{"id":34000,"date":"2021-03-19T23:40:05","date_gmt":"2021-03-19T23:40:05","guid":{"rendered":"https:\/\/encartes.mx\/?p=34000"},"modified":"2023-11-17T18:23:28","modified_gmt":"2023-11-18T00:23:28","slug":"vigh-muerte-social-violencia-bissau","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encartes.mx\/en\/vigh-muerte-social-violencia-bissau\/","title":{"rendered":"Social death and violent life chances"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Resumen<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">En este art\u00edculo examino el reclutamiento militar de los j\u00f3venes urbanos en \u00c1frica Occidental y analizo su involucramiento en los conflictos como una \u201cnavegaci\u00f3n social\u201d. Propongo una perspectiva acerca de la juventud que asume que esta categor\u00eda generacional es a la vez un proceso social y una posici\u00f3n. El art\u00edculo ilustra c\u00f3mo los j\u00f3venes urbanos navegan sus v\u00ednculos sociales y las opciones que surgen de las situaciones b\u00e9licas para escapar de la muerte social que de otra manera caracteriza su situaci\u00f3n. Al describir a la juventud como un tiempo de estancamiento y desgarramiento de la existencia social de los j\u00f3venes en Bis\u00e1u, Guinea-Bis\u00e1u, queda claro c\u00f3mo la guerra se convierte en un \u00e1rea de posibilidades, en lugar de ser un espacio de muerte solamente. As\u00ed, el concepto de navegaci\u00f3n social nos ofrece miradas penetrantes acerca del juego cruzado entre las estructuras objetivas y la iniciativa subjetiva. Esta perspectiva anal\u00edtica nos permite dar sentido a las formas oportunistas, a veces fatalistas, y t\u00e1cticas con que los j\u00f3venes luchan para ampliar sus horizontes de posibilidad en un mundo de conflictos, agitaci\u00f3n y recursos decrecientes, y nos deja ver c\u00f3mo el enfrentamiento del conflicto se vuelve una cuesti\u00f3n de equilibrios entre la muerte social y las oportunidades violentas de vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"no-indent\">Palabras claves: <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/africa\/\" rel=\"tag\">\u00c1frica<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/guerra-civil\/\" rel=\"tag\">guerra civil<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/jovenes\/\" rel=\"tag\">j\u00f3venes<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/muerte-social\/\" rel=\"tag\">muerte social<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/violencia\/\" rel=\"tag\">violencia<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"en-title\">Social Death and Life Opportunities<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract en-text\">This article analyzes the military recruitment of urban youths in West Africa and analyzes their involvement in conflicts as a form of \u201csocial navigation\u201d. We propose a perspective on the youth that assumes this generational category, both a social process and a position. The article illustrates how urban youths navigate their social links and the options that arise from wartime situations to escape social death, which otherwise is the main characteristic of their situation. When describing youth as a time of stagnation and rupture of the social existence of young people in Bissau, Guinea-Bissau, wartime clearly becomes an area of possibilities, rather than just a space of death. Thus, the concept of social navigation offers deep insights into the cross-play between objective structures and subjective initiatives. This analytical perspective helps us give meaning to the sometimes-fatalistic ways and tactics with which youths struggle to broaden their horizons of possibilities in a world of conflict, unrest and diminishing resources, and shows us how facing conflict becomes a matter of balance between social death and the violent opportunities of life.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"no-indent en-text\">Keywords: social death, youths, Violence, Civil War, Africa.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introduci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap no-indent\"><em>Blufo, blufo, bluuufo<\/em>. De un lado al otro de la calle le gritaban esta palabra a un loquito del lugar. Aquel hombre, a sus cincuenta a\u00f1os, hab\u00eda enloquecido durante la guerra y ahora vagabundeaba por las calles del centro de Bis\u00e1u compitiendo con los perros por arrebatarles los desperdicios entre miles de botes de basura de la ciudad. Si en Europa generalmente se esquiva a los enfermos mentales, en Bis\u00e1u en cambio son objeto de una buena dosis de insultos y burlas, y verbalmente <em>blufo<\/em> es casi lo peor que cualquiera pueda gritarte. \u201c\u00a1<em>Bluuuuuufo<\/em>\u201d, V\u00edtor vocifer\u00f3 de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde antes sab\u00eda que un <em>blufo<\/em> era aquel cuyo pene no tiene \u201csombrero\u201d; esto es, un adulto no circuncidado; alguien que siendo ya mayor no ha acudido a su <em>feinadu<\/em>.<a class=\"anota\" id=\"anota2\" data-footnote=2>2<\/a> Pero un examen posterior me hizo ver que este t\u00e9rmino tambi\u00e9n se refiere a un hombre que nunca se volver\u00e1 sabio, que nunca ser\u00e1 parte de la sociedad guineana y que jam\u00e1s podr\u00e1 tener una esposa. Como tal, un <em>blufo <\/em>es una categor\u00eda intermedia, definida por la discrepancia entre la edad cronol\u00f3gica y la edad social. Ser un <em>blufo<\/em> significa quedar simb\u00f3licamente atorado en la etapa juvenil, sin posibilidades de alcanzar la autoridad y el estatus de un adulto. Es como un castrado social.<a class=\"anota\" id=\"anota3\" data-footnote=3>3<\/a> Es la pesadilla de cualquier hombre joven en Bis\u00e1u y est\u00e1 muy cerca de convertirse en el predicamento de toda una generaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Con base en 16 meses de trabajo de campo con los antiguos miembros de los Aquentas, una milicia juvenil reclutada durante la guerra civil en Guinea-Bis\u00e1u, este art\u00edculo busca arrojar luz sobre la movilizaci\u00f3n y el involucramiento de j\u00f3venes urbanos en el conflicto de \u00c1frica Occidental (v\u00e9anse Abdulla, 1997; Bangura, 1997; Utas, 2003; Vigh, 2003). En lugar del enfoque tradicional centrado en las estrategias de los pol\u00edticos influyentes, los comandantes militares y los poderosos, aqu\u00ed se presta atenci\u00f3n a las t\u00e1cticas sociopol\u00edticas de los j\u00f3venes soldados (Clausewitz, 1997; Certeau, 1988; Honwana, 2000).<a class=\"anota\" id=\"anota4\" data-footnote=4>4<\/a> Pondr\u00e9 atenci\u00f3n en la posici\u00f3n, las posibilidades y las praxis sociales de los j\u00f3venes en Bis\u00e1u y luego tratar\u00e9 de aclarar las relaciones entre \u00e9stos y las actividades militares, y de contribuir tambi\u00e9n a nuestra comprensi\u00f3n general del proceso de movilizaci\u00f3n. Se esclarecer\u00e1 la posici\u00f3n social de los j\u00f3venes en Bis\u00e1u y su empe\u00f1o por moverse siguiendo un proceso esperado y deseado de <em>convertirse en ser social (social becoming)<\/em>.<a class=\"anota\" id=\"anota5\" data-footnote=5>5<\/a><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los j\u00f3venes en la guerra<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"no-indent\">No debe sorprendernos que los j\u00f3venes est\u00e9n particularmente vinculados con la cuesti\u00f3n b\u00e9lica. Dada su fortaleza f\u00edsica y su posici\u00f3n en la sociedad, los hombres j\u00f3venes siempre han constituido el grueso de los ej\u00e9rcitos. Pero a pesar de la universalidad de esta relaci\u00f3n entre la juventud y la violencia, no hay un acuerdo acerca de c\u00f3mo debemos ver esta relaci\u00f3n. En la mayor\u00eda de las interpretaciones y representaciones (populares y acad\u00e9micas) se subraya el papel de los j\u00f3venes en la guerra como si fueran unas v\u00edctimas potenciales, arrastradas a la guerra por adultos poderosos, o son tratados como potenciales perpetradores, como individuos no socializados y libres, sin coerciones sociales y societales (Seeking, 1993; Kaplan, en Richards, 1996: <span class=\"small-caps\">xv<\/span>). En otras palabras, los hombres j\u00f3venes son vistos <em>como<\/em> riesgo o <em>en<\/em> riesgo (Bucholtz, 2003: 532-534; Honwana, 2000). Se les describe como <em>dominados mec\u00e1nicamente<\/em> o como <em>agentes sin control<\/em>, y su reclutamiento y relaci\u00f3n con la violencia organizada se ve como determinada por el orden social o generacional, o bien como completamente ajena a tal orden (Durham, 2000: 117; Honwana, 2000; Richards, 1996: <span class=\"small-caps\">xv<\/span>; Peters y Richards, 1998). Una dicotom\u00eda identificada por Durham cuando escribe: \u201cLa guerra es uno de esos sitios donde la iniciativa de los j\u00f3venes es extremadamente ambigua&#8230; \u00bfson v\u00edctimas j\u00f3venes [arrastrados a la guerra] o perpetradores de la violencia?\u201d (2000: 117).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Dos caras de la juventud y una s\u00edntesis al estilo Mannheim<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"no-indent\">Sin embargo, en perspectiva, esta diferencia no es exclusiva de los estudios sobre los j\u00f3venes en la guerra. Refleja una divisi\u00f3n m\u00e1s gen\u00e9rica de nuestras maneras de interpretar el concepto de joven y las diferentes formas de ver a los j\u00f3venes en la guerra, ya sea extremadamente activos o coaccionados, lo cual coincide con las dos conceptualizaciones primarias acerca de los j\u00f3venes en las ciencias sociales en general (Olwig, 2000; Olwig y Gullov, 2004; Cole, 2004). Como tal, el concepto ha sido estudiado o bien como un ente en s\u00ed mismo, esto es, como una unidad social y culturalmente delimitada, produciendo una \u2018subcultura\u2019 (Wulff, 1995; Epstein, 1998),<a class=\"anota\" id=\"anota6\" data-footnote=6>6<\/a> o como una etapa en la trayectoria generacional m\u00e1s larga o ciclo de vida, esto es, como una categor\u00eda definida por la posici\u00f3n dentro del proceso inter-generacional de convertirse en alguien (Fortes, 1969, 1984; Meillassoux, 1981; Mannheim, 1952). En la primera perspectiva, la juventud constituye un sitio delimitado para la construcci\u00f3n de ideas y pr\u00e1cticas espec\u00edficas del grupo en cuesti\u00f3n, mientras que, en la segunda, la juventud se define como un periodo de liminalidad, una etapa o estatus de vida, o m\u00e1s precisamente como un periodo transitorio intergeneracional entre la ni\u00f1ez y la edad adulta (Turner, 1967; Johnson-Hanks, 2002). Sin embargo, si queremos interpretar correctamente los actos de la juventud, ser\u00e1 necesario \u2013eso sostengo\u2013 que fusionemos las dos perspectivas y que veamos a la juventud en su relaci\u00f3n con ambas cosas, con las din\u00e1micas generacionales y con el espacio o posici\u00f3n en la cual los agentes comparten similares horizontes y puntos de orientaci\u00f3n (Mannheim; Schutz y Luckmann, 1995: 115). Debemos acercarnos anal\u00edticamente al concepto como <em>posici\u00f3n<\/em> y como <em>proceso<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las claves para lograrlo la encontramos en la adopci\u00f3n de la idea de Mannheim de \u201cgeneraci\u00f3n\u201d, en la que es posible contextualizar la juventud como un campo de fuerzas y analizarla como una delimitaci\u00f3n experiencial (Mannheim 1952: 289). Desde la perspectiva de Mannheim, un grupo dado de j\u00f3venes debe mirarse como algo muy unido por la experiencia formativa y los horizontes interpretativos, resultantes de su proceso hist\u00f3rico para convertirse en una generaci\u00f3n espec\u00edfica que se desarrollar\u00e1 en circunstancias espec\u00edficas (1952: 288, 299, 306)<a class=\"anota\" id=\"anota7\" data-footnote=7>7<\/a> y definido tambi\u00e9n por su posici\u00f3n relativa en el orden intergeneracional (1952: 290-291). El trabajo de Mannheim proporciona una v\u00eda para sintetizar esta perspectiva bifurcada acerca de la juventud en las ciencias sociales. El apropiarnos de su enfoque con la perspectiva moderna de las ciencias sociales sobre los j\u00f3venes nos permitir\u00e1 iluminar los modos como se vive y se construye la juventud, como una posici\u00f3n y como un proceso, considerando ambos aspectos, el ser y el convertirse en alguien. Pero si nos preguntamos por qu\u00e9 existe y persiste tal divisi\u00f3n, encontraremos que la respuesta nos conduce a una conexi\u00f3n existente entre las tradiciones de investigaci\u00f3n y las caracter\u00edsticas sociopol\u00edticas del contexto desde las cuales estamos trabajando.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Generaciones perdidas y moratoria existencial<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Contrariamente a la perspectiva occidental, donde la juventud es la etapa m\u00e1s deseada de la vida, los adolescentes africanos anhelan llegar a la edad que los dotar\u00e1 de una autoridad actualmente negada (Chabal y Daloz, 1999: 34).<\/p>\n\n\n\n<p>Si revisamos atentamente las investigaciones realizadas en ciencias sociales sobre la juventud en general, encontraremos que las representaciones de los j\u00f3venes, como \u201cpropietarios\u201d y productores de una (sub)cultura espec\u00edfica, aparecen principalmente en las \u00e1reas de prosperidad. Esta perspectiva est\u00e1 vinculada a los an\u00e1lisis de la juventud en el Norte. Sin embargo, si giramos nuestra atenci\u00f3n hacia los an\u00e1lisis de la juventud en las \u00e1reas de pobreza y escasez, este cambio de foco parece tener como implicaci\u00f3n que tal categor\u00eda ya no se refiere a unas subculturas o entidades social o culturalmente delimitadas, sino m\u00e1s bien a una etapa transitoria dentro del ciclo vital y a conjuntos generacionales m\u00e1s grandes.<a class=\"anota\" id=\"anota8\" data-footnote=8>8<\/a> En otras palabras, parecer\u00eda que la agencia potencial y el estatus de la \u201cjuventud\u201d se reducen en la medida en que nos movemos del Norte al Sur, de las zonas ricas a las de escasez. Como se mostrar\u00e1 en este art\u00edculo, la definici\u00f3n de \u201clo que es la juventud\u201d depende no s\u00f3lo de las tradiciones de investigaci\u00f3n y del contexto en el cual esta categor\u00eda es investigada, sino tambi\u00e9n de \u201clo que los j\u00f3venes pueden o son capaces de hacer\u201d en un contexto dado. Depende de factores sociopol\u00edticos, en el \u00e1mbito de posibilidades otorgado a grupos espec\u00edficos de j\u00f3venes en cuesti\u00f3n y de sus posibilidades para construir sus propias vidas y sostenerse por s\u00ed mismos, con independencia del control de los adultos o las instituciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Norte, donde los j\u00f3venes idealmente tienen posibilidades de construir sus vidas por s\u00ed mismos, la juventud, como lo se\u00f1ala la cita anterior, es vista como una posici\u00f3n social positiva, como una entidad delimitada. Sin embargo, cuando los recursos son escasos y est\u00e1n atados a formaciones pol\u00edticas o a redes, ser joven a menudo se convierte en una situaci\u00f3n de falta de madurez social y pol\u00edtica, lo que modifica radicalmente el estatus de la posici\u00f3n social. \u201cEl significado amplio de un estatus relativamente superior es siempre una amplia gama de opciones posibles\u201d, afirma Bauman (1992: 27), y as\u00ed, en la medida en que a los j\u00f3venes les resulta m\u00e1s f\u00e1cil conseguir acceso a los recursos y pueden construir sus vidas por s\u00ed mismos, independientemente de sus mayores, los cient\u00edficos sociales cada vez m\u00e1s visualizaremos a la juventud como un segmento social positivamente valorado. As\u00ed, a pesar de la posibilidad mannheimiana de lograr una s\u00edntesis del concepto dual, la <em>juventud vivida<\/em> var\u00eda enormemente de una sociedad a otra y de una situaci\u00f3n a otra, y al parecer tales variaciones est\u00e1n directamente relacionadas con las posibilidades de acci\u00f3n y oportunidades de vida del grupo espec\u00edfico de j\u00f3venes en cuesti\u00f3n (Dahrendorf, 1979).<\/p>\n\n\n\n<p>La comparaci\u00f3n inicial de Chabal y Daloz entre el estatus de los j\u00f3venes en diferentes regiones del mundo gu\u00eda nuestra atenci\u00f3n precisamente hacia aquellas diferencias en la juventud vivida \u2013y, consecuentemente, hacia c\u00f3mo surgi\u00f3 el concepto a partir de nuestros datos\u2013 como una gama m\u00e1s amplia de las posibilidades para la juventud del Norte, quedando marcada como la posici\u00f3n con alto estatus social y convertida en una categor\u00eda que se anhela. Mientras que en el Norte los adultos desean quiz\u00e1 no ser j\u00f3venes, pero s\u00ed ser juveniles al menos, en cambio parece que la juventud en el Sur desea el estatus del adulto.<\/p>\n\n\n\n<p>En la esclarecedora introducci\u00f3n a un libro acerca de la cultura juvenil, Helena Wulff describe c\u00f3mo para un grupo diverso de gente joven de Manhattan, Nueva York, la juventud, funciona como una <em>moratoria cultural<\/em>. Ella presta atenci\u00f3n a los esfuerzos que hace la gente en las partes m\u00e1s ricas del mundo para permanecer en dicha categor\u00eda social, \u201campliando su juventud asumiendo experimentalmente diferentes papeles y posponiendo as\u00ed sus responsabilidades adultas\u201d (Wulff, 1995: 7; Wulff, 1994: 133). Como una moratoria cultural, la juventud es definida como un espacio de libertad, de estatus y de diversi\u00f3n. Es el principal espacio de creatividad social y cultural y de innovaci\u00f3n, y es percibida como el lugar de la producci\u00f3n cultural.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, si centramos nuestra atenci\u00f3n en el Sur, parecer\u00eda que la posici\u00f3n social pierde de alg\u00fan modo sus connotaciones positivas. En lugar de ser una codiciada identidad y una posici\u00f3n social, parecer\u00eda que ser joven en el Sur implica ser parte de una categor\u00eda social en la que las personas se sienten confinadas y de la cual buscan escapar. En Bis\u00e1u, la juventud no es tanto un espacio o tiempo para la diversi\u00f3n, de oportunidades y libertad, sino uno de marginalidad y liminalidad social. De hecho, la categor\u00eda de juventud en Bis\u00e1u nos aleja de esa idea de la b\u00fasqueda voluntaria de una moratoria cultural, pues \u00e9sta se refiere a una posici\u00f3n social donde la gente est\u00e1 involuntariamente atrapada y har\u00e1 todo lo posible para salir de ella. Esto no quiere decir que la juventud de Bis\u00e1u no se apropie y manipule la representaci\u00f3n de la juventud divulgada desde el Occidente por los medios globales de comunicaci\u00f3n (Argenti, 1998). \u201cLa juventud\u201d es negociada y comunicada globalmente (Stephens, 1995) y esas representaciones globales impactan a las personas de Bis\u00e1u. Sin embargo, una mirada m\u00e1s cercana revelar\u00e1 que esa apariencia de modernidad, en la que tantos j\u00f3venes invierten su tiempo cultiv\u00e1ndola, est\u00e1 directamente relacionada con el hecho de que es \u00e9sta la esfera de sus vidas donde ellos de hecho tienen un m\u00ednimo de posibilidades de agencia. En otras palabras, si nos fijamos en la praxis y el predicamento de los j\u00f3venes en relaci\u00f3n con los factores sociales, pol\u00edticos y econ\u00f3micos, ser joven no parece algo socialmente festivo, sino algo desolador. Sobresale como un predicamento el no poder ganarse el estatus y la responsabilidad del adulto, y por lo tanto como una posici\u00f3n social de la que la gente trata de escapar, ya que est\u00e1 caracterizada por la marginalidad, el estancamiento y la reducci\u00f3n de la condici\u00f3n social (<em>social being<\/em>). Se trata de una moratoria <em>social<\/em>, en lugar de una cultural.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Inamovilidad social y anomia generacional<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"no-indent\">La diferencia entre una moratoria cultural y una moratoria social se encuentra en el rango de posibilidades del que disponen los j\u00f3venes. Esto depende de las contingencias de la vida y de las oportunidades para convertirse en un ser social. Todos vivimos nuestras vidas siguiendo m\u00faltiples rutas de transici\u00f3n; no marchamos siguiendo una sola ruta o un conjunto predefinido de etapas (Jones y Wallace, 1992; Johnson-Hanks, 2002).<a class=\"anota\" id=\"anota9\" data-footnote=9>9<\/a> Pero el n\u00famero de posibilidades, de las oportunidades de vida abiertas a los j\u00f3venes, var\u00eda ampliamente de un lugar a otro y de una regi\u00f3n a otra. El hecho de que las vidas de los j\u00f3venes de Bis\u00e1u se encuentren m\u00e1s pr\u00f3ximas a la moratoria social que a la moratoria cultural tiene que ver con las dificultades econ\u00f3micas, el deterioro y el control asim\u00e9trico generacional sobre el acceso a los recursos, lo cual reduce significativamente el rango de posibilidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando comenc\u00e9 mi trabajo de campo, ninguno de mis informantes ten\u00eda un empleo pagado, ninguno ten\u00eda posibilidades econ\u00f3micas m\u00e1s all\u00e1 de la sobrevivencia de cada d\u00eda, y ninguno viv\u00eda en su propio hogar; compart\u00edan cuartos con amigos y depend\u00edan de la buena voluntad y apoyo de sus padres, madres, t\u00edos u otros de las generaciones m\u00e1s viejas.<a class=\"anota\" id=\"anota10\" data-footnote=10>10<\/a> M\u00e1s a\u00fan, en tanto que se necesitan recursos para poder casarse y\/o para lograr la independencia, esa combinaci\u00f3n de una distribuci\u00f3n y un acceso desiguales a los recursos con los tiempos que corren de deterioro contribuy\u00f3 a una din\u00e1mica social donde el orden generacional fue sustituido por la inercia social (Gable, 1995). En otras palabras, el continuo deterioro produce una contracci\u00f3n de las redes sociales y una focalizaci\u00f3n en sus relaciones claves, donde a un n\u00famero creciente de j\u00f3venes le resulta cada vez m\u00e1s dif\u00edcil allegarse de los recursos para cubrir las obligaciones rituales y sociales necesarias para establecer un hogar o para procurarse de otras maneras el espacio de respaldo necesario para proseguir una trayectoria de conversi\u00f3n social desde la juventud hasta la condici\u00f3n adulta. En la medida que aquellos que controlan los recursos contin\u00faan envejeciendo, el grupo que espera mejorar su estatus y su posici\u00f3n social se vuelve m\u00e1s numeroso. Atrapados en la categor\u00eda de j\u00f3venes, esperan la oportunidad de moverse en la vida y alcanzar su condici\u00f3n social (Chabal y Daloz, 1999). Tal como lo muestran los Comaroff, \u201cel endurecimiento de las condiciones materiales de vida\u201d ha colocado a los j\u00f3venes en una posici\u00f3n particularmente marginal, y en consecuencia, \u201cen lugar de los ejes comunes de divisi\u00f3n social, tales como clase, raza, g\u00e9nero y etnicidad, aqu\u00ed el trazo dominante de la fractura result\u00f3 ser la generaci\u00f3n\u201d (1999: 284).<\/p>\n\n\n\n<p>Compartiendo semejanzas con ese enojo se\u00f1alado en la cita anterior, muchos hombres j\u00f3venes identifican su inhabilidad para asegurar un futuro para ellos en la codicia de sus mayores (Comaroff y Comaroff, 1999: 289). As\u00ed el resentimiento crece lentamente, cuando las redes que los j\u00f3venes procuran desesperadamente utilizar se contraen cada vez m\u00e1s. La historia de mi amigo Seku nos ofrece un buen ejemplo de la moratoria social de la juventud, su proximidad a la muerte social y de la tensi\u00f3n existente en tales relaciones generacionales.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Seku<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"no-indent\">Estaba pasando el rato con Seku. Hab\u00edamos comido y charl\u00e1bamos echados hacia atr\u00e1s en un par de sillas en un ambiente relajado. Seku compart\u00eda un <em>congo<\/em> con un par de amigos. Un <em>congo<\/em> es una habitaci\u00f3n, independiente de las casas de los padres o de los mayores, y es compartido como dormitorio por un grupo de j\u00f3venes; \u00e9sta es una alternativa com\u00fan, en lugar de vivir bajo el techo y las reglas de su padre o de su t\u00edo. El<em> congo<\/em> de Seku es un anexo, como cualquier otra habitaci\u00f3n en Bis\u00e1u. Es una habitaci\u00f3n peque\u00f1a, h\u00fameda, de ladrillos de barro con suelo de tierra, escasamente amueblada con un par de camas, unas pocas sillas (o taburetes), un agujero como ventana, y manchas de exuberante moho verde en el papel tapiz. Normalmente Seku y sus compa\u00f1eros, Aliu y Nome, pasan s\u00f3lo las horas de sue\u00f1o en su <em>congo<\/em> y el resto del d\u00eda fuera con sus amigos (<em>collegason<\/em>) o grupo de pares, en el estadio jugando f\u00fatbol o baloncesto, o haciendo mandados. En cambio, en la \u00e9poca de lluvias, el lugar se convierte en un refugio para la totalidad de su <em>collegason,<\/em> pues se re\u00fanen para protegerse de la lluvia, y convierten la peque\u00f1a habitaci\u00f3n en una especie de sauna maloliente.<\/p>\n\n\n\n<p>Seku ama a su <em>congo<\/em>, pues le da libertad para hacer lo que \u00e9l quiera, como llevar chicas a su casa para beber, festejar, y en general vivir sin la interferencia condenatoria de su padre o de los otros miembros de su familia. Sin embargo, aunque ya no vive en la casa de su padre y ha alcanzado cierto grado de libertad gracias a su <em>congo<\/em>, Seku contin\u00faa siendo casi totalmente dependiente de la buena voluntad de su familia y amigos para alimentarse y mantenerse. En otras palabras, a pesar de la expectativa ideal de poder mantenerse a s\u00ed mismo, y con el tiempo hacerse cargo de sus mayores y de su propia familia, Seku, a los 26 a\u00f1os de edad, comparte con el resto de mis interlocutores una posici\u00f3n com\u00fan de dependencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En Bis\u00e1u un hombre tiene autoridad sobre su hijo si el hijo es su dependiente,<a class=\"anota\" id=\"anota11\" data-footnote=11>11<\/a> y el periodo de la juventud generalmente se define por el tiempo que tarda un hijo en liberarse de esta dependencia. Para la mayor\u00eda de los j\u00f3venes se dice que esto comienza cuando el ni\u00f1o es circuncidado o cuando empieza a <em>kunsi mindjer<\/em>, \u201ca conocer mujeres\u201d, y se reconoce que ha llegado a la edad adulta al casarse, lo cual es posible cuando uno es capaz de mantener un hogar (Fortes, 1969: 205); en otras palabras, cuando se convierte en un <em>patr\u00f3n<\/em>. Sin embargo, como la mayor\u00eda de los j\u00f3venes urbanos no heredan tierra o recursos, deben luchar por alcanzar esta condici\u00f3n de independencia.<a class=\"anota\" id=\"anota12\" data-footnote=12>12<\/a> Y en la medida en que la juventud est\u00e1 afectada por su incapacidad para lograr autonom\u00eda y para seguir adelante en la trayectoria de convertirse en alguien socialmente, las relaciones generacionales se est\u00e1n tornando agrias.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLos padres quieren tener a sus hijos bajo control\u201d<a class=\"anota\" id=\"anota13\" data-footnote=13>13<\/a> es la queja de Seku. Pero como sabe que, si desaf\u00eda el control de su padre, probablemente esto implicar\u00eda que va a irse a la cama con hambre, se volvi\u00f3 servil para tener derecho a las comidas haciendo lo que se le dice, haciendo favores y mandados, pero se queja amargamente de la humillaci\u00f3n de tener que actuar como<em> ni\u00f1o<\/em> cuando en realidad \u00e9l ya se ve a s\u00ed mismo como <em>hombre<\/em>. Cuando le pregunt\u00e9 qu\u00e9 le gustar\u00eda hacer si pudiera, Seku respondi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Quiero ser un hombre con cabeza [propia]<a class=\"anota\" id=\"anota14\" data-footnote=14>14<\/a>. Quiero ser un hombre de respeto, un hombre completo, completo. \u00bfT\u00fa entiendes? Quiero tener mi propia casa, ni\u00f1os, una esposa. Quiero un trabajo. Si tienes esto, entonces nadie te puede decir que eres joven. T\u00fa tendr\u00e1s tu propia familia, tu propio trabajo. Si eres un hombre completo, entonces eres la [\u00fanica] fuerza sobre tu cabeza.<a class=\"anota\" id=\"anota15\" data-footnote=15>15<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Seku quiere cruzar el umbral de la edad adulta y escapar de la moratoria social de la juventud. Ni su situaci\u00f3n ni sus aspiraciones son inusuales entre los j\u00f3venes en Bis\u00e1u, que en general viven sus vidas al margen del poder y los flujos de recursos. De hecho, en el presente contexto, la frase \u201centonces nadie te puede decir que eres joven\u201d centra nuestra atenci\u00f3n exactamente en la percepci\u00f3n general de la juventud como estigma, como categor\u00eda que adquiere un uso peyorativo cuando se vincula con las relaciones de poder. El concepto enmarca una interacci\u00f3n entre una relaci\u00f3n definida por el dominio, y el uso de la etiqueta de \u201cjuventud\u201d como menosprecio muestra, en efecto, su presunta distancia de autoridad.<a class=\"anota\" id=\"anota16\" data-footnote=16>16<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, al no ser \u201cun hombre con su propia cabeza\u201d, atrae nuestra atenci\u00f3n hacia la posici\u00f3n de la juventud sin autoridad y la posibilidad de hacer lo que se quiere; al contrario, se tienen que seguir los deseos de otro. \u201cTener el control de la propia cabeza\u201d, otra manera de decirlo, implica tener la libertad de elegir, tomar sus propias decisiones, y seguir el propio deseo, todo lo cual est\u00e1 incluido en la categor\u00eda de la edad adulta. En una perspectiva propia de Guinea, Seku no es un hombre completo, pues no controla su propia vida, no puede conseguir una esposa, ni mantener un hogar, sino que depende de la buena voluntad de su padre.<\/p>\n\n\n\n<p>En otras palabras, la relaci\u00f3n entre la posici\u00f3n generacional de la juventud, la movilidad social y el acceso a los recursos ha entrado en un c\u00edrculo vicioso en Bis\u00e1u. El continuo retroceso significa una reducci\u00f3n de los recursos dentro de las redes familiares, as\u00ed como una disminuci\u00f3n de los empleos y recursos entre la poblaci\u00f3n urbana, resultando entonces imposible conseguir un ingreso adecuado para intentar casarse,<a class=\"anota\" id=\"anota17\" data-footnote=17>17<\/a> mantener una familia o de alg\u00fan modo crear un espacio de <em>patronazgo.<\/em> Finalmente, resulta imposible llegar a ser un hombre de respeto, un adulto. Como veremos posteriormente en los casos de Bernardinho y Buba, \u00e9sta es una situaci\u00f3n de anomia generacional donde actualmente es imposible para los j\u00f3venes lograr aquella posici\u00f3n y el papel que se ha prescrito y se espera de ellos (Merton, 1968).<a class=\"anota\" id=\"anota18\" data-footnote=18>18<\/a><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Bernardinho<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"no-indent\">A pesar de haber sufrido el drama de la guerra, perdi\u00e9ndola en vez de ganarla, y haber sido gravemente herido, Bernardinho es uno de los j\u00f3venes m\u00e1s afortunados de los que conoc\u00ed en Bis\u00e1u. De hecho, hoy est\u00e1 en una mejor situaci\u00f3n que otros j\u00f3venes al haber encontrado un trabajo despu\u00e9s de la guerra. Pero como contin\u00faa igualmente impedido para moverse en el orden generacional, nos sigue proporcionado un buen ejemplo de la situaci\u00f3n precaria de los j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p>Actualmente Bernardinho trabaja como ayudante de cocina en una cantina local. En lugar de dinero, le pagan con comida. Es com\u00fan en Bis\u00e1u que no paguen con dinero el trabajo realizado. Por ello, muchos j\u00f3venes no reciben ninguna paga por los trabajos y labores eventuales que realizan, pues les pagan con favores, tanto antes como despu\u00e9s. Adem\u00e1s, los patrones se muestran notoriamente renuentes a pagar lo que deben. Parece que a Bernardinho le gusta que le paguen con comida, pues al menos es una retribuci\u00f3n tangible. A pesar de que le pagan en especie (<em>in naturalia<\/em>), para Bernardinho su trabajo es algo valioso, pues a pesar de que es pobre en t\u00e9rminos econ\u00f3micos, es un hombre fuerte y bien alimentado. Sin lugar a duda, es m\u00e1s fuerte y est\u00e1 en mejor forma que muchos otros j\u00f3venes que conoc\u00ed en Bis\u00e1u.<\/p>\n\n\n\n<p>Bernardinho ha tenido la misma novia durante los dos a\u00f1os que tengo de conocerlo, y nuestras conversaciones a menudo han divagado hacia las cuestiones de socios, familia y matrimonio. Un d\u00eda en particular est\u00e1bamos frente al mostrador de una cantina, conversando. Normalmente se sirve bebida y comida, pero aquel d\u00eda Bernardinho utilizaba el mostrador para cortar trozos de h\u00edgado como si se tratara de su principal (y \u00fanico) platillo vespertino. Mientras est\u00e1bamos all\u00ed de pie, todo el tiempo necesario para cortar buena parte de los tres kilos de h\u00edgado, nuestra conversaci\u00f3n corri\u00f3 desde los pensamientos acerca del futuro hasta los asuntos de mujeres:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Hay muchas mujeres en \u00c1frica, muchas. Pero dinero\u2026 tienes que tener dinero. Si tienes una mujer pero no tienes dinero, se va a ir y lo conseguir\u00e1 donde pueda. Si no le puedes dar [dinero] para el mercado,<a class=\"anota\" id=\"anota19\" data-footnote=19>19<\/a> ella encontrar\u00e1 a alguien que pueda d\u00e1rselo.<br><em>\u00bfEntonces ella te dejar\u00e1 si t\u00fa no tienes dinero?<\/em><br>Si necesita algo, \u00bfd\u00f3nde podr\u00eda \u00e9l [su novio] conseguirlo? Si t\u00fa no se lo das, \u00bfd\u00f3nde podr\u00eda ella conseguirlo? Es lo mismo en el matrimonio\u2026 Por eso es que ya casi no hay matrimonios en \u00c1frica. Puedes conocer a una mujer durante diez a\u00f1os, pero nunca tendr\u00e1s suficiente dinero para casarte con ella. Para convertirte en un hombre responsable tienes que casarte. Si no te has casado, no ser\u00e1s respetado por la sociedad. Es la misma cosa con el trabajo. Si tienes trabajo, puedes organizar tu vida, puedes casarte, y m\u00e1s adelante podr\u00e1s iniciar una familia\u2026 Pero solamente alguien que te conozca\u2026. S\u00f3lo alguien que te conozca, te dar\u00e1 un trabajo\u2026 En estos tiempos los j\u00f3venes est\u00e1n frustrados. Es por esto que se quieren ir, para tener un nivel de vida. Te vas fuera y entonces puedes enviar dinero a tu familia\u2026 Pero es muy triste, porque est\u00e1s lejos de todo el mundo. Es muy dif\u00edcil. Los africanos tienen vidas dif\u00edciles.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de su buena suerte al haber conseguido una fuente regular y generosa de alimento, Bernarinho claramente siente el malestar general del actual deterioro en Guinea-Bis\u00e1u, en tanto que \u00e9l est\u00e1 socialmente trabado y encerrado en la categor\u00eda de joven y sin posibilidades de alcanzar la movilidad social. M\u00e1s a\u00fan, est\u00e1 muy consciente de que sus sue\u00f1os de matrimonio y movilidad social pueden muy f\u00e1cilmente convertirse en una pesadilla, pues en lugar de poder casarse con su novia con todas las consecuencias positivas que ello tendr\u00eda, se enfrenta con la constante posibilidad de que su novia lo deje por alg\u00fan otro que la pueda mantener. En otras palabras, hay una terrible discrepancia entre lo deseable y lo posible dentro de las perspectivas hacia adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>Al no poderse casar, Bernardinho se queda sin los medios para convertirse en \u201chombre respetable\u201d y esto lo encierra en una moratoria social de la juventud con pocas opciones para escapar, salvo la de irse del pa\u00eds. Sin embargo, la migraci\u00f3n es por s\u00ed misma muy dependiente de los apoyos que uno reciba de sus propias redes, no s\u00f3lo para juntar suficiente dinero para el viaje sino tambi\u00e9n para conseguir un pasaporte, pagar la visa y establecer conexiones en el exterior. Como la cita nos muestra, a pesar de las dificultades que la migraci\u00f3n encierra, \u00e9sta es vista por mucha gente en Bis\u00e1u como una de las \u00fanicas v\u00edas \u2013junto con la milicia\u2013 para tener una vida tolerable, subrayando que una salida local de la moratoria social no parece posible actualmente. O como mi amigo Amadu dijo, mostr\u00e1ndome su visa estadounidense recientemente estampada en su pasaporte: \u201cMira, \u00a1qu\u00e9 precioso! Tengo mucho miedo de perderlo\u2026 T\u00fa sabes, si [lo perdiera y] alguien lo encontrara, aquello ser\u00eda como si un muerto volviera a hallar la vida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Buba<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"no-indent\">Hasta cierto punto, Buba estaba en la misma situaci\u00f3n que Bernardinho, pero no ten\u00eda trabajo y ninguna expectativa de obtener comida regularmente, pues depend\u00eda del apoyo basado en la buena voluntad y escasos recursos de su t\u00edo. Las razones de Buba para integrarse a Aguentas estaban directamente ligadas a sus redes familiares. Su t\u00edo hab\u00eda sido un oficial \u201cleal\u201d al presidente anterior, y hab\u00eda animado a Bubas a enlistarse; en combinaci\u00f3n con el hecho de que la mayor\u00eda de sus amigos tambi\u00e9n se estaban yendo, \u00e9sta era una motivaci\u00f3n suficiente para que Buba se enlistara. Sin embargo, como el <em>Governo <\/em>hab\u00eda perdido la guerra, el t\u00edo de Buba hab\u00eda perdido sus privilegios. Le hab\u00edan quitado su casa y sus propiedades, y lo hab\u00edan dejado con casi lo m\u00ednimo, con lo cual ya no ten\u00eda suficiente para atender las necesidades de Buba.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera vez que me encontr\u00e9 con Buba, estaba en una mala situaci\u00f3n. Habiendo enfrentado el traum\u00e1tico periodo del final de la guerra, estaba nervioso y extremadamente alerta, como una persona que da la <br>impresi\u00f3n de estar atrapada o arrinconada. Estaba aterrorizado ante <br>la posible persecuci\u00f3n y constantemente temeroso de que la junta militar lo fuera a detener. Aunque accedi\u00f3 a participar en las entrevistas, nuestros primeros intentos fueron desastrosos, porque comenzaba a susurrar tan pronto como yo sacaba mi pluma y mi libreta de notas, y peor si encend\u00eda la grabadora. Debo decir, sin embargo, que Buba estaba realmente en una situaci\u00f3n particularmente dif\u00edcil, dado que era uno de los pocos musulmanes en Bis\u00e1u que se hab\u00edan unido a los Aguentas, y en cierta manera era tachado como alguien que peleaba contra los suyos, pues gran proporci\u00f3n de los oficiales de la <em>Junta<\/em> eran musulmanes.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, a pesar de que Buba es <em>fula<\/em> por parte de su padre, es <em>papel<\/em> por el lado materno, y mantiene una relaci\u00f3n estrecha con el hermano mayor de su madre, un oficial del <em>Governo<\/em>,<a class=\"anota\" id=\"anota20\" data-footnote=20>20<\/a> la figura masculina que tradicionalmente es m\u00e1s importante desde la perspectiva <em>papel<\/em>, pues son matrilineales y av\u00fanculo-locales. Adem\u00e1s, su novia, con quien tiene un hijo, es <em>papel<\/em> como la mayor\u00eda de sus amigos. Cuando lo conoc\u00ed, andaba en compa\u00f1\u00eda de <em>papeles<\/em>, tanto en lo que toca a amistades como romances. \u201cEst\u00e1s jodiendo a mis parientes\u201d, le dec\u00eda bromeando V\u00edtor, su mejor amigo, ambos <em>papel<\/em> y Aguenta. Al no ser musulm\u00e1n practicante, Buba se parec\u00eda a veces m\u00e1s a los <em>papel<\/em>, como lo eran muchos otros de mis informantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando regres\u00e9 a Bis\u00e1u un a\u00f1o despu\u00e9s, volv\u00ed a ver a Buba. Cuando me hab\u00eda ido, estaba viviendo solo en un peque\u00f1o anexo sin ventanas, construido con ladrillos de adobe o <em>dubi<\/em> y con techo de cart\u00f3n corrugado. El cuarto se lo hab\u00eda proporcionado su t\u00edo, y lo \u00fanico que se puede decir es que era mejor que nada. Sin embargo, estaba planeando cambiarse a algo mejor cuando las circunstancias se lo permitieran, pensando evidentemente que mejores tiempos estaban rondando a la vuelta de la esquina; pero su principal preocupaci\u00f3n eran su novia y su beb\u00e9. \u201cCuando consiga trabajo, traer\u00e9 a mi hijo y a mi novia\u201d, me dijo en mi \u00faltima entrevista. Me fui de Bis\u00e1u con la esperanza de que Buba mejorar\u00eda su vida y sus oportunidades, que encontrar\u00eda una mejor vivienda y pudiera establecer un hogar para estar con su familia. Al volver en marzo de 2002, me interesaba, por supuesto, ver c\u00f3mo hab\u00eda seguido. Pero no hab\u00eda mejorado mucho. Buba todav\u00eda viv\u00eda solo en el anexo, y la posibilidad de que su vida mejorara no se hab\u00eda materializado; al contrario, se hab\u00eda deteriorado. \u00c9l estaba notablemente m\u00e1s delgado, disminuido en su entusiasmo y su f\u00edsico, y me cost\u00f3 trabajo ocultar mi alarma al verlo debilitado. \u201cAhora las cosas se han puesto peor\u201d, dijo. \u201cAntes ten\u00edamos suficiente para un tiro cada d\u00eda [una comida al d\u00eda],<a class=\"anota\" id=\"anota21\" data-footnote=21>21<\/a> pero ahora, ni siquiera eso\u201d, y continu\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Aqu\u00ed los j\u00f3venes est\u00e1n decepcionados. Si no tienes trabajo, y tu padre tampoco tiene, entonces para ti esto representa una gran pesadumbre [<em>kansera<\/em>]. Si no trabajas, si no tienes dinero, no te puedes casar. Mi hijo est\u00e1 all\u00ed (y se\u00f1ala al barrio de Pilum). No lo puedo traer\u2026 Porque como no tengo trabajo, por eso los tengo que dejar all\u00ed. No puedo ir y ver por ellos\u2026 T\u00fa sabes\u2026 las mujeres no pueden sufrir como los hombres. Ellas no pueden dejar pasar un d\u00eda o dos sin comer. \u00a1Ellas no pueden! As\u00ed que las tengo que dejar all\u00ed [con la familia de su mujer].<\/p>\n\n\n\n<p>Las circunstancias de Buba son un buen ejemplo de lo desagradable que es vivir en la moratoria social. \u201cLas mujeres no pueden sufrir como los hombres\u201d es la manera que \u00e9l tiene de explicar por qu\u00e9 no puede vivir con su mujer. En la medida que \u00e9l no puede encontrar los recursos necesarios para asegurarse una comida al d\u00eda, tambi\u00e9n sabe que tampoco puede cubrir las necesidades de su esposa y el beb\u00e9, y por tanto es incapaz de satisfacer sus deseos emocionales, la aspiraci\u00f3n y obligaci\u00f3n social. Una cosa es no tener dinero para pagar por el ritual matrimonial y ser el anfitri\u00f3n de una fiesta de boda, y marcar de esa manera el tr\u00e1nsito de la juventud a la edad adulta. Pero incluso sin tal cosa, Buba no puede hacerse cargo de su hijo y su novia. En otras palabras, la moratoria social tal como es vivida es mucho m\u00e1s que una anomia generacional. Es un estado de marginalizaci\u00f3n masiva, de pobreza abyecta, de incapacitaci\u00f3n de la condici\u00f3n social, y \u2013con suerte\u2013 <em>um tiro kada dia<\/em>, una comida al d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Muerte social<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"no-indent\">Sin embargo, la mayor\u00eda de los j\u00f3venes como Buba no se est\u00e1 muriendo de hambre. Su muerte inminente no es f\u00edsica, sino social. A pesar de la combinaci\u00f3n desastrosa de los procesos econ\u00f3micos y pol\u00edticos locales, regionales y globales, que son la causa del triste estado actual de cosas, Buba es todav\u00eda capaz de alimentarse gracias a sus redes familiares y de amistad con el fin de cubrir la mayor parte de sus necesidades diarias. Sin embargo, es incapaz de hacer frente a sus necesidades sociales y cumplir con el proceso del devenir social. Una caracter\u00edstica social clave de la juventud en Bis\u00e1u es este tipo de muertes sociales, es decir, \u201cla ausencia de la posibilidad de una vida digna\u201d (Hage, 2003: 132).<\/p>\n\n\n\n<p>La raz\u00f3n subyacente detr\u00e1s de esta dr\u00e1stica falta de posibilidades y recursos sobre el terreno se sit\u00faa en una combinaci\u00f3n de treinta a\u00f1os de pol\u00edtica local desastrosa y estructuras internacionales productoras de desigualdades. Sin embargo, cualquiera que sea la causa, la consecuencia de la grave situaci\u00f3n de la juventud urbana es que la posibilidad de avanzar de manera significativa en la vida se ha convertido en algo pr\u00e1cticamente inexistente. <em>Bissau murri\u2019dja<\/em>, Bis\u00e1u ya ha muerto, dice la gente, indicando que considera que el estancamiento y la reducci\u00f3n generalizada han congelado a la ciudad en un estado de decadencia y privaci\u00f3n sin futuro; de crisis, conflicto y guerra (Gable, 1995: 243; Ferguson, 1999), y el proceso de decadencia y crisis parece especialmente grave en relaci\u00f3n con los varones j\u00f3venes urbanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto Meyer Fortes (1984) como Claude Meillassoux (1981) han arrojado luz sobre la manera en que los hombres j\u00f3venes de \u00c1frica luchan para cumplir socialmente mediante la consecuci\u00f3n del matrimonio. Muestran c\u00f3mo el premio social del matrimonio funciona como un elemento gerontocr\u00e1tico de control; como una herramienta en las manos de los ancianos poderosos que controlan el acceso a la tierra, la riqueza y, no menos importante, el valor y el reconocimiento social. Los hombres j\u00f3venes, por tanto, tradicionalmente han tenido que forjar enlaces, hacer mandados y estar al servicio de los ancianos importantes con la esperanza de los rendimientos rec\u00edprocos futuros que les permitan alcanzar el estatus social y el reconocimiento, ya sea a trav\u00e9s del matrimonio o de otra manera. En otras palabras, no es nada nuevo el hecho de que las elites se beneficien de los servicios de los j\u00f3venes, pero hay un cambio del patrimonio tradicional en el funcionamiento del poder descrito por Fortes y Meillasoux a la actual estructuraci\u00f3n patrimonial del poder en \u00c1frica occidental contempor\u00e1nea (Eisenstadt, 1964; Bayart, 1993; Richards, 1996; Bangura, 1997). La situaci\u00f3n econ\u00f3mica actual en Bis\u00e1u es tan grave que s\u00f3lo muy pocos ancianos tienen la opci\u00f3n de heredar su tierra o posibilidades de ingresos. Y el panorama pol\u00edtico en Bis\u00e1u se encuentra en una situaci\u00f3n donde las devoluciones rec\u00edprocas han disminuido dr\u00e1sticamente hasta el punto de ser meras posibilidades distantes. En otras palabras, como la juventud urbana no hereda la tierra para cultivarla y asentarse, ni se beneficia de los servicios de un Estado disminuido, sus vidas se caracterizan por una aguda falta de opciones sociales (Ferguson, 1999; Utas, 2003).<\/p>\n\n\n\n<p>Al no ser capaces de acceder a los recursos (materiales y simb\u00f3licos) que se requieren para ser un <em>homi completto<\/em>, un hombre completo, la gran mayor\u00eda de los hombres j\u00f3venes en Bis\u00e1u se han ajustado a lo que se ha denominado la generaci\u00f3n perdida, un grupo de \u201cj\u00f3venes [que] han terminado sus estudios, est\u00e1n sin empleo en el sector formal, a\u00fan no est\u00e1n en condiciones de establecer un hogar independiente\u201d (O\u2019Brien, 1996: 57; Seekings, 1996). En este deterioro, el flujo de recursos entre las generaciones se ha frenado y la capacidad del Estado para proporcionar rutas para la movilidad social se ha paralizado, los varones urbanos han quedado estancados en la posici\u00f3n social de los j\u00f3venes sin la posibilidad de alcanzar la edad adulta.<a class=\"anota\" id=\"anota22\" data-footnote=22>22<\/a> Son incapaces de alcanzar el impulso y el progreso de la vida social y culturalmente deseado y esperado, lo que resulta en la muerte social (temporal); en una moratoria social.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Del patrimonialismo a la econom\u00eda del afecto<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"no-indent\">Lo que hemos visto hasta el momento, es que la posici\u00f3n social de los j\u00f3venes en Bis\u00e1u se caracteriza por el confinamiento social, una ausencia de movilidad intergeneracional y de oportunidades de vida y, lo que es peor, la imposibilidad de convertirse socialmente en alguien. Las vidas de la mayor\u00eda de los hombres j\u00f3venes con los que convers\u00e9 en Bis\u00e1u se asemejan a la problem\u00e1tica posici\u00f3n social del <em>blufo,<\/em> descrita en el p\u00e1rrafo introductorio de este art\u00edculo, pues sobrellevan la carga y el estigma de la inmovilidad intergeneracional y del estancamiento social; es decir, est\u00e1n confinados en una posici\u00f3n social y generacional que idealmente deber\u00eda trascenderse.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si queremos evitar el escollo de ver a la gente joven o radicalmente predeterminada, o movida por su propia iniciativa, necesitaremos ir m\u00e1s all\u00e1 de enfatizar esta problem\u00e1tica situaci\u00f3n de los hombres j\u00f3venes en Bis\u00e1u. La gente joven obviamente no asume su marginalidad; por ello, habiendo arrojado luz acerca de la posici\u00f3n social de la juventud en Bis\u00e1u, ahora volver\u00e9 la mirada hacia las maneras como los j\u00f3venes buscan escapar de la moratoria social de la juventud y procuran alcanzar la realizaci\u00f3n de su existencia. Para ello pondr\u00e9 mi atenci\u00f3n en las <em>posibilidades<\/em> y las <em>praxis<\/em> sociales e iluminar\u00e9 las relaciones sociales y redes a trav\u00e9s de las cuales los j\u00f3venes navegan para alcanzar una existencia social positiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Al enfocarse en las posibilidades para navegar dentro del espacio pol\u00edtico \u2013o el no-espacio\u2013 de la juventud en Bis\u00e1u, idealmente hay tres opciones m\u00e1s o menos disponibles (y frecuentemente interconectadas) para los hombres j\u00f3venes que desean ocuparse de sus necesidades materiales y sociales; \u00e9stas son la <em>migraci\u00f3n<\/em>, la <em>econom\u00eda del afecto<\/em> y el <em>patrimonialismo<\/em>. De ellas sobresale la migraci\u00f3n como la m\u00e1s deseable pero la m\u00e1s dif\u00edcil de alcanzar, pues requiere de recursos considerables no s\u00f3lo para pagar el viaje, sino tambi\u00e9n para <em>engrasar<\/em> todo el sistema donde te proporcionan un pasaporte y una visa. Sin embargo, la migraci\u00f3n hace posible que uno se convierta en alguien, <em>un algin<\/em>. En otras palabras, al volverse migrantes los j\u00f3venes esperan conseguir una cantidad adecuada de recursos para crear un espacio de patronazgo (un dominio dentro del \u00e1mbito social), para apoyar un hogar y a la familia extensa en Guinea-Bis\u00e1u. Pero ir\u00f3nicamente, el precio que frecuentemente uno paga al conseguir una mejor\u00eda r\u00e1pida del estatus en el pa\u00eds de origen ser\u00e1 tener que sobrellevar la reducci\u00f3n al m\u00ednimo del contacto con el hogar que uno est\u00e1 apoyando y tambi\u00e9n quedar situado en el nivel m\u00e1s bajo del estatus en el pa\u00eds anfitri\u00f3n en el Norte.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">De la econom\u00eda del afecto al patrimonialismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"no-indent\">Un joven activo tambi\u00e9n puede resolver sus necesidades a trav\u00e9s de la econom\u00eda del afecto y sus obligaciones (Hyd\u00e9n, 1983; Louren\u00e7o-Lindell, 1996), confiando en que la familia, los amigos, las redes religiosas y \u00e9tnicas le dar\u00e1n de comer cuando est\u00e9 necesitado y \u2013con suerte\u2013 tambi\u00e9n alcanzar\u00e1 una herencia de alg\u00fan valor. Pero, como hemos visto, debido al deterioro prolongado, los j\u00f3venes han sido recientemente marginados dentro de esta econom\u00eda del afecto en la medida que se encuentran en el \u00faltimo lugar en la lista de las obligaciones; esto es, aqu\u00e9llas donde las familias nucleares y redes est\u00e1n menos obligadas a alimentarlos y ayudarlos econ\u00f3micamente. Muchos j\u00f3venes sobreviven gracias a la econom\u00eda del afecto. Pero es importante anotar que las relaciones familiares son utilizadas para cubrir las necesidades inmediatas de uno, m\u00e1s que para ofrecer una salida a la moratoria social. De hecho, s\u00f3lo unos pocos logran sacar suficientes recursos de las redes familiares como para asegurarse un futuro. <em>Si bu familia ka tene\u2026, <\/em>\u201csi tu familia no tiene\u2026\u201d, dice la gente, sin que sea necesario completar la frase, pues la adversidad resultante es evidente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">(Im)posibilidades patrimoniales<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"no-indent\">\u201cSi tu familia no tiene\u2026\u201d significa que te va a resultar m\u00e1s dif\u00edcil escapar de la moratoria social, cuando los pocos recursos que hay est\u00e1n en manos de unos pocos patrones, <em>homi garandis<\/em>, que controlan el acceso y flujo de recursos y su movimiento alrededor de la sociedad guineana.<a class=\"anota\" id=\"anota23\" data-footnote=23>23<\/a> Como normalmente los j\u00f3venes no pueden acceder a la cantidad de recursos necesarios para mantener un hogar mediante las redes familiares, entonces una de las \u00fanicas posibilidades que les queda es encontrar el respaldo de un patr\u00f3n rico y entrar as\u00ed a una red patrimonial. Al patrimonialismo lo ha definido Bangura como<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">un sistema de distribuci\u00f3n de recursos que vincula a los receptores o clientes con las metas estrat\u00e9gicas de los benefactores o patrones. En la distribuci\u00f3n del \u201cpatrimonio\u201d, o recursos p\u00fablicos, tanto los patrones como los clientes atribuyen m\u00e1s importancia a las lealtades personales que a las reglas burocr\u00e1ticas que en todo caso deber\u00edan gobernar la distribuci\u00f3n de tales recursos (Bangura, 1997: 130).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, hay un continuo en la navegaci\u00f3n desde las relaciones de afecto y de redes cerradas de obligaciones pasando por las relaciones patr\u00f3n-clientes, hasta las aut\u00e9nticas redes patrimoniales, que como estructuras sociopol\u00edticas distribuyen los recursos p\u00fablicos con base en las relaciones personales. Los j\u00f3venes que pretenden ser parte de alguna facci\u00f3n pol\u00edtica lo conseguir\u00e1n tratando de establecer una relaci\u00f3n rec\u00edproca con un patr\u00f3n, en alg\u00fan punto de la red patrimonial, y saben que ellos tendr\u00e1n que someterse y abrirse paso penosamente a trav\u00e9s de esas redes antes de conseguir la posibilidad de beneficiarse efectivamente de ellas. En otras palabras, la mayor\u00eda de mis informantes estaban sobreviviendo gracias a la econom\u00eda del afecto y las obligaciones, mientras que simult\u00e1neamente buscaban los medios para forjar lazos patrimoniales y de esta manera asegurar una posibilidad de cuidar tanto de sus necesidades materiales y sociales como de su situaci\u00f3n inmediata y la futura. Pero, dada la escasez de recursos, resulta cada vez m\u00e1s dif\u00edcil lograr acceso a la econom\u00eda del afecto y a las redes patrimoniales, pues en tiempos de crisis \u00e9stas centran su atenci\u00f3n en s\u00ed mismas (Douglas, 1987: 123); as\u00ed, para muchos j\u00f3venes ser explotado por un patr\u00f3n a trav\u00e9s de un intercambio desigual de recursos, favores y obligaciones resulta lo mejor a lo que pueden aspirar en realidad (Hinkelammert, 1993), a tal punto que una reciprocidad negativa incentiva una relaci\u00f3n social al menos con la posibilidad de reciprocidad (Sahlins, 1974), proporciona a los j\u00f3venes afiliados una red patrimonial y una oportunidad de mejorar sus vidas en el futuro y de adquirir capital social (Bourdieu, 1986). M\u00e1s all\u00e1 de la condici\u00f3n de explotaci\u00f3n, la relaci\u00f3n encierra, en otras palabras, una posibilidad.<a class=\"anota\" id=\"anota24\" data-footnote=24>24<\/a> En la medida que los recursos declinan, los j\u00f3venes se encuentran mucho m\u00e1s apremiados a buscar alg\u00fan modo de entrar a las redes patrimoniales con objeto de asegurarse una salida de la moratoria social. Las redes familiares pueden sostener lo b\u00e1sico; sin embargo, no apoyan, ni pueden hacerlo, a quien con sus esfuerzos busca convertirse en <em>homi completto<\/em>, un hombre completo, tal como se dice en creole. Por eso los j\u00f3venes deben salir a buscar redes patrimoniales con las cuales se pueda navegar en la b\u00fasqueda de mejorar su situaci\u00f3n y mejorar sus oportunidades de vida.<a class=\"anota\" id=\"anota25\" data-footnote=25>25<\/a><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Del patrimonialismo al militarismo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"no-indent\">Al navegar o recorrer las redes, desde la econom\u00eda del afecto (y sus obligaciones), pasando por el patrimonialismo, resulta que \u00e9sa no es solamente la ruta principal para lograr el acceso a recursos, desde conseguir un pasaje a Europa hasta un plato de comida al d\u00eda, sino que en realidad es la \u00fanica v\u00eda. Pero, al poner particular atenci\u00f3n a la manera en que los j\u00f3venes planean sus trayectorias de vida y se ocupan de sus necesidades, tanto inmediatas como futuras, queda de manifiesto que no es una red espec\u00edfica patrimonialista la que ocupa el lugar central, sino la perspectiva de movilidad social. Al prestar atenci\u00f3n a lo anterior se aclara en qu\u00e9 medida mis informantes navegan por las posibilidades que abren las lealtades pol\u00edticas, pero sin quedar atados por las lealtades de facci\u00f3n.<a class=\"anota\" id=\"anota26\" data-footnote=26>26<\/a> La turbulencia de la pol\u00edtica entre facciones produce lo que Dahrendorf llamar\u00eda las opciones sociales que destapan v\u00ednculos y redes sociales que utilizar\u00e1n los j\u00f3venes para navegar (1979),<a class=\"anota\" id=\"anota27\" data-footnote=27>27<\/a> y mis informantes est\u00e1n atentos, no a los l\u00edderes carism\u00e1ticos o a la ideolog\u00eda, sino a las posibilidades sociales y oportunidades de vida que se destapan a ra\u00edz de la competencia entre redes. Se trata del movimiento \u201cpol\u00edtico\u201d, como contrapeso de nuestra comprensi\u00f3n \u201cnormal\u201d y jer\u00e1rquica del Estado y de nuestra idea de movimiento dentro de las estructuras pol\u00edticas como algo ideol\u00f3gicamente motivado y diferenciado.<\/p>\n\n\n\n<p>Con una mirada \u201cdesde abajo\u201d o \u201cdesde adentro\u201d no vemos ning\u00fan orden pol\u00edtico particular o Estado en Bis\u00e1u, sino redes rizom\u00e1ticas y posibilidades de movimientos que cruzan y cortan las barreras ideol\u00f3gicas, las demarcaciones estatales y las fronteras nacionales. El Estado en \u00c1frica es \u201cun espacio plural de interacci\u00f3n y pronunciamientos [que] no existe m\u00e1s all\u00e1 de los usos que hacen de \u00e9l todos los grupos sociales, incluidos los m\u00e1s subordinados\u201d; esto es \u201cun estado de polarizaci\u00f3n variable\u201d (Bayart, 1993: 252), con gente que intenta navegar estos estados de polarizaci\u00f3n variable, imaginando nuevas trayectorias pol\u00edticas y movi\u00e9ndose entre redes interconectadas, en la medida en que est\u00e1n involucrados en las pol\u00edticas de sobrevivencia y la b\u00fasqueda de su identidad social. El espacio pol\u00edtico de la juventud en Bis\u00e1u est\u00e1 definido faccional y patrimonialmente, dado que estas variables son las \u00fanicas opciones disponibles para escapar de la moratoria social y buscar c\u00f3mo construir un <em>dominio<\/em> dentro del <em>terreno<\/em> social (Vigh, 2003). Es una tr\u00e1gica iron\u00eda que en esta perspectiva los j\u00f3venes quedan encerrados en una posici\u00f3n social en el seno de una sociedad muy agitada social y pol\u00edticamente. Pero como veremos, hay una situaci\u00f3n que afloja todas las configuraciones endurecidas y abre las redes cerradas: la guerra o el conflicto intensificado. Sin tomar en consideraci\u00f3n la contracci\u00f3n normal a la que conducen las crisis y que las estructuras patrimoniales normalmente se abren a los j\u00f3venes en tales situaciones, en cierta medida los j\u00f3venes dejan de ser elementos secundarios de la existencia y se convierten en agentes primordiales para la defensa de su acceso a los recursos y a las posiciones de distribuci\u00f3n. As\u00ed como la militarizaci\u00f3n de las pol\u00edticas patrimoniales las convierte en pol\u00edticas militaristas, de ello resulta que las redes bajo consideraci\u00f3n comienzan a ofrecer patrocinio a cambio de defensa,<a class=\"anota\" id=\"anota28\" data-footnote=28>28<\/a> proporcionando rutas alternativas de salida a la moratoria social de la juventud.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que hemos visto hasta este momento es c\u00f3mo la juventud se ha convertido en un espacio de confinamiento en la medida en que el continuo deterioro econ\u00f3mico ha dificultado que un chico pueda trazar su destino siguiendo las trayectorias de vida prescritas y deseadas. Empero, sea en t\u00e9rminos de capitales simb\u00f3licos, culturales o econ\u00f3micos, los agentes siempre tratar\u00e1n de asegurar un est\u00e1ndar de vida aceptable, y por ello debemos ampliar nuestra investigaci\u00f3n actual para mirar c\u00f3mo los j\u00f3venes tratan de sobrevivir cuando las redes se han contra\u00eddo casi al m\u00ednimo y los recursos han sido amurallados y puestos fuera de su alcance. En creole, la respuesta se ofrece por medio de un t\u00e9rmino que al mismo tiempo es una instituci\u00f3n cultural, una auto-identificaci\u00f3n y tambi\u00e9n una praxis. La respuesta es <em>dubriagem<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><em>Dubriagem<\/em> y la navegaci\u00f3n social<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"no-indent\">Descubr\u00ed la palabra <em>dubriagem<\/em><a class=\"anota\" id=\"anota29\" data-footnote=29>29<\/a> hablando con Pedro y Justino acerca de sus oportunidades de vida (Dahrendorf, 1979) a la luz del desastroso deterioro de Bis\u00e1u, y la desalentadora predicci\u00f3n de m\u00e1s problemas. A medida que iban tejiendo una imagen de las dificultades que caracterizaban su situaci\u00f3n como j\u00f3venes urbanos \u2013desempleo, conflictos y precariedad\u2013 surgi\u00f3 una palabra que de inmediato se convirti\u00f3 en una lista de acciones y relaciones que serv\u00edan para conseguir un trabajo, comida o simplemente para salir adelante. Cuando les pregunt\u00e9 acerca de esta palabra, que yo desconoc\u00eda, Pedro y Justino respondieron al un\u00edsono: \u201c<em>dubria, dubria\u201d.<\/em> Pedro contin\u00fao: \u201c<em>dubria<\/em>\u2026 es movimiento, dinamismo, <em>dynamismo<\/em>\u201d, dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus intentos de explicarme verbalmente el concepto eran, sin embargo, superados con mucho por sus movimientos corporales. Mientras ellos hablaban, Pedro hab\u00eda comenzado a mover la parte superior de su cuerpo en una oscilaci\u00f3n r\u00edtmica desarticulada. Parec\u00eda como si boxeara contra su sombra, balanceaba el torso hacia atr\u00e1s y hacia adelante como si esquivara golpes y empujones invisibles. S\u00f3lo m\u00e1s tarde ca\u00ed en la cuenta de que, de hecho, lo que \u00e9l estaba esquivando eran los golpes y empujones de las fuerzas sociales. Su metaf\u00f3rico boxeo de sombra era una descripci\u00f3n encarnada de c\u00f3mo se mueve uno al atravesar un entorno social en movimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>En palabras de Pedro,<em> dubriagem <\/em>es <em>dynamismo<\/em>; una cualidad din\u00e1mica de la atenci\u00f3n y la habilidad para actuar en relaci\u00f3n con al movimiento del terreno social donde est\u00e1 enclavada la vida de uno (Waage, 2002). Es un movimiento donde hay movimiento, que requiere tanto una evaluaci\u00f3n de los peligros y posibilidades<em> inmediatas<\/em> as\u00ed como la habilidad para anticipar el despliegue del terreno social y trazar y concretar ese movimiento desde el presente hacia un futuro <em>imaginado<\/em>. En esta perspectiva, se trata tanto del trazo de una trayectoria como de su concreci\u00f3n. Es pues, simult\u00e1neamente, el acto de analizar las posibilidades de un entorno social, dibujar trayectorias dentro de \u00e9ste y concretarlas en la praxis. Como tal, este vocablo designa a la vez la acci\u00f3n que le permite a uno sobrevivir en el aqu\u00ed y el ahora, as\u00ed como incursionar en el futuro imaginado hacia las posibilidades y oportunidades de vida.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Dubriagem<\/em> se refiere, entonces, a la praxis de la supervivencia inmediata, as\u00ed como a la adquisici\u00f3n de una perspectiva sobre el cambio de posibilidades sociales y las posibles trayectorias. Simult\u00e1neamente es la pr\u00e1ctica de conducir (<em>navigating<\/em>) por una carretera a trav\u00e9s de opacas o cambiantes circunstancias sociopol\u00edticas, as\u00ed como el proceso de planear la ruta; y entonces, a pesar de que la movilizaci\u00f3n militar pareciera como un camino directo a la destrucci\u00f3n f\u00edsica, de hecho puede resultar una brecha indirecta hacia la construcci\u00f3n de un futuro ser social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Has dicho que te uniste a los Aguentas \u201cpara ver por tu vida\u201d.<a class=\"anota\" id=\"anota30\" data-footnote=30>30<\/a> \u00bfQu\u00e9 es esto?<br><br>Si naciste aqu\u00ed [en Bis\u00e1u] y no tienes, si tu familia no tiene, [entonces] tienes que ver por tu vida. Tienes que dubria. Si t\u00fa no haces dubria por tu vida, no podr\u00e1s ver por tu vida.<br><br>\u00bfVer qu\u00e9?<br><br>[Molesto] \u00a1Tu vida! Me &#8230; Si yo no hago dubria, no voy a tener&#8230; voy a seguir as\u00ed, sin dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>La cita anterior dirige nuestra atenci\u00f3n hacia la relaci\u00f3n entre <em>dubriagem<\/em>, llegar a ser un ser social, y librarse de la moratoria social. Para \u201cocuparme de mi propia vida\u201d y tener que <em>dubria<\/em> para conseguirlo, subraya que Carlos tiene que abrirse y navegar siguiendo un sendero trazado a trav\u00e9s de un ambiente opaco y cambiante. Sus palabras ilustran como se ha involucrado tanto en un proceso desenred\u00e1ndose de las estructuras y relaciones que lo confinaban, as\u00ed como trazando una ruta de vuelo hacia un futuro prefigurado. Entonces<em> dubriagem<\/em> significa que uno tiene que mantenerse alejado de los peligros sociales inmediatos y simult\u00e1neamente dirigir su propia vida, a trav\u00e9s de un medio social cambiante e incierto, hacia mejores futuros posibles y oportunidades vitales. En palabras de Adilson:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">\u00bfPor qu\u00e9 te metiste en Aguentas?<br><br>Porque comprend\u00ed que ellos [las fuerzas gubernamentales] podr\u00edan proporcionarme mi d\u00eda del cambio [dia di seku]&#8230;<a class=\"anota\" id=\"anota31\" data-footnote=31>31<\/a> Despu\u00e9s\u2026 despu\u00e9s de la guerra, si todo sal\u00eda bien y nosotros ganamos, tendr\u00edamos algo&#8230; Si hab\u00edas logrado un buen nivel, conseguir\u00edas dinero que te meter\u00edas a la bolsa, ellos te conseguir\u00edan un trabajo.<br><br>\u00bfDijeron ellos qu\u00e9 trabajo o solamente un trabajo?<br><br>Solamente trabajo, fuera, en alg\u00fan lugar en el exterior.<br><br>Ah bueno, en otros estados. \u00bfA d\u00f3nde quer\u00edas ir?<br><br>A cualquier pa\u00eds a donde ellos pudieran enviarme.<br><br>\u00bfEn \u00c1frica o en Europa?<br><br>No, en Europa (Adilson).<\/p>\n\n\n\n<p>El reclutamiento ofrec\u00eda \u2013y ofrece\u2013 a Adilson una ruta de escape del estancamiento actual. A su edad de 34 a\u00f1os, es uno de los Aguentas m\u00e1s viejos que conozco, pero trat\u00e1ndose de alguien sin hogar propio, sin trabajo, sin mujer e incluso sin capacidad para cuidarse a s\u00ed mismo, se encuentra atrapado en la categor\u00eda de la juventud. Al lograr acceso a una red patrimonialista por la v\u00eda del reclutamiento, Adilson vio una oportunidad de cambiar su vida y de mejorar sus oportunidades. Vio la ocasi\u00f3n de reposicionarse socialmente y de emprender un proceso mediante el cual se convirti\u00f3 en un ser social consiguiendo esa ausencia, que es lo m\u00e1s atesorado en Guinea Bis\u00e1u: ese espacio vac\u00edo que deja la migraci\u00f3n (Pink, 2001: 103; Gable, 1995).<\/p>\n\n\n\n<p>En lugar de estar atado a la avaricia o a la recompensa econ\u00f3mica inmediata, o convertirse en un ejemplo radical de la naturaleza activa y determinada de la juventud en cuesti\u00f3n, la movilizaci\u00f3n militar est\u00e1, en otras palabras, vinculada con la posible realizaci\u00f3n del ser social, algo que resulta muy claro en la siguiente cita de Paulo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"verse\">Cuando la guerra ten\u00eda lugar en Prabis&#8230; mucha gente se fue a Prabis, mucha gente se fue para all\u00e1&#8230; Mientras est\u00e1bamos all\u00e1 [y] pod\u00edamos o\u00edr c\u00f3mo se mataban unos a otros, nosotros pod\u00edamos escuchar c\u00f3mo hab\u00eda una guerra all\u00ed. Pues mientras nosotros est\u00e1bamos all\u00e1 pens\u00e1bamos algo as\u00ed como \u201csomos listos, podemos ir y unirnos a las tropas. Nosotros podemos convertirnos en alguien grande r\u00e1pidamente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La cita anterior ilustra la evaluaci\u00f3n t\u00e1ctica de las posibilidades presentes y futuras que se encuentran asociadas al acto del reclutamiento. Entrar al ej\u00e9rcito para \u201cver por su vida\u201d, esto es, para mirar con claridad qu\u00e9 posibilidades tiene uno de movimiento y las posibles trayectorias, ser\u00eda una descripci\u00f3n com\u00fan de la motivaci\u00f3n que hay detr\u00e1s del ingreso a Aguentas. Sin embargo, la movilizaci\u00f3n de Paulo no debiera considerarse como una se\u00f1al de que es una \u201c<em>lose molecule<\/em>\u201d (Kaplan en Richards, 1996), sino al contrario, como un ejemplo de la manera en que la juventud ha asumido el movimiento de las fuerzas sociales y ha navegado t\u00e1cticamente en el espacio abierto por las estrategias de la guerra de otros, lo que en Guinea Bis\u00e1u es literalmente \u201c<em>dubria<\/em>(r) con la vida de uno\u201d.<a class=\"anota\" id=\"anota32\" data-footnote=32>32<\/a> <em>No kai na dubria, <\/em>nosotros [los Aguentas] sentimos cuando tratamos de <em>dubria<\/em>r, dijo Paulo durante mi visita en oto\u00f1o de 2003, y la mitad de los j\u00f3venes reclutados para ingresar a Aguentas hab\u00eda ca\u00eddo en el campo de batalla. As\u00ed a pesar de que las t\u00e1cticas de Paulo hab\u00edan fallado horriblemente, su historia ofrec\u00eda una buena descripci\u00f3n de c\u00f3mo un joven urbano procur\u00f3 navegar la guerra como una coyuntura vital (Johnson-Hanks, 2002). Nos muestra que la movilizaci\u00f3n est\u00e1 dirigida tanto hacia lo <em>inmediato<\/em> como hacia lo <em>imaginado<\/em>, procurando una escapatoria de la muerte social de la juventud, aumentando las propias oportunidades de vida y tomando fuerza durante el proceso para convertirse en un ser social.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, la navegaci\u00f3n est\u00e1 centrada en lo cercano y lo lejano, en un aqu\u00ed y un all\u00e1 (Certeau, 1988: 99). Cuando navegamos nos imaginamos y trazamos una ruta a trav\u00e9s de terrenos sociales inestables, cruzando simult\u00e1neamente la pr\u00f3xima ola u obst\u00e1culo y negociando muchas otras m\u00e1s que se nos presentar\u00e1n en el camino seg\u00fan la v\u00eda trazada.<a class=\"anota\" id=\"anota33\" data-footnote=33>33<\/a> De igual manera, el involucramiento de los j\u00f3venes en la guerra resulta menos desconcertante si no lo vemos solamente en relaci\u00f3n con las gratificaciones inmediatas, sino que lo situamos en medio de una evaluaci\u00f3n de necesidades inmediatas y futuras y de posibilidades relacionadas con un terreno cambiante e inestable. La navegaci\u00f3n social nos permite, de esta manera, ver el camino por el que nos movemos en medio de cambiantes circunstancias sociales. Representa ese fen\u00f3meno de enfrentarse a un terreno que a la vez te enfrenta a ti mismo, o desde una perspectiva cin\u00e9tica, moverse en medio de un elemento que simult\u00e1neamente te mueve a ti.<a class=\"anota\" id=\"anota34\" data-footnote=34>34<\/a> Como tal, el concepto de la navegaci\u00f3n social es particularmente apropiado para guiar la praxis en situaciones de cambio y perturbaci\u00f3n, pues nos aleja de la falsa imagen de la planeaci\u00f3n y la praxis como si se tratara de secuencias diferentes a lo largo de un movimiento trazado en campos estables.<a class=\"anota\" id=\"anota35\" data-footnote=35>35<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>En otras palabras, para entender la movilizaci\u00f3n de los j\u00f3venes de Aguentas, necesitamos relacionar sus involucramientos en la guerra con un espacio de m\u00ednimas oportunidades de vida al que est\u00e1n confinados, con el terreno social cambiante en el que habitan \u2013as\u00ed ha quedado demostrado al poner el foco en la conversi\u00f3n en un ser social\u2013 y la futura realizaci\u00f3n del ser social que ellos pretenden construir. Ya que se trata de una estratagema visualizada e inmediata para alcanzar la meta cuando simult\u00e1neamente se est\u00e1 moviendo el terreno social, el concepto de navegaci\u00f3n social ofrece miradas profundas precisamente sobre el juego o la interacci\u00f3n entre las estructuras objetivas y la iniciativa subjetiva. Esto nos permite comprender aquellas t\u00e1cticas oportunistas, a veces fatalistas, mediante las cuales los j\u00f3venes luchan para ampliar sus horizontes de oportunidad en un mundo de conflicto, agitaci\u00f3n y recursos reducidos o disminuidos, y as\u00ed lograr entender las formas en que procuran navegar por redes y acontecimientos, dado que el terreno social donde sus vidas est\u00e1n incrustadas oscila entre la paz, el conflicto y (a veces) la guerra.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"no-indent\">Todos navegamos nuestras vidas a lo largo de m\u00faltiples trayectorias para convertirnos en seres sociales (<em>social becoming<\/em>) relacion\u00e1ndolas con ideas culturalmente definidas, socialmente prescritas y\/o deseadas de la personalidad. Lo que muestra el inter\u00e9s puesto en Aguentas y en los hombres j\u00f3venes en Bis\u00e1u es que muchas ideas est\u00e1n arraigadas en las din\u00e1micas generacionales. La conversi\u00f3n en un ser social est\u00e1 directamente relacionada con la generaci\u00f3n. En este contexto, el concepto de juventud debe mirarse desde una perspectiva generacional, desde ambos \u00e1ngulos, c\u00f3mo los otros definen a los j\u00f3venes y c\u00f3mo ellos se definen a s\u00ed mismos. La juventud se define generacionalmente, no s\u00f3lo cronol\u00f3gicamente. Y no debemos volver a la idea est\u00e1tica y compartimentalizada de las etapas de vida, sino poner atenci\u00f3n a las din\u00e1micas generacionales que nos permiten ver c\u00f3mo los j\u00f3venes visualizan y trazan sus trayectorias de vida, esforz\u00e1ndose por alcanzar la edad adulta y realizar su condici\u00f3n social (<em>social being<\/em>). Navegan sus vidas hacia un capital social, simb\u00f3lico y econ\u00f3mico de tal suerte que puedan escapar de la moratoria social de la juventud.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que hemos visto, cuando ponemos nuestra atenci\u00f3n en los Aguentas y en los j\u00f3venes de Bis\u00e1u en general, es un grupo de agentes cuyas posibilidades y oportunidades de vida est\u00e1n extremadamente limitadas. Sin embargo, constantemente intentan navegar en el terreno social en el cual est\u00e1n posicionados o situados procurando relacionar el movimiento del medio sociopol\u00edtico con las posibilidades y v\u00ednculos sociales cambiantes. Lo que pasa en situaciones de conflicto y guerra en Bis\u00e1u es que cuando \u00e9stas se militarizan, entonces las redes patrimoniales comienzan a movilizar a los j\u00f3venes para defender sus intereses. Las redes, que anteriormente eran inaccesibles para la mayor\u00eda de los j\u00f3venes, comienzan a ofrecer protecci\u00f3n a sus clientes a cambio de defensa. Y dicho patrocinio clientelar ofrece a cambio posibilidades de futuro. Esto permite a los j\u00f3venes comenzar a \u201cver por sus vidas\u201d y evitar la muerte social, convirtiendo la movilizaci\u00f3n en un posible \u201cd\u00eda de cambios\u201d, un <em>dia di seku <\/em>que le abre al joven perspectivas y una escapatoria de la moratoria social. La movilizaci\u00f3n de los Aguentas es un ejemplo de c\u00f3mo un joven, un muchacho urbano en Bis\u00e1u, consigue un balance entre la muerte social y las oportunidades violentas de vida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Abdullah, Ibrahim (1997). \u201cBush Path to Destruction: The Origin and Character of the Revolutionary United Front (<span class=\"small-caps\">ruf<\/span>\/<span class=\"small-caps\">sl<\/span>)\u201d. <em>Africa Development<\/em>, vol. 22, n\u00fam. 3-4, pp. 45-76. https:\/\/doi.org\/10.1017\/S0022278X98002766<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Argenti, Nicolas (1998). \u201cAir Youth: Performance, Violence and the State in Cameroon\u201d. <em>Journal of the Royal Anthropological Institute,<\/em> vol. 4, n\u00fam. 4, pp. 753-782. https:\/\/doi.org\/10.2307\/3034831<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Bangura, Yusuf (1997). \u201cUnderstanding the Political and Cultural Dynam-ics of the Sierra Leone War: A Critique of Paul Richards\u2019 <em>Fighting for the Rain Forest<\/em>\u201d. <em>Africa Development<\/em>, vol. 22, n\u00fam. 3-4, pp. 117-148.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Barbosa, Livia N. 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Sus investigaciones se ocupan de las trayectorias juveniles en \u00e1reas de conflicto tanto en \u00c1frica Occidental como en Europa; as\u00ed, recientemente se ha interesado en el estudio de las migraciones de indocumentados africanos en Europa y de las redes que desarrollan para sobrevivir y en las que quedan atrapados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>In this article I examine the military recruitment of urban youth in West Africa and analyze their involvement in conflict as a &quot;social navigation&quot;. I propose a perspective on youth that assumes that this generational category is both a social process and a position. The article illustrates how urban youth navigate their social ties and the options that arise from war situations to escape the social death that otherwise characterizes their situation. By describing youth as a time of stagnation and tearing apart of the social existence of young people in Bissau, Guinea-Bissau, it is clear how war becomes an area of possibilities, rather than just a space of death. Thus, the concept of social navigation offers us penetrating insights into the interplay between objective structures and subjective initiative. This analytical perspective allows us to make sense of the opportunistic, sometimes fatalistic, and tactical ways that young people struggle to broaden their horizons of possibility in a world of conflict, turmoil, and dwindling resources, and lets us see how conflict coping it becomes a question of balances between social death and violent opportunities for life.<\/p>","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[742,740,604,741,256],"coauthors":[704],"class_list":["post-34000","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-9","tag-africa","tag-guerra-civil","tag-jovenes","tag-muerte-social","tag-violencia","personas-e-vigh-henrik","numeros-705"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v22.2 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La muerte social y las violentas oportunidades de vida &#8211; 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