{"id":37075,"date":"2023-03-20T20:41:54","date_gmt":"2023-03-20T20:41:54","guid":{"rendered":"https:\/\/encartes.mx\/?p=37075"},"modified":"2024-04-24T09:56:41","modified_gmt":"2024-04-24T15:56:41","slug":"de-la-pena-etnografia-ritual-primera-comunion-colectividad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encartes.mx\/fr\/de-la-pena-etnografia-ritual-primera-comunion-colectividad\/","title":{"rendered":"L'id\u00e9al et le v\u00e9cu : ethnographie des rituels de premi\u00e8re communion"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-drop-cap abstract\">Algunas personas les puede parecer extra\u00f1o que un connotado historiador social (o soci\u00f3logo-historiador) como Carlos Mart\u00ednez Assad coordine un libro dedicado al ritual cat\u00f3lico de la primera comuni\u00f3n. Pero tal empe\u00f1o no parecer\u00e1 extra\u00f1o a quienes aprecien la importancia de la historia de las mentalidades, la etnograf\u00eda de las emociones y el an\u00e1lisis de los rituales para entender la cultura de una \u00e9poca y una colectividad. La primera comuni\u00f3n de la que nos habla este libro nos da precisamente una clave para entender el mundo cat\u00f3lico del siglo <span class=\"small-caps\">xx<\/span>, sobre todo en los pa\u00edses latinos y en el M\u00e9xico urbano de clase media.<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra ritual (o rito) designa una secuencia de acciones p\u00fablicas y reglamentadas que se repite peri\u00f3dicamente y conlleva una carga simb\u00f3lica, cuyo significado es compartido y valorado por una colectividad. Su \u00edndole puede ser religiosa o laica. Los rituales religiosos suelen estar dotados de una fuerza moral mayor, al vincularse al \u00e1mbito sagrado; es decir, a un \u00e1mbito de creencias no cuestionadas. (A veces se prefiere reservar la palabra <em>rito<\/em> o <em>ritual<\/em> para las secuencias religiosas, y usar <em>ceremonia<\/em> para los actos c\u00edvicos o meramente sociales). Adem\u00e1s, los antrop\u00f3logos y los cient\u00edficos sociales distinguen un tipo especial de rituales, que califican como <em>de pasaje<\/em>, a partir de la obra del etn\u00f3logo y folclorista Arnold van Gennep (1909). Los ritos de pasaje marcan el traslado de personas o grupos a trav\u00e9s de un umbral. Ese umbral puede ser de diversos tipos. Puede referirse al movimiento entre dos espacios, como ocurre en el caso de las migraciones. O al paso de un periodo de tiempo culturalmente significativo a otro; por ejemplo, en el M\u00e9xico rural, del final de la estaci\u00f3n seca al comienzo de la \u00e9poca de lluvias que es tambi\u00e9n el comienzo de la siembra. O al tr\u00e1nsito de la ni\u00f1ez a la adolescencia y a la edad adulta. Tambi\u00e9n el umbral puede concernir al cambio de una posici\u00f3n social a otra: de la solter\u00eda al estado matrimonial, de ser estudiante a ser trabajador, de ciudadano privado a funcionario p\u00fablico, de pobre a rico, de amigo a consuegro, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>En todos los ritos de pasaje se distinguen tres fases: la preliminar o preparatoria, la liminar o de transici\u00f3n propiamente dicha y la posliminar, cuando el cambio es completo y se han modificado las relaciones sociales de los participantes, entre ellos y entre cada uno de ellos y otras personas. A cada fase suelen corresponder diferentes s\u00edmbolos (v\u00e9ase Turner, 1961). La situaci\u00f3n de <em>liminalidad<\/em> implica estar entre una cosa y otra: las relaciones y jerarqu\u00edas previas ya no son vigentes, pero todav\u00eda no empiezan a funcionar las nuevas. La conciencia de que \u201chay algo que debe cambiar\u201d puede representar malestar, incluso conflictos, y una de las funciones del ritual suele ser prevenirlos o disminuirlos al proveer nuevas formas de cohesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien: como lo menciona Rebeca Monroy Nast, la administraci\u00f3n de cada uno de los siete sacramentos cat\u00f3licos (bautismo, confirmaci\u00f3n, penitencia, eucarist\u00eda, matrimonio, extremaunci\u00f3n y orden sacerdotal) es de hecho un rito de pasaje. Como tal, puede analizarse la secuencia de acciones que constituye una primera comuni\u00f3n, en la que un ni\u00f1o o ni\u00f1a bautizado en la religi\u00f3n cat\u00f3lica, de edad entre siete y doce a\u00f1os, recibe por vez primera el sacramento de la eucarist\u00eda. En las familias cat\u00f3licas, la primera comuni\u00f3n se anuncia y celebra como un acontecimiento de la mayor importancia, tanto en t\u00e9rminos religiosos como en t\u00e9rminos festivos. El cap\u00edtulo de Monroy y la introducci\u00f3n de Carlos Mart\u00ednez Assad proporcionan lo que podr\u00edamos considerar la versi\u00f3n oficial \u2013teol\u00f3gica y tradicional\u2013 de la secuencia y de los s\u00edmbolos utilizados, cuyo prop\u00f3sito es consolidar la fe con nuevos conocimientos y emociones, as\u00ed como otorgar al comulgante una nueva identidad en la comunidad de fieles.<\/p>\n\n\n\n<p>La fase de la preparaci\u00f3n principia con la catequizaci\u00f3n de quien va a estrenarse como comulgante porque tiene edad para ello. Se espera que ya conozca, por ense\u00f1anza familiar, las creencias y oraciones fundamentales del catolicismo (padrenuestro, avemar\u00eda, signo de la cruz, algunas jaculatorias); pero es necesario que antes de comulgar ampl\u00ede y profundice sus conocimientos; debe saber de memoria y entender lo que dicen el Credo, los diez mandamientos de la ley de Dios, los mandamientos de la Iglesia y la lista de los sacramentos. La catequesis puede provenir de la escuela \u2013si es cat\u00f3lica\u2013, o de la parroquia, o de un familiar m\u00e1s versado en religi\u00f3n, o de una amiga especialista, o de una monja de un convento que ofrezca el servicio. La segunda fase \u2013la transici\u00f3n\u2013 se inicia con la administraci\u00f3n del sacramento de la penitencia: la primera confesi\u00f3n. Al realizarla, el comulgante tiene que enfrentarse en solitario, ya sin la protecci\u00f3n y gu\u00eda de su familia o sus instructores, con sus propios pecados \u2013con su capacidad de \u201chacer el mal\u201d\u2013 y arrepentirse de ellos. Luego, al comulgar, tiene tambi\u00e9n que asumir conscientemente la enorme responsabilidad de recibir en su propio cuerpo, seg\u00fan la doctrina de la Iglesia, el cuerpo de Cristo. Esta <em>liminalidad<\/em> \u2013se terminaron las relaciones protectoras previas, pero a\u00fan no se conocen las que vendr\u00e1n\u2013 resulta dif\u00edcil e incluso amenazante; pero, en seguida, el acto de la comuni\u00f3n busca crear una situaci\u00f3n de seguridad, mediante varios s\u00edmbolos dotados de esa funci\u00f3n: el color blanco del traje o del list\u00f3n en el brazo representa la pureza \u2013el estado de gracia\u2013 lograda por la confesi\u00f3n; la vela o el cirio portado por el comulgante, la luz de la fe y de la presencia divina. Se renuevan los votos del bautismo como consolidaci\u00f3n de la membres\u00eda del ni\u00f1o o ni\u00f1a en la comunidad cristiana. Entran en escena los padrinos, que representan una cohesi\u00f3n social reforzada. Y el s\u00edmbolo m\u00e1s importante es la hostia consagrada: un redondel de harina convertido \u2013<em>transubstanciado<\/em>\u2013 en un Dios presente y consolador. En la tercera fase hay una convivencia social, por lo general un desayuno o almuerzo, que festeja la forja de la nueva identidad, consciente y responsable, de una persona cristiana cada vez m\u00e1s completa. Asimismo, la convivencia vuelve tangible la realidad de los parientes y los amigos que participan en la comunidad de fieles. La relevancia del ritual perdura en las estampitas conmemorativas y en las fotograf\u00edas que van a ocupar un lugar visible en el hogar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal es la versi\u00f3n oficial e idealizada. Sin embargo, el libro que coordina Mart\u00ednez Assad no se queda en ella: incluye siete narraciones de conocidos escritores mexicanos que describen c\u00f3mo diferentes ni\u00f1os viven la secuencia y sus s\u00edmbolos en el mundo real. Algunas narraciones son abiertamente autobiogr\u00e1ficas; mientras que otras no lo son de manera obvia. No obstante, pienso que en todas se traslucen componentes autobiogr\u00e1ficos. La dram\u00e1tica narraci\u00f3n de Agust\u00edn Y\u00e1\u00f1ez \u2013\u201cLa estrella nueva\u201d, la \u00fanica que no est\u00e1 escrita en primera persona\u2013 data de 1923. Pinta el entusiasmo con que una ni\u00f1a, Rosita, espera la primera comuni\u00f3n: un entusiasmo compartido por la familia, los parientes y los ni\u00f1os del vecindario. Se podr\u00eda esperar una primera comuni\u00f3n ideal, pero la etapa preliminar se vuelve pat\u00e9tica: Rosita enferma gravemente, y muere poco despu\u00e9s de comulgar. Es muy diferente el relato de Rosa Beltr\u00e1n, \u201cSingular primera comuni\u00f3n\u201d: la protagonista, por un impulso inexplicable, decide ir a comulgar sin ninguna ceremonia, lo que provoca el enojo de sus padres por haberse adelantado a la ceremonia que planeaban para ella y su hermana. Para esta ni\u00f1a, el ritual, que s\u00ed se realiza, no resulta memorable de un modo positivo: todo el gozo familiar se centra en la hermana, que s\u00ed comulga por primera vez. Incluso la narradora afirma: \u201ca muy pocos d\u00edas de haber entrado, Dios se sale de tu coraz\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el relato de Margo Glantz, \u201cUn viejo recuerdo rememorado\u201d, el personaje principal es una ni\u00f1a jud\u00eda. Dos jovencitas cat\u00f3licas que les ense\u00f1aban ingl\u00e9s a ella y a su hermana las instaron a bautizarse y hacer la primera comuni\u00f3n. Las dos peque\u00f1as jud\u00edas pasaron por toda la secuencia can\u00f3nica en la que, claro, no particip\u00f3 su propia familia. Fueron catequizadas en un convento de monjas, se confesaron de pecados inventados, tuvieron el padrinazgo de una familia acomodada que despu\u00e9s del ritual las invit\u00f3 a un rico desayuno. Para ellas los s\u00edmbolos carec\u00edan de significado teol\u00f3gico, y m\u00e1s que una experiencia religiosa, la primera comuni\u00f3n fue una experiencia l\u00fadica y est\u00e9tica; sin embargo, la protagonista, en voz de la autora, \u201cconserva una infatuaci\u00f3n por las monjas medievales\u201d y \u201c[\u2026] sobre todo por Sor Juana [In\u00e9s de la Cruz]\u201d. A su vez, para la protagonista de \u201cLa elocuencia de las flores\u201d, la narraci\u00f3n de M\u00f3nica Lav\u00edn, cuyos padres podr\u00edan caracterizarse como m\u00e1s o menos agn\u00f3sticos, la religi\u00f3n cat\u00f3lica estaba indisolublemente unida a su abuela madrile\u00f1a. Ella la acerc\u00f3 a \u201cun dios que se trajo con la guerra [civil espa\u00f1ola] y de quien no descrey\u00f3 a pesar del exilio\u201d y de las calamidades sufridas en su vida en M\u00e9xico. La experiencia religiosa se forj\u00f3 en la convivencia con la abuela \u2013en su \u201csecreto para irradiar alegr\u00eda y calor\u201d\u2013, en \u201cla belleza de las flores del jard\u00edn del convento\u201d donde la catequizaron, en el \u201cmisterio\u201d de la vida de las monjas, en \u201cel esfuerzo por comprender algo que ahora no comprendo\u201d y cristalizar\u00eda \u201cen la ceremonia que merec\u00eda [\u2026] la oportunidad de atisbarlo, de sentirlo, no importaba cu\u00e1n breve\u201d. Permanece la nostalgia por esas emociones.<\/p>\n\n\n\n<p>En contraste, el protagonista del texto de Marco Antonio Campos, quien se confiesa \u201ccristiano sin ninguna iglesia\u201d, no siente que la ceremonia de la primera comuni\u00f3n, realizada a instancias de su madre, le haya dejado alguna marca agradable. Casi lo \u00fanico que recuerda \u2013con antipat\u00eda\u2013 es que se confes\u00f3 dos veces cuando ten\u00eda entre los nueve y los once a\u00f1os. En cambio, en la historia contada por Carlos Mart\u00ednez Assad, \u201cUn milagro que cay\u00f3 del cielo\u201d, el comulgante tiene una memoria perfecta de la secuencia: el catecismo, la confesi\u00f3n, la ceremonia, el festejo. Es una memoria suficientemente agradable, aunque incluye lo dif\u00edcil que le resultaba comprender sus significados e importancia. Adem\u00e1s, para \u00e9l lo m\u00e1s emocionante \u2013\u201cel milagro\u201d\u2013 no era la comuni\u00f3n, sino que en esos d\u00edas hab\u00eda ca\u00eddo un avi\u00f3n, que \u00e9l imaginaba de combate, en un terreno del poblado donde viv\u00eda. Por su parte, el personaje presentado por Hern\u00e1n Lara Zavala, en \u201cOblaci\u00f3n\u201d, hace una descripci\u00f3n pormenorizada de su experiencia: lo que le dijeron, hizo, pens\u00f3 y sinti\u00f3 a lo largo de las fases del ritual. Asocia la experiencia con la imagen enigm\u00e1tica de una joven t\u00eda suya, novicia en el convento donde lo catequizaron, a la que solo vio una vez, brevemente, hermosa y radiante en su vestido blanco. Sin embargo, la secuencia termina con un acto de rebeld\u00eda: \u201cNunca hice la primera comuni\u00f3n. El cuerpo de Cristo jam\u00e1s habit\u00f3 mi alma porque desde ni\u00f1o decid\u00ed mantener a Dios a la distancia\u201d. Disimuladamente, guard\u00f3 la hostia en un pa\u00f1uelo y la conserv\u00f3 \u201cen una cajita de s\u00e1ndalo\u201d. \u201cA partir de entonces habito un mundo sin luz\u201d. \u00bfEcos de Nietzsche (2011)? \u201cDios ha muerto [\u2026 y] el desierto es cada vez m\u00e1s grande\u201d (cfr. Royo Hern\u00e1ndez, 2008).<\/p>\n\n\n\n<p>En su conjunto, el libro constituye un documento etnogr\u00e1fico en el que aparecen y se combinan \u2013dir\u00eda L\u00e9vi-Strauss (1958)\u2013 varias oposiciones fundamentales en la cultura cat\u00f3lica: el bien y el mal, la gracia y el pecado, lo sagrado y lo profano, lo eclesi\u00e1stico y lo secular; todas ellas susceptibles de ser mediadas por rituales. Contribuyen a la riqueza etnogr\u00e1fica las abundantes ilustraciones: fotograf\u00edas (de la ni\u00f1a o el ni\u00f1o con sus trajes de comuni\u00f3n, solos o en grupo, acompa\u00f1ados por sus padres o por el sacerdote) y estampitas conmemorativas (im\u00e1genes neo-barrocas y edulcoradas de Cristo o el Ni\u00f1o Jes\u00fas con la hostia y una ni\u00f1a o ni\u00f1o que la recibe, en el momento de comulgar). Se incluye una selecci\u00f3n de poemas alusivos; m\u00e1s que literario, su valor es testimonial sobre la trascendencia del tema.<\/p>\n\n\n\n<p>Las narraciones dejan ver el cambiante papel del catolicismo. La de Y\u00e1\u00f1ez se escenifica en un barrio urbano de provincia, probablemente el del Santuario, en Guadalajara, donde tambi\u00e9n ocurre su <em>Flor de juegos antiguos <\/em>(1958); tiene lugar seis a\u00f1os antes de la persecuci\u00f3n religiosa desatada por el gobierno posrevolucionario y muestra la fuerza comunitaria del sector social que se manifest\u00f3 en su contra: un sector compenetrado en su vida cotidiana de religiosidad cat\u00f3lica. Los dem\u00e1s relatos suceden en las d\u00e9cadas de 1950 y 1960, y en la Ciudad de M\u00e9xico, excepto el de Mart\u00ednez Assad, que ocurre tambi\u00e9n en los a\u00f1os cincuenta en un poblado peque\u00f1o (San Francisco del Rinc\u00f3n, Guanajuato). En estas d\u00e9cadas encontramos una escena m\u00e1s secularizada, individualista y plural. La comunidad hab\u00eda perdido vigor y era la familia la que determinaba la forma y el valor que adquir\u00edan los rituales religiosos. La sociedad citadina de M\u00e9xico a\u00fan se revelaba como un mundo predominantemente cat\u00f3lico; en \u00e9l, la primera comuni\u00f3n ten\u00eda importancia y pod\u00eda ser entra\u00f1able para quienes participaban; con todo, ya se anunciaba la disminuci\u00f3n de la centralidad de las pr\u00e1cticas religiosas que sobrevino en las d\u00e9cadas siguientes.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Levi-Strauss, Claude (1958). <em>Anthropologie structurelle.<\/em> Par\u00eds: Plon.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Nietzsche, Friedrich (2011) <em>As\u00ed habl\u00f3 Zaratustra<\/em>. Madrid: Alianza [publicaci\u00f3n original entre 1883 y 1885].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Royo Hern\u00e1ndez, Sim\u00f3n (2008). \u201cNihilismo y desierto en Nietzsche\u201d.<em> A Parte Rei<\/em>, n\u00fam. 56, pp. 1-8. Recuperado de https:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/articulo?codigo=3021675, consultado el 22 de diciembre de 2022.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Turner, Victor (1961). \u201cThree Symbols of <em>Passage<\/em> in Ndembu Circumcision Rituals: an Interpretation\u201d, en Max Gluckman (ed.). <em>Essays on the Ritual of Social Relations<\/em>. Manchester: Manchester University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Van Gennep, Arnold (1909). <em>Rites de passage<\/em>. Par\u00eds: \u00c9mile Nourry.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Y\u00e1\u00f1ez, Agust\u00edn ([1942] 1958). <em>Flor de juegos antiguos<\/em>. Guadalajara: Instituto Tecnol\u00f3gico de la Universidad de Guadalajara.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background has-accent-background-color has-accent-color is-style-dots\"\/>\n\n\n\n<p class=\"abstract\"><em>Guillermo de la Pe\u00f1a<\/em> es profesor-investigador de <span class=\"small-caps\">ciesas<\/span> Occidente e investigador nacional em\u00e9rito del Sistema Nacional de Investigadores. Obtuvo el doctorado en Antropolog\u00eda Social en la Universidad Victoria de Manchester (Reino Unido). Ha sido profesor o investigador visitante en universidades de Am\u00e9rica Latina, Am\u00e9rica del Norte y Europa, as\u00ed como consultor de fundaciones internacionales. Entre otras distinciones, ha recibido la Beca Guggenheim, el Premio Jalisco en el \u00e1rea de ciencias y el emeritazgo de El Colegio de Jalisco. Sus temas de investigaci\u00f3n y sus publicaciones han versado sobre la historiograf\u00eda de la educaci\u00f3n, los enfoques antropol\u00f3gicos en el estudio de la educaci\u00f3n, las transformaciones y movilizaciones de los campesinados latinoamericanos, la cultura pol\u00edtica entre los sectores populares urbanos, la historia de la teor\u00eda antropol\u00f3gica, as\u00ed como las relaciones entre diversidad cultural y ciudadan\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La premi\u00e8re communion dont parle ce livre nous donne une cl\u00e9 pour comprendre le monde catholique du XXe si\u00e8cle, en particulier dans les pays latins et dans la classe moyenne urbaine du Mexique.<\/p>","protected":false},"author":4,"featured_media":37083,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"coauthors":[551],"class_list":["post-37075","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-10","personas-pena-guillermo-de-la","numeros-1038"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v22.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Lo ideal y lo realmente experimentado &#8211; 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