u00e1s] de que [aqu\u00ed] bail\u00f3 pura raza buena, puros mestizos, todos se expresaban bien y entre ellos \u2013los danzantes de Acatepec\u2013 hab\u00edan personas que fallaban en las relaciones, en cuanto a vestuario, en cuanto al habla, pues ah\u00ed tambi\u00e9n dependi\u00f3 de que ya no\u2026 por miedo de que se burlen de uno. Eso fue uno de los puntos m\u00e1s principales [por] que los de Acatepec ya no vinieron. Y los de Tlacoachistlahuaca al no venir ellos ya no fueron all\u00e1. Ese fue el motivo, no fue otra cosa y mucho[s] de ellos lo manifestaron.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de haber entendido c\u00f3mo se hab\u00eda introducido la danza en Tlacoachistlahuaca, intent\u00e9 reconstruir con don Pedro las vicisitudes de \u00e9sta en una regi\u00f3n m\u00e1s grande, y pronto me di cuenta de que todos los caminos conduc\u00edan a Acatepec, el pueblo que todos se\u00f1alaban como lugar del comienzo. Tampoco me quedaba claro qui\u00e9n hab\u00eda sido el maestro que hab\u00eda ense\u00f1ado la danza por primera vez all\u00ed en Tlacoachistlahuaca. Arnulfo, Rodolfo&#8230; don Pedro no lograba acordarse bien. Lo que s\u00ed ten\u00eda n\u00edtido en su mente era el lugar de procedencia, Acatepec, e incluso el nombre de la persona que en aquella \u00e9poca fue maestro de todos los maestros, esto es, el iniciador de la danza en el mismo Acatepec. Casimiro se llamaba el se\u00f1or. Tambi\u00e9n hab\u00eda conocido en una ocasi\u00f3n al hermano de quien introdujo la danza en Tlacoachistlahuaca,<em> \u201c<\/em>un tal Bartolo no-s\u00e9-qu\u00e9<em>\u201d, <\/em>quien, seg\u00fan \u00e9l, a\u00fan viv\u00eda all\u00e1, en aquel pueblo. Al saber eso le solicit\u00e9 a don Pedro:<em> \u201c<\/em>\u00bfusted no me acompa\u00f1ar\u00eda a buscar a ese se\u00f1or?<em>\u201d <\/em>Al d\u00eda siguiente est\u00e1bamos en Acatepec, poblado nahua-mestizo, a 20 minutos de taxi de Ometepec.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Acatepec, 1995<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Llegamos luego a la casa de Bartolo de la Cruz, persona con trato c\u00e1lido, amable hasta en la mirada. R\u00e1pidamente llegaron a rememorar lo que los hab\u00eda unido medio siglo antes. Not\u00e9 en los ojos de ambos c\u00f3mo esos recuerdos flu\u00edan \u201cen la marcha\u201d y con velada nostalgia:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">En aquel tiempo s\u00ed est\u00e1bamos m\u00e1s nuevos. Cuando se llev\u00f3 la danza en Tlacoachistlahuaca \u2013dijo Bartolo\u2013, \u00a1h\u00edjole!, la querr\u00edan de coraz\u00f3n\u2026 Y a la gente le gustaba que se fueron all\u00e1 a Tlacoachistlahuaca el 8 de diciembre&#8230; Y luego vinieron m\u00e1s a pedir la danza&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Don Pedro asinti\u00f3 dando a entender que estaba entre los tlacoache\u00f1os que iban hasta Acatepec para solicitar la presencia de la danza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">El que dio principio a la Danza de la Conquista en Acatepec fue Casimiro Jim\u00e9nez. Ese se\u00f1or no fue de aqu\u00ed. Vino de por all\u00e1, de aquel lado de aquel cerro, de Guadalupe, de Huixtepec. Cuando ese se\u00f1or dio principio a esa danza, aqu\u00ed no la conoc\u00edamos en la regi\u00f3n. Aqu\u00ed se comenz\u00f3 la Danza de la Conquista por ese se\u00f1or de all\u00e1. Y ahora s\u00ed, de all\u00ed para all\u00e1 dicen que un se\u00f1or de Ometepec ten\u00eda la historia completa. Efr\u00e9n Sandoval se llamaba ese se\u00f1or, que tambi\u00e9n ya es finado. Y \u00e9se le acab\u00f3 de ampliar la historia de la Conquista&#8230; ese se\u00f1or le dio las relaciones que le hac\u00edan falta a aquel finado Casimiro. Casimiro fue maestro de mi hermano Adolfo. \u00c9l comenz\u00f3 a bailar chiquillo, primero de Negrito, con la cartilla m\u00e1s sencilla. Ah\u00ed comenz\u00f3, y bailando y bailando ya iba cambiando cartilla y cambiando cartilla hasta que lleg\u00f3 a ser el general Cort\u00e9s. Y all\u00ed, pues, agarr\u00f3 la onda. \u00c9l fue el que nos lo ense\u00f1\u00f3 a todos. Aqu\u00ed, en Azoy\u00fa, San Luis Acatl\u00e1n, Cuajinicuilapa, \u00e9l anduvo mucho. Anduvo trabajando con el finado Fidel Ruiz&#8230; Un d\u00eda, casi que en frente de todos, Casimiro y Adolfo hicieron una conformidad con este Fidel, se pusieron de acuerdo para trabajar parejo. Luego, mi hermano Adolfo le pas\u00f3 la historia a mi hermano Chico [Francisco de la Cruz]. Y ya despu\u00e9s de eso me toc\u00f3 a m\u00ed. Yo ve\u00eda que tambi\u00e9n ya\u2026 [es decir, que por viejo Adolfo ya no pod\u00eda ense\u00f1ar m\u00e1s]. Hermano ya, le dec\u00eda yo, p\u00e1same la historia o v\u00e9ndamela, a ver si podemos chambear nosotros \u00bfY qu\u00e9, de veras?, dijo. S\u00ed, dije yo. Cuando t\u00e9ngamos alg\u00fan trabajo te vamos a pasar algo para que comas. \u00d3rale pues, y me da todas las relaciones. Las saqu\u00e9 en limpio, como yo puedo hacer [escribir], saqu\u00e9 todo. Que luego me sale un trabajito y yo le regal\u00e9 25 000 a mi hermano; luego mi sobrino que comenz\u00f3 a trabajar conmigo, le regal\u00f3 50 000 y ya qued\u00f3 contento. Y otra vez que haya otra movida te damos m\u00e1s y as\u00ed fue que me hizo responsable de todo. As\u00ed yo tengo ah\u00ed todas las relaciones y aumento de relaciones que me las di\u00f3 un maestro de Ometepec que se llamaba Pedro Rodr\u00edguez\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Bartolo dice que no conoce la fecha de los comienzos, pero gracias a un cruce de acontecimientos es posible tantear, con buena aproximaci\u00f3n, que la introducci\u00f3n de la danza en Acatepec puede haber ocurrido entre 1910 y 1915. De ah\u00ed la danza se transfiere, con alguna modificaci\u00f3n, a la vecina ciudad de Ometepec, por obra de Efr\u00e9n Sandoval, y al poblado predominantemente amuzgo de Xochistlahuaca por manos del maestro Victoriano L\u00f3pez. Seg\u00fan Agadeo Polanco, difunto maestro de la danza en Xochistlahuaca:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Victoriano la modific\u00f3 bastante, por lo menos en el vestuario y tambi\u00e9n los sones y la parte de la traici\u00f3n de Moctezuma y otras cosas m\u00e1s. Primero se vest\u00edan los mexicanos como los espa\u00f1oles, todos con la misma casaca. Con casaca y sombrero, de diferentes colores. Se distingu\u00edan por el sombrero. Porque los mexicanos todos con coronita y los espa\u00f1oles con sombrero. Ya ese se\u00f1or Victoriano yo creo que vio en un libro.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la danza y el maestro de Acatepec dejaron de ir de visita a Tlacoachistlahuaca \u2013en 1951\u2013, el maestro de danza de Xochistlahuaca, Victoriano L\u00f3pez (amuzgo), fue invitado para que ense\u00f1ara a los tlacoache\u00f1os a bailar la danza. Y en 1954, Tlacoachistlahuaca tuvo su propio maestro de danza: Gildardo D\u00edaz.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Lalo logr\u00f3 ser due\u00f1o de un \u00edndice de relaciones (cuaderno de la danza) cuando ten\u00eda s\u00f3lo trece a\u00f1os de edad; a los quince, ense\u00f1\u00f3 la danza por primera vez en el poblado amuzgo de Huehuet\u00f3noc. Al respecto, nos dice:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Yo fui que difund\u00ed todo aqu\u00ed arriba. Al principio, pus, fue a Huehuet\u00f3noc; el segundo a\u00f1o me toc\u00f3 aqu\u00ed [estamos hablando de 1954, cuando don Lalo ten\u00eda 16 a\u00f1os]. Ese a\u00f1o que comenc\u00e9 aqu\u00ed iba a venir Adolfo de la Cruz \u2013el maestro de Acatepec que inici\u00f3 la danza en Tlacoachistlahuaca\u2013 y qui\u00e9n sabe por qu\u00e9, pero fall\u00f3; la gente ya estaba reunida y el mayordomo ya con gastos; entonces dijeron: ya vimos que Lalo ya puede; por lo menos, si hay alguna falla, ya es muy peque\u00f1a, ya vamos a tratar de que \u00e9l ense\u00f1e aqu\u00ed ya, porque vimos que la danza de Huehuet\u00f3noc sali\u00f3 muy bien, entonces hay que darle preferencia a \u00e9l. Entonces me buscaron a m\u00ed y ah\u00ed s\u00ed sali\u00f3 la danza bien, y ya, con que me qued\u00e9 y cada a\u00f1o y cada a\u00f1o yo ense\u00f1aba\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Fue gracias a Gildardo D\u00edaz, Andr\u00e9s Feliciano \u2013otro maestro de la danza en Tlacoachistlahuaca\u2013, Filiberto Carmelo de Jes\u00fas, Victoriano Agust\u00edn y Agadeo Polanco, maestros de Xochistlahuaca, que la danza anduvo difundi\u00e9ndose en los peque\u00f1os poblados de la regi\u00f3n de la Monta\u00f1a. Todos estos maestros asumieron el mismo papel que Casimiro Jim\u00e9nez, los hermanos de la Cruz y otros m\u00e1s desempe\u00f1aron en la planicie costachique\u00f1a. Todos ellos, junto con otros maestros que los han sustituido en la actualidad as\u00ed como otra gente \u201cde gusto\u201d, han sido los protagonistas de esta difusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Hoy en d\u00eda la danza se encuentra s\u00f3lidamente arraigada en decenas de poblados mestizos, amuzgos y mixtecos de la costa y de la sierra, fruto de un milagroso connubio entre \u201cel gusto, la promesa y la necesidad\u201d. Ser maestro de danza en esos tiempos y en esa regi\u00f3n, ha sido indudablemente una manera de \u201cganar un dinerito\u201d, pero tambi\u00e9n de ofrecerle trabajo al Santo Patrono para que el pueblo luzca el d\u00eda de su fiesta. En ello han contribuido desde un principio todos los danzantes, los m\u00fasicos, los mayordomos, los tatamandones ind\u00edgenas y dem\u00e1s colaboradores, cada quien costeando los gastos o metiendo trabajo a su manera. A todo esto hay que agregar que en este tiempo en que todo se difunde a trav\u00e9s de las redes sociales, la danza no pod\u00eda escapar a esta din\u00e1mica. Con solo teclear las palabras \u201cDanza de la Conquista de M\u00e9xico\u201d en el buscador de nuestro tel\u00e9fono, la cantidad de im\u00e1genes, videos e informaciones a nuestra disposici\u00f3n se vuelve absolutamente impensable, sobre todo imagin\u00e1ndonos melanc\u00f3licamente, sentados en la mesa con don Pedro y don Bartolo en la casa de \u00e9ste, evocando y reconstruyendo de a poquito cuando todo comenz\u00f3. Sentado frente a mi computadora puedo saltar en unos pocos<em> clicks<\/em> de Ometepec a Igualapa, a Cochoapa, Xochistlahuaca, Cozoyoapan, Tlacoachistlahuaca, San Pedro Amuzgo y otros lugares m\u00e1s. Pero la facilidad y la velocidad de este tipo de evocaciones \u2014su hiperdisponibilidad\u2014 tienen un precio: me parece que el m\u00e1s importante es el aplanamiento de la temporalidad-territorialidad; la p\u00e9rdida de esa intensidad hist\u00f3rica que las narrativas presentadas anteriormente se propusieron recrear: la narrativa de la conversi\u00f3n, de la resistencia, de la permanencia. El gusto como motor del arraigo y de la difusi\u00f3n. Las fotos que presento a continuaci\u00f3n est\u00e1n embebidas de esta intensidad vivencial. Ojal\u00e1 y se puedan mirar bajo esta perspectiva.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Bonfiglioli, Carlo (2004). La epopeya de Cuauht\u00e9moc en Tlacoachistlahuaca. Un estudio de contexto, texto y sistema en la antropolog\u00eda de la danza. M\u00e9xico: Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Foster, George, M. (1962). Cultura y conquista. La herencia espa\u00f1ola de Am\u00e9rica. Xalapa: Universidad Veracruzana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Garc\u00eda, Rosario (1995). Danza de la Pluma o de la Conquista en Zaachila, Oaxaca [tesis de maestr\u00eda]. M\u00e9xico: Escuela Nacional de Danza Folkl\u00f3rica \/ Instituto Nacional de Bellas Artes \/ Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">J\u00e1uregui, Jes\u00fas y Carlo Bonfiglioli (coord.) (1996). Las danzas de conquista <span class=\"small-caps\">i<\/span>. M\u00e9xico contempor\u00e1neo. M\u00e9xico: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes \/ Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Loubat, Joseph-Florimond duque de (1902). \u201cLetra de la Danza de la Pluma de Moctezuma y Hern\u00e1n Cort\u00e9s con los capitanes y reyes que intervinieron en la Conquista de M\u00e9xico\u201d. Congr\u00e8s International des Am\u00e9ricanistes, n\u00fam. 1, pp. 221-261.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">McAfee, Byron (1952). \u201cDanza de la Gran Conquista\u201d. Tlalocan. A Journal of Source Materials on the Native Cultures of Mexico, vol. 3, n\u00fam. 3, <br>pp. 246-273. https:\/\/doi.org\/10.19130\/iifl.tlalocan.1952.373<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Ricard, Robert (1932). \u201cContribution a l\u2019\u00e9tude des f\u00eates de Moros y Cristianos au Mexique\u201d. Journal de la Soci\u00e9t\u00e9 des Am\u00e9ricanistes, vol. 24, n\u00fam. 1, pp. 51-84. https:\/\/doi.org\/10.3406\/jsa.1932.1844<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Turner, Victor (1981) [1976]. \u201cPr\u00f3logo\u201d, en Ronald L. Grimes, S\u00edmbolo y conquista. Rituales y teatro en Santa Fe, Nuevo Mexico. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, pp. 9-11.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Val Juli\u00e1n, Carmen (1985). Vies posthumes de Moctezuma II [tesis de doctorado]. Par\u00eds: \u00c9cole des Hautes \u00c9tudes en Sciences Sociales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Val Juli\u00e1n, Carmen (1991). \u201cDanses de la Conqu\u00eate: une m\u00e9moire indienne de l\u2019histoire?\u201d, en Alain Breton, Jean-Pierre Berthe y Sylvie Lecoin (ed.), Vingt \u00e9tudes sur le Mexique et le Guatemala r\u00e9unies \u00e0 la m\u00e9moire de Nicole Percheron. Tolosa: Centre d\u2019Etudes Mexicaines et Centramericaines \/ Presses Universitaires du Mirail, pp. 253-266.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Warman, Arturo (1968). La Danza de Moros y Cristianos. Un estudio de aculturaci\u00f3n [tesis de Maestr\u00eda en Ciencias Antropol\u00f3gicas]. M\u00e9xico: Escuela Nacional de Antropolog\u00eda e Historia.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"abstract\"><em>Carlo Bonfiglioli<\/em> realiz\u00f3 sus estudios de grado en la Escuela Nacional de Antropolog\u00eda e Historia (1993) y de maestr\u00eda (1995) y doctorado en la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana (1998). Es autor de dos libros individuales \u2013<em>Fariseos y Matachines en la Sierra Tarahumara<\/em>, 1995 y <em>La epopeya de Cuauht\u00e9moc en Tlacoachistlahuaca<\/em>, 2004\u2013, coordinador de seis libros colectivos \u2013<em>Las danzas de conquista en el M\u00e9xico contempor\u00e1neo<\/em> (1996); <em>Las v\u00edas del Noroeste<\/em>, vol. 1 (2008), vol. 2 (2008), vol. 3 (2011); <em>Reflexividad y alteridad. Estudios de caso en M\u00e9xico y Brasil<\/em>, vol. 1 (2019) y vol. 2 (en proceso)\u2013 y autor de m\u00e1s de 50 art\u00edculos cient\u00edficos. Ha impartido varios cursos y dirigido tesis en el Posgrado de Antropolog\u00eda y de Estudios Mesoamericanos de la <span class=\"small-caps\">unam<\/span>. Ha coordinado dos proyectos interinstitucionales e interdisciplinarios: el primero sobre una perspectiva sist\u00e9mica del Noroeste de M\u00e9xico y el segundo sobre ontolog\u00edas ind\u00edgenas americanas. Su campo de indagaci\u00f3n actual apunta a una \u201cteor\u00eda rar\u00e1muri del chamanismo\u201d. En dos ocasiones recibi\u00f3 el Premio Bernardino Sahag\u00fan (1994 y 1999).&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A dan\u00e7a que \u00e9 o tema das imagens apresentadas neste ensaio fotogr\u00e1fico dialoga com muitas hist\u00f3rias. Tudo depende de onde, quando e para quem essas hist\u00f3rias s\u00e3o dan\u00e7adas. Para os mission\u00e1rios do s\u00e9culo XVII, os primeiros promotores, essa dan\u00e7a era um meio de inculcar e celebrar a chegada da nova religi\u00e3o. Mas no s\u00e9culo XIX, com a independ\u00eancia e, mais tarde, com a vit\u00f3ria do ex\u00e9rcito juarista sobre os franceses, a vis\u00e3o dos vencedores mudou de lado e, com isso, as dan\u00e7as tamb\u00e9m mudaram. Os professores rurais tomaram o lugar dos mission\u00e1rios e se tornaram protagonistas de uma nova forma de pensar e apresentar o passado; as primeiras variantes pr\u00f3-indigenistas come\u00e7aram a ocupar o palco ou ent\u00e3o se misturaram ou coexistiram com as variantes pr\u00f3-ispanistas.<br \/>\nPor meio do trabalho de um certo Casimiro Jim\u00e9nez, provavelmente nativo do estado vizinho de Oaxaca, uma dessas variantes proindigenistas come\u00e7ou a se espalhar na regi\u00e3o Mixteco-Amuzgo da Costa Chica de Guerrero, entre 1910 e 1915. Meus amigos Amuzgo adoravam reconstruir sua dissemina\u00e7\u00e3o na regi\u00e3o, e hoje essa \u00e9 a hist\u00f3ria que eles mais se interessam em contar. A outra, a hist\u00f3ria contada por meio da dan\u00e7a, tamb\u00e9m os deixa orgulhosos porque, apesar da derrota, seus ancestrais brilham por sua bravura e resist\u00eancia. 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