{"id":29555,"date":"2018-03-21T12:00:52","date_gmt":"2018-03-21T12:00:52","guid":{"rendered":"https:\/\/encartesantropologicos.mx\/wordpress\/?p=29555"},"modified":"2023-11-17T19:13:53","modified_gmt":"2023-11-18T01:13:53","slug":"giro-global-a-la-derecha-y-la-relevancia-de-la-antropologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encartes.mx\/pt\/giro-global-a-la-derecha-y-la-relevancia-de-la-antropologia\/","title":{"rendered":"Mudan\u00e7a global para a direita e a relev\u00e2ncia da antropologia"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Resumen<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">La disminuci\u00f3n de la importancia de la participaci\u00f3n de los antrop\u00f3logos en debates p\u00fablicos es el resultado de diversos factores, algunos internos a la disciplina, otros externos. La trivialidad, la alta especializaci\u00f3n y el abandono de los temas de amplio inter\u00e9s p\u00fablico son problemas que necesitan ser debatidos. Asimismo, el actual resurgimiento de discursos de intolerancia y racismo apunta la posible llegada de una era postmulticultural donde el conocimiento antropol\u00f3gico debe reposicionarse. La internet es otra variable importante para comprender el antiintelectualismo contempor\u00e1neo, pues genera una renovada ilusi\u00f3n de transparencia que hace que las ciencias sociales parezcan in\u00fatiles. La etnograf\u00eda, con su capacidad de aproximarnos a los agentes, es una base para que los antrop\u00f3logos retomen un papel pol\u00edtico\/p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Palabras clave: Antropolog\u00eda, debates p\u00fablicos, anti-intelectualismo, derecha pol\u00edtica, multiculturalismo.<\/p>\n\n\n<p class=\"en-title\">Anthropology\u2019s relevance at a global right turn<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract en-text\">A decrease in the importance of anthropologists\u2019 participation in public debates can be traced to a number of factors, some inherent to the discipline, others not. Triviality, high specialization levels and neglecting issues of broad public interest are problems that must be debated. Additionally, the current resurgence of racist and intolerant discourses points to the possible opening of a \u201cpost-multicultural\u201d era in which anthropological knowledge must be re-posited. The internet is another important variable for understanding contemporary anti-intellectualism in that it gives rise to a renewed illusion of transparency that seemingly renders social science useless. Ethnography\u2014with its ability to bring us closer to cultural agents\u2014is a base for anthropologists\u2019 new engagement with their political and public roles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract en-text\"><strong>Keywords:<\/strong> Anthropology, public debates, anti-intellectualism, right-wing politics, multiculturalism<\/p>\n\n\n\n<p><p class=\"no-indent\"><span class=\"dropcap\">V<\/span>olver a hacer un ejercicio de reinterpretaci\u00f3n de la historia de la antropolog\u00eda para hablar de su presente y futuro s\u00f3lo se explica por las perspectivas program\u00e1ticas que cada cual de nosotros tiene. Quiero dejar claro desde el principio que veo una crisis internacional de la relevancia de la antropolog\u00eda como disciplina acad\u00e9mica, una crisis de mayor o menor intensidad de acuerdo con el pa\u00eds en que nos fijemos. En nombre de la practicalidad o de la importancia de diversos tipos de conocimiento para el \u201cdesarrollo\u201d, en algunos lugares la quitan de los curr\u00edculos, en otros intentan cerrar cursos o bien disminuyen dr\u00e1sticamente los financiamientos. Pienso, pero no exclusivamente, en casos recientes en el Reino Unido, en Australia, Jap\u00f3n y Colombia. Hay una necesidad de replantear nuestro lugar <em>vis-\u00e0-vis<\/em> las otras disciplinas y la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta conferencia tambi\u00e9n se inserta en una larga tradici\u00f3n que los antrop\u00f3logos tenemos de reflexionar sobre nuestra disciplina. Creo que a los antrop\u00f3logos nos gusta hablar de nuestra disciplina por dos motivos principales. El primero ser\u00eda un motivo pedag\u00f3gico, vamos a decirlo as\u00ed. Hasta hoy, la antropolog\u00eda no es una disciplina muy conocida. Aun en un pa\u00eds como M\u00e9xico, donde existen, por ejemplo, un magn\u00edfico Museo de Antropolog\u00eda y una instituci\u00f3n de alcance nacional como el Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia, lo que hacemos los antrop\u00f3logos no queda claro para la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n. De hecho, todos tienen alguna noci\u00f3n de lo que hace un m\u00e9dico o un ingeniero, pero lo contrario no es verdad cuando se trata de la pr\u00e1ctica antropol\u00f3gica. En realidad, los antrop\u00f3logos no somos muchos en el mundo comparados con profesiones m\u00e1s populares, como la de abogado.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo motivo por el que nos gusta hablar de la antropolog\u00eda es mucho m\u00e1s importante para nosotros acad\u00e9micamente. El hecho es que la antropolog\u00eda es una disciplina reflexiva. Esa caracter\u00edstica suya nos lleva siempre a pensar en las relaciones entre la antropolog\u00eda y su tiempo; nos lleva tambi\u00e9n, claro, a saber que practicamos una disciplina que cambia de acuerdo con los cambios sociales, pol\u00edticos, culturales y econ\u00f3micos. Pensar esta relaci\u00f3n entre los cambios disciplinarios y los cambios hist\u00f3ricos m\u00e1s amplios nos fuerza a no ser ingenuos cuando nosotros mismos somos el objeto, y a estar alertas sobre la relaci\u00f3n entre nuestras teor\u00edas y nuestro cambiante papel pol\u00edtico en la sociedad. Ello permite, adem\u00e1s, ver que si existen relaciones hist\u00f3ricas entre la pr\u00e1ctica antropol\u00f3gica y diversas coyunturas, por supuesto que existen en el presente relaciones de orden pol\u00edtico, econ\u00f3mico, cultural y social entre la disciplina y el <em>zeitgeist<\/em> contempor\u00e1neo, que tambi\u00e9n necesitan ser pensadas y conocidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Comprender que nuestra disciplina cambia de acuerdo con el tiempo y que sus preguntas en determinados momentos conllevan caracter\u00edsticas epistemol\u00f3gicas y heur\u00edsticas penetradas por las din\u00e1micas sociol\u00f3gicas de ciertas coyunturas es lo que hace importante el estudio de la historia de la antropolog\u00eda, como bien plante\u00f3 \u00c1ngel Palerm en su texto \u201cSobre el papel de la historia de la etnolog\u00eda en la formaci\u00f3n de los etn\u00f3logos\u201d (2006 [1974]). Vemos entonces que el saber antropol\u00f3gico, en singular, es portador de muchos saberes antropol\u00f3gicos que derivan de m\u00faltiples contextos y tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed no estoy interesado, como estaba Palerm en su texto, en la historia de los conocimientos antropol\u00f3gicos anteriores a la formaci\u00f3n de la antropolog\u00eda. No tengo dudas de la importancia del procedimiento palermiano, algo que busqu\u00e9 ampliar mirando nuestra disciplina como una cosmopol\u00edtica, como un tipo de conocimiento antropol\u00f3gico que se cristaliz\u00f3 y consolid\u00f3 internamente en la academia occidental en el siglo XIX (Ribeiro, 2014). Para pensar a la antropolog\u00eda como una cosmopol\u00edtica que se dedica a entender las estructuras de la alteridad (Krotz 2002), parto del principio que todas las poblaciones humanas siempre tuvieron inter\u00e9s en explicar la alteridad, esto es, la existencia de otros distintos, de otras formas diferentes de estar en el mundo. Este deseo de entender y explicar por qu\u00e9 somos parecidos y diferentes es lo que llamo, siguiendo las huellas del antrop\u00f3logo indio Ajit Danda (1995), \u201cconocimiento antropol\u00f3gico\u201d. Veo estos conocimientos antropol\u00f3gicos como algo verdaderamente universal, como cosmopol\u00edticas; esto es, como discursos que pretenden tener alcance englobante, global, discursos que van m\u00e1s all\u00e1 de particularismos circunscritos. En este sentido, la antropolog\u00eda es el conocimiento antropol\u00f3gico, es decir la cosmopol\u00edtica del Occidente sobre las estructuras de la alteridad que se formaliz\u00f3 como disciplina acad\u00e9mica y se consolid\u00f3 internamente en estructuras formales de producci\u00f3n de conocimiento en el siglo XIX. En suma: \u201cmientras que la b\u00fasqueda del conocimiento antropol\u00f3gico es universal, la antropolog\u00eda no lo es. Ella es el resultado de conocimientos acad\u00e9micos en el Occidente que despu\u00e9s ser\u00edan globalizados\u201d (Ribeiro, 2014: 485). Por ello, en busca de comprender la relevancia de la antropolog\u00eda, voy a empezar por el siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Antropolog\u00edas de ayer<\/h2>\n\n\n\n<p><p class=\"no-indent\">Revisitar a los cl\u00e1sicos nunca es un proceso inocuo. Italo Calvino, en su bello ensayo \u201cPor qu\u00e9 leer a los cl\u00e1sicos\u201d, argumenta que los cl\u00e1sicos son siempre le\u00eddos desde un determinado presente. Dice Calvino (1994: 18):<\/p>\n\n\n\n<p class=\"large-quote\">La actualidad puede ser trivial y mortificante, pero sin embargo es siempre el punto donde hemos de situarnos para mirar hacia delante o hacia atr\u00e1s. Para poder leer los libros cl\u00e1sicos hay que establecer desde d\u00f3nde se los lee. De lo contrario, tanto el libro como el lector se pierden en una nube intemporal. As\u00ed pues, el m\u00e1ximo rendimiento de la lectura de los cl\u00e1sicos lo obtiene quien sabe alternarla con una sabia dosificaci\u00f3n de la lectura de actualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es justamente lo que quiero hacer en este texto. Voy a los cl\u00e1sicos evolucionistas del siglo XIX para mirar hacia atr\u00e1s y hacia delante y para ofrecer una interpretaci\u00f3n de lo que pasa hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>En su principio como disciplina acad\u00e9mica, al establecerse, era una antropolog\u00eda optimista que deseaba ser m\u00e1s una ciencia natural, probar que lo mental, lo social, lo hist\u00f3rico y lo cultural tambi\u00e9n pod\u00edan ser pensados por medio de leyes, tal como el mundo natural. Los evolucionistas representan los comienzos de lo que quiero llamar la Edad de Oro de la antropolog\u00eda, que para m\u00ed dur\u00f3 aproximadamente de 1870 a 1990. Como fundadores de la disciplina, los evolucionistas ten\u00edan un gran inter\u00e9s en explicarla. Ambiciosos en sus objetivos, sus amplias cuestiones dec\u00edan acerca de la comprensi\u00f3n de la humanidad c\u00f3mo estaba organizada, de d\u00f3nde ven\u00eda (de los salvajes y b\u00e1rbaros) y para d\u00f3nde iba (hacia la civilizaci\u00f3n). Adem\u00e1s, tambi\u00e9n plantearon algunos de los principales dilemas de la especificidad de la antropolog\u00eda en relaci\u00f3n con otras \u201cciencias\u201d. No era tarea f\u00e1cil. Para realizarla, se apoyaron en las ciencias naturales, las que legitimaban todas las pretensiones de verdad en el medio cient\u00edfico de su \u00e9poca. Dice Edward Tylor en 1878:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"large-quote\">Para muchos entendimientos ilustrados, parece resultar algo presuntuosa y repulsiva la concepci\u00f3n de que la historia de la especie humana es parte integral de la historia de la naturaleza; que nuestros pensamientos, nuestra voluntad y nuestras acciones se ajustan a leyes tan concretas como las que determinan el movimiento de las olas, la combinaci\u00f3n de los \u00e1cidos y las bases y el crecimiento de las plantas y los animales (p. 30).<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de persistir en la comunidad cient\u00edfica de su tiempo una resistencia en \u201cadmitir que los problemas de la antropolog\u00eda son capaces de ser tratados cient\u00edficamente\u201d (p. 245), sin duda la amplitud de los planteamientos antropol\u00f3gicos, en sinton\u00eda con el evolucionismo que dominaba la ciencia y la sociedad en una Inglaterra victoriana muy consciente de su propia centralidad en el mundo, hace posible que Tylor escriba once a\u00f1os despu\u00e9s:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"large-quote\">The world has not been unjust to the growing science, far from it. Wherever anthropologists have been able to show definite evidence and inference \u2026 not only specialists but the educated world generally are ready to receive the results and assimilate them into public opinion (Tylor, 1889: 245).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"large-quote\">El mundo no ha sido ni mucho menos injusto con la incipiente ciencia. Ah\u00ed donde los antrop\u00f3logos han sido capaces de mostrar pruebas e inferencias claras\u2026 no solo los especialistas, sino toda la gente instruida est\u00e1 por lo general dispuesta a recibir los resultados y asimilarlos en la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>James Frazer, en la conferencia inaugural de su c\u00e1tedra en la Universidad de Liverpool, \u201cEl alcance de la antropolog\u00eda social\u201d, en 1908, es igualmente optimista sobre la \u201cciencia del hombre\u2026 que acaba de nacer\u201d (p. 20). Dice:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"large-quote\">se reserv\u00f3 a la presente generaci\u00f3n\u2026 intentar el estudio cabal del hombre como un todo, inquirir no s\u00f3lo en la estructura f\u00edsica y mental del individuo, sino comparar las diversas razas humanas, trazar sus afinidades, y, por medio de una amplio acopio de hechos, seguir hasta donde sea posible la evoluci\u00f3n del pensamiento y las instituciones humanas desde el m\u00e1s remoto de los tiempos\u2026 La antropolog\u00eda busca\u2026 descubrir las leyes generales que en el pasado han regulado la historia humana, y, si la naturaleza es realmente uniforme, se puede esperar que la regulen en el futuro (Frazer, 1908: 20).<\/p>\n\n\n\n<p>Para mis argumentos m\u00e1s adelante, inter\u00e9same c\u00f3mo ellos se relacionaban con las grandes cuestiones de su tiempo y particularmente con las \u201cestructuras de la alteridad\u201d. Aqu\u00ed hay que evitar el anacronismo, pues muchos de los presupuestos de superioridad de los evolucionistas suenan raros e irritan nuestra sensibilidad antropol\u00f3gica del presente. Los evolucionistas hac\u00edan una doble operaci\u00f3n aparentemente contradictoria. Por un lado, etnoc\u00e9ntricamente colocaban a los hombres \u201csalvajes\u201d en otro tiempo, vi\u00e9ndolos como una especie de laboratorio de la humanidad en su momento pr\u00edstino y negando, como dijo Johannes Fabian (2002), su coetaneidad. Por otro lado, afirmaban, en una especie de perspectiva protorrelativista y antirracista, la humanidad de los salvajes, tanto por admitir la unidad ps\u00edquica de la humanidad (\u201cla bien confirmada similitud del funcionamiento de la mente humana en todas las razas\u201d, dir\u00eda Frazer, p. 31) como por creer que la civilizaci\u00f3n se hab\u00eda desarrollado a partir de los b\u00e1rbaros. En la misma direcci\u00f3n, afirmaban que las leyes y las religiones de los pa\u00edses civilizados eran derivadas de las experiencias normativas y sobrenaturales (la magia, por ejemplo) de los primitivos. Tylor claramente descarta la \u201cconfiguraci\u00f3n corporal\u201d y el color de la piel y del pelo como factores explicativos: \u201cparece tanto posible como deseable eliminar las consideraciones sobre las variantes hereditarias de las razas humanas y tratar a la humanidad como homog\u00e9nea en naturaleza, aunque situada en distintos grados de civilizaci\u00f3n\u201d (Taylor, 1889: 33).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, est\u00e1 claro que la explicaci\u00f3n de la direcci\u00f3n de la evoluci\u00f3n se ajustaba perfectamente a la celebraci\u00f3n del presente (de entonces), a la celebraci\u00f3n del poder del hombre blanco occidental, del eurocentrismo que postulaba al Atl\u00e1ntico Norte como el \u00e1pice de la trayectoria de la civilizaci\u00f3n. Al mismo tiempo, esa celebraci\u00f3n calmaba la <em>mauvaise conscience<\/em> colonizadora, ya que legitimaba la pretendida superioridad europea frente a los lejanos otros b\u00e1rbaros y salvajes y permit\u00eda colocar al otro ex\u00f3tico interno, los campesinos, como parte de la misma gram\u00e1tica, puesto que sus supersticiones eran \u201csobrevivencias\u201d en el seno de los Estados nacionales europeos \u2013muchos en formaci\u00f3n\u2013 representativas de etapas anteriores a la civilizada.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo mejor ser\u00eda posible decir que el evolucionismo fue uno de los primeros intentos de las ciencias sociales de pensar lo que hoy llamamos globalizaci\u00f3n, de poner orden en un mundo cada vez m\u00e1s integrado. La conciencia de que la humanidad era crecientemente una entidad interconectada demandaba explicaciones que hicieron eco hasta el presente. La relaci\u00f3n \u00edntima entre la ideolog\u00eda del progreso (Harris, 1996 [1968]), una ideolog\u00eda central en el Occidente que gana gran espacio con la Ilustraci\u00f3n y la Revoluci\u00f3n Industrial, y el evolucionismo es tal vez la base de lo que se podr\u00eda llamar un evolucionismo difuso que sigue con nosotros. Con su terminolog\u00eda de superiores e inferiores, de pueblos con modos de vida complejos y otros m\u00e1s simples, el evolucionismo nunca fue abandonado por parte de la \u201copini\u00f3n p\u00fablica\u201d, para usar el mismo t\u00e9rmino anteriormente usado por Tylor, ni por expertos de diferentes disciplinas. Una prueba de lo que acabo de decir son sus trasmutaciones desde el final de la Segunda Guerra Mundial en diversas teor\u00edas e ideolog\u00edas del desarrollo (Ribeiro, 1991, 2007).<\/p>\n\n\n\n<p>En el tiempo que tengo aqu\u00ed, ser\u00eda imposible detallar, como lo hice aunque r\u00e1pidamente con el evolucionismo, las caracter\u00edsticas de otros momentos cl\u00e1sicos subsecuentes en la historia de la disciplina. Me remont\u00e9 al comienzo de nuestra historia de la antropolog\u00eda porque creo que dej\u00f3 buenas y malas lecciones. Aqu\u00ed me interesan m\u00e1s las buenas lecciones, sobre todo el papel que los antrop\u00f3logos han tenido, consciente o inconscientemente, en la construcci\u00f3n de discursos o en las luchas contra el racismo. Eleg\u00ed este eje organizador de mi razonamiento por ser el racismo la ideolog\u00eda m\u00e1s perniciosa que las estructuras de alteridades pueden generar internamente en diferentes sistemas inter\u00e9tnicos, especialmente en el seno de aquellos sistemas inter\u00e9tnicos que forman parte de procesos de construcci\u00f3n de la naci\u00f3n bajo la direcci\u00f3n de determinado segmento \u00e9tnico con ideolog\u00edas raciales discriminatorias y de exclusi\u00f3n (Williams, 1989).<\/p>\n\n\n\n<p>No desconozco los casos de Alemania (Kohl, 2017) y Sud\u00e1frica (Spiegel, 2017), donde algunos antrop\u00f3logos influyentes apoyaron con sus pr\u00e1cticas reg\u00edmenes abiertamente racistas. Tampoco desconozco el empleo de antrop\u00f3logos estadounidenses como esp\u00edas en la Primera Guerra Mundial y en otros momentos posteriores, como administradores de campos de concentraci\u00f3n para ciudadanos estadounidenses de origen japon\u00e9s, o su participaci\u00f3n en el presente en la maquinaria de guerra y en el espionaje de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero creo que es posible, con buena dosis de raz\u00f3n, afirmar que la gran mayor\u00eda de los antrop\u00f3logos, por lo general, estamos del lado correcto en la lucha contra el racismo y la opresi\u00f3n. S\u00f3lo para retomar un ejemplo hist\u00f3rico cl\u00e1sico memorable, menciono el texto del padre de la antropolog\u00eda estadounidense, el alem\u00e1n Franz Boas (1964), sobre \u201cEl problema racial en la sociedad moderna\u201d, publicado por vez primera en 1943, en un momento en que el racismo crec\u00eda y se transformar\u00eda en la causa de tragedias humanas innombrables. Si volvemos nuestra mirada hacia Am\u00e9rica Latina, ser\u00edan muchos los nombres que tendr\u00edamos que mencionar, pero de una generaci\u00f3n m\u00e1s contempor\u00e1nea es imposible no acordarse de Darcy Ribeiro y Roberto Cardoso de Oliveira, mis compatriotas, o de los mexicanos Guillermo Bonfil Batalla, \u00c1ngel Palerm y Rodolfo Stavenhagen, por mencionar a unos cuantos extraordinarios antrop\u00f3logos. Tambi\u00e9n creo posible afirmar que en la historia de la antropolog\u00eda el arsenal de conceptos, teor\u00edas y visiones antirracistas va aumentando con el paso del tiempo. Me vienen a la mente las discusiones sobre relativismo cultural o aquellas sobre multiculturalismo e interculturalidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las antropolog\u00edas de hoy<\/h2>\n\n\n\n<p><p class=\"no-indent\">No me interesa aqu\u00ed el debate sobre las diferencias te\u00f3ricas de la antropolog\u00eda contempor\u00e1nea que, por lo general, han sido dramatizadas bajo el r\u00f3tulo de giros: el giro culturalista, el giro interpretativista, el giro ling\u00fc\u00edstico, el giro postmoderno, por ejemplo, y ahora, como <em>dernier cri<\/em>, el giro ontol\u00f3gico. Tampoco repetir\u00e9 un ejercicio que hice cuando discut\u00ed la importancia de mirar las antropolog\u00edas del mundo en el presente (Ribeiro, 2006). Mi objetivo es entender el lugar de la antropolog\u00eda en el mundo actual, y \u00e9ste ha cambiado bastante.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde que los evolucionistas se negaran a explicar las diferencias entre los hombres en t\u00e9rminos raciales y definieron como parte central de sus intereses estudiar \u201clos h\u00e1bitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de una sociedad\u201d (Tylor 1878: 29) para fundar la ciencia de la cultura, como llam\u00f3 a la antropolog\u00eda Edward Tylor, la noci\u00f3n de cultura ha sido central para el desarrollo de las ideolog\u00edas antirracistas modernas. De hecho, una contribuci\u00f3n fundamental de la antropolog\u00eda a la vida p\u00fablica fue la diseminaci\u00f3n, directa o indirectamente, de la noci\u00f3n antropol\u00f3gica de cultura. En este viaje sociol\u00f3gico e hist\u00f3rico, la \u201ccultura\u201d se politiz\u00f3 y lleg\u00f3 a participar de formulaciones importantes para la vida democr\u00e1tica y republicana, dando forma a pol\u00edticas p\u00fablicas dirigidas a administrar los conflictos inter\u00e9tnicos inherentes a las estructuras de alteridades internas en los Estados nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que la diseminaci\u00f3n internacional del multiculturalismo es el mejor ejemplo de lo que acabo de decir y coincide, para m\u00ed, con el auge de la relevancia de la antropolog\u00eda en la vida sociopol\u00edtica contempor\u00e1nea y con el principio de la decadencia de esta relevancia. La d\u00e9cada de 1990 ser\u00eda, como dije, el fin de la Edad de Oro de la antropolog\u00eda. El impacto del multiculturalismo puede muy bien ser ilustrado con la publicaci\u00f3n en Estados Unidos, en 1997, del libro <em>We are all multiculturalists now<\/em>, escrito por Nathan Glazer, un antiguo opositor a esta pol\u00edtica y, en Am\u00e9rica Latina, con las nuevas constituciones de Colombia (1991) y de Argentina (1994), claramente influidas por esta ideolog\u00eda. El mundo acad\u00e9mico fue ampliamente impactado por la creaci\u00f3n de programas de posgrado multiculturalistas y por el uso de esa noci\u00f3n en distintos tipos de interpretaciones sociol\u00f3gicas y antropol\u00f3gicas. La conciencia de que el multiculturalismo es una ideolog\u00eda anglosajona de administraci\u00f3n de conflictos inter\u00e9tnicos llev\u00f3 a muchos de nosotros en Am\u00e9rica Latina a una aproximaci\u00f3n con la \u201cinterculturalidad\u201d, otra perspectiva que igualmente revela la centralidad de la noci\u00f3n de cultura en estos momentos (Ribeiro, 2003; Garc\u00eda Canclini, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p>Si es correcto decir que los fundadores evolucionistas de la antropolog\u00eda tuvieron una ret\u00f3rica optimista, es igualmente correcto afirmar que un cierto pesimismo sobre su propia suerte parece haber afectado a la antropolog\u00eda en aquel mismo momento. Para una disciplina muchas veces reh\u00e9n de lo que Michel-Rolph Trouillot (2003) llam\u00f3 \u201cel casillero del salvaje\u201d, la perspectiva de la desaparici\u00f3n del \u201cnativo\u201d ha sido desde siempre un problema. Ve\u00e1nse, por ejemplo, los lamentos de Frazer en 1908 (1908: 33-34) por la \u201cextinci\u00f3n\u201d, la \u201cagon\u00eda\u201d, o el inevitable cambio de los salvajes y su significado para la obtenci\u00f3n de datos antropol\u00f3gicos. En 1966, casi 60 a\u00f1os m\u00e1s tarde, Claude L\u00e9vi-Strauss (1966: 124), en <em>Current Anthropology<\/em>, tuvo que lidiar con la moda \u201cen ciertos c\u00edrculos de decir que la antropolog\u00eda es una ciencia en decadencia por la r\u00e1pida desaparici\u00f3n de su tema tradicional: los llamados primitivos\u201d. Ciento un a\u00f1os despu\u00e9s de Frazer, en 2009, el congreso de la Asociaci\u00f3n Antropol\u00f3gica Americana tuvo por tema \u201cFin\/es de la Antropolog\u00eda\u201d. El reconocimiento de que el final del salvaje hac\u00eda temblar los cimientos cl\u00e1sicos de la antropolog\u00eda puede ser sintetizado en la famosa frase que Clifford Geertz (1983: 151) habr\u00eda dicho en los a\u00f1os 1980: \u201cahora todos somos nativos\u201d. Para Arturo Escobar (1999), en un texto sintom\u00e1ticamente llamado \u201cEl final del salvaje\u201d, lo que subyac\u00eda la posibilidad de desaparici\u00f3n de la antropolog\u00eda eran las nuevas formas de relaci\u00f3n entre naturaleza y cultura, resultado de las nuevas tecnolog\u00edas reproductivas y de lo virtual, por ejemplo, que estar\u00edan generando una era <em>posnatural<\/em>, en la expresi\u00f3n de la antrop\u00f3loga brit\u00e1nica Marilyn Strathern (1992). De hecho, la relaci\u00f3n entre la disciplina, su crisis y la posibilidad de su desaparici\u00f3n es tan presente y recurrente que yo compar\u00e9 la antropolog\u00eda al f\u00e9nix, el ave m\u00edtica griega que renace de sus propias cenizas (Ribeiro, 2004).<\/p>\n\n\n\n<p>Con la amplia difusi\u00f3n p\u00fablica de la noci\u00f3n antropol\u00f3gica de cultura, la antropolog\u00eda, ya en los a\u00f1os 1990, empez\u00f3 a pagar por sus propias victorias. Por un lado, aument\u00f3 la competencia en el seno de la academia con el surgimiento o la consolidaci\u00f3n de campos de debates transformados en (trans)disciplinas, como los estudios culturales, los estudios postcoloniales, los estudios de g\u00e9nero, los estudios de ciencia y tecnolog\u00eda. No se puede dejar de mencionar tambi\u00e9n, en la d\u00e9cada de 1990, el postmodernismo que llena el vac\u00edo dejado por la p\u00e9rdida de influencia del marxismo en los a\u00f1os posteriores a la Guerra Fr\u00eda. Con su cr\u00edtica de las metanarrativas y su glorificaci\u00f3n de lo fragmentario, el postmodernismo vino a casarse con una tendencia a la hiperespecializaci\u00f3n que ya ven\u00eda desarroll\u00e1ndose debido al gran crecimiento del mundo acad\u00e9mico despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial. Como bien plante\u00f3 Eric Wolf en 1998 (2008: 33-34), en su presentaci\u00f3n de la segunda edici\u00f3n del libro <em>Antropolog\u00eda y marxismo<\/em> de \u00c1ngel Palerm, el rechazo de los postmodernos al uso de \u201cconceptos generales\u201d condujo a la privaci\u00f3n del \u201cuso de m\u00e9todos adecuados para caracterizar la matriz de relaciones donde tienen lugar los hechos y narrativas que registran\u201d y a resultados \u201ctriviales, ya que no puede establecerse relaci\u00f3n alguna con otros temas que no sean el propio, en sus propios t\u00e9rminos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La competencia con otras disciplinas muchas veces m\u00e1s abiertas a posiciones y debates politizados, la hiperespecializaci\u00f3n y la trivialidad llevan a un panorama de creciente irrelevancia p\u00fablica de la antropolog\u00eda estadounidense, la m\u00e1s poderosa del mundo. De hecho, la antropolog\u00eda estadounidense logra, de cierta manera, exportar su propia crisis como si fuera una crisis universal de la disciplina. De hecho, la trivialidad y la irrelevancia de la antropolog\u00eda de los Estados Unidos ya hab\u00edan sido apuntadas como un problema grave por Eric Wolf en su texto \u201cAmerican Anthropologists and American Society\u201d (2001 [1969]): 21). Los colegas estadounidenses reaccionaron en los \u00faltimos 15 o 20 a\u00f1os intentando remediar el problema por medio de lo que llamaron \u201cantropolog\u00eda p\u00fablica\u201d (Borofsky, 2004) y \u201cantropolog\u00eda comprometida\u201d (Low &amp; Merry, 2011). Pero desgraciadamente la recuperaci\u00f3n de la relevancia p\u00fablica de la antropolog\u00eda no es un movimiento que se pueda dar de manera independiente de las din\u00e1micas sociol\u00f3gicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de ir directamente a la cuesti\u00f3n, quiero decir que la p\u00e9rdida de relevancia relativa de la antropolog\u00eda no ocurre de forma pareja en todos los pa\u00edses. Es cierto que algunas de las razones sociol\u00f3gicas que presentar\u00e9 enseguida inciden en casi todos, pero la historia de la disciplina, sus relaciones institucionales y pol\u00edticas en diferentes contextos resultan en caracter\u00edsticas distintas. La cuesti\u00f3n central es c\u00f3mo explicar que una disciplina cada vez m\u00e1s potente, que ha crecido de manera relevante en varias partes del mundo, haya perdido su \u201cprestigio\u201d en la participaci\u00f3n de los debates p\u00fablicos y sea con frecuencia vista como un problema o como algo irrelevante.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cambios en la relaci\u00f3n cultura\/naturaleza ciertamente son importantes para explicar no s\u00f3lo un necesario \u00e9nfasis en los estudios antropol\u00f3gicos sobre la ciencia y la tecnolog\u00eda, sino tambi\u00e9n para comprender concepciones que viajan f\u00e1cilmente en el mundo acad\u00e9mico de hoy, como las que postulan la agencia de las cosas, a la cual llam\u00e9 hiperanimismo o, ir\u00f3nicamente, animismo de los modernos, un movimiento que se relaciona con un proyecto de reencantamiento del mundo. La fuerza del hiperfetichismo, de la mercantilizaci\u00f3n de todo, hasta del inconsciente, como ya afirmaba Fredric Jameson en un ensayo visionario de 1984, es la contracara del hiperanimismo en un mundo chato e hipersaturado de tecnolog\u00edas y manipulaciones humanas. El pensamiento de las ciencias sociales est\u00e1 hoy ubicado en el espacio generado por la tensi\u00f3n de estos dos extremos, un mundo animado por fuerzas otras que se contraponen a un mundo animado por la invasi\u00f3n del capital en todos los espacios.<\/p>\n\n\n\n<p>No por casualidad hoy se habla del antropoceno, una noci\u00f3n geol\u00f3gica que lleva a pensar en la capacidad humana de destruir su propio planeta. En realidad, el t\u00e9rmino <em>capitaloceno<\/em> (Moore, 2016) describe mejor de lo que se trata. Aqu\u00ed est\u00e1 otro frente al cual los antrop\u00f3logos llegamos tarde. Curioso: si estamos hablando del antropoceno, \u00bfpor qu\u00e9 no fueron antrop\u00f3logos los que iniciaron esta discusi\u00f3n? Lo pregunto no por alg\u00fan tipo de chauvinismo antropol\u00f3gico, sino para ilustrar la ausencia de los antrop\u00f3logos en debates de punta globales, con las pocas excepciones de siempre. Los antrop\u00f3logos desaparecimos no s\u00f3lo de los grandes debates nacionales, como afirma Claudio Lomnitz (2014) al hablar de la antropolog\u00eda mexicana actual, sino tambi\u00e9n de los grandes debates globales. Si no fuera as\u00ed, \u00bfc\u00f3mo explicar la <em>boutade<\/em>, la broma, del antrop\u00f3logo noruego Thomas Hylland Eriksen en su conferencia en el \u00faltimo congreso brasile\u00f1o de antropolog\u00eda en agosto de este a\u00f1o? De acuerdo con Eriksen, el antrop\u00f3logo m\u00e1s conocido en el mundo hoy es el bi\u00f3logo Jared Diamond, por su libro <em>Guns, Germs and Steel<\/em> (<em>Armas, g\u00e9rmenes y<\/em> <em>acero<\/em>, 1997), que trata de la historia de la humanidad desde un punto de vista bastante criticado por los antrop\u00f3logos. Parece que al abandonar las grandes cuestiones que eran tan importantes para los evolucionistas y difusionistas del siglo XIX y XX, dejamos la puerta abierta para que otros entraran y abandonamos ese lugar de habla.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ponerlo de la manera m\u00e1s simple y directa: \u00bfla culpa la tendremos nosotros, los antrop\u00f3logos? Parcialmente tal vez, pues nos fuimos enredando en nuestras discusiones internas y en nuestras especialidades, como forma de mostrar erudici\u00f3n y de hacer carrera. Pero hay muchas otras razones sociol\u00f3gicas que escapan a nuestras propias capacidades de agencia aunque, por lo general, hayan sido recibidas con cierta pasividad no solamente por nosotros sino por el campo acad\u00e9mico en general. Primero, hay que hablar claramente de un antiintelectualismo cada vez m\u00e1s intenso en el mundo. Parece que la ignorancia ha subido muchos escalones en su batalla contra la sabidur\u00eda. El papel pol\u00edtico del antiintelectualismo es conocido y se expresa en los discursos de los pol\u00edticos profesionales con mucha claridad. No por casualidad los reg\u00edmenes autoritarios o populistas son antiintelectuales. Pero hasta los propios acad\u00e9micos muchas veces adoptamos, como una forma ingenua de criticar el esnobismo de la vida acad\u00e9mica o como una manera de incluir otros saberes en la circulaci\u00f3n de conocimientos, actitudes antiintelectuales, con lo que estamos contribuyendo inadvertidamente a la cr\u00edtica que acusa de irrelevancia lo que hacemos.<\/p>\n\n\n\n<p>El antiintelectualismo afecta especialmente las humanidades y las ciencias sociales. Destaco la antropolog\u00eda por lo que considero como su car\u00e1cter eminentemente subversivo de la naturalizaci\u00f3n del orden de las cosas. Al mostrar que otros mundos no solamente son posibles sino que realmente existen, la antropolog\u00eda constantemente denuncia el orden del capitalismo y de sus sistemas de poder asociados. En tiempos conservadores, como son los actuales, se busca sofocar el pensamiento cr\u00edtico y la antropolog\u00eda no podr\u00eda escapar de este movimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>El antiintelectualismo tambi\u00e9n puede ser el resultado del imperio de las pantallas, sobre todo de las pantallas que son puertas de acceso a la internet. Estamos asistiendo a la llegada a la vida adulta de la primera generaci\u00f3n nativa de la era digital. Los cambios en la capacidad y las formas de lectura son un tema de punta que nos interesa a todos los que trabajamos con la producci\u00f3n, transmisi\u00f3n y difusi\u00f3n de saberes. Todav\u00eda no hay consenso y las posiciones var\u00edan desde aquellas que muestran una disminuci\u00f3n de la capacidad de lectura en profundidad hasta las que creen en el surgimiento de un nuevo tipo de lectura fragmentada que no es completamente entendida porque los investigadores todav\u00eda tienen una visi\u00f3n del problema centrada en el libro. V\u00e9ase por ejemplo <em>Hacia una antropolog\u00eda de los lectores<\/em>, de 2015, resultado de una investigaci\u00f3n de la uam-i que cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de antrop\u00f3logos como N\u00e9stor Garc\u00eda Canclini, Eduardo Niv\u00f3n Bol\u00e1n y Rosal\u00eda Winocur Iparraguirre (Garc\u00eda Canclini <em>et al.<\/em>, 2015). La internet tambi\u00e9n representa otro tipo de desaf\u00edo para las ciencias sociales en general. La declaraci\u00f3n extremada de Umberto Eco seg\u00fan la cual \u201clas redes sociales dan el derecho de hablar a legiones de idiotas\u201d y han generado una \u201cinvasi\u00f3n de imb\u00e9ciles\u201d son para m\u00ed un s\u00edntoma de algo m\u00e1s amplio, de la hiperdemocratizaci\u00f3n de lo que llam\u00e9 el espacio p\u00fablico virtual, en el cual todos aparentemente tienen el mismo peso y valor. Los efectos de esta hiperdemocratizaci\u00f3n pueden ser positivos, como yo cre\u00ed en 1998 cuando habl\u00e9 de la comunidad transnacional virtual-imaginada y su poder de testimonio y activismo pol\u00edtico a distancia (Ribeiro, 1998), o como crey\u00f3 Manuel Castells (2012) al analizar las redes de indignaci\u00f3n y esperanza detr\u00e1s de movimientos como la primavera \u00e1rabe o <em>occupy Wall Street<\/em>. Pero sus efectos tambi\u00e9n pueden ser negativos. Primero, por la facilidad con que la vigilancia se puede hacer hoy d\u00eda sobre los ciudadanos de todo el mundo que usan la red. En realidad, estamos asistiendo al final de la vigencia de las nociones burguesas de privacidad. Despu\u00e9s, por lo que ha significado de concentraci\u00f3n de poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico en manos de unas pocas y gigantescas compa\u00f1\u00edas, como Googgle y Facebook. Adem\u00e1s, sospecho que mucho de la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica vista en pa\u00edses como el m\u00edo, el Brasil, se relaciona con esta ampliaci\u00f3n de la capacidad de intervenci\u00f3n en el espacio p\u00fablico virtual. Por \u00faltimo, volviendo a la vituperaci\u00f3n de Eco y con impactos mucho m\u00e1s fuertes sobre lo que nos interesa en esta conferencia, la internet crea una ilusi\u00f3n pan\u00f3ptica y omnisciente en sus usuarios. A fin de cuentas, puedo ver y saber todo usando a la red. El mundo parece ser transparente para los sujetos. Si puedo ver y saber todo, \u00bfpor qu\u00e9 necesitar\u00eda de alguien que me explique el mundo? \u00bfPara qu\u00e9 sirven los cient\u00edficos sociales?<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, la internet es el reino de lo que llamo el capitalismo electr\u00f3nico informal, la cara m\u00e1s din\u00e1mica del capitalismo hiperflexible que representa otras din\u00e1micas del capital muchas veces subsumidas bajo la megaetiqueta del neoliberalismo. Claro que la universidad y las estructuras de (re)producci\u00f3n de conocimiento no podr\u00edan quedar inmunes. Los centros hegem\u00f3nicos del sistema mundial de producci\u00f3n acad\u00e9mica fueron visiblemente afectados por las ideolog\u00edas neoliberales y sus mandatos administrativos. En el Reino Unido y los Estados Unidos los rectores de muchas universidades pasaron a ser administradores de negocios que deben producir ganancias crecientes. Es triste, pero parece que hay un proceso de demolici\u00f3n de un patrimonio de la inteligencia humana que llev\u00f3 siglos para ser construido en aquellos pa\u00edses. Algunos de los procesos estructurales de este movimiento en la academia son la llamada cultura de auditor\u00eda y el productivismo, o sea, el control de la producci\u00f3n de productos acad\u00e9micos por cantidad y no por calidad, medidas implementadas internacionalmente. La antropolog\u00eda, con los largos tiempos implicados en la pr\u00e1ctica etnogr\u00e1fica y en la maduraci\u00f3n de la reflexi\u00f3n, se vio particularmente afectada. Pero los antrop\u00f3logos tambi\u00e9n han dedicado su atenci\u00f3n al neoliberalismo en el seno de la universidad. Los trabajos de Cris Shore y Sue Wright son un ejemplo de esto. En la introducci\u00f3n de una colecci\u00f3n de textos dedicados al an\u00e1lisis antropol\u00f3gico del tema, Tracey Heatherington y Filippo M. Zerilli (2016: 43) dicen:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"large-quote\">Basados en a\u00f1os de investigaci\u00f3n sistem\u00e1tica en diferentes contextos universitarios, Shore y Wright dejan claro que el modelo neoliberal no s\u00f3lo est\u00e1 transformando el papel de la universidad en la sociedad, sino tambi\u00e9n est\u00e1 creando nuevos tipos de sujetos cuyas pr\u00e1cticas y <em>ethos<\/em> son estructurados por una emergente cultura empresarial que est\u00e1 arraigando en el coraz\u00f3n de la academia. Dimitris Dal\u00e1koglou considera c\u00f3mo los cambios neoliberales promueven estrategias empresariales y el comportamiento ego\u00edsta en los acad\u00e9micos. Explotando la etimolog\u00eda de la idiotez, insiste en que es crucial reconocer y desafiar las acciones de los muchos \u201cidiotas\u201d que ahora circulan en la academia, esto es, aquellos que simplemente act\u00faan de acuerdo con intereses ego\u00edstas.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, el principio del \u201cpublicar o perecer\u201d se exacerb\u00f3 como gu\u00eda de la productividad y llev\u00f3 a un aumento de la irrelevancia de los textos acad\u00e9micos. En un art\u00edculo period\u00edstico intitulado \u201cProfe, nadie lo est\u00e1 leyendo\u201d, Asit Biswas y Julian Kirchherr (2015) lamentan el crecimiento de \u201cla ausencia de los profesores\u201d, especialmente de los cient\u00edficos sociales, \u201cen la conformaci\u00f3n de los debates p\u00fablicos y de las pol\u00edticas p\u00fablicas\u201d, y notan que \u201cen los a\u00f1os 1930, 1940, 20 por ciento de los art\u00edculos en la prestigiosa <em>The American Political Science Review<\/em> se enfocaban en recomendaciones de pol\u00edticas p\u00fablicas. En el \u00faltimo conteo, este n\u00famero hab\u00eda bajado a un mero 0.3 por ciento\u201d. Adem\u00e1s, muestran que \u201c82 por ciento de los art\u00edculos publicados en las humanidades no son citados siquiera una vez\u201d, y a\u00f1aden que \u201csi un art\u00edculo es citado, no significa que realmente fue le\u00eddo&#8230; de acuerdo con una estimaci\u00f3n, apenas 20 por ciento de los art\u00edculos citados fueron realmente le\u00eddos\u201d. Ellos \u201ccalculan que un art\u00edculo mediano en una revista con dict\u00e1menes de pares no lo leen completo m\u00e1s de diez personas\u201d. Todo lleva a creer que <em>publish or perish<\/em>, publicar o perecer, cada vez dice m\u00e1s respecto de los intereses de los oligopolios internacionales de la publicaci\u00f3n cient\u00edfica que de los intereses de los investigadores o de un campo cient\u00edfico particular.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a todos estos cambios estructurales en las universidades y en las macropol\u00edticas cient\u00edficas, las reacciones de los acad\u00e9micos han sido t\u00edmidas. Cuando mucho se habla de hacer <em>slow science<\/em>, una postulaci\u00f3n, por lo general, desconocida de la mayor\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero finalizar esta sesi\u00f3n con uno de los factores del lugar problem\u00e1tico que la antropolog\u00eda ocupa hoy considerando algo fundamental para la suerte que hemos de correr en el presente y en el futuro. Para ello, tengo que volver a la estructura de alteridades y sus ideolog\u00edas. En la mayor\u00eda de los pa\u00edses estamos identificados como defensores del multiculturalismo, es decir, con la defensa de la diferencia y de la diversidad cultural y de comportamientos. Como dije, el momento en que la importancia p\u00fablica de la antropolog\u00eda en la contemporaneidad empieza a decaer coincide con el auge del multiculturalismo como pol\u00edtica y discurso p\u00fablicos en la d\u00e9cada de 1990. \u00bfPero c\u00f3mo empezamos los a\u00f1os 2000? Con el ataque a las Torres Gemelas en Nueva York, perpetrado por fundamentalistas musulmanes. El fundamentalismo se transform\u00f3 en un problema pol\u00edtico global, cada vez m\u00e1s racializado, en la medida en que otros atentados fueron cometidos en Europa y una entidad como el Estado Isl\u00e1mico sustituy\u00f3 a la ya muy temida Al Qaeda. Las migraciones masivas de \u00e1rabes a Europa intensificaron el etnocentrismo y el racismo en un contexto donde se da una identificaci\u00f3n autom\u00e1tica entre terror e islamismo. La intolerancia racial y el racismo volvieron con intensidad, pero con nuevos objetos y escenarios muy distintos de aquellos cuyo centro eran las poblaciones negras de Estados Unidos, organizadas en movimientos sociales, que luchaban por sus derechos civiles en los a\u00f1os 1950, 1960. Fueron estos movimientos sociales los responsables de la transformaci\u00f3n de premisas multiculturalistas en pol\u00edticas p\u00fablicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la naturaleza del racismo contempor\u00e1neo m\u00e1s visible ha cambiado. Ya no se relaciona exclusivamente con las demandas de reconocimiento y dignidad hechas por ciudadanos hist\u00f3ricamente discriminados en diferentes Estados nacionales. El racismo contempor\u00e1neo se confunde tambi\u00e9n con la geopol\u00edtica global de fuerzas imperialistas donde la discriminaci\u00f3n se dirige a los musulmanes y los migrantes. El racismo ha regresado con fuerza, como bien lo demuestran la elecci\u00f3n de Donald Trump en los Estados Unidos o el aumento de la intolerancia en el Reino Unido y en Alemania. Todo esto me lleva a preguntar si no estamos ya, de hecho, en una era postmulticulturalista. Si esto es cierto, \u00bfpara qu\u00e9 necesitamos antrop\u00f3logos con sus lecciones de tolerancia? De hecho, la elecci\u00f3n de Trump en Estados Unidos no s\u00f3lo ha generado una ola de intolerancia racial en contra de los inmigrantes mexicanos y musulmanes, por ejemplo, sino tambi\u00e9n un debate sobre el final de la eficacia de la pol\u00edtica identitaria liberal con el resurgimiento de un desinhibido supremacismo blanco.<\/p>\n\n\n\n<p>Conscientes como pocos de los peligros que acechan en el presente, los antrop\u00f3logos polacos se movilizaron contra la discriminaci\u00f3n y publicaron un manifiesto en octubre de 2016, que reproduzco parcialmente por ser un \u00edndice de lo que acabo de decir y un esfuerzo leg\u00edtimo de reposicionar la antropolog\u00eda frente a los graves problemas actuales:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"large-quote\">Como representantes de las disciplinas de la Antropolog\u00eda y la Etnolog\u00eda, nos sentimos particularmente responsables de la forma en que la cultura y la sociedad son comprendidas y representadas. Nos preocupan seriamente la proliferaci\u00f3n y la manipulaci\u00f3n de la ignorancia en el debate p\u00fablico, en los medios, la educaci\u00f3n y la pol\u00edtica de la Polonia de hoy. Nos referimos en particular a las afirmaciones enga\u00f1osas sobre la migraci\u00f3n, los refugiados y el multiculturalismo, as\u00ed como sobre las identidades nacionales, \u00e9tnicas y religiosas. Por todas estas razones, creemos importante y necesario\u2026 posicionarnos respecto de estas cuestiones. Por m\u00e1s de cien a\u00f1os, la cultura y la sociedad han sido el principal foco de la reflexi\u00f3n te\u00f3rica y de los estudios emp\u00edricos de nuestra disciplina. As\u00ed, nos sentimos obligados y autorizados a hablar cuando este conocimiento es utilizado para enga\u00f1ar al p\u00fablico. Nuestro sentido de la obligaci\u00f3n est\u00e1 arraigado en el <em>ethos<\/em> de la antropolog\u00eda, una disciplina que sirve a la sociedad y los valores human\u00edsticos. Tambi\u00e9n nos motiva un sentido de responsabilidad y deber c\u00edvico. Al abrazar estos ideales, nos oponemos decididamente a la discriminaci\u00f3n, la exclusi\u00f3n y el discurso de odio motivados por diferencias culturales, religiosas, \u00e9tnicas, de g\u00e9nero o de visiones de mundo. Protestamos contra la manipulaci\u00f3n consciente de los hechos, la ideologizaci\u00f3n de las creencias, la xenofobia, el racismo y la violencia dirigida a las personas que representan diferentes culturas, identidades, posiciones pol\u00edticas, confesiones y valores. Estos actos de odio que se han tornado m\u00e1s frecuentes en la sociedad polaca de hoy socavan los cimientos del orden social y frecuentemente llevan a tragedias reales. Apoyamos el conocimiento fidedigno sobre la cultura y la sociedad, clamamos por respeto mutuo y exigimos respeto por los valores human\u00edsticos. Nuestro objetivo y nuestro sue\u00f1o es una sociedad diversa y abierta construida sobre los ideales de la democracia y de los derechos humanos (Antrop\u00f3logos polacos, 2016).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Antropolog\u00edas del futuro<\/h2>\n\n\n\n<p><p class=\"no-indent\">Frente a la nueva cara del racismo que se consolida, los antrop\u00f3logos necesitamos organizarnos y sumarnos a los movimientos sociales que luchan por los derechos humanos y contra toda forma de discriminaci\u00f3n, como lo est\u00e1n haciendo los colegas polacos. Nuestra imaginaci\u00f3n interpretativa, te\u00f3rica y pol\u00edtica necesita comprender el cruce actual del racismo y la geopol\u00edtica global imperialista para poder aportar interpretaciones que desnuden las formas contempor\u00e1neas de violencia racista, sexista y ambiental. Nuestra tarea no es reconfortarnos con metanarrativas pastorales y comunitarias, que pueden ser importantes y necesarias en contextos espec\u00edficos y delimitados, pero son insuficientes para lidiar con la crisis de civilizaci\u00f3n que vivimos y los rumbos del capitalismo hiperflexible. Nuestra tarea principal es, por medio de esfuerzos de investigaci\u00f3n y de reflexi\u00f3n, ayudar a vislumbrar y a construir las salidas posibles para esta crisis a la que Immanuel Wallerstein llam\u00f3 \u201cgiro global a la derecha\u201d (Wallerstein, 2016). En lo inmediato, dada nuestra tradici\u00f3n de lucha contra el racismo, estamos llamados a participar claramente en los tiempos dif\u00edciles que representar\u00e1 la era postmulticultural. Estoy de acuerdo con Claudio Lomnitz (2014), quien pone la etnograf\u00eda una vez m\u00e1s en el centro de nuestros esfuerzos por demostrar la relevancia social y pol\u00edtica de nuestro quehacer. Dice Lomnitz:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"large-quote\">Demasiado frecuentemente, hoy, nos encontramos con la sensaci\u00f3n de que las categor\u00edas de an\u00e1lisis no alcanzan siquiera a describir la realidad \u2013ni hablar de explicarla. De hecho, no se puede explicar bien lo que no se sabe describir primero. Es decir, que la crisis de la econom\u00eda y de la ciencia pol\u00edtica, e incluso de la afici\u00f3n actual por la encuesta y de la agregaci\u00f3n de opiniones como si ellas describiesen de manera transparente las pr\u00e1cticas y creencias de los encuestados, est\u00e1 dejando un espacio enorme para la etnograf\u00eda y, por lo tanto, para un renacimiento del papel de la antropolog\u00eda en el debate p\u00fablico y la construcci\u00f3n de futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis que vivimos nos obligar\u00e1 a retomar nuestro papel pol\u00edtico en el presente y en el futuro. Los conflictos que se desencadenar\u00e1n llevar\u00e1n a un nuevo reconocimiento social de las virtudes de la antropolog\u00eda (ver por ejemplo Leader, 2016) cuya metanarrativa se basa en el entendimiento y en la paz.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Antrop\u00f3logos Polacos (2016). Anti-discrimination manifesto of Polish anthropologists and ethnologists http:\/\/zjazd.weebly.com\/english.html. Acceso 2 de noviembre de 2016.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Biswas, Asit y Julian Kirchherr (2015). \u201cProf, no one is reading you\u201d. <em>The Straits Times<\/em> (Singapur), 11 de abril de 2015. http:\/\/www.straitstimes.com\/opinion\/prof-no-one-is-reading-you. Acceso 30 de noviembre de 2016<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Boas, Franz (1964 [1943]). \u201cEl problema racial en la sociedad moderna\u201d. <em>Cuestiones fundamentales de Antropolog\u00eda Cultural<\/em>. Buenos Aires: Solar, pp. 253-271.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Borofsky, Robert (2004). \u201cConceptualizing Public Anthropology\u201d. http:\/\/www.publicanthropology.org\/Defining\/definingpa.htm, acceso 11 de abrill de 2007.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Calvino, Italo (1994 [1991]). <em>Por qu\u00e9 leer los cl\u00e1sicos<\/em>. M\u00e9xico: Tusquets.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Castells, Manuel (2012). <em>Networks of outrage and hope. Social movements in the internet age<\/em>. Cambridge\/Malden: Polity Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Danda, Ajit K. 1995. <em>Foundations of Anthropology: India<\/em>. Nueva Delhi: Inter-India.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Diamond, Jared (1997). <em>Guns, Germs and Steel<\/em>. Nueva York: W.W. Norton.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Eco, Umberto (2015). \u201cLas redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas\u201d. https:\/\/actualidad.rt.com\/actualidad\/177851-umberto-eco-redes-sociales-legion-idiotas. Acceso 30 de noviembre de 2016.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Escobar, Arturo (1999). \u201cEl final del salvaje: antropolog\u00eda y nuevas tecnolog\u00edas\u201d, en <em>El final del salvaje. Naturaleza, cultura y pol\u00edtica en la antropolog\u00eda contempor\u00e1nea.<\/em> Bogot\u00e1: cerec\/ican.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Fabian, Johannes (2002). <em>Time and the Other: How Anthropology Makes its Object<\/em>. Nueva York: Columbia University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Frazer, James (1908). \u201cEl alcance de la antropolog\u00eda social\u201d. <em>Entrada Libre<\/em>: 19-36.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Garc\u00eda Canclini, N\u00e9stor (coord). (2011). <em>Conflictos interculturales<\/em>. Barcelona\/Buenos Aires: Gedisa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">\u2014 <em>et al<\/em> (2015). <em>Hacia una antropolog\u00eda de los lectores<\/em>. M\u00e9xico y Madrid: Ediciones Culturales Paid\u00f3s\/Fundaci\u00f3n Telef\u00f3nica\/Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Geertz, C. (1983). <em>Local Knowledge: Further Essays in Interpretive Anthropology<\/em>. Nueva York: Basic Books.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Glazer, Nathan (1997). <em>We Are All Multiculturalists Now<\/em>. Cambridge: Harvard University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Harris, Marvin (1996 [1968]). <em>El desarrollo de la teor\u00eda antropol\u00f3gica. Historia de las teor\u00edas de la cultura.<\/em> Mexico y Madrid: Siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Heatherington, Tracey y Filippo M. Zerilli (coord.) (2016). \u201cAnthropologists in\/of the Neoliberal Academy\u201d. <em>Anuac<\/em>. 5 (1): 41-90.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Jameson, Fredric (1984). \u201cPostmodernism, or, the Cultural Logics of Late Capitalism\u201d. <em>New Left Review<\/em> 146: 59-92.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Kohl, Karl-Heinz (en prensa). \u201cAnthropology in Germany\u201d. <em>International Encyclopedia of Anthropology<\/em>. Nueva York: Wiley-Blackwell.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Krotz, Esteban (2002) <em>La otredad cultural entre utop\u00eda y ciencia: un estudio sobre el origen, el desarrollo y la reorientaci\u00f3n de la antropolog\u00eda<\/em>. M\u00e9xico: uam-i\/fce.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">L\u00e9vi-Strauss, Claude (1966) \u201cAnthropology: Its Achievements and Future\u201d, <em>Current Anthropology<\/em> 7 (2): 124-127.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Low, Setha&nbsp;M. y Sally Engle&nbsp;Merry (2011). \u201cEngaged Anthropology in the United States and its relevance for world anthropologies\u201d, en Gustavo Lins Ribeiro (coord.), <em>Global Anthropologies<\/em>. Pek\u00edn: Intellectual Property Publishing House.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Lomnitz, Claudio (2014). \u201cLa etnograf\u00eda y el futuro de la antropolog\u00eda en M\u00e9xico\u201d. http:\/\/www.nexos.com.mx\/?p=23263 . Acceso 30 de noviembre de 2016.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Leader, George (2016). \u201cUniversities need more anthropology now, more than ever\u201d. <em>The Hufington Post<\/em>. 20 de octubre. http:\/\/www.huffingtonpost.com\/american-anthropological-association\/universities-need-anthrop_b_12576982.html Acceso 10 de noviembre de 2016.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Moore, James (2016). <em>Anthropocene or capitalocene? Nature, history and the crisis of capitalism<\/em>. Oakland: pm Press\/Kairos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Palerm, \u00c1ngel (2006 [1974]). \u201cSobre el papel de la historia de la etnolog\u00eda en la formaci\u00f3n de los etn\u00f3logos\u201d. <em>Historia de la etnolog\u00eda 1. Los precursores<\/em>. M\u00e9xico y Guadalajara: Universidad Iberoamericana \/ Instituto Tecnol\u00f3gico de Estudios Superiores de Occidente, pp. 7-22.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Ribeiro, Gustavo Lins (2014). \u201cWorld Anthropologies: Anthropological Cosmopolitanisms and Cosmopolitics\u201d. <em>Annual Review of Anthropology <\/em>43: 483-498.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">\u2014 (2007). \u201cPoder, redes e ideolog\u00eda en el campo del desarrollo\u201d. <em>Tabula Rasa<\/em> 6: 173-193.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">\u2014 (2006). \u201cWorld Anthropologies: Cosmopolitics for a New Global Scenario in Anthropology\u201d. <em>Critique of Anthropology <\/em>26 (4): 363-386.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">\u2014 (2003). <em>Postimperialismo. Cultura y pol\u00edtica en el mundo contempor\u00e1neo<\/em>. Barcelona y Buenos Aires: Gedisa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">\u2014 (1998). \u201cCybercultural Politics. Political Activism at a Distance in a Transnational World\u201d, en Sonia \u00c1lvarez, Evelina Dagnino y Arturo Escobar (comp.), <em>Cultures of Politics\/Politics of Cultures. Revisioning Latin American Social Movements<\/em>. Boulder: Westview Press, pp. 325-352.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">\u2014 (1991). Ambientalismo e Desenvolvimento Sustentado. Nova Utopia \/Ideologia do Desenvolvimento. <em>Revista de Antropologia<\/em>, Universidade de S\u00e3o Paulo (34): 59-101.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Spiegel, Mugsy (en prensa). \u201cAnthropology in South Africa\u201d. <em>International Encyclopedia of Anthropology<\/em>. Nueva York: Wiley-Blackwell.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Strathern, Marilyn (1992). <em>After nature. English Kinship in the Late Twentieth Century<\/em>. Cambridge: Cambridge University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Trouillot, Michel-Rolph (2003). \u201cAnthropology and the savage slot. The poetics and politics of Otherness\u201d, en<em> Global Transformations. Anthropology in the Modern World<\/em>. Nueva York: Palgrave Macmillan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Tylor, Edward Burnett (1878). <em>Researches into the Early History of Mankind and the Development of Civilization.<\/em> Boston: Estes &amp; Lauriat, pp. 1-13.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">\u2014 (1889). \u201cOn a Method of Investigating the Development of Institutions; Applied to Laws of Marriage and Descent\u201d<em>. Journal of the Anthropological Institute<\/em> 18: 245-72.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Wallerstein, Immanuel (2016). \u201cComo deter a virada \u00e0 direita\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">http:\/\/outraspalavras.net\/posts\/wallerstein-como-deter-a-virada-a-direita\/. Acceso 30 de noviembre de 2016.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Williams, Brackette F. (1989). \u201cA Class Act. Anthropology and the Race to Nation across Ethnic Terrain\u201d. <em>Annual Review of Anthropology<\/em> 18: 401-444.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Wolf, Eric (2008 [1998]). \u201cPresentaci\u00f3n\u201d, en \u00c1ngel Palerm, <em>Antropolog\u00eda y Marxismo<\/em>. M\u00e9xico: ciesas\/uam\/Universidad Iberoamericana,<\/p>\n\n\n\n<p>pp. 21-41<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">\u2014 (2001 [1969]). \u201cAmerican Anthropologists and American society\u201d, en <em>Pathways of power. Building an anthropology of the modern world.<\/em> Berkeley: University of California Press, pp. 13-22.<\/p>\n\n\n<div class=\"notas invisible\" id=\"notas-fixed\"><div class=\"nota invisible\" id=\"footnote1\">1&nbsp;<br \/>\nConferencia impartida en el ciesas-Occidente, Guadalajara, el 4 de noviembre de 2016. Agradezco al doctor Andr\u00e9s F\u00e1bregas Puig, su director, la honrosa invitaci\u00f3n.<br \/>\n<\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"translation-block\">&lt;O decl\u00ednio da import\u00e2ncia da participa\u00e7\u00e3o dos antrop\u00f3logos nos debates p\u00fablicos \u00e9 resultado de v\u00e1rios fatores, alguns internos \u00e0 disciplina, outros externos. A trivialidade, a alta especializa\u00e7\u00e3o e a neglig\u00eancia em rela\u00e7\u00e3o a quest\u00f5es de amplo interesse p\u00fablico s\u00e3o problemas que precisam ser debatidos. Al\u00e9m disso, o atual ressurgimento de discursos de intoler\u00e2ncia e racismo aponta para a poss\u00edvel chegada de uma era p\u00f3s-multicultural em que o conhecimento antropol\u00f3gico precisa ser reposicionado. A Internet \u00e9 outra vari\u00e1vel importante na compreens\u00e3o do anti-intelectualismo contempor\u00e2neo, pois gera uma ilus\u00e3o renovada de transpar\u00eancia que faz com que as ci\u00eancias sociais pare\u00e7am in\u00fateis. 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