{"id":35070,"date":"2021-09-07T19:48:11","date_gmt":"2021-09-07T19:48:11","guid":{"rendered":"https:\/\/encartes.mx\/?p=35070"},"modified":"2023-11-17T18:11:46","modified_gmt":"2023-11-18T00:11:46","slug":"castillo-mestizaje-racismo-costa-chica-guerrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encartes.mx\/fr\/castillo-mestizaje-racismo-costa-chica-guerrero\/","title":{"rendered":"Revueltos, grijos y puchuncos : racialisation, identit\u00e9 et mestizaje dans un village de la Costa Chica au Guerrero"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Resumen<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">El art\u00edculo presenta una discusi\u00f3n etnogr\u00e1fica en torno a los procesos de racializaci\u00f3n, mestizaje y construcci\u00f3n de la identidad\/alteridad en Punta Maldonado (El Faro), Costa Chica de Guerrero. En primer lugar, examina los conceptos de raza y racializaci\u00f3n con el fin de entender c\u00f3mo los atributos f\u00edsicos han sido usados en la marcaci\u00f3n y jerarquizaci\u00f3n de las diferencias; enseguida explora los significados de algunas categor\u00edas de uso local que muestran el modo en que la apariencia f\u00edsica, particularmente el pelo, es socialmente percibida e interpretada en El Faro. Por \u00faltimo, analiza c\u00f3mo la idea de mezcla es pensada e incorporada en las narrativas de identidad colectiva de este lugar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Palabras claves: <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/fr\/tag\/alteridad\/\" rel=\"tag\">alteridad<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/fr\/tag\/identidad\/\" rel=\"tag\">identidad<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/fr\/tag\/mestizaje\/\" rel=\"tag\">mestizaje<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/fr\/tag\/racializacion\/\" rel=\"tag\">racializaci\u00f3n<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/fr\/tag\/raza\/\" rel=\"tag\">raza<\/a><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"en-title wp-block-heading\"><em><span class=\"small-caps\">revueltos, grijos <\/span><\/em><span class=\"small-caps\">and<\/span><em><span class=\"small-caps\"> puchuncos<\/span><\/em><span class=\"small-caps\">: racialization, identity and miscegenation in a town of the costa chica of guerrero<\/span><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract en-text\">This article presents an ethnographic discussion around the processes of racialization, miscegenation and the construction of identity\/otherness in Punta Maldonado (El Faro), on the Costa Chica of the state of Guerrero. In the first place, it examines the concepts of race and racialization in order to understand how physical attributes have been used to highlight differences and order them into a hierarchy. Next, it explores the meanings of some locally used categories that show the way in which the physical aspect, and the way to wear one\u2019s hair in particular, is socially perceived and interpreted in El Faro. Finally, it analyzes how the idea of mixtures is viewed and incorporated into the collective identity narratives in the area.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract en-text\">Keywords: identity, alterity, race, racialization, miscegenation.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap abstract\">Punta Maldonado es una localidad de pescadores y campesinos perteneciente al municipio de Cuajinicuilapa, en el estado de Guerrero, en la llamada Costa Chica. Esta regi\u00f3n se extiende desde el polo urbano de Acapulco (Guerrero) al de Huatulco (Oaxaca); su paisaje f\u00edsico incluye planicies costeras, zonas serranas de las estribaciones de la Sierra Madre del Sur y \u00e1reas lacustres (Campos, 1999; Lara, 2017; Widmer, 1990). Al igual que ocurre en otras localidades de la regi\u00f3n, este poblado ha estado signado por procesos hist\u00f3ricos de mestizaje e intercambio cultural entre afrodescendientes \u2013cuya presencia se remonta a esclavizados de origen africano que arribaron a la regi\u00f3n durante el periodo colonial\u2013 e ind\u00edgenas \u2013en especial, los grupos<em> \u00f1uu savi<\/em> y <em>nn\u2019anncue \u00f1omndaa\u2013.<\/em><a class=\"anota\" id=\"anota2\" data-footnote=2>2<\/a> En la jerga local, los primeros suelen ser conocidos como morenos \u2013y, en menor medida, como negros\u2013, mientras que a los segundos se les etiqueta como indios. As\u00ed, ind\u00edgenas (o indios) y afrodescendientes (o morenos-negros),<a class=\"anota\" id=\"anota3\" data-footnote=3>3<\/a> han sido protagonistas del pasado y presente de Punta Maldonado, lugar mejor conocido por su sobrenombre: El Faro.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"image-slider\">\n                <div class=\"frame\">\n                    <div class=\"picture\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageGallery\">\n                        <figure itemprop=\"associatedMedia\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\" class=\"slider-element\">\n                              <a href=\"https:\/\/archive.org\/download\/enc-8-multimedia\/castillo-revueltos-map-1.jpg\" itemprop=\"contentUrl\" data-size=\"758x449\" data-index=\"0\" data-caption=\"Mapa 1: Punta Maldonado (El Faro) y sus localidades vecinas. Fuente: INEGI, con modificaciones realizadas por el autor. Fecha de elaboraci\u00f3n: 6 de junio de 2019.\" >\n                                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archive.org\/download\/enc-8-multimedia\/castillo-revueltos-map-1.jpg\" itemprop=\"thumbnail\">\n                                <i class=\"fa fa-expand expand\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\n                            <\/a>\n                            <\/figure>                    <\/div>    \n                <\/div>\n                    <div class=\"caption\">Mapa 1: Punta Maldonado (El Faro) y sus localidades vecinas. Fuente: INEGI, con modificaciones realizadas por el autor. Fecha de elaboraci\u00f3n: 6 de junio de 2019.<\/div><div class=\"image-analysis\"><\/div>                <div class=\"bullets\"><\/div>\n            <\/div>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Gloria Lara (2017), en la Costa Chica resulta dif\u00edcil separar de modo tajante a los afrodescendientes de los ind\u00edgenas, como si se tratara de dos grupos bien diferenciados que hubiesen mantenido fijas sus fronteras \u00e9tnicas a lo largo de la historia; todo lo contrario, las din\u00e1micas de mestizaje e intercambio cultural han diluido tales l\u00edmites, forjando alteridades porosas que obligan a estudiar c\u00f3mo se ha construido espec\u00edficamente \u201clo negro\u201d, \u201clo moreno\u201d o \u201clo indio\u201d en los espacios locales.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de El Faro, existen varias formas en que morenos e indios marcan sus diferencias: desde la lengua y el modo de hablar el espa\u00f1ol<a class=\"anota\" id=\"anota4\" data-footnote=4>4<\/a> hasta las costumbres matrimoniales.<a class=\"anota\" id=\"anota5\" data-footnote=5>5<\/a> No obstante, un elemento que tiene gran relevancia en las narrativas cotidianas de la alteridad es el aspecto f\u00edsico o, en palabras de Elisabeth Cunin, la \u201capariencia racial\u201d, esto es, el \u201cconjunto de rasgos f\u00edsicos \u2013el color de la piel pero tambi\u00e9n el pelo, la nariz, el cuerpo, etc.\u2013 a los que se atribuye un significado dentro de un marco socialmente determinado\u201d (2003: 19). En ese sentido, los fare\u00f1os \u2013t\u00e9rmino autodenominativo acu\u00f1ado por nacidos o residentes de Punta Maldonado\u2013 usan categor\u00edas como <em>puchuncos<\/em>, <em>grijos <\/em>o<em> lacias<\/em>. La primera alude a hombres y mujeres de pelo muy rizado, mientras que las otras dos denotan, respectivamente, a hombres de cabello corto y puntudo y a mujeres de cabello largo y liso.<a class=\"anota\" id=\"anota6\" data-footnote=6>6<\/a> Estas palabras trazan diferenciaciones individuales y colectivas a partir de un criterio f\u00edsico particular \u2013la textura del pelo\u2013, pues si los y las morenos son asociados a <em>lo<\/em> <em>puchunco<\/em>, a los indios se les relaciona con <em>lo<\/em> <em>grijo<\/em> o con <em>lo<\/em> <em>lacio<\/em>, seg\u00fan se trate de hombres o de mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Empero, la realidad es mucho m\u00e1s compleja que las categor\u00edas con las que a veces se pretende capturarla y clasificarla. Aun cuando en El Faro discursivamente se plantea una oposici\u00f3n entre la <em>gente india<\/em> y la <em>gente morena <\/em>\u2013us\u00e1ndose para tal fin el cabello como uno de los tantos criterios diferenciadores\u2013, en la pr\u00e1ctica hay personas <em>puchuncas<\/em> que no se asumen <em>morenas<\/em> y hombres <em>grijos<\/em> o mujeres <em>lacias<\/em> que no se autodenominan <em>indios<\/em>, bien porque destacan otros criterios f\u00edsicos \u2013por ejemplo, un tono de piel claro\u2013 o socioculturales \u2013vestir y hablar de cierta manera\u2013 que a su vez los enlazar\u00edan con otras etiquetas; o bien, porque remarcan una genealog\u00eda mezclada que los lleva a definirse de otro modo: <em>revueltos<\/em>, <em>mestizos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo analizar entonces categor\u00edas que apelan a los atributos f\u00edsicos en la marcaci\u00f3n de las diferencias? \u00bfCu\u00e1les son las significaciones que se le dan a t\u00e9rminos como <em>puchunco<\/em> o <em>grijo<\/em> en El Faro? \u00bfQu\u00e9 papel desempe\u00f1a el mestizaje en la redefinici\u00f3n de esas denominaciones y en la configuraci\u00f3n de otras identificaciones? Tales interrogantes son la base de la reflexi\u00f3n. La primera cuesti\u00f3n me conduce a los conceptos de raza y racializaci\u00f3n, usualmente asociados a la interpretaci\u00f3n y clasificaci\u00f3n de las diferencias f\u00edsicas; en esa medida, en la primera parte de este art\u00edculo realizar\u00e9 una revisi\u00f3n de dichos t\u00e9rminos. Ello me lleva a la segunda interrogante, en torno a los sentidos de las palabras <em>grijo<\/em> y <em>puchunco<\/em> en El Faro, dos categor\u00edas racializantes relacionadas con la marcaci\u00f3n de la alteridad y la identidad en este lugar; para abundar al respecto me valdr\u00e9 de informaci\u00f3n etnogr\u00e1fica recabada<em> in situ <\/em>entre 2013 y 2016. Finalmente, la tercera pregunta introduce el concepto de mestizaje, que complejiza a\u00fan m\u00e1s la discusi\u00f3n sobre racializaci\u00f3n e identificaci\u00f3n; en concreto, explorar\u00e9 la noci\u00f3n fare\u00f1a de <em>lo revuelto <\/em>o<em> mestizo<\/em>,<a class=\"anota\" id=\"anota7\" data-footnote=7>7<\/a> la cual alude a un mestizaje <em>negro-indio<\/em> que diluye mas no elimina los contrastes marcados a partir de la oposici\u00f3n entre <em>puchuncos<\/em> y <em>grijos<\/em>, y forja identificaciones inestables, ambiguas, flexibles.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Raza y racializaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Actualmente, en el campo de la antropolog\u00eda y las ciencias sociales parece haber un consenso: la raza no es un hecho biol\u00f3gico e inmutable que determine las cualidades morales e intelectuales de los seres humanos sino, m\u00e1s bien, una categor\u00eda sociohist\u00f3rica desde la cual se han legitimado desigualdades sobre la base de los rasgos f\u00edsicos, especialmente el color de la piel (Arias y Restrepo, 2010; Gall, 2004; Hoffmann, 2008; Stolcke, 2000; Vel\u00e1zquez e Iturralde, 2016; Wade, 2000, 2014; Wieviorka, 2009). Se trata, en lo esencial, de una construcci\u00f3n ideol\u00f3gica cuyo significado ha variado con el paso del tiempo y en funci\u00f3n de contextos hist\u00f3rico-pol\u00edticos espec\u00edficos.<\/p>\n\n\n\n<p>Verena Stolcke rastrea los or\u00edgenes de esta categor\u00eda hacia el siglo <span class=\"small-caps\">xiii<\/span>, en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, cuando la doctrina cat\u00f3lica de la \u201cpureza de sangre\u201d pretendi\u00f3 separar, luego de varios siglos de convivencia, a los cristianos de los musulmanes y jud\u00edos; siguiendo la teor\u00eda fisiol\u00f3gica medieval seg\u00fan la cual la \u201cesencia\u201d de una persona era transmitida por la sangre de la madre, alguien considerado \u201cpuro\u201d s\u00f3lo pod\u00eda ser engendrado por una mujer cristiana. El t\u00e9rmino raza, que a\u00fan ten\u00eda un uso aislado, iba ligado a un principio teol\u00f3gico-moral en donde el fenotipo estaba ausente, puesto que el elemento crucial en la diferenciaci\u00f3n de los grupos era la religi\u00f3n (Stolcke, 2000: 43-44). Paralelamente, importaba la idea de estirpe o linaje, esto es, la descendencia y pertenencia a una familia dada; as\u00ed, la raza tambi\u00e9n remit\u00eda al lazo geneal\u00f3gico que un\u00eda a un cierto grupo de individuos en torno a un ancestro com\u00fan (Wade, 2000: 12-13).<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia finales del siglo <span class=\"small-caps\">xvii<\/span>, cuando los naturalistas europeos comenzaron a estudiar de modo sistem\u00e1tico las diferencias f\u00edsicas y culturales entre los humanos, el fenotipo empez\u00f3 a cobrar una mayor relevancia. Entonces se elaboraron las primeras tipolog\u00edas que asociaban rasgos f\u00edsicos con aspectos morales e intelectuales, las cuales se desarrollar\u00edan en el siglo <span class=\"small-caps\">xviii<\/span> y, sobre todo, durante el <span class=\"small-caps\">xix<\/span>, con el surgimiento del denominado \u201cracismo cient\u00edfico\u201d (Vel\u00e1zquez e Iturralde, 2016: 77-83; Vergara, 2018: 20). De este modo ocurri\u00f3 un importante desarrollo en la noci\u00f3n de raza, que ahora s\u00ed empez\u00f3 a ver las diferencias f\u00edsicas (apoy\u00e1ndose para tal fin en ciencias como la biolog\u00eda, la craneometr\u00eda y la anatom\u00eda comparada), las cuales fueron empatadas con las diferencias en la moralidad, inteligencia y grado de \u201ccivilizaci\u00f3n\u201d. Esta nueva concepci\u00f3n germin\u00f3 en un entorno marcado por el capitalismo industrial, el imperialismo europeo y la ciencia moderna, que aunados explicaron y justificaron las desigualdades sociales con base en tipos f\u00edsicos supuestamente innatos e inmutables; desde tal \u00f3ptica, las razas se transmit\u00edan de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n y se ordenaban en una escala jer\u00e1rquica en la cual los \u201cblancos\u201d ocupaban el primer rango mientras que los \u201cnegros\u201d, \u201camarillos\u201d e \u201cindios\u201d quedaban rezagados por sus \u201ccualidades inferiores\u201d (Stolcke, 2000: 44-45; Wade, 2014: 42-43; Wieviorka, 2009: 22-30).<\/p>\n\n\n\n<p>El sentido de la raza como ligaz\u00f3n entre caracteres f\u00edsicos por un lado, y desigualdad social, moral y psicol\u00f3gica por el otro, perdur\u00f3 en los discursos pol\u00edticos y cient\u00edficos hasta la mitad del siglo <span class=\"small-caps\">xx<\/span>, cuando culmin\u00f3 la Segunda Guerra Mundial y la ideolog\u00eda nazi, que llev\u00f3 el racismo cient\u00edfico hasta sus \u00faltimas consecuencias, obtuvo el repudio mundial (Wieviorka, 2009: 31). En ese panorama, tambi\u00e9n marcado por la lucha que libraron los afroamericanos contra la segregaci\u00f3n racial legal en Estados Unidos, la raza sufri\u00f3 otro giro conceptual que le hizo perder validez como noci\u00f3n para entender la diversidad humana. Dej\u00f3 de ser vista como un hecho natural y empez\u00f3 a comprenderse como categor\u00eda ideol\u00f3gica empleada para legitimar asimetr\u00edas sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>En suma, la noci\u00f3n de raza ha tenido varias significaciones a lo largo del tiempo. Primero se asoci\u00f3 a la idea de linaje o estirpe, en una clara connotaci\u00f3n moral-teol\u00f3gica que jerarquizaba los grupos sociales en funci\u00f3n de la religi\u00f3n profesada. Luego pas\u00f3 a verse como un hecho natural inscrito en la piel, el cr\u00e1neo y los atributos faciales, que expresaba desigualdades en el intelecto, los valores y el desarrollo social de diversos grupos humanos. Hoy d\u00eda, en el lenguaje acad\u00e9mico, el t\u00e9rmino se entiende como categor\u00eda hist\u00f3rica empleada con dos fines ligados: 1) interpretar y clasificar la diversidad humana y 2) legitimar las asimetr\u00edas sociales. En ese tenor, la raza no es una realidad objetiva sino un constructo ideol\u00f3gico hist\u00f3ricamente determinado (Wade, 2000: 21-22).<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el t\u00e9rmino de raza fue desapareciendo progresivamente del lenguaje acad\u00e9mico (sustituido por palabras como \u201cetnia\u201d o \u201ccultura\u201d), no por ello se desvaneci\u00f3 el racismo en tanto estructura ideol\u00f3gica legitimadora de subordinaciones y exclusiones. Por el contrario, persisten concepciones racializantes de la diferencia, desde las cuales se estigmatiza en raz\u00f3n del color de la piel o los rasgos faciales, bien sea en \u00e1mbitos familiares y cotidianos (Moreno, 2010), din\u00e1micas comunitarias regionales (Quecha, 2017), o dentro de instituciones como las escuelas (Masferrer, 2017), por mencionar s\u00f3lo algunos escenarios.<\/p>\n\n\n\n<p>La breve exploraci\u00f3n del concepto raza permite llegar a dos puntos entrelazados. Primero, se trata de una categor\u00eda sociohist\u00f3rica cuyos usos y significados han variado a lo largo del tiempo, en raz\u00f3n a contextos pol\u00edticos, econ\u00f3micos e ideol\u00f3gicos espec\u00edficos. Segundo, se trata de una categor\u00eda polis\u00e9mica que esconde y traslapa varios sentidos, no necesariamente concordantes entre s\u00ed, en lenguajes que van del cient\u00edfico-acad\u00e9mico al vern\u00e1culo-popular. As\u00ed, una tarea anal\u00edtica que se impone consiste en indagar, hist\u00f3rica y etnogr\u00e1ficamente, cu\u00e1ndo y c\u00f3mo se desenvuelve la noci\u00f3n de raza en un escenario dado, qu\u00e9 significaciones denota, qui\u00e9nes y con qu\u00e9 prop\u00f3sitos la emplean.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegados a este punto, resulta adecuado traer a escena el concepto de racializaci\u00f3n, acu\u00f1ado desde la academia para referir ciertos procesos de marcaci\u00f3n jerarquizada de las diferencias, que surgieron en la modernidad (Arias y Restrepo, 2010). Seg\u00fan estos autores, el t\u00e9rmino en cuesti\u00f3n implica tres aspectos interrelacionados. Primero, la definici\u00f3n de lo humano a partir de la distinci\u00f3n y oposici\u00f3n de dos entidades: la f\u00edsica-material y la mental-moral. Segundo, la centralidad concedida a la dimensi\u00f3n f\u00edsica o externa, desde la cual se define y engloba la dimensi\u00f3n moral o interna. Tercero, la aprehensi\u00f3n de esa entidad f\u00edsica-material en t\u00e9rminos biol\u00f3gicos, asociados con la emergencia de saberes expertos desde la segunda mitad del siglo <span class=\"small-caps\">xviii<\/span>, que acent\u00faan marcadores de diferencia tales como el color de la piel, la talla, la forma del pelo o los rasgos faciales (Arias y Restrepo, 2010: 58-59). A fin de cuentas, el proceso deviene en la creaci\u00f3n de taxonom\u00edas (\u201cnegro\u201d, \u201cindio\u201d, \u201cblanco\u201d, \u201cmestizo\u201d, etc.) que clasifican, califican y jerarquizan las diferencias, tomando como base los aspectos f\u00edsicos-externos-biol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>La racializaci\u00f3n responde a geopol\u00edticas conceptuales locales, nacionales e internacionales, de modo tal que no hay un proceso homog\u00e9neo ni lineal de clasificaci\u00f3n racial sino m\u00faltiples y espec\u00edficas maneras de jerarquizaci\u00f3n seg\u00fan el contexto. Por ejemplo, no es equivalente la racializaci\u00f3n que emana desde las elites a la que se configura entre sectores subalternizados, si bien ambas pueden guardar entre s\u00ed relaciones de coexistencia, tensi\u00f3n y articulaci\u00f3n (Arias y Restrepo, 2010: 60-61). Siguiendo la propuesta de estos autores, una tarea a desarrollar ser\u00eda \u201cestablecer genealog\u00edas y etnograf\u00edas concretas de c\u00f3mo las diferentes articulaciones raciales (o la racializaci\u00f3n) surgen, despliegan y dispersan en diferentes planos de una formaci\u00f3n social determinada\u201d (2010: 62).<\/p>\n\n\n\n<p>En fin, los t\u00e9rminos raza y racializaci\u00f3n van de la mano. Si el primero es una categor\u00eda sociohist\u00f3rica y polis\u00e9mica que ha sido empleada para legitimar desigualdades, el segundo es una herramienta anal\u00edtica mediante la cual se busca entender c\u00f3mo se ha puesto en marcha la idea de raza en escenarios sociohist\u00f3ricos espec\u00edficos, de qu\u00e9 modo se ha concebido y utilizado, desde qu\u00e9 presupuestos conceptuales y con qu\u00e9 fines. En ese orden de ideas, enseguida explorar\u00e9 dos categor\u00edas que evidencian procesos de racializaci\u00f3n en El Faro.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><em>Morenos puchuncos, indios grijos<\/em>: raza y racializaci\u00f3n en Punta Maldonado<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Si la raza es una categor\u00eda cuya significaci\u00f3n var\u00eda de acuerdo con los contextos particulares en que se despliega, \u00bfqu\u00e9 entienden los fare\u00f1os por ella? Por un lado, al igual que en el lenguaje popular mexicano, la palabra tiene el sentido gen\u00e9rico de \u201cgente\u201d, se usa para referirse a un grupo de personas al cual se puede o no pertenecer, y suele asociarse en el discurso con el lugar de origen, la nacionalidad, los modos de hablar, de comportarse, de vestir, etc. Durante mi experiencia etnogr\u00e1fica registr\u00e9 comentarios donde se empleaba el t\u00e9rmino en varias situaciones: \u201cToda esta raza de por ac\u00e1 nom\u00e1s es el puro cotorreo\u201d (18 de septiembre de 2013), a fin de enfatizar el car\u00e1cter jovial en los fare\u00f1os; o \u201cT\u00fa tienes raza, de all\u00e1 de tu tierra, \u00bfC\u00f3mo se llama?&#8230; Aqu\u00ed nuestra raza es la mexicana, \u00bfy la tuya?\u201d (5 de abril de 2016), para remarcar una diferenciaci\u00f3n en torno a la nacionalidad. En estos extractos, el t\u00e9rmino se usaba para referir a un cierto grupo de personas y diferenciarlo de otro grupo, a partir de elementos que no siempre se ce\u00f1\u00edan a la apariencia f\u00edsica.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la palabra raza tambi\u00e9n suele ligarse con categor\u00edas como <em>moreno<\/em> o <em>indio<\/em>, y de hecho es usual o\u00edr en El Faro expresiones como <em>raza negra<\/em>, <em>raza blanca<\/em>, <em>raza morena<\/em> o <em>raza india<\/em>, que tienden a exaltar rasgos f\u00edsicos como el color de la tez, la forma del cabello o la talla \u2013aunque sin por ello obviar otros estereotipos relativos al temperamento, los valores o las costumbres\u2013. En esa l\u00ednea, en algunos discursos cotidianos hay rastros de un lenguaje alusivo tanto a la \u201cpureza de sangre\u201d como a la estigmatizaci\u00f3n de ciertos caracteres f\u00edsicos, de tal suerte que se \u201cempeorar\u00eda\u201d o \u201cmejorar\u00eda\u201d una \u201craza\u201d dependiendo de con qui\u00e9n se efect\u00fae un enlace sexual-matrimonial. Por lo com\u00fan, la uni\u00f3n con quienes han sido marcados <em>morenos<\/em> o <em>negros<\/em> suele ser vista como perniciosa, sobre todo por parte de aquellos que no se reconocen del mismo modo: \u201cEstos <em>negros<\/em> de por ac\u00e1 se van a buscar las <em>indias<\/em> de por all\u00e1 de los cerros <em>pa\u2019<\/em> mejorar la raza, la sangre\u2026 quieren mejorar su color, su sangre\u201d (30 de noviembre de 2016); \u201cSi mi nieta se va, que ni piense regresar porque ya decidi\u00f3 irse con el marido. Eso s\u00ed, \u00a1qu\u00e9 chingao!, quiso empeorar la raza. \u00a1C\u00f3mo sali\u00f3 el chamaquito! [Se\u00f1ala un auto de color negro]\u2026 \u00a1como ese carro que est\u00e1 ah\u00ed!\u201d (10 de agosto de 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>El primer comentario lo registr\u00e9 en una pl\u00e1tica informal con dos hombres avecindados en la localidad, a prop\u00f3sito de la reciente boda entre un joven <em>moreno<\/em> y una joven <em>india<\/em> en el vecino poblado de Tejas Crudas. En ese contexto, uno de los hombres explic\u00f3 la aparente predilecci\u00f3n de los <em>negros<\/em> por las <em>indias<\/em> en raz\u00f3n al deseo de \u201cmejorar\u201d la sangre \u2013l\u00e9ase la descendencia\u2013, sugiriendo impl\u00edcitamente que en aqu\u00e9llos hay un cierto malestar con su propia pigmentaci\u00f3n. Se aprecia en el discurso la presencia de los \u201cviejos\u201d sentidos de la palabra raza: tanto la connotaci\u00f3n de una estirpe o linaje susceptible de \u201cmejorar\u201d o \u201cempeorar\u201d, como la calificaci\u00f3n positiva o negativa de aspectos como el color de la tez.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo comentario fue hecho por un hombre de tez blanca y cabello rubio \u2013rasgos f\u00edsicos que suelen ligarse con la denominaci\u00f3n <em>g\u00fcero<\/em>\u2013 a prop\u00f3sito de la marcha definitiva de su nieta, una joven <em>morena<\/em> que hab\u00eda decidido irse a vivir con el padre de su hijo, tambi\u00e9n <em>moreno<\/em>, en la localidad de Tecoyame (Oaxaca). El hombre <em>g\u00fcero<\/em> expresaba a un grupo de parientes y vecinos su molestia por la decisi\u00f3n de la nieta, quien habr\u00eda \u201cmalogrado\u201d la \u201craza\u201d \u2013l\u00e9ase la estirpe\u2013 al haber procreado un hijo con un hombre a\u00fan m\u00e1s <em>moreno<\/em> que ella. En esta situaci\u00f3n concreta, la piel negra es valorada negativamente y la descendencia se concibe \u201cempeorada\u201d porque en un enlace del grupo familiar intervino una persona cuya tez ten\u00eda un color estigmatizado. Parad\u00f3jicamente, pese a los lamentos del hombre <em>g\u00fcero<\/em> por su \u201clinaje malogrado\u201d, su propia esposa era una mujer de piel negra y cabello <em>puchunco<\/em> con la cual hab\u00eda procreado cuatro hombres y cuatro mujeres, cada cual con pigmentaciones entre claras y oscuras, y en su familia extensa tambi\u00e9n hab\u00eda personas <em>negras<\/em> y <em>puchuncas<\/em>. Como se dijo antes, los mestizajes han sido constantes en la regi\u00f3n, por lo que los discursos racializantes que denuestan ciertos atributos f\u00edsicos \u2013pieles negras, cabello crespo\u2013 no necesariamente se traducen en pr\u00e1cticas que excluyan de facto las uniones sexuales con quienes tienen dichos caracteres. Sobre estas contradicciones y ambig\u00fcedades discursivas volver\u00e9 m\u00e1s tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>En suma, \u201craza\u201d en El Faro entra\u00f1a sentidos distintos aunque no contrapuestos: de un lado, una idea amplia de \u201cgente\u201d, definida sobre todo por criterios socioculturales \u2013origen, costumbres, nacionalidad\u2013; de otro lado, una idea que, asociada con palabras como <em>negro<\/em> o <em>indio<\/em>, conlleva a valoraciones positivas o negativas en torno a algunos atributos corporales. Este segundo sentido es el que me interesa profundizar, toda vez que entre los fare\u00f1os hay nociones que apelan a la apariencia f\u00edsica en la construcci\u00f3n de las diferencias y de las identificaciones individuales y colectivas. Me refiero a los t\u00e9rminos <em>puchunco<\/em> y <em>grijo<\/em>, relacionados en un nivel discursivo general con los t\u00e9rminos <em>negro<\/em> e <em>indio<\/em>, respectivamente. Veamos el siguiente extracto de una conversaci\u00f3n con dos j\u00f3venes, Moro y Julio:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Moro: Los <em>grijos<\/em>. Ah, pero esos son los que tienen el cabello pues, esos son los <em>indios<\/em>. <br>Julio: Esos son los <em>indios<\/em>. <br>Investigador: \u00bfC\u00f3mo es eso? <br>Moro: Tienen el cabello <em>puntudo<\/em>\u2026 <br>Julio: Tienen un cabello as\u00ed como <em>puntudito<\/em> pa arriba. <br>Investigador: \u00bf<em>Puntudo<\/em>? <br>Julio: Aj\u00e1, as\u00ed que t\u00fa <em>est\u00e1s chino<\/em> [crespo] y en vez de <em>chino<\/em> lo tuvieras as\u00ed para arriba, como de erizo \u00bfsi lo conoce? As\u00ed es su cabello, as\u00ed, puntudo, que no se les baja a la cabeza. Ese es <em>grijo<\/em>. <br>Moro: Y de ah\u00ed el <em>puchunco<\/em>, tambi\u00e9n. <br>Investigador: \u00bfY \u00e9se cu\u00e1l es? <br>Julio: \u2026M\u00e1s <em>apretado<\/em> todav\u00eda. <br>Moro: M\u00e1s <em>apretado<\/em> que no le entra ni el agua. <br>Julio: Es un pelo <em>chino<\/em>, <em>chino<\/em>, <em>chino<\/em>, pero s\u00faper <em>chino<\/em>, as\u00ed, as\u00ed. <br>Investigador: \u00bfPero ese tambi\u00e9n es con los <em>indios<\/em>? <br>Julio: No, no, casi no hay <em>indios<\/em>. <br>Moro: Esa ya es gente <em>negra<\/em>. Esos son <em>puchuncos<\/em>. <br>Investigador: As\u00ed les dicen pues\u2026 <br>Moro: <em>Puchunco<\/em>. <br>Investigador: \u00bfAs\u00ed le dicen ac\u00e1? <br>Moro: Le mira uno que tiene la cabeza: \u201call\u00e1 hay un <em>puchunco<\/em>\u201d [Risas]. <br>Investigador: \u00bfEso por qu\u00e9? \u00bfEsa palabra qu\u00e9 significa? <br>Moro: Que tiene el cabello as\u00ed\u2026 <br>Julio: Que tiene el cabello grande y todo enredado, as\u00ed. Todo <em>chando<\/em> [feo] [Risa]. <br>Moro: Hay muchas mujeres que no les crece el cabello largo, as\u00ed lo tienen siempre como <em>puchunco<\/em>, pues, no les da, no les crece. <br>Julio: Aj\u00e1. Es que est\u00e1 demasiado <em>chino<\/em> que no, no le crece as\u00ed hacia abajo\u2026 (26 de abril de 2015).<a class=\"anota\" id=\"anota8\" data-footnote=8>8<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Como se colige de esta conversaci\u00f3n, un rasgo f\u00edsico en particular \u2013el cabello\u2013 se asocia con los t\u00e9rminos <em>indio<\/em> y <em>negro<\/em>, en funci\u00f3n de su forma o textura: si es <em>puntudo<\/em>, se relaciona con el primero, pero si es ensortijado y <em>apretado<\/em> se enlaza con el segundo. Esta asociaci\u00f3n, valga decir, es muy com\u00fan entre los pobladores a la hora de describir a quienes se denominan <em>indios<\/em> \u2013sin distingo de su origen \u00e9tnico-ling\u00fc\u00edstico\u2013 y tambi\u00e9n a los <em>negros<\/em>&#8211;<em>morenos<\/em>. Bien podr\u00eda arg\u00fcirse que en este caso opera un proceso de racializaci\u00f3n en cuanto un atributo f\u00edsico usado no \u00fanicamente para definir la otredad sino, adem\u00e1s, para (des)calificarla. Esto puede verse en las palabras de Moro y de Julio, quienes se mofaban y pronunciaban comentarios despectivos sobre los pelos <em>grijo<\/em> y <em>puchunco<\/em>; burlas que, por extensi\u00f3n, aplicaban a los sujetos portadores de tales rasgos: los <em>indios<\/em> y los <em>negros<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, pues, el cabello es un marcador diacr\u00edtico al cual subyace una jerarqu\u00eda racializadora desde la que se subvalora, por lo menos en el \u00e1mbito est\u00e9tico, a aquellos a quienes se asignan formas f\u00edsicas consideradas \u201crisibles\u201d, \u201csucias\u201d o \u201cfeas\u201d. De ah\u00ed las equiparaciones jocosas entre los <em>grijos<\/em> y los erizos, o la descripci\u00f3n de los <em>puchuncos<\/em> como personas cuyo cabello \u201ces tan apretado que no le entra ni el agua\u201d. Son comentarios que suscitan burla frente a caracter\u00edsticas valoradas negativamente y concebidas como modelos distantes del ideal f\u00edsico de belleza. \u00bfCu\u00e1l es ese patr\u00f3n est\u00e9tico positivamente valorado? En varias pl\u00e1ticas cotidianas registr\u00e9 que el \u201cideal est\u00e9tico\u201d correspond\u00eda al del <em>g\u00fcero<\/em>, sujeto definido por su tez blanca, ojos claros y cabello <em>quebrado<\/em> o <em>chino<\/em> \u2013o sea, ligeramente rizado, moldeable y manejable-. Este modelo ideal de belleza se halla tambi\u00e9n en otros lugares de la regi\u00f3n como El Ciruelo, Oaxaca (Correa, 2013: 130-131).<\/p>\n\n\n\n<p>En este punto, debo decir que ni Julio ni Moro se ajustaban al patr\u00f3n f\u00edsico del <em>g\u00fcero, <\/em>pues su piel no era blanca ni sus ojos claros: ninguno entraba en el \u201cideal est\u00e9tico\u201d. Empero, aun cuando su madre se reconoc\u00eda \u2013y era reconocida\u2013 como <em>india<\/em> y su padre se consideraba \u2013y era considerado\u2013 como <em>negro<\/em>, ninguno se asum\u00eda como <em>negro<\/em> o como <em>indio<\/em>. Si bien por su color de piel podr\u00edan ser aproximados a la categor\u00eda de <em>moreno<\/em> o de <em>negro<\/em>, la textura de su cabello \u2013ni liso ni muy rizado\u2013 era un factor que a su juicio los desmarcaba del r\u00f3tulo de <em>puchuncos<\/em> y del de <em>grijos <\/em>\u2013y, por ende, del de <em>negros<\/em> e <em>indios<\/em>\u2013. En otras palabras, operaba aqu\u00ed una selecci\u00f3n subjetiva de los atributos marcados como \u201cpositivos\u201d en detrimento de los percibidos como \u201cnegativos\u201d, a la par con narrativas que rehu\u00edan t\u00e9rminos sem\u00e1nticamente cargados. \u00bfPor qu\u00e9 los dos j\u00f3venes esquivaban estas categor\u00edas? \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda detr\u00e1s de la reticencia hacia lo <em>puchunco<\/em> y lo <em>grijo<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, la valoraci\u00f3n negativa \u2013al menos en el plano de lo est\u00e9tico\u2013 de estos atributos f\u00edsicos tiene un correlato en un racismo estructural que ha subvalorado a <em>indios<\/em> y a <em>negros<\/em>, palabras que en s\u00ed mismas entra\u00f1an una carga sem\u00e1ntica peyorativa de matriz colonial (Good, 2005; Quijano, 2000; Vel\u00e1zquez, 2016). Desde esta \u00f3ptica, no s\u00f3lo se comprende la mofa o el desprecio hacia caracter\u00edsticas f\u00edsicas consideradas \u201cpropias\u201d de sujetos descalificados hist\u00f3ricamente, sino tambi\u00e9n la renuencia de dichos sujetos a identificarse con etiquetas desde\u00f1osas como <em>indio<\/em>, <em>negro<\/em> o <em>moreno<\/em>, m\u00e1s a\u00fan si no disponen de alguno de los rasgos asociados con tales t\u00e9rminos. Es decir, hasta cierto punto los actores pueden jugar con las terminolog\u00edas raciales, enfatizando en sus narrativas personales aspectos f\u00edsicos socialmente concebidos como \u201cpositivos\u201d \u2013por ejemplo, el cabello <em>quebrado<\/em>\u2013, y soslayando los que socialmente se perciben \u201cnegativos\u201d \u2013la piel oscura\u2013. Estos procesos de \u201cselecci\u00f3n subjetiva\u201d de los atributos corporales, que autoras como Cunin han llamado \u201ccompetencia mestiza\u201d,<a class=\"anota\" id=\"anota9\" data-footnote=9>9<\/a> se inscriben en el \u00e1mbito m\u00e1s amplio de un racismo cuyas valoraciones sobre lo que es \u201cbueno\u201d o \u201cbonito\u201d y sobre lo que es \u201cmalo\u201d o \u201cfeo\u201d, son la base a partir de las cual los sujetos racializados elaboran narrativas identitarias que pueden, como en el caso de Moro y Julio, esquivar t\u00e9rminos burlescos.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, la reticencia a autodenominarse con palabras como <em>grijo<\/em> o <em>puchunco<\/em> se explica por la existencia de otras nociones que, en cambio, s\u00ed son empleadas en discursos cotidianos de autoidentificaci\u00f3n. En El Faro tales nociones son las de <em>mestizo<\/em> o <em>revuelto<\/em>. \u00bfCu\u00e1les son las significaciones de estas denominaciones? \u00bfC\u00f3mo se relacionan con las ideas de <em>lo puchunco<\/em> y de <em>lo grijo<\/em>, de <em>lo negro<\/em> y de <em>lo indio<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><em>Revueltos, mestizos, cruzados<\/em>: mestizaje, racializaci\u00f3n e identidad en El Faro<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Moro y Julio son fruto de la uni\u00f3n entre una mujer <em>india<\/em> y un hombre <em>negro<\/em>, y por tal raz\u00f3n encontraban m\u00e1s apropiado llamarse a s\u00ed mismos <em>revueltos<\/em>, <em>cruzados<\/em>, <em>campechanos<\/em> o <em>mestizos<\/em>, t\u00e9rminos que alud\u00edan a la mezcla de sus or\u00edgenes. Desde su l\u00f3gica, ellos ya no eran <em>negros<\/em> ni <em>indios<\/em>, sino sujetos diferenciados de sus antecesores en virtud de su calidad \u201cmixta\u201d. La mezcla aparece aqu\u00ed como elemento que configura nuevas narrativas identitarias; en ese tenor, cabe citar las palabras de don Evaristo, padre de Julio y Moro:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Haz de cuenta, yo me junt\u00e9 con ella. Yo soy negro y ella es india. Ya mis hijos, ellos no son ni negros ni indios sino\u2026 c\u00f3mo es que se les dice\u2026 eso tiene un nombre\u2026 mestizo me parece que se les dice. Ellos ya son mestizos porque tienen cruza de negro y de ind\u00edgena (5 de abril de 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>La narrativa de don Evaristo y sus hijos figura en otros relatos de identificaci\u00f3n colectiva que asimismo recalcan la experiencia del mestizaje, principalmente entre agentes que han sido socialmente clasificados como <em>indios\/as<\/em> y como <em>negros\/as<\/em>: \u201cAc\u00e1 estamos m\u00e1s revolcados, o sea que la raza est\u00e1 m\u00e1s revuelta. <em>Habemos<\/em> negros, g\u00fceros, inditos, de todo ves ac\u00e1\u201d (Cusuco, 3 de octubre de 2013); \u201cYa la raza est\u00e1 campechana. Todo revuelto, pues. Negro con indio, indio con negro\u2026 Todo revuelto\u201d (Gerardo, 12 de diciembre de 2016). Como puede verse, hay un \u00e9nfasis en los t\u00e9rminos <em>revuelto<\/em>, <em>revolcado <\/em>o <em>campechano<\/em>, que subrayan las mezclas en los relatos colectivos de identidad y en teor\u00eda minimizan la importancia de la apariencia \u201cracial\u201d: ya no importar\u00eda si alguien es <em>indio\/a<\/em> o <em>negro\/a<\/em>, <em>moreno\/a<\/em> o <em>blanco\/a,<\/em> pues al fin y al cabo \u201ctodos somos revueltos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, en Punta Maldonado se recrea la idea de un <em>Nosotros revuelto<\/em> en donde se resalta la mezcla entre sujetos definidos como <em>indios\/as<\/em> y como <em>negros\/as<\/em>, aunque sin exclusi\u00f3n de agentes designados como <em>g\u00fceros\/as<\/em>. Se trata, adem\u00e1s, de una narrativa en la que al parecer pierden relevancia los rasgos f\u00edsicos, pues si todos se reconocen <em>mestizos<\/em> y si \u201cla raza est\u00e1 campechana\u201d, \u00bfqu\u00e9 importancia podr\u00edan tener cosas como el color de la piel o la textura del pelo? De aqu\u00ed se desprenden dos cuestiones importantes a desarrollar. Primero, \u00bfc\u00f3mo es caracterizado este sujeto <em>revuelto<\/em> o <em>mestizo<\/em> y qu\u00e9 diferencias plantea frente al <em>indio <\/em>y frente al <em>negro<\/em>? Segundo, \u00bfqu\u00e9 tan fija o qu\u00e9 tan m\u00f3vil es esta denominaci\u00f3n, hasta qu\u00e9 punto suprime r\u00f3tulos racializantes como <em>grijo<\/em> y <em>puchunco<\/em>, y en qu\u00e9 medida se aparta o no de los procesos de racializaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, contrario a lo que podr\u00eda creerse, la idea del sujeto <em>revuelto<\/em> no est\u00e1 disociada de descripciones que apelan a atributos corporales; en este caso, la caracterizaci\u00f3n se distancia de las im\u00e1genes com\u00fanmente relacionadas tanto con el <em>negro<\/em> como con el <em>indio<\/em>. Moro, en una de nuestras charlas, apuntaba: \u201cYa nosotros [los <em>mestizos-revueltos<\/em>] no tenemos el pelo apretado como los negros. Si t\u00fa ves, mi pelo es m\u00e1s ondulado, y la piel no es tan oscura, es m\u00e1s clarita\u201d (12 de septiembre de 2013). Es decir, para Moro hab\u00eda diferencias notables entre las categor\u00edas <em>negro\/a<\/em> y <em>mestizo\/a<\/em>, que se evidenciaban en la textura del cabello y el tono de piel. En una l\u00ednea similar, Julio recalcaba: \u201cComo <em>ora<\/em>, mi pelo es normal, \u00bfo a poco t\u00fa lo miras parado como erizo o apretado como micr\u00f3fono? Ni <em>chino<\/em> ni <em>grijo<\/em>, normal\u201d (26 de abril de 2015). Ciertamente, para Julio y su hermano un pelo \u201cnormal\u201d no adquir\u00eda las formas <em>grijas<\/em> y <em>puchuncas<\/em> de sujetos racializados como los <em>indios<\/em> y los <em>negros<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la caracterizaci\u00f3n del sujeto <em>mestizo<\/em> o <em>revuelto<\/em> no se reduce al pelo o a la pigmentaci\u00f3n. Como bien sustentan Odile Hoffmann (2007) y Citlali Quecha (2017), en la Costa Chica las fronteras de alteridad e identidad van mucho m\u00e1s all\u00e1 de la apariencia y comprenden desde los aspectos idiom\u00e1ticos hasta la tradici\u00f3n oral, las creencias religiosas o las pr\u00e1cticas espaciales. En una direcci\u00f3n semejante, Amaranta Castillo (2003) muestra c\u00f3mo los estereotipos dan cuenta de aspectos comportamentales que los actores \u00e9tnicos proyectan sobre s\u00ed mismos y sobre los dem\u00e1s, por lo que la caracterizaci\u00f3n de la mismidad y de la otredad trasciende el \u00e1mbito de lo corporal. En cuanto a Punta Maldonado, los discursos cotidianos tambi\u00e9n aluden a rasgos de la vida social que, en general, se\u00f1alan cualidades m\u00e1s \u201ccivilizadas\u201d en los <em>mestizos<\/em> y m\u00e1s \u201catrasadas\u201d o \u201cr\u00fasticas\u201d en los <em>indios<\/em> y en los <em>negros<\/em>. Por ejemplo, los pobladores de Tecoyame son clasificados por los fare\u00f1os como <em>negros<\/em>; en un par de ocasiones escuch\u00e9 los siguientes comentarios: \u201cEst\u00e1n en la jungla estos<em> vatos<\/em>. Ven un carro y se sorprenden, como si no conocieran civilizaci\u00f3n\u201d (Cusuco, 9 de septiembre de 2013). \u201cO sea que nosotros estamos m\u00e1s civilizados que ellos\u2026 O sea que viven en casas de esas antiguas, ya no se ven, as\u00ed grandes de paja\u201d (Felipe, 14 de septiembre de 2013). Pese a que Felipe y Cusuco se dec\u00edan <em>revueltos<\/em>, su tez bien los pod\u00eda hacer pasar por <em>morenos<\/em> y aun as\u00ed consideraban a los <em>negros<\/em> de Tecoyame como personas \u201cque no conoc\u00edan la civilizaci\u00f3n\u201d o que viv\u00edan de un \u201cmodo antiguo\u201d. Registr\u00e9 apuntes similares sobre pobladores de otras localidades tenidas por<em> negras<\/em> con respecto al modo de hablar: \u201cLos de La Culebra, peor. Hablan todav\u00eda m\u00e1s r\u00fastico; \u2018Mi a-m\u00e1\u2019, \u2018Mi a-p\u00e1\u2019. Van a la preparatoria\u2026 y siguen hablando as\u00ed. Aqu\u00ed ya nosotros hablamos de otro modo\u201d (Ramona, 29 de abril de 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>Las apreciaciones negativas se encuentran igualmente presentes ante quienes son marcados con el r\u00f3tulo de <em>indios<\/em>. En muchos casos, las y los fare\u00f1os empleaban t\u00e9rminos despreciativos como <em>indito\/a<\/em> (diminutivo infantilizante) o <em>guanco<\/em>\/<em>a<\/em> (que alude a una supuesta condici\u00f3n \u201cind\u00f3mita\u201d, \u201csucia\u201d y \u201catrasada\u201d) motivo por el cual sol\u00edan usarse a guisa de insulto. Aun cuando los comentarios no fueran ofensivos \u2013de hecho, en no pocas ocasiones se exaltaban aspectos como la laboriosidad, curiosidad o temple en el trabajo agr\u00edcola de los denominados <em>indios<\/em>\u2013, s\u00ed expresaban condescendencia y resaltaban su car\u00e1cter \u201ccerrado\u201d o \u201cpoco civilizado\u201d, en contraste al car\u00e1cter \u201cabierto\u201d y completamente \u201ccivilizado\u201d de los <em>mestizos<\/em>. Veamos las percepciones de do\u00f1a Cirina sobre el municipio amuzgo de Xochistlahuaca, siendo ella una mujer de origen amuzgo con m\u00e1s de 30 a\u00f1os de residencia en El Faro:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">All\u00e1 es pura gente ind\u00edgena. Sino que antes estaban cerradas las personas. No hablaban espa\u00f1ol, s\u00f3lo su lengua nada m\u00e1s. Pero \u2018ora ya no, ya como hay escuelas pa\u2019ll\u00e1, all\u00e1 les ense\u00f1an el espa\u00f1ol\u2026 Unos todav\u00eda visten huipil pero ya otros se ponen la ropa com\u00fan. Sobre todo los m\u00e1s j\u00f3venes son los que ya hablan m\u00e1s espa\u00f1ol que amuzgo\u2026 S\u00ed, ya hay m\u00e1s civilizaci\u00f3n, pues (Cirina, 19 de julio de 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, la definici\u00f3n del sujeto <em>mestizo<\/em> surge en el discurso local como algo en principio opuesto al sujeto <em>negro<\/em> y al sujeto <em>indio<\/em>, concibi\u00e9ndose como superior a ambos en los \u00e1mbitos f\u00edsico-corporales y comportamentales-sociales. En cuanto al primer \u00e1mbito, los <em>mestizos<\/em> son proyectados como cuerpos carentes de los atributos que han sido considerados est\u00e9ticamente inferiores: ya no tendr\u00edan pelo \u201capretado\u201d ni \u201cerizado\u201d y el color de su piel ya no ser\u00eda tan oscuro, tal cual arg\u00fc\u00edan Moro y Julio. Empero, hay quienes se dicen <em>revueltos\/as<\/em> aun cuando su apariencia encajar\u00eda en la idea de <em>lo moreno<\/em> \u2013como en los casos de Felipe y Cusuco\u2013, o de <em>lo indio<\/em> \u2013como en el caso de Cirina\u2013. En ese punto entra en juego la dimensi\u00f3n social, en la cual los <em>mestizos<\/em> son considerados gentes \u201ccivilizadas\u201d que hablan mejor el espa\u00f1ol o tienen un estilo de vida \u201cavanzado\u201d, patente en las casas que habitan, en la ropa que visten o en la educaci\u00f3n que reciben; desde esa l\u00f3gica, Felipe, Cusuco o Cirina se apartan de las etiquetas racializantes que en un primer instante les implica su apariencia, para luego encuadrarse dentro de la noci\u00f3n de <em>mestizo\/a<\/em> aduciendo determinados aspectos sociales que catalogan \u201ct\u00edpicos\u201d de dicha categor\u00eda, o simplemente exaltando la idea de que el pueblo es mezclado y por tanto todos compartir\u00edan dicha condici\u00f3n. As\u00ed, siguiendo a Hoffmann (2008), los actores sociales se mueven en variados contextos en los que fluyen afiliaciones identitarias dis\u00edmiles (<em>indios<\/em>, <em>negros<\/em>, <em>mestizos<\/em>), las cuales coexisten contradictoriamente y se activan en situaciones concretas.<\/p>\n\n\n\n<p>En relatos como los de Felipe o Cirina, denominarse <em>mestizo<\/em> es reivindicar una categorizaci\u00f3n positiva y, a la vez, desmarcarse de la carga desde\u00f1osa que encierran los r\u00f3tulos de <em>negro<\/em> y de <em>indio<\/em> que les son asignados por su tez o cabello. En una orilla distinta est\u00e1 el caso de Ramona, <em>g\u00fcera<\/em> que a veces se dec\u00eda <em>mestiza<\/em>. Valga recordar que el concepto de <em>g\u00fcero<\/em>, contrario al de <em>indio<\/em> y al de <em>negro<\/em>, no proyecta un modelo est\u00e9tico inferior. No obstante, Ramona notaba que sus caracter\u00edsticas f\u00edsicas eran contrapunteadas por el aspecto <em>indio<\/em> o <em>moreno<\/em> de parientes y vecinos; o sea, trascend\u00eda su apariencia individual y advert\u00eda las \u201cmezcolanzas\u201d presentes en su familia extensa y en la localidad de El Faro en su conjunto, con lo cual subordinaba su identificaci\u00f3n individual de <em>g\u00fcera<\/em> a la identificaci\u00f3n colectiva de <em>mezclados<\/em> o <em>revueltos<\/em>. En este caso, ninguna de las denominaciones desapareci\u00f3; m\u00e1s bien, se yuxtapusieron aunque parecieran contradecirse.<\/p>\n\n\n\n<p>La narrativa del <em>nosotros revuelto<\/em> o <em>mestizo<\/em>, empero, no deja de provocar perplejidades en quienes la enuncian como t\u00e9rmino autoidentificativo. A mi juicio \u2013y aqu\u00ed entro a la segunda cuesti\u00f3n planteada antes\u2013, ello tiene que ver con el concepto de mezcla que se maneja. Por una parte, asumirse <em>revuelto<\/em> no elude del todo las categor\u00edas <em>indio<\/em> y <em>negro<\/em>, pues \u00e9stas prefiguran o anteceden a aqu\u00e9l; quien se identifica como <em>revuelto<\/em> suele mencionar en su genealog\u00eda a sujetos masculinos o femeninos que son situados dentro de dichas etiquetas racializantes. En otras palabras, si una persona se afirma <em>cruzada<\/em> es porque sus predecesores son <em>indios\/as<\/em> y <em>negros\/as<\/em>: la mezcla entre actores que encarnan ambas nociones da pie a la identificaci\u00f3n <em>mestiza<\/em>. De este modo, si bien se evitan categor\u00edas identitarias cuya carga sem\u00e1ntica es negativa, no se las elimina por completo, pues al fin y al cabo ellas constituyen el punto de partida de la nueva adscripci\u00f3n; como se colige de los testimonios reproducidos, ser <em>mestizo<\/em> implica ser en parte <em>negro<\/em> y en parte <em>indio<\/em>. He ah\u00ed una primera complejidad: la elaboraci\u00f3n de una identificaci\u00f3n que se construye por oposici\u00f3n a otras dos denominaciones, pero que a la vez las sintetiza o condensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, cuando una persona se asume <em>mestiza<\/em> o cuando asevera que en El Faro \u201cla raza est\u00e1 revuelta\u201d, expresa una condici\u00f3n de indeterminaci\u00f3n an\u00e1loga a la que V\u00edctor Turner (2008) conceptu\u00f3 como liminaridad: esa posici\u00f3n intersticial, ambigua y antiestructural por la cual atraviesan las personas de un sinn\u00famero de sociedades en ritos de paso como los de la ni\u00f1ez a la edad adulta, donde los agentes cruzan una fase en la que no tienen un <em>status<\/em> social definido y se vuelven, durante cierto lapso, seres indeterminados sin ning\u00fan tipo de pertenencia social. Las narrativas del <em>nosotros revuelto<\/em> no se inscriben en la din\u00e1mica de los rituales de paso, pero se asemejan a ellos en un punto: conciben sujetos que se hallan en un umbral, pues no son ni enteramente <em>indios<\/em> ni enteramente <em>negros<\/em> aunque al mismo tiempo sean ambas cosas (Hoffmann, 2008: 170-172). Ramona lo conceptualiza as\u00ed: \u201cmestizo es indio con negro. Se le dice mestizo al indio con negro, porque sale como el garrobo,<a class=\"anota\" id=\"anota10\" data-footnote=10>10<\/a> ni de aqu\u00ed ni de all\u00e1\u201d (6 de noviembre de 2016). He ah\u00ed una segunda complejidad: el car\u00e1cter ambiguo, impreciso, de una categor\u00eda identitaria cuya definici\u00f3n adem\u00e1s genera dudas:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Es como nosotros, que ya no sabemos qu\u00e9 raza somos. Se junta el indio con el negro y ya no sabemos qu\u00e9 somos. Todo se ha revuelto ya. Si llega el gringo [estadounidense de tez blanca y cabello rubio] y agarra a la morena. \u00bfQu\u00e9 va a salir de all\u00ed? Ni sabe uno (Evaristo, 30 de noviembre de 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>Los comentarios de Evaristo y de Ramona muestran cu\u00e1n compleja puede llegar a ser una categorizaci\u00f3n identitaria. Es llamativo que los habitantes de El Faro muchas veces vacilen a la hora de autonombrarse: \u00bf<em>indios<\/em> o <em>negros<\/em>, <em>blancos <\/em>o<em> morenos<\/em>? Para resolver el dilema aluden a la mezcolanza: \u201csomos cruzados, somos revueltos\u201d. La autodenominaci\u00f3n, empero, no est\u00e1 a salvo de incertidumbres, y de ah\u00ed el titubeo de Evaristo (\u201cya no sabemos qu\u00e9 somos\u201d) al tratar de darle un nombre a \u201csu raza\u201d. Asimismo, la definici\u00f3n que hace Ramona del <em>mestizo<\/em> construye un sujeto hasta cierto punto inclasificable puesto que no es \u201cni de aqu\u00ed ni de all\u00e1\u201d, no es <em>indio<\/em> ni <em>negro<\/em> pero a la vez alberga caracter\u00edsticas de ambos.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, <em>lo revuelto<\/em> se superpone a categor\u00edas racializantes como <em>puchuncos <\/em>o<em> grijos<\/em>, aunque no por ello las elimina. Una persona que se denomine <em>revuelta<\/em> puede ser clasificada por sus vecinos como <em>grija<\/em> o <em>puchunca<\/em> debido a la textura del pelo; el que se identifique como <em>mestizo<\/em> (porque tiene un cierto tono de piel, porque considera que habla y vive de un cierto modo, o porque acent\u00faa las mezcolanzas de su pasado familiar) no impide que otros empleen para ella r\u00f3tulos racializantes, en este caso, por la textura de su pelo. Y si alguien se afirma <em>mestizo<\/em> porque tiene el cabello <em>quebrado<\/em> y ya no ensortijado ni <em>puntudo<\/em>, para un tercero esa persona bien puede ser <em>morena<\/em> en raz\u00f3n al color de su tez o <em>india<\/em> debido a su estatura. Reivindicar una identificaci\u00f3n \u201cmezclada\u201d no suprime la racializaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo anterior conduce a un punto clave: en lugar de anularse o socavarse, los t\u00e9rminos <em>revuelto<\/em>, <em>grijo<\/em> y <em>puchunco<\/em> coexisten y reproducen una l\u00f3gica de racializaci\u00f3n en la cual se hacen presentes aspectos fenot\u00edpicos en la definici\u00f3n de la alteridad y la identidad. Sin embargo, mientras que el primero es una forma de autodenominaci\u00f3n que se acu\u00f1a en las pl\u00e1ticas cotidianas y cuya connotaci\u00f3n es afirmativa, los segundos son vocablos empleados para denominar a los dem\u00e1s, rara vez se usan como t\u00e9rminos autoidentificatorios y en cambio se asocian a valoraciones despectivas y burlescas. Por otro lado, al reconocer tanto un origen <em>indio<\/em> como uno <em>negro<\/em>, la noci\u00f3n de <em>lo<\/em> <em>revuelto<\/em> ejemplifica la inestabilidad de las categor\u00edas:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Evaristo: Igual yo con ella [se\u00f1ala a Cirina], ella india y yo negro, ya los hijos salieron <em>amitanados<\/em>: mitad y mitad, ni negros, ni blancos.<br>Cirina: Pero t\u00fa ya tampoco eres negro-negro, porque tu mam\u00e1 era ind\u00edgena. Su pap\u00e1 de \u00e9l era negro, pero su mam\u00e1 ya ind\u00edgena\u2026<br>Evaristo: S\u00ed. Mi mam\u00e1 era copalteca. De Copala. Ella era india. Mi pap\u00e1 s\u00ed era negro\u2026 Te digo que se ha revuelto toda la raza (5 de abril de 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>El di\u00e1logo resulta ilustrativo puesto que en muchas ocasiones don Evaristo sol\u00eda llamarse a s\u00ed mismo <em>negro<\/em> \u2013era de las pocas personas que se asum\u00eda con dicha palabra\u2013, pero a ra\u00edz de la intervenci\u00f3n de do\u00f1a Cirina reconoci\u00f3 que, en sentido estricto, \u00e9l como muchos tambi\u00e9n era producto de una mezcla. Se inscrib\u00eda as\u00ed en una l\u00f3gica de <em>lo<\/em> <em>mestizo<\/em> que produc\u00eda indeterminaci\u00f3n, pues al tiempo que sacud\u00eda la aparente estabilidad de algunas rotulaciones \u2013<em>negro<\/em>, <em>indio<\/em>\u2013 activaba otras posibilidades de identificaci\u00f3n \u2013<em>revuelto\/a<\/em> o <em>cruzado<\/em>, que puede ser varias cosas y a la vez ninguna\u2013.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, la significaci\u00f3n de <em>lo revuelto<\/em>, <em>lo negro<\/em> y <em>lo indio<\/em> no se deslinda del modo en que las mezclas son socialmente percibidas y apropiadas en los relatos de otredad e identidad. Hay aqu\u00ed una naturaleza contradictoria en el mestizaje, que si bien configura una subjetividad no reductible a las diferencias f\u00edsicas, no elimina la racializaci\u00f3n ni los ep\u00edtetos basados en la ordenaci\u00f3n y calificaci\u00f3n de la apariencia (Cunin, 2003).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">A lo largo de este art\u00edculo trat\u00e9 de mostrar c\u00f3mo la apariencia era un elemento significativo en la elaboraci\u00f3n de las narrativas de la diferencia y la identidad en un peque\u00f1o pueblo de la Costa Chica guerrerense, hist\u00f3ricamente marcado por las mezclas y el intercambio cultural. Mi prop\u00f3sito no era revivir la idea decimon\u00f3nica de raza ni mucho menos asentar la existencia de \u201ctipos raciales\u201d perfectamente delimitados en funci\u00f3n de los atributos f\u00edsicos; m\u00e1s bien, pretend\u00eda entender c\u00f3mo algunos de estos rasgos eran percibidos e interpretados socialmente y de qu\u00e9 modo se usaban para racializar, o sea, para construir, categorizar y jerarquizar la alteridad y la mismidad. El asunto entonces no era ver si la tez o el pelo forjaban la identidad de una persona o colectivo (la sola idea cae en un reduccionismo biol\u00f3gico en extremo simplista), sino analizar c\u00f3mo ciertos aspectos que se mencionaban una y otra vez en las conversaciones cotidianas, entre ellos marcadores som\u00e1ticos tales como el pelo, eran significados por los actores locales al punto de llegar a narrativas racializantes sobre \u201cnosotros\u201d y \u201clos otros\u201d. En esa l\u00ednea, capt\u00e9 la relevancia que adquir\u00eda la categor\u00eda del <em>nosotros revuelto<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La narrativa de <em>lo revuelto<\/em> o <em>lo<\/em> <em>campechano<\/em> reivindica las mezclas y a la vez reproduce un proceso de racializaci\u00f3n que entra\u00f1a varias ambivalencias: selecciona ciertos atributos corporales y socioculturales al tiempo que evade otro tipo de caracteres; se contrapone a categor\u00edas (<em>indios<\/em>, <em>negros<\/em>) que simult\u00e1neamente subsume; se emplea como t\u00e9rmino autoadscriptivo pero no por ello borra etiquetas racializantes (<em>puchuncos<\/em>, <em>grijos<\/em>), con las que de hecho coexiste; proyecta sujetos liminares, en situaci\u00f3n de umbral; complejiza los relatos identitarios, carg\u00e1ndolos de incertidumbre, inestabilidad y maleabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 tan generalizada es esta versi\u00f3n fare\u00f1a del mestizaje en la Costa Chica? \u00bfC\u00f3mo son percibidas las mezclas en otros contextos locales-regionales y de qu\u00e9 manera inciden en los relatos de alteridad e identificaci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo se vinculan dichas narrativas con el discurso nacional homogeneizador del mestizaje que, seg\u00fan Hoffmann (2008), margin\u00f3 y neg\u00f3 las presencias de los negros o afrodescendientes hasta la segunda mitad del siglo <span class=\"small-caps\">xx<\/span>? Tales interrogantes merecen un tratamiento de fondo que por ahora s\u00f3lo enuncio. Baste, por lo pronto, retomar un punto referido al principio: en El Faro \u2013y en la Costa Chica en general\u2013 resulta dif\u00edcil hablar de identidades afrodescendientes o ind\u00edgenas n\u00edtidas, autocontenidas y bien delineadas, pues la realidad del mestizaje conduce a la heterogeneidad, a la ambig\u00fcedad, al cruce de fronteras, procesos de los cuales dan cuenta las narrativas locales. Adem\u00e1s, siguiendo a Cunin, \u201cel mestizaje \u2013lejos de obedecer a una l\u00f3gica de armon\u00eda y de pacificaci\u00f3n\u2013 alimenta y acent\u00faa el recurso a la ideolog\u00eda racial y al prejuicio del color\u201d (2003: 14). De ello da cuenta el discurso del <em>nosotros revuelto<\/em>, que integra pero a la vez trasciende categor\u00edas racializantes y abre m\u00faltiples posibilidades de adscripci\u00f3n, sin por ello anular los procesos de racializaci\u00f3n que operan en la cotidianidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Aguirre, Gonzalo (1989). <em>Cuijla. Esbozo etnogr\u00e1fico de un pueblo negro<\/em>. M\u00e9xico: <span class=\"small-caps\">uv\/ini<\/span>\/Gobierno del estado de Veracruz\/<span class=\"small-caps\">fce<\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Arias, Julio y Eduardo Restrepo. (2010). \u201cHistorizando raza: propuestas conceptuales y metodol\u00f3gicas\u201d, en <em>Cr\u00edtica y Emancipaci\u00f3n<\/em>, n\u00fam. 3, pp. 45-64. http:\/\/biblioteca.clacso.edu.ar\/ojs\/\/index.php\/critica\/article\/view\/167<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Campos, Luis (1999). \u201cNegros y morenos. 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M\u00e9xico: <span class=\"small-caps\">uam-i<\/span>, pp.163-175.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Lara, Gloria (2017). \u201cConstrucci\u00f3n del sujeto de derecho afrodescendiente en M\u00e9xico. Reflexiones desde el Pac\u00edfico sur mexicano\u201d, en <em>Di\u00e1logo Andino<\/em>, n\u00fam. 52, pp. 57-76. http:\/\/www.redalyc.org\/articulo.oa?id=371351097007<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Masferrer, Cristina (2017). \u201cRacismo y la representaci\u00f3n social de lo negro entre ni\u00f1os de pueblos afromexicanos\u201d, en <em>Antropolog\u00edas del Sur<\/em>, vol. 4<em>, <\/em>n\u00fam. 8, pp. 169-189. https:\/\/doi.org\/10.25074\/rantros.v4i8.762<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Moreno, M\u00f3nica (2010). \u201cMestizaje, cotidianidad y las pr\u00e1cticas contempor\u00e1neas del racismo en M\u00e9xico\u201d, en Elisabeth Cunin (coord.), <em>Mestizaje, diferencia y naci\u00f3n. Lo \u201cnegro\u201d en Am\u00e9rica Central y el Caribe<\/em>. M\u00e9xico: <span class=\"small-caps\">inah\/unam\/cemca\/ird<\/span>, pp. 129-170.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Quecha, Citlali (2017). \u201cEl racismo y las din\u00e1micas inter\u00e9tnicas: una aproximaci\u00f3n etnogr\u00e1fica entre afromexicanos e ind\u00edgenas en la Costa Chica de M\u00e9xico\u201d, en <em>Antropolog\u00edas del Sur<\/em>, vol. 4, n\u00fam. 8, pp. 149-168. https:\/\/doi.org\/10.25074\/rantros.v4i8.761<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Quijano, An\u00edbal (2000). \u201cColonialidad del poder, eurocentrismo y am\u00e9rica Latina\u201d, en Edgardo Lander (ed.), <em>La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales<\/em>. <em>Perspectivas latinoamericanas<\/em>. Buenos Aires: <span class=\"small-caps\">clacso<\/span>, pp. 201-246.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Stolcke, Verena (2000). \u201c\u00bfEs el sexo para el g\u00e9nero lo que la raza para la etnicidad\u2026 y la naturaleza para la sociedad?\u201d, en <em>Pol\u00edtica y Cultura<\/em>, n\u00fam. 14, pp. 25-60.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Turner, V\u00edctor (2008). <em>La selva de los s\u00edmbolos. Aspectos del ritual ndembu<\/em>. Madrid: Siglo <span class=\"small-caps\">xxi<\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Vel\u00e1zquez, Mar\u00eda (2016). \u201cBalance y retos de los estudios antropol\u00f3gicos sobre poblaciones afrodescendientes en M\u00e9xico\u201d, en <em>Anales de Antropolog\u00eda<\/em>, vol. 50, n\u00fam. 2, pp. 177-187. http:\/\/dx.doi.org\/10.1016\/j.antro.2016.05.007<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Vel\u00e1zquez, Mar\u00eda y Gabriela Iturralde (2016). \u201cAfromexicanos: reflexiones sobre las din\u00e1micas del reconocimiento\u201d, en <em>Anales de Antropolog\u00eda<\/em>, vol. 50, n\u00fam. 2, pp. 232-246. http:\/\/dx.doi.org\/10.1016\/j.antro.2016.05.002<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Vergara, Francisco (2018). \u201cEl color de la piel y las \u201crazas\u201d. La visi\u00f3n bioantropol\u00f3gica\u201d, en Gabriela Iturralde y Eugenia Iturriaga (coord.), <em>Caja de herramientas para identificar el racismo en M\u00e9xico<\/em>. M\u00e9xico: Red Integra\/Afrodescendencias en M\u00e9xico, pp.19-24.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Wade, Peter (2000). <em>Raza y etnicidad en Latinoam\u00e9rica<\/em>. Quito: Ediciones Abya-Yala.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Wade, Peter (2014). \u201cRaza, ciencia, sociedad\u201d, en <em>Interdisciplina<\/em>, vol. 2, n\u00fam. 4, pp. 35-62. http:\/\/dx.doi.org\/10.22201\/ceiich.244857 05e.2014.4.47204<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Widmer, Rolf (1990). <em>Conquista y despertar de las costas de la Mar del Sur (1521-1684)<\/em>. M\u00e9xico: <span class=\"small-caps\">conaculta<\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Wieviorka, Michel (2009). <em>El racismo: una introducci\u00f3n<\/em>. Barcelona: Gedisa.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"abstract\"><em>Giovanny Castillo Figueroa<\/em> es antrop\u00f3logo de la Universidad Nacional de Colombia, maestro y doctor en Ciencias Antropol\u00f3gicas por la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, Unidad Iztapalapa. Actualmente es becario posdoctoral adscrito al Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (<span class=\"small-caps\">cimsur<\/span>), en la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, as\u00ed como miembro del Grupo de Estudios Afrocolombianos. Sus temas de investigaci\u00f3n giran en torno a las narrativas de identidad y alteridad y los procesos de racializaci\u00f3n y etnicidad entre sujetos afrodescendientes, particularmente de M\u00e9xico y Colombia. Tambi\u00e9n ha realizado investigaciones etnogr\u00e1ficas con pescadores ribere\u00f1os, indagando entre otras cosas sobre saberes emp\u00edricos, t\u00e9cnicas y tecnolog\u00edas de trabajo, relacionamientos laborales e imaginarios simb\u00f3licos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cet article pr\u00e9sente une analyse ethnographique des processus de racialisation, de m\u00e9tissage et de construction de l'identit\u00e9\/alt\u00e9rit\u00e9 \u00e0 Punta Maldonado (El Faro), Costa Chica, Guerrero. Il examine tout d'abord les concepts de race et de racialisation afin de comprendre comment les attributs physiques ont \u00e9t\u00e9 utilis\u00e9s pour marquer et hi\u00e9rarchiser les diff\u00e9rences ; il explore ensuite les significations de certaines cat\u00e9gories utilis\u00e9es localement qui montrent comment l'apparence physique, en particulier les cheveux, est socialement per\u00e7ue et interpr\u00e9t\u00e9e \u00e0 El Faro. Enfin, il analyse la mani\u00e8re dont l'id\u00e9e de mixit\u00e9 est per\u00e7ue en tant qu'expression de l'identit\u00e9.<\/p>","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[846,300,849,847,848],"coauthors":[551],"class_list":["post-35070","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-9","tag-alteridad","tag-identidad","tag-mestizaje","tag-racializacion","tag-raza","personas-castillo-figueroa-giovanny","numeros-793"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v22.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Revueltos, grijos y puchuncos: racializaci\u00f3n, identidad y mestizaje en un pueblo de la Costa Chica de Guerrero &#8211; Encartes<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/encartes.mx\/fr\/castillo-mestizaje-racismo-costa-chica-guerrero\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"fr_FR\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Revueltos, grijos y puchuncos: racializaci\u00f3n, identidad y mestizaje en un pueblo de la Costa Chica de Guerrero &#8211; Encartes\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El art\u00edculo presenta una discusi\u00f3n etnogr\u00e1fica en torno a los procesos de racializaci\u00f3n, mestizaje y construcci\u00f3n de la identidad\/alteridad en Punta Maldonado (El Faro), Costa Chica de Guerrero. 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