{"id":36030,"date":"2022-09-21T06:15:11","date_gmt":"2022-09-21T06:15:11","guid":{"rendered":"https:\/\/encartes.mx\/?p=36030"},"modified":"2023-11-17T17:46:31","modified_gmt":"2023-11-17T23:46:31","slug":"umana-transitar-ciudad-mujeres-jovenes-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encartes.mx\/en\/umana-transitar-ciudad-mujeres-jovenes-mexico\/","title":{"rendered":"Living in and Circulating in Mexico City: Social Representations of Female University Students"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Resumen<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Este art\u00edculo presenta los resultados de una investigaci\u00f3n cualitativa realizada durante 2016 y 2017 con 73 mujeres j\u00f3venes de clase media de tres universidades p\u00fablicas de la Ciudad de M\u00e9xico. El objetivo del estudio fue conocer sus pr\u00e1cticas y representaciones sociales en su experiencia al habitar en la ciudad y transitar por sus espacios p\u00fablicos de interconexi\u00f3n. Para ello se parte de la pregunta sobre c\u00f3mo representan dos de los espacios p\u00fablicos f\u00edsicos de interconexi\u00f3n que usan: las calles por las que se desplazan a sus universidades y el transporte p\u00fablico. Pero tambi\u00e9n los lugares p\u00fablicos a los que se desplazan: la universidad, museos y parques. \u00bfC\u00f3mo es su experiencia espacial al moverse en la ciudad? Los resultados evidencian las condiciones de inseguridad y violencia que enfrentan estas mujeres en su vida cotidiana y la representaci\u00f3n que hacen de una ciudad que las acecha y las descuida, la ciudad que naturaliza el acoso, la ciudad desigual para las mujeres a partir de sus formas de desplazarse y representar estos espacios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Palabras claves: <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/habitar\/\" rel=\"tag\">habitar<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/movilidad\/\" rel=\"tag\">movilidad<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/mujeres\/\" rel=\"tag\">mujeres<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/representaciones-sociales\/\" rel=\"tag\">representaciones sociales<\/a><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"en-title wp-block-heading\"><span class=\"small-caps\">living in and circulating in mexico city: social representations of female university students<\/span><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract en-text\">This article presents the results of a qualitative investigation carried out during 2016 and 2017 on 72 young, middle-class women from three public universities in Mexico City. The aim of the study was to know their practices and social representations in their experience of living and circulating in the public interconnection spaces of the city. For this, the starting point is the question of how they represent two of the physical public interconnection spaces they use: The streets they travel along to go to their universities and public transport. But also, the public spaces they travel to: Universities, museums and parks. What is their spatial experience like when moving around in the city? The results display the conditions of insecurity and violence faced by these women in their daily lives and their representations of a city that stalks and neglects them, the city that naturalizes harassment, the city that is unequal for women when it comes to their ways of transportation in, and the representation of, these spaces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract en-text\">Keywords: social representations, mobility, women, to inhabit.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap abstract\">Ser hombre o mujer marca diferencias fundamentales en la vida urbana. Las formas de habitar las ciudades son diferentes a partir de la construcci\u00f3n del g\u00e9nero. Rita Segato (2003) define el g\u00e9nero como una \u201cestructura abstracta de relaciones\u201d que encarna posiciones y relaciones de poder asim\u00e9tricas. Seg\u00fan la autora, ese orden universal se nos impone desde el g\u00e9nero y, como tal, forma parte del espacio urbano en que vivimos. Linda McDowell (1999) sugiere que para entender la categor\u00eda de g\u00e9nero es imprescindible superar las dicotom\u00edas entre las concepciones de pu\u0301blico y privado, ciudad y casa, poli\u0301tica y vida privada, en las que los hombres se vinculan con las primeras y las mujeres a las segundas, puesto que en realidad las mujeres se encuentran en ambos lados, negociando y modificando su presencia en los dos. Las diferentes formas en que mujeres y hombres definen los atributos aceptados de feminidad y masculinidad se definen a trav\u00e9s del tiempo y el espacio. El g\u00e9nero debe verse, entonces, como un conjunto de relaciones sociales materiales y como significado simb\u00f3lico. Las formas de pensar y representar el lugar\/g\u00e9nero est\u00e1n interconectadas y se constituyen mutuamente.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta investigaci\u00f3n, el g\u00e9nero es una variable indispensable para hablar de habitar los espacios p\u00fablicos, particularmente los espacios p\u00fablicos de interconexi\u00f3n, puesto que pone en evidencia un conjunto de relaciones de poder, de jerarqu\u00edas, de acciones permitidas y de desigualdades dentro de la vida urbana. Por ello, los lugares de procedencia y de desplazamiento son claves para conocer las formas de describir y representar la ciudad desde la experiencia de vida de las mujeres. Lind\u00f3n (2020), Soto Villagr\u00e1n (2016) y Jir\u00f3n y Zunino Singh (2017) han estudiado la movilidad desde la perspectiva del sujeto-mujer que se desplaza. Estas autoras destacan el car\u00e1cter desigual de la movilidad desde la construcci\u00f3n de g\u00e9neros y el riesgo como una constante. Ana Fal\u00fa (2009; 2011) plantea las violencias, inseguridades y discriminaciones que viven las mujeres en las ciudades y de manera particular en los espacios p\u00fablicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la perspectiva de g\u00e9nero, la movilidad debe ser vista no s\u00f3lo como una pr\u00e1ctica social sino como una relaci\u00f3n social que adquiere dimensiones pol\u00edticas que expresan y reproducen relaciones de poder (Cresswell, 2010). Hoy es casi incuestionable que las experiencias femeninas sobre los espacios de movilidad se viven y se representan desde la diferencia respecto de las experiencias masculinas. En este estudio de casos se indaga en los espacios de movilidad y en los espacios p\u00fablicos de destino (parques, museos, la universidad, el Z\u00f3calo y otros) dentro de los desplazamientos de mujeres universitarias de clase media-baja. Es decir, \u00bfhacia d\u00f3nde se mueven? \u00bfC\u00f3mo lo describen? \u00bfC\u00f3mo representan los espacios p\u00fablicos f\u00edsicos de interconexi\u00f3n que usan: calles por las que se desplazan a sus universidades y transporte p\u00fablico? Pero tambi\u00e9n los lugares p\u00fablicos a los que se desplazan: la universidad, museos y parques. \u00bfC\u00f3mo es su experiencia espacial al moverse en la ciudad?<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera etapa de esta investigaci\u00f3n se aplic\u00f3 un cuestionario semiestructurado de corte cualitativo con la finalidad de explorar las representaciones sociales de la experiencia al habitar la Ciudad de M\u00e9xico de 73 mujeres j\u00f3venes universitarias que se desplazan en la ciudad desde cinco zonas de \u00e1rea metropolitana (estado de M\u00e9xico, Iztapalapa, Xochimilco, Azcapotzalco y Coyoac\u00e1n). La investigaci\u00f3n cualitativa \u201cno tiene como objetivo establecer frecuencias, promedios u otros par\u00e1metros, sino determinar la diversidad de alg\u00fan tema de inter\u00e9s dentro de una poblaci\u00f3n dada.\u201d (Alcaraz <em>et al.<\/em>, 2006: 43). En este estudio de caso fue importante establecer, a trav\u00e9s de una muestra cualitativa sin representaci\u00f3n estad\u00edstica, distintas experiencias de la ciudad de mujeres universitarias que se desplazan en transporte p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>Los principales puntos de destino son sus universidades: la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (<span class=\"small-caps\">unam<\/span>) en <span class=\"small-caps\">cu<\/span>, la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, plantel Iztapalapa (<span class=\"small-caps\">uam-i<\/span>) y la Universidad Aut\u00f3noma de la Ciudad de M\u00e9xico (<span class=\"small-caps\">uacm<\/span>), plantel Casa Libertad. Este instrumento busc\u00f3 relacionar la vivencia cotidiana de las j\u00f3venes en sus territorios de movilidad como la calle. La pregunta central estuvo enfocada en conocer si viven la ciudad de manera diferenciada y si ellas lo perciben o no.<\/p>\n\n\n\n<p>En la segunda etapa se realiz\u00f3 un grupo de enfoque con 10 mujeres estudiantes de las mismas universidades. Se hicieron preguntas abiertas y se utilizaron como recursos georreferenciales mapas de la red del metro y de la ciudad para, desde la t\u00e9cnica de la asociaci\u00f3n libre de palabras, identificar sus representaciones sociales sobre los lugares que recorren. Sin duda las matrices culturales que definen el habitar de estas mujeres (edad, condici\u00f3n econ\u00f3mica, escolaridad, grupo \u00e9tnico, lugar de procedencia, etc.) inciden en esa experiencia. No es igual ser mujer pobre en la Ciudad de M\u00e9xico que mujer joven universitaria de clase media baja. Hay factores que suman o restan procesos de exclusi\u00f3n, precarizaci\u00f3n y de vulnerabilidad de las mujeres en sus entornos urbanos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Habitar los espacios p\u00fablicos de interconexi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Habitar es m\u00e1s que residir y ocupar un espacio, implica arraigarse, generar recorridos cotidianos y v\u00ednculos con territorios con los que nos identificamos o distanciamos. \u00c1ngela Giglia lo define como \u201cun conjunto de pr\u00e1cticas y representaciones que permiten al sujeto colocarse dentro de un orden espacio-temporal, al mismo tiempo reconoci\u00e9ndolo y estableci\u00e9ndolo. Se trata de reconocer un orden, situarse dentro de \u00e9l, y establecer un orden propio. Es el proceso mediante el cual el sujeto se sit\u00faa en el centro de unas coordenadas espacio-temporales mediante su percepci\u00f3n y su relaci\u00f3n con el entorno que lo rodea\u201d (Giglia, 2012: 13). Para Pallasmaa, el \u201cacto de habitar es el medio fundamental en que uno se relaciona con el mundo\u201d, y en ese acto nos situamos en tiempo y espacio y, con ello, habitar implica tanto un acontecimiento como una cualidad mental y experiencial (Pallasmaa, 2016: 7-8).<\/p>\n\n\n\n<p>De esa manera, habitar significa tambi\u00e9n experiencia de vida cotidiana en los territorios y los significados que se construyen en torno a ellos. Las estructuras f\u00edsicas no pueden separarse de nuestra experiencia cotidiana de ciudad y de nuestras formas de estar, narrar y representar los espacios. La ciudad tambi\u00e9n se define desde lo que experimentamos y significamos. La ciudad, dice Sennett, es \u201cun tipo de experiencia\u201d, un tipo de conciencia colectiva (Sennett, 2019). Estas experiencias espaciales, como las define John Entrikin (1991), revelan las cualidades existenciales de nuestra experiencia del lugar como nuestro sentido de \u00e9ste en tanto un \u201cobjeto\u201d natural del mundo. Como habitantes de la ciudad, construimos significados sobre la casa, la escuela, la plaza, pero tambi\u00e9n sobre las calles, el metro, los parques. \u201cAl entender que la ciudad est\u00e1 conformada por edificaciones y el espacio dispuesto entre ellas, se reconoce entonces que las v\u00edas por las que se mueven los ciudadanos constituyen parte de lo que llamamos espacio p\u00fablico\u201d (D\u00edaz-Osorio, 2016: 128), puesto que en ellos tambi\u00e9n se genera parte de la vida urbana y de las relaciones sociales desde la movilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Habitualmente, los espacios de las ciudades en los que las mujeres pueden ser y estar (habitar) han sido los privados. Las experiencias espaciales de las mujeres han cambiado en la medida que han ocupado los espacios p\u00fablicos, se han incorporado al mercado laboral y han salido a las calles. Bellet Sanfeliu define el espacio p\u00fablico desde su multifuncionalidad:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Puede definirse de muchas formas, seg\u00fan pongamos nuestra mirada en sus formas (espacio libre, espacio abierto, espacios transici\u00f3n), en su naturaleza (r\u00e9gimen de propiedad, tipo de gesti\u00f3n), en los usos y funciones que all\u00ed se desarrollan (espacio para el colectivo, com\u00fan, compartido), o en el tipo de relaciones que se establecen (espacio de la presentaci\u00f3n y representaci\u00f3n, democracia, protesta, fiesta, etc.). Espacios con dimensiones muy diversas pero casi todas ellas relacionadas con un aspecto: el lugar de la expresi\u00f3n y representaci\u00f3n social, civil y colectiva, el espacio democr\u00e1tico por excelencia, el espacio com\u00fan (Bellet Sanfeliu, 2009: 1).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Dentro de la complejidad y diversidad al definir los espacios p\u00fablicos, este trabajo se centra en aquellos espacios libres, abiertos, que pueden considerarse como espacios de tr\u00e1nsito, de interconexi\u00f3n y de movilidad en la Ciudad de M\u00e9xico, como las calles por las que transitan estas mujeres y el transporte p\u00fablico:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Son las calles, los andenes, dentro de las categor\u00edas del espacio p\u00fablico, los espacios directamente relacionados con la actividad del desplazamiento. Asimismo, las plazas, los parques y sus variaciones son los puntos de intersecci\u00f3n entre varias v\u00edas o sendas que hacen que, dentro de ese desplazamiento, se puedan generar intervalos agradables comprendiendo la movilidad urbana como un proceso de movimiento y pausas que permite disfrutar del intercambio de lugares y promover el sentido de pertenencia a la ciudad (D\u00edaz-Osorio, 2016: 129).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Desde estos espacios, las mujeres tambi\u00e9n pueden establecer no s\u00f3lo acciones de tr\u00e1nsito o permanencia sino que pueden significar otras experiencias de la vida urbana desde la desigualdad. En este sentido, \u201cla movilidad no es meramente un reflejo de estructuras sociales, es decir, que solamente las reproduce, sino que es productora de esas diferencias\u201d (Jir\u00f3n y Zunino Singh, 2017: 1). La movilidad es absolutamente medular para comprender la vida urbana desde las vivencias cotidianas, pues implica \u201cla habilidad de negociar espacio y tiempo para lograr pr\u00e1cticas y mantener relaciones que las personas estiman como necesarias para la participaci\u00f3n social normal\u201d (Cass, Shove y Urry, 2005: 543).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span class=\"small-caps\">Representaciones sociales de los espacios p\u00fablicos de interconexi\u00f3n<\/span><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Los espacios p\u00fablicos adquieren representaciones cotidianas a partir de las pr\u00e1cticas que se realizan en ellos y de las formas de transitarlos y juegan un papel clave en la consolidaci\u00f3n de las formas de habitar de las mujeres. Este trabajo retoma la teor\u00eda de las representaciones sociales para reconocer al campo simb\u00f3lico como una parte estructurante del habitar y de la movilidad de las mujeres. La forma en la que experimentan las calles, los parques y el transporte p\u00fablico en la ciudad pasa por un proceso de construcci\u00f3n simb\u00f3lica que estructura las formas individuales de ser y estar, pero que se viven y legitiman de forma colectiva: \u201cSe trata, entonces, de un sistema conformado por espacios de uso p\u00fablico, con distintas calidades f\u00edsicas y funciones determinadas asociadas a la representaci\u00f3n simb\u00f3lica, a las actividades l\u00fadicas e incluso a la movilidad\u201d (D\u00edaz-Osorio, 2016: 130).<\/p>\n\n\n\n<p>Los espacios y sus l\u00edmites se construyen de manera cotidiana. \u201cEl espacio constituye un lugar como conjunto topon\u00edmico y topogr\u00e1fico que es dotado de sentido por los seres humanos, y al mismo tiempo les otorga sentido, por ser en la vida cotidiana el escenario de las pr\u00e1cticas sociales de m\u00faltiples significados. Aqu\u00ed se incorpora la idea de l\u00edmite como una forma de dividir los desplazamientos y \u00e1mbitos\u201d (Uribe Fern\u00e1ndez, 2014: 102). El sentido com\u00fan indica por d\u00f3nde circular, qu\u00e9 acciones est\u00e1n permitidas y qu\u00e9 pr\u00e1cticas sociales son aceptadas para las mujeres dentro de ciertos espacios. En consecuencia, esos lugares poseen representaciones sociales como espacios marcados por sus habitantes. Seg\u00fan Henri Lefebvre (1991: 38), las representaciones del espacio est\u00e1n ligadas con las relaciones de producci\u00f3n y con el \u201corden\u201d que esas relaciones imponen, y por tanto con el conocimiento, los signos, los c\u00f3digos y las relaciones \u201cfrontales\u201d. No lejos de este planteamiento, el concepto de Moscovici sobre las representaciones sociales las define como \u201cuna modalidad particular del conocimiento cuya funci\u00f3n es la elaboraci\u00f3n de los comportamientos y la comunicaci\u00f3n entre los individuos. La representaci\u00f3n es un <em>corpus<\/em> organizado de conocimientos y una de las actividades ps\u00edquicas gracias a las cuales los hombres hacen inteligible la realidad f\u00edsica y social, se integran en un grupo o en una relaci\u00f3n cotidiana de intercambios, liberan los poderes de su imaginaci\u00f3n\u201d (Moscovici, 1979: 17-18).<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto Lefebvre como Moscovici concuerdan en que las representaciones implican un conjunto de conocimientos y saberes sobre la realidad inmediata y las relaciones con ese espacio. Esos conocimientos forman parte del conocimiento de sentido com\u00fan, como conocimiento pr\u00e1ctico que permite explicar una situaci\u00f3n y actuar de formas concretas (Pi\u00f1a y Cuevas Cajiga , 2004: 105). Algunas de estas representaciones son m\u00e1s fuertes e implican consensos m\u00e1s amplios y se definen como hegem\u00f3nicas, es decir, como representaciones reconocidas, poco cuestionadas y con gran capacidad de subsistir m\u00e1s tiempo. Con ello no se afirma que las representaciones sean universales ni homog\u00e9neas, sino que gozan de reconocimiento y legitimidad para ciertos grupos, en ciertos espacios y contextos hist\u00f3ricos particulares.<\/p>\n\n\n\n<p>El g\u00e9nero implica un conjunto de representaciones sociales a la hora de moverse por la ciudad. Para este trabajo se exploraron las representaciones sociales de los espacios p\u00fablicos de interconexi\u00f3n y destino entre estudiantes j\u00f3venes universitarias de la Ciudad de M\u00e9xico y el estado de M\u00e9xico. Sus lugares de procedencia son: 36 de Iztapalapa, 12 de Xochimilco, siete de Tlalpan, cinco de Iztacalco, cuatro de Azcapotzalco, tres de Coyoac\u00e1n y dos de Benito Ju\u00e1rez, y cuatro de ellas habitan en las zonas conurbadas del Estado de M\u00e9xico. Las tres universidades est\u00e1n ubicadas en el sur y en el oriente de la capital mexicana, en las delegaciones de Coyoac\u00e1n e Iztapalapa (ver figura 1). Estas mujeres tienen las siguientes caracter\u00edsticas: gran movilidad en la ciudad y en el transporte p\u00fablico, todas usan transporte p\u00fablico al menos cinco veces por semana, si no es que lo hacen todos los d\u00edas, y todas tienen recorridos hacia sus universidades de al menos una hora.<\/p>\n\n\n\n<p>La muestra fue cualitativa y la forma de determinaci\u00f3n fue la siguiente:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"image-slider\">\n                <div class=\"frame\">\n                    <div class=\"picture\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageGallery\">\n                        <figure itemprop=\"associatedMedia\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\" class=\"slider-element\">\n                              <a href=\"https:\/\/archive.org\/download\/vol5num10-multimedia\/umana-transitar_ciudad_representacion_mujeres_jovenes_mexico-tabla-01.png\" itemprop=\"contentUrl\" data-size=\"887x985\" data-index=\"0\" data-caption=\"Tabla 1. Propuesta metodol\u00f3gica. Fuente: Elaboraci\u00f3n propia.\" >\n                                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archive.org\/download\/vol5num10-multimedia\/umana-transitar_ciudad_representacion_mujeres_jovenes_mexico-tabla-01.png\" itemprop=\"thumbnail\">\n                                <i class=\"fa fa-expand expand\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\n                            <\/a>\n                            <\/figure>                    <\/div>    \n                <\/div>\n                    <div class=\"caption\">Tabla 1. Propuesta metodol\u00f3gica. Fuente: Elaboraci\u00f3n propia.<\/div><div class=\"image-analysis\"><\/div>                <div class=\"bullets\"><\/div>\n            <\/div>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">El cuestionario comenzaba con preguntas acerca de su vida cotidiana en la Ciudad de M\u00e9xico, sus trayectorias en el transporte p\u00fablico, en el entorno de la universidad y los parques, avenidas y calles que recorren, continuaba con preguntas sobre c\u00f3mo se sienten en estos escenarios y qu\u00e9 situaciones las hacen sentirse vulnerables y con miedo y finalizaba con las representaciones de esos espacios en sus rutinas. Sus representaciones empiezan a surgir desde las respuestas a las preguntas sobre c\u00f3mo se sienten y c\u00f3mo describen sus rutinas. Este hallazgo no es raro, pues las representaciones son tambi\u00e9n experiencia vivida e integran elementos de orden afectivo y emocional. Confluyen en la explicaci\u00f3n particular del mundo y expresan la l\u00f3gica y coherencia de un sistema particular de mundo. Le da coherencia al \u201cyo\u201d en interacci\u00f3n y a la subjetividad e intersubjetividad en movimiento (Flores Palacios, 2015).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"image-slider\">\n                <div class=\"frame\">\n                    <div class=\"picture\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageGallery\">\n                        <figure itemprop=\"associatedMedia\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\" class=\"slider-element\">\n                              <a href=\"https:\/\/archive.org\/download\/vol5num10-multimedia\/umana-transitar_ciudad_representacion_mujeres_jovenes_mexico-mapa-01.jpg\" itemprop=\"contentUrl\" data-size=\"990x690\" data-index=\"0\" data-caption=\"Figura 1. Las estrellas marcan las ubicaciones de sus universidades (,  y ) y los puntos desde los que se desplazan cotidianamente. Fuente: Elaboraci\u00f3n propia con datos de los cuestionarios.\" >\n                                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archive.org\/download\/vol5num10-multimedia\/umana-transitar_ciudad_representacion_mujeres_jovenes_mexico-mapa-01.jpg\" itemprop=\"thumbnail\">\n                                <i class=\"fa fa-expand expand\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\n                            <\/a>\n                            <\/figure>                    <\/div>    \n                <\/div>\n                    <div class=\"caption\">Figura 1. Las estrellas marcan las ubicaciones de sus universidades (<span class=\"small-caps\">unam<\/span>, <span class=\"small-caps\">uam-i<\/span> y <span class=\"small-caps\">uacm<\/span>) y los puntos desde los que se desplazan cotidianamente. Fuente: Elaboraci\u00f3n propia con datos de los cuestionarios.<\/div><div class=\"image-analysis\"><\/div>                <div class=\"bullets\"><\/div>\n            <\/div>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Las formas en las que estas j\u00f3venes universitarias viven sus recorridos en la ciudad est\u00e1n marcadas por los espacios en los que residen, los territorios que frecuentan y por las formas en que se relacionan en ellos. Sin duda, en el caso de estas mujeres, esos lugares pueden generar mayor vulnerabilidad y din\u00e1micas de violencia y acoso. Para el estudio fue importante preguntar sobre sus pr\u00e1cticas cotidianas, sus estrategias al desplazarse en la ciudad, las explicaciones que dan sobre las causas de esas vulnerabilidades, las formas en que se ven a s\u00ed mismas y los espacios que habitan. Para Moscovici (1979), las representaciones sociales son hist\u00f3ricas, din\u00e1micas y socioculturales. La experiencia vivida en el transporte p\u00fablico y las formas en que las describen expresan representaciones desde estructuras de sentido com\u00fan que les permiten definirlas como habituales y esperables.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">A. El transporte p\u00fablico: la cotidianidad y la inevitabilidad del acoso<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Al describir sus recorridos en el transporte p\u00fablico en las preguntas abiertas, las cinco palabras que m\u00e1s se repitieron fueron: largos (56), tardados (48), aglomerados (46), cansados (51) y estresantes (59). Al preguntarles las razones, hicieron alusi\u00f3n a que viven situaciones adversas, inc\u00f3modas, de riesgo, de acoso e inseguridad. Las razones del estr\u00e9s que padecen incluyen la necesidad de estar alerta para que nadie las acose o asalte: 70 de 73 afirmaron sentirse acosadas e inseguras en el transporte p\u00fablico (metro, metrob\u00fas, microbuses). El transporte p\u00fablico representa un espacio de alerta, de riesgo m\u00e1s o menos esperable.<\/p>\n\n\n\n<p>Este dato tambi\u00e9n incluye inseguridad por asaltos y robos. Pero todas expresaron sentirse m\u00e1s inseguras por ser mujeres, confirmando la idea de Paula Soto Villagr\u00e1n sobre la aglomeraci\u00f3n y el acoso sexual:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Uno de los principales problemas que afecta diferencialmente a las mujeres en el transporte p\u00fablico es la congesti\u00f3n de gente en los autobuses (Kunieda y Gauthier, 2007), en ellos nos encontramos con una situaci\u00f3n especial de los cuerpos situados en el espacio; lo que McDowell (2000) ha denominado el factor de la aglomeraci\u00f3n. Este efecto de la aglomeraci\u00f3n de extra\u00f1os en los medios de transporte colectivo se percibe como una situaci\u00f3n potencial de riesgo en tanto se convierte en un factor de inseguridad para las mujeres, debido a que facilita formas de violencia sexual por la cercan\u00eda excesiva entre personas (Soto, 2017: 130).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Estas mujeres se sienten inseguras. Sin embargo, esto no es s\u00f3lo una cuesti\u00f3n de percepci\u00f3n y emotividad: padecen de manera cotidiana situaciones de inseguridad y violencia en el transporte colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Mi experiencia en el metro creo que es lo com\u00fan como mujer, <em>lo que tienes que pasar<\/em> \u00bfno?, que te vean con morbo los hombres o te empujen; <em>yo creo que no hay d\u00eda en que no reciba una mirada lasciva<\/em>, un acercamiento (Diana, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">uam<\/span>, habitante de Iztapalapa).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Bueno, en el metro, hay <em>cuestiones de acoso<\/em>, que los hombres se te acercan, y no es una estaci\u00f3n en espec\u00edfico, sino <em>en diferentes puntos de la l\u00ednea<\/em> y por eso yo prefiero utilizar los dos vagones de mujeres. Aunque s\u00ed me ha tocado muchas veces ver que s\u00ed hay mucha agresividad en los vagones de mujeres y creo que se explica porque s\u00f3lo son dos vagones para muchas mujeres, entonces cuando vemos reducido el espacio tendemos a ser m\u00e1s agresivos (Patricia, 20 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">unam<\/span>, habitante de Azcapotzalco).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">En los micros me han asaltado, me asaltaron una vez y fue en una ruta que va hacia mi casa. Pero en lo general no me ha pasado algo que me haga decir que me es molesto viajar en transporte p\u00fablico. He viajado en el metrob\u00fas, en el troleb\u00fas y en el tren ligero, y s\u00f3lo fue esa experiencia del asalto <em>y a lo mejor que te dicen alguna cosa los hombres, pero nada m\u00e1s<\/em> (Gabriela, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">unam<\/span>, habitante de Xochimilco).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\"><em>He tenido experiencias muy feas<\/em> pero m\u00e1s en el cami\u00f3n hacia la ciudad, por eso he visto este contraste. Y justo son en las estaciones del metro que conectan con el tren: en Pantitl\u00e1n, en el Rosario y como en l\u00edneas como la l\u00ednea caf\u00e9, en Chabacano, igual te encuentras, como desde mi punto de vista, que <em>es un lugar algo inseguro y que te pueden manosear<\/em> (Ana, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">uam<\/span>, habitante de Iztapalapa).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Antes tomaba el cami\u00f3n de Polit\u00e9cnico, estudiaba en la prepa y sal\u00eda hacia Polit\u00e9cnico en la ma\u00f1ana. Pues a veces me quedaba dormida en el cami\u00f3n y ya nada m\u00e1s sent\u00eda como <em>\u201cla mano por ac\u00e1\u201d<\/em> y te dec\u00edan: \u201cay perdone, no me di cuenta\u201d, y me pas\u00f3 varias veces (Mar\u00eda, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">unam, <\/span>habitante de Iztapalapa).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Las citas reflejan la cotidianidad de la inseguridad, que se enfatiza, en el caso de estas j\u00f3venes, por las din\u00e1micas de acoso callejero. La experiencia de vida integra elementos de orden afectivo y brindan una comprensi\u00f3n de su mundo (Flores Palacios, 2013). El acoso es cotidiano y, aunque lo reconocen como tal, han llegado a naturalizarlo como parte de sus rutinas y predominan reacciones de resignaci\u00f3n e indefensi\u00f3n. Las din\u00e1micas de acoso llegan a representar \u201clo ineludible para toda mujer\u201d. La explicaci\u00f3n que dan a ese tipo de situaciones est\u00e1 dada por su condici\u00f3n de g\u00e9nero: \u201clo que tienes que pasar cuando eres mujer\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser mujer expone a ese tipo de situaciones. La vida cotidiana en el transporte colectivo representa el escenario de \u201cacercamientos desagradables pero inevitables\u201d. Tanto en los cuestionarios como en el grupo de enfoque hubo mucha claridad en admitir que la inseguridad en el transporte p\u00fablico es una constante para cualquier persona, pero se acent\u00faa y adquiere caracter\u00edsticas particulares si se es mujer. F\u00e1tima Flores afirma que<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">la prescripci\u00f3n de g\u00e9nero act\u00faa de manera insoslayable en funci\u00f3n del sexo y, por lo tanto, de la representaci\u00f3n social consensuada y articulada en dimensi\u00f3n hegem\u00f3nica que obedece a sistemas de comportamientos sociales regulados por una ideolog\u00eda que sustenta los marcajes y orientaciones comportamentales de hombres y mujeres, haciendo mucho m\u00e1s compleja la identificaci\u00f3n de cierta vulnerabilidad a partir de esta heteronormatividad, a la cual se responde de forma naturalizada y exigida por la misma cultura o el grupo de referencia (Flores, 2014: 47).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Una pr\u00e1ctica como \u201candar en el transporte p\u00fablico\u201d refleja una constante: la movilidad es diferente para estas mujeres, y consideran que los hombres no viven la inseguridad igual que ellas: \u201cyo no creo que un hombre est\u00e9 pensando no me voy a vestir as\u00ed para que no me vean morbosamente o se me arrimen en el metro\u201d (Diana, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">uam<\/span>, habitante de Iztapalapa). Para ellas el acoso es un asunto inevitable y cotidiano.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">B. La calles que transitan: acecho y cuidado; exclusi\u00f3n y expulsi\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Linda McDowel (1999) parte del supuesto de que tanto las personas como los espacios tienen un g\u00e9nero y que las relaciones espaciales y sociales se crean mutuamente. Los espacios que transita de manera cotidiana este grupo de mujeres son marcados y adquieren significados a partir de las relaciones que establecen con ellos. Tanto en los cuestionarios como en el grupo de enfoque, las calles que transitan se describen como espacios de contradicciones. Por una parte les gusta caminar por la ciudad, pero por otra lo evitan a ciertas horas y con ciertos atuendos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Iba saliendo de nadar y en realidad de la ciudad deportiva a casa me voy a pie y hago 15 minutos; entonces prefer\u00eda irme caminando que tomar un pesero, y justamente iba yo caminando hacia R\u00edo Churubusco y <em>me iba siguiendo un auto, entonces tuve que cambiar de ruta<\/em>, pues dije: como ya saben por d\u00f3nde paso o qu\u00e9 ruta tomo, vuelve a seguirme, o pasar\u00e1 otra cosa, mejor tomo el pesero (Diana, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">uam<\/span>, habitante de Iztapalapa).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">A m\u00ed lo que <em>me gusta de la vida en la ciudad es que puedo caminar largas distancias en ciertos lugares<\/em>, por ejemplo del centro a Reforma o de Chapultepec o de Auditorio. Pero esas zonas est\u00e1n lejos de mi casa. Ah\u00ed puedo caminar largas distancias de d\u00eda. Lo que me gusta es justo que por esa zona y por el centro, por Madero, hay much\u00edsima gente todav\u00eda, entonces uno puede transitar bien por ah\u00ed, pero lo que me disgusta es el regreso, que de ah\u00ed para mi casa es m\u00e1s peligroso, entonces no puedo quedarme mucho tiempo o de noche. Eso es lo que me disgusta, que no puedo moverme libremente o sentirme segura (Jessica, 22 a\u00f1os, habitante de Naucalpan, estudiante <span class=\"small-caps\">unam<\/span>, Estado de M\u00e9xico).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Pues depende de las horas, s\u00e9 que tengo que apurarme y estar muy atenta a mi alrededor. M\u00e1s vale porque ya me ha tocado que me sigan de camino a mi casa (Gabriela, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">unam<\/span>, habitante de Xochimilco).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\"><em>A m\u00ed me gusta caminar, pero procuro no hacerlo por la zona cercana a la universidad<\/em> sobre todo por el Eje 6 sur (estudia en <span class=\"small-caps\">uam<\/span>-Iztapalapa). Prefiero caminar en horas pico que de noche, pues all\u00ed va mucha gente y es m\u00e1s dif\u00edcil que te pase algo. A lo m\u00e1s que te expones es a un manoseo bajando del micro (Ana, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">uam<\/span>, habitante de Iztapalapa).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Una representaci\u00f3n que se naturaliza y justifica: \u201ceso pasa en todo el mundo\u201d, \u201clas mujeres somos acosadas y tenemos que lidiar con eso\u201d (Paty). Es una representaci\u00f3n hegem\u00f3nica: el acoso por su condici\u00f3n de mujeres es inevitable. La seguridad ciudadana desde las condiciones objetivas se define como un conjunto de sistemas de protecci\u00f3n de la vida y los bienes de los ciudadanos ante los riesgos o amenazas provocados por distintos factores. La percepci\u00f3n y las condiciones de inseguridad son un elemento clave en los usos y no usos que hacen de ciertos espacios, y est\u00e1n dictadas por sus temores y las condiciones objetivas y subjetivas de su experiencia al desplazarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Un dato a destacar es que las calles que frecuentan, pero que est\u00e1n lejanas de los lugares donde viven, casi siempre parecen m\u00e1s riesgosas, salvo cuando son lugares simb\u00f3licos para ellas, como el Parque de Chapultepec y el paseo de la Reforma. El espacio propio, las calles de su barrio, en su mayor\u00eda se consideran espacios confiables, a pesar de que algunos se reconocen como espacios de riesgo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\"><em>La calle donde yo vivo<\/em> es Mariquita S\u00e1nchez, y da justo hacia Eje 3.Ves a la gente mayor en las ma\u00f1anas con su escoba para barrer, entonces est\u00e1 todo relativamente bien. Tambi\u00e9n ves patrullas en la noche, entonces se me hace <em>muy segura esa calle<\/em>, no los andadores que llevan hasta Santa Ana, sino esa calle (Cecilia, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">unam<\/span>, habitante de Coyoac\u00e1n).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Pues <em>la calle m\u00e1s segura ser\u00eda mi cuadra<\/em>, porque he caminado por ah\u00ed a las once de la noche y est\u00e1 iluminada y aparte hay gente que vende y creo yo que es segura. Por la ma\u00f1ana me agrada R\u00edo Churubusco, porque ves a la gente corriendo con sus perros, eso me agrada. Inseguro, lo puedo considerar como\u2026 bueno, yo vivo entre sur 3 y sur 4, y por la sur 4 hay una zona que es de f\u00e1bricas, y ah\u00ed en la ma\u00f1ana y en la noche se me hace inseguro, porque puedes ver como los tr\u00e1ileres, los hombres que pasan; yo pasaba por ah\u00ed para tomar el pesero hacia la escuela y siempre te llevas las feas palabras y no dan ganas de andar por ah\u00ed. Esa calle se me hace muy insegura (Diana, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">uam<\/span>, habitante de Iztapalapa).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\"><em>Yo por mi casa s\u00ed podr\u00eda salir a cualquier hora<\/em>, por mi colonia, sin temor a que me pase nada, al contrario, luego hasta <em>los mismos malandros de la colonia<\/em> como que <em>te andan cuidando<\/em> de que no te vaya a pasar algo. En alguna ocasi\u00f3n he estado en el centro de madrugada, y a pesar de que se ve que es muy tranquilo, no volver\u00eda a estar ah\u00ed a horas muy tard\u00edas (Gabriela, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">unam<\/span>, habitante de Xochimilco).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Bueno, <em>por ejemplo donde vivo s\u00ed est\u00e1 medio feo<\/em>, tanto en la ma\u00f1ana como en la noche, como a las seis de la ma\u00f1ana y ya cuando empieza a obscurecer; <em>de d\u00eda est\u00e1 muy tranquilo<\/em> y como que eso a m\u00ed no me inspira mucha confianza, la verdad. Me han asaltado antes y luego donde est\u00e1 obscuro, pero no, igual mi calle siempre est\u00e1 as\u00ed pero, siempre muy silenciosa, muy tranquila (Ana, 21 a\u00f1os, estudiante, <span class=\"small-caps\">uam<\/span>, habitante de Iztapalapa).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Las calles de sus barrios representan el espacio seguro: representan la casa (los espacios propios). Las calles lejanas, como algunas de las de sus entornos universitarios (Santo Domingo en <span class=\"small-caps\">cu<\/span>, El eje 6 en Iztapalapa, Avenida Zaragoza) y lugares como Tepito, la colonia de los Doctores y las calles de las salidas del metro Constituci\u00f3n, Cuatro Caminos, Chabacano, Hidalgo y el Rosario son espacios de peligro, marcados y estigmatizados por las j\u00f3venes como lugares en los que hay riesgo.<\/p>\n\n\n\n<p>Siete de las participantes en el grupo de enfoque expresaron que los horarios con aglomeraciones hacen m\u00e1s peligrosos sus recorridos, pero tambi\u00e9n la poca iluminaci\u00f3n y los espacios sin gente. De nuevo surgen representaciones contradictorias. Es muy com\u00fan que sobre un mismo escenario, fen\u00f3meno o sujeto se tengan representaciones totalmente opuestas, pues los significados no suelen ser ni transparentes, ni homog\u00e9neos. El riesgo est\u00e1 presente en cualquier circunstancia. De hecho, al preguntarles en los cuestionarios si hay diferencia en ser mujer al caminar por las calles de la ciudad, 48 de 73 respondieron que s\u00ed, y las razones fueron: \u201clos hombres acosan porque pueden; nosotras, no\u201d (Ana, 21 a\u00f1os, estudiante, <span class=\"small-caps\">uam<\/span>, habitante de Iztapalapa), \u201cporque ellos no est\u00e1n pensando que alguien los siga o los vean con morbo\u201d (Jessica, 22 a\u00f1os, habitante de Naucalpan, estudiante <span class=\"small-caps\">unam<\/span>, estado de M\u00e9xico). Las otras 25 que respondieron el cuestionario no dieron m\u00e1s argumento; dijeron que la ciudad es igualmente insegura para hombres y para mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">El temor de las mujeres a transitar libremente por la ciudad produce una suerte de \u201cextran\u0303amiento\u201d respecto del espacio en que circulan, al uso y disfrute del mismo. En tales circunstancias, algunas mujeres desarrollan estrategias individuales o colectivas que les permiten superar los obst\u00e1culos para usar las ciudades y participar de la vida social, laboral o pol\u00edtica. En otros casos, simplemente se produce un proceso de retraimiento del espacio pu\u0301blico, el cual se vive como amenazante, llegando incluso hasta abandonarlo, con el consiguiente empobrecimiento personal y social (Fal\u00fa, 2009: 23).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">En ese sentido, Ana Fal\u00fa retoma la experiencia vivida, que resulta fundamental para hablar de las representaciones sociales; algunas de las calles de la ciudad no s\u00f3lo se transforman en el espacio amenazante, sino que pueden llegar a representar <em>el espacio de exclusi\u00f3n<\/em> y de expulsi\u00f3n de estas mujeres de la vida p\u00fablica. No as\u00ed las calles de sus barrios (al menos de d\u00eda; de noche la situaci\u00f3n tambi\u00e9n es de riesgo).<\/p>\n\n\n\n<p>No hacer ciertas cosas es tambi\u00e9n una estrategia de autocuidado: no salir de noche, no vestir \u201cprovocativamente\u201d, no salir sola a ciertas horas, etc. 38 de las j\u00f3venes que respondieron el cuestionario manifestaron que hab\u00eda calles que evitaban porque transitarlas era exponerse. Hay lugares y horas que no son \u201captos para una mujer\u201d que habita en la ciudad de M\u00e9xico y sus alrededores. Al pregunt\u00e1rseles en el grupo de enfoque si se sent\u00edan libres de transitar a cualquier hora, respondieron:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\"><em>No andar\u00eda sola a las tres de la ma\u00f1ana<\/em> en \u201cx o y\u201d lugar. He tenido que caminar hasta casa de otro amigo porque no hay medio de transporte, pero <em>sola no lo hago<\/em> (Jessica, 22 a\u00f1os, habitante de Naucalpan, estudiante <span class=\"small-caps\">unam<\/span>, Estado de M\u00e9xico).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Yo trato de <em>no salir despu\u00e9s de las nueve<\/em> (Diana, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">uam<\/span>, habitante de Iztapalapa).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">A m\u00ed <em>no me gusta salir de noche<\/em>, pero es mejor, la verdad. Para qu\u00e9 me voy a exponer a que algo pase (Ana, 21 a\u00f1os, estudiante, <span class=\"small-caps\">uam<\/span>, habitante de Iztapalapa).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\"><em>En ciertas zonas trato de tener m\u00e1s cuidado<\/em>. Por ejemplo, un tiempo me toc\u00f3 ir a la Casa del Estudiante all\u00ed por Tepito, y de plano no llevaba la computadora y no sacaba el celular, trataba de <em>no verme ostentosa, ni muy arreglada<\/em>, y tambi\u00e9n siempre de caminar segura (Mar\u00eda, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">unam,<\/span> habitante de Iztapalapa).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Hay espacios, horas y lugares que evitan. En palabras de las participantes en el grupo, usarlos es exponerse. No importa que sean abiertos y que s\u00f3lo vayan de paso, estas mujeres no tienen el mismo acceso. Los procesos de exclusi\u00f3n se fundan en una l\u00f3gica de control y disputa entre la estructura normativa diferenciada y hegem\u00f3nica sobre el uso de los espacios. De Certeau describe bien la esencia de esta relaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Una sociedad estar\u00eda compuesta de ciertas pr\u00e1cticas desorbitadas, organizadoras de sus instituciones normativas, y de otras pr\u00e1cticas, innumerables, que siguen siendo \u201cmenores\u201d, siempre presentes aunque no organizadoras de discurso, y aptas para conservar las primicias o los restos de hip\u00f3tesis (institucionales, cient\u00edficas) diferentes para esta sociedad o para otras (Certeau, 2006: 56).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Es as\u00ed como estar y transitar en las calles implica para este grupo de mujeres exclusiones constantes que <em>ordenan<\/em> sus acciones y, en el caso de ellas, las limitan<\/p>\n\n\n\n<p>Al caminar por las calles de la ciudad, tambi\u00e9n destaca la representaci\u00f3n de la mujer que debe ser protegida por el hombre. Estas mujeres expresan sentirse m\u00e1s seguras si sus padres, amigos o hermanos las acompa\u00f1an. En ese sentido, el derecho a la movilidad y al libre tr\u00e1nsito es diferente para ellas. Resalta en su discurso la percepci\u00f3n de que \u201cla calle de noche no es para las mujeres\u201d. Existe por lo tanto una ciudadan\u00eda diferenciada a partir del g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Representaciones de los espacios p\u00fablicos que visitan: cultura, belleza y entornos hostiles<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Los lugares que m\u00e1s visitan y que admiran de su ciudad son: el Z\u00f3calo (centro), Paseo de la Reforma, Coyoac\u00e1n y Bellas Artes. Tambi\u00e9n mencionan sus escuelas como espacios abiertos y seguros. Su ciudad es cultura, tolerancia y belleza, pero tambi\u00e9n caos, peligro y lugares prohibidos. Sus universidades son clasificadas como espacios seguros, pero no sus entornos, por eso prefieren moverse en grupos hacia el metro o a tomar el microb\u00fas. En el cuestionario, 61 de 73 mujeres afirmaron que la Ciudad de M\u00e9xico es un espacio de y para la cultura por sus museos, aunque no suelen visitarlos. Les interesa caminar por la Alameda. Suelen visitar Bellas Artes y espacios de tradici\u00f3n como el Z\u00f3calo y el centro de Coyoac\u00e1n:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">A m\u00ed, por lo regular Bellas Artes. Cuando tengo tiempo libre o los fines de semana salgo y voy a Bellas Artes, ah\u00ed me estoy un rato, camino por Madero, me voy por Reforma, <em>me gusta mucho porque puedo caminar<\/em> y ver la arquitectura (Jessica, 22 a\u00f1os, habitante de Naucalpan, estudiante <span class=\"small-caps\">unam<\/span>, Estado de M\u00e9xico).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Frecuento el centro; cuando te quieres reunir con alguien, dices; \u201cah, pues nos vemos en Bellas Artes\u201d, y de ah\u00ed, \u00bfqu\u00e9 no hay? Por lo regular casi no salgo, a excepci\u00f3n de Coyoac\u00e1n porque un amigo vive por ah\u00ed, en una esquina del centro de Coyoac\u00e1n. Coyoac\u00e1n y el centro son los lugares que m\u00e1s frecuento (Mar\u00eda, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">unam, <\/span>habitante de Iztapalapa).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Pues <em>el centro es el lugar que m\u00e1s frecuento porque acompa\u00f1o a mi mam\u00e1 de compras<\/em>, y porque me gustan los museos, es muy bonito estar ah\u00ed y en las plazas comerciales porque casi tienes todo (Gabriela, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">unam<\/span>, habitante de Xochimilco).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Yo frecuento el corredor que va de Revoluci\u00f3n hacia la plancha del Z\u00f3calo, porque <em>me gusta, hay mucho movimiento pol\u00edtico por ah\u00ed<\/em>: \u201cla marcha del d\u00eda\u201d. Y me gusta por lo mismo, que me parece muy bonito para caminar. Yo trabajaba en oficinas de Ayuntamiento, que est\u00e1 en la plancha (del Z\u00f3calo); al salir me iba por ah\u00ed y ya despu\u00e9s a mi casa, en el metro (Ana, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">uam<\/span>, habitante de Iztapalapa).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\"><em>Me encanta ir al centro<\/em>, pero mi recorrido siempre empieza en Hidalgo, de ah\u00ed de centro Cuauht\u00e9moc hasta el Z\u00f3calo, caminando. Por lo regular prefiero ir temprano, como a las diez de la ma\u00f1ana, porque <em>a esa hora no hay mucha gente<\/em>. Hay, pero no tanta como cuando son las 3 o 4 de la tarde. Igual me gusta irme a Coyoac\u00e1n, porque por lo regular est\u00e1 tranquilo, me gusta para ir a tomar un caf\u00e9 (Patricia, 20 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">unam<\/span>, habitante de Azcapotzalco).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\"><em>Yo frecuento Bellas Artes porque es mi camino a la torre Latinoamericana, trabajo ah\u00ed<\/em> los fines de semana. Entonces normalmente siempre llego antes de los dem\u00e1s y estoy un rato ah\u00ed viendo pasar a la gente o viendo situaciones. Tambi\u00e9n lo que hago es bajarme en Z\u00f3calo y caminar todo el corredor de Madero hasta la torre Latino (Diana, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">uam<\/span>, habitante de Iztapalapa).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Este grupo expres\u00f3 que les gusta caminar por la ciudad, pero tal pr\u00e1ctica debe considerar horarios y espacios en los que se sienten m\u00e1s seguras. Las mujeres, pese haber ganado la batalla de la visibilidad, siguen teniendo una experiencia espacial desigual al moverse por la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>La ciudad marca simbolog\u00edas de inclusi\u00f3n y exclusi\u00f3n. Los espacios se construyen por las relaciones sociales que se establecen en ellos. Aqu\u00ed surge la contradicci\u00f3n: las diez participantes en el grupo de enfoque expresaron que la ciudad es transitable pero vedada al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfC\u00f3mo es su experiencia espacial como mujeres que se mueven en la Ciudad de M\u00e9xico?<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Ser mujer implica restricciones en ciertos espacios p\u00fablicos en los que son visibles, porque esa visibilidad las expone. Jordi Borja afirma que la relaci\u00f3n entre ciudad y ciudadan\u00eda alude a un sistema de relaciones entre personas (en teor\u00eda) iguales y libres, es decir ciudadanos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">La ciudad ofrece condiciones m\u00e1s o menos efectivas para hacer realidad la ciudadan\u00eda. Por medio de su ordenaci\u00f3n f\u00edsica, el acceso a todos sus bienes y servicios y la redistribuci\u00f3n social mediante la cualificaci\u00f3n de los equipamientos y espacios p\u00fablicos en las \u00e1reas habitadas por las poblaciones con menos recursos. La ciudad determina la calidad de la ciudadan\u00eda (Borja, 2014: 546).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Estas j\u00f3venes universitarias consideran que su calidad de vida es menor que la de sus compa\u00f1eros, con menos libertades. Ellas viven su ciudadan\u00eda de manera desigual, pero tambi\u00e9n en detrimento de sus opciones de socializar, de pertenencia e identidad en los espacios p\u00fablicos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Partiendo de la educaci\u00f3n, los papeles que deben desempe\u00f1ar tanto las mujeres como los hombres, es distinto el c\u00f3mo abordan desde un transporte p\u00fablico los hombres o las mujeres, o simplemente quien maneja los transportes es el hombre. <em>Incluso cuando uno va caminando ya sea con amigos, primos, la pareja o quien sea, hacen que t\u00fa vayas del lado derecho, o sea, que no vayas del lado de la avenida o sobre la calle, que es el lugar donde va el hombre<\/em> (Ana, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">uam<\/span>, habitante de Iztapalapa).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Para m\u00ed <em>es distinta por el simple hecho de la experiencia cotidiana en el transporte<\/em>. Como digo, creo que no ha habido d\u00eda en que no pase algo, que no reciba un comentario ofensivo o algo. No es que no exista hacia los hombres, pero es distinto, es m\u00ednimo (Mar\u00eda, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">unam,<\/span> habitante de Iztapalapa).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Yo s\u00ed creo que hay una gran diferencia; para empezar, creo que tanto hombres como mujeres est\u00e1n expuestos a cuestiones de inseguridad y cuestiones de violencia, pero a veces siento que <em>los hombres pueden estar en un espacio p\u00fablico de una manera m\u00e1s c\u00f3moda que las mujeres<\/em>. Tanto es as\u00ed como en las cuestiones de acoso: un hombre se sube al metro y se siente tan c\u00f3modo que se siente libre de opinar sobre una mujer y pues muchas veces eso tiende a que te digan \u201ces que no salgas vestida as\u00ed, es que no salgas vestida de tal forma\u201d. En ese sentido, <em>s\u00ed creo que los hombres a veces est\u00e1n m\u00e1s c\u00f3modos porque no van con este miedo<\/em>, hay veces que da miedo: \u201cah\u00ed hay un hombre sospechoso y me est\u00e1 viendo\u201d. Y creo que los hombres no piensan tanto eso, m\u00e1s en sentido de acoso (Diana, 21 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">uam<\/span>, habitante de Iztapalapa).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">A m\u00ed me parece que es diferente s\u00f3lo en funci\u00f3n de los espacios. Creo que es igual en funci\u00f3n de la inseguridad econ\u00f3mica, es decir, que a todos nos pueden bolsear, a todos nos pueden asaltar, etc. Pero <em>en la parte sexual s\u00ed me parece que es absolutamente diferente. Yo nunca he o\u00eddo que un hombre diga que no puede usar bermudas en el metro<\/em> \u201cporque me siento acosado y en cuanto me subo las chicas se me pegan y me tocan\u201d (Patricia, 20 a\u00f1os, estudiante <span class=\"small-caps\">unam<\/span>, habitante de Azcapotzalco).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Los espacios p\u00fablicos de movilidad siguen representando escenarios en los que el ejercicio de la ciudadan\u00eda ejercida por las mujeres se vive de forma desigual. Las mujeres, vistas como el \u201csexo d\u00e9bil, las v\u00edctimas, pero tambi\u00e9n las provocadoras\u201d, siguen siendo vulneradas en el ejercicio de sus derechos. Las fronteras simb\u00f3licas espaciotemporales aparecen en sus discursos: \u201cno a ciertas horas\u201d , \u201cno en ciertos lugares\u201d, \u201cno vestida as\u00ed\u201d, \u201cno si es de noche\u201d, \u201cno si voy sola\u201d. La experiencia vivida al habitar les dice qu\u00e9 hacer y qu\u00e9 no, desde las estructuras del sentido com\u00fan: \u201clas representaciones sociales son consideradas tambi\u00e9n una forma de saber pr\u00e1ctico, pues se construyen a partir de la experiencia vivida en el contacto con los otros y con el entorno material\u201d (Jodelet, 2008), y \u201cfuncionan como gu\u00eda para la acci\u00f3n\u201d (Ch\u00e1vez Amavizca y Ortega Rub\u00ed, 2018: 80)<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata s\u00f3lo de aparecer en los espacios p\u00fablicos, sino de ganar la visibilidad que les permita generar condiciones de equidad, de seguridad y no desde los prejuicios socioculturales. Es decir, vestir como quieran, entrar a los lugares p\u00fablicos con la misma tranquilidad que sus compa\u00f1eros, usar el transporte p\u00fablico sin el recelo del acoso. S\u00e9bastien Roch\u00e9 define el sentimiento de inseguridad como \u201cuna inquietud cristalizada sobre un objeto\u201d (1998). Afirma que ese sentimiento descansa sobre el mundo vivido de los individuos, haciendo al mismo tiempo referencia a un sistema de valores, y que surge por el temor a ser v\u00edctimas y a no tener protecci\u00f3n de las instituciones encargadas de la seguridad y por los recelos experimentados en algunos espacios p\u00fablicos. En el caso de las mujeres que habitan la Ciudad de M\u00e9xico, surgen en el transporte p\u00fablico, las calles solas y de noche, pero tambi\u00e9n los lugares muy concurridos. La representaci\u00f3n social de la inseguridad es o se transforma en un sentimiento que va m\u00e1s all\u00e1 de lo subjetivo, trasciende a formas de comportarse en estos espacios de representaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><span class=\"small-caps\">Conclusiones<\/span><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Habitar y moverse en la ciudad para estas j\u00f3venes implica la construcci\u00f3n de representaciones sociales del abandono, la expulsi\u00f3n, las fronteras simb\u00f3licas y la naturalizaci\u00f3n de las violencias desde l\u00f3gicas masculinas. La presencia de estas mujeres en ciertos espacios, calles cercanas a estaciones del metro o poco concurridas hacen parecer su presencia como \u201cpoco natural\u201d desde las estructuras de sentido com\u00fan que definen las representaciones sociales. Su presencia en ciertos escenarios, horarios y espacios siempre tiene que justificarse, explicarse e incluso evitarse. Su relaci\u00f3n con los espacios que habitan y transitan est\u00e1 marcada por su \u201cg\u00e9nero como un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos, y el g\u00e9nero es una forma primaria de relaciones significantes de poder\u201d (Scott, 2015: 274).<\/p>\n\n\n\n<p>Las presencias y las ausencias de estas mujeres est\u00e1n justificadas desde la diferencia en su experiencia espacial. La experiencia vivida permite una explicaci\u00f3n de su mundo y sus l\u00f3gicas a partir de un sistema de representaciones sociales que dan sentido a las pr\u00e1cticas cotidianas y a su permanencia o ausencia en esos territorios desde su \u201csubjetividad e intersubjetividad, que se declara constantemente en movimiento a partir de ese correlato experiencial lleno de significados y atribuciones que el mismo sujeto construye desde su propio sentido com\u00fan, de su experiencia y de su correlato social\u201d (Flores Palacios, 2013: 124). Estas j\u00f3venes asumen la desigualdad desde la plena conciencia de cu\u00e1les acciones pueden y deben emprender, qu\u00e9 espacios ocupar y c\u00f3mo aparecer en ellos. Pese al reconocimiento legal de la igualdad en el ejercicio pleno de los derechos y del acceso a oportunidades, este grupo de estudiantes sigue expresando y viviendo la contradicci\u00f3n desde la autocensura y la diferencia en el uso de los espacios y las formas como aparecen en ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las representaciones sociales entendidas como los procesos sociocognitivos y como saberes pr\u00e1cticos desde la experiencia vivida nos permiten nombrar, ordenar y explicar el mundo que habitamos, expresan \u2013en el caso de este grupo de mujeres\u2013 que la ciudad representa lo masculino, excluyente y hostil. En contraste, la ciudad es movimiento, belleza y cultura, pero est\u00e1 limitada en ciertas circunstancias para ellas. La representaci\u00f3n hegem\u00f3nica desde la perspectiva moscoviciana cumple una funci\u00f3n de ordenamiento social de establecer consensos cuyo sentido de permanencia y reconocimiento es de m\u00e1s largo alcance. Las mujeres saben que tienen derecho de estar y aparecer, pero se abstienen en muchas ocasiones porque los papeles de g\u00e9nero que se les asigna comprometen su seguridad. El habitar de estas mujeres j\u00f3venes en la Ciudad de M\u00e9xico, desde la definici\u00f3n de Pallasmaa (2016), implica la experiencia en espacios situados donde se sienten vulnerables. Las representaciones de este grupo de mujeres son contradictorias porque expresan los contrastes de sus trayectorias: acecho y omisi\u00f3n; libertad y restricci\u00f3n; acoso y descuido. La representaci\u00f3n de la ciudad que cuida no existe m\u00e1s que en los espacios controlados: las calles de sus barrios (de d\u00eda), la universidad (de d\u00eda) y ciertos lugares hist\u00f3ricos. Ser mujer de estas universidades en la Ciudad de M\u00e9xico es adaptarse a lo inevitable y ocultar o evitar ciertas pr\u00e1cticas desde las prescripciones de g\u00e9nero que siguen siendo diferenciales y aceptadas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Alcaraz, Francisco G. <em>et al.<\/em> (2006). \u201cDise\u00f1o de cuestionarios para la recogida de informaci\u00f3n: metodolog\u00eda y limitaciones\u201d. <em>Revista Cl\u00ednica de Medicina de Familia<\/em>, vol. 1, n\u00fam. 5, pp. 232-236.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Bellet Sanfeliu, Carmen (2009, 16-18 de noviembre). <em>Reflexiones sobre el espacio p\u00fablico. El caso de las ciudades intermedias <\/em>[Ponencia]. 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Las experiencias de viaje de mujeres en el metro de la Ciudad de M\u00e9xico\u201d. <em>Revista Transporte y Territorio<\/em>, vol. 16, pp. 127-146.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Uribe Fern\u00e1ndez, Mary L. (2014). \u201cLa vida cotidiana como espacio de construcci\u00f3n social\u201d. <em>Procesos Hist\u00f3ricos<\/em>, n\u00fam. 25, pp. 100-113.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"abstract\"><em>Lorena Uma\u00f1a Reyes<\/em> es doctora en Ciencias Pol\u00edticas y Sociales y maestra en Estudios Pol\u00edticos y Sociales por la <span class=\"small-caps\">unam<\/span>. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel 1. Actualmente es profesora-investigadora titular A, en el Centro de Estudios Sociol\u00f3gicos de la <span class=\"small-caps\">fcp<\/span>y<span class=\"small-caps\">s<\/span> de la <span class=\"small-caps\">unam<\/span>. Es docente para las Licenciaturas en Sociolog\u00eda y en Urbanismo de la <span class=\"small-caps\">unam<\/span> y para el programa de posgrado en Ciencias Pol\u00edticas y Sociales de la <span class=\"small-caps\">unam<\/span>. Entre sus publicaciones m\u00e1s recientes destacan, <em>Reflexiones interdisciplinarias de la Ciudadan\u00eda de g\u00e9nero: Mujeres en la Ciudad de M\u00e9xico<\/em>. El cap\u00edtulo \u201cPol\u00edticas p\u00fablicas de la desigualdad: ciudadan\u00eda femenina en la Ciudad de M\u00e9xico\u201d, (2019) en el libro <em>G\u00e9nero, transdisciplina e intervenci\u00f3n social<\/em>, coordinado por F\u00e1tima Flores Palacios y Amada Rubio (2020) y el cap\u00edtulo \u201cMovimientos sociales feministas, de mujeres y con mujeres en los estudios pol\u00edticos contempor\u00e1neos\u201d en el libro <em>Construyendo Ciencia Pol\u00edtica en perspectiva de g\u00e9nero<\/em> coordinado por Karolina Gilas y Luz Parcero (2021). Coordinadora del libro <em>Transformaci\u00f3n urbana y derecho a la ciudad: debates y reflexiones desde la teor\u00eda de las representaciones sociales<\/em>. Actualmente coordina el proyecto <span class=\"small-caps\">papiit<\/span> \u201cHabitar la ciudad: los significados de lo p\u00fablico en la <span class=\"small-caps\">cdmx<\/span> en la pandemia y pos pandemia\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>This article presents the results of a qualitative investigation carried out during 2016 and 2017 on 72 young, middle-class women from three public universities in Mexico City. The aim of the study was to know their practices and social representations in their experience of living and circulating in the public interconnection spaces of the city. For this, the starting point is the question of how they represent two of the physical public interconnection spaces they use: The streets they travel along to go to their universities and public transport. But also, the public spaces they travel to: Universities, museums and parks. What is their spatial experience like when moving around in the city? The results display the conditions of insecurity and violence faced by these women in their daily lives and their representations of a city that stalks and neglects them, the city that naturalizes harassment, the city that is unequal for women when it comes to their ways of transportation in, and the representation of, these spaces.<\/p>","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[279],"tags":[952,233,585,951],"coauthors":[704],"class_list":["post-36030","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-279","tag-habitar","tag-movilidad","tag-mujeres","tag-representaciones-sociales","personas-umana-reyes-lorena","numeros-949"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v22.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Habitar y transitar la Ciudad de M\u00e9xico: representaciones sociales de j\u00f3venes universitarias &#8211; Encartes<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/umana-transitar-ciudad-mujeres-jovenes-mexico\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"en_US\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Habitar y transitar la Ciudad de M\u00e9xico: representaciones sociales de j\u00f3venes universitarias &#8211; Encartes\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Este art\u00edculo presenta los resultados de una investigaci\u00f3n cualitativa realizada durante 2016 y 2017 con 73 mujeres j\u00f3venes de clase media de tres universidades p\u00fablicas de la Ciudad de M\u00e9xico. 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