{"id":40667,"date":"2026-09-21T15:00:00","date_gmt":"2026-09-21T21:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/encartes.mx\/?p=40667"},"modified":"2026-09-21T13:57:39","modified_gmt":"2026-09-21T19:57:39","slug":"zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encartes.mx\/en\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/","title":{"rendered":"Burocracia como frontera: educaci\u00f3n superior, deportaci\u00f3n y la ciudadan\u00eda liminal de los homies en M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Resumen<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">La deportaci\u00f3n no termina con el\u00a0<em>school-to-prison pipeline<\/em> estadounidense, sino que lo desplaza hacia la burocracia mexicana. Este art\u00edculo argumenta que los tr\u00e1mites de acceso a la educaci\u00f3n superior operan como una tecnolog\u00eda punitiva que fragmenta y deslegitima trayectorias educativas construidas fuera del marco documental nacional. A partir de una etnograf\u00eda cr\u00edtica con hombres deportados en M\u00e9xico occidental, se muestra c\u00f3mo la ventanilla escolar funciona como una frontera interna que prolonga la l\u00f3gica del castigo mediante la exigencia de documentos inalcanzables y la invalidaci\u00f3n de estudios previos. El art\u00edculo propone entender la burocracia como un mecanismo central del r\u00e9gimen punitivo transnacional en los debates sobre migraci\u00f3n, castigo y ciudadan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Palabras claves: <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/burocracia-punitiva\/\" rel=\"tag\">burocracia punitiva<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/fronteras\/\" rel=\"tag\">fronteras<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/homies-deportados\/\" rel=\"tag\">homies deportados<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/mutilacion-biografica\/\" rel=\"tag\">mutilaci\u00f3n biogr\u00e1fica<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/school-to-prison-pipeline\/\" rel=\"tag\">school-to-prison pipeline<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"en-title abstract en-text\"><span class=\"small-caps\">bureaucracy as border: higher education, deportation, and the liminal citizenship of homies in mexico<\/span><\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Deportation does not end the U.S. school-to-prison pipeline; rather, it shifts the pipeline to Mexican bureaucracy. This article argues that the paperwork associated with higher education operates as a punitive technology that fragments and invalidates educational trajectories built outside the framework of national documentation. Based on critical ethnographic research with deported men in western Mexico, it shows how university admissions offices function as internal borders that extend the logic of punishment by requiring unattainable documents and refusing to recognize prior studies. The article proposes understanding bureaucracy as a central mechanism of a transnational punitive regime within debates on migration, punishment, and citizenship.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Keywords: Biographical disruption, punitive bureaucracy, deported homies, school-to-prison pipeline, borders.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap abstract\">En el M\u00e9xico contempor\u00e1neo, el retorno forzado no constituye un reencuentro con la ciudadan\u00eda, sino un mecanismo de&nbsp;<em>bordering<\/em>&nbsp;interno que opera en su n\u00facleo. La frontera ya no se presenta principalmente como un muro territorial, sino como una tecnolog\u00eda administrativa de clasificaci\u00f3n que decide qu\u00e9 trayectorias resultan legibles y cu\u00e1les quedan reducidas a \u201cexpedientes defectuosos\u201d (DeChaine, 2012). Ante la ventanilla institucional, el deportado no comparece como ciudadano pleno, sino como un problema documental que el Estado gestiona sin alterar el orden que lo produce.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta forma de violencia es sist\u00e9mica. Expresa la l\u00f3gica de la sociedad bul\u00edmica (Young, 2007): sujetos absorbidos por Estados Unidos como fuerza de trabajo y despu\u00e9s expulsados \u2013vomitados\u2013 a trav\u00e9s del sistema penal. El Estado mexicano no interrumpe este circuito, lo prolonga. Al invalidar las trayectorias educativas y vitales construidas \u201cdel otro lado\u201d, las instituciones, adem\u00e1s de negar un tr\u00e1mite, activan un proceso sostenido de desposesi\u00f3n biogr\u00e1fica que reordena el pasado del sujeto bajo nuevos criterios de valor y pertenencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La tesis central de este trabajo es que el retorno forzado produce una&nbsp;<em>mutilaci\u00f3n biogr\u00e1fica<\/em>&nbsp;entendida como un&nbsp;proceso administrativo continuo, no como un evento puntual. No se trata de una falla ni de una disfunci\u00f3n burocr\u00e1tica, sino de una operaci\u00f3n sistem\u00e1tica mediante la que apostillas inalcanzables, revalidaciones arbitrarias y la anulaci\u00f3n de cr\u00e9ditos acad\u00e9micos desarticulan la continuidad temporal de la vida del retornado. Esta burocracia no se limita a regular el acceso institucional, pues produce un r\u00e9gimen de extranjer\u00eda persistente en el que el individuo es legalmente mexicano, pero operativamente extranjero. La mutilaci\u00f3n no borra el pasado, lo vuelve inutilizable.<\/p>\n\n\n\n<p>Este art\u00edculo contribuye a los estudios sobre deportaci\u00f3n al mostrar que la educaci\u00f3n superior \u2013conceptualizada como un dispositivo de integraci\u00f3n\u2013 funciona, en el contexto del retorno forzado, como una infraestructura central de prolongaci\u00f3n del r\u00e9gimen punitivo transnacional, en el que la validaci\u00f3n del saber se convierte en un mecanismo de exclusi\u00f3n selectiva. Esta ruptura es profundamente pol\u00edtica. A diferencia del movimiento&nbsp;<em>Dreamer<\/em>, que negoci\u00f3 su inclusi\u00f3n a trav\u00e9s del m\u00e9rito, la respetabilidad y la inocencia moral, los&nbsp;<em>homies<\/em>&nbsp;retornados cargan con el estigma del&nbsp;<em>school-to-prison-to-deportation pipeline<\/em>&nbsp;(Brotherton y Barrios, 2011). No buscan redenci\u00f3n ni reconocimiento pleno por parte de un Estado que los administra como residuo. En su lugar, despliegan formas situadas y desiguales de invisibilidad, navegaci\u00f3n burocr\u00e1tica y apoyo mutuo, no como estrategias emancipatorias, sino como respuestas pragm\u00e1ticas a un entorno institucional hostil. No reclaman un lugar en el centro; aprenden a habitar la frontera que les ha sido impuesta, desarrollando pr\u00e1cticas de supervivencia en condiciones de mutilaci\u00f3n biogr\u00e1fica persistente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El <em>school-to-prison-to-deportation pipeline<\/em><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">La literatura cr\u00edtica ha mapeado con precisi\u00f3n el&nbsp;<em>school-to-prison-to-deportation pipeline<\/em>&nbsp;como un circuito transnacional de control (Brotherton y Barrios, 2011; Golash-Boza, 2016). Este andamiaje permite entender la deportaci\u00f3n no como un evento aislado, sino como la culminaci\u00f3n de un proceso de criminalizaci\u00f3n que inicia en el aula y termina en el destierro; sin embargo, existe una&nbsp;asimetr\u00eda anal\u00edtica&nbsp;en la sociolog\u00eda de la migraci\u00f3n. Mientras la academia ha priorizado la \u201cpol\u00edtica de la respetabilidad\u201d del movimiento&nbsp;<em>Dreamer<\/em>&nbsp;(Nicholls, 2013), ha dejado en la sombra a quienes no encajan en el ideal del \u201cestudiante modelo\u201d. Esta fijaci\u00f3n con el m\u00e9rito acad\u00e9mico ha oscurecido la dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda del retorno forzado: el hecho de que el estigma penal se utiliza como justificante para la exclusi\u00f3n administrativa en el pa\u00eds de origen. En este vac\u00edo te\u00f3rico la&nbsp;mutilaci\u00f3n biogr\u00e1fica&nbsp;deja de ser una met\u00e1fora y se convierte en una herramienta anal\u00edtica necesaria para nombrar aquello que el enfoque en el \u201cm\u00e9rito\u201d ha decidido ignorar.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a este borramiento, la literatura sobre resistencia transnacional debe expandirse. Si bien se ha explorado el \u201cliderazgo org\u00e1nico\u201d en las prisiones hacia las universidades (Zepeda y Rising, 2023), falta un an\u00e1lisis que conecte esa agencia carcelaria con la disputa por el espacio universitario en M\u00e9xico. Mi trabajo se inserta en esta brecha: no busco documentar una \u201cre-inserci\u00f3n\u201d exitosa, sino analizar c\u00f3mo los&nbsp;<em>homies<\/em>&nbsp;despliegan su capacidad de supervivencia&nbsp;para subvertir la identidad del \u201cex-convicto\u201d. Al exigir acceso a la educaci\u00f3n superior, estos sujetos desaf\u00edan las barreras burocr\u00e1ticas y, a la vez, impugnan la jerarqu\u00eda de humanidad impuesta por la literatura acad\u00e9mica previa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Marco te\u00f3rico: mutilaci\u00f3n biogr\u00e1fica<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">La frontera ha dejado de ser una l\u00ednea fija en el mapa para convertirse en un&nbsp;conjunto de pr\u00e1cticas de <em>bordering<\/em>&nbsp;que operan dentro del Estado y a lo largo de la vida de los sujetos. Como han se\u00f1alado los estudios cr\u00edticos sobre frontera, el <em>bordering<\/em> ya no se limita al control territorial, sino que se despliega a trav\u00e9s de dispositivos administrativos que clasifican, jerarquizan y producen sujetos legibles e ilegibles para la naci\u00f3n (DeChaine, 2012; Yuval-Davis, Wemyss y Cassidy, 2019). En el caso de los <em>homies<\/em> deportados, el retorno forzado no implica un reingreso pleno a la ciudadan\u00eda, sino la inserci\u00f3n en un r\u00e9gimen en el que la pertenencia existe sin una biograf\u00eda institucionalmente reconocida.<\/p>\n\n\n\n<p>Este art\u00edculo sostiene que el efecto central del retorno forzado es una&nbsp;mutilaci\u00f3n biogr\u00e1fica&nbsp;producida por la articulaci\u00f3n entre el sistema penal estadounidense y la burocracia mexicana. La deportaci\u00f3n no interrumpe el castigo, lo redistribuye. En Estados Unidos, el sistema penal reduce trayectorias educativas, laborales y comunitarias a una identidad criminal administrable (Brotherton y Barrios, 2011). En M\u00e9xico, lejos de revertirse, esa reducci\u00f3n se profundiza mediante pr\u00e1cticas burocr\u00e1ticas que invalidan estudios previos, desconocen certificaciones y exigen documentos que el propio r\u00e9gimen de deportaci\u00f3n vuelve inalcanzables.<\/p>\n\n\n\n<p>La mutilaci\u00f3n biogr\u00e1fica no es una forma simb\u00f3lica de exclusi\u00f3n, sino una&nbsp;tecnolog\u00eda temporal de <em>bordering<\/em>. Siguiendo a Sandro Mezzadra y Brett Neilson (2013), el <em>bordering<\/em> no expulsa simplemente; produce gradaciones de inclusi\u00f3n. En este caso, la frontera se materializa como una suspensi\u00f3n del tiempo biogr\u00e1fico: el pasado del sujeto no desaparece, pero pierde eficacia institucional. Segmentos completos de la vida quedan fuera del tiempo estatal, bloqueando el acceso a derechos presentes y futuros. El resultado es una ciudadan\u00eda formalmente reconocida, pero operativamente restringida.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta forma de violencia se encarna de manera cotidiana en la ventanilla. Lo que Michel Herzfeld (2020) denomina \u201cindiferencia burocr\u00e1tica\u201d no debe entenderse como disfunci\u00f3n administrativa, sino como una pr\u00e1ctica rutinaria de soberan\u00eda que sanciona trayectorias transnacionales. Desde un discurso humanitario de bienvenida y reintegraci\u00f3n, el Estado administra una espera indefinida que gestiona \u2013sin reparar\u2013 la biograf\u00eda mutilada.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a este r\u00e9gimen de <em>bordering<\/em> temporal, los <em>homies<\/em> no buscan integraci\u00f3n plena ni reconocimiento moral. Como sujetos formados en la intersecci\u00f3n entre criminalizaci\u00f3n, deportaci\u00f3n y exclusi\u00f3n institucional, desarrollan estrategias de navegaci\u00f3n, invisibilidad y apoyo mutuo que les permiten habitar una frontera que ya no se localiza en el territorio, sino en la continuidad misma de la vida social. La lucha por el acceso a la educaci\u00f3n superior no es \u00fanicamente una demanda de movilidad, es tambi\u00e9n un intento por&nbsp;rearticular el tiempo, suturar una biograf\u00eda fragmentada y disputar el monopolio estatal sobre qu\u00e9 vidas pueden avanzar.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Metodolog\u00eda: epistemolog\u00eda de trinchera<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Mi condici\u00f3n de retornado no constituye una nota autobiogr\u00e1fica a\u00f1adida al an\u00e1lisis, puesto que es el punto de partida metodol\u00f3gico de esta investigaci\u00f3n. Siguiendo a Dorothy Smith (2005), el estudio se sit\u00faa en el&nbsp;<em>standpoint<\/em>&nbsp;de quienes experimentan cotidianamente las relaciones de gobernanza, entendiendo el conocimiento no como una abstracci\u00f3n neutral, sino como algo producido desde ubicaciones sociales concretas. Es desde esa posici\u00f3n \u2013marcada por el encierro, la deportaci\u00f3n y el retorno\u2013 que se construye esta etnograf\u00eda institucional.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta experiencia no otorga acceso privilegiado a una \u201cverdad\u201d esencial, pero s\u00ed orienta la mirada hacia pr\u00e1cticas ordinarias que suelen pasar desapercibidas en aproximaciones m\u00e1s distantes. All\u00ed donde los discursos institucionales describen fricci\u00f3n administrativa o descoordinaci\u00f3n burocr\u00e1tica, mi an\u00e1lisis se detiene en c\u00f3mo esas interacciones producen interrupciones, suspensiones y desautorizaciones de trayectorias vitales que se materializan en documentos, sellos y ventanillas. La formaci\u00f3n acad\u00e9mica no opera aqu\u00ed como un instrumento de distanciamiento, sino como una herramienta para rastrear c\u00f3mo los textos, procedimientos y formatos estatales coordinan formas espec\u00edficas de exclusi\u00f3n en la vida cotidiana (Smith y Griffith, 2022).<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo de campo se desarroll\u00f3 siguiendo una tradici\u00f3n de la criminolog\u00eda cr\u00edtica que privilegia el an\u00e1lisis situado de las instituciones punitivas y sus extensiones m\u00e1s all\u00e1 del sistema penal formal. M\u00e1s que asumir la figura cl\u00e1sica del observador participante, la investigaci\u00f3n implic\u00f3 atravesar, junto con otros sujetos, los mismos circuitos burocr\u00e1ticos, laborales y administrativos que estructuran el retorno forzado. Desde oficinas gubernamentales hasta espacios laborales precarizados, el&nbsp;<em>bordering<\/em>&nbsp;no fue analizado como una pol\u00edtica abstracta, m\u00e1s bien se plante\u00f3 como una experiencia corporal y temporalmente situada.<\/p>\n\n\n\n<p>En este proceso, la noci\u00f3n de hipercriminalizaci\u00f3n propuesta por V\u00edctor M. Rios (2011) adquiere una dimensi\u00f3n transnacional. Los estigmas producidos en barrios, escuelas y prisiones en Estados Unidos no desaparecen con la deportaci\u00f3n; se reconfiguran en M\u00e9xico mediante dispositivos administrativos que reinscriben la sospecha y la ajenidad. La est\u00e9tica, el lenguaje y los antecedentes penales de los retornados se convierten en marcadores que condicionan su elegibilidad institucional.<\/p>\n\n\n\n<p>Las interacciones desarrolladas en el campo se concibieron como espacios de di\u00e1logo prolongado y an\u00e1lisis compartido. En consonancia con el trabajo de David Brotherton y Luis Barrios (2011), el conocimiento se produjo de manera relacional, a partir de conversaciones orientadas a comprender c\u00f3mo se enfrentan, negocian y resisten los dispositivos de exclusi\u00f3n. M\u00e1s que documentar narrativas de sufrimiento, el an\u00e1lisis se centra en pr\u00e1cticas concretas mediante las que los sujetos navegan la burocracia y disputan los efectos de la mutilaci\u00f3n biogr\u00e1fica.<\/p>\n\n\n\n<p>Los diarios de campo registran lo que Herzfeld (2020) denomina \u201cintimidad burocr\u00e1tica\u201d: momentos aparentemente menores \u2013una negativa, una espera, un documento rechazado\u2013 en los que el poder estatal se vuelve tangible. Siguiendo a Rios (2011), estas pr\u00e1cticas no se interpretan como mera adaptaci\u00f3n, sino como afirmaciones de dignidad frente a reg\u00edmenes que buscan suspender la continuidad de la vida social. En este sentido, la demanda por acceso a la educaci\u00f3n superior no aparece como una solicitud de asistencia, puesto que resulta una estrategia para rearticular una biograf\u00eda fragmentada y disputar las fronteras que la burocracia impone.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La m\u00e1quina burocr\u00e1tica: l\u00f3gica interna e implementaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">La caracterizaci\u00f3n educativa de los <em>homies<\/em> no puede entenderse fuera de la l\u00f3gica del&nbsp;<em>pipeline<\/em>. La mayor\u00eda de los sujetos de este estudio llegaron a Estados Unidos antes de los cinco a\u00f1os; crecieron habitando el <em>espanglish<\/em> del barrio como lengua materna, y el asfalto y las celdas como aulas. Su trayectoria escolar no es lineal: aunque la mayor\u00eda inici\u00f3 la secundaria en sus comunidades, la necesidad de sobrevivir, la violencia de la vida callejera y la criminalizaci\u00f3n derivada de ser etiquetados como pandilleros hicieron que completar la preparatoria fuera inviable. As\u00ed, un diploma de <em>high school <\/em>o su equivalente, el <span class=\"small-caps\">ged<\/span> (<em>General Educational Development<\/em>), obtenido tras las rejas, se convierte en su principal \u2013y muchas veces \u00fanico\u2013 capital acad\u00e9mico. Muchos de ellos provienen de pueblos de los alrededores de Jalisco, Michoac\u00e1n y Zacatecas y, tras la deportaci\u00f3n, terminan en Guadalajara y la Ciudad de M\u00e9xico en busca de trabajo y documentaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante destacar algunas excepciones recientes que ilustran cambios en las pol\u00edticas penitenciarias: Tom\u00e1s pudo acceder a educaci\u00f3n superior en prisi\u00f3n y obtuvo tres&nbsp;<em>associate degrees<\/em>&nbsp;en Illinois mediante un programa penitenciario; John curs\u00f3 algunos estudios superiores en Folsom. En ambos casos, estos logros reflejan transformaciones ocurridas en los \u00faltimos quince a\u00f1os, cuando las prisiones comenzaron a ofrecer educaci\u00f3n superior como estrategia para reducir la reincidencia. Luis, por su parte, no pudo estudiar debido a que estuvo preso en California a principios de los a\u00f1os noventa, en un contexto de constantes <em>lockdowns<\/em> y motines que hac\u00edan imposible la educaci\u00f3n formal. No se trata en estos casos, por tanto, de \u201cestudiantes migrantes\u201d en el sentido tradicional; son sujetos cuyo \u00fanico v\u00ednculo formal con la institucionalidad estadounidense se consolid\u00f3 dentro del complejo industrial-carcelario, que evidencia c\u00f3mo la educaci\u00f3n \u2013cuando existe\u2013 se encuentra subordinada a la l\u00f3gica punitiva del Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Al retornar, este diploma obtenido en prisi\u00f3n \u2013un s\u00edmbolo de resiliencia personal\u2013 se estrella contra la&nbsp;frontera impenetrable de la burocracia mexicana. Aqu\u00ed, el&nbsp;<em>pipeline<\/em>&nbsp;se extiende mediante indiferencia ritualizada (Herzfeld, 2020). Para quienes intentaron ingresar a la universidad hace una d\u00e9cada, la revalidaci\u00f3n se convirti\u00f3 en un laberinto de&nbsp;opacidad y discrecionalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>La exclusi\u00f3n no siempre se manifiesta como una negativa rotunda, sino como un&nbsp;desgaste programado: ser enviado de oficina en oficina, enfrentar el desinter\u00e9s de funcionarios de bajo nivel que operan como guardianes de la frontera y, por otro lado, el silencio sistem\u00e1tico ante llamadas y correos. Aunque las reformas recientes han facilitado el proceso para algunos, la estructura de fondo permanece: el retornado es legalmente \u201celegible\u201d, pero pol\u00edticamente invisible. El hecho de que la autoridad para decidir sobre una vida quede en manos de un administrativo sin capacitaci\u00f3n revela que, para el Estado mexicano, la reinserci\u00f3n del \u201ccriminal deportado\u201d no es una obligaci\u00f3n de derecho, sino un residuo administrativo sin prioridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Alberto record\u00f3 su experiencia: \u201cBueno, decid\u00ed regresar a la escuela en 2015 y, como ten\u00eda un <span class=\"small-caps\">ged<\/span>, no pude revalidarlo como certificado de preparatoria. En ese momento, el gobierno mexicano no reconoc\u00eda el <span class=\"small-caps\">ged<\/span> como una preparatoria \u201creal\u201d [\u2026] as\u00ed que tuve que ir a una escuela abierta, la Azteca, durante un a\u00f1o y medio.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso de Alberto muestra c\u00f3mo el acceso a la educaci\u00f3n superior depend\u00eda tanto de la ley escrita, como del momento hist\u00f3rico, el capital social disponible y la disposici\u00f3n \u2013o capacidad\u2013 de pagar a intermediarios. La burocracia impon\u00eda su propia l\u00f3gica ajena al sistema estadounidense: lo que en <span class=\"small-caps\">ee. uu.<\/span> era un diploma v\u00e1lido (<span class=\"small-caps\">ged<\/span>), en M\u00e9xico no ten\u00eda ning\u00fan valor. Sin embargo, a partir de 2015, con la modificaci\u00f3n al&nbsp;Acuerdo 286, se facilit\u00f3 la revalidaci\u00f3n: ya no era necesario apostillar documentos ni traducirlos por peritos certificados. Este cambio fue producto de la presi\u00f3n de organizaciones de deportados en la Ciudad de M\u00e9xico. Antes, muchos no pod\u00edan apostillar sus documentos porque no pod\u00edan costear traducciones, notarios, ni viajes de regreso a <span class=\"small-caps\">ee. uu<\/span>. El triunfo legal evidenci\u00f3 que la resistencia de los sujetos estigmatizados puede abrir grietas en estructuras aparentemente monol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros, como Jes\u00fas, tuvieron menos suerte. En 2005, su <span class=\"small-caps\">ged<\/span> tampoco fue reconocido como preparatoria y solo pudo revalidar la secundaria. Su diploma, v\u00e1lido en Estados Unidos, no ten\u00eda valor en M\u00e9xico. En las oficinas de la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica (<span class=\"small-caps\">sep<\/span>) no hubo nadie que escuchara o entendiera su situaci\u00f3n. En palabras de Lo\u00efc Wacquant (2009), lo que se vivi\u00f3 fue una \u201cindiferencia burocr\u00e1tica\u201d que obliga a aceptar los t\u00e9rminos del Estado o resignarse a la exclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de las reformas, otros <em>homies<\/em> relataron haber contratado abogados, pagado&nbsp;<em>mordidas<\/em>&nbsp;o aceptado la compra de certificados falsos no como actos excepcionales, sino como&nbsp;formas informales de acceso&nbsp;dentro de un r\u00e9gimen burocr\u00e1tico que bloqueaba sistem\u00e1ticamente las trayectorias de retorno. Como lo expresaban ellos mismos, \u201clubricar\u201d la m\u00e1quina administrativa no era corrupci\u00f3n en sentido estricto, sino una estrategia para reactivar un tiempo biogr\u00e1fico que el Estado hab\u00eda dejado en suspensi\u00f3n. El pago no compraba un privilegio, compraba la posibilidad de que un pasado ya vivido volviera a contar.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas&nbsp;<em>palancas<\/em>, sin embargo, no estaban distribuidas de manera equitativa. Su uso depend\u00eda de capitales sociales espec\u00edficos a los que pocos <em>homies<\/em> tienen acceso tras la deportaci\u00f3n. Varios participantes se\u00f1alaron que incluso aproximarse a posibles intermediarios resultaba dif\u00edcil: su forma de vestir, hablar o moverse produc\u00eda desconfianza y temor, reforzando su aislamiento. De este modo, el <em>bordering<\/em> no solo operaba en la ventanilla formal, sino tambi\u00e9n en el acceso desigual a los circuitos informales que permit\u00edan sortearla. En este contexto, la revalidaci\u00f3n adquir\u00eda un costo m\u00faltiple: econ\u00f3mico, emocional y temporal. M\u00e1s que resolver un tr\u00e1mite, estos procesos profundizaban la&nbsp;mutilaci\u00f3n biogr\u00e1fica al obligar a los sujetos a negociar su historia a trav\u00e9s de pr\u00e1cticas precarias, riesgosas y moralmente ambivalentes. La informalidad, lejos de corregir la exclusi\u00f3n burocr\u00e1tica, se convert\u00eda en otro mecanismo mediante el que el Estado delegaba y descentralizaba el trabajo de frontera.<\/p>\n\n\n\n<p>La presi\u00f3n colectiva deriv\u00f3 en cambios m\u00e1s amplios: modificaciones al&nbsp;Acuerdo 286&nbsp;en 2017 y reformas a la&nbsp;Ley General de Educaci\u00f3n, que buscaban simplificar y facilitar la integraci\u00f3n de personas con estudios en el extranjero (Garrido de la Calleja y Anderson, 2018). A partir de 2018, los <span class=\"small-caps\">ged<\/span> y diplomas de <em>high school<\/em> pod\u00edan revalidarse siempre que el 40% del plan coincidiera con uno mexicano, eliminando la obligaci\u00f3n de repetir la preparatoria. Aun as\u00ed, las experiencias de Alberto y Jes\u00fas muestran que la implementaci\u00f3n fue desigual, dependiente de la discrecionalidad de funcionarios locales. La burocracia, lejos de ser solo un mecanismo administrativo, se convierte aqu\u00ed en una frontera cultural y social \u2013un&nbsp;<em>bordering<\/em>&nbsp;interno\u2013.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el paso del tiempo, el <span class=\"small-caps\">ged<\/span> pas\u00f3 a ser reconocido por el gobierno mexicano como equivalente a la preparatoria. Henry relat\u00f3 que cuando intent\u00f3 revalidarlo por primera vez, en 2010, su solicitud fue rechazada. En 2022, sin embargo, el proceso se resolvi\u00f3 en menos de un mes, sin requerir apostilla ni traducci\u00f3n oficial, y sin objeciones por las inconsistencias en su nombre \u2013como la ausencia del apellido materno en sus documentos estadounidenses\u2013 ni por la falta de comprobantes de escolaridad previa. Cuando le solicitaron constancia de secundaria, Henry respondi\u00f3 que nunca hab\u00eda cursado ese nivel y la revalidaci\u00f3n procedi\u00f3 sin mayores obst\u00e1culos. Este resultado no puede explicarse \u00fanicamente por un cambio normativo. En su segundo intento, Henry no acudi\u00f3 solo: el tr\u00e1mite se realiz\u00f3 en presencia de la direcci\u00f3n estatal encargada del programa de revalidaci\u00f3n en Jalisco. La ley, en este contexto, no oper\u00f3 como un marco estable, sino como un recurso activado selectivamente seg\u00fan qui\u00e9n acompa\u00f1aba el expediente.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia de John en la Ciudad de M\u00e9xico revela el reverso de este mismo mecanismo. Sin intermediarios ni acceso a niveles directivos, su tr\u00e1mite fue gestionado por personal subalterno \u2013secretarias y becarios\u2013 con escaso conocimiento de la legislaci\u00f3n vigente. A diferencia de Henry, a John se le exigi\u00f3 presentar un certificado de secundaria como requisito indispensable para validar la preparatoria, a pesar de que dicha exigencia contraven\u00eda la normativa. En su caso, la biograf\u00eda no fue rearticulada, fue bloqueada.<\/p>\n\n\n\n<p>Este contraste no revela una disfunci\u00f3n burocr\u00e1tica ni una l\u00f3gica moral abstracta, sino un mecanismo concreto de&nbsp;gesti\u00f3n diferencial de las biograf\u00edas. La burocracia no opera como un sistema que premia la obediencia, sino como un dispositivo que mide la capacidad del sujeto para soportar la suspensi\u00f3n de su propia historia. Los errores, contradicciones y exigencias arbitrarias no deslegitiman el procedimiento; funcionan como pruebas de resistencia que filtran qui\u00e9n puede mantener su vida en pausa el tiempo suficiente para que el tr\u00e1mite avance.<\/p>\n\n\n\n<p>En este r\u00e9gimen, el acceso institucional no depende de cumplir correctamente una norma, sino de&nbsp;sobrevivir al desgaste biogr\u00e1fico&nbsp;que el proceso impone. Quienes cuentan con intermediarios, capital institucional o proximidad al poder administrativo logran reactivar trayectorias suspendidas. Quienes no, quedan atrapados en una temporalidad detenida en la que el pasado no desaparece, pero tampoco puede convertirse en presente. La mutilaci\u00f3n biogr\u00e1fica no es el resultado de una exclusi\u00f3n expl\u00edcita, ya que se trata de un sistema que administra el tiempo como forma de control y convierte la espera en un criterio de pertenencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El cambio legal no solo ampli\u00f3 derechos: abri\u00f3 un&nbsp;nuevo mercado educativo. Tras la reforma, preparatorias estadounidenses comenzaron a operar en M\u00e9xico para captar a estudiantes retornados cuyas trayectorias hab\u00edan sido bloqueadas por la burocracia local. Luis, por ejemplo, obtuvo una beca del&nbsp;Education Justice Project&nbsp;de la Universidad de Illinois y la utiliz\u00f3 para inscribirse en Libereco, una preparatoria registrada en Estados Unidos con sede en Quer\u00e9taro. Despu\u00e9s de a\u00f1o y medio de clases en l\u00ednea, recibi\u00f3 un diploma estadounidense y un documento de revalidaci\u00f3n emitido por la <span class=\"small-caps\">sep<\/span> que lo reconoc\u00eda oficialmente en M\u00e9xico. Su biograf\u00eda no fue reparada por la ventanilla p\u00fablica, sino&nbsp;tercerizada al mercado educativo transnacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Los casos de Henry y Luis ilustran tanto el potencial de la reforma como su sesgo estructural. Ambos contaron con acompa\u00f1amiento de profesores, abogados y redes acad\u00e9micas capaces de activar la ley a su favor. La normativa exist\u00eda, pero solo se volv\u00eda operativa cuando era mediada por capital institucional. En contraste, otros <em>homies<\/em> que acudieron a oficinas de la <span class=\"small-caps\">sep<\/span> despu\u00e9s de 2018 enfrentaron informaci\u00f3n falsa, tr\u00e1mites interminables o indiferencia absoluta. Algunos fueron informados \u2013incorrectamente\u2013 de que el <span class=\"small-caps\">ged<\/span> no pod\u00eda revalidarse; otros escucharon que el proceso tomar\u00eda seis meses o m\u00e1s, aun cuando la ley establec\u00eda lo contrario. Esta brecha no es accidental. La reforma produjo un r\u00e9gimen de&nbsp;inclusi\u00f3n estratificada&nbsp;en el que quienes cuentan con recursos econ\u00f3micos, capital social o confianza institucional pueden traducir la ley en continuidad biogr\u00e1fica, mientras que quienes carecen de ellos permanecen invisibles para el sistema. Para estos \u00faltimos, la ausencia de protesta o litigio no expresa conformidad, sino desgaste. La burocracia no los excluye abiertamente; los deja esperar hasta que la biograf\u00eda se vuelva inviable.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque algunos <em>homies<\/em> que recientemente revalidaron sus diplomas de preparatoria en Jalisco tuvieron una experiencia positiva, otros que lo intentaron hace varios a\u00f1os \u2013o en otras entidades\u2013 describieron un proceso&nbsp;engorroso, excluyente y arbitrario. Miembros de&nbsp;Otros Dreams en Acci\u00f3n (<span class=\"small-caps\">oda<\/span>), activistas de deportados y retornados (<span class=\"small-caps\">d&amp;r<\/span>),&nbsp;se\u00f1alaron que las modificaciones al&nbsp;Acuerdo 286&nbsp;fueron apenas el inicio, no el final, de la lucha por la integraci\u00f3n educativa de <span class=\"small-caps\">d&amp;r<\/span>. La raz\u00f3n era simple: los bur\u00f3cratas, una y otra vez, se negaban a aplicar la ley (Anderson y Sol\u00eds, 2014). As\u00ed, la lucha por la revalidaci\u00f3n se volvi\u00f3 tambi\u00e9n una lucha por obligar al propio Estado a cumplir sus reglas.<\/p>\n\n\n\n<p>Para muchos <em>homies<\/em>, el tr\u00e1mite se sinti\u00f3 dise\u00f1ado para&nbsp;agotarlos, excluirlos. La ley mexicana promet\u00eda acceso, pero, en la pr\u00e1ctica, cada paso exig\u00eda m\u00e1s pruebas de \u201clegitimidad\u201d. Primero el diploma, luego las&nbsp;transcripciones escolares. Muchos depend\u00edan de familiares en Estados Unidos para obtener documentos, pero en ocasiones estos familiares estaban sobrecargados o simplemente no hab\u00eda nadie que pudiera ayudar. Los funcionarios que atend\u00edan a los <em>homies<\/em> segu\u00edan versiones desactualizadas de los requisitos o ni siquiera conoc\u00edan los recursos legales disponibles. Ante la frustraci\u00f3n y con la imposibilidad simb\u00f3lica y material de cuestionar a la autoridad burocr\u00e1tica, algunos se somet\u00edan resignados; otros, simplemente abandonaban sus estudios en M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>La implementaci\u00f3n desigual de la ley quedaba claramente expuesta en los testimonios. Un director de la <span class=\"small-caps\">sep<\/span> en Jalisco me lo expres\u00f3 sin rodeos:&nbsp;\u201cSolo estamos mi secretaria, dos becarios y yo para atender a toda la poblaci\u00f3n migrante de regreso en el occidente del pa\u00eds. Es imposible, pero hacemos lo que podemos con lo que tenemos\u201d.&nbsp;Esta admisi\u00f3n dejaba al descubierto la precariedad institucional que sostiene el r\u00e9gimen de revalidaci\u00f3n: a pesar de la creaci\u00f3n de leyes, programas y discursos orientados a facilitar la integraci\u00f3n de las personas retornadas, su ejecuci\u00f3n efectiva reca\u00eda en un equipo de apenas tres personas (Jacobo-Su\u00e1rez, 2020).<\/p>\n\n\n\n<p>La brecha entre la promesa normativa y la realidad administrativa no es menor. Los casos de Henry y Luis mostraban c\u00f3mo el sistema&nbsp;<em>podr\u00eda<\/em>&nbsp;funcionar bajo condiciones ideales de acompa\u00f1amiento, informaci\u00f3n y acceso directo a funcionarios con capacidad de decisi\u00f3n. Sin embargo, estos casos eran la excepci\u00f3n y no la regla. Para la mayor\u00eda de los retornados, la falta de inversi\u00f3n estatal, personal capacitado y estructuras operativas convert\u00eda la revalidaci\u00f3n en un proceso arbitrario y agotador. En este sentido, m\u00e1s all\u00e1 de las reformas legales, los resultados \u2013y su alcance limitado\u2013 hablan por s\u00ed mismos: la integraci\u00f3n de las personas retornadas no fracasa por ausencia de marco jur\u00eddico, sino por la decisi\u00f3n pol\u00edtica de sostenerlo con recursos claramente insuficientes.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2023, John intent\u00f3 revalidar su diploma de preparatoria en un centro para retornados creado por deportados educados en Ciudad de M\u00e9xico. Lo primero que le pidieron fue llenar una encuesta de una hora.&nbsp;\u201c\u00c9l no sab\u00eda por qu\u00e9 era ni para qu\u00e9 serv\u00eda la encuesta\u201d,&nbsp;me cont\u00f3. Tras el tr\u00e1mite, lo atendieron para darle una instrucci\u00f3n desconcertante: deb\u00eda hacer coincidir sus credenciales acad\u00e9micas estadounidenses con su acta de nacimiento mexicana, es decir, agregar su apellido materno a todos sus documentos. Pas\u00f3 meses escribiendo correos y llamando a instituciones educativas en Estados Unidos, intentando que cambiaran sus diplomas, sin resultado alguno. Cuando lo llam\u00e9 para darle seguimiento, me respondi\u00f3:&nbsp;\u201cSe lo dije en mi preparatoria y en la universidad, pero est\u00e1n perdidos. Nadie jam\u00e1s ha pedido cambiar su nombre\u201d. El requisito era inexistente. La desinformaci\u00f3n, proveniente de una organizaci\u00f3n que supuestamente deb\u00eda apoyarlo, lo dej\u00f3 exhausto, ansioso y sin avances.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que muestra este caso es doble. Primero, c\u00f3mo incluso&nbsp;espacios creados en nombre de los retornados&nbsp;pueden reproducir din\u00e1micas de explotaci\u00f3n simb\u00f3lica, al usar a los <em>homies<\/em> como fuente de datos (encuestas, entrevistas) sin dar seguimiento real. Segundo, c\u00f3mo la burocracia se convierte en frontera social, generando procesos&nbsp;inconsistentes, costosos, lentos y deshumanizantes, que rara vez consideran la inviabilidad pr\u00e1ctica que enfrentan los deportados y marginados. Aqu\u00ed, la teor\u00eda apunta a un problema conocido pero insuficientemente atendido.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se\u00f1ala Kevin Johnson (2012: 37),&nbsp;\u201cel acceso a los derechos siempre ha estado atravesado por din\u00e1micas de privilegio y opresi\u00f3n, y ciertos grupos han sido hist\u00f3ricamente excluidos tanto de la idea de ciudadan\u00eda como de sus beneficios emp\u00edricos\u201d. En el caso mexicano, los <em>homies<\/em> retornados encarnan esta paradoja de forma particular: aunque son ciudadanos plenos en t\u00e9rminos legales, son le\u00eddos institucionalmente como sujetos ajenos. Su dominio de otro idioma, sus c\u00f3digos culturales y el hecho mismo de haber sido deportados activan una sospecha persistente que los sit\u00faa en una frontera interna, siempre provisional.<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<em>bordering<\/em>&nbsp;no opera aqu\u00ed como un acto puntual de exclusi\u00f3n, sino como una pr\u00e1ctica reiterada que&nbsp;desactiva el pasado. Cada interacci\u00f3n burocr\u00e1tica vuelve irrelevante la trayectoria previa: los estudios cursados, los proyectos imaginados, los esfuerzos acumulados. Para la mayor\u00eda de los <em>homies<\/em>, obtener un diploma de preparatoria no represent\u00f3 una culminaci\u00f3n, sino apenas un primer intento por reactivar una biograf\u00eda suspendida. Con ese documento buscaban dar continuidad a aspiraciones acad\u00e9micas y ocupacionales concebidas en Estados Unidos, ahora desde M\u00e9xico. Sin embargo, el tr\u00e1nsito hacia la educaci\u00f3n superior estuvo marcado por obst\u00e1culos institucionales que funcionaban como fronteras temporales, oblig\u00e1ndolos a demostrar, una y otra vez, que su historia merec\u00eda seguir contando.<\/p>\n\n\n\n<p>En este proceso, el&nbsp;<em>bordering<\/em>&nbsp;contribuye directamente a la&nbsp;mutilaci\u00f3n biogr\u00e1fica&nbsp;al imponer un r\u00e9gimen en el que el pasado debe ser constantemente justificado, traducido o descartado. No se trata solo de barreras visibles, sino de una acumulaci\u00f3n de negaciones menores que interrumpen la continuidad de la vida social. Frente a esta repetida invalidaci\u00f3n, los <em>homies<\/em> desarrollan estrategias pragm\u00e1ticas de supervivencia para moverse en un sistema que no los expulsa abiertamente, pero que insiste en comenzar su historia desde cero.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Aspiraciones de educaci\u00f3n superior en un mundo fronterizado<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Si las aspiraciones de educaci\u00f3n superior de los <em>homies<\/em> se formulan en un mundo atravesado por fronteras administrativas que desactivan el pasado, es necesario volver a un momento anterior: el punto en el que muchos de ellos comenzaron a reimaginar su biograf\u00eda por primera vez. Antes de enfrentarse a la ventanilla, ese trabajo de reconstrucci\u00f3n ya hab\u00eda comenzado en espacios donde el control era m\u00e1s expl\u00edcito, pero parad\u00f3jicamente m\u00e1s legible.<\/p>\n\n\n\n<p>Alberto record\u00f3 los \u00faltimos a\u00f1os de su condena en prisi\u00f3n como un punto de quiebre. Tras una pelea con cuchillos fue trasladado a una de las prisiones federales de mayor seguridad en Estados Unidos. All\u00ed, rodeado de l\u00edderes de organizaciones criminales internacionales, se encontraba, seg\u00fan sus propias palabras, en la c\u00faspide de su trayectoria como pandillero. El encierro era m\u00e1s duro, m\u00e1s silencioso, m\u00e1s definitivo. Fue en ese espacio \u2013en una celda cerrada, aislado del ruido cotidiano\u2013 donde algo comenz\u00f3 a fracturarse: \u201cAh\u00ed mismo en una celda, y ten\u00eda miedo con todo el \u2018alto poder\u2019 que hab\u00eda ah\u00ed. Nunca hab\u00eda estado en una situaci\u00f3n as\u00ed&#8230; Ten\u00eda 30, 34 a\u00f1os. Pens\u00e9: \u00bfrealmente soy yo? \u00bfEs este el resto de mi vida?\u201d. El miedo no proven\u00eda \u00fanicamente del entorno, sino de la sensaci\u00f3n de haber llegado a un l\u00edmite biogr\u00e1fico. Frente a esa clausura, Alberto empez\u00f3 a leer compulsivamente: libros de gram\u00e1tica, manuales, cualquier texto que le permitiera aprender la ense\u00f1anza de ingl\u00e9s. No buscaba certificaciones ni beneficios institucionales. Buscaba una forma de abrir tiempo dentro del encierro.<\/p>\n\n\n\n<p>La educaci\u00f3n no apareci\u00f3 como una promesa abstracta de rehabilitaci\u00f3n, sino como una&nbsp;t\u00e1ctica inmediata para interrumpir una trayectoria que parec\u00eda cerrarse sobre s\u00ed misma. En un contexto dise\u00f1ado para congelar el futuro, estudiar se convirti\u00f3 en una manera de sostener la posibilidad de otra vida. Siguiendo a Brotherton (2015), quien documenta c\u00f3mo los sujetos criminalizados reconfiguran identidad y sentido bajo reg\u00edmenes de exclusi\u00f3n, la educaci\u00f3n emerge en este caso no como redenci\u00f3n, sino como una grieta desde la que Alberto comenz\u00f3 a disputar el significado de su encierro.<\/p>\n\n\n\n<p>No fue el \u00fanico. Varios <em>homies<\/em>, como Tom\u00e1s, encontraron en la ense\u00f1anza del ingl\u00e9s una forma de escapar a la l\u00f3gica carcelaria. Certificado por la&nbsp;Universidad de Illinois&nbsp;mientras cumpl\u00eda condena, Tom\u00e1s comenz\u00f3 a reimaginar su identidad. Con el tiempo, la docencia y el aprendizaje lo alejaron de su pasado, a la vez que lo conectaron con profesores y personal universitario que lo ve\u00edan como algo m\u00e1s que un convicto. Al regresar a M\u00e9xico, ese capital acad\u00e9mico le abri\u00f3 las puertas para trabajar como maestro de ingl\u00e9s. Sin embargo, pronto se top\u00f3 con una nueva frontera: la&nbsp;credencializaci\u00f3n acad\u00e9mica. Aunque era competente y biling\u00fce, el mercado \u2013y particularmente las plataformas en l\u00ednea que lo contrataban desde China\u2013 exig\u00edan licenciaturas.&nbsp;\u201cIf I was making 25 000 pesos a month. At some point in China, I was making 80 000 a month\u201d.&nbsp;Ese diferencial brutal entre pesos y d\u00f3lares, entre un salario local y uno global, fue el incentivo para terminar la universidad.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de Alberto, Tom\u00e1s evit\u00f3 el laberinto de la revalidaci\u00f3n mexicana al concluir su licenciatura en l\u00ednea en Illinois. Su vida, aunque f\u00edsicamente anclada en Michoac\u00e1n, se desarrollaba en un espacio virtual que desdibujaba fronteras nacionales. Ante empleadores y plataformas educativas, aparec\u00eda como un acad\u00e9mico estadounidense; en la pr\u00e1ctica, era un&nbsp;<em>homie<\/em>&nbsp;deportado trabajando desde un pueblo mexicano. Esta disociaci\u00f3n le permiti\u00f3 esquivar temporalmente la frontera burocr\u00e1tica local, pero no anularla. Incluso con un t\u00edtulo universitario, la promesa de movilidad permanec\u00eda fr\u00e1gil. El cierre del mercado chino de educaci\u00f3n en l\u00ednea (Reuters, 2021) lo oblig\u00f3 a reinventarse nuevamente, esta vez a trav\u00e9s de un&nbsp;<em>boot camp<\/em>&nbsp;de programaci\u00f3n ofrecido por la Universidad de Columbia: \u201cI just took a coding course through Columbia University\u2026 I also didn\u2019t tell them I was in Mexico. I think it is an unwritten rule that it is for people in the <span class=\"small-caps\">us<\/span>\u201d. La acumulaci\u00f3n de capital acad\u00e9mico no elimin\u00f3 la frontera, simplemente desplaz\u00f3 el trabajo de ocultamiento hacia el propio sujeto.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed emerge una tensi\u00f3n central: la&nbsp;<em>invisibilidad estrat\u00e9gica<\/em>. Tom\u00e1s aprendi\u00f3 a moverse dentro y fuera de su \u201ccaparaz\u00f3n\u201d, ocultando su condici\u00f3n de deportado y exconvicto cuando era necesario (Villegas, 2010). Esta doble posici\u00f3n \u2013el profesional valorado versus el migrante criminalizado\u2013 ha sido documentada en otros contextos (Villegas, 2010; Bybee <em>et al<\/em>., 2021), pero en el caso del exconvicto deportado adquiere un car\u00e1cter particularmente riesgoso, dado que el estigma penal intensifica la sospecha sobre su pertenencia y su \u201cciudadan\u00eda fallida\u201d (Golash-Boza, 2016). La trayectoria de Tom\u00e1s muestra que, incluso cuando los&nbsp;<em>homies<\/em>&nbsp;logran acumular credenciales formales, el acceso a la educaci\u00f3n superior y a la movilidad profesional sigue condicionado por un entramado de fronteras burocr\u00e1ticas y simb\u00f3licas. Sus logros no producen reconocimiento estable; son continuamente puestos a prueba, exigiendo nuevas muestras de legitimidad y nuevas formas de ocultamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los acad\u00e9micos que pasaron por la c\u00e1rcel, Tom\u00e1s resultaba at\u00edpico en su narrativa del encierro. M\u00e1s que enfatizar la violencia cotidiana, describ\u00eda la prisi\u00f3n como una injusticia personal y un espacio de preparaci\u00f3n para la liberaci\u00f3n. Este encuadre no es excepcional: como documentan Samuel R. Gross <em>et al<\/em>. (2022), personas racializadas y etiquetadas como&nbsp;<em>gang members<\/em>&nbsp;son frecuentemente condenadas sobre bases probatorias endebles. En su relato, la prisi\u00f3n aparece menos como un lugar de expiaci\u00f3n que como un espacio de reorientaci\u00f3n biogr\u00e1fica, donde el estudio y la ense\u00f1anza funcionaron como t\u00e1cticas para reabrir el tiempo en condiciones punitivas. Jos\u00e9, en cambio, ve\u00eda la educaci\u00f3n como un medio estrat\u00e9gico de movilidad, aunque no siempre con entusiasmo. En prisi\u00f3n obtuvo su <span class=\"small-caps\">ged<\/span>, pero jam\u00e1s aspir\u00f3 a un t\u00edtulo universitario hasta que regres\u00f3 a M\u00e9xico. Recordaba con claridad: \u201cEstaba trabajando en log\u00edstica all\u00e1 en Centro Sur, y todos ah\u00ed hablaban de la universidad, \u00bfsabes? Yo no sab\u00eda nada de eso, as\u00ed que decid\u00ed inscribirme. S\u00ed, pens\u00e9 que mejor hac\u00eda algo. Ten\u00eda el tiempo y, supongo, tambi\u00e9n el apoyo. Eso es lo que m\u00e1s significa: tener ese apoyo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La motivaci\u00f3n de Jos\u00e9 no proven\u00eda de una vocaci\u00f3n acad\u00e9mica, sino del contagio social: al rodearse de pares que s\u00ed se beneficiaban de la universidad, comenz\u00f3 a verla como un camino viable. Adem\u00e1s, su regreso estuvo marcado por privilegios estructurales: vivienda gratuita en Guadalajara, una casa semiconstruida que ocupaba media cuadra \u2013lujo inalcanzable para la mayor\u00eda\u2013 y un apoyo mensual de 500 d\u00f3lares enviado por su familia en Estados Unidos. Ese soporte financiero le permiti\u00f3 estudiar sin la presi\u00f3n de m\u00faltiples empleos. Para 2018 ya estaba en la universidad estudiando negocios internacionales, campo en el que adem\u00e1s trabajaba directamente en log\u00edstica:&nbsp;\u201cloads for <span class=\"small-caps\">tesla<\/span> and Mercedes, Nissan, Ford, Walmart\u201d. Su aspiraci\u00f3n era clara: convertirse en gerente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Extractivismo translacional y local en los negocios y la academia<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">El caso de Luis muestra que la mutilaci\u00f3n biogr\u00e1fica no se limita a la exclusi\u00f3n administrativa, sino que organiza los circuitos cotidianos de supervivencia tras la deportaci\u00f3n. Al llegar a prisi\u00f3n en M\u00e9xico, comenz\u00f3 a organizar a otros deportados de California mediante rutinas corporales aprendidas en c\u00e1rceles estadounidenses. Esa disciplina \u2013le\u00edda por \u00e9l como orden y autocontrol\u2013 fue interpretada por las autoridades del autogobierno como una amenaza. No inquietaba la violencia, sino la capacidad de esa praxis chola para producir lealtad y cohesi\u00f3n. Por atraer a otros internos, Luis fue castigado, golpeado y enviado a confinamiento solitario durante un a\u00f1o. Su testimonio es elocuente: \u201cThey rounded all of us up\u2026 If you are gonna kill someone, just kill me and get over with it\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La sanci\u00f3n no busc\u00f3 corregir conductas, sino desactivar una forma alternativa de autoridad. En California, el cuerpo funciona como arma; en el sistema penitenciario mexicano, en el que el poder armado pertenece a otros actores, lo intolerable es la hegemon\u00eda cultural. La deportaci\u00f3n no borra esa cultura: la vuelve peligrosa. Aqu\u00ed, la mutilaci\u00f3n biogr\u00e1fica opera como una desposesi\u00f3n selectiva de saberes incorporados que, en otro contexto, hab\u00edan permitido sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras el aislamiento, a Luis se le permiti\u00f3 circular bajo una condici\u00f3n precisa: no organizar, sino ense\u00f1ar ingl\u00e9s. Durante doce horas diarias imparti\u00f3 clases sin salario, a cambio de alimento, protecci\u00f3n relativa y reconocimiento simb\u00f3lico. La ense\u00f1anza funcion\u00f3 como dispositivo de regulaci\u00f3n: canalizaba el tiempo, produc\u00eda orden y conten\u00eda la agencia dentro de m\u00e1rgenes aceptables. El conocimiento no era un derecho ni un capital, sino un mecanismo de gobierno tolerado. Al salir de prisi\u00f3n en sus cuarentas, Luis no buscaba \u201crehacer su vida\u201d, sino sostener un <em>ethos<\/em> punitivamente producido, en el que el saber operaba a la vez como refugio y l\u00edmite.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese <em>ethos<\/em> continu\u00f3 fuera de la prisi\u00f3n mediante una infraestructura m\u00ednima: Facebook. Un mensaje lo conect\u00f3 con un <em>homie<\/em> deportado que trabajaba en un centro de atenci\u00f3n telef\u00f3nica (<em>call center<\/em>) en Guadalajara. No fue una recomendaci\u00f3n laboral, sino una se\u00f1al de legibilidad. El centro de atenci\u00f3n telef\u00f3nica aparece como un espacio ambivalente: ofrece salario y protecci\u00f3n frente al c\u00e1rtel y la informalidad extrema, pero bajo vigilancia constante y alta reemplazabilidad. Opera como un r\u00e9gimen de soberan\u00eda graduada (Ong, 1999): incorpora al retornado como fuerza de trabajo biling\u00fce mientras mantiene su pasado penal como amenaza latente. El mismo historial que lo vuelve empleable \u2013el ingl\u00e9s aprendido en la calle y en prisi\u00f3n\u2013 justifica la posibilidad permanente de exclusi\u00f3n mediante verificaciones de antecedentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de cualquier aspiraci\u00f3n educativa, Luis tuvo que volverse administrativamente legible. Al llegar a Guadalajara se instal\u00f3 en una casa de vida para <em>homies<\/em> para ordenar su expediente: actas, certificados, sellos. La biograf\u00eda qued\u00f3 de nuevo en suspensi\u00f3n, subordinada al ritmo del papel. La educaci\u00f3n superior apareci\u00f3 as\u00ed no como derecho, sino como promesa condicional, dependiente de la traducci\u00f3n documental del pasado. Aqu\u00ed se hace visible una continuidad estructural: la universidad no suspende el r\u00e9gimen punitivo, lo rearticula. No hay barrotes, pero hay filtros; no hay custodios, pero hay ventanillas. El ecosistema institucional que permite la supervivencia del retornado tambi\u00e9n lo mantiene contenido, disponible y reemplazable. La frontera no desaparece; se desplaza hacia espacios institucionales ordinarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Este espacio intermedio es tambi\u00e9n un terreno de extracci\u00f3n. Los circuitos de apoyo creados por los <em>homies<\/em> comenzaron a atraer a investigadores interesados menos en acompa\u00f1ar procesos que en capturar relatos. La frontera se desplaz\u00f3 una vez m\u00e1s: del archivo estatal al campo etnogr\u00e1fico, en el que la experiencia del retornado corre el riesgo de convertirse en materia prima acad\u00e9mica. Esta l\u00f3gica se reprodujo dentro de la universidad. En Jalisco, una iniciativa comunitaria para apoyar a migrantes retornados solo accedi\u00f3 a financiamiento cuando un acad\u00e9mico con afiliaci\u00f3n institucional actu\u00f3 como intermediario ante la burocracia universitaria. Una vez obtenidos los recursos, el control se recentraliz\u00f3. La autoridad no eman\u00f3 del conocimiento situado ni del trabajo comunitario, sino de la firma autorizada y del acceso al presupuesto. Cuando los retornados intentaron recuperar agencia, sus trayectorias carcelarias \u2013irrelevantes mientras resultaban funcionales\u2013 reaparecieron como marcas de riesgo. El pasado fue reactivado para disciplinar el presente (<span class=\"small-caps\">iteso<\/span>, 2023; HomieLens, 2025).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Navegar el laberinto a la educaci\u00f3n superior<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">El caso de Alberto muestra otra ruta. Desde lavar camiones en Guadalajara hasta conseguir empleo en un centro de atenci\u00f3n telef\u00f3nica, utiliz\u00f3 el ingl\u00e9s y la experiencia adquirida en prisi\u00f3n para abrirse camino. Como \u00e9l mismo dijo:&nbsp;\u201cNo me importaba si ten\u00eda que vender naranjas en la calle, Chino; ya hab\u00eda terminado con ese estilo de vida\u201d.&nbsp;El centro de atenci\u00f3n telef\u00f3nica no solo le dio ingresos; le permiti\u00f3 ahorrar para estudiar docencia y despu\u00e9s ense\u00f1ar en una escuela privada. La simultaneidad de trabajos \u2013ense\u00f1ar de d\u00eda, atender llamadas de noche\u2013 configur\u00f3 un&nbsp;modelo de acumulaci\u00f3n precarizada pero estrat\u00e9gica. Sin embargo, aqu\u00ed emergi\u00f3 otra frontera burocr\u00e1tica: cuando intent\u00f3 certificar su formaci\u00f3n docente con el <span class=\"small-caps\">icelt<\/span> de Cambridge, los cambios del Centro Nacional de Evaluaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Superior (Ceneval<span class=\"small-caps\">) <\/span>invalidaron su esfuerzo. Lo que durante m\u00e1s de un a\u00f1o represent\u00f3 estudio, inversi\u00f3n y disciplina se convirti\u00f3, en sus palabras, en&nbsp;\u201cuna p\u00e9rdida de tiempo\u201d.&nbsp;Una vez m\u00e1s, la maquinaria burocr\u00e1tica se impon\u00eda sobre los saberes callejeros y carcelarios, oblig\u00e1ndolo a comenzar de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>Israel ofrece una tercera variante de navegaci\u00f3n fronteriza. Su ingreso a un centro de rehabilitaci\u00f3n ocurri\u00f3 inicialmente como estrategia de resguardo frente a la persecuci\u00f3n policial. Sin embargo, en ese espacio emergi\u00f3 un nuevo campo de acci\u00f3n: rodeado de otros deportados con depresi\u00f3n y adicciones, Israel moviliz\u00f3 una forma de conocimiento encarnado que le permiti\u00f3 leer, acompa\u00f1ar y contener experiencias de sufrimiento compartido. \u201cCreo que la conducta destructiva es conducta destructiva, y creo que el consumo de drogas no es m\u00e1s que una forma de escapar de aquello que se est\u00e1 sufriendo\u201d. Esta capacidad de hablar desde la experiencia \u2013desde la violencia vivida y el rechazo acumulado\u2013 lo posicion\u00f3 r\u00e1pidamente como una figura de liderazgo dentro del centro. Aqu\u00ed, la frontera volvi\u00f3 a funcionar como recurso. Sin credenciales formales, Israel se transform\u00f3 en consejero reconocido, viaj\u00f3 a Medell\u00edn para capacitarse y convirti\u00f3 lo que \u00e9l mismo llamaba \u201ceducaci\u00f3n del barrio\u201d en una credencial pr\u00e1ctica. La paradoja es clara: las mismas trayectorias de ilegalidad, encierro y deportaci\u00f3n que hab\u00edan producido su exclusi\u00f3n institucional se convirtieron en la fuente de su legitimidad profesional.<\/p>\n\n\n\n<p>La trayectoria de Israel no constituye una \u201creinvenci\u00f3n\u201d, sino una forma de&nbsp;<em>contrabando epistemol\u00f3gico<\/em>. Al circular saberes sobre adicci\u00f3n, disciplina y supervivencia entre Colombia y M\u00e9xico, Israel, adem\u00e1s de adquirir credenciales, valid\u00f3 un tipo de conocimiento que la academia suele desestimar. Su ingreso posterior a una maestr\u00eda en Navarra no fue el resultado de una inclusi\u00f3n burocr\u00e1tica ordinaria, sino de la capitalizaci\u00f3n del estigma: la transformaci\u00f3n de una biograf\u00eda marcada por el pandillerismo, la prisi\u00f3n y la deportaci\u00f3n en un activo acad\u00e9mico certificable. En este proceso, Israel forz\u00f3 a la instituci\u00f3n a reconocer un \u201cconocimiento sucio\u201d (<em>lived experience<\/em>) que los rituales burocr\u00e1ticos suelen excluir o purificar (Herzfeld, 2020).<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, este reconocimiento fue profundamente contingente. Tras el colapso del financiamiento que sosten\u00eda los centros de rehabilitaci\u00f3n, Israel fue desplazado nuevamente hacia formas de trabajo precarizado, esta vez en el sector de los&nbsp;centros de atenci\u00f3n telef\u00f3nica. Este retorno no debe leerse como un fracaso individual, sino como un indicador de la fragilidad estructural de la inclusi\u00f3n institucional. La trayectoria de Israel muestra que la aceptaci\u00f3n del conocimiento encarnado es siempre reversible: puede ser celebrado cuando resulta funcional, pero r\u00e1pidamente desechado cuando deja de serlo.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso de Jes\u00fas expone una frontera m\u00e1s sutil y letal: la del&nbsp;silencio institucional. Fue el \u00fanico que logr\u00f3 <em>hackear<\/em> el ingreso a la Universidad de Guadalajara, convirtiendo la repetici\u00f3n forzada de la preparatoria en una ventaja t\u00e1ctica. Su puntaje de 99.9% en el bachillerato y los 175 puntos en el examen no fueron un triunfo del sistema, sino un&nbsp;error en la matriz: un sujeto \u201cindeseable\u201d se col\u00f3 en la \u00e9lite acad\u00e9mica por puro m\u00e9rito intelectual. Sin embargo, su expulsi\u00f3n no requiri\u00f3 que nadie conociera sus tatuajes ni su historial de deportaci\u00f3n. La universidad p\u00fablica mexicana opera bajo una&nbsp;ceguera estatutaria: al tratar a todos los estudiantes como \u201ciguales\u201d \u2013asumiendo que todos tienen el respaldo econ\u00f3mico y familiar para ser estudiantes de tiempo completo\u2013 ejerce una violencia invisible. A diferencia de los contextos donde existen (aunque sea defectuosamente) acciones afirmativas o soportes para minor\u00edas, aqu\u00ed impera un&nbsp;darwinismo administrativo.<\/p>\n\n\n\n<p>La estructura universitaria no necesit\u00f3 discriminar activamente a Jes\u00fas; simplemente le aplic\u00f3 la \u201cigualdad\u201d de un horario incompatible con la supervivencia. La falta de flexibilidad institucional funcion\u00f3 como un filtro de clase automatizado. El sistema absorbi\u00f3 su estad\u00edstica de ingreso (validando su propia ret\u00f3rica de apertura), pero su rigidez burocr\u00e1tica asfixi\u00f3 al sujeto real. Jes\u00fas no \u201cdesert\u00f3\u201d por falta de capacidad; fue&nbsp;purgado por la econom\u00eda. Su salida demuestra que, en la universidad p\u00fablica, el derecho a la educaci\u00f3n sigue estando hipotecado al privilegio de no tener que trabajar para comer.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Discusi\u00f3n: la anatom\u00eda del estado depredador<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Es necesario abandonar la explicaci\u00f3n c\u00f3moda de la \u201cineficiencia administrativa\u201d. El laberinto burocr\u00e1tico que enfrentan los&nbsp;<em>homies<\/em>&nbsp;deportados no es un fallo t\u00e9cnico del Estado mexicano, sino una forma espec\u00edfica de gobierno. El rechazo de una inscripci\u00f3n escolar o la dilaci\u00f3n indefinida de la validaci\u00f3n de identidad no protegen est\u00e1ndares acad\u00e9micos; prolongan, por medios administrativos, una l\u00f3gica punitiva ya desplegada en el&nbsp;<em>school-to-prison-to-deportation pipeline<\/em>. Lo que este estudio documenta no son simples barreras de acceso, sino el funcionamiento cotidiano de un&nbsp;proceso de mutilaci\u00f3n biogr\u00e1fica&nbsp;que se ejerce en tiempo presente.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta l\u00f3gica opera de manera selectiva. El Estado incorpora al sujeto all\u00ed donde resulta funcional \u2013por ejemplo, como fuerza de trabajo biling\u00fce en sectores precarizados como los centros de atenci\u00f3n telef\u00f3nica<em>\u2013<\/em>, pero suspende su reconocimiento cuando se trata de su historia educativa, su agencia pol\u00edtica o su proyecci\u00f3n intelectual. El tr\u00e1mite no apunta a la reinserci\u00f3n, sino a la contenci\u00f3n. La ventanilla escolar funciona menos como una puerta de entrada que como un punto de filtraje donde el castigo se reconfigura y se externaliza bajo lenguajes administrativos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las trayectorias de Alberto, Israel y Jes\u00fas no deben leerse como experiencias individuales de frustraci\u00f3n, sino como expresiones de un patr\u00f3n estructural. Aqu\u00ed, la \u201cintimidad burocr\u00e1tica\u201d descrita por Herzfeld (2020) adquiere una forma radicalizada: no se trata \u00fanicamente del rechazo estatal, es tambi\u00e9n una&nbsp;desnacionalizaci\u00f3n <em>de facto<\/em>&nbsp;ejecutada a trav\u00e9s de documentos, sellos y silencios. El diploma no reconocido o el requisito imposible no son errores menores; funcionan como tecnolog\u00edas de suspensi\u00f3n vital que interrumpen la continuidad temporal de la biograf\u00eda y fijan al sujeto en una espera indefinida.<\/p>\n\n\n\n<p>Al invalidar credenciales, el Estado invalida pasados. Los retornados quedan atrapados en una ciudadan\u00eda precaria: formalmente mexicanos, pero tratados como ajenos en la pr\u00e1ctica. Como se\u00f1alan Mezzadra y Neil-son (2013), la frontera deja de ser un l\u00edmite territorial para convertirse en una pr\u00e1ctica difusa que se reproduce en espacios ordinarios como el aula o la oficina p\u00fablica, delimitando qui\u00e9n puede proyectarse como sujeto pensante y qui\u00e9n debe limitarse a obedecer. Desde esta perspectiva, la llamada \u201cinclusi\u00f3n educativa\u201d revela su contradicci\u00f3n central. Con base en una ret\u00f3rica meritocr\u00e1tica, el sistema universitario opera como un mecanismo de selecci\u00f3n social que reproduce la exclusi\u00f3n (Gleeson y Gonzales, 2012). Instrumentos como el Acuerdo 286 no funcionan como puentes universales, sino como filtros que solo atraviesan quienes ya cuentan con capital legal, social o institucional previo.<\/p>\n\n\n\n<p>La tensi\u00f3n m\u00e1s aguda emerge cuando el&nbsp;<em>homie<\/em>&nbsp;intenta desplazarse del lugar de objeto de intervenci\u00f3n \u2013el deportado, el pandillero, la v\u00edctima\u2013 al de productor de conocimiento. En ese cruce, la discrecionalidad burocr\u00e1tica se activa como mecanismo defensivo. El bloqueo no responde \u00fanicamente a la ausencia de documentos, sino a la amenaza que ciertas presencias representan para las jerarqu\u00edas epist\u00e9micas que estructuran la instituci\u00f3n acad\u00e9mica.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de la narrativa&nbsp;<em>Dreamer<\/em>&nbsp;en Estados Unidos \u2013articulada en torno a la inocencia, el m\u00e9rito y la petici\u00f3n de inclusi\u00f3n\u2013, los&nbsp;<em>homies<\/em>&nbsp;retornados no negocian su lugar en t\u00e9rminos morales. No solicitan redenci\u00f3n ni reconocimiento pleno. M\u00e1s bien, desarrollan&nbsp;respuestas pragm\u00e1ticas, fragmentarias y desiguales&nbsp;frente a un entorno institucional hostil. Estas pr\u00e1cticas no constituyen una superaci\u00f3n del r\u00e9gimen punitivo, sino modos de subsistencia en condiciones de mutilaci\u00f3n biogr\u00e1fica persistente. Esta generaci\u00f3n no aspira a integrarse sin fricci\u00f3n a una noci\u00f3n normativa de mexicanidad que la rechaza. Habita una liminalidad estructural (Menj\u00edvar, 2006) en la que las formas de vida se reorganizan en los intersticios del orden institucional. El estigma no desaparece; es reconfigurado. La experiencia del encierro no se redime; es tolerada en la medida en que resulta funcional. No se trata solo de reinserci\u00f3n, es la recomposici\u00f3n en condiciones impuestas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n: la pluma como herramienta<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Lo que se disputa en la ventanilla de servicios escolares no es solo la validaci\u00f3n de un certificado, sino el sentido mismo de la ciudadan\u00eda en el M\u00e9xico contempor\u00e1neo. La burocracia aparece aqu\u00ed no como un aparato neutral, ya que consiste en un dispositivo que clasifica trayectorias, jerarquiza pertenencias y administra el valor del pasado. Este dispositivo, sin embargo, no produce silencio absoluto. Como se\u00f1al\u00f3 Luis, \u201ctenemos que pelear con la pluma, no con la espada\u201d. Esta afirmaci\u00f3n no remite a una reconciliaci\u00f3n con el sistema, sino a una lectura l\u00facida de sus reglas: acceder a la universidad no implica legitimar el orden institucional, sino exponerse a sus l\u00edmites y tensiones desde dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>El llamado \u201csue\u00f1o americano en M\u00e9xico\u201d al que alude Israel no expresa una aspiraci\u00f3n, se trata de una iron\u00eda pol\u00edtica. Revela que la pertenencia no se concede; se administra de manera diferencial. Los&nbsp;<em>homies<\/em>&nbsp;retornados encarnan una de las fallas centrales del Estado-naci\u00f3n contempor\u00e1neo: la posibilidad de persistir como sujetos pol\u00edticos aun cuando las instituciones insisten en tratarlos como excedentes. En ese sentido, la educaci\u00f3n deja de ser una promesa de movilidad y se convierte en una&nbsp;forma precaria de defensa biogr\u00e1fica, siempre condicionada, siempre reversible.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Anderson, Jill y Nin Sol\u00eds (2014).&nbsp;<em>Los otros <\/em>dreamers.&nbsp;Ciudad de M\u00e9xico: Autopublicado\/Offset Santiago.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Brotherton, David y Luis Barrios (2011).&nbsp;<em>Banished to the Homeland: Dominican Deportees and Their Stories of Exile<\/em>. Nueva York: Columbia University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">DeChaine, D. Robert (ed.) (2012).&nbsp;<em>Border Rhetorics: Citizenship and Identity on the <span class=\"small-caps\">us<\/span>-Mexico Frontier<\/em>. Tuscaloosa: University of Alabama Press<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Garrido de la Calleja, Sandra y Jill Anderson (2018). \u201cReconocimiento de estudios en M\u00e9xico: una mirada cr\u00edtica al Acuerdo 286\u201d,&nbsp;<em>Revista Mexicana de Investigaci\u00f3n Educativa, <\/em>vol. 23, n\u00fam. 76, pp. 441-468.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Gleeson, Shannon y Roberto G. Gonzales (2012). \u201cWhen Do Papers Matter? An Institutional Analysis of Undocumented Life in the United States\u201d,&nbsp;<em>International Migration<\/em>, vol. 50, n\u00fam. 4, pp. 1-19.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Golash-Boza, Tanya (2016).&nbsp;<em>Deported: Immigrant Policing, Disposable Labor, and Global Capitalism<\/em>. Nueva York: <span class=\"small-caps\">nyu<\/span> Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Gross, Samuel R., Maurice Possley y Klara Stephens (2022).&nbsp;<em>Race and Wrongful Convictions in the United States 2022<\/em>. Ann Arbor: National Registry of Exonerations.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Herzfeld, Michael (2020).&nbsp;<em>The Social Production of Indifference: Exploring the Symbolic Roots of Western Bureaucracy<\/em>. Chicago: University of Chicago Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">HomieLens (2025, marzo 6). <em>Chicano Fest 2025<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=LIUupoNtbl0\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=LIUupoNtbl0<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Instituto Tecnol\u00f3gico y de Estudios Superiores de Occidente (<span class=\"small-caps\">iteso<\/span>)-Universidad Jesuita de Guadalajara (2023, mayo 5). <em>Encuentro sobre Movilidad Humana y Desplazamientos Forzados<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=TAHVU95tenw\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=TAHVU95tenw<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Jacobo-Su\u00e1rez, M\u00f3nica y Nuty C\u00e1rdenas Alaminos (2017). \u201cBack on Your Own: migraci\u00f3n de retorno y la respuesta del gobierno federal en M\u00e9xico\u201d, <em>Migraciones Internacionales<\/em>, vol. <span class=\"small-caps\">ii<\/span>, enero-diciembre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Johnson, Kevin R. (2012). \u201cThe Importance of Student Activism and Immigrant Rights\u201d, en Michael A. Olivas (ed.).&nbsp;<em>No Undocumented Child Left Behind: Plyler v. Doe and the Education of Undocumented Schoolchildren<\/em>. Nueva York: <span class=\"small-caps\">nyu<\/span> Press, pp. 33-48.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Menj\u00edvar, Cecilia (2006). \u201cLiminal Legality: Salvadoran and Guatemalan Immigrants\u2019 Lives in the United States\u201d,&nbsp;<em>American Journal of Sociology<\/em>, vol. 111, n\u00fam. 4, pp. 999-1037.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Mezzadra, Sandro y Brett Neilson (2013).&nbsp;<em>Border as Method, or the Multiplication of Labor<\/em>. Durham: Duke University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Nicholls, Walter (2013).&nbsp;<em>The Dreamers: How the Undocumented Youth Movement Transformed the Immigrant Rights Debate<\/em>. Stanford: Stanford University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Ong, Aihwa (1999).&nbsp;<em>Flexible Citizenship: The Cultural Logics of Transnationality<\/em>. Durham: Duke University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Reuters (2021, julio 24). \u201cChina Bans For-Profit School Tutoring in Sweeping Overhaul.&nbsp;<em>Reuters.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Rios, Victor M. (2011).&nbsp;<em>Punished: Policing the Lives of Black and Latino Boys<\/em>. Nueva York: <span class=\"small-caps\">nyu<\/span> Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Smith, Dorothy E. y Alison I. Griffith (2022).&nbsp;<em>Simply Institutional Ethnography: Creating a Sociology for People<\/em>. Toronto: University of Toronto Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Villegas, Francisco J. (2010). \u201cStrategic In\/Visibility and Undocumented Migrants\u201d, en Ali A. Abdi y George S. Richardson (eds.).&nbsp;<em>Decolonizing Democratic Education: Trans-disciplinary Dialogues<\/em>. Nueva York: Peter Lang, pp. 147-170.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Wacquant, Lo\u00efc (2009).&nbsp;<em>Punishing the Poor: The Neoliberal Government of Social Insecurity<\/em>. Durham: Duke University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Young, Jock (2007).&nbsp;<em>The Vertigo of Late Modernity<\/em>. Londres: Sage.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Yuval-Davis, Nira, Georgie Wemyss y Kathryn Cassidy (2019).&nbsp;<em>Bordering<\/em>. Cambridge: Polity Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Zepeda, Ricardo y Ryan Flaco Rising&nbsp;(2023).&nbsp;<em>Organic Leadership and the Formation of the Underground Scholars.<\/em>&nbsp;Guadalajara: Prometeo Editores, pp. 71-91.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"abstract\"><em>Ricardo Alfonso Zepeda Orozco<\/em> es investigador en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (<span class=\"small-caps\">cucsh<\/span>) de la Universidad de Guadalajara. Su trabajo examina la migraci\u00f3n, la educaci\u00f3n superior y el encarcelamiento a trav\u00e9s de la frontera entre Estados Unidos y M\u00e9xico desde una perspectiva decolonial y autoetnogr\u00e1fica. A partir de su propia experiencia como acad\u00e9mico transfronterizo marcada por la deportaci\u00f3n, la organizaci\u00f3n comunitaria y la lucha colectiva, su investigaci\u00f3n reimagina la educaci\u00f3n como un espacio de pertenencia, resistencia y liberaci\u00f3n. Zepeda es miembro fundador de la Alianza por la Movilidad Humana en Jalisco y coorganizador del Tercer Encuentro Internacional Educaci\u00f3n, Migraci\u00f3n y Criminolog\u00eda, con el lema \u201cPuentes, no fronteras: un llamado binacional a la acci\u00f3n\u201d. Su proyecto actual, Iniciativa Transnacional para el Acceso a la Educaci\u00f3n Superior de Personas Privadas y Ex Privadas de Libertad, impulsa colaboraciones binacionales para ampliar el acceso a la educaci\u00f3n superior de personas encarceladas y deportadas en M\u00e9xico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resumen La deportaci\u00f3n no termina con el\u00a0school-to-prison pipeline estadounidense, sino que lo desplaza hacia la burocracia mexicana. Este art\u00edculo argumenta que los tr\u00e1mites de acceso a la educaci\u00f3n superior operan como una tecnolog\u00eda punitiva que fragmenta y deslegitima trayectorias educativas construidas fuera del marco documental nacional. A partir de una etnograf\u00eda cr\u00edtica con hombres deportados [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":40670,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[1580,629,1579,1577,1578],"coauthors":[551],"class_list":["post-40667","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-9","tag-burocracia-punitiva","tag-fronteras","tag-homies-deportados","tag-mutilacion-biografica","tag-school-to-prison-pipeline","personas-zepeda-orozco-ricardo-alfonso","numeros-1554"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v22.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Burocracia como frontera: educaci\u00f3n superior, deportaci\u00f3n y la ciudadan\u00eda liminal de los homies en M\u00e9xico &#8211; Encartes<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"La deportaci\u00f3n no termina el castigo: la burocracia educativa mexicana lo prolonga, invalidando estudios previos de los retornados.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Burocracia como frontera: educaci\u00f3n superior, deportaci\u00f3n y la ciudadan\u00eda liminal de los homies en M\u00e9xico &#8211; Encartes\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La deportaci\u00f3n no termina el castigo: la burocracia educativa mexicana lo prolonga, invalidando estudios previos de los retornados.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Encartes\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2026-09-21T21:00:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2026-09-21T19:57:39+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Test-986769_640.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"960\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"720\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Arthur Ventura\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Written by\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Arthur Ventura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"39 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/\"},\"author\":{\"name\":\"Arthur Ventura\",\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/#\/schema\/person\/97215bba1729028a4169cab07f8e58ef\"},\"headline\":\"Burocracia como frontera: educaci\u00f3n superior, deportaci\u00f3n y la ciudadan\u00eda liminal de los homies en M\u00e9xico\",\"datePublished\":\"2026-09-21T21:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2026-09-21T19:57:39+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/\"},\"wordCount\":9667,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Test-986769_640.jpg\",\"keywords\":[\"burocracia punitiva\",\"fronteras\",\"homies deportados\",\"mutilaci\u00f3n biogr\u00e1fica\",\"school-to-prison pipeline\"],\"articleSection\":[\"Realidades socioculturales\"],\"inLanguage\":\"en-US\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/\",\"url\":\"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/\",\"name\":\"Burocracia como frontera: educaci\u00f3n superior, deportaci\u00f3n y la ciudadan\u00eda liminal de los homies en M\u00e9xico &#8211; Encartes\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Test-986769_640.jpg\",\"datePublished\":\"2026-09-21T21:00:00+00:00\",\"dateModified\":\"2026-09-21T19:57:39+00:00\",\"description\":\"La deportaci\u00f3n no termina el castigo: la burocracia educativa mexicana lo prolonga, invalidando estudios previos de los retornados.\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"en-US\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-US\",\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Test-986769_640.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Test-986769_640.jpg\",\"width\":960,\"height\":720},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/encartes.mx\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Burocracia como frontera: educaci\u00f3n superior, deportaci\u00f3n y la ciudadan\u00eda liminal de los homies en M\u00e9xico\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/#website\",\"url\":\"https:\/\/encartes.mx\/\",\"name\":\"Encartes\",\"description\":\"Revista digital multimedia\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/encartes.mx\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"en-US\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/#organization\",\"name\":\"Encartes Antropol\u00f3gicos\",\"url\":\"https:\/\/encartes.mx\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-US\",\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Logo-04.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Logo-04.png\",\"width\":338,\"height\":306,\"caption\":\"Encartes Antropol\u00f3gicos\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/#\/schema\/logo\/image\/\"}},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/#\/schema\/person\/97215bba1729028a4169cab07f8e58ef\",\"name\":\"Arthur Ventura\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"en-US\",\"@id\":\"https:\/\/encartes.mx\/#\/schema\/person\/image\/8a45818ea77a67a00c058d294424a6f6\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/e8ff614b2fa0d91ff6c65f328a272c53?s=96&d=identicon&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/e8ff614b2fa0d91ff6c65f328a272c53?s=96&d=identicon&r=g\",\"caption\":\"Arthur Ventura\"}}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Burocracia como frontera: educaci\u00f3n superior, deportaci\u00f3n y la ciudadan\u00eda liminal de los homies en M\u00e9xico &#8211; Encartes","description":"La deportaci\u00f3n no termina el castigo: la burocracia educativa mexicana lo prolonga, invalidando estudios previos de los retornados.","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/encartes.mx\/en\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/","og_locale":"en_US","og_type":"article","og_title":"Burocracia como frontera: educaci\u00f3n superior, deportaci\u00f3n y la ciudadan\u00eda liminal de los homies en M\u00e9xico &#8211; Encartes","og_description":"La deportaci\u00f3n no termina el castigo: la burocracia educativa mexicana lo prolonga, invalidando estudios previos de los retornados.","og_url":"https:\/\/encartes.mx\/en\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/","og_site_name":"Encartes","article_published_time":"2026-09-21T21:00:00+00:00","article_modified_time":"2026-09-21T19:57:39+00:00","og_image":[{"width":960,"height":720,"url":"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Test-986769_640.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Arthur Ventura","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Written by":"Arthur Ventura","Est. reading time":"39 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/"},"author":{"name":"Arthur Ventura","@id":"https:\/\/encartes.mx\/#\/schema\/person\/97215bba1729028a4169cab07f8e58ef"},"headline":"Burocracia como frontera: educaci\u00f3n superior, deportaci\u00f3n y la ciudadan\u00eda liminal de los homies en M\u00e9xico","datePublished":"2026-09-21T21:00:00+00:00","dateModified":"2026-09-21T19:57:39+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/"},"wordCount":9667,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/encartes.mx\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Test-986769_640.jpg","keywords":["burocracia punitiva","fronteras","homies deportados","mutilaci\u00f3n biogr\u00e1fica","school-to-prison pipeline"],"articleSection":["Realidades socioculturales"],"inLanguage":"en-US","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/","url":"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/","name":"Burocracia como frontera: educaci\u00f3n superior, deportaci\u00f3n y la ciudadan\u00eda liminal de los homies en M\u00e9xico &#8211; Encartes","isPartOf":{"@id":"https:\/\/encartes.mx\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Test-986769_640.jpg","datePublished":"2026-09-21T21:00:00+00:00","dateModified":"2026-09-21T19:57:39+00:00","description":"La deportaci\u00f3n no termina el castigo: la burocracia educativa mexicana lo prolonga, invalidando estudios previos de los retornados.","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/#breadcrumb"},"inLanguage":"en-US","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-US","@id":"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/#primaryimage","url":"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Test-986769_640.jpg","contentUrl":"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Test-986769_640.jpg","width":960,"height":720},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/encartes.mx\/zepeda-mutilacion-biografica-burocracia-homies\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/encartes.mx\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Burocracia como frontera: educaci\u00f3n superior, deportaci\u00f3n y la ciudadan\u00eda liminal de los homies en M\u00e9xico"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/encartes.mx\/#website","url":"https:\/\/encartes.mx\/","name":"Encartes","description":"Multimedia digital magazine","publisher":{"@id":"https:\/\/encartes.mx\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/encartes.mx\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"en-US"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/encartes.mx\/#organization","name":"Anthropological Inserts","url":"https:\/\/encartes.mx\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-US","@id":"https:\/\/encartes.mx\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Logo-04.png","contentUrl":"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/Logo-04.png","width":338,"height":306,"caption":"Encartes Antropol\u00f3gicos"},"image":{"@id":"https:\/\/encartes.mx\/#\/schema\/logo\/image\/"}},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/encartes.mx\/#\/schema\/person\/97215bba1729028a4169cab07f8e58ef","name":"Arthur Ventura","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"en-US","@id":"https:\/\/encartes.mx\/#\/schema\/person\/image\/8a45818ea77a67a00c058d294424a6f6","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/e8ff614b2fa0d91ff6c65f328a272c53?s=96&d=identicon&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/e8ff614b2fa0d91ff6c65f328a272c53?s=96&d=identicon&r=g","caption":"Arthur Ventura"}}]}},"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/encartes.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Test-986769_640.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/encartes.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40667","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/encartes.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/encartes.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/encartes.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/encartes.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40667"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/encartes.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40667\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":40671,"href":"https:\/\/encartes.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40667\/revisions\/40671"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/encartes.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/40670"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/encartes.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40667"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/encartes.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40667"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/encartes.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40667"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/encartes.mx\/en\/wp-json\/wp\/v2\/coauthors?post=40667"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}