{"id":30445,"date":"2018-09-21T13:14:33","date_gmt":"2018-09-21T13:14:33","guid":{"rendered":"https:\/\/encartesantropologicos.mx\/wordpress\/?p=30445"},"modified":"2023-11-17T19:08:07","modified_gmt":"2023-11-18T01:08:07","slug":"imagenes-del-cuerpo-pandillero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/encartes.mx\/en\/imagenes-del-cuerpo-pandillero\/","title":{"rendered":"Images of the gang body. Representations of identity from a collaborative dialogue"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Resumen<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">El texto expone las condiciones generales y algunos de los hallazgos de tres investigaciones con pandillas violentas de la zona metropolitana de Guadalajara realizadas entre 2013 y 2016, con el fin de contextualizar las representaciones identitarias del cuerpo pandillero por parte de los j\u00f3venes pertenecientes a estos grupos de esquina. A partir de un di\u00e1logo colaborativo, llevado a cabo mediante entrevistas grupales y construyendo conjuntamente las ideas centrales expuestas aqu\u00ed, se destacan cuestiones relacionadas con la masculinidad, los emblemas de poder, la apariencia f\u00edsica y la fidelidad pandillera, as\u00ed como aquellos acuerdos a los que llegamos en la construcci\u00f3n conjunta de sus concepciones del cuerpo y su uso desde la pandilla. Se considera que, aunque ello les represente constantes peligros y agresiones, sus cuerpos deben siempre enunciar claramente la pertenencia a un grupo y a una adscripci\u00f3n cultural, la fortaleza para los enfrentamientos f\u00edsicos directos, la potencialidad de proteger a los suyos y la demostraci\u00f3n de que se es hombre por sobre todas las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Palabras claves: <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/cuerpo-pandillero\/\" rel=\"tag\">cuerpo pandillero<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/guadalajara\/\" rel=\"tag\">Guadalajara<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/identidad\/\" rel=\"tag\">identidad<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/tatuajes\/\" rel=\"tag\">tatuajes<\/a>, <a href=\"https:\/\/encartes.mx\/en\/tag\/violencia\/\" rel=\"tag\">violencia<\/a><\/p>\n\n\n<p class=\"en-title\">Images Of Gang Bodies: Identity Representations As A Product Of Collaborative Dialogue<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract en-text\">The essay presents the general conditions as well as some of the outcomes of three investigations into violent metro-Guadalajara gangs, undertaken in 2013 and 2016, designed to contextualize identity representations of the gang corps on the part of young adults that belong to these street-level groups. Collaborative dialogue is the point of departure, via group interviews, that jointly construct the main ideas here expressed, notably, questions of masculinity, emblems of power, physical appearance and gang loyalty as accords reached in the shared construction of body concepts and their use within gangs. With an understanding that this phenomenon gives rise to constant dangers and aggressions, gang bodies must always clearly enunciate group membership as well as cultural adscriptions, strength for direct physical confrontations, the capacity to protect one\u2019s own kind and, above all, demonstrate what it is to be a man.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"abstract en-text\"><strong>Keywords: <\/strong>gang members\u2019 bodies, identity, tattoos, violence, Guadalajara.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Palabras iniciales<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\"><span class=\"dropcap\">E<\/span>ntre 2012 y 2015 fui contactado por las autoridades de Prevenci\u00f3n del Delito de tres de los cuatro municipios conurbados de la Zona Metropolitana de Guadalajara (<span class=\"small-caps\">zmg<\/span>)<a class=\"anota\" id=\"anota1\" data-footnote=1>1<\/a> para llevar a cabo una investigaci\u00f3n sobre las experiencias de violencia y su incremento en algunos de los barrios m\u00e1s marginados de estos municipios. El objetivo fue dise\u00f1ar actividades de intervenci\u00f3n con j\u00f3venes pandilleros para reducir los \u00edndices de violencia y evitar que dichos j\u00f3venes se involucraran en las actividades del crimen organizado, cuyas operaciones ya hab\u00edan sido identificadas en ciertas zonas. Varias fueron las cosas que se deb\u00edan considerar. En primera instancia, las exigencias del programa de <span class=\"small-caps\">subsemun<\/span> indicaban que las colonias<a class=\"anota\" id=\"anota2\" data-footnote=2>2<\/a> en las que se deb\u00edan realizar los trabajos de investigaci\u00f3n\/intervenci\u00f3n deb\u00edan ser definidas por las oficinas de Seguridad P\u00fablica y de Prevenci\u00f3n del Delito seg\u00fan sus propios indicadores sobre la presencia de pandillas violentas;<a class=\"anota\" id=\"anota3\" data-footnote=3>3<\/a> los \u00edndices de violencia intrafamiliar, callejera, escolar y barrial; los casos de actos delictivos que afectaban a personas y patrimonios; la presencia del crimen organizado; las condiciones negativas en la dotaci\u00f3n de servicios urbanos (pavimento, alumbrado p\u00fablico, drenaje, escasez de rutas de transporte urbano y espacios de recreaci\u00f3n; la debilidad de los lazos del llamado tejido social; la falta de centros educativos y fuentes de empleo, entre otras cosas m\u00e1s), etc\u00e9tera. De all\u00ed fueron definidos para estos trabajos los barrios de San Juan de Ocot\u00e1n, Santa Ana Tepetitl\u00e1n, Lomas de la Primavera y Mesa de los Ocotes (Zapopan); Los Puestos, Francisco Silva Romero y Tateposco (Tlaquepaque); y Oblatos, Santa Cecilia, Lomas del Para\u00edso, Miravalle, El Sauz y El Zalate (Guadalajara).<\/p>\n\n\n\n<p>Los resultados de las investigaciones e intervenciones con j\u00f3venes pandilleros fueron publicados en Marcial y Vizcarra (2014, 2015 y 2017) para el caso de Zapopan y Guadalajara; mientras que lo referido a Tlaquepaque, en el reporte <em>Demosk\u00f3pika<\/em> (2015). Pero estas publicaciones acad\u00e9micas fueron apoyadas con campa\u00f1as para incidir en los niveles de violencia juvenil de los municipios a trav\u00e9s de actividades culturales y recreativas (conciertos de <em>hip-hop<\/em>, grabaci\u00f3n de <span class=\"small-caps\">cd<\/span>s de esta m\u00fasica de proyectos de j\u00f3venes de las colonias intervenidas, grabaci\u00f3n de videoclips de algunas canciones y su difusi\u00f3n por Facebook, difusi\u00f3n radial de los proyectos musicales, muestras de grafiti, expos de perros <em>pitbull<\/em>, elaboraci\u00f3n de manuales e impartici\u00f3n de talleres, exposici\u00f3n fotogr\u00e1fica, vinculaci\u00f3n de los j\u00f3venes grafiteros y raperos con posibles fuentes de empleo y la grabaci\u00f3n y difusi\u00f3n de dos largometrajes, a manera de documental, sobre las experiencias de la intervenci\u00f3n).<a class=\"anota\" id=\"anota4\" data-footnote=4>4<\/a><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Inmersi\u00f3n en campo: en el epicentro de los barrios<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Los recorridos de campo por parte del equipo de investigaci\u00f3n en las colonias elegidas de la zona metropolitana de Guadalajara para la realizaci\u00f3n de estos estudios fueron la base para el contacto con informantes clave (pandilleros, j\u00f3venes no pandilleros, representantes institucionales, miembros de asociaciones civiles y vecinos), cuyo objetivo fue recoger sus opiniones sobre las problem\u00e1ticas que identificaban en sus barrios y las posibles alternativas al respecto. Otra forma de convocar y entrar en contacto espec\u00edficamente con j\u00f3venes pertenecientes a pandillas para aplicar una encuesta y buscar j\u00f3venes que pudieran ser l\u00edderes en sus colonias fue la realizaci\u00f3n de eventos de esparcimiento en cada colonia. La tem\u00e1tica de estos eventos la definimos seg\u00fan lo que los propios j\u00f3venes de los barrios nos comentaron. El <em>rap<\/em>,<a class=\"anota\" id=\"anota5\" data-footnote=5>5<\/a> sobre todo, pero tambi\u00e9n el grafiti, los perros <em>pitbull<\/em>, la m\u00fasica <em>circuit<\/em><a class=\"anota\" id=\"anota6\" data-footnote=6>6<\/a> y el regaet\u00f3n, as\u00ed como la pr\u00e1ctica del llamado <em>full contact<\/em> o artes mixtas,<a class=\"anota\" id=\"anota7\" data-footnote=7>7<\/a> fueron lo que prefirieron. La convocatoria a estos eventos, adem\u00e1s de la invitaci\u00f3n directa durante nuestro trabajo de campo en las colonias, se realiz\u00f3 a trav\u00e9s de carteles en bardas y postes. Uno de estos eventos consisti\u00f3 en la presentaci\u00f3n de profesionales en el cuidado de perros<em> pitbull<\/em> pertenecientes a la asociaci\u00f3n <span class=\"small-caps\">abkc<\/span> Kennel Club y editores de la revista <em>Atomic Dogg<\/em>.<a class=\"anota\" id=\"anota8\" data-footnote=8>8<\/a> Se realiz\u00f3 con ellos un concurso de ejemplares caninos en cada colonia, un certamen para machos adultos, otro para hembras y un tercero para cachorros de dos meses a un a\u00f1o de edad.<a class=\"anota\" id=\"anota9\" data-footnote=9>9<\/a> Los machos que ganaron los tres primeros lugares en cada colonia obtuvieron el registro en la Asociaci\u00f3n <span class=\"small-caps\">abkc<\/span> Kennel Club, cuyo reconocimiento les permite obtener una especie de pedigr\u00ed,<a class=\"anota\" id=\"anota10\" data-footnote=10>10<\/a> el n\u00famero reciente de la revista <em>Atomic Dogg<\/em>, un collar para el perro de valor comercial alto y un costal de 25 kilos de croquetas. Posteriormente se trabaj\u00f3 un taller con los due\u00f1os de los perros para concientizarlos de que con el registro de <span class=\"small-caps\">abkc<\/span> pod\u00edan ofrecer a sus machos como pie de cr\u00eda y vender sus cachorros a precios altos, para con ello convertir una actividad il\u00edcita que a ellos les gusta, en algo l\u00edcito, \u00e9tico y productivo, y, a la vez, no arriesgar a sus animales. No sobra decir que estos j\u00f3venes utilizan a sus perros como armas, ya sea para asaltar a transe\u00fantes, para enfrentamientos con pandillas rivales e, incluso, para peleas clandestinas donde existen las apuestas.<a class=\"anota\" id=\"anota11\" data-footnote=11>11<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n realizamos concursos en cada colonia de m\u00fasica <em>rap<\/em>, con la presentaci\u00f3n de raperos locales reconocidos en el \u00e1mbito local, como <em>el Negro Azteca<\/em> y <em>Push el Asesino<\/em>.<a class=\"anota\" id=\"anota12\" data-footnote=12>12<\/a> Para el concierto de <em>rap <\/em>se pidi\u00f3 que presentaran sus propuestas con dos caracter\u00edsticas: que fueran creaciones de autor\u00eda propia y que llevaran los j\u00f3venes sus propias pistas musicales.<a class=\"anota\" id=\"anota13\" data-footnote=13>13<\/a> El tema de las canciones fue libre, pero se anunci\u00f3 que para el concurso se tomar\u00edan m\u00e1s en cuenta las creaciones que no hablaran de violencia, sustancias ilegales ni sexo expl\u00edcito. Cada proyecto ganador obtuvo la grabaci\u00f3n profesional de cuatro canciones, con sesiones profesionales en un estudio fotogr\u00e1fico para los empaques del <span class=\"small-caps\">cd<\/span>, as\u00ed como la reproducci\u00f3n de 1 000 copias completamente gratis para que difundan su m\u00fasica. Se les imparti\u00f3 tambi\u00e9n un taller para aprender a realizar grabaciones digitales de forma profesional con equipo de bajo costo. Finalmente, se apoy\u00f3 la difusi\u00f3n de sus proyectos a trav\u00e9s de sus p\u00e1ginas personales y grupales de Facebook; colaboramos en la vinculaci\u00f3n de estos j\u00f3venes raperos con emisoras de radio, instancias de gobierno (Institutos de Juventud, <span class=\"small-caps\">dif<\/span>, etc.) y promotores culturales para que fueran contratados para presentaciones en vivo, as\u00ed como tambi\u00e9n dimos seguimiento a algunas iniciativas para equipar en sus propias casas estudios de grabaci\u00f3n (muy elementales) para que realizaran m\u00e1s proyectos musicales entre los integrantes de sus propios grupos de esquina o, en pocos casos, invitando a raperos de otras pandillas para realizar \u201cacoplados\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El concurso de grafiti funcion\u00f3 para convocar tambi\u00e9n a miembros de pandillas en estas colonias. Se permitieron proyectos personales o en equipo y se premi\u00f3 a los m\u00e1s destacados con instrumentos para dibujar y pintar. No solo recibieron latas de <em>spray<\/em>, sino tambi\u00e9n cuadernos de dibujo, colores, pinceles, etc. Se trabaj\u00f3 con ellos y ellas en talleres de realizaci\u00f3n de <em>comics<\/em>, aer\u00f3grafo y pintura en aerosol, y se les vincul\u00f3 con negocios posibles para ser contratados, como talleres de laminado y pintura de autom\u00f3viles y otros que hacen anuncios callejeros, carteles, volantes, etc\u00e9tera. La m\u00fasica <em>circuit<\/em> y el regaet\u00f3n s\u00f3lo fueron de la preferencia de j\u00f3venes pandilleros de Guadalajara, adem\u00e1s del <em>rap<\/em>. En Tlaquepaque y Zapopan s\u00f3lo hay gusto por el <em>rap<\/em>. As\u00ed, llevamos a cabo concursos de baile de estos g\u00e9neros, ya que para estos casos no existieron proyectos que tuvieran que ver con la creaci\u00f3n y grabaci\u00f3n de m\u00fasica.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el tema de las artes marciales no tuvo posibilidades, ante la negativa de las autoridades municipales de incentivar est\u00e1 pr\u00e1ctica deportiva por considerarla \u201cviolenta\u201d. La idea que desarrollamos fue crear gimnasios de costo reducido para que entrenaran, poni\u00e9ndolos en contacto con instructores registrados y habilitando algunos espacios dentro de las instalaciones del propio ayuntamiento o buscando algunas alternativas. Reconocimos que esta pr\u00e1ctica est\u00e1 estrechamente ligada con la posibilidad de desarrollar habilidades para los enfrentamientos f\u00edsicos directos como una forma de autoprotecci\u00f3n ante las condiciones de inseguridad en sus barrios, pero en tanto deporte podr\u00eda ser una actividad que les llevara a una disciplina y a poder dedicarse a ella profesionalmente. Les recordamos a las autoridades la historia del box mexicano, que data de al menos medio siglo y de donde salieron los campeones mundiales precisamente de muchos barrios populares con semejantes situaciones de violencia callejera, y se les dijo que esa experiencia se buscar\u00eda emular en el caso de este deporte. Desgraciadamente, la concepci\u00f3n sobre lo violento de esta pr\u00e1ctica y que ello era lo que se quer\u00eda evitar provoc\u00f3 que esta alternativa no fuera apoyada con los recursos correspondientes. Finalmente, impartimos otros talleres m\u00e1s sobre la sensibilizaci\u00f3n hacia lo negativo de la violencia, la importancia de los derechos humanos en la vida cotidiana, la capacitaci\u00f3n sobre sus derechos sexuales, la construcci\u00f3n de masculinidades y paternidades alternativas, la educaci\u00f3n para la paz y las formas de resolver los conflictos mediante el di\u00e1logo, el respeto y la paz.<a class=\"anota\" id=\"anota14\" data-footnote=14>14<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>De tal forma, y a la par de estas actividades culturales, se desarroll\u00f3 el trabajo de campo en las colonias seleccionadas a partir de visitas permanentes y trabajo etnogr\u00e1fico de observaci\u00f3n y an\u00e1lisis. Los integrantes en cada pandilla van desde los 25 hasta los 150 miembros.<a class=\"anota\" id=\"anota15\" data-footnote=15>15<\/a> Tienen entre 12 y 32 a\u00f1os de edad y, por sus propias denominaciones, existen rivalidades importantes entre \u201cnorte\u00f1os\u201d y \u201csure\u00f1os\u201d, as\u00ed como entre las adscripciones a las pandillas originarias de Los \u00c1ngeles y conformadas a partir de la <span class=\"small-caps\">mm, nf<\/span>, el B-18 y el B-13. La divisi\u00f3n entre \u201cnorte\u00f1os\u201d y \u201csure\u00f1os\u201d proviene de la historia del cholismo hace 40 a\u00f1os, y tiene que ver con dos grandes organizaciones delictivas de \u201cgangas\u201d o \u201cpandillas\u201d de mexicanos comandadas por sus l\u00edderes desde las penitenciar\u00edas californianas, la Mexican Mafia (<span class=\"small-caps\">mm<\/span>) y Nuestra Familia (<span class=\"small-caps\">nf<\/span>) (Marcial, 2011). Caso similar es el del Barrio 13 (B-13) de Los \u00c1ngeles, que en El Salvador y despu\u00e9s de ser deportados miles de j\u00f3venes de regreso a su pa\u00eds desde California conformar\u00eda lo que se conoce ahora como la Mara Salvatrucha; y sus rivales a muerte del Barrio 18 (B-18) (Valenzuela, Nateras y Reguillo, 2007; Nateras, 2011 y Cerbino 2011). Aunque los nombres, n\u00fameros y colores no implican necesariamente un v\u00ednculo directo con estas organizaciones criminales, son retomados como s\u00edmbolos distintivos en enfrentamientos por territorios y prestigio. Durante los eventos musicales, de grafiti y canes, fue evidente la presencia de estos grupos a partir de su vestimenta de colores rojo (norte\u00f1os) y azul (sure\u00f1os). De los j\u00f3venes encuestados, cerca de 70% acept\u00f3 pertenecer o haber pertenecido a un grupo barrial juvenil conocido como \u201cpandilla\u201d, \u201cbarrio\u201d o <em>crew<\/em>. La participaci\u00f3n de mujeres en este tipo de grupos es muy baja, adem\u00e1s de que tiende a desaparecer al llegar a los 20 a\u00f1os de edad. Seg\u00fan nuestro trabajo etnogr\u00e1fico, esta realidad responde a varias cosas. En primer lugar, es com\u00fan que dentro de este tipo de grupos barriales la presencia femenina sea meramente \u201cdecorativa\u201d. Las mujeres que se acercan y conviven con los varones en estos grupos, en la mayor\u00eda de los casos, no son consideradas por esos j\u00f3venes como miembros (con plenos derechos) de la pandilla. Ciertamente su participaci\u00f3n es bastante menor que la de sus compa\u00f1eros varones, pero a\u00fan m\u00e1s, en buena medida son invisibilizadas por ellos ya que s\u00f3lo son consideradas como \u201crecursos sexuales\u201d para algunos miembros del grupo. De tal forma, muchas de estas chicas no se consideran de la pandilla aunque convivan con ellos, ya que la membres\u00eda no es tan f\u00e1cil de obtener como mujer. Es tambi\u00e9n destacable que existen los casos en que, frente a esta realidad de exclusi\u00f3n, las mujeres formen sus propias agrupaciones en las que los varones no tienen participaci\u00f3n. Conocimos el caso de las Zorras 14, de Santa Ana Tepetitl\u00e1n, como el \u00fanico que hemos detectado certeramente de este tipo.<a class=\"anota\" id=\"anota16\" data-footnote=16>16<\/a> Por otra parte, la llegada de hijos, principalmente por embarazos no planeados, es una de las causas m\u00e1s fuertes de que, a mayor edad, las mujeres dejen de participar en estos grupos.<\/p>\n\n\n\n<p>El uso del tiempo entre los j\u00f3venes en estos barrios se dedica en su mayor\u00eda a trabajar, en segundo lugar a ir a la escuela, y en muy pocas ocasiones se realizan las dos actividades. Es muy alto el porcentaje de los j\u00f3venes que trabajan, espec\u00edficamente entre los 16 y los 20 a\u00f1os de edad, y la actividad laboral es algo presente durante la vida juvenil (de los 10 a los 36 a\u00f1os). La escuela es la principal actividad entre los 10 y los 15 a\u00f1os de edad, pero a partir de los 16 a\u00f1os \u00e9sta desaparece entre los j\u00f3venes de estos grupos barriales. Finalmente, la inactividad (ni escuela, ni trabajo) desaparece despu\u00e9s de los 20 a\u00f1os de edad, cuando la totalidad de estos j\u00f3venes tienen alg\u00fan tipo de actividad laboral, sobre todo en el sector informal y en el paralegal. Con respecto a los estudios, la deserci\u00f3n escolar hace crisis durante la secundaria, cuando cerca de 70% de estos j\u00f3venes abandona sus estudios. En cuanto a las detenciones por parte de la polic\u00eda, 37.7% de los j\u00f3venes encuestados y que pertenecen o han pertenecido a \u201cbarrios\u201d aceptaron haber quedado, al menos en una ocasi\u00f3n, detenidos. Escandalizar en la v\u00eda p\u00fablica, las ri\u00f1as callejeras, la posesi\u00f3n de sustancias ilegales y el asalto a transe\u00fantes fueron las principales causas. 54% de los j\u00f3venes detenidos se ubica entre los 16 y los 20 a\u00f1os de edad. Los periodos de detenci\u00f3n para estos j\u00f3venes se sit\u00faan entre una noche y una semana.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, los j\u00f3venes pandilleros encuestados se refirieron a cuatro tipos de carencias en sus barrios, que pueden dividirse en dos subgrupos por las implicaciones al respecto. En uno de estos dos subgrupos ubicamos dos carencias que tienen que ver con pol\u00edticas de m\u00e1s largo alcance respecto de la necesidad de que las juventudes de los barrios populares tengan m\u00e1s acceso a la educaci\u00f3n (escuelas) y al empleo (centros laborales). Como lo sabemos bien, esto tiene que ver con acciones de gobierno, en buena medida m\u00e1s estructurales y de m\u00e1s largo alcance. En el segundo subgrupo ubicamos aquellas carencias que los j\u00f3venes pandilleros identificaron en sus colonias y que tienen que ver con acciones de mediano alcance. \u00c9stas se refieren a la falta de espacios de ocio y recreaci\u00f3n, sean espacios deportivos, culturales o de integraci\u00f3n vecinal. Por encima de las predilecciones deportivas y musicales, antes de cuestionarlos al respecto recogimos sus opiniones sobre qu\u00e9 tipo de actividades (as\u00ed en general) consideraban que hac\u00edan falta en sus barrios. La m\u00fasica <em>rap<\/em> tambi\u00e9n se impuso sobre cualquier otro tipo de actividad cultural, no s\u00f3lo musical, y tambi\u00e9n lo hizo marcadamente en los grupos de menor edad (10 a 15 a\u00f1os y 16 a 20 a\u00f1os), sin dejar de ser la m\u00e1s importante entre los que tienen m\u00e1s edad (21 a 36 a\u00f1os). Y si a esta variable le sumamos la que qued\u00f3 en segundo lugar (<em>Disc Jockey<\/em> \u201c<span class=\"small-caps\">dj<\/span>\u201d y la producci\u00f3n musical) que tambi\u00e9n tiene que ver con su m\u00fasica predilecta, tenemos que a tres de cada cuatro j\u00f3venes pandilleros les interesa poder contar con espacios propicios para esa actividad musical. El dibujo y el dise\u00f1o, referidos a la pr\u00e1ctica del grafiti, as\u00ed como la capacitaci\u00f3n en la crianza de perros y su adiestramiento fueron las otras actividades mencionadas. Estamos convencidos de que atendiendo estas demandas espec\u00edficas se estar\u00e1 en condiciones de resarcir o rearmar el tejido social hoy tan desarticulado en estos barrios, como la posibilidad m\u00e1s viable de disponer de mejores condiciones comunitarias para la resiliencia social y el desarrollo barrial.<\/p>\n\n\n\n<p>En seguida centrar\u00e9 la atenci\u00f3n en lo referente a la construcci\u00f3n identitaria a trav\u00e9s del \u201ccuerpo pandillero\u201d. En los trabajos mencionados con pandillas violentas de la zona metropolitana de Guadalajara contratamos a fot\u00f3grafos profesionales para documentar nuestro trabajo etnogr\u00e1fico. Por las especificaciones de los programas federales que financiaron nuestro trabajo de investigaci\u00f3n\/intervenci\u00f3n, est\u00e1bamos obligados a entregar fotograf\u00edas y videos como pruebas fehacientes de que estuvimos en campo realizando el trabajo. No quisimos, Miguel Vizcarra y yo, que tales productos simplemente se archivaran en carpetas en alg\u00fan caj\u00f3n de oficina de los ayuntamientos, sino que formaran parte de una campa\u00f1a a favor de la resoluci\u00f3n pac\u00edfica de los conflictos y en contra de toda forma de violencia (exposici\u00f3n fotogr\u00e1fica, libro de im\u00e1genes y documentales cinematogr\u00e1ficos). Pero, a su vez, videos e im\u00e1genes contribuyeron en buena medida como objetos de conocimiento que interrogamos y analizamos para documentar nuestros resultados y propuestas.<\/p>\n\n\n\n<p>Para este ensayo, recupero algunas de estas im\u00e1genes para analizar de forma colaborativa con los j\u00f3venes pandilleros, lo que sus cuerpos les representan como referentes de identidad y veh\u00edculo de su proyecci\u00f3n como miembros de una pandilla, barrio o <em>crew<\/em>. Entiendo con Strong (2011) el di\u00e1logo colaborativo como una alternativa real al anquilosado \u201cdi\u00e1logo profesional basado en evidencia\u201d, desde una propuesta construccionista basada en las ideas germinales de S\u00f3crates, Schutz, Mead, Ricoeur y Lyotard, entre otros. Interpela a la intersubjetividad de quienes intervienen en un di\u00e1logo para expresar e intercambiar ideas, para as\u00ed reflexionar cr\u00edticamente sobre la forma de construir visiones sobre temas espec\u00edficos. Concebido como \u201cuna contranarrativa hist\u00f3rica\u201d, quienes dialogan son creadores activos de sentido sobre la forma en que se estructuran, presentan y se interviene en fen\u00f3menos que afectan directamente la cotidianidad de los involucrados (Strong, 2011: 111). A su vez, las reflexiones colaborativas en torno al uso del cuerpo pandillero siempre estuvieron enfocadas en los referentes grupales que se construyen y reproducen dentro de las pandillas. Tales referentes culturales aluden a la forma en que los miembros de estos grupos de esquina, en colectivo, construyen claras divisiones entre quienes est\u00e1n dentro (\u201cnosotros\u201d) y quienes no lo est\u00e1n (\u201clos otros\u201d). En palabras de Gim\u00e9nez (2010: 4),<\/p>\n\n\n\n<p class=\"large-quote\">la identidad puede definirse como un proceso subjetivo (y frecuentemente autorreflexivo) por el que los sujetos definen sus diferencias con respecto a otros sujetos (y su entorno social) mediante la autoasignaci\u00f3n de un repertorio de atributos culturales frecuentemente valorizados y relativamente estables en el tiempo. Pero debe a\u00f1adirse de inmediato una precisi\u00f3n capital: la autoidentificaci\u00f3n del sujeto del modo susodicho requiere ser reconocida por los dem\u00e1s sujetos con quienes interact\u00faa para que exista social y p\u00fablicamente.<\/p>\n\n\n\n<p>De tal forma, fueron temas como la masculinidad, el poder, la capacidad para pelear y la fidelidad al grupo lo que surgi\u00f3 en el an\u00e1lisis colaborativo de los cuerpos pandilleros.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El cuerpo pandillero a escena: representaciones de identidad<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Hace ya unos a\u00f1os, Laura Loeza, una estimada colega del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (<span class=\"small-caps\">ceiich<\/span>) de la <span class=\"small-caps\">unam<\/span>, y yo habl\u00e1bamos sobre la importancia de las im\u00e1genes como referentes de informaci\u00f3n sobre nuestros objetos de estudio, pero especialmente sobre las personas con las que dialogamos durante nuestros trabajos de campo para generar la informaci\u00f3n necesaria para nuestros an\u00e1lisis. Recuerdo que coincidimos en que, como investigadores, muchos de nosotros sol\u00edamos ser \u201cintentos\u201d de fot\u00f3grafos y que, en algunos casos, muchas de nuestras im\u00e1genes de campo sol\u00edan quedarse en nuestros dispositivos m\u00f3viles, siendo que algunas eran dignas de interpretaciones detalladas. De all\u00ed surgi\u00f3 la idea, que desemboc\u00f3 en una publicaci\u00f3n (Marcial, 2010), de convocar a colegas con estas intenciones, para montar una exposici\u00f3n de im\u00e1genes antropol\u00f3gicas relacionadas con la migraci\u00f3n acompa\u00f1adas con breves textos para contextualizarlas. Con ellas se organizaron exposiciones en El Colegio de Jalisco, en la <span class=\"small-caps\">unam<\/span> y en la Universidad de Montreal durante 2010. La experiencia fue tan enriquecedora que a\u00f1os despu\u00e9s, en 2013, repetimos la iniciativa de una exposici\u00f3n fotogr\u00e1fica en la <span class=\"small-caps\">unam<\/span> y en la Universidad de Guadalajara, aunque en esta segunda ocasi\u00f3n no obtuvimos los recursos necesarios para editarla en un libro.<a class=\"anota\" id=\"anota17\" data-footnote=17>17<\/a> Desde entonces qued\u00e9 convencido de que las im\u00e1genes pueden ser herramientas muy eficaces para el trabajo etnogr\u00e1fico, sobre todo cuando los sujetos involucrados en ellas participan en las decisiones relacionadas con la toma, las composiciones, los lugares y las cosas a considerar como parte de las fotograf\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>No fue dif\u00edcil encontrar sustento a este uso etnogr\u00e1fico de la fotograf\u00eda por parte de investigaciones desarrolladas al respecto. La fotoetnograf\u00eda, entendida como un recurso basado en im\u00e1genes para la construcci\u00f3n de un relato etnogr\u00e1fico (Achutti, 1997), opera a trav\u00e9s de la narrativa que se construye desde una imagen fotogr\u00e1fica para colaborar destacadamente en la b\u00fasqueda y explicaci\u00f3n de los sentidos culturales de grupos sociales de peque\u00f1a escala. Y si estos microgrupos sociales son invisibilizados, silenciados y menospreciados desde el orden institucional, la fotoetnograf\u00eda puede erigirse en una ruta privilegiada de an\u00e1lisis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"large-quote\">Cabe destacar que la fotoetnograf\u00eda, en tanto estudio sobre las microculturas, es una interesante ruta tanto para el trabajo hist\u00f3rico de las pr\u00e1cticas sociales como para el trabajo sobre las condiciones presentes de las diferentes etnias (escolares, urbanas, deportivas, rurales, generacionales, de g\u00e9nero, etc.). En nuestra actividad fotoetnogr\u00e1fica, siguiendo lineamientos de una investigaci\u00f3n que privilegia las voces oprimidas y el llamado de la antropolog\u00eda visual a no pasar por alto la subjetividad nativa, se desarrollan estrategias en las que se realizan inventarios y sistematizaciones que parten de una categorizaci\u00f3n deductiva e inductiva, y tambi\u00e9n estrategias donde en la toma de la foto y la explicaci\u00f3n participan investigadores e investigados (Moreno, 2013: 132).<\/p>\n\n\n\n<p>Entre muchos de los desmarcajes culturales elegidos por la juventud, tales como la m\u00fasica, la vestimenta, la ropa, la literatura, las preferencias en las actividades de ocio, las expresiones art\u00edsticas, las formas de organizaci\u00f3n, las concepciones sobre la democracia, la tolerancia y la igualdad social, etc., el cuerpo ha tomado una importancia radical en las \u00faltimas d\u00e9cadas como veh\u00edculo identitario que permite hacer evidente la diferencia cultural. Despu\u00e9s de todo, es uno de los recursos m\u00e1s id\u00f3neos debido a su capacidad para mostrar\/ocultar marcas, transportarlas consigo mismo y disfrutarlas cotidianamente, sea de forma individual, en pareja o grupalmente. Adem\u00e1s, el cuerpo es el \u00faltimo recurso emblem\u00e1tico para muchos j\u00f3venes ante el control, la desaprobaci\u00f3n y la carencia de espacios juveniles propicios para la expresi\u00f3n cultural; es el \u00faltimo reducto identitario menos propicio para disciplinar, controlar y castigar la expresividad pol\u00edtico-cultural y la adscripci\u00f3n deliberada a formas alternativas y disidentes de estar en sociedad (Foucault, 2002).<\/p>\n\n\n\n<p>Y ante las expresiones corporales, tambi\u00e9n seg\u00fan Foucault,<a class=\"anota\" id=\"anota18\" data-footnote=18>18<\/a> los discursos sociales construyen categor\u00edas de personas bas\u00e1ndose en sus cuerpos como estrategias hist\u00f3ricas de control y dominaci\u00f3n.<a class=\"anota\" id=\"anota19\" data-footnote=19>19<\/a> La sociedad tapat\u00eda, especialmente a trav\u00e9s de los discursos institucionales y los medios de comunicaci\u00f3n, concibe al cuerpo pandillero como la manifestaci\u00f3n de pr\u00e1cticas asociadas con la delincuencia, el consumo de sustancias ilegales, el desperdicio del tiempo productivo, la violencia y la inseguridad. A pesar de que gracias a diversas pr\u00e1cticas juveniles contempor\u00e1neas referidas al uso del cuerpo como veh\u00edculo de identidad muchos estigmas sociales sobre ciertas formas de decorar permanentemente los cuerpos (tatuajes, perforaciones, <em>branding<\/em>, <em>scarification<\/em>, etc.) han cambiado en los \u00faltimos a\u00f1os, a\u00fan prevalecen en los discursos institucionales concepciones decimon\u00f3nicas que asocian, por ejemplo, a los tatuajes con sujetos que pasan mucho tiempo en la \u201cociosidad\u201d, como los presos, los marineros y los pandilleros.<a class=\"anota\" id=\"anota20\" data-footnote=20>20<\/a> M\u00e1s all\u00e1 de ello, los j\u00f3venes pandilleros construyen un \u201ccontradiscurso\u201d (Foucault, 1998) que revierte el discurso oficial de control y castigo al cuerpo pandillero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"large-quote\">El cuerpo, tanto como se asimila a los modelos hegem\u00f3nicos por la socializaci\u00f3n, tambi\u00e9n resiste a las presiones del entorno social y del yo, pero es en su imbricaci\u00f3n-por-la-cultura donde pueden hallarse las formas que se derivan de esa resistencia y adaptaci\u00f3n [\u2026] Si bien el tatuaje tambi\u00e9n busca comunicarse con los otros [\u2026], las inscripciones tatuadas son casi siempre formas de singularizarse, de encontrar \u2013revel\u00e1ndose en sus b\u00fasquedas y exploraciones\u2013 las marcas identitarias individuales o comunitarias. [\u2026] el tatuaje puede ser un permanente juego por escapar del poder, de jugar con \u00e9l, de apropiarse del cuerpo, y a veces de confrontar al poder para lograrlo (Mor\u00edn y Nateras, 2009: 12).<\/p>\n\n\n\n<p>Al trabajar este tema de forma colaborativa con algunos j\u00f3venes pandilleros de los estudios referidos, identificamos al menos cuatro grandes temas relacionados con el uso comunicativo y colectivo del cuerpo pandillero intervenido con tatuajes.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La masculinidad<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Una de las concepciones de estos j\u00f3venes acerca de sus cuerpos est\u00e1 estrechamente vinculada con los roles tradicionales de g\u00e9nero. Entre otras aptitudes referidas a la masculinidad tradicional (ser proveedor, no expresar sentimientos, no pretender la belleza, no tener miedo, ser experto en el ejercicio de la sexualidad, etc.), existe lo relacionado con la protecci\u00f3n de sus allegados ante cualquier contingencia o eventualidad. Ello forma parte esencial de las interacciones cotidianas dentro de la pandilla o el barrio, pues la seguridad de cada uno depende de la habilidad de todos para proteger al <em>homie<\/em>,<a class=\"anota\" id=\"anota21\" data-footnote=21>21<\/a> la esquina, el barrio y el \u201cterre\u201d.<a class=\"anota\" id=\"anota22\" data-footnote=22>22<\/a> Y fuera de estos grupos de esquina, la capacidad protectora se extiende a la familia propia y a la pareja. La posibilidad de fungir como \u201cun buen protector de los suyos\u201d suele asociarse con una caracter\u00edstica propia del cuerpo pandillero: las \u201cmarcas de guerra\u201d, expresadas en los tatuajes que cada uno se ha hecho. Sin embargo, aunque la principal raz\u00f3n de esto tiene que ver con el lugar que cada uno ocupa dentro del grupo barrial, ello tambi\u00e9n tiene implicaciones respecto de las relaciones sentimentales y sexuales con las \u201cjainas\u201d de sus barrios.<\/p>\n\n\n<div class=\"image-slider\">\n                <div class=\"frame\">\n                    <div class=\"picture\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageGallery\">\n                        <figure itemprop=\"associatedMedia\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\" class=\"slider-element\">\n                              <a href=\"https:\/\/ia601506.us.archive.org\/27\/items\/imagenes-del-cuerpo-pandillero\/Ima%CC%81genes%20del%20cuerpo%20pandillero\/img1.png\" itemprop=\"contentUrl\" data-size=\"364x546\" data-index=\"0\" data-caption=\"Imagen 1. Tlaquepaque, abril de 2016. Autor: Miguel Vizcarra D\u00e1vila. Descriptores: Tatuajes, masculinidad\" >\n                                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ia601506.us.archive.org\/27\/items\/imagenes-del-cuerpo-pandillero\/Ima%CC%81genes%20del%20cuerpo%20pandillero\/img1.png\" itemprop=\"thumbnail\">\n                                <i class=\"fa fa-expand expand\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\n                            <\/a>\n                            <\/figure>                    <\/div>    \n                <\/div>\n                    <div class=\"caption\">Imagen 1.<a class=\"anota\" id=\"anota23\" data-footnote=23>23<\/a> Tlaquepaque, abril de 2016. Autor: Miguel Vizcarra D\u00e1vila. Descriptores: Tatuajes, masculinidad<\/div><div class=\"image-analysis\"><p>El cuerpo pandillero se caracteriza por estar tatuado, y cada tatuaje refiere una experiencia o sentimiento concreto de quien\u2028 lo porta. La toma fue una decisi\u00f3n del sujeto que aparece en la imagen indicando\u2028 que deb\u00eda mostrar seguridad en el sentido\u2028de \u201ctener todo bajo control\u201d. Se enfatiza\u2028 mostrando los tatuajes con color rojo, debido a que refiere al derramamiento de\u2028 sangre en la defensa del barrio frente a sujetos externos. La l\u00e1grima que \u201ccae\u201d del ojo tambi\u00e9n est\u00e1 relacionada con que \u201cse debe(n) vida(s)\u201d que se tomaron por el bien del grupo. Las estrellas del cuello implican \u201cmedallas\u201d en batallas callejeras. Se muestra as\u00ed que el portador se destaca como \u201chombre\u201d, como un seguro protector del barrio y los <em>hommies<\/em>.<\/p>\n<\/div>                <div class=\"bullets\"><\/div>\n            <\/div>\n\n\n\n<p class=\"large-quote\">Sim\u00f3n, mira, es que ellas buscan protecci\u00f3n porque aqu\u00ed en el barrio las cosas est\u00e1n bien cabronas. Quieren estar con un bato que las proteja, que no le saque a los chingadazos, que sea bien cabr\u00f3n para pelear. Entonces te ven tatuado y dicen \u201cese bato es mach\u00edn, quiero con \u00e9l\u201d \u00a1A <em>wevo<\/em>!, por eso tenemos m\u00e1s viejas andando as\u00ed\u201d [tatuados] (Florencia 13, 2015).<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de que el discurso oficial se empe\u00f1a en denostar al cuerpo pandillero por estar decorado con tatuajes, lo que suele ser motivo suficiente para negar un empleo o ser detenido arbitrariamente por agentes policiacos, en su cotidianidad esto les posibilita tener m\u00e1s \u00e9xito con las mujeres. Las implicaciones de ello pasan a fortalecer en buena medida la construcci\u00f3n de una masculinidad tradicional que est\u00e1 asociada con ser deseado y pretendido por la mayor cantidad de mujeres posible (Ram\u00edrez y Uribe, 2008). En este sentido, en el estudio con pandillas de Guadalajara encontramos que muchos de estos j\u00f3venes acuden a dos formas, al menos, para fortalecer su imagen masculina ante el deterioro que \u00e9sta sufre debido a la falta de empleo. Me explico: el papel de proveedor dentro de esta masculinidad tradicional es de suma importancia. Muchos de estos j\u00f3venes tienen serias dificultades para encontrar empleos formales y de buenos ingresos para colaborar econ\u00f3micamente en sus hogares, por ello se les ve como \u201cpoco hombres\u201d por no cumplir con su papel proveedor. Entonces el \u201cser hombre\u201d fortalece esta masculinidad \u201cdeteriorada\u201d mediante la cantidad de \u201cjainas\u201d que tienen, como se plantea aqu\u00ed. La otra forma de resarcir su masculinidad tiene que ver con el uso de la violencia f\u00edsica y psicol\u00f3gica. Aqu\u00ed se considera que \u201cser hombre\u201d tiene que ver tambi\u00e9n con qui\u00e9n grita m\u00e1s, pelea m\u00e1s, agrede m\u00e1s, violenta m\u00e1s (dentro del grupo de esquina, en contra de otros grupos similares o los agentes policiacos e, incluso, dentro del propio hogar y de la escuela cuando se asiste a \u00e9sta).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un emblema de poder<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Como mencion\u00e9 en el aparatado anterior, el cuerpo pandillero, a trav\u00e9s del tatuaje, est\u00e1 directamente relacionado con el lugar que ocupa cada joven dentro del grupo de esquina. Esto es as\u00ed porque cada tatuaje tiene que ver con ciertas experiencias y situaciones relacionadas con las pr\u00e1cticas grupales (peleas, migraci\u00f3n, prisi\u00f3n o haber estado \u201canexado\u201d,<a class=\"anota\" id=\"anota24\" data-footnote=24>24<\/a> consumo de sustancias, \u201cjainas\u201d, etc.). Pero cada tatuaje \u201cse gana\u201d y no s\u00f3lo se hace por gusto del joven. Esta pr\u00e1ctica corporal est\u00e1 reglamentada y ritualizada dentro del grupo: no deben realizarse un tatuaje \u201cnada m\u00e1s porque s\u00ed\u201d, por gusto. El propio grupo sanciona si se merece, si se ha ganado hacerse este tatuaje, y por ello tiene implicaciones en la jerarqu\u00eda interna del grupo que devienen en el prestigio personal ante sus pares y ante miembros de grupos rivales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"large-quote\">Es que los<em> tat\u00fas <\/em>[tatuajes] son como las medallas de los generales. Se ganan, no como los chavos fresitas que se los hacen nada m\u00e1s porque s\u00ed. Aqu\u00ed tienes que gan\u00e1rtelo [\u2026] Los <em>tat\u00fas<\/em> y las heridas en broncas son como esas medallas de batallas ganadas, y as\u00ed tu prestigio te procede [<em>sic<\/em>],<a class=\"anota\" id=\"anota25\" data-footnote=25>25<\/a> \u00bf<em>ed\u00e1<\/em>? (Florencia 13, 2015).<\/p>\n\n\n<div class=\"image-slider\">\n                <div class=\"frame\">\n                    <div class=\"picture\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageGallery\">\n                        <figure itemprop=\"associatedMedia\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\" class=\"slider-element\">\n                              <a href=\"https:\/\/ia601506.us.archive.org\/27\/items\/imagenes-del-cuerpo-pandillero\/img2.jpeg\" itemprop=\"contentUrl\" data-size=\"814x457\" data-index=\"0\" data-caption=\"Imagen 2. Guadalajara, octubre de 2015. Autor: Jon\u00e1s Gonz\u00e1lez Illoldi. Descriptores: Tatuajes, Poder.\" >\n                                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ia601506.us.archive.org\/27\/items\/imagenes-del-cuerpo-pandillero\/img2.jpeg\" itemprop=\"thumbnail\">\n                                <i class=\"fa fa-expand expand\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\n                            <\/a>\n                            <\/figure><figure itemprop=\"associatedMedia\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\" class=\"slider-element\">\n                              <a href=\"https:\/\/ia601506.us.archive.org\/27\/items\/imagenes-del-cuerpo-pandillero\/img3.jpeg\" itemprop=\"contentUrl\" data-size=\"743x418\" data-index=\"0\" data-caption=\"Imagen 3. Guadalajara, noviembre de 2015. Autor: Charlie Uribe.Descriptores: Tatuajes, Peleas.\" >\n                                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ia601506.us.archive.org\/27\/items\/imagenes-del-cuerpo-pandillero\/img3.jpeg\" itemprop=\"thumbnail\">\n                                <i class=\"fa fa-expand expand\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\n                            <\/a>\n                            <\/figure>                    <\/div>    \n                <\/div>\n                    <div class=\"caption\">Imagen 2. Guadalajara, octubre de 2015. Autor: Jon\u00e1s Gonz\u00e1lez Illoldi. Descriptores: Tatuajes, Poder.<\/div><div class=\"image-analysis\"><p>El tatuaje se muestra principalmente en la esquina \u2028que se domina, en el \u201cte\u2028rre\u201d y con los <em>hommies<\/em>. Cada tatuaje refiere un logro, debe ganarse y ser aprobado por el grupo para poder portarlo. S\u00f3lo as\u00ed es posible mostrarlo ante los compa\u00f1eros. El sujeto que aparece en la imagen escogi\u00f3 el lugar m\u00e1s emblem\u00e1tico de reuni\u00f3n de la pandilla. Se muestra con sus tatuajes y refiriendo con se\u00f1as con las manos la pertenencia al barrio de adscripci\u00f3n, en el que toman sentido para \u00e9l los emblemas de poder que \u201ccarga\u201d en su cuerpo a partir de los tatuajes.<\/p>\n<\/div><div class=\"caption\">Imagen 3. Guadalajara, noviembre de 2015. Autor: Charlie Uribe.Descriptores: Tatuajes, Peleas.<\/div><div class=\"image-analysis\"><p>Los tatuajes incluso env\u00edan mensajes a los contrincantes en encuentros f\u00edsicos directos. Im\u00e1genes de adscripci\u00f3n a los Sure\u00f1os se presentan junto al apellido paterno como referencia a una familia, pero entre ello se lanza una amenaza: \u201cSolo los d\u00e9biles nos llaman crueles\u201d. Se pretende dejar claro que el uso de la fuerza tiene que ver con esa demostraci\u00f3n de poder y de que no se amedrentan ante cualquier tipo de amenaza externa.<\/p>\n<\/div>                <div class=\"bullets\"><\/div>\n            <\/div>\n\n\n\n<p>Esta presentaci\u00f3n del cuerpo pandillero tiene que ver con la capacidad de destacar entre sus compa\u00f1eros de grupo y ante los rivales. Y dentro de las formas de interacci\u00f3n de estos j\u00f3venes, el prestigio individual o grupal es de suma importancia para el d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La apariencia f\u00edsica<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">M\u00e1s all\u00e1 de los tatuajes y otras decoraciones corporales, la presentaci\u00f3n de los cuerpos de estos j\u00f3venes tambi\u00e9n est\u00e1 relacionada con una proyecci\u00f3n sobre la \u201csolidez\u201d efectiva y necesaria para salir adelante en enfrentamientos f\u00edsicos directos. Desde su ingreso a la pandilla o barrio, a trav\u00e9s del ritual de \u201cla brincada\u201d, la habilidad para enfrentarse a golpes es uno de los aspectos primordiales que debe tener cada uno. Propio de las pandillas, \u201cbrincar\u201d es un rito para la aceptaci\u00f3n en el grupo juvenil de esquina. Consiste en que quien aspira a integrarse a la pandilla tiene que \u201cbrincarle\u201d (enfrentarse) a tres o cuatro miembros del grupo durante cierto n\u00famero de segundos. Este tiempo tiene que ver con la identidad grupal especificada en el nombre del grupo. En \u00e9ste suele existir un n\u00famero que hace referencia a la adscripci\u00f3n identitaria seg\u00fan la letra que representa en el abecedario (Florencia 13, Lacras 51, Warriors <span class=\"small-caps\">xviii<\/span>, Otra Familia Sure\u00f1a 13 (<span class=\"small-caps\">ofs<\/span>13), Barrio Los Destroyes 32 (<span class=\"small-caps\">bld<\/span>32), Pobreros 13, Callej\u00f3n 21). Esto es, si se quiere ingresar a la Florencia, ser\u00e1n 13 segundos; mientras que si es a los Lacras, tendr\u00e1 que resistir 51 segundos de golpes. El rito tiene la funci\u00f3n de que el aspirante pueda demostrar aguante y fidelidad al grupo de forma irrestricta. Esto es, su significado tiene que ver con el hecho de que, as\u00ed como el joven, hombre o mujer, es golpeado por los integrantes de la pandilla, de igual forma el sometido al ritual debe demostrar que va a tener el valor, el arrojo y la fortaleza para defender a su pandilla frente a los rivales de otras pandillas o de la polic\u00eda Para ello, el cuerpo debe ser resistente, fuerte y correoso, sin emular la imagen de un fisicoculturista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"large-quote\">No es ir al gimnasio para ponerse \u201cmamado\u201d, as\u00ed bien musculoso. S\u00ed practicamos y hacemos ejercicios, pero es para saber pegar duro y fortalecerte para aguantar los chingadazos. Como decimos, m\u00e1s vale correoso que \u201cmamey\u201d; que sirva de neta y que no s\u00f3lo parezca (Cannabis 52, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo referente a la presentaci\u00f3n del cuerpo pandillero tiene que ver, as\u00ed las cosas, con la efectividad de \u00e9ste para ganar los pleitos individuales y colectivos y no para cuestiones de una est\u00e9tica varonil basada en la marcaci\u00f3n y exaltaci\u00f3n de los m\u00fasculos y de las formas propias de un cuerpo atl\u00e9tico. Los j\u00f3venes pandilleros, seg\u00fan lo constatamos en uno de los estudios mencionados aqu\u00ed (Marcial y Vizcarra, 2014), han transitado ya de una violencia simb\u00f3lica que pocas veces y de forma ritualizada llega a implementarse en la realidad, hacia precisamente una violencia real desde la que ya no les importa representar simb\u00f3licamente sino ejercerla pr\u00e1cticamente (Marcial, 2016).<\/p>\n\n\n<div class=\"image-slider\">\n                <div class=\"frame\">\n                    <div class=\"picture\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageGallery\">\n                        <figure itemprop=\"associatedMedia\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\" class=\"slider-element\">\n                              <a href=\"https:\/\/ia601506.us.archive.org\/27\/items\/imagenes-del-cuerpo-pandillero\/Ima%CC%81genes%20del%20cuerpo%20pandillero\/img4.png\" itemprop=\"contentUrl\" data-size=\"638x424\" data-index=\"0\" data-caption=\"Imagen 4. Guadalajara, noviembre de 2015. Autor: Charlie Uribe.Descriptores: Tatuajes, Peleas.\" >\n                                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ia601506.us.archive.org\/27\/items\/imagenes-del-cuerpo-pandillero\/Ima%CC%81genes%20del%20cuerpo%20pandillero\/img4.png\" itemprop=\"thumbnail\">\n                                <i class=\"fa fa-expand expand\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\n                            <\/a>\n                            <\/figure>                    <\/div>    \n                <\/div>\n                    <div class=\"caption\">Imagen 4. Guadalajara, noviembre de 2015. Autor: Charlie Uribe.Descriptores: Tatuajes, Peleas.<\/div><div class=\"image-analysis\"><p>El cuerpo pandillero debe \u2028mostrarse listo y capaz para enfrentar peleas f\u00edsicas en cualquier momento y lugar. Para ello, el sujeto de la imagen decidi\u00f3 proyectarse listo para \u201clos chingadazos\u201d, en una posici\u00f3n de pelea que proyecta claramente la adscripci\u00f3n grupal (pandilla) y cultural (sure\u00f1os). Quiso dejar claro que, a pesar de no tener un cuerpo \u201cmamado\u201d que exalta una destacada musculatura, puede v\u00e9rsele como alguien \u201ccorreoso\u201d que seguramente presentar\u00e1 fortaleza y habilidad para pelear: \u201cno cualquier pendejo me tumba, neta\u201d.<\/p>\n<\/div>                <div class=\"bullets\"><\/div>\n            <\/div>\n\n\n\n<p>Esto es parte de los procesos culturales de incremento de las violencias sociales en la Zona Metropolitana de Guadalajara. Seg\u00fan quienes se adscriben a \u201cla vieja escuela\u201d,<a class=\"anota\" id=\"anota26\" data-footnote=26>26<\/a> parte importante del cambio generacional es precisamente el uso indiscriminado y sin ritualizaci\u00f3n de la violencia grupal por parte de las nuevas generaciones. Ya no importa \u201caparentar\u201d violencia, hoy es m\u00e1s importante para ellos \u201cser\u201d violento (Marcial y Vizcarra, 2017).<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La fidelidad pandillera<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Finalmente, pero no menos importante, el cuerpo pandillero debe representar en todo momento y sin tapujos la adscripci\u00f3n a la pandilla o barrio de pertenencia. No les importa que \u00e9sta sea visible, a partir de sus tatuajes, ante elementos de la polic\u00eda o ante miembros de pandillas rivales, aun cuando no se cuenta con el respaldo del grupo por estar fuera de sus territorios y sin su compa\u00f1\u00eda. Esta concepci\u00f3n sobre el \u201canuncio\u201d en todo momento y lugar (inclusive en prisi\u00f3n) de la pertenencia a una pandilla, a trav\u00e9s del tatuaje en tanto decoraci\u00f3n corporal, ha sido llevada hasta sus \u00faltimas consecuencias durante los \u00faltimos a\u00f1os por parte de las llamadas maras salvadore\u00f1as, que exigen a sus integrantes llevar el n\u00famero o nombre de la pandilla en el rostro: MS-13, MS, B13 o <span class=\"small-caps\">xiii<\/span> para la Mara Salvatrucha, y B18 o <span class=\"small-caps\">xviii<\/span> para los del Barrio 18 (Nateras, 2015). La fidelidad al grupo est\u00e1 por encima de todo, a veces aun por encima de la propia familia. La traici\u00f3n es fuertemente castigada por el grupo, y llega incluso hasta la muerte cuando se rompe con \u00e9l. Por ello, salir de estos grupos juveniles de esquina no es cosa f\u00e1cil. Existen tambi\u00e9n rituales precisos que lo sancionan y que deben ser cumplidos fehacientemente por quienes optan por dejar estas agrupaciones barriales.<\/p>\n\n\n<div class=\"image-slider\">\n                <div class=\"frame\">\n                    <div class=\"picture\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageGallery\">\n                        <figure itemprop=\"associatedMedia\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\" class=\"slider-element\">\n                              <a href=\"https:\/\/ia801506.us.archive.org\/27\/items\/imagenes-del-cuerpo-pandillero\/img5.jpeg\" itemprop=\"contentUrl\" data-size=\"606x402\" data-index=\"0\" data-caption=\"Imagen 5. Guadalajara, junio de 2015. Autor: Charlie Uribe. Descriptores: Tatuajes, Fidelidad pandillera.\" >\n                                <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ia801506.us.archive.org\/27\/items\/imagenes-del-cuerpo-pandillero\/img5.jpeg\" itemprop=\"thumbnail\">\n                                <i class=\"fa fa-expand expand\" aria-hidden=\"true\"><\/i>\n                            <\/a>\n                            <\/figure><figure itemprop=\"associatedMedia\" itemscope itemtype=\"http:\/\/schema.org\/ImageObject\" class=\"slider-element\">\n                              <a href=\"https:\/\/ia801506.us.archive.org\/27\/items\/imagenes-del-cuerpo-pandillero\/img6.jpeg\" itemprop=\"contentUrl\" data-size=\"682x452\" data-index=\"0\" data-caption=\"Imagen 6. Guadalajara, octubre de 2015. Autor: Charlie Uribe. 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El honor de la pertenencia se enuncia claramente, asumiendo todo tipo de posibles consecuencias. La posici\u00f3n del cuerpo, nos dice, tiene que ver con una actitud de \u201caqu\u00ed estoy para lo que se ofrezca\u201d (no me oculto).<\/p>\n<\/div><div class=\"caption\">Imagen 6. Guadalajara, octubre de 2015. Autor: Charlie Uribe. Descriptores: Tatuajes, Fidelidad pandillera.<\/div><div class=\"image-analysis\"><p>Situados en el \u201cterre\u201d, la \u2028esquina de reuni\u00f3n, se despojan de playeras y camisas para mostrarse con tatuajes. \u00c9stos han sido ganados ante el grupo y se escenifican en cada reuni\u00f3n grupal mostrando orgullosamente la adscripci\u00f3n a su pandilla, pese a quien le pese.<\/p>\n<\/div>                <div class=\"bullets\"><\/div>\n            <\/div>\n\n\n\n<p>Los j\u00f3venes pandilleros conciben que no dejar ver siempre el nombre del barrio o la adscripci\u00f3n identitaria a los Norte\u00f1os o a los Sure\u00f1os, es una clara traici\u00f3n al pacto grupal y a esa filosof\u00eda del \u201cparo\u201d que cohesiona al grupo y le da coherencia a su actuar cotidiano. Pero como ya se dijo antes en este trabajo, esas marcas identitarias a partir de tatuajes deben ser ganadas por cada uno de los miembros. Atreverse a portar un tatuaje con alguna de estas significaciones cuando no ha sido aprobado grupalmente se toma como una afrenta al grupo en su conjunto, y \u00e9ste debe \u201cponer en su lugar\u201d a quien se atreva a hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Palabras finales<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"abstract\">Es ya sabido que el uso del cuerpo es una estrategia cultural y pol\u00edtica por parte de diferentes culturas juveniles. Ello nos enfrenta a la necesidad de observar a los j\u00f3venes precisamente donde ellos se hacen visibles, y no donde el Estado y la sociedad pretenden \u201cencontrarlos\u201d para ubicarlos, vigilarlos, controlarlos y reprimirlos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"large-quote\">Las culturas juveniles se vuelven visibles. Los j\u00f3venes, organizados o no, se convierten en \u201cterm\u00f3metro\u201d para medir los tama\u00f1os de la exclusi\u00f3n, la brecha creciente entre los que caben y los que no caben, es decir, \u201clos inviables\u201d, los que no pueden acceder a este modelo y que por lo tanto no alcanzan el estatus ciudadano (Reguillo, 2000: 148).<\/p>\n\n\n\n<p>Una forma de visibilizarse, cultural y pol\u00edticamente, es a partir de la performatividad corporal mediante diversas pr\u00e1cticas; y existen otras formas de visibilizaci\u00f3n pol\u00edtica como las fiestas, los conciertos, el grafiti, los tianguis culturales, los blogs virtuales, los colectivos culturales, la edici\u00f3n de <em>fanzines<\/em>, la creaci\u00f3n de espacios propios para expresarse o la adecuaci\u00f3n de los existentes seg\u00fan sus intereses, etc. All\u00ed y en otras realidades est\u00e1n algunos j\u00f3venes de Guadalajara; y est\u00e1n fuertemente presentes. All\u00ed echan mano de nuevas pr\u00e1cticas o reconfiguran las existentes. Pero estrechamente relacionado con el tema del cuerpo y sus expresiones, est\u00e1 la constataci\u00f3n por estos j\u00f3venes de la afirmaci\u00f3n de Butler (1990), tan novedosa hace ya 27 a\u00f1os, de que no debemos creernos el cuento de que el cuerpo puede evadirse de las categor\u00edas clasificatorias y los discursos que lo dominan y le asignan posiciones y posicionamientos jer\u00e1rquicos, emblemas y estigmas, as\u00ed como controles y domesticaciones, pr\u00e1cticamente desde que el sujeto nace.<\/p>\n\n\n\n<p>Los j\u00f3venes pandilleros, seg\u00fan sus argumentos, se desprenden enf\u00e1ticamente de las concepciones est\u00e9ticas tradicionales sobre el cuerpo y su uso porque son intereses muy diferentes de los que se dictan socialmente. Como reza el refr\u00e1n, \u201cpara ser hay que parecer\u201d, y muchas de las ideas que est\u00e1n alrededor de estas concepciones del cuerpo pandillero tienen que ver precisamente con ello: con anunciarse como pandillero miembro de un grupo espec\u00edfico en todo momento y lugar. Aunque saben que lo anterior suele provocarles problemas serios frente a grupos rivales y la polic\u00eda, la pandilla no solo se lleva \u201cen el coraz\u00f3n\u201d como la representaci\u00f3n de una \u201cfamilia de calle\u201d (no de sangre), sino que adem\u00e1s se lleva en diferentes puntos visibles de sus cuerpos, con orgullo y ante cualquier consecuencia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Achutti, Luiz E. (1997). Fotoetnograf\u00eda: um estudo sobre antropologia visual sobre cotidiano, lixo e trabalho. Porto Alegre: Palmarinca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Butler, Judith (1990). Gender Trouble: Feminism and the Subversion of Identity. Nueva York: Routledge.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Cannabis 52 (2013). Entrevista colectiva con miembros de la pandilla Cannabis 52 de Santa Ana Tepetitl\u00e1n, Zapopan, realizada el 3 de septiembre de 2013 en su esquina de reuni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Cerbino, Mauro (coord.) (2011). M\u00e1s all\u00e1 de las pandillas: violencias, juventudes y resistencias en el mundo globalizado (2 tomos). Quito: <span class=\"small-caps\">flacso<\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Demosk\u00f3pika (2015). L\u00edricas de Tlaquepaque. Guadalajara: Demosk\u00f3pika, A.C. [documento interno de trabajo].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Florencia 13 (2015). Entrevista colectiva con miembros de la pandilla Florencia 13 de Santa Cecilia, Guadalajara, realizada el 20 de marzo de 2015 en su esquina de reuni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Foucault, Michel (1998). Historia de la sexualidad. La voluntad del saber. M\u00e9xico: Siglo <span class=\"small-caps\">xxi<\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">\u2014 (2002). Vigilar y castigar. El nacimiento de la prisi\u00f3n. Buenos Aires: Siglo <span class=\"small-caps\">xxi<\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Gim\u00e9nez, Gilberto (2010). Cultura, identidad y procesos de individualizaci\u00f3n. M\u00e9xico: <span class=\"small-caps\">iis-unam<\/span> [http:\/\/conceptos.sociales.unam.mx\/conceptos_final\/625trabajo.pdf].<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">Marcial, Rogelio (2006). \u201cEl cholismo en Guadalajara: or\u00edgenes y referentes culturales\u201d, J\u00f3venes en la mira: revista de estudios sobre juventud(es), vol. 1, n\u00fam. 4. Guadalajara: Instituto Jalisciense de la Juventud, julio-diciembre de 2006, pp. 37-56.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"bibliography\">\u2014 (2009). \u201cCuerpo significante: emblemas identitarios a flor de piel. 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